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versión impresa ISSN 0378-1844

INCI v.29 n.5 Caracas mayo 2004

 

CARACTERIZACIÓN QUÍMICA DEL COMPOSTE NUTRIBORA

Y SU USO COMBINADO CON UN FERTILIZANTE COMERCIAL

EN EL CULTIVO DE TOMATE

Julio César Rodríguez R., Ángel Esteban Marcano C. y Nelson Montaño

Julio César Rodríguez Reyes. Magíster en Biología, Universidad de Oriente (UDO), Venezuela. Profesor, Laboratorio de Recursos Acuáticos, Instituto Limnológico, UDO, Venezuela. Dirección: Instituto Limnológico. Caicara del Orinoco, Estado Bolívar, Venezuela. e-mail: juliorod58@cantv.net

Ángel Esteban Marcano Cumana. Licenciado en Química, UDO, Venezuela. Profesor, Departamento de Química, Escuela de Ciencias, Núcleo de Sucre, UDO, Venezuela. e-mail: marcanoand@hotmail.com

Nelson Montaño. Magister en Agronomía Tropical, UDO, Venezuela. Profesor, Escuela de Ingeniería Agronómica, Núcleo de Monagas, UDO, Venezuela. e-mail: nelmon@cantv.net

Resumen

La NUTRIBORA (NB) es un composte elaborado con mezcla de tejido de Eichhornia crassipes, estiércol de ganado vacuno y suelo de morichales, con el cual a la dosis óptima de 80t·ha-1 se logran incrementos en la producción de tomate. Se realizó un análisis químico y se usó la dosis óptima de éste composte, combinada con un fertilizante mineral, para determinar el rendimiento del tomate. Se sembró el tomate tipo perita, cv."Río Grande". Se evaluaron cuatro tratamientos, T1: 80t·ha-1 de NB + 0,40t·ha-1 de NPK 12-24-12, en suelo sembrado y fertilizado un año antes con el composte; T2: 80t·ha-1 NB + 0,4 t·ha-1 NPK 12-24-12, en suelo sin previa siembra ni tratamiento; C1: Control con 0,4t·ha-1 NPK 12-24-12, en suelo sin previa siembra ni tratamiento; y C2: Control con 80t·ha-1 NB, en suelo sin previa siembra ni tratamiento, así como dos distancias de siembra entre plantas (0,20 y 0,40m). Se aplicó el diseño estadístico de bloques al azar en arreglo factorial (4x2) con seis repeticiones. Los resultados indican que el contenido de P soluble y total en NB fue menor en relación a los demás macronutrientes; mientras que el K soluble y total presentaron la mayor concentración. Entre los micronutrientes totales y solubles, Fe y Mn se encontraron en mayor concentración. El rendimiento de los frutos de tomate varió significativamente entre los tratamientos diferenciándose a T1 como el de mayor promedio, mientras que T4 produjo el menor rendimiento (P<0,05). Sin embargo, la producción de frutos entre las distancias de siembras no presentó diferencias significativas (P>0,05).

Summary

NUTRIBORA compost is prepared with Eichhornia crassipes, cow manure and moriche grove soil. This compost increments tomato production when used at an optimum dose of 80t·ha-1. Chemical analysis was carried and the optimum dose of NUTRIBORA, combined with a mineral fertilizer, was used to determine tomato yield. Experiments were carried out with the "Río Grande" tomato variety in experimental parcels where four treatments were applied, T1: 80t·ha-1 NUTRIBORA + 0.4t·ha-1 plus NPK 12-24-12 in virgin soil fertilized with the compost for one year, T2: 80t·ha-1 NUTRIBORA + 04t·ha-1 plus NPK 12-24-12 in soil without previous sowing nor treatment, C1: Control with 0.4t·ha-1 and NPK 12-24-12 in soil without previous sowing nor treatment, and C2: Control with 80t·ha-1 NUTRIBORA in soil without previous sowing nor treatment, as well as two different distances (0.20 and 0.40m) between plants. A random block statistical design used in a factorial (4x2) arrangement with six repetitions, for a total of 48 treatments. The soluble and total content of P in NUTRIBORA were low in relation to the other nutrients, while soluble and total K had the highest concentration. Fe y Mn had the highest concentration among the total and soluble micronutrients. The tomato yield varied significantly between the treatments (P<0.05), being largest with T1 and lowest with T4. Different seeding distances between plants did not significantly affect the yield (P>0,05).

Resumo

A NUTRIBORA (NB) é um composto elaborado com mistura de tecido de Eichhornia crassipes, esterco de gado bovino e solo de buritizais, com o qual na dosagem ótima de 80t·ha-1 se consegue aumentos na produção de tomate. Realizou-se uma análise química e usou-se a dosagem ótima deste composto, combinada com um fertilizante mineral, para determinar o rendimiento do tomate. Se plantou o tomate tipo "perita", cv. "Río Grande". Se avaliaram quatro tratamentos, T1: 80t·ha-1 de NB + 0,40t·ha-1 de NPK 12-24-12, em solo semeado e fertilizado um ano antes com o composto); T2: 80t·ha-1 NB + 0,4 t·ha-1 NPK 12-24-12, em solo sem prévia plantação nem tratamento; C1: Controle com 0,4t·ha-1 NPK 12-24-12, em solo sem prévia plantação nem tratamento; y C2: Controle com 80t·ha-1 NB, em solo sem prévia plantação nem tratamento, assim como duas distâncias de plantação entre plantas (0,20 y 0,40m). Se aplicou o desenho estatístico de blocos ao azar em arranjo fatorial (4x2) com seis repetições. Os resultados indicam que o conteúdo de P solúvel e total em NB foi menor em relação aos demais macronutrientes; enquanto que o K solúvel e total apresentaram a maior concentração. Entre os micronutrientes totais e solúveis, Fe e Mn se encontraram em maior concentração. O rendimento dos frutos de tomate variou significativamente entre os tratamentos diferenciando-se a T1 como o de maior promédio, enquanto que T4 produziu o menor rendimento (P<0,05). No entanto, a produção de frutos entre as distâncias de plantação não apresentou diferenças significativas (P>0,05).

PALABRAS CLAVES / Abono Orgánico / Abono Inorgánico / Eichhornia crassipes / Nutrientes / Tomate /

Recibido: 10/12/2003. Modificado: 22/03/2004. Aceptado: 30/03/2004.

Introducción

La bora (Eichhornia crassipes) es utilizada en la India y Bangladesh para la preparación de composte y así controlar la alta reproducción vegetativa de esta planta acuática que se expande en los cuerpos de agua donde habita, causando eutrofización y sedimentación, y afectando la pesca, la agricultura y la salud. En su aprovechamiento como recurso, debe de considerarse técnicas de manejo y control de su excesiva cobertura, que de oportunidad a las comunidades familiares de elaborar productos naturales comercializables que les facilite ingresos económicos y mejoren su nivel socio-económico (Lindsey y Hirt, 1999).

Rodríguez (1991, 1997b) desarrolló un procedimiento práctico para aprovechar la biomasa de la cobertura de bora (Eichhornia crassipes) secada naturalmente en las márgenes de las lagunas de inundación del río Orinoco, Estado Bolívar, Venezuela, y convertirla en abono orgánico (NUTRIBORA) para ser utilizado principalmente en la producción de hortalizas y plantas ornamentales.

NUTRIBORA es un composte elaborado con mezcla de tejido de bora, estiércol de ganado y tierra de morichales en proporción de 39:20:6, respectivamente, y sometida a un proceso de descomposición aeróbica durante 55 días, presentando en este período una coloración pardo-negruzca y una temperatura entre 27 y 30ºC (Rodríguez, 1997b).

La elaboración y utilización del composte para enmendar los suelos agrícolas ha servido para mejorar sus características como fertilidad, capacidad de almacenamiento de agua, mineralización de N2, P y K, mantener valores de pH óptimos para la agricultura, evitar cambios extremos en la temperatura, fomentar la actividad microbiana y controlar la erosión (Dalzell et al., 1991). Esta práctica ha recuperado importancia en los últimos años a nivel mundial (Ruiz, 1996; Nieto-Garibay et al., 2002) para mejorar las condiciones del suelo, principalmente aquellos que han sido deteriorados por el uso excesivo de agroquímicos y su sobreexplotación. Sin embargo, se ha demostrado que el uso combinado de fertilizantes orgánicos y minerales corrige la mayoría de los inconvenientes individuales y en algunos casos mejoran las ventajas, debido a que el abono orgánico contribuye a incrementar la retención de la humedad, lo que aumenta la eficiencia del uso de los abonos inorgánicos, aumenta la disponibilidad de P del suelo y de los fertilizantes minerales causados por la aplicación del composte, y existe disponibilidad más inmediata de nutrientes de los fertilizantes minerales y liberación de nutrientes de los compostes a más largo plazo, así como menor lavado de nutrientes y mayor actividad de los microorganismos del suelo (Dalzell et al., 1991).

La fertilización del suelo con composte y abono inorgánico, el uso de variedades de hortalizas apropiadas, el riego, el control de plagas, enfermedades y malezas, contribuyen todos a que el agricultor incremente la producción, obteniendo cosechas de mejor calidad y un mayor beneficio económico (Alfonso, 1977; Fernández, 1977; Casseres, 1994; FONAIAP, 1995).

En investigaciones realizadas en la India y China se obtuvieron mejores cosechas de algodón, maíz, arroz, sorgo, caña de azúcar y trigo cuando se usó una combinación de composte y fertilizantes minerales, que aplicando dosis doble de composte solo o de fertilizante mineral solo. En Bolivia, la producción de papa se ha incrementado con el uso combinado de fertilizantes minerales y composte. Aplicaciones combinadas han originado una mejor calidad de jugo de caña y mayores producciones de materia seca por plantas de tomates (Dalzell et al., 1991).

El tomate es una de las hortalizas más importantes en Venezuela. En 1992 se cosecharon 12500t que fueron al mercado fresco agroindustrial y hubo una cantidad muy pequeña dedicada a la exportación (FONAIAP, 1995). En 2002, la producción total de tomate fue de 189000t, con un área cultivada de 9000ha y un rendimiento de 20,9t·ha-1 (MAT, 2003).

Trabajos recientes sobre la evaluación agronómica de selecciones de tomate (Lycopersicon esculentum Mill.), fertilizando el suelo con combinaciones de abono mineral y orgánico, o separadamente, han sido realizados por Montaño y Rojas (1996), Obando y Montaño (1996), León (1998) y Montaño et al. (1998) quienes obtuvieron incrementos aceptables en el rendimiento de tomate.

Vogtmann y Fricke (1989) y Valdtighi et al. (1996) obtuvieron un incremento en el rendimiento y calidad de tomate y chile (pimentón), entre otros, utilizando abono orgánico. Nieto-Garibay et al. (2002) determinó que la dosis de 25t·ha-1 es la más adecuada de un composte para el cultivo de chile en zonas áridas o semiáridas.

Rodríguez (1991, 1997b) produjo el composte NUTRIBORA y evaluó diferentes dosis en suelos franco arenoso, encontrando la más adecuada (80t·ha-1) para lograr incrementos en la producción del cultivar de tomate.

En el presente trabajo se evaluó la composición química del composte NUTRIBORA y el efecto de la dosis de 80t·ha-1 combinada con un fertilizante mineral sobre el rendimiento de los frutos del tomate de la variedad Río Grande.

Materiales y Métodos

La bora, secada naturalmente, fue recolectada en épocas de sequía en las márgenes de la laguna Castillero, un rebalse del río Orinoco al sudeste de la población de Caicara del Orinoco, y picada en trozos de 2,5cm utilizando un molino a martillo DPM-4. El estiércol fue obtenido desmenuzado en los corrales y/o fundos ganaderos de la localidad.

Análisis químico

Los análisis, tanto de los materiales iniciales de la mezcla como del composte NUTRIBORA y del suelo, fueron realizados en el Laboratorio de Análisis Físico-Químico del Departamento de Química de la Escuela de Ciencias de la Universidad de Oriente. La extracción del P disponible se realizó a través del método de Bray y Kurtz (1945) y se determinó colorimétricamente utilizando la metodología de Murphy y Riley (1962). Ca, Mg y K se extrajeron con acetato de amonio, mientras que para la extracción de Fe, Mn, Zn y Cu se utilizó una solución de DTPA, según los métodos de Chapman y Pratt (1961) y Lindsay y Norwell (1978), respectivamente. El K se evaluó por emisión de llama y el resto de los elementos por absorción atómica. En ambas técnicas se empleó un espectrofotómetro Perkin Elmer, modelo 3100.

Para cuantíficar el contenido total de P, Ca, K, Mg, Fe, Mn, Zn y Cu se realizó la digestión de 1g de muestra, usando una mezcla ácida de HNO3, H2SO4 y HClO4 (Jackson, 1964), y luego se determinó el P colorimétricamente, según el método de Barton, descrito por Jackson (1964). El resto de los elementos se evaluaron utilizando las mismas técnicas empleadas para sus formas solubles.

El NO3- se determinó colorimetricamente mediante la formación del ácido nitrofenoldisulfónico (Jackson, 1964). El NH4+ y el N total se midieron según el método descrito por Bremner (1965).

El pH se determinó en solución de KCl 1mol/l en una relación de 1,0:2,5 usando un pH-metro electrónico digital Corning 140. La materia orgánica se determinó colorométricamente por el método de combustión húmeda (Walkley y Black) modificado, descrito en FONAIAP (1990).

Semillero

La investigación se desarrolló en un suelo de la localidad de Caicara del Orinoco, Estado Bolívar, Venezuela, de textura franco arenoso (78% arena, 8% limo y 14% arcilla) y con pH ligeramente ácido (6,06), el cual fue recolectado por quintuplicado al azar (Parkinson et al., 1971) entre 0 y 20cm de profundidad en un área de 2000m2.

Las plántulas se obtuvieron a partir de un semillero, el cual fue preparado en un suelo de textura franco arenoso, fertilizado con 8kg·m-2 del composte NUTRIBORA y 50g·m-2 de urea. El semillero se desinfectó con Basamid a razón de 25g·m-2. Quince días después de la desinfección se sembraron 3,5g·m-2 de semillas de tomate tipo perita, cv. "Río Grande", con una pureza del 99% de la casa comercial San Martin Seed Co, Marysville, EEUU. El semillero se regó dos veces al día hasta una semana antes del transplante, cuando se aplicó un riego por día.

Transplante

La incorporación del composte, mezclado con el suelo hasta 25cm de profundidad, y del fertilizante mineral, se hizo quince días antes del transplante, con las dosis correspondientes a cada uno de los cuatro tratamientos siguientes:

T1 - 80t·ha-1 de composte NUTRIBORA + 0,4t·ha-1 de abono NPK 12-24-12 fraccionado en dos momentos (siembra y aporque), en suelo sembrado y fertilizado un año atrás únicamente con NUTRIBORA.

T2 - 80t·ha-1 de composte NUTRIBORA + 0,4t·ha-1 de abono NPK 12-24-12 fraccionado en dos momentos (siembra y aporque), en suelo sin previa siembra ni tratamiento.

C1 – Control con 0,4t·ha-1 de abono NPK 12-24-12 fraccionado en dos momentos (siembra y aporque), en suelo sin previa siembra ni tratamiento.

C2 – Control con 80t·ha-1 de composte NUTRIBORA en suelo sin previa siembra ni tratamiento.

El transplante se realizó a los 25 días después de la emergencia de las plántulas, en horas de la tarde, en parcelas experimentales de tres surcos de 6,0m de largo y 0,80m de separación entre las distancias de siembra entre plantas (0,20 y 0,40m), correspondientes a densidades de siembra de 62500 y 31250 plantas/ha, respectivamente. El riego implementado fue por goteo, suministrando 3l/h/planta. La temperatura ambiental y la humedad relativa oscilaron entre 34 y 38ºC y 53-64%, respectivamente. Las plantas se dispusieron en un diseño de bloques completos al azar en arreglo factorial (4x2), con seis repeticiones, donde los factores correspondieron a las cuatro dosis respectivas de los fertilizantes y las dos distancias de siembras entre plantas.

Control de plagas y enfermedades

En las plantaciones se utilizaron trampas amarillas para controlar la presencia de las plagas de mayor ocurrencia, la mosca blanca (Bemicia tabaci) y el pasado de la hoja (Liromijza munda). Para el control de áfidos se utilizó un plaguicida natural elaborado con una mezcla de ají picante, jabón azul y ajo disuelto en 2 galones de agua tibia y aplicándose cada 8 días (Carpio, 1993). Enfermedades como la candelilla, causada por Alternaria sp. y Phytopthora sp., al inicio de la floración, se controló su propagación con la aplicación alternada de Dithane M-45, Manzate y Cobex a razón de 2kg·ha-1 cada 10 días, adicionándose Agrotin Especial como adherente en una dosis de 0,5cc por litro de solución del fungicida preparado (FONAIAP, 1995).

Cosecha

La recolección de los frutos se inició 80 días después del transplante, realizándose un total de 3 cosechas a intervalos de 10 días aproximadamente. Se evaluó el rendimiento de frutos (t·ha-1) sometiendo los datos a un análisis de varianza de dos vías (con réplicas), Modelo I, utilizando un paquete estadístico Software SGPLUS que también incluye la comparación de los promedios significativos según la prueba de rangos múltiples de Duncan (P<0,05).

Resultados y Discusión

Composición Química del composte NUTRIBORA

El estiércol y la bora aportaron los mayores contenidos de N, P y K totales; mientras que el suelo de moriche suministró los menores valores (Tabla I). Marcano (1996) y Rodríguez (1997b) encontraron variaciones diferenciales de los porcentajes totales de N entre los materiales bora, estiércol que componen la mezcla inicial de un composte maduro elaborado con bora. Ambos autores coinciden con los resultados de este trabajo, al señalar que el K fue el macronutriente que presentó la mayor concentración en la mezcla. También encontraron que el estiércol presentó mayor contenido de P y N que la bora; mientras que en ésta última se encontró el mayor porcentaje de K.

En la Tabla I se presentan también las cantidades de los nutrientes nitrogenados, P y K solubles de los materiales iniciales y del composte maduro. El estiércol presentó las mayores concentraciones de N soluble y de P en comparación con el suelo de moriche. El contenido de N-N0-3 del composte en comparación con el de los materiales iniciales de la mezcla disminuyó, mientras que el N-NH3 en ambos casos fue similar. Al comparar el contenido total de N del composte NUTRIBORA con el de los materiales iniciales, se aprecia que en el primero aumentó a consecuencia de la pérdida de carbono por las reacciones metabólicas de los microorganismos aeróbicos (Rodríguez, 1997b), dando lugar a un bajo índice C/N de 10,8.

La variación de las concentraciones de N en el composte depende de la relación C/N de la mezcla inicial del compostaje de la materia orgánica. Es deseable que esta relación sea de 20 a 40 para que no se produzca pérdida de N como N-NH3 (Polprasert et al., 1980) y para que los microorganismos realicen adecuadamente la humificación de la materia orgánica (Dalzell et al., 1991). Para el proceso de elaboración de NUTRIBORA, la razón inicial de C/N fue de 20 (Rodríguez, 1997b). Según Polprasert et al. (1980) durante la descomposición orgánica, el N que se incrementa por la disminución del carbono es oxidado a N-NO3 y normalmente fijado dentro de la pila del composte. De acuerdo con los resultados de este trabajo, posiblemente una parte del nitrato, mayormente aportado por el estiércol, es incorporado a las células microbianas para el proceso de descomposición y/o mineralización, principalmente del tejido de la bora, mientras que el resto de este nutriente permanece en el composte, a menos que haya pérdida por lixiviación. La mineralización de los residuos de plantas han sido discutidos por Cheshire et al. (1973) y Jenkinson (1977). Este proceso de carácter biocatalítico en el que ocurren reacciones bioquímicas de hidrólisis y oxidoreducción es considerado muy complicado y puede ser entendido si se toma en cuenta la actividad de los microorganismos. De acuerdo con Elserafy et al. (1980) para acelerar la mineralización de la bora, los microorganismos tienen que consumir el carbono proveniente de otros materiales orgánicos relativamente más fáciles de degradar, como por ejemplo celulosa y hemicelulosa. Uno de los componentes principales del tejido de la bora (13,76-18,24%) es la lignina, que es muy resistente a la acción microbiana (Rodríguez, 1997a).

El estiércol, otra enmienda empleada en este trabajo, es muy usado en los cultivos hortícolas, por su gran disponibilidad en corrales vacuno y la aceptable cantidad de nutrientes solubles (P y N). Regularmente, el estiércol se incorpora o se mezcla con otros residuos orgánicos en el compostaje a causa de la significativa cantidad de flora bacteriana que posee y a su aporte de N, indispensable para la descomposición de la materia orgánica (Dalzell et al., 1991).

En comparación con el de los demás macronutrientes, el contenido de P soluble en el composte NUTRIBORA resultó ser menor. Naturalmente, los residuos orgánicos de origen vegetal y animal presentan bajo contenido de P y en conjunto con la probable fijación del fosfato, al adsorberse en los centros activos de las sustancias orgánicas o en las células de los microorganismos como una fuente de nutrición necesaria para su reproducción durante el proceso de compostaje, contribuyen a su bajo contenido en el composte (Casanova, 1991; Dalzell et al., 1991; Bohn et al., 1993). Esto indica que se hace necesario incrementar la concentración de P en el composte, adicionándole a la mezcla inicial materiales ricos de este macronutriente. Parra y Hortenstine (1976) señalaron que a pesar de los buenos resultados obtenidos en la aplicación de la bora como abono, el bajo contenido de algunos nutrientes, como el N y el P, la limita como una fuente elemental para mejorar la producción agrícola. Dalzell et al. (1991) refirieron las limitaciones de los nutrientes en los compostes, sugiriendo el uso de fertilizantes nitrogenados, fosfatados y potásicos durante el proceso de compostaje. Según este autor, los dos primeros, además de ayudar a incrementar los respectivos nutrientes, aceleran el proceso de descomposición de la materia orgánica. Marcano (1996), a pesar de lograr incrementar la concentración de P soluble en fosfocompostes elaborados a base de bora y estiércol, encontró que la reactividad básica de éstos resultó en una baja disolución de la roca fosfórica incorporada. Sin embargo, Marcano et al. (2003) al realizar ensayos para disminuir el pH de los compostes utilizando S inoculado con bacteria del género Thiobacillus (biofertilizante PHS), encontraron que en los fosfocompostes con reactividad ácida el contenido de P soluble disminuyó, mientras que en aquellos con reactividad básica, la cantidad de este macronutriente fue mayor.

El K soluble fue el macronutriente que presentó la mayor concentración en el composte NUTRIBORA. Esto se debe a su rápida liberación durante la descomposición de la materia orgánica, por su poca asociación al componente orgánico de los residuos vegetales y animales (Dalzell et al., 1991).

El Fe y el Mn total y soluble fueron los micronutrientes que se encontraron en mayor concentración, tanto en los materiales iniciales como en el composte NUTRIBORA (Tabla II). Estos resultados coinciden con Rodríguez (1997b) y Marcano et al. (1999), quienes reportaron, entre otros micronutrientes, valores superiores de Fe y Mn en compostes elaborados con bora. En comparación con el estiércol, el tejido de la bora presentó una mayor concentración total de Mn (1286,63mg·kg-1), y un menor contenido total de Fe (1656,96mg·kg-1). El estiércol también presentó las mayores concentraciones de Cu y Zn.

Las plantas de bora, debido a sus raíces adventicias, presentan una alta capacidad removedora de nutrientes y elementos trazas del medio donde habita, fijando en sus tejidos valores significativos de Fe y Mn entre otros micronutrientes (Boyd, 1970; Boyd y Vickers, 1971; Parra y Hortenstine, 1976; Wolverton, 1979). Rodríguez y Betancourt (1999) encontraron en la Laguna Castillero, de donde proceden las plantas de bora utilizadas para elaborar NUTRIBORA, concentraciones superiores de Fe y Mn en comparación con otros micronutrientes. Esto explicaría sus contenidos tanto en el tejido de la planta como en el composte.

Composición química del suelo

En la Tabla III se observa que el suelo control C1 presentó un bajo porcentaje de materia orgánica (1,22%) el cual se incrementó en las unidades experimentales que recibieron los tratamientos T1 y T2, así como en el control C2. Igual incremento se observó con los macronutrientes totales, siendo las concentraciones de Ca y K mayores que las de P y Mg en esos tres tratamientos. El P se encontró en menor cantidad en todos los tratamientos y controles, tanto entre los valores totales como en las fracciones solubles.

De los micronutrientes totales y solubles (Tabla IV) el Fe se encontró en mayor concentración, seguido de Mn, en el suelo con T1, T2, y el control C2. En los suelos tratados con T1 y T2, el contenido de Fe y Mn se incrementó en comparación con el suelo que no fue tratado con NUTRIBORA (C1), debido a los altos contenidos de estos micronutrientes presentes en el composte. No fue detectable el contenido soluble de Cu y Zn.

Según los criterios de interpretación de las características que definen la fertilidad de los suelos franco arenoso señalados por FONAIAP (1991), el porcentaje de la materia orgánica en el suelo se incrementó de niveles bajos en los suelos sin tratamiento con NUTRIBORA (C1) (1,22%) a niveles medios en los suelos tratados con la dosis óptima de este composte (T1, T2 y C2). Sin embargo, de acuerdo con el criterio de Munevar (1991) los suelos controles y experimentales se identificarían como suelos minerales. Este autor, utiliza el porcentaje de materia orgánica como referencia para agrupar los suelos, principalmente en dos categorías: suelos minerales (<5% de materia orgánica) y suelos orgánicos (>20%). Es de destacar que en T1, donde se reabonó el suelo fertilizado con NUTRIBORA y fue sembrado un año atrás, se encontraron mayores valores tanto de la materia orgánica como de los nutrientes totales y solubles, que en aquellos suelos tratados con C1, C2 y T2. La mineralización total de la materia orgánica en los suelos, por los microorganismos, es gradual y puede tardar años, debido a la presencia de materiales que, en la mayoría de los casos, son difíciles de degradar. Según Casanova (1991) es recomendable aumentar el nivel de materia orgánica de los suelos para que la liberación del N orgánico y otros nutrientes sea mayor con los años, y así su dependencia con el fertilizante comercial sea menor.

El K fue el macronutriente de mayor contenido en los suelos controles y aquellos con diferentes tratamientos, lo que se evidencia en la fácil liberación durante la descomposición de la materia orgánica, por su poca asociación al componente orgánico de los residuos vegetales y animales proveniente del composte (Dalzell et al., 1991). Sin embargo, a pesar de que los suelos presentaron concentraciones totales aceptables de Ca, Fe y K antes y después del tratamiento, las cantidades solubles fueron bajas, lo que hace suponer su reducción por fijación en el suelo o por lixiviación. Según Casanova (1991) el Ca influye sobre la reacción del suelo al promover la descomposición de la materia orgánica y la liberación de nutrientes. A la vez, mejora la estructura del suelo y la retención del agua. Sin embargo, un exceso de Ca provoca una deficiencia de K, P, Mg, Zn y Fe. El comportamiento del Mg es similar a la del Ca; es parcialmente soluble en agua, y por esto susceptible a la lixiviación. El Mg favorece la formación de azúcares en los cultivos.

Rendimiento de los frutos de tomate (Lycopersicon esculentum)

El rendimiento de los frutos de tomate varió significativamente entre los tratamientos (P<0,05), no encontrándose diferencias para las distancias de siembra entre plantas (P>0,05). No existió interacción significativa (P>0,05) y, por lo tanto, el rendimiento no fue afectado por la acción conjunta de las dosis de fertilización del suelo y las distancias de siembras entre plantas. El tratamiento con el mayor rendimiento de frutos (Tabla V) fue T1 (16,8t·ha-1) y el de menor rendimiento fue C2 (prueba a posteriori Duncan, P<0,05). Estos rendimientos son similares a los encontrados por Montaño y Rojas (1996) de 16,23t·ha-1 utilizando el mismo cultivar y realizando igual número de cosechas. Es posible argumentar que estos resultados puedan ser fundamentalmente explicados por diferencias en las cantidades de nutrientes suministrados, ya que la fracción orgánica contendrá siempre elementos trazas no encontrados en los fertilizantes minerales. También, las asociaciones que se producen causan una disponibilidad inmediata de nutrientes de los fertilizantes minerales y liberación de nutrientes de los compostes a más largo plazo, existiendo un menor lavado de nutrientes y mayor actividad de los microbios y animales del suelo (Dalzell et al., 1991). Sin embargo, los rendimientos de los frutos del tomate obtenidos en este trabajo, en general, son bajos con respecto al potencial de este cultivo y variedad en regiones altamente tecnificadas. Posiblemente, las altas temperaturas de la localidad (34-38ºC) influyeron en la floración y fructificación de las plantas (FONAIAP, 1995), así como también los efectos de ataques de insectos y patógenos al inicio de la floración de las plantas.

Conclusiones

- En el composte NUTRIBORA, el estiércol y la bora aportaron los mayores contenidos de N, P y K total; mientras que el suelo de moriche suministró los menores valores.

- El contenido de P soluble en el composte NUTRIBORA fue menor en relación a los demás nutrientes; mientras que el K presentó la mayor concentración.

- Entre los micronutrientes totales y solubles, Fe y Mn estuvieron presentes en mayor concentración, tanto en los materiales utilizados para su elaboración como en el composte NUTRIBORA.

- Los porcentajes de materia orgánica, y el contenido de macronutrientes y de micronutrientes, se incrementaron de niveles bajos en los suelos no tratados con NUTRIBORA, a niveles medios en aquellos donde se incorporó el composte.

- El rendimiento de los frutos de tomate fue mayor en el suelo tratado con NUTRIBORA y abono químico, mientras que entre las distancias de siembra evaluadas no hubo diferencias significativas.

AGRADECIMIENTOS

Los autores reconocen al Consejo de Investigación de la Universidad de Oriente, Venezuela, por el financiamiento del Proyecto CI-2-1502-0760/96.

REFERENCIAS

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