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Print version ISSN 0378-1844
INCI vol.28 no.10 Caracas Oct. 2003
MANEJO DE LA FERTILIZACIÓN EN EL RENDIMIENTO, CALIDAD DEL JUGO Y ACTIVIDAD DE INVERTASAS EN CAÑA DE AZÚCAR
Sergio Salgado, Roberto Núñez, Juan J. Peña, Jorge D. Etchevers, David J. Palma y R. Marcos Soto
Sergio Salgado García. Doctor en Ciencias en Fertilidad de Suelos, Colegio de Postgraduados, México. Profesor Investigador, Colegio de Postgraduados-Campus Tabasco, México. Dirección: Per. Carlos A. Molina S/N, 86500 H. Cárdenas, Tabasco, México. e-mail: salgados@colpos.colpos.mx
Roberto Núñez Escobar. Ph.D. en Fertilidad de Suelos, Universidad de Carolina del Norte, Raleigh, EEUU. Profesor Investigador Emérito, Colegio de Postgraduados-IRENAT, Montecillo, México.
Juan J. Peña Cabriales. Ph.D. en Microbiología, Universidad de Cornell, EEUU. Profesor Investigador, CINVESTAV-IPN, Irapuato, México.
Jorge D. Etchevers Barra. Ph.D. en Fertilidad de Suelos, Universidad Estatal de Dakota del Norte, EEUU. Profesor Investigador, Colegio de Postgraduados-IRENAT, Montecillo, México.
David J. Palma-López. Doctor en Ciencias en Génesis y Clasificación de Suelos, École Nationale Supérieur d'Agriculture et Industries Agroalimentaries, Francia. Profesor Investigador, Colegio de Postgraduados-Campus Tabasco, México.
R. Marcos Soto Hernández. Doctor en Química Orgánica, Universidad de Gales, Reino Unido. Profesor Investigador. Colegio de Postgraduados-IRENAT, Montecillo, México.
Resumen
El exceso de N en el tejido vegetal en la época de cosecha es la principal causa del bajo contenido de sacarosa en el jugo de caña de azúcar (Saccharum officinarum L.). El contenido de N es producto del balance entre cantidad total de sacarosa sintetizada y cantidad hidrolizada por la actividad de invertasas ácida y neutra. El objetivo del trabajo fue determinar la relación entre la calidad del jugo de caña de azúcar (ºBrix, pureza, concentraciones de sacarosa y azúcares reductores) y la actividad de las invertasas ácidas y neutras, en plantas sometidas a diferentes manejos de fertilización. El experimento se realizó en plantaciones de caña establecidas con las variedades Méx 69-290 (soca) en un Vertisol y Méx 68-P-23 (resoca 3) en un Inceptisol, en Tabasco, México. Los tratamientos fueron combinaciones de 160 y 200kg·ha-1 de N con 67 y 202 kg·ha-1 de K aplicados superficialmente o enterrados 1 o 3 meses después del rebrote. Todos los tratamientos recibieron 35kg·ha-1de P, excepto un tratamiento testigo sin fertilizante. Los tratamientos se acomodaron en un arreglo de bloques al azar con cuatro repeticiones. La caña fue cosechada a los 10,5 y 11,5 meses de edad en el Vertisol e Inceptisol, respectivamente. El tratamiento 160-35-67 N-P-K (kg·ha-1), aplicado como mezcla de sulfato de amonio, superfosfato triple y KCl, enterrado tres meses después del rebrote, produjo rendimientos mayores a los del testigo en ambos suelos (130,7 y 113,6ton·ha-1). La calidad del jugo de caña no fue afectada por las dosis de fertilización estudiadas, ni la actividad de las invertasas fue modificada por los diferentes manejos.
Summary
Excess N in plant tissues during harvest is the main cause of low sucrose content in sugarcane (Saccharum officinarum L.) juice. N content is the product of a balance between the amount of sucrose synthesized and the amount hydrolyzed by acid and neutral invertases. The object of this work was to determine the relationship between sugarcane juice quality (ºbrix, purity and concentrations of sucrose and reducing sugars) and the activity of acid and neutral invertases in plants submitted to different fertilization managements. The experiment was carried out in sugar cane crops established with cv. Méx 69-290 (ratoon) in a Vertisol and cv. Méx 68-P-23 (ratoon 3) in an Inceptisol, in Tabasco, Mexico. Treatments were combinations of 160 or 200 kg·ha-1 N, plus 67 or 202 kg·ha-1 K applied either superficially or buried, one or three months after plant regrowth. All treatments received 35kg·ha-1 P, except the control treatment without fertilization. Treatments were arranged in a randomized block design with four replications. Sugarcane was harvested at an age of 10.5 and 11.5 months in the Vertisol and Inceptisol, respectively. Treatment 160-35-67 N-P-K (kg·ha-1) applied as a mixture of ammonium sulphate, triple superphosfate and KCl, buried three months after regrowth, produced higher yields than those of the control in both soils (130.7 and 113.6 ton·ha-1). -1Sugarcane juice quality was not affected by the fertilizer rates tested, nor the activity invertases modified by the different management practices.
Resumo
O excesso de N no tecido vegetal na época de colheita é a principal causa do baixo conteúdo de sacarosa no suco de cana de açúcar (Saccharum officinarum L.). O conteúdo de N é produto do balance entre quantidade total de sacarosa sintetizada e quantidade hidrolizada pela atividade de invertaxas ácida e neutra. O objetivo do trabalho foi determinar a relação entre a qualidade do suco de cana de açúcar (ºBrix, pureza, concentrações de sacarosa e açúcares redutores) e a atividade das invertaxas ácidas e neutras, nas plantas submetidas a diferentes manipulações de fertilização. O experimento se realizou em plantações de cana estabelecidas com as variedades Méx 69-290 (soca) em um Vertisol e Méx 68-P-23 (resoca 3) em um Inceptisol, em Tabasco, México. Os tratamentos foram combinações de 160 e 200 kg·ha-1 de N com 67 e 202 kg·ha-1 de K aplicados superficialmente ou enterrados 1 ou 3 meses depois do re-brote. Todos os tratamentos receberam 35kg·ha-1de P, exceto um tratamento testemunha sem fertilizante. Os tratamentos se acomodaram em um arranjo de blocos ao azar com quatro repetições. A cana foi plantada aos 10,5 e 11,5 meses de idade no Vertisol e Inceptisol, respectivamente. O tratamento 160-35-67 N-P-K (kg·ha-1), aplicado como mistura de sulfato de amônia, superfosfato triplo e KCl, enterrado três meses depois do re-brote, produziu rendimentos maiores aos do testemunho em ambos solos (130,7 e 113,6ton·ha-1). A qualidade do suco de cana não foi afetada pelas doses de fertilização estudadas, nem a atividade das invertaxas foi modificada pelas diferentes manipulações.
Palabras clave / Invertasa Ácida / Invertasa Neutra / Fósforo / Nitrógeno / Potasio / Saccharum officinarum L. /
Recibido: 06/06/20034. Modificado: 24/09/2003. Aceptado 26/09/2003
La fertilización tradicional de la caña de azúcar en Tabasco, México, ha consistido en aplicar cada año 120, 22 y 50kg·ha-1 de N, P y K, respectivamente, sin considerar las diferencias en las variedades y tipo de suelo existentes en la zona. Es común que las aplicaciones de fertilizantes se hagan extemporáneamente y en forma superficial por razones operativas y por la escasa disponibilidad de maquinaria para este propósito (Salgado et al., 2000). El rendimiento promedio de la caña de azúcar con este manejo es de solamente 65ton·ha-1 con 6,61ton·ha-1 de azúcar, valores que se consideran bajos comparados con 81ton·ha-1 de caña y de 6,91ton·ha-1 de azúcar, obtenidos por el ingenio Dos Patrias (CNIAA, 1999). Los fertilizantes químicos son una de las mejores opciones para incrementar y mantener los rendimientos de caña y de sacarosa en el corto plazo (Salgado et al., 2001). Pero un desbalance nutrimental, en particular de N (Robertson et al., 1996), aunado a un exceso de humedad en la planta, hacen que la caña no alcance su madurez industrial, ya que la planta utiliza este N para producir nuevo crecimiento (Nickell y Tanimoto, 1968).
En esta zona de México las socas se cosechan a los 12 meses, por lo que la fertilización debería hacerse durante los tres meses siguientes al rebrote. El N de la fertilización debe ser aprovechado por la planta sin disminuir la calidad del jugo. Una buena calidad del jugo se define en función de un alto contenido de sacarosa y un bajo contenido de azúcares reductores (Chen, 1991). Sin embargo, el jugo de la caña contiene productos disueltos o suspendidos tales como enzimas, hemicelulosas, sustancias pépticas, proteínas, aminoácidos, almidón, dextranas, ácidos orgánicos, lípidos, ceras, materiales colorantes y componentes inorgánicos. Dichos productos también deberían ser tomados en cuenta para determinar la calidad del jugo. Algunas de estas sustancias resultan favorables y otras perjudiciales para el proceso de fabricación de azúcar (Chen, 1991; Balbin et al., 1996).
El contenido de sacarosa en la caña es el resultado de un balance entre la cantidad total sintetizada y la cantidad hidrolizada por la actividad de las invertasas ácidas y neutras (E.C. 3.2.1.26; Venkataramana y Naidu, 1993). La invertasa ácida es una enzima soluble que se localiza en el apoplasto y la vacuola de las células de la planta (Hatch et al., 1963). Su función es hidrolizar y transportar la sacarosa desde las hojas hasta los tallos durante el crecimiento. La mayor actividad de esta enzima cuyo funcionamiento se da en pH 5,0-5,5 ocurre en el periodo de crecimiento y disminuye en la etapa de maduración. La invertasa neutra, por su parte, es una enzima soluble, que presenta su máxima actividad a pH 7 y se localiza en el citoplasma de los tejidos maduros, estando relacionada con la acumulación de sacarosa en los tallos; su máxima actividad se presenta en el periodo de maduración (Hatch et al., 1963; Batta y Singh, 1986).
El presente trabajo tuvo como objetivo determinar la actividad de las invertasas ácida y neutra, y establecer su relación con el rendimiento y la calidad del jugo de la caña de azúcar sometida a diferentes manejos de fertilización. Para ello se planteó probar la hipótesis de que una dosis mayor de N que la utilizada actualmente en caña de azúcar en Tabasco, aumenta el rendimiento sin disminuir la calidad del jugo.
Materiales y Métodos
El experimento se realizó en una zona cañera de Tabasco, en el sureste de México, en plantaciones de las variedades Méx 69-290 (soca) y Méx 68-P-23 (resoca 3) establecidas en dos suelos, un Vertisol y un Inceptisol, respectivamente. Algunas características del Vertisol son textura arcillosa; pH 6,8; 2,2% de MO; 8,3mg·kg-1 de P(Olsen) y 0,30cmol(+)·kg-1 de K. Las del Inceptisol son textura franca; pH 5,8; 1,0% de MO; 1,0mg P(Olsen)·kg-1 y 0,27cmol(+)·kg-1 de K. En Salgado et al. (2000) se presenta la relación completa de los tratamientos del factorial utilizado en el estudio. Aquí se hará referencia sólo a aquellos tratamientos (Tabla I) en los que se llevó un registro de la actividad de invertasas y ºBrix en el jugo de la caña desde varios meses antes de la cosecha. Los seis tratamientos fueron distribuidos en el campo en un diseño de bloques completos al azar, con cuatro repeticiones, en cada uno de los sitios.

El tamaño de la parcela experimental fue de 7,8x10m con seis surcos distanciados 1,3m entre sí. La parcela útil fue de 5,2x8m con cuatro surcos centrales. Después de la cosecha de la caña en 1997, antes del inicio de los experimentos, se realizaron las labores de cultivo habituales de la región (Salgado, 1995). Se llevó un registro de precipitación, evaporación y temperaturas máximas y mínimas medias mensuales, en una estación climatológica cercana. La cosecha se realizó entre abril y mayo 1998. Las variables experimentales evaluadas fueron
Rendimiento
La cosecha se realizó en el Vertisol cuando la caña tenía 10,5 meses y en el Inceptisol a los 11,5 meses de edad. Se evaluó el rendimiento de caña de cada parcela en el campo. Aunque la cosecha normalmente se realiza a los 12 meses, ésta se adelantó en el Vertisol, forzados por una quema accidental, y en el Inceptisol porque la sequía aceleró su madurez.
Calidad del jugo
Se colectaron cinco cañas por parcela para determinar ºBrix y su dinámica en el tiempo. Los tallos se picaron en la parte media con un punzón para extraer el jugo; una gota fue depositada sobre el refractómetro manual Atago modelo ATC-1E para realizar la medición; la pureza del jugo fue expresada como Pureza = (Sacarosa/Brix)x100; la concentración de sacarosa fue determinada en un polarímetro de banco utilizando la Tabla de Schmitz; los azúcares reductores con la solución de Fehling; y se midieron las concentraciones de N, P y K. Las determinaciones fueron hechas con los procedimientos recomendados por Golcher et al. (1984). Para la determinación de la concentración de N, P y K en el jugo, se tomaron 15ml del mismo que se mantuvieron a 6 ±2ºC hasta el momento del análisis. Los procedimientos empleados para estas determinaciones fueron los descritos por Etchevers (1988), para análisis de tejidos vegetales.
Dinámica de invertasas
A partir del sexto mes después del rebrote, se colectaron mensualmente tres tallos en ambos cultivares, de los cuales se cortaron cuatro rodajas de 1cm de grosor en la parte central de cada uno, para estudiar la dinámica de las invertasas. Las fechas de muestreo correspondieron a las etapas fisiológicas llamadas de crecimiento, sazonado y maduración (González et al., 1974). En el experimento en el Vertisol se realizaron tres muestreos, y en el Inceptisol, cinco. Las rodajas de caña se colocaron en bolsas de polietileno y se depositaron en una hielera (6±2ºC) para evitar su oxidación. Se integró una muestra compuesta por tratamiento y se tomaron 3,0g para el análisis de la actividad enzimática. El material se mezcló con agua destilada, en una relación 1:4 p/v cuando aún estaban frías, se colocaron en un mortero y se maceraron durante 1min para extraer el jugo. El extracto de los jugos se filtró a través de tres capas de muselina y se centrifugó a 6500g durante 15min a 8ºC, en una centrífuga refrigerada modelo Centra MP4R (Venkataramana et al., 1991). El sobrenadante fue dializado en tubos de membrana marca Spectra/POR MWCO:3500, con un tamaño de 3,0x1,5cm, colocados en agua destilada por un periodo de 12h a 8 ±2ºC, para remover los azúcares del jugo. La enzima dializada fue transferida a tubos de ensayo de vidrio y mantenida por 1h a 0 ±2ºC hasta su uso. La actividad de las invertasas se determinó en una reacción mixta que comprende 2,0ml del filtrado, 1,5ml de solución amortiguadora citrato 0,05M (pH 5,1) para la invertasa ácida y 1,5ml de solución amortiguadora fosfato 0,05M (pH 7,0) para la invertasa neutra, más 1ml de sacarosa 2% y 2 gotas de tolueno. Los tubos fueron incubados a 29ºC durante 60min, tomándose una alicuota de cada uno de los tratamientos a los 15 y 45min para la determinación de la glucosa (Nelson, 1944), mediante comparación con una curva patrón preparada en condiciones idénticas. La lectura se realizó a 540nm en un espectrofotómetro Génesis 5.
En todas las variables se aplicó un análisis de varianza en bloques completos al azar, y la prueba de separación de medias de Tukey, con el programa SAS versión 6.11 (SAS, 1996).
Resultados y Discusión
La precipitación de mayo a diciembre 1997, durante el periodo de crecimiento de la caña, fue de 1899mm, lo cual satisfizo los requerimientos hídricos del cultivo. En el Vertisol se presentaron excesos de humedad, por lo que fue necesario el drenaje superficial. La precipitación de enero a abril 1998 fue de sólo 37mm, lo cual favoreció la maduración de la caña. La temperatura durante el periodo de crecimiento se mantuvo por encima de 20ºC, por lo que el cultivo no se retrasó en su crecimiento, corroborando que en este ingenio existen condiciones climáticas favorables para este cultivo (Humbert, 1974).
Rendimiento de caña
El rendimiento de la caña fue afectado significativamente (P£0,01) por los tratamientos de fertilización (Tabla I). En ambas variedades el mayor rendimiento (130,7 y 113,6ton·ha-1) se obtuvo con el tratamiento 6, con la dosis de fertilización 160-35-67 (kg·ha-1) de N-P-K enterrado a los tres meses del rebrote, superando a las 65ton·ha-1 de caña obtenidas por el ingenio Pdte. Benito Juárez con la dosis 120-26-46, lo que evidencia que la dosis utilizada por el ingenio no satisface los requerimientos nutricionales de la caña de azúcar. Resultados similares fueron observados en Tabasco por Salgado et al., (2000) y Salgado et al., (2001). A través del Sistema Integral de Diagnóstico y Recomendación (DRIS), Ruiz (1995) determinó que el mismo tratamiento (160-35-67) aplicado a un Vertisol cultivado con caña en Tabasco, México, presentó el mejor balance nutrimental. Las diferencias observadas en rendimiento entre los dos sitios se atribuye a la mayor fertilidad del suelo Vertisol en comparación del Inceptisol, tal como lo demostraron Palma et al. (2002). Comparando el tratamiento 6 con el 2, que solo difieren en la fecha de la fertilización, puede observarse que al enterrar los fertilizantes tres meses después del rebrote se obtuvo mayor rendimiento que al hacerlo un mes después del mismo, lo cual se explica porque a los tres meses se inicia el periodo de amacollamiento máximo y el sistema radical está bien desarrollado, lo cual permitió aprovechar mejor los nutrimentos provenientes de los fertilizantes (Lagunes et al., 1994; Salgado et al., 2001).
El tratamiento 4 con exceso de K (202kg·ha-1) en forma de nitrato, resultó ser inferior en rendimiento al tratamiento 2, que recibió la misma dosis de N en forma de sulfato de amonio. Tal comportamiento se puede explicar porque el N nítrico es fácilmente lixiviado o pudo sufrir desnitrificación (Weier et al., 1996); además, el nitrato puede antagonizar la absorción del fosfato (Hageman, 1984). Finalmente, al comparar los tratamientos 5 y 2, que solo difieren en la forma de aplicación del fertilizante, puede observarse que la aplicación en forma superficial presentó un rendimiento menor que el obtenido al enterrar el fertilizante, lo que concuerda con lo señalado por Salgado et al. (2001), quienes reportaron que la práctica de enterrar el fertilizante para reducir pérdidas de N por volatilización, aumenta la eficiencia de utilización del N y el rendimiento de caña. La bondad de esta práctica fue más evidente en el Inceptisol debido a la menor fertilidad de este suelo.
Calidad del jugo de caña
Las variables pureza del jugo, sacarosa y azúcares reductores no presentaron respuestas significativas a los diferentes manejos de fertilización (Tabla I). Las medias de estas variables fueron 88, 13,13 y 0,5% para la variedad Méx 69-290 y 88, 14,0 y 0,8% para la Méx 68-P-23, respectivamente. Estos valores son similares para el tratamiento sin fertilizante (Tabla I). La menor fertilidad del Inceptisol redujo el crecimiento del cultivo. Esto causó, como mecanismo de supervivencia, que se acumulara más sacarosa que en el Vertisol (Bull y Glasziou, 1983). Los resultados anteriores indican que la fertilización con 160-35-67 logró incrementar significativamente el rendimiento sin disminuir la calidad del jugo de caña (Salgado et al., 2000). Nickell y Tanimoto (1968) y Lingle y Smith (1991) han mencionado disminuciones en sacarosa al aplicar dosis mayores a 250kg·ha-1 de N. Los ºBrix y porcentaje de sacarosa fueron mayores en Méx 68-P-23 que en Méx 69-290. Lo anterior se atribuyó a que la primera se cosechó a los 11,5 meses de edad y sufrió un periodo de sequía, así como temperaturas elevadas que aceleraron su madurez (Tablas I y II). En contraste, Méx 69-290 se cosechó a los 10,5 meses (debido a una quema accidental), un mes antes que Méx 68-P-23. El contenido de azúcares reductores resultó mayor en Méx 68-P-23 porque la caña estaba madura al momento de la cosecha. Cuando el jugo de caña contiene 1% o más de azúcares reductores, se considera que es de mala calidad (De Stefano, 1985) ya que éstos reducen la lectura de la concentración de sacarosa en el jugo y se subestima su contenido, lo cual disminuye su valor comercial (Robertson et al., 1996). No obstante lo anterior, la calidad del jugo se ubica dentro de los intervalos considerados como aceptables para clasificar un jugo como de buena calidad. Dichos valores son >12,5% de sacarosa, 18-22 ºBrix, 79 a 89% de pureza, menos de 1% de azúcares reductores, y su entrega al molino dentro de 24 horas después del corte (Salgado, 1995).

No se encontró ninguna relación entre las concentraciones de N, P y K en el jugo de caña y las dosis de N estudiadas, en ninguno de los dos suelos (Tabla I). Las concentraciones de N y P en Méx 69-290 fueron mayores y la de K menor (0,3; 0,3 y 0,18% respectivamente) que las observadas en Méx 68-P-23 (0,03; 0,03 y 0,22% para N, P y K), lo que se atribuyó a que la primera variedad fue cosechada a los 10,5 meses, antes de completar su madurez. Esto sugiere que las concentraciones de N, P y K en el jugo pueden ser útiles en la estimación del estado de madurez de la caña de azúcar. Por otra parte, independientemente de la variedad, los contenidos de N y P en el jugo de caña fueron menores que los de K, tal como lo observó Humbert (1974), lo cual esta relacionado con la demanda de estos nutrientes por el cultivo.
Dinámica de los ºBrix
Los ºBrix no fueron modificados por los diferentes manejos de fertilización (Tabla II). Estos son un indicador de la concentración de sólidos en el jugo, que aumentaron hasta que la planta alcanzó su madurez y después permanecieron constantes (Robertson et al., 1996; Sharma y Uppal, 1994). Los valores promedio pasaron de 15,1 a 20,3 ºBrix para Méx 69-290 y de 18,3 a 21,8 ºBrix para Méx 68-P-23. Las diferencias se explican por el retraso de un mes que sufrió la primera variedad en su maduración; en este caso la textura arcillosa del Vertisol determinó que se retuviese mayor humedad en el suelo, lo que posiblemente redujo la concentración de sacarosa en la planta al absorber humedad (González et al., 1974).
Dinámica de las invertasas
La actividad de las invertasas ácida y neutra no fue afectada significativamente por los tratamientos de fertilización (Tabla III). Las medias en cada muestreo nos indican el comportamiento de estas enzimas en diversos estados de desarrollo de las variedades Méx 69-290 y Méx 68-P-23 (Tabla III). Los coeficientes de variación (CV) de los primeros muestreos fueron muy altos (>60%), indicativo de una elevada variabilidad experimental atribuible a la dinámica de estas enzimas y al método de extracción utilizado, sobre todo en los primeros tres muestreos. Los CV disminuyeron posteriormente (<9,0%). La Méx 69-290 presentó mayor actividad de las invertasas ácida y neutra en el mes de diciembre (Tabla III), lo cual fue atribuido a su menor grado de madurez. Este fenómeno se asoció con altos contenidos de fructosa y glucosa en el tallo, donde son acumuladas para promover el crecimiento, tal como lo indican Venkataramana y Naidu (1993) y Robertson et al. (1996). Sin embargo, la actividad de esas enzimas disminuyó en enero y febrero, probablemente favorecida por la alta retención de humedad en el Vertisol, lo que retrasó el proceso de sazonado en aproximadamente un mes. Por el contrario, en Méx 68-P-23 la actividad de las enzimas fue menor y con mayor valor de ºBrix al inicio (diciembre), lo que indica que el proceso de sazonado estaba avanzado. En febrero la actividad enzimática y los ºBrix fueron similares en ambas variedades, ya que las condiciones del clima favorecieron el proceso de madurez. Sehtiya et al. (1991) reportaron en el jugo de caña actividades de las enzimas menores a 1,0mg (glucosa)·ml-1·h-1 en la parte central del tallo de caña de 10 meses de edad, lo que coincide con los datos obtenidos en febrero en el presente estudio. En marzo y abril, la Méx 68-P-23 mostró un incremento en la actividad de ambas invertasas, que se asoció con el aumento de ºBrix (Tabla II). Estos resultados no concuerdan con los reportados por otros autores (Sehtiya et al., 1991; Thom y Maretzki, 1992; Dhamankar et al., 1993) quienes observaron un aumento en la actividad de la invertasa neutra y una disminución de la ácida en la etapa de maduración, que se asoció con una elevada concentración de sacarosa. En el presente estudio ambas variedades mostraron una actividad irregular de las invertasas, similar a lo observado por Venkataramana et al. (1991) en cultivares de alto contenido de sacarosa.

Conclusiones
El tratamiento 160-35-67 (kg·ha-1 (N-P-K) aplicado como una mezcla de sulfato de amonio, superfosfato triple y KCl, enterrado tres meses después del rebrote, produjo los mayores incrementos en el rendimiento en comparación con el testigo, tanto en el Vertisol como en el Inceptisol. La calidad del jugo de caña no fue afectada por las dosis de fertilización estudiadas. Los ºBrix no fueron afectados por los diferentes manejos de fertilización. La dinámica de las invertasas ácida y neutra no se modificó por los diferentes manejos de la fertilización. A pesar de haber incrementado la fertilización nitrogenada, no se observaron diferencias significativas que pudieran afectar la calidad del jugo de caña.
AGRADECIMIENTOS
Los autores agradecen a SIGOLFO, Fundación Produce Tabasco A.C. y GITCAÑA-Campus Tabasco, por el apoyo económico y las facilidades para realizar el presente trabajo.
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