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Gaceta Médica de Caracas

Print version ISSN 0367-4762

Gac Méd Caracas. vol.117 no.4 Caracas Dec. 2009

 

La Gaceta Médica de Caracas hace 100, 50, 25 años

Dr. J. M. Avilán Rovira

Individuo de Número

Octubre-diciembre de 1909

En el número 21 del año XVI, del 15 de noviembre, página 171, se reproduce el artículo “El suero diagnóstico de la sífilis”, del profesor Wassermann, publicado en Le Bulletin Medicale, en agosto del mismo año y reseñado por Dr. Everardo Landa, de la Revista Médica de México. De acuerdo al comentarista, la importancia de la reacción está fuera de duda. El autor cita una estadística de 60 000 casos en los cuales ha podido, gracias al diagnóstico, revelar las manifestaciones latentes de la enfermedad, aparte de la anamnesis, que en la sífilis, suele desviar el criterio del médico con mucha frecuencia. Es aún prematuro, dice Wassermann, hablar del poder terapéutico de la reacción; pero en cambio ya es posible señalar algunos resultados experimentales de gran importancia:

1º. La reacción específica es susceptible de desaparecer bajo la influencia del tratamiento.

2º. La reacción que ha desaparecido de la sangre contaminada, por el tratamiento, puede reaparecer antes de haber sido anunciado por los síntomas.

3º. En fin y esto es de gran interés, está demostrado que la suero-reacción es constantemente positiva, sea en la sangre, sea en el líquido cefalorraquídeo, en el curso de las afecciones parasifilíticas más graves, como la parálisis general y la tabes.

Ninguno de los numerosos enfermos examinados por el autor, ha sido excepción a estas reglas.

Para el doctor Landa, en consecuencia estamos en la posibilidad de efectuar no sólo el diagnóstico constitucional, sino hasta el diagnóstico orgánico de la sífilis. Sí la reacción de la sangre examinada da una reacción positiva, se puede afirmar que la sífilis existe radicada en alguna parte del organismo, sin que sea posible precisar el órgano atacado. Al contrario, si el líquido cefalorraquídeo es el que da la reacción, nos encontramos en presencia de un individuo infectado, pero cuya infección existe en algún punto del sistema nervioso central.

Resulta de estas experiencias de Wassermann, que es de todo punto de vista necesario someter periódicamente a los sifilíticos a un examen de la sangre y prescribir un tratamiento enérgico, hasta que la reacción sea negativa en el curso de varias pruebas consecutivas. Es necesario no olvidar en efecto, que estos enfermos están expuestos a la parálisis general, por tanto tiempo como el resultado de la reacción sea positivo en ellos.

Por otra parte se sabe desde los trabajos del Profesor Fourier, la sífilis es una enfermedad en que la transmisión congénita desempeña un papel de primer orden. De acuerdo a los trabajos de Wassermann y Liepmann, en los asilos de varias ciudades de Alemania, tales como Berlín, Hannover y Brandenburgo, en el 30 % de los niños idiotas, la reacción ha resultado positiva y ha permitido revelar la sífilis congénita. Se ha podido establecer, que en la gran mayoría de los casos, la madre ni siquiera sabía de la enfermedad que portaba.

Es por ello que Wassermann niega la teoría de la transmisión directa de la sífilis por intermedio de los espermatozoides. Es mucho más verosímil admitir —opina— que el padre primero infecta a la madre y que esta secundariamente transmite el germen sifilítico al feto. Según esta manera de juzgar, la sífilis se transmitiría como todas las enfermedades infectivas. En fin, el autor hace notar que en la madre la sífilis permanece latente, es decir, con síntomas poco notables o generales, tales como cefalalgias, dolores vagos, anemia, etc., que no permiten sospechar la naturaleza del mal.

En la sección médica del congreso de L’association francaise pour l’avancement de sciences, celebrado en Lille entre el 2 al 7 de agosto de 1909, Wassermann propuso y fue aprobado por unanimidad, que en las maternidades practiquen la sueroreacción en forma obligatoria y regular a todas las madres, para prohibir que amamantaran a sus hijos. Tanto la madre como el niño debían someterse a tratamiento.

Octubre-diciembre de 1959

El Dr. A. L. Briceño Rossi, jefe de la sección de virus, del Instituto Nacional de Higiene, leyó el trabajo “Una observación clínica de valor virológico” en la sesión del 19 de noviembre. Se trató de una paciente de 37 años, procedente de San Juan de los Morros, vacunada contra la viruela a los 7 años de edad, quien durante el mes de abril de 1959 consultó por síntomas de aborto, fiebre alta, acompañada de una erupción generalizada, de tipo papular en su mayor parte y vesicular en otras zonas, con fluido amarillento. Ante la sospecha de viruela del médico tratante, se sembraron líquido vesicular y costras en embriones de pollo. Unos 3 días después aparecieron en la membrana corioalantoidea pústulas muy abundantes. Con la coloración de Pachen se observaron al microscopio elementos intracelulares, redondeados, semejantes a los corpúsculos tipo Guarnieri. No se obtuvo información de contacto con casos sospechosos de viruela y desde 1956, no se notificaban ni diagnosticaban casos en el país. Muestras de las membranas fueron enviadas al Public Health Laboratory Service en Londres y al Statens Serinstitte de Copenhagen. Con fechas 5 y 23 de junio respectivamente, las respuestas recibidas por separado, coincidieron en que la infección era más probable haber sido producida por virus de vacuna que por virus de viruela (páginas 607-617).

Octubre-diciembre de 1984

Entre las páginas 381 y 393, el doctor Enrique Pimentel escribió sobre los aspectos biológicos generales de la oncogenesis. Para el ponente el cáncer es un proceso patológico de etiología y patogenia extremadamente complejo, lo cual impide el diseño y la adopción de medidas preventivas sencillas y prácticas para evitar la aparición de sus formas más comunes. Por otra parte, los principales obstáculos que existen para lograr un control terapéutico eficaz son la alta heterogeneidad genotípica y fenotípica de la población de células tumorales, aún dentro de un mismo tumor y la tendencia a producir diseminación remota en forma de metástasis.

El descubrimiento de genes virales y celulares, con propiedades transformantes, llamados oncogenes, abre nuevos perspectivas para la investigación sobre el origen y desarrollo de los procesos de transformación celular maligna. Además, es posible que los nuevos avances en el campo de la ingeniería genética permitan la reparación o curación de mutaciones y otras alteraciones genómicas asociadas con los procesos oncogénicos.   El doctor Marcel Granier-Doyeux, con motivo de la celebración del centenario de la graduación del doctor Razetti, presentó los resultados de su investigación sobre la fecha exacta de la colación de grado del Dr. Luis Razetti Martínez. De acuerdo al ponente “A muchos hará parecer asunto baladí el porqué se discute el presente tema. Pero para quienes somos fieles de la exactitud de los aconteceres históricos, creo que debemos establecer la necesaria precisión en cuanto a fechas se refiere”. Hasta ese momento se sostenía que la fecha del grado había sido el 4 de agosto de 1884, pero de acuerdo a la indagación se comprobó que la anterior correspondía a la fecha de la defensa de su tesis de grado y que la graduación fue en verdad el 9 del mismo mes. De acuerdo a la información recabada por el Dr. Granier, cuando en 1924 el doctor Razetti se hallaba en el exilio en Curazao tuvo que solicitar la legalización de su título, para lo que requirió de una certificación de la Universidad Central de Venezuela. Al acceder a este documento, Granier pudo constatar la fecha fidedigna, así como también que el título es en medicina y cirugía y que los firmantes fueron Manuel María Ponte, rector, Gerónimo E. Blanco y Vicente G Guánchez, profesores y C. Rodríguez, secretario (páginas 415-419).