Interciencia
versão impressa ISSN 0378-1844
INCI v.33 n.3 Caracas mar. 2008
Desplazamientos diarios, área de vivienda y utilización de los hábitat por perdices encrestadas (colinus cristatus) marcadas con radios, en una sabana de venezuela.
Edgar Trejo, Raymond McNeil, Luis Gonzalo Morales y Pablo Lau
Edgar Trejo. Licenciado en Biología, Universidad Central de Venezuela (UCV), Venezuela. Biólogo, Centro de Ecología, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, Venezuela.
Raymond McNeil. Ph.D, Université de Montreal (UM), Canadá. Profesor, UM, Canadá.
Luis Gonzalo Morales. Doctor en Ecología, UCV, Venezuela. Profesor, UCV, Venezuela.
Pablo Lau. Magíster en Ciencias Biológicas, Universidad Simón Bolívar, Venezuela. Profesor, IDECYT-Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Venezuela. Dirección: UNESR-IDECYT, Apartado 47925, Caracas 1042-A, Venezuela. e-mail: pablolau2@yahoo.com
RESUMEN
La perdiz encrestada (Colinus cristatus) habita en áreas secas del norte de Suramérica y en el Caribe. Es un ave de cacería ampliamente explotada por parte de cazadores deportivos y de subsistencia, cuya ecología e historia natural son poco conocidas. Se estudió el patrón de desplazamientos realizados por individuos de C. cristatus en una región de los llanos orientales de Venezuela, para lo cual se colocaron transmisores a cinco individuos previamente capturados en el sitio mediante trampas de embudo. Fueron seguidos en sus desplazamientos a lo largo del día, en sesiones de 10-15 días por un período de 10 meses, realizando registros de los movimientos de los individuos marcados, cada uno de los cuales formaba parte de grupos distintos, de entre cinco y siete aves. La utilización del hábitat y la distancia total que recorrieron los individuos fueron registradas cada día y se estimó el área de vivienda. Las perdices encrestadas recorrieron mayores distancias al final de la tarde y utilizaron preferentemente las matas llaneras sobre el resto de los hábitat, aunque utilizaron las sabanas abiertas una alta proporción del tiempo. Las áreas de vivienda de los individuos observados promediaron 16ha, con amplia superposición de las mismas, aunque los individuos pertenecieran a distintos grupos. Se discute cómo estos hallazgos podrían tener implicaciones en las decisiones a tomar en el manejo de esta especie de potencial importancia económica.
Daily movements, home range and habitat use by radio-tracked crested bobwhites (colinus cristatus) in a venezuelan savanna.
SUMMARY
Crested bobwhites (Colinus cristatus) inhabit dry areas in the northern region of South America and in the Caribbean. It is a game bird hunted by sport hunters and local people, whose ecology and natural history are poorly known. The pattern of displacements of marked individuals was studied in a savanna of the Venezuelan Eastern Plains, radio tracking five individuals that were captured with funnel traps. Individuals were followed for sessions of 10-15 days during a 10-month period. Each of the followed individuals formed part of different groups of five to seven birds. Habitat use and total distance traveled by bobwhites were registered daily and home ranges were estimated. The crested bobwhites traveled longer distances at the end of the afternoon and preferred tree groves over other vegetation types, although they used open savanna a high proportion of the time. The home range of the observed individuals averaged 16ha, with an ample overlap between them, although the birds belonged to different groups. The implications that these findings could have in the management of this specie of great economic potential are discussed.
Deslocamentos diários, área de moradia e utilização do hábitat por perdizes de crista (colinus cristatus) marcadas com radios, em uma savana da venezuela.
RESUMO
A Perdiz de Crista (Colinus cristatus) habita em áreas secas do norte da América do Sul e no Caribe. É uma ave de caçaria amplamente explorada por parte de caçadores desportivos e de subsistência, cuja ecologia e historia natural são pouco conhecidas. Estudou-se o padrão de deslocamentos realizados por indivíduos de C. cristatus em uma região das planícies orientais da Venezuela, para o qual se colocaram transmissores a cinco indivíduos previamente capturados no local mediante armadilhas de funil. Foram seguidos em seus deslocamentos ao longo do dia, em sessões de 10-15 dias por um período de 10 meses, realizando registros dos movimentos dos indivíduos marcados, cada um dos quais formava parte de grupos distintos, de entre cinco e sete aves. A utilização do hábitat e a distancia total que recorreram os indivíduos foram registradas cada dia e se estimou a área de vivenda. As Perdizes de Crista recorreram maiores distancias ao final da tarde e utilizaram preferencialmente os arvoredos em lugar do resto do hábitat, embora utilizassem as savanas abertas uma alta proporção do tempo. As áreas de moradia dos indivíduos observados tinham em média 16ha, com ampla superposição das mesmas, embora os indivíduos pertencessem a distintos grupos. Discute-se como estas descobertas poderiam ter implicações nas decisões a tomar na manipulação desta espécie de potencial importância econômica.
PALABRAS CLAVE / Área de Hábitat / Perdiz Encrestada / Sabanas / Uso del Hábitat /
Recibido: 18/05/2007. Modidifcado: 21/01/2008. Aceptado: 23/01/2008.
IntroducciónLa perdiz encrestada (Colinus cristatus) se distribuye desde Panamá al este de Colombia, Venezuela y norte de Brasil, en las Antillas Menores cerca del continente, y en las islas Vírgenes y las Granadinas, donde fue introducida recientemente (Johnsgard, 1988; McGowan, 1994). Es una especie de caza altamente apreciada por cazadores deportivos en toda su área de distribución. En Venezuela, se ubica en el tercer lugar en el número de reportes realizados por cazadores deportivos (Babarro, 1998).
Una especie relacionada, la perdiz del norte (Colinus virginianus), presente en Norteamérica, ha sido estudiada por más de ocho décadas (Guthery, 2000), y manejada por propietarios y regulada por agencias gubernamentales en muchas localidades en los EEUU. Anualmente, las actividades relacionadas con la cacería deportiva de esta especie, junto al turismo ecológico, son la base de una industria que genera miles de dólares y empleo para muchas personas. Sin embargo, a gran escala, sus poblaciones se encuentran actualmente en proceso de disminución debido principalmente a prácticas modernas de agricultura que incluyen la eliminación de cercas vivas en los cultivos y al uso indiscriminado de pesticidas (Steward et al., 2001; Capel et al., 1996).
En contraste con esta situación, la perdiz encrestada no ha sido suficientemente estudiada en aspectos de su historia natural y ecología, existiendo solamente reportes acerca de sus hábitos de alimentación (Morales, 1980; Pérez, 2000). Es generalmente aceptado por biólogos y manejadores de fauna que las poblaciones de esta especie no se hallan amenazadas y que esta especie tolera las prácticas de una agricultura poco intensiva, como las asociadas a la cría de ganado de manera extensiva. Sin embargo, estas ideas son basadas en opiniones subjetivas más que en información empírica. Efectivamente, los ecosistemas en los cuales se encuentra la perdiz encrestada están siendo transformados en predios agrícolas con una tasa creciente en toda su distribución geográfica, mientras que la presión ejercida por la cacería de subsistencia no ha sido estimada (Ojasti, 2000).
Con el presente estudio se da un primer paso para caracterizar los requerimientos de hábitat de la perdiz encrestada, mediante seguimiento del desplazamiento diario de individuos marcados con transmisores de radio. El objetivo primordial del estudio consiste en describir los patrones de utilización de los distintos tipos de vegetación que se encuentran en una zona de sabanas bien drenadas, así como también estudiar si existen patrones de movimientos de los individuos dentro del área. Se intenta responder si los individuos realizan movimientos estacionales o diarios entre áreas distintas, así como revelar la existencia de dormideros, áreas específicas de alimentación, etc. Como resultado, se presenta una primera estimación del área de vivienda de esta especie y se describe la manera como utiliza las asociaciones vegetales presentes en una región de los llanos orientales de Venezuela. El conocimiento del área de vivienda, junto con información adicional sobre densidad poblacional puede ser de importancia para el establecimiento de políticas de manejo de áreas de sabana, al permitir definir un área de potrero mínima para mantener un grupo de perdices.
Métodos
El área de estudio se localizó en la Estación Experimental La Iguana (8º23N, 65º28O), donde la cría de ganado es practicada de manera extensiva en un ecosistema de sabanas. Allí la perdiz encrestada coexiste con el ganado y es un componente común de la comunidad de aves.
El clima de la región es tropical isotérmico, con temporada lluviosa entre abril y noviembre, precipitación anual promedio de 1341mm con máximos entre junio y agosto. En el paisaje predominan sabanas de Trachypogon sp., junto a un estrato leñoso formado principalmente por Curatella americana (Dilleniaceae), Byrsonima crassifolia (Malpighiaceae) y Bowdichia virgilioides (Papilionaceae). A lo largo de los ejes de drenaje, estacionales o permanentes, se conforman bosques de galería.
Las perdices fueron capturadas con trampas tipo nasa, con una modificación del diseño de la paloma de Carolina del Norte (Bub, 1991), durante 137 días en junio- diciembre 2002, y en abril-junio 2003. El esfuerzo de trampeo se calculó como el producto del número de trampas por el número de días de captura y se expresa por el número de trampas-día. La eficiencia de trampeo corresponde al número de individuos capturados por trampa por día, mientras que la relación esfuerzo de trampeo / número de capturas indica el número de trampas-día requeridas para capturar un solo individuo.
Para localizar en el campo a cinco individuos capturados, les fueron colocados transmisores de radio de 3,5g (~3% del peso corporal) modelo BD-2G, Holohil Systems Ltd., ajustados al cuerpo por medio de un arnés especialmente diseñado y construido para estas aves, según recomendaciones de Kenward (2001). Se descartó la colocación de los radios por medio de collares, debido a que en pruebas con perdices en cautiverio se evidenció que afectan notablemente su comportamiento. Para detectar la señal emitida por los radios utilizamos una antena Yagi de tres componentes conectada a un receptor de 12 canales (modelo TRX 1000S, Wildlife Materials Inc.).
En observaciones previas se determinó que es posible aproximarse relativamente cerca de las perdices sin afectar apreciablemente su comportamiento. Debido a que esta especie se desplaza principalmente en el suelo, con muy pocos vuelos, fue posible determinar la localización de los individuos marcados con radios con la técnica de homing (White y Garrot, 1990), la cual no requiere de triangulación, sino que basa la localización en la intensidad de la señal del radio cuando el receptor se encuentra a poca distancia del animal.
Las aves fueron seguidas durante siete sesiones de 10 a 15 días continuos, en un lapso de 10 meses, en octubre y diciembre 2002, y en febrero, mayo, junio y julio 2003. Cada día de seguimiento fue iniciado con la salida del sol (~06:15) y finalizado con la puesta del sol (18:30), manteniendo una distancia al ave de al menos 15m para minimizar perturbaciones a su comportamiento.
Para estudiar la utilización del hábitat y cuantificar las distancias recorridas diariamente registramos la localización del ave cada 15min durante el día, por medio de un GPS Garmin III plus. En cada localización se anotaron, en un radio de 10m alrededor de la ubicación estimada del ave, las siguientes características de la vegetación: cobertura de los estratos herbáceo y arbustivo (porcentaje del suelo cubierto por gramíneas o por arbustos), tipo de vegetación de acuerdo a cinco categorías (bosque de galería, mata llanera, arbustales densos, sabana arbolada y sabana abierta). La mata llanera son islas de árboles dentro de una matriz de sabana. Para conocer la importancia relativa de cada categoría de vegetación en el área de estudio localizados 25 puntos en una cuadrícula de 800x800m, la cual cubre la totalidad de los lugares en los cuales fueron observadas las aves marcadas. En cada uno de esos puntos se estimó visualmente la importancia relativa (porcentaje del área) de cada categoría de vegetación en el radio de 20m alrededor de cada punto. Para conocer si las perdices muestran algún grado de selectividad por los distintos hábitat, se comparó la frecuencia de utilización de cada hábitat con el valor esperado de utilización si no existiese selectividad. Para estimar este valor esperado, se supuso que si no existe selectividad, las perdices utilizarían a los distintos hábitat en una proporción similar a la proporción del área que cubre cada hábitat. Los valores calculados de los residuales estandarizados reflejan la diferencia entre los valores observados de utilización y los esperados según una condición de no selectividad. Los residuales mayores a un valor crítico de Z>3 implican una utilización estadísticamente mayor a la esperada (prefieren ese hábitat), mientras que valores de Z<-3 indican hábitat utilizados con una frecuencia menor a la esperada o evitados (Legendre y Legendre, 1998). Los registros de localización de cada individuo cada 15min permitieron conocer las distancias recorridas diariamente, calculadas como la sumatoria de las distancias recorridas en cada lapso de 15min.
Se calculó el área de vivienda de cada individuo en cada estación (lluvias y sequía) por el método de la media armónica (Kenward et al., 2003) y se graficó los contornos de densidad utilizando el programa Ranges6 (Anatrack Ltd.). Para disminuir la autocorrelación en las localizaciones, se consideraron solamente aquellas separadas por un lapso de 0,5h. Por otra parte, para reducir sobrestimaciones del área de vivienda debido a los efectos de posibles puntos externos en el movimiento de las perdices, el programa provee estimados excluyendo una porción de las localizaciones más externas. Así, un juego de estimaciones de área de vivienda es provisto para cada perdiz, utilizando el núcleo central de 25, 50, 75 y 95% de las localizaciones.
Se utilizaron métodos no paramétricos para las comparaciones entre temporadas. Se utilizó una prueba no paramétrica de Kruskal-Wallis (Siegel, 1998) para determinar diferencias en las distancias recorridas a distintas horas del día. Para conocer si dos variables son independientes se aplicaron pruebas de independencia con cálculo de c2 sobre tablas de contingencia, con posterior análisis de residuales estandarizados para conocer las clases que presentan independencia. Los valores de residuales positivos corresponden a valores superiores al valor esperado si las variables fuesen independientes. Los valores mayores en valor absoluto a un valor Z crítico (0,95) son considerados estadísticamente significativos. Para determinar variaciones estacionales en el área de vivienda se realizaron comparaciones de las áreas de cada individuo en cada estación por medio una de una prueba de datos pareados de Wilcoxon (Siegel, 1998).
Resultados y Discusión
Capturas
Fue capturado un total de 24 individuos, con una eficiencia de trampeo de 0,015 aves por trampa por día (Tabla I). Algunos de los individuos fueron recapturados una o más veces (con un máximo de seis veces) en días subsecuentes, en la misma trampa o en trampas cercanas. Las capturas fueron posibles tanto en sequía como durante las lluvias, pero la mayor eficiencia se obtuvo durante la temporada de lluvias. Las capturas fueron significativamente mas altas entre agosto y octubre que entre diciembre y mayo (Mann-Whitney U= 0,001; P= 0,05; N=4 en lluvias y N=4 en sequía). De esta manera, es posible sugerir que la temporada de lluvias es el mejor momento para colocar trampas para perdices en esta área.
Se capturó un mayor número de machos en cada uno de los meses (test pareado de Wilcoxon, Z= -2,060; P= 0,039; N=7), con una proporción de 64% de las capturas. Otros estudios también han encontrado mayores proporciones poblacionales de machos en esta especie (Morales, 1980) así como en la perdiz del norte (Pollock et al., 1989; Roseberry y Klimstra, 1992), tal vez debido a mayores tasas de mortalidad por parte de las hembras.
Comportamiento de formación de grupo
Dos o tres días después de haber sido colocados los radios, los individuos marcados fueron observados formando grupo con otros individuos, cada individuo marcado en un grupo distinto, socializando y buscando alimento. Este hecho, junto a la observación que muchas veces se encontraron individuos descansando junto a trampas con individuos capturados dentro, sugiere que existe una fuerte cohesión entre los individuos de un grupo. Los grupos se mantuvieron separados unos de otros durante el tiempo que abarcó el estudio.
Patrones de desplazamiento diario
Sumando los desplazamientos cada 15min se pudo calcular la distancia recorrida diariamente por cada perdiz en las distintas oportunidades en que fueron monitoreadas. En promedio, considerando a todos los individuos en las diversos seguimientos, las perdices se movilizan diariamente una distancia de 360m ±241m (media±DE; N=53), distancia similar a la reportada para la perdiz del norte en Texas, de 277m (Lehmann, 1946; Taylor, 1994). Los individuos seguidos presentaron un patrón de desplazamientos, con las mayores distancias recorridas en la tarde, entre las 15:30 y las 18:30 (Figura 1; Kruskal-Wallis, KW= 14,224; GL= 5; P= 0,014). Debido al comportamiento poco conspicuo de las perdices, no fue posible observar a los individuos en sus recorridos, ni determinar que tipo de comportamiento está asociado a los mayores desplazamientos en la tarde. Pérez (2000) estudió el contenido del tracto digestivo de individuos de perdiz encrestada a diferentes horas del día, encontrando que las mollejas contienen mayor cantidad de alimento al final de la tarde que en cualquier otra hora del día. La mayor movilidad de las perdices al final de la tarde podría estar relacionada con una búsqueda de alimento más activa.
Patrón anual de desplazamientos
Al comparar las distancias recorridas por las perdices cada día, en los diferentes meses, se apreció que mayores distancias fueron recorridas entre mayo y julio, lo que corresponde a la primera mitad de la temporada de lluvias (531,94 ±273,04; N=20) que entre octubre y febrero, durante la sequía (256,76 ±145,9m; N=33; U Mann-Whitney= 116; P<0,001).
Dos variables pueden estar relacionadas con este patrón. En primer lugar, las semillas en el suelo están en menor disponibilidad para las perdices durante las primeras lluvias. Efectivamente, el número de semillas en el suelo disminuye en este período debido a la germinación (Pérez y Santiago, 2000) y, por lo tanto, las aves podrían requerir cubrir mayores áreas para satisfacer sus requerimientos nutricionales. En segundo lugar, la formación de parejas toma lugar durante el inicio de la temporada de lluvias y los mayores desplazamientos en esta temporada podrían estar relacionados con comportamiento agresivo debido a competencia por parejas o cualquier otro comportamiento agonístico.
Área de vivienda
Las áreas de vivienda de las perdices estudiadas fueron estimadas desde octubre 2002 hasta junio 2003 (Tabla II). Las áreas no difieren significativamente entre la temporada de lluvias y de sequía (Wilcoxon Z= -1,419; n=20; P= 0,156) pero se observa una diferencia entre individuos. El área de vivienda promedio, calculada con el 95% de las localizaciones, es de 16,09 ±11,6ha (N=5). Uno de los individuos (E494) presentó un área de vivienda mucho mayor que la de los otros cuatro, con un valor más de dos veces aquel del próximo. El desplazamiento total de este individuo presentó un patrón apreciablemente más lineal que el de los otros individuos, lo que constituye una condición bajo la cual el método de la media armónica utilizado para calcular el área de vivienda tiende a sobrestimar los valores obtenidos (White y Garrot, 1990).
Un aspecto importante de las áreas de vivienda de las perdices marcadas es que presentan un alto grado de superposición (Figura 2). Ya que cada uno de estos individuos se observaron asociados a un grupo distinto, puede decirse entonces que los grupos comparten en gran medida el espacio, sin exclusión territorial. Esto sin embargo, no excluye que pueda existir comportamiento agresivo entre individuos de distintos grupos, ya que la superposición de las áreas de vivienda ocurre en el espacio, pero puede diferir en el tiempo.
Utilización del hábitat
Las perdices ocuparon cinco tipos diferentes de hábitat: bordes de bosque de galería, mata llanera, sabana arbolada, arbustales y sabana abierta. Esos hábitat fueron utilizados con diferente frecuencia, siendo la sabana abierta el más utilizado y el borde del bosque de galería el menor utilizado. Efectivamente, más de dos tercios de las localizaciones de los individuos marcados fueron realizadas en sabana abierta, mientras que solamente 2% fueron en borde de bosque (Tabla III).
Sin embargo, los hábitat no se encuentran igualmente representados en el área de estudio y, de esta manera, los patrones de su utilización podrían reflejar diferencias en la disponibilidad de los hábitat, más que preferencias por parte de las aves. Para explorar este aspecto, se comparó los patrones de utilización de los hábitat con el que se esperaría si los individuos se desplazaran aleatoriamente en el área de estudio. Bajo un patrón aleatorio de utilización de los hábitat, el porcentaje de utilización de un tipo de hábitat sería proporcional al área que éste ocupa en la zona. Contrariamente, se encontraron diferencias significativas entre el porcentaje de utilización de los hábitat y el porcentaje del área total que cada uno ocupa (c2= 554,969; GL=4; P<0,01). Las matas fueron utilizadas en una proporción mayor a la esperada, mientras que los arbustales lo fueron en una proporción menor a lo esperado (Figura 3). Los otros hábitat fueron utilizados en proporción a su área. De esta manera, se observa un patrón de utilización en el cual las perdices parecen preferir utilizar las matas, mientras que evitan las áreas de arbustales. Más estudios serían necesarios para comprender mejor este patrón de uso y dilucidar las variables implicadas en su definición.
Los patrones de actividad diaria reflejados en los desplazamientos de las perdices estudiadas podrían tener importantes consecuencias en la metodología para estimar su abundancia en un área dada. Efectivamente, la mayor actividad de las perdices a final de la tarde podría proveer una estimación más realista de su abundancia, que aquellas realizadas a otras horas del día.
Tomando en cuenta la importancia de las sabanas abiertas para C. cristatus, se evaluó la posibilidad de que la cobertura de gramíneas afecte aspectos del comportamiento relacionados con la búsqueda de alimento, refugio o los desplazamientos diarios en ese tipo de hábitat. Roseberry y Klimstra (1992) sostienen que una alta cobertura de la vegetación herbácea limita la capacidad de movimientos de los individuos de la perdiz del norte.
Se encontró que existe relación entre el uso de lugares con distinta cobertura de gramíneas y la hora del día a la cual son usados. Efectivamente, en la temporada de sequía, las aves tienden a utilizar lugares con baja cobertura de hierbas (alto porcentaje de suelo desnudo) a horas tempranas de la mañana, mientras que al mediodía evitan estar en este tipo de lugares (Figura 4; c2= 31,00; GL=16, P= 0,013). Por otra parte, los lugares con alta cobertura son preferidos durante el mediodía. En la tarde, no parecen mostrar preferencia significativa por ninguno de estos lugares.
Múltiples variables podrían tener influencia en la existencia de este patrón, algunas de ellas podrían ser el efecto de la cobertura de hierbas sobre la probabilidad de encontrar semillas en el suelo y la protección que esta vegetación podría ejercer ante la radiación solar. Así, las perdices buscarían su alimento en horas de la mañana en lugares con poca cobertura, mientras que al mediodía buscarían refugio en lugares con mayor protección de la radiación solar. Este patrón no fue estadísticamente significativo en la época de lluvias.
Implicaciones para el manejo de la especie
Uno de los aspectos importantes de los datos descritos anteriormente en función del manejo y conservación es que varios grupos de perdices pueden habitar simultáneamente un mismo potrero, que oscila entre 10 a 20ha en la región estudiada (Pablo Herrera, comunicación personal). De esta manera, el manejo de potreros puede tener una gran influencia en las poblaciones de la perdiz encrestada. No se obtuvieron evidencias de movimientos estacionales de gran magnitud en el lapso de tiempo del estudio. Esto es de interés desde el punto de vista que el conocimiento popular que los habitantes de la región tienen del comportamiento de la especie. Según ellos, las perdices se mueven de los bajos a las sabanas con la entrada de la temporada de sequía, y también sostienen que las perdices se mueven de una zona de la Estación Experimental a otra, separada por varios kilómetros. Sin embargo, esto no fue soportado por los resultados obtenidos; por el contrario, las perdices parecen poder mantenerse en un mismo potrero aún cuando la cobertura vegetal disminuya considerablemente durante la sequía.
Por otra parte, interesa que las matas sean preservadas según las técnicas tradicionales de ganadería en la zona, ya que sirven de protección al ganado durante las horas de mayor radiación solar. Según los resultados obtenidos, esta práctica puede resultar beneficiosa para las perdices, ya que éstas tienden a mostrar una preferencia por estos lugares, tal y como es sostenido por los campesinos y lugareños. Sin embargo, las prácticas modernas de cría de ganado y agricultura resultan en mayores niveles de deforestación, con posibles consecuencias sobre las poblaciones de perdiz encrestada.
Parece ser evidente que las perdices requieren de un cierto grado de diversidad de coberturas en el área que utilizan. Sin embargo, el grado de efecto que el paisaje pueda tener sobre el comportamiento de esta especie requiere de estudios específicos.
Las observaciones ocasionales de los individuos con transmisores de radio y las observaciones de individuos en cautiverio hacen pensar que su comportamiento no es afectado de manera evidente por el radio colocado con el arnés especialmente diseñado para la especie. Este hecho, junto con la facilidad con la cual fue posible detectar a los individuos en el campo, permite sugerir que la utilización de radios puede ser una valiosa herramienta para estudios sobre la ecología e historia natural de esta especie.
Todo lo anterior hace suponer que esta especie puede ser manejada y utilizada bajo las condiciones actuales de explotación ganadera de engorde, en la que se lleva a cabo una intervención moderada sobre el ecosistema, manteniendo las matas llaneras y con potreros con superficie entre 10-20ha.
AGRADECIMIENTOS
Los autores agradecen la colaboración del personal de la Estación Experimental La Iguana, Universidad Simón Rodríguez, y de Rolando González. El Instituto de Estudios Científicos y Tecnológicos (IDECYT UNESR) facilitó la utilización de un vehículo para traslados. Este estudio fue parcialmente financiado por una subvención de FONACIT, Venezuela (S1-98003102) y una subvención del National Science and Engineering Research Council, Canadá.
REFERENCIAS
1. Babarro R (1998) Análisis de las temporadas de cacería deportiva en Venezuela a través de las temporadas 1987-88 y 1996-97. Informe técnico Servicio Autónomo PROFAUNA, MARNR. Caracas, Venezuela. 46 pp. [ Links ]
2. Bub H (1991) Bird trapping and bird banding. A handbook for trapping methods all over the world: Cornell University Press. Ithaca, NY, EEUU. 320 pp. [ Links ]
3. Capel SW, Fies ML, Kenyon IL, Keyser PD, Moore PK (1996) Virginia bobwhite quail management plan. Virginia Dept. of Game and Inland Fisheries, Wildlife Information Publication No. 96-1. Powhatan, VA, EEUU. 21 pp. [ Links ]
4. Guthery FS (2000) On bobwhites: Moody WL, Natural History Series, Nº 27. Texas A & M University Press. College Station. TX, EEUU. 213 pp. [ Links ]
5. Johnsgard PA (1988) The quails, partridges, and francolins of the world. Oxford University Press. New York, NY, EEUU. 288 pp. [ Links ]
6. Kenward RE (2001) A manual for wildlife radio tagging. Academic Press/Hemel. Hempstead, RU. 311 pp. [ Links ]
7. Kenward RE, South A, Walls S (2003) Ranges6 v1.2: For the analysis of tracking and location data. Anatrack Ltd., Wareham, RU. 53 pp. [ Links ]
8. Legendre P, Legendre L (1998) Numerical Ecology. Elsevier. Amsterdam, Holanda. 853 pp. [ Links ]
9. Lehmann VW (1946) Mobility of Bobwhite Quail in southwestern Texas. J. Wildl. Manag. 10: 124-136. [ Links ]
10. McGowan PJK (1994) Family Phasianidae (Pheasants and partridges). En Del Hoyo J, Elliot A, Sargatal J (Eds.) Handbook of the birds of the world. Vol. 2: New World vultures to Guinea fowl. Lynx. Barcelona, España. pp. 434-479. [ Links ]
11. Morales LG (1980) Grupos de edad, hábitos alimentarios y ciclo reproductivo de la Perdiz Sabanera (Colinus cristatus, Aves, Galliformes) en el Alto Apure, Venezuela. Acta Biol. Venez. 10: 215-239. [ Links ]
12. Ojasti J (2000) Manejo de fauna silvestre neotropical. SIMAB Series Nº 5. Smithsonian Institution/MAB Program, Washington, D.C. 304 pp. [ Links ]
13. Pérez EM (2000) Seasonal diet composition in the Crested Bobwhite in savannas of central-eastern Venezuela. Stud. Neotrop. Fauna Env. 35: 91-99. [ Links ]
14. Pérez EM, Santiago E (2000) Ritmo estacional y espacial de producción de semillas en las sabanas de la Estación Experimental "La Iguana", edo. Guárico, Venezuela. Ecotropicos 13: 21-28. [ Links ]
15. Pollock KH, Moore CT, Davidson WR, Kellogg FE, Doster GL (1989) Survival rates of Bobwhite Quail based on band recovery analyses. J. Wildl. Manage. 53: 1-6. [ Links ]
16. Roseberry JL, Klimstra WD (1992) Further evidence of differential harvest rates among bobwhite sex-age groups. Wildl. Soc. Bull. 20: 91-94. [ Links ]
17. Siegel S (1998) Estadística No Paramétrica. 4a ed. Trillas. Mexico. 437 pp. [ Links ]
18. Steward D, Godwin D, Burger W (2001) Ecology Management of the Northern Bobwhite. Publ. Nº 2179. Missouri State University. Starkville, MO, EEUU. [ Links ]
19. Taylor JS (1994) Daily movements of Northern Bobwhite broods in south Texas. Wilson Bull. 104: 150-154. [ Links ]
20. White GC, Garrot RA (1990) Analysis of Wildlife Radio-tracking Data. Academic Press. San Diego, CA, EEUU. 383 pp. [ Links ]











uBio 







