Interciencia
versão impressa ISSN 0378-1844
INCI v.30 n.5 Caracas maio 2005
¿CÓMO ENGRANAR LA CIENCIA, LA TECNOLOGÍA Y LA INNOVACIÓN PARA BUSCAR EL DESARROLLO SUSTENTABLE?
Resulta cada vez más claro que las trayectorias usuales de desarrollo son insustentables, tanto por su inadecuación para satisfacer las necesidades de desarrollo social y económico de miles de millones de personas como por los peligros que plantean a los recursos del ambiente y a los sistemas de soporte de la vida. En algunos casos, los impactos de las actividades humanas han alcanzado proporciones que llevan al planeta a estados sin precedentes. Y no obstante, al mismo tiempo se dan muchos desarrollos positivos en la sociedad. El mejoramiento de la salud y la educación, las ganancias en expectativa de vida y estándares de bienestar, las mayores oportunidades de compartir información y la remediación ambiental en muchos lugares, son sólo algunos ejemplos.
La ciencia y la tecnología han sido fuerzas importantes detrás de las tendencias positivas y negativas de desarrollo. Aunque por sí misma la CyT no puede lograr el objetivo de una mayor sustentabilidad, ya que los individuos y las instituciones deben elegir si y cómo usar la información y el conocimiento producidos por ella, es esencial para proporcionar opciones e informar las decisiones que permitan a la sociedad moverse hacia sendas más sostenibles. Al hacerlo, sin embargo, es importante examinar estrechamente las maneras como las instituciones sociales, los procesos y valores dan forma a las prioridades de investigación y desarrollo, y las condiciones bajo las cuales sus beneficios potenciales pueden cosecharse.
En 2003 el consorcio conformado por el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU), la Iniciativa para la Ciencia y la Tecnología para el Desarrollo Sustentable (ISTS) y la Academia de Ciencias del Tercer Mundo (TWAS), establecieron un Grupo Asesor ad hoc para estudiar de qué manera una asociación entre organizaciones internacionales pudiera ayudar a integrar un conjunto más amplio de perspectivas en las actividades de las comunidades de CyT, y cómo pudiera contribuir a que esas comunidades no sólo generen nuevo conocimiento sino también implementen soluciones robustas a los desafíos más apremiantes de la sociedad. En su informe final recientemente publicado (Harnessing Science, Technology and Innovation for Sustainable Development, disponible en secretariat@icsu.org), el Grupo Asesor expone sus puntos de vista sobre los principios que debieran fundamentar los esfuerzos de engranar la CyT para alcanzar el desarrollo sustentable. Se presenta un marco conceptual para entender las relaciones entre los diferentes tipos de actividades y grupos de interés envueltos en estos esfuerzos, enfatizando la necesidad de ver la creación de nueva información científica y capacidades técnicas como parte de un proceso experimental, social, en el que productores y usuarios finales de conocimiento interactúan para identificar prioridades de I+D y para traducir ese conocimiento en acciones en el mundo real.
Se sugiere un conjunto de prioridades iniciales para cuestiones donde una mayor comprensión científica y capacidad técnica es crítica. Esto incluye cuatro temas amplios: resiliencia y vulnerabilidad de los sistemas socio-ecológicos, instituciones de gobernabilidad para el desarrollo sustentable, producción y consumo sustentables, y el rol del comportamiento, la cultura y los valores. Ya muchos programas existentes de I+D abordan estas cuestiones y el informe no pretende reinventar el conocimiento existente. Lo que se busca es incrementar los esfuerzos con investigaciones localizadas, con orientación de sistemas que no sólo salven las distancias entre la ciencia natural, la ciencia social y las ingenierías, sino que también integren los esfuerzos formales de I+D con el conocimiento y la innovación de las bases de la sociedad.
Las organizaciones científicas internacionales pueden contribuir de numerosas maneras al desarrollo de nuevos esfuerzos de I+D, y ayudar a aumentar la capacidad de todas las naciones para comprometerse en tales esfuerzos. Esto incluye mayor apoyo mutuo en actividades existentes, y contribuciones activas a nuevos esfuerzos como los de la Década de Naciones Unidas de Educación para el Desarrollo Sustentable. Se sugiere, sin embargo, que un rol clave para las organizaciones del consorcio, operando como entidades individuales o en asociación formal, es crear un mecanismo permanente para convocar diálogos entre científicos naturales y sociales, ingenieros y la amplia gama de actores sociales con potencial de utilizar nueva información científica y técnica para encarar el desarrollo sustentable. El objetivo de estos diálogos es compartir información y perspectivas, y desarrollar un acuerdo mutuo sobre prioridades para los esfuerzos de I+D futuros. Este debe ser un proceso de largo plazo, que evolucione en el tiempo en respuesta a nuevos insumos y necesidades cambiantes. El proceso de Diálogo Multi-Actores que tiene lugar en las reuniones de la Comisión de Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable pudiera proporcionar una excelente plataforma para construir tales esfuerzos. A más largo plazo, pudiera convertirse en una actividad de alto perfil que atraiga gran interés público, vista como un eje central de conocimiento, liderazgo e intercambio de nuevas ideas en la comunidad global.
Hebe Vessuri
Departamento de Estudio de la Ciencia
IVIC, Venezuela











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