Interciencia
versión impresa ISSN 0378-1844
INCI v.29 n.5 Caracas mayo 2004
LOS ÁRBITROS, HÉROES OCULTOS DE INTERCIENCIA
La continuidad exitosa de toda revista científica depende de una multitud de factores, muchos de los cuales son invisibles al público lector. Tal afirmación se hace extensiva a numerosas personas que laboran en diversas instancias (oficina editorial, empresas de producción y distribución, entes financiadores, etc.) que, generalmente, aparecen mencionadas en algún recóndito lugar de la revista. En ningún lugar aparece la figura del árbitro, tan presente en el proceso de publicación y de la que depende en muy alto grado el producto final.
La labor de quienes realizan la "revisión por pares" acarrea la responsabilidad, compartida con los editores, del logro más importante no siempre de fácil visualización- cual es la calidad del material publicado. Su mayor o menor sabiduría, rigurosidad y objetividad, así como el respeto que tienen los editores hacia sus opiniones, son determinantes del nivel que alcanza la publicación, factor que al final pesa tanto o más que otros factores de valoración, como son la prontitud de publicación, la puntualidad y la calidad de impresión.
La calidad y prestigio de una publicación científica radica en gran medida en quienes evalúan los manuscritos recibidos, en su capacidad de emitir juicios acerca de la calidad y pertinencia de los mismos, y dar una respuesta rápida a los autores. El buen árbitro asume íntegramente la responsabilidad de evaluar objetivamente los manuscritos recibidos y hacer conocer de manera expedita sus observaciones, suministrando a los editores los necesarios criterios con los cuales proceder.
Los trabajos aceptados para su publicación en Interciencia son devueltos en un altísimo porcentaje a los autores para su revisión, en mayor o menor grado, tras las sugerencias y recomendaciones de los árbitros anónimos, por cuyas manos pasa la totalidad de los trabajos recibidos.
En la labor de estos héroes ocultos es poco ponderado el aspecto didáctico. A través de arbitrajes serios y cuidadosos, los científicos jóvenes y a veces no tan jóvenes son sometidos a un importante ejercicio que les permite aclarar conceptos y mejorar la redacción y presentación de sus trabajos, logrando de esa manera aumentar el valor de su investigación. Ésta no sólo hay que hacerla bien. Hay que presentarla bien, para que la comunidad lectora capte con facilidad y aproveche los nuevos conceptos y los resultados obtenidos a través de una labor que representa la principal razón de ser para los profesionales de la ciencia, así como para muchos miembros de las instituciones de educación superior.
Muchas publicaciones científicas, así como aquellas instituciones que financian esas publicaciones, practican o auspician el pago por arbitrajes. No hay duda que éste es bien merecido, pero algunas revistas, entre ellas Interciencia, han mantenido el criterio de no hacerlo. La colaboración prestada de esta forma, no solamente a la revista sino a la comunidad científica, resulta invalorable y cuenta con el más genuino agradecimiento.
Miguel Laufer, Director











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