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Interciencia
Print version ISSN 0378-1844
INCI vol.26 no.10 Caracas Oct. 2001
ECOLOGÍA TROPICAL PARA EL SIGLO XXI BIODIVERSIDAD, CAMBIO GLOBAL Y RESTAURACIÓN DE ECOSISTEMAS
Durante los años setenta del siglo XX emergió con inusitada fuerza un acusado interés por los temas ambientales. Las tenebrosas profecías plasmadas en el popular libro de Meadows et al. titulado Los límites del crecimiento, estudio auspiciado por el Club de Roma, sirvieron en gran medida para trasladar al dominio del común lo que era hasta ese momento un tema circunscrito a un puñado de iluminados que barruntaban la crisis ambiental de los años por venir. La ecología término atribuido a Haeckel, quien definió esa ciencia como el estudio de los aspectos domésticos de la vida orgánica (sic) asomaba tímidamente en algunos pensa y como una singularidad en algunos departamentos y escuelas de universidades. Aquello que inicialmente apuntaba de manera titubeante como una disciplina de maduración lenta y lejana, se alimentó de la creciente preocupación por la conservación del entorno y su acelerado deterioro. Así, el afán por el ambiente iba a servir de detonante para una bisoña ciencia.
El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), con asombrosa presciencia, se adelantó a la oleada que se avecinaba. En septiembre de 1970, con base en la semilla que era el Departamento de Hidrobiología, creó el Centro de Ecología. Su misión: encarar científicamente el estudio de los ecosistemas tropicales y los problemas ambientales, cuya globalización se hacía patente en la medida que el siglo XX avanzaba hacia su culminación. Dada la fecha de su fundación cabe afirmar que este centro fue el pionero institucional de los estudios ecológicos en Venezuela. Creció rápidamente, transformándose en uno de los focos principales de investigación ecológica del Neotrópico. Así lo atestiguan la organización de cursos patrocinados por organismos internacionales; el programa cooperativo con la República Federal de Alemania y Estados Unidos para el estudio del bosque amazónico; la creación del Centro Internacional de Ecología Tropical (CIET) dependiente de la UNESCO, con sede en el Centro de Ecología; y la celebración de numerosos congresos internacionales.
En sus tres décadas de vida, esta unidad de investigación ha contribuido a entender y poner de relieve la importancia que tienen los organismos, comunidades y ecosistemas tropicales en el funcionamiento general de la biósfera. Con unas mil publicaciones, el Centro de Ecología ha tenido, como fuente de conocimientos, un patente impacto internacional sobre sus áreas de competencia.
A través de sus programas de postgrado pioneros en Venezuela de entrenamientos en sus laboratorios, se han formado estudiantes provenientes de una veintena de países. El Centro también ofrece la posibilidad de entrenamientos o de realización de tesis a estudiantes de pregrado de las universidades del país y del extranjero y de pasantías a estudiantes y profesionales.
El Centro de Ecología ha conservado el carácter internacional que signó su creación, manteniendo un intercambio dinámico con numerosas instituciones científicas con las que desarrolla programas cooperativos. Continuamente acoge científicos visitantes de muchos países interesados en la ecología tropical.
Hoy en día, las actividades desarrolladas por los investigadores del Centro junto a profesionales y técnicos de diversas especialidades, y por estudiantes de pre y postgrado y visitantes de otras instituciones, se inscriben en multitud de áreas: biología de organismos acuáticos, ecología de comunidades marinas, ecofisiología de plantas fotosíntesis y regulación nutricional, dinámica del carbono y nutrientes en bosques naturales y plantaciones, biorrestauración de agroecosistemas y ecosistemas naturales por medio de micorrizas, relaciones estructurales y funcionales en comunidades vegetales, ciclos biogeoquímicos en ecosistemas naturales, fisicoquímica de ríos y embalses tropicales, metales pesados en aguas y suelos, dinámica poblacional de animales, genética poblacional de parásitos y vectores de enfermedades tropicales, entre otras.
A lo largo de treinta años, no obstante, la ecología ha sufrido cambios dramáticos. En sus albores, esta ciencia se basaba en un enfoque donde se abordaban los problemas con herramientas simples. La estampa del ecólogo de la época probablemente deba incluir tabla de campo, cinta métrica, cuadrata y vernier, junto a una determinación perruna de contar y medir organismos y observar comunidades y ecosistemas. Como mucho, los audaces de turno ensayaban con gran alharaca, eso sí un uso incipiente y rudimentario de las inmensas computadoras de la época, que debían mantenerse en cuartos climatizados, so pena de colapso irreversible. El espíritu de la época está magistralmente plasmado en la introducción a Geographical Ecology, de Robert H. MacArthur, uno de los próceres de la ecología moderna, quien escribió: "To do science is to search for repeated patterns, not simply to accumulate facts The person best equipped to do this is the naturalist who loves to note changes in bird life up a mountainside, or changes in butterflies from temperate to tropics." Evidénciase así, nítidamente, la raigambre de esta disciplina. La ecología, empero, ha evolucionado hacia protocolos menos pasivos, tratando de forzar a la naturaleza a contar sus verdades y ha ampliado sus ámbitos de actuación, que ahora se extienden hasta la biología molecular, por una parte, y la macroecología por otra.
Sensible a los cambios, el Centro de Ecología, al arribar a sus treinta años, enfrentó el reto de definir su futuro y ponderar su pasado y presente. Para ello, y como parte de las celebraciones aniversarias, organizó un simposio que reunió un grupo de destacados investigadores, tanto de Venezuela como del extranjero, quienes trabajan en la frontera de la ecología tropical. Durante toda una semana, 27/11/2000 a 1/12/2000, en el simposio que titula este volumen, se debatieron los temas que posiblemente motoricen los avances de la ecología en la alborada del siglo XXI. Además de los leitmotiv asomados en su título, se hizo énfasis en temas como ecología molecular y microbiana, interacciones planta-animal, agroecología, ecología a largo plazo, autoecología, macroecología, educación ambiental, áreas protegidas y desarrollo sustentable.
Los artículos contenidos en este número de Interciencia son una muestra de la latitud del simposio y la calidad con la que se trataron los temas. El conjunto constituye una buena representación de las 22 conferencias y 11 ponencias presentadas en tres mesas redondas que conformaron el programa. El simposio culminó con una discusión general en la que se revisaron los temas tratados, donde se subrayó la importancia de continuar a través de talleres sectoriales las ideas planteadas, dado el interés y la controversia suscitadas por la mesa redonda sobre educación y ecología, a la par de la necesidad de divulgar la preocupación por la degradación ambiental que sigue ocurriendo en Venezuela y en el planeta. La publicación de este número es un paso hacia la continuidad de la esencia del simposio.
J. E. Conde, G. Cuenca, M. Lampo, A. Pieters y E. Olivares
Comité Editorial Invitado Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas
El Simposio Ecología Tropical para el Siglo XXI se llevó a cabo gracias a los auspicios de Academia de Ciencias de América Latina, Banco Provincial, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), Elimer S.A., Fundación Alberto Vollmer, Fundación Gustavo Vollmer, UNESCO, Xerox de Venezuela y Casa Hellmund.
TROPICAL ECOLOGY FOR THE 21st. CENTURY BIODIVERSITY, GLOBAL CHANGE AND ECOSYSTEM RESTORATION
A pronounced interest about environmental issues developed during the 70s. The dark prophecies contained in The Limits of Growth by Meadows et al., a study promoted by the Club of Rome, transposed to a popular domain what used to be restricted to a selected group that conjectured about an environmental crisis in the years to come. Ecology a term attributed to Haekel, who defined this science as the study of domestic aspects of organic life (sic) began to appear, shyly, in some curricula and as a singularity in some university departments and schools. What initially appeared as a slowly maturing and distant field nourished from the growing worries about conservation of the environment and its accelerated degradation. Thus, the sheer interest in the environment was to become a trigger for a nascent science.
The Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), with remarkable foresight, caught the oncoming wave. In September 1970 the Centro de Ecología was created upon the seed of the existing Hydrobiology Department. Its mission: to study tropical ecosystems and environmental issues that were becoming overtly globalized as the 20th century advanced. Given its foundation date, it can be said that this center was the pioneer institution for ecological studies in Venezuela. It grew rapidly, becoming one of the main foci of ecological research in the Neotropics. The organization of international courses bear witness to this fact, as also do the FRG-USA cooperative program for the study of the Amazonian forest, the creation of the Centro Internacional de Ecología Tropical (CIET), dependent on UNESCO, and the celebration of numerous international meetings and workshops.
In three decades of activity this research unit has contributed to the understanding and relevance of tropical organisms, communities and ecosystems in the general functioning of the Biosphere. With some one thousand publications the Centro de Ecología has had an international impact as a source of knowledge in its fields of study.
Through graduate programs that were the first in Venezuela and laboratory work, students from some twenty countries have been trained. The center also offers national and foreign university students the possibility of training or thesis work, as well as research internships for students and professionals.
The Centro de Ecología has kept the international character that marked its inception, maintaining a dynamic exchange with numerous scientific institutions with which it carries out cooperative programs. Visiting scholars from many countries interested in tropical ecology are permanently present.
Nowadays, the activities carried out by the center researchers, together with professionals and technicians from different specialties, and by university and graduate students and visitors from other institutions, cover a large number of areas: biology of aquatic organisms, ecology of marine communities, plant ecophysiology photosynthesis and nutritional regulation, dynamics of carbon and nutrients in natural forests and plantations, rhyzobium biorestoration of agroecosystems and natural ecosystems, structural and functional relationships in vegetal communities, biogeochemical cycles in natural ecosystems, physical chemistry of tropical rivers and dams, heavy metals in soil and water, animal population dynamics, parasite and tropical disease vector population genetics, etc.
Yet, throughout thirty years, ecology has undergone dramatic changes. At its start, the problems under study were approached with simple tools. In those times, the depiction of an ecologist probably included a field book, measuring tape, quadrat and vernier caliper together with an obstinate determination to count and measure organisms and to observe communities and ecosystems. At most, the bravest ones attempted with great fuss, of course an incipient and rudimentary use of the large computers that, at the time, had to be kept in cooled rooms due to the risk of irreversible collapse. The spirit of those times is remarkably presented in the introduction to Geographical Ecology by Robert H. Mac Arthur, one of the founders of modern ecology, who wrote: "To do science is to search for repeated patterns, not simply to accumulate facts The person best equipped to do this is the naturalist who loves to note changes in bird life up a mountainside, or changes in butterflies from temperate to tropics." This shows neatly the roots of the discipline. Ecology, nevertheless, has evolved towards more active protocols, trying to force nature to unveil its truths, and has enlarged its scope, extending now to molecular biology on one side, and to macroecology on the other.
Sensitive to changes, upon arriving to its thirtieth anniversary, the Centro de Ecología, assumed the challenge of defining its future and weighing its past and present. To this end, and as part of the anniversary celebrations, a symposium was organized, bringing together a group of distinguished researchers from Venezuela and abroad, who work in the frontiers of tropical ecology. For a whole week, 11/27/2000 to 12/1/2000 in the symposium that gives title to this volume, the topics that will probably move the advances of ecology in the beginnings of the present century were debated. Besides the leitmotivs included in the title, the emphasis went to topics such as molecular and microbial ecology, plant-animal interactions, agroecology, long term ecology, autoecology, macroecology, environmental education, protected areas and sustainable development.
The articles in this issue of Interciencia are a sample of the scope of the symposium and the level with which the topics were treated. This set is a representative sample of the 22 lectures and 11 presentations in three round tables that made up the program. The symposium ended with a general discussion that underlined the importance of continuing to work on the ideas presented. Given the interest and controversies raised by the round table on education and ecology, together with the need to diffuse concerns about the environmental degradation that continues to take place in Venezuela and the planet, future specialized workshops were envisaged. The publication of this issue is a step towards the continuity of the essence of the symposium.
J. E. Conde, G. Cuenca, M. Lampo, A. Pieters y E. Olivares
Invited Editorial Committee Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas
ECOLOGÍA TROPICAL PARA O SÉCULO XXI bIODIVERSIDADE, MUDANÇA GLOBAL E RESTAURAÇÃO DE ECOSSISTEMAS
Durante os anos setenta do século XX apareceu com inusitada força um interesse pelos temas ambientais. As tenebrosas profecias plasmadas no popular livro de Meadows et al. titulado Os limites do crescimento, estudo auspiciado pelo Clube de Roma, serviram em grande medida para trasladar ao domínio do comum o que era até esse momento um tema circunscrito a uns poucos iluminados que anunciavam a crise ambiental dos anos por vir. A ecologia término atribuído a Haeckel, o qual definiu essa ciência como o estudo dos aspectos domésticos da vida orgânica (sic) aparecia timidamente em alguns pensadores e com singularidade em alguns departamentos e escolas de universidades. Aquele que inicialmente apontava de maneira titubeante como uma disciplina de maduração lenta e distante, alimentou-se da crescente preocupação pela conservação do entorno e seu acelerado deterioro. Assim, o afã pelo ambiente ia servir de detonante para uma bisonha ciência.
O Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), com assombrosa presciência, se adiantou à oleada que se aproximava. Em setembro de 1970, com base na semente que era o Departamento de Hidrobiologia, criou o Centro de Ecologia. Sua missão: encarar cientificamente o estudo dos ecossistemas tropicais e os problemas ambientais, cuja globalização se fazia patente na medida que o século XX avançava para sua culminação. Dada a data de sua fundação cabe afirmar que este centro foi o pioneiro institucional dos estudos ecológicos na Venezuela. Cresceu rapidamente, transformando-se em um dos focos principais de pesquisa ecológica do Neotrópico. Assim o testemunham a organização de cursos patrocinados por organismos internacionais; o programa cooperativo com a República Federal da Alemanha e Estados Unidos para o estudo do bosque amazônico; a criação do Centro Internacional de Ecologia Tropical (CIET) dependente da UNESCO, com sede no Centro de Ecologia; e a celebração de numerosos congressos internacionais.
Nas suas três décadas de vida, esta unidade de pesquisa contribuiu a entender e pôr de releve a importância que têm os organismos, comunidades e ecossistemas tropicais no funcionamento geral da biosfera. Com umas mil publicações, o Centro de Ecologia teve, como fonte de conhecimentos, um patente impacto internacional sobre suas áreas de competência.
Através de seus programas de pós-graduação pioneiros na Venezuela e de treinamentos nos seus laboratórios, formaram estudantes provenientes de uma vintena de países. O Centro também oferece a possibilidade de treinamentos ou de realização da tese a estudantes de graduação das universidades do país e do exterior e de estágios a estudantes e profissionais.
O Centro de Ecologia conservou o caráter internacional que marcou sua criação, mantendo um intercâmbio dinâmico com numerosas instituições científicas com as que desenvolve programas cooperativos. Continuamente acolhe científicos visitantes de muitos países interessados na ecologia tropical.
Hoje em dia, as atividades desenvolvidas pelos pesquisadores do Centro junto a profissionais e técnicos de diversas especialidades, e por estudantes de graduação e pós-graduação e visitantes de outras instituições, se inscrevem na multidão de áreas: biologia de organismos aquáticos, ecologia de comunidades marinhas, ecofisiologia de plantas -fotosíntese e regulação nutricional, dinâmica do carbono e nutrientes em bosques naturais e plantações, biorrestauração de agroecossistemas e ecossistemas naturais por meio de micorrizas, relações estruturais e funcionais em comunidades vegetais, ciclos biogeoquímicos em ecossistemas naturais, fisicoquímica de rios e embalses tropicais, metais pesados em águas e solos, dinâmica populacional de animais, genética populacional de parasitas e vetores de doenças tropicais, entre outras.
Durante trinta anos a ecologia sofreu mudanças dramáticas. Nos seus trabalhos, esta ciência se baseava em um enfoque onde se abordavam os problemas com ferramentas simples. A estampa do ecólogo da época provavelmente deva incluir tabela de campo, cinta métrica, cuadrata e vernier, junto a uma determinação perruna de contar e medir organismos e observar comunidades e ecossistemas. Como muito, os audazes de turno experimentavam com grande alvoroto, isso sim um uso incipiente e rudimentar dos imensos computadores da época, que deviam manter-se em quartos climatizados, sob pena de colapso irreversível. O espírito da época está magistralmente plasmado na introdução a Geographical Ecology, de Robert H. MacArthur, um dos próceres da ecologia moderna, o qual escreveu: "To do science is to search for repeated patterns, not simply to accumulate facts The person best equipped to do this is the naturalist who loves to note changes in bird life up a mountainside, or changes in butterflies from temperate to tropics." Evidencia-se assim, nitidamente, a raizada desta disciplina. A ecologia, imperou, evoluiu a protocolos menos passivos, tratando de forçar à natureza a contar suas verdades e ampliou seus âmbitos de atuação, que agora se estendem à biologia molecular, por uma parte, e a macro-ecologia por outra.
Sensível às mudanças, o Centro de Ecologia, ao chegar aos seus trinta anos, enfrentou o desafio de definir seu futuro e ponderar seu passado e presente. Para isso, e como parte das celebrações de aniversário, organizou um simpósio que reuniu um grupo de destacados pesquisadores, tanto da Venezuela como do exterior, os quais trabalham na fronteira da ecologia tropical. Durante toda uma semana, entre o 27/11/2000 e o 1/12/2000, no simpósio que titula este volume, se debateram os temas que possivelmente motorizem os avanços da ecologia na alvorada do século XXI. Além dos leitmotiv aparecidos no seu título, fez ênfase nos temas como ecologia molecular e microbiana, interações planta-animal, agro-ecologia, ecologia ao longo prazo, auto-ecologia, macro-ecologia, educação ambiental, áreas protegidas e desenvolvimento sustentado.
Os artículos contidos neste número de Interciência são uma amostra da latitude do simpósio e a qualidade com a que se trataram os temas. O conjunto constitui uma boa representação das 22 conferências e 11 exposições apresentadas em três mesas redondas que formaram o programa. O simpósio culminou com uma discussão geral na que foram revisados os temas tratados, onde se sublinhou a importância de continuar através de seminários setoriais as idéias expostas, dado o interesse e a controvérsia suscitadas pela mesa redonda sobre educação e ecologia, ao par da necessidade de divulgar a preocupação pela degradação ambiental que segue ocorrendo na Venezuela e no planeta. A publicação deste número é um passo à continuidade da essência do simpósio.
J. E. Conde, G. Cuenca, M. Lampo, A. Pieters e E. Olivares
Comitê Editorial Convidado Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas












