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Letras

versão impressa ISSN 0459-1283

Letras v.48 n.73 Caracas  2006

 

Movimiento perpetuo o un (el) ensayo de la (una) escritura:

Propuestas escriturales y metaescriturales de augusto monterroso

Damaris vásquez

(Universidad Simón Bolívar, Sede Litoral)

dvasquez@usb.ve

Resumen

El siguiente trabajo tiene como objetivo evidenciar las claves escriturales que articulan la obra Movimiento perpetuo de Augusto Monterroso (1972) e interpretarlas dentro del contexto de la posmodernidad. Para ello, se parte de los conceptos de "literatura como proceso" (Mukarovsky, 1975) y literatura como "evento comunicativo" (Van Dijk, 1987 y Barrera, 1995). Se concluye que esta obra representa una ruptura de los estereotipos ligados a la práctica literaria. En este sentido, es coherente con los valores de la posmodernidad entendida como cuestionamiento histórico. Por otra parte, se observa que la heterogeneidad discursiva, la autoreferencialidad, la ironía, la parodia y el humor son procedimientos formales y semánticos con los que se va construyendo un proyecto literario donde el ejercicio crítico y la creación son dos caras de la misma moneda.

Palabras clave: Augusto Monterroso, Movimiento perpetuo, discursos híbridos.

Movimiento perpetuo or the (one) writing rehearsal:

Augusto Monterroso’s writing and meta-writing proposals

Abstract

The objective of this work is to uncover the writing codes that structure Augusto Monterroso’s work Movimiento perpetuo and to interpret them within the context of post-modernity. To do so, the concepts of "literature as a process" (Mukarovsky, 1975) and "literature as a communicative event" (Barrera, 1995 y Van Dijk, 1987) are taken into account. It is concluded that this play represents a rupture with stereotypes linked to literary practice. In this sense, it is coherent with post-modernity values understood as historical questioning. In Monterroso’s work discourse heterogeneity, self-referentiality, irony, parody, and humor are formal and semantic procedures with which a literary project is set up and where the critical exercise and creation are both sides of the same coin.

Key words: Augusto Monterroso, Movimiento perpetuo, hybrid discourse.

Movimiento perpetuo (mouvement perpetuel) ou un essai (l’essai) de l’écriture (d’une écriture) :

Propositions d’écriture et de méta écriture d’Augusto Monterroso

Resume

L’objectif de cette recherche est de faire ressortir les codes d’écriture qui articulent l’ouvrage d’Augusto Monterroso Movimiento perpetuo (1972) et les interpréter dans le contexte de la postmodernité. Pour cela, on part des concepts de « littérature comme processus » (Mukarovsky, 1975) et  littérature comme « événement communicatif » (Van Dijk, 1987 et Barrera, 1995). On conclut que cet ouvrage représente une rupture des stéréotypes liés à la pratique littéraire. Dans ce sens, il est cohérent avec les valeurs de postmodernité vue comme une remise en question de l’histoire. Par ailleurs, on observe que l’hétérogénéité et l’autoréférentialité, l’ironie, la parodie et l’humour sont des procédés formels et sémantiques avec lesquels on construit un projet littéraire où l’exercice critique et la création sont les deux côtés de la pièce.

Mots clés : Augusto Monterroso, Movimiento perpetuo, discours hybrides.

Movimento perpetuo o un (il) saggio della (di una ) scrittura:

Proposte di scrittura e di meta-scrittura di Augusto Monterroso

Riassunto

La seguente relazione ha come obbiettivo quello di sottolineare le chiavi della scrittura che costituisco l’opera Movimento perpetuo di Augusto Monterroso (1972) e interpretarle nel contesto della filosofia postmoderna. Con questo fine, la base di sostegno è costruita dai concetti della "letteratura come processo" (Mukarovsky, 1975) e la letteratura come "atto comunicativo" (Van dijk, 1987 e Barrera, 1995). Si arriva ad una conclusione: quest’opera rappresenta una rottura degli stereotipi collegati con la pratica letteraria. In questo senso, l’opera si presenta coerente con i valori della filosofia postmoderna, che ha il suo fondamento nel questionare la storia. D’altronde, si possono vedere procedure formali e semantiche come l’eterogeneità discorsiva, l’auto-referenza, l’ironia, la parodia e lo humour. Con tutto questo, l’autore costruisce un progetto letterario nel quale l’esercizio critico e la creazione sono due facce della stessa moneta.

Parole chiavi: Augusto Monterroso, Movimento perpetuo, discorsi ibridi.

MOVIMIENTO PERPETUO (MOVIMENTO PERPÉTUO) OU UM (O) ENSAIO DA (DE UMA) ESCRITA:

Propostas escriturais e metaescriturais de Augusto Monterroso

Resumo

O seguinte trabalho tem como objectivo evidenciar as chaves escriturais que articulam a obra Movimento Perpétuo, de Augusto Monterroso (1972), e interpretá-las dentro do contexto da pós-modernidade. Para isso, parte-se dos conceitos de "literatura como processo" (Mukarovsky, 1975) e literatura como "evento comunicativo" (Van Dijk, 1987; Barrera, 1995). Conclui-se que esta obra representa uma ruptura dos estereótipos ligados à prática literária. Neste sentido, é coerente com os valores da pós-modernidade entendida como questionamento histórico. Por outra parte, observa-se que a heterogeneidade discursiva, a auto-referencialidade, a ironia, a paródia e o humor são procedimentos formais e semânticos com os que se vai construindo um projecto literário onde o exercício crítico e a criação são duas caras da mesma moeda.

Palavras-chave: Augusto Monterroso, Movimiento Perpetuo, discursos híbridos.

Recepción: 19-05-2005 Evaluación: 01-11-2005 Recepción de la versión definitiva: 05-12-2005

La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo.

Augusto Monterroso

"Cada época tiene su estilo. El aspirante a escritor haría bien en buscar el tono de nuestros días y contar las cosas de acuerdo con ese tono (...) las lágrimas de Espronceda no pueden ser las mismas que las de Vallejo". Así se expresó Augusto Monterroso en una entrevista publicada en Viaje al centro de la fábula (1981:114). Estas palabras sirven de fundamento para pensar que en una época de crisis donde priva el quebrantamiento del poder omnímodo de la razón, apuntalado por la Modernidad como instrumento regulador de la sociedad, se justifica, entonces, una propuesta escritural al margen de la sujeción a reglas, anticanónica, que propicie la búsqueda y la experimentación y en donde la fragmentación y la relativización funjan como objetivos; es decir, una escritura cónsona con estos tiempos de incertidumbre, de escepticismo, de ausencia de utopías, que algunos teóricos han definido como posmodernos. Sobre esto, señala Huyssen: "en sectores importantes de nuestra cultura se ha producido un cambio notable en la sensibilidad, en las formaciones discursivas y prácticas que puede caracterizarse como conjunto de supuestos, experiencias y propuestas posmodernos". (1989:270)

Lo anterior nos abre una posibilidad de acercamiento a la obra de Augusto Monterroso, en particular a Movimiento perpetuo, texto objeto de nuestro análisis, a partir de las ideas de ruptura, ambigüedad e indefinición como claves estructurantes. Se trata de un texto multidiscursivo en donde se advierte el cuestionamiento a modelos institucionalizados del hecho y del quehacer literarios; razón por la cual ha sido identificada por la crítica como "miscelánea", "híbrido genérico", o como dice Graciela Tomassini (2001:1) "evade toda definición de conjunto". No obstante, proponemos como hipótesis de lectura un planteamiento contrario a lo señalado por Tomassini (2001), pues partiremos de que, aun cuando esta obra se libera de la obsesión de la unidad textual, es posible leerla como teoría y praxis de la (una) escritura. Intentaremos demostrarlo a partir de cuatro aspectos fundamentales: el libro como macrotexto, el proceso de comunicación literaria, el lenguaje y, finalmente, el espacio intelectual.

El libro como macrotexto

Bernárdez (1982) define el texto como un conjunto de enunciados organizados sintácticamente con coherencia semántica. Partiendo de ese concepto, es posible, en sentido amplio, referirse a Movimiento perpetuo como un macrotexto en donde las unidades de análisis son cada uno de los textos que lo integran, los cuales tienen sentido en sí mismos, pero cobran un nuevo significado si se leen en relación con los demás; es decir, como elementos de una unidad mayor.

El macrotexto está estructurado por treinta y dos textos que transitan entre lo axiológico y lo ficcional; más treinta y uno que componen la antología sobre las moscas. Dos epígrafes, una antología, cuentos, ensayos, crónicas, reflexión crítica, aforismos, más uno que otro texto de formato difuso, conforman una heterogeneidad discursiva propia, según Lyotard del escritor posmoderno:

Un artista, un escritor posmoderno, está en la situación de un filósofo: el texto que escriben, la obra que llevan a cabo, en principio, no están gobernados por reglas ya establecidas, y no pueden ser juzgados por medio de un juicio determinante, por la aplicación a este texto, a esta obra, de categorías conocidas. Estas reglas y estas categorías son las que la obra o el texto investigan (1982:25).

Tal es el caso de Movimiento perpetuo donde la escritura se vuelve autorreferencial. A partir del título del libro ya se comienza a sugerir la orientación de su contenido: textos sin amarras, macrotexto en movimiento. La ubicación de los textos dentro del libro es más que significativa. Los dos primeros que aparecen, a manera de epígrafes, constituyen claves que orientan la lectura. El primero, sin firma -lo que permite pensar que es de Monterroso- enuncia formal y semánticamente un arte poética que se va a materializar en el resto del libro:

La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo (Monterroso, 2000:7).1

Las tres primeras oraciones niegan la última, pero la última se identifica con las tres primeras en la medida en que tanto la vida como los géneros literarios son un movimiento perpetuo. Tras el juego de palabras, característico de la obra monterrosiana, se igualan la vida y los géneros literarios; ambos implican cambios, vaivenes y reescrituras. De esta forma, se evade la teoría ortodoxa del género como categoría autónoma, cerrada, con identidad propia y se sugiere una noción dinámica y funcional, ajustada a los procesos de la recepción.

El segundo epígrafe de Lope de Vega también alude al hecho anterior: "Quiero mudar de estilo y de razones" (8). Tras la máscara del discurso ajeno, Monterroso expresa su propia voluntad de estilo. Si leemos estos dos textos iniciales en diálogo con el último, titulado "Fe de erratas y advertencia final", encontramos una perfecta definición de lo que es Movimiento perpetuo:

Salvo por el índice que debido a razones desconocidas viene después, el libro termina en esta página, la 151* , sin que eso impida que también pueda comenzar de nuevo en ella en un movimiento de regreso tan vano e irracional como el emprendido por el lector para llegar hasta aquí (153).

El contenido de este texto es una parodia de lo que es una fe de erratas, no constituye una aclaratoria para el lector y lejos de enmendar un error lo que se hace es evadir la responsabilidad y hasta se permite burlarse del lector. La nota a pie de página destaca la diferencia entre la primera edición del libro y esta edición. Sin necesidad de comprobar si esto es cierto o no, en cualquiera de los dos casos, es evidente que se alude a la obra como texto que se reescribe, al carácter lúdico de la escritura, al constante movimiento anunciado en los textos iniciales. Entonces, podemos decir que Movimiento perpetuo comienza y termina con las claves que orientan su contenido: reflexiones metaescriturales o la literatura como espejo de sí misma, y la parodia como característica importante de la poética monterrosiana.

La antología sobre las moscas está conformada por treinta y un textos intercalados entre los demás. Curiosamente sus páginas no aparecen numeradas ni señaladas en el índice. Esto pudiera interpretarse como un indicio intencional de identificarlo como otro macrotexto, lo que nos permitiría hablar de dos libros en uno, cuya relación, creemos, también es posible establecer. Las antologías constituyen "una colección de piezas escogidas, dignas de ser destacadas" (DRAE, 1992). En la literatura, canonizan la escritura sobre la base de criterios preestablecidos. En Movimiento perpetuo, "las piezas dignas de ser destacadas" son las moscas, tan relevantes en la cosmovisión del autor, como el amor y la muerte. En este caso, es válido que la duda asalte al lector y se pregunte si la antología es realmente sobre las moscas o sobre los autores que se refieren a ellas. Sin dejar a un lado lo que señala Ruffinelli (1986:35) sobre las moscas como "símbolo perfecto del movimiento perpetuo", bien pudiéramos ver aquí una parodia de este tipo de textos en la medida en que se da un "proceso intertextual" y "una inversión irónica" (Hutcheon, 1985). Las antologías establecen límites y etiquetan la creación y por esta razón podrían convertirse en blanco del juego paródico de Augusto Monterroso. Una vez más, al igual que en el caso anterior, el carácter divergente de este recurso se utiliza para contravenir formas textuales canonizadas.

Con respecto a los cuentos, la crítica ha tipificado como tales ocho de los textos que aparecen en este libro: "Movimiento perpetuo", "Homenaje a Masoch", "El informe Endimión", "Tú dile a Sarabia que digo yo que la nombre y que la comisione aquí o en donde quiera que después le explico", "Bajo otros escombros", "El paraíso", "El poeta al aire libre", "Rosa tierno". Ellos han sido recopilados en diferentes antologías de cuentos de Augusto Monterroso. Todos comparten los rasgos definitorios y fundacionales del cuento: la narratividad y la ficcionalidad. Conforman, así, una representación imaginaria de un esquema vertical que organiza una sucesión de acciones dentro de un eje temporal, ubicable en una dimensión espacial (Barrera, 1995: 40-41). Este corpus revela a Augusto Monterroso como creador con extraordinarias dotes de cuentista, condición que queda en entredicho como consecuencia de su propia escritura cuando, en otros textos del mismo libro, pone en tela de juicio el proceso creador y la escritura. Así, se hace blanco de su propia crítica en un proceso de autorreferencialidad que corrobora el planteamiento de Jorge Von Ziegler: "para Monterroso, más que para otros de nuestros escritores, escribir literatura es definir la literatura" (En: Noguerol, 2000a:123).

Otros textos merecen especial consideración porque sus tipologías textuales están muy cercanas a lo periodístico. Representan esos discursos en frontera en donde las categorías genéricas se diluyen y pierden sus límites. "Es igual", "Homo Scriptor", "Dejar de ser mono", "A lo mejor sí", "La vida en común", "Peligro siempre inminente", "La brevedad", se balancean entre el comentario crítico y el ensayo breve, a diferencia de otros como "Las criadas", "Cómo me deshice de quinientos libros" y "Ganar la calle" que se acercan al formato de la crónica. En el caso de "Las criadas", la antología publicada por Monte Ávila lo incluye como cuento, sin embargo lo que se intenta en este texto, más que narrar o ficcionalizar, es construir, desde la subjetividad, la figura de la criada, a través de la cual se indaga con humor en la cotidianidad de la vida doméstica urbana y, como la mayoría de las crónicas, tiene tonalidades irónicas. Esta es una manera a través de la cual Augusto Monterroso muestra sus preferencias por la escritura periodística, tal como lo declara en una entrevista publicada en Viaje al centro de la fábula:

¿Significa ello que Monterroso se ensaya para intentar relatos de mayor extensión, menos fragmentarios aunque igualmente deliciosos?

-Gracias, pero no. Lo que me gustaría hacer ahora es periodismo; bueno, escribir artículos para periódicos, que la gente lee con gusto sin exigirles tanto como se les exige a los libros. Esto sería estar en una buena tradición guatemalteca. Mis paisanos José Milla, el siglo pasado, y Enrique Gómez Carrillo, a principios de éste, escribieron artículos de periódico que han resistido el paso del tiempo más que sus novelas (...) (Monterroso, 1981:127)

Quizás esta inclinación suya hacia el periodismo sea la causa del proceso de hibridación entre lo literario y lo comunicacional que se advierte en su escritura, de la brevedad y concisión de su estilo, o tal vez esto obedezca a lo que Fernández señala como característica de la posmodernidad en la narrativa hispanoamericana: "la muy frecuente utilización de los recursos relacionados con los medios de comunicación de masas parece sobre todo un medio para aferrarse al presente fugaz" (1992:110).

El texto "Fecundidad" evidencia un rasgo característico de la poética monterrosiana. La irónica contradicción entre el título y el contenido no puede ser más contundente. Solamente una línea es capaz de demostrar en sí misma lo que hasta aquí hemos intentado demostrar con muchas: Movimiento perpetuo como teoría y una práctica de la escritura:

Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea (61).

El proceso de comunicación literaria

A través de la historia de las teorías literarias podemos rastrear diferentes posturas en torno al hecho literario. Muchos estudios han centrado su trabajo exclusivamente en el texto, tal fue el caso del formalismo ruso y de la corriente estructuralista quienes han orientado investigaciones inmanentistas de la literatura. Otros, Círculo Lingüístico de Praga, por ejemplo, propusieron el estudio de la literatura como "proceso", más que como producto y, en consecuencia, plantearon la idea de que la recepción de una obra variaba en función de las distintas épocas (Mukarovsky, 1975). Actualmente, estamos frente a un cambio de paradigma que sustituye las teorías centradas en el texto por una poética de la comunicación literaria. Desde una perspectiva pragmática, el proceso de creación literaria es considerado un "evento comunicativo", en el cual el receptor y el contexto situacional juegan un papel muy importante en el proceso de significación (Van Dijk, 1987, Barrera, 1995). Los dos últimos planteamientos, vinculados a la estética de la recepción, se convierten en objeto literario en Movimiento perpetuo, dando lugar a múltiples propuestas metaescriturales.

"Dejar de ser mono" es un texto en donde se advierte un doble proceso de enunciación. El primero es inherente al texto en sí mismo y el segundo se desprende de su mensaje: un sujeto de la enunciación (mono), un mensaje (producción literaria hispanoamericana), y unos receptores (Estados Unidos y Europa). En este caso el blanco de la sátira es la valoración estética de la literatura hispanoamericana fuera del contexto de su producción. La animalización que se hace del intelectual latinoamericano a través de la imagen del mono, produce un efecto de inversión irónica, que se convierte en un recurso mediador de la sátira con la que se cuestiona la visión que tienen las culturas hegemónicas de nuestra literatura. De esta manera se problematiza en esta obra el asunto de centro y periferia en el proceso de producción literaria. Por otra parte, se descalifica a los receptores europeos y norteamericanos, en la medida en que se ponen al descubierto los prejuicios históricos y la idea de primitivismo cultural que priva en la óptica del conquistador y del neocolonizador. En este caso, se hace referencia a un receptor colectivo o universal y a un proceso de recepción profundamente marcado por el contexto socio-cultural.

Otro texto, "A escoger", sugiere lo señalado por Mukarovsky (1975) acerca de la literatura como proceso ya que alude a su carácter mutable, según cambie la norma estética. Un texto se recrea en cada lectura y es potencialmente polisémico, según sean sus posibilidades de proyectarse en el tiempo y en el espacio:

Recuerda que Max Brod cuenta que cuando Kafka le leía pasajes de esta novela, Kafka casi se tiraba al suelo de risa con lo que le acontecía al señor K. Sin embargo el efecto que el libro te produce es trágico. Tampoco es inoportuno recordar lo que ha pasado con el Quijote: sus primeros lectores se reían; los románticos comenzaron a llorar leyéndolo (...) y los modernos ni se ríen ni lloran con él, porque prefieren ir a reír o a llorar en el cine, y tal vez hagan bien (137).

De manera similar, "Peligro siempre inminente" hace referencia no sólo al hecho de que un texto tiene tantas lecturas como lectores tenga, sino también al proceso de incomunicación literaria: no siempre hay coincidencia entre lo que el escritor quiso decir y lo que el lector interpreta. En buena medida, este texto representa un cuestionamiento al papel de la crítica en el campo de la literatura. Otra forma de expresar la incomunicación literaria es representar la actividad de leer como un trabajo agobiante impuesto por la dinámica social, en donde ser intelectual responde a un estereotipo marcado por el entorno cultural. En "Paraíso" se construye la imagen del pseudointelectual a quien en apariencia le interesa la lectura, pero no logra leer un libro completo. Tras el juego homofónico entre el título del cuento y Paradiso, la novela de Lezama Lima, se opera un proceso de inversión semántica que se traduce en ironía. La lectura de Paradiso se convierte en un calvario, en una ardua tarea en la que no es posible vencer las múltiples distracciones que impone la vida cotidiana.

(...) y agarras Paradiso y, como esos nadadores con grandes aletas tipo batracio en los pies y tubos de oxígeno en los hombros que a quién sabe cuántos metros bajo el agua contemplan en cámara lenta y en colores lo que antes nadie ha visto jamás, te sumerges en una lectura profunda, maravillosa, interrumpido tan sólo por tus impropios impulsos, como son por ejemplo, ir a orinar, o rascarte la espalda, o bajar por un vaso de agua, o poner un disco, o cortarte las uñas, o encender u cigarro, o buscar una camisa para el cóctel de esta tarde, o llamar por teléfono, o pedir un café, o asomarte a la ventana, o peinarte, o mirarte los zapatos, en fin, todo ese tipo de cosas que hacen agradable una buena lectura, la vida (120).

No hay que olvidar que el estilo excesivo de Lezama Lima es la antítesis del estilo monterrosiano: "La cualidad principal de la prosa es la precisión: decir lo que se quiere decir, sin adornos ni frases notorias" (Monterroso, 1981:95). Es posible, entonces, también advertir una crítica a esa escritura que no logra atrapar al lector, es decir, cumplir con su función: "manejar el mundo de la imaginación. Alimentar esta necesidad inherente a todo ser humano (...) Hacer ver a otros lo que no han sido capaces de ver, por distracción, por pereza, por miedo" (Monterroso, 1981:122). El problema de la incomunicación literaria al que se hace referencia en Paraíso pudiera atribuirse al lector, pero también al texto.

Van Dijk (1977) considera que la literatura pertenece a un tipo de actos verbales rituales, cuyas propiedades más específicamente literarias se localizan en el contexto social e institucional porque es allí donde surgen los criterios de aceptación o no, según una convención literaria. Augusto Monterroso ficcionaliza sobre este hecho en el texto titulado "Ganar la calle". A través de un ingenioso juego de reconocimiento y castigo se muestra cómo un creador conquista o no el espacio público, y en este proceso el papel del lector es decisivo.

Todo lo anteriormente expuesto demuestra, una vez más, la validez de la premisa monterrosiana de que "la literatura se hace con literatura" (Monterroso, 1981: 103). En este caso, Movimiento perpetuo se (re)escribe con los problemas que atañen a la literatura.

A propósito del lenguaje

El lenguaje tampoco queda al margen en el proyecto literario de Augusto Monterroso. No sólo aparece referido como expresión de una cultura, sino que también es objeto de atención como instrumento de elaboración discursiva. En "Beneficios y maleficios de Jorge Luis Borges", Monterroso asume el rol de crítico literario y hace referencia a su experiencia al descubrir, no sólo "lo deslumbrante y ferozmente atractivo" del universo borgiano, sino la redimensión que adquiere "nuestro idioma" gracias a la producción literaria de este autor. "Súbditos de resignadas colonias, escépticos ante la utilidad de nuestra exprimida lengua, debemos a Borges el habernos devuelto a través de sus viajes por el inglés y el alemán, la fe en las posibilidades del ineludible español" (54). Monterroso destaca como características del discurso de Borges la concisión, la elocuencia y el rigor lógico implacable, condiciones que a su juicio son cualidades de la buena prosa.

El planteamiento anterior, si se quiere normativo en torno a la escritura, se deconstruye totalmente en el texto titulado "Navidad. Año nuevo. Lo que sea", en donde la transgresión sintáctica es la característica formal del discurso. El texto está formado por una proposición principal cuyo núcleo: "tarjetas y regalos" se amplía infinitamente agregándole subordinadas que se alejan cada vez más del sujeto inicial y en donde también son frecuentes las marcas de autocorrección. Así se reúnen en el texto, tarjetas, trenes, automovilistas, encuentros fortuitos, como consecuencia de la progresión de la escritura sin núcleo temático. Esto nos hace pensar, por una parte, en un intento de imitar una escritura en proceso, con marcas de oralidad y por otra, en la construcción paródica de un tipo de discurso en donde no se dice nada, se deconstruye el lenguaje como instrumento de la razón ilustrada y el texto termina siendo, en contraste con el discurso borgiano, expresión del vacío, representación del "todo vale": "o sea esos encuentros fortuitos, esas conjunciones, cómo calificarlas, en que nada sucede, en que nada requiere explicación ni se comprende o debe comprenderse, en que nada necesita ser aceptado o rechazado, ¡oh!" (134)

"Nuestro idioma parece ser particularmente propicio para los juegos de palabras" (69). Con esta oración se inicia "Onís es asesino", texto que gira en torno a las posibilidades que ofrece el lenguaje en sí mismo a partir de los artificios retóricos. En primer lugar, hace referencia a la experimentación verbal con finalidad estética. A propósito, cita un texto de Xavier Villaurrutia cuya articulación se sustenta en la construcción de nuevos versos generando nuevas palabras a partir de la estructura de palabras contiguas haciendo uso del juego paronomásico. En contraposición, alude al entretenimiento de "un grupo de ociosos" (Juan José Arreola, Carlos Illescas, Ernesto Mejía Sánchez, Enrique Alatorre, Rubén Bonifaz Nuño), el cual consistía en practicar el palíndromo como deporte. Los juegos paronomásicos son fuente de comicidad, de sátira, de humor paradójico, simple absurdo o transgresión creativa en los textos literarios o paraliterarios (Mortara, 2000). Indudablemente que en este caso, estos ejercicios verbales se están empleando como recursos para trivializar, por la vía del humor, los procedimientos de la creación y constituyen propuestas estéticas para cuestionar y sustituir los discursos literarios centrales y hegemónicos característicos de la Modernidad. En este caso, las estrategias de construcción textual llevan al terreno de la ficción literaria el planteamiento de Vattimo en torno al "crepúsculo del arte" como rasgo definitorio del fin de la Modernidad: "la obra se hace naturalmente ambigua (…) uno de los criterios de valoración de la obra de arte parece ser, en primer lugar, la capacidad que tenga la obra de poner en discusión su propia condición: ya en un nivel directo; ya de manera indirecta, por ejemplo, la ironización de los géneros literarios" (1997:51). Es así como se problematiza en Movimiento Perpetuo no sólo la condición sino también el estatus de la obra literaria, hecho que acerca la escritura monterrosiana a la reflexión posmoderna.

El creador y su entorno

En torno al hecho literario se construye un espacio, entendido como acumulación de pensamientos y sentimientos colectivos, reales o imaginarios que sobrepasan los límites del texto y su lectura. De esta manera, el creador, quien tiene un rol protagónico en este contexto, puede ser el centro de un imaginario que de alguna manera idealiza la creación o, por el contrario, puede ser valorado como parte de una dinámica social y de mercado. Es esta última, la imagen que priva en la cosmovisión de Augusto Monterroso.

"Homo scriptor" no sólo muestra al escritor como un engranaje de la industria editorial, sino que también desacraliza la imagen áurica del creador y su obra. "El conocimiento directo de los escritores es nocivo. `Un poeta –dijo Keats- es la cosa menos poética del mundo´. En cuanto uno conoce personalmente a un escritor que admiró de lejos deja de leer su obra" (67). De forma semejante, en "A lo mejor sí", está presente la pérdida de autenticidad por parte del escritor como consecuencia del proceso de mediatización de la escritura gracias a los compromisos que se adquieren con la fama y el dinero:

Pero lo poco que pudiera haber tenido de escritor lo he venido perdiendo a medida que mi situación económica se ha vuelto demasiado buena y que mis relaciones sociales aumentan en tal forma que no puedo escribir nada sin ofender a alguno de mis conocidos, o adular sin quererlo a mis protectores y mecenas, que son los más. (123).

La actitud desmitificadora del mundo intelectual también se observa en "Cómo me deshice de quinientos libros". El libro aparece tipificado como fetiche, como mercancía o como objeto que contribuye a crear el estereotipo de la inteligencia y de la intelectualidad. "Se pone uno a contar los libros por cientos, luego por miles y a sentirse cada vez más inteligente." (89) En el fondo, se está replanteando desde el plano satírico, la idea de Blanchot, "¿Qué es un libro que no se lee? Algo que aún no se ha escrito" (En: Carreter, 1980:168). Un libro que no se lee simplemente ocupa un lugar en el espacio. Desde esta perspectiva, se expresa la idea de la inutilidad de la escritura y de que no hay valor literario sin lector que lo aprecie como tal.

Finalmente, la representación paródica que se hace de un recital en "El poeta al aire libre" despoja de toda aureola al poeta, ridiculiza su discurso y los modelos institucionalizados de la cultura:

El poeta vestido un poco fuera de moda, continuaba leyendo. Ahora se ayudaba con el cuerpo y estiraba los brazos hacia delante, como si de su boca lanzara al público, alguna otra cosa, tal vez flores, o algo, aunque el público atento a guardar el equilibrio para no dejar caer los programas de las cabezas, no correspondiera en forma debida al ademán (141-142).

La imagen caricaturizada del poeta se completa en el texto "Estatura y poesía", una especie de crónica llena de humor en la que se juega con rasgos de la identidad de algunos personajes, particularmente, con la imagen física de algunos poetas: "parece que la musa se encuentra más a sus anchas, valga la paradoja, en cuerpos breves aún contrahechos, como en los casos del mencionado Pope o Leopardi" (129). "Vean a Byron cojo y a Quevedo patizambo; no, la poesía no da saltos" (130). En estos textos se ofrece una visión transgresora y lúdica del intelectual y su entorno apelando a recursos como la parodia y la ironía, en un proceso de desacralización posmoderna de los rituales del arte.

Conclusiones

Desde el punto de vista meramente formal, Movimiento Perpetuo podría ser considerado como un ejemplo de la desintegración del libro o de ruptura de la unidad textual, no obstante creemos válido afirmar, tomando como base el análisis realizado que en esta obra la heterogeneidad discursiva, la autorreferencialidad, la ironía, la parodia, el humor son procedimientos formales y semánticos con los que se va construyendo un proyecto literario donde la creación y el ejercicio crítico son dos caras de una misma moneda. Escritura y metaescritura se articulan coherentemente en tanto se miran a través del espejo de las palabras que también suele atrapar engañosamente al lector. La propuesta literaria de Monterroso se materializa en una praxis literaria entendida como juego que apuesta al ejercicio de la libertad creadora.

Por otra parte, Movimiento perpetuo representa una ruptura de los estereotipos creados a partir de la concepción del poeta demiurgo, la ritualización del proceso creador, la canonización de la escritura, el libro como símbolo del conocimiento y, en general, de los espacios tradicionalmente asignados a la experiencia estética. En este sentido, es coherente con los valores de la posmodernidad entendida como cuestionamiento histórico, lo que abre la posibilidad de reflexión ontológica en torno a qué es la literatura, cómo se emite y se recibe, además de que supone una revisión de la teoría de los géneros literarios como categorías preestablecidas y cerradas. En definitiva, se pone en tela de juicio el sentido y el quehacer literario sin renunciar a hacer literatura.

Referencias

1. Barrera, L. (1995). Discurso y literatura. Caracas: Ediciones de la Casa de Bello.        [ Links ]

2. Bernárdez, E. (1982). Introducción a la Lingüística del Texto. Madrid: Espasa Calpe.        [ Links ]

3. Carreter, F. (1986). "La literatura como fenómeno comunicativo". En: Pragmática de la comunicación literaria. José Antonio Mayoral (Comp.). Madrid: Arco/Libros.        [ Links ]

4. Calinescu, M. (1991). Cinco caras de la modernidad. Madrid: Editorial Tecnos.        [ Links ]

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Notas al pie

1 Las citas de Movimiento Perpetuo corresponden a la editorial Punto de lectura, año 2000.

* En tal págin termina la primera edición de Movimiento perpetuo.