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versión impresa ISSN 0459-1283versión On-line ISSN 2791-1179
Letras v.51 n.78 Caracas ene. 2009
La voz femenina como testimonio de su espacio y de su tiempo a propósito de Doña Inés contra el olvido y Malena de cinco mundos
Indira José Zambrano Centeno
(UPEL-IPC). Venezuela. indirazamb@hotmail.com
Resumen
Esta investigación se centra en un análisis sobre la obra de la venezolana Ana Teresa Torres, específicamente las novelas: Doña Inés contra el olvido, 1992 y Malena de cinco mundos, 2000. El abordaje se realiza desde una perspectiva semántica, que intenta dar cuenta de la presencia de la voz femenina como testimonio que reconstruye la memoria de su espacio y de su tiempo. Las novelas de Torres son un espacio para que las mujeres se sientan libres de actuar, pensar, hacer y decir; por supuesto, desde la subjetividad femenina.
Palabras clave: femenino, testimonio, tiempo.
The feminine voice as testimony its time and its space on purpose of Doña Inés contra el olvido y Malena de cinco mundos
Abstract
This research work is focused on the analysis of the work of Venezuelan writer Ana Teresa Torres, specifically the novels Doña Inés contra el olvido, 1992 and Malena de cinco mundos, 2000. It is approached from a semantic perspective that intends to explain the presence of the feminine voice as a testimony which reconstructs the memory of its space and of its time. Torress novels are a space for women to feel free to act, to think, to do and to say, of course, from feminine subjectivity.
Key words: feminine, testimony, time
La voix feminine comme temoignage de son espace Et de son temps a propos de « Doña Inés contra el olvido » (Doña Inés contre loubli) et « Malena de cinco mundos » (Malena de cinq mondes)
Résumé
Cette recherche est centrée sur une analyse de louvrage de la vénézuélienne Ana Teresa Torres, plus particulièrement des romans Doña Inés contra el olvido (Doña Inés contre loubli), 1992 y Malena de cinco mundos (Malena de cinq mondes), 2000. Létude est faite daprès une perspective sémantique qui essaie de rendre compte de la présence de la voix féminine comme témoignage reconstruisant la mémoire de son espace et de son temps. Les romans de Torres sont un espace pour que les femmes se sentent libres dagir, de penser, de faire et de dire ; bien évidemment, daprès la subjectivité féminine.
Mots clés : féminin, témoignage, temps.
La voce femminile come testimonianza del suo spazio e del suo tempo a proposito di Doña Inés contra el olvido y malena de cinco mundos
Riassunto
Questa ricerca ha la sua base di sostegno in unanalisi dellopera della scrittrice venezuelana Ana Teresa Torres, in particolare dei romanzi Doña Inés contra el olvido (1992) e Malena de cinco mundos (2000). Lo studio è realizzato da una prospettiva semantica, che vuole spiegare la presenza della voce femminile come testimonianza che ricostruisce la memoria del proprio spazio e del proprio tempo. I romanzi di Torres sono uno spazio affi nchè le donne si sentano libere di attuare, pensare, fare e dire, ovviamente, dalla suggestività femminile.
Parole chiavi: femminile, Testimonianza, Tempo.
A voz feminina como testemunho do seu espaço e do seu tempo a propósito de Doña Inés contra el olvido y malena de cinco mundo
Resumo
Este trabalho de investigação centra-se numa análise sobre a obra da venezuelana Ana Teresa Torres, especificamente os romances Doña Inés contra el Olvido (1992) e Malena de Cinco Mundos (2000). A abordagem é realizada a partir de uma perspectiva semântica, que tenta dar conta da presença da voz feminina como testemunho que reconstrói a memória do seu espaço e do seu tempo. Os romances de Torres são um espaço para que as mulheres se sintam livres para agir, pensar, fazer e dizer do ponto de vista da subjectividade feminina, claro está.
Palavras-chave: feminino, testemunho, tempo
Recepción: 13-12-2007 Evaluación: 21-04-2008 Recepción de la versión definitiva: 02-12-2008
Escribir una novela me parece una manera de darle sentido a la vida. (P. 104)
Ana Teresa Torres, 1997
Aproximarse a la obra de la venezolana Ana Teresa Torres implica descubrir la trascendencia que asume la mujer, su historia y su visión como testimonio femenino de su espacio y de su tiempo, para reconstruirla a través de su memoria.
Para 1992, Torres publica una obra que la consagrará definitivamente en el mundo de las letras venezolanas, porque es considerada una de sus obras más lograda; esa es Doña Inés contra el olvido. La novela está estructurada en tres partes: la primera parte comprende desde 1715-1835 con ocho capítulos; la segunda parte está constituida, por cinco capítulos que abarcan desde 1846-1935 y la tercera parte, también posee cinco capítulos que se desarrollan entre los años 1935 y 1985.
En Doña Inés contra el olvido, se teje de forma magistral, casi 300 años de historia de un país y de una familia bajo la voz omnipotente de Doña Inés Villegas y Solórzano desde 1715 hasta 1985. Un litigio entre Juan del Rosario Villegas (su paje y liberto) y Doña Inés es el pretexto para narrar su propia saga familiar, que con el paso de los años se ve afectada por diversas circunstancias, que llegarán al lector por medio del testimonio presencial de su voz.
Dentro de este panorama histórico-social la mujer tenía un lugar determinado, su casa, sus hijos y atender a su marido; todo lo demás lo dominaba el hombre. En fin, sufría la discriminación de su condición femenina. Sin embargo, en Doña Inés surge la necesidad de contar todo su acontecer y más allá, porque quiere permanecer en el tiempo, viajar hacia el futuro en busca de la memoria y en contra del olvido El tiempo, Alejandro, borrará mis querellas y desvanecerá mis empeños, pero yo quiero que mi voz permanezca porque todo lo he visto y escuchado y seguiré buscando mis títulos. ( Torres, A. 1999, p.12).
El escribano va a ser el encargado de copiar la historia dictada por Doña Inés anota escribano: el general Joaquín Crespo le debe a doña Inés Villegas y Solórzano unas tierras y valle. Torres, A. 1999 p. 115); pues a ésta no le es permitido escribir, pero eso no la cohíbe de querer perpetuar su visión de la historia.
Doña Inés Villegas y Solórzano se le presenta al lector como una mujer de carácter fuerte, que es capaz de dirigir todas las actividades de su casa, de permanecer en su familia más allá de la muerte, tras la búsqueda eterna de los títulos de propiedad de las tierras de Curiepe, que su esposo Don Alejandro Martínez de Villegas y Blanco dio a un hijo, Juan del Rosario Villegas, que tuvo con una esclava. En la búsqueda de estos papeles transcurren tres siglos, que son narrados desde la mirada de Doña Inés, que de forma sobrenatural, contempla todos los acontecimientos de la historia que afectan a su saga familiar. Pero a pesar de su ímpetu se evidencia una significativa carencia que traspasa los límites de la soledad. Torres, A. (1999)
sentada entre los papeles, en camisón de seda negro, las uñas tan largas como un gavilán porque no dejo que nadie las corte, y el pelo como un manto blanco y deshilachado porque no dejo que nadie lo recoja. Me toco los brazos y me falta luz para distinguir si son ramas secas de árbol o corcho que parece duro y se desmigaja. Me toco los ojos y no sé si las sombras que apenas alcanzo a sospechar son los cuerpos que ocupan esta habitación o es ya sólo una penumbra interior y he dejado de mirar hacia afuera para siempre. Me toco las orejas para poder diferenciar si el ruido que me llega es el rumor de mi propio cuerpo o es el agua golpeando la ventana. (p. 25)
A propósito de la cita presentada, se percibe que la obra de Torres está cargada de descripciones, que ubican y recrean el ambiente, donde se desarrollan las acciones, éstas atribuyen a la obra cierta morosidad narrativa pero que no le resta atractivo. Dentro de las imágenes sensoriales además de la cromática, cinética, olfativa; la imagen visual es fundamental, permite imaginar a Doña Inés hurgando para saber el destino de sus títulos y su familia. El lenguaje empleado en el texto es informal, cotidiano éste atribuye una mayor empatía con el testimonio que relata desde la subjetividad Doña Inés.
El lenguaje de Doña Inés está cargado de nostalgia de los recuerdos del tiempo vivido. Esa mujer que se muestra fuerte que contra viento y marea desea contar su vida y la de los suyos, no sólo de forma oral sino también escrita, pues dicta sus memorias a un escribano, manera que encuentra de permanecer en el tiempo como tanto anhela; le aterra el olvido. A medida que narra las vidas de su estirpe, percibe el escaso valor que cobra el pasado, el recordar; pero ella insiste en luchar contra ese olvido y perpetuarse en la memoria. El olvido equivale al sueño pero también a la pérdida de sí mismo, es decir, a la desorientación, a la ceguera (Eliade, M. 1981, p. 124).
Recordar implica vivir en consonancia y armonía con un pasado que te invita a crecer sin obviar tu propia esencia. Aronne, L. (1976) sostiene:
Al recordar (re-vivir) el hecho original modelo o idea básica y eterna de todo acontecer presente y circunstancial, el primitivo conoce la esencia de su realidad cambiante y descubre el sentido de su ser en el mundo. Aun Platón, crítico severo del mito, sabe que el hombre no puede salvarse a menos de recordar (conocer) lo que ocurrió in illo tempore. Para él también el olvido es homologable a la muerte. Recordar equivale a rasgar el velo de maya y despertar de la ilusión del tiempo que es el sueño y la muerte. (p. 59)
Doña Inés una mujer que decidió sumergirse en la reconstrucción de su historia para darle sentido a su vida y para escapar de la soledad que la embargaba, pues ya las actividades cotidianas no la llenaban como mujer y su familia se había desvanecido; rompe así con los cánones impuestos por la sociedad machista de su tiempo al empezar a tejer su historia en las líneas que no le eran permitidas escribir. Asumir un rol que se convirtió con el paso del tiempo en testimonio de un pasado que la hacia protagonista y le permitía lo que ella tanto aspiraba, permanecer en la memoria y en el recuerdo en principio, de su familia para luego magnificarse en el espíritu de un país. Torres, A. (1999)
No lo sé, Alejandro, no tengo luces para entenderlo, sabes que soy una mujer sin letras que únicamente aprendió a leer a garabatear unos palotes desmañados; todos mis escritos fueron obra de escribanos y nunca tuve en mis manos más de dos o tres libros de la biblioteca de mi padre No era mi misión entender la política de los hombres, sino vigilar el trabajo de mis esclavos, cuidar de mis diez hijos, perpetuar mi especie y arraigarla en esta provincia, conservar mi patrimonio, velar por mis legitimidades y defender mi limpieza de sangre. (p. 91)
Doña Inés a diferencia de los personajes que son narrados por ella, tiene la facultad de observar, oír todo a través de diversas épocas, sufrir con ellos todos sus infortunios. Es por medio de su voz, que se conoce sobre las vidas de las mujeres que pertenecen a su familia; le interesa recalcar la importancia que adquieren Isabel Francisca y Belén Blanco. En primer término, Isabel Francisca, hija de Francisco Martínez de Villegas e Isabel Madriz, simboliza la continuidad de su estirpe al sobrevivir al terremoto de 1812 salvada por su esclava Daría. aquí está, guardado el documento, la prueba de que no quedamos rotos, de que la historia no nos partió en dos, de que una niña de doce años, encerrada en un convento es el hilo de la continuidad y nos sobrevive. (Torres, A. 1999, p. 83)
El texto narra también la vida de Belén Blanco, seguida minuciosamente por Doña Inés; es a través de ella, que se resuelven los problemas con sus tierras. Aunado a ello, Belén le resulta muy interesante debido a todas las circunstancias que le toca vivir, viuda de un estudiante antigomecista. Posteriormente, se casa con Domingo Sánchez Luna, un hombre que llegó a lo más bajo para lograr una posición económica estable. Paralelamente, Belén mantiene una relación amorosa con León Bendelac.
Doña Inés, Isabel Francisca y Belén son mujeres que asumen el compromiso otorgado por la vida ante la sociedad y su familia en concordancia con su época; quizás el parentesco que las une determinó como constante el signo de la soledad. Esto es recurrente, Doña Inés trata de llenar su soledad hurgando en otras vidas; debido a que está condenada a vivir por más de ocho décadas e incluso después de la muerte, para presenciar el destino de sus posesiones y su familia. Por su parte, Isabel Francisca representa la continuidad, joven pierde a su padre y a su madre, queda viuda es despojada de sus posesiones y para mantener a sus hijos decide vender dulces; pobre y sola los saca adelante.
A Belén Blanco de Sánchez, le corresponde una vida colmada de actividades sociales, donde las fiestas y las reuniones forman parte de la rutina diaria. A pesar de tener estabilidad económica y un esposo, sus días se tornan aburridos. León Bendelac se encargará de darle sentido a su vida aunque no por mucho tiempo; porque pronto se tienen que separar. Tras la muerte de Domingo Sánchez, Belén sólo cuenta con la compañía de la familia de su hermana Carlota, quienes siempre han vivido con ella. Finalmente, Belén queda sola testigo de sus muertos con 81 años de edad, con la inquietud de recuperar la hacienda que le expropiaron a su familia; para ello recurre a su sobrino amado, Francisco, quien se encargará de esa misión.
En una entrevista realizada por Antonio López Ortega a Torres afirma que en el momento de producir una obra le parece que alguien le dictara, que el personaje se impusiera y se apoderara con su propia voz. El sentido de un texto supera a su autor no ocasionalmente sino siempre. Por eso la comprensión no es nunca un comportamiento sólo reproductivo, sino que es a su vez siempre productivo. (Gadamer, H. 1984, p. 366).
La memoria es para Doña Inés lo más valioso, es la posibilidad de poder estar presente a pesar de los años en el recuerdo de los seres queridos. Llegó a detestar a Domingo Sánchez por su desmemoria, que lo conducía a no aceptar su pasado, su origen ni siquiera mencionarlo.
Por su parte, Eliade, M. (1981) asevera condenando el olvido lo siguiente:
Para aquellos que han olvidado, la rememoración es una virtud; pero los perfectos no pierden jamás la visión de la verdad y no tienen necesidad de recordarla... Una memoria perfecta es, por tanto, superior a la facultad de recordar. De una manera o de otra, el recuerdo implica un olvido. (p. 127)
La obra Malena de cinco mundos publicada en el año 2000 comienza con un reclamo que realiza Malena donde demuestra su descontento ante la vida que le ha tocado; afirma que los Señores del Destino no cumplieron la promesa de otorgarle una vida moderna. Frente a este reclamo, los Señores del Destino deciden reconsiderar el caso al revisar su archivo.
En esta novela, Ana Teresa Torres se vale del entrecruzamiento de historias que giran alrededor de las anteriores vidas de Malena, que permiten identificar las razones del reclamo que eleva a las esferas celestes. Es pertinente describir los cinco mundos de Malena; estas mujeres permitirán reconstruir la visión femenina en consonancia con su tiempo y espacio.
Bajtín, M. (1989):
Es más, existe un grupo especial de géneros que juegan un papel esencial en la construcción de la novela, y que, a veces, determina directamente la estructura del conjunto de la novela, creando las variantes especiales del género novelesco. En él están: la confesión, el diario íntimo, el diario de viajes, la biografía, la carta y algunos otros géneros Cada uno de los mismos tiene sus formas semánticoverbales de asimilación de los diferentes aspectos de la realidad. (p. 138)
La Malena del siglo XX se ubica en el año 1992, es una ejecutiva de una empresa de seguros, divorciada, con un hijo de cinco años, ha tenido diversos procesos (Luis Cortes, Gustavo Graterol, Alfredo Rivero, Fredy Márquez, Carlos Rengifo, Martín), pero el hombre que la marcó se llama, Alfredo Rivero. Los Señores del Destino le otorgan a Malena, la facultad de transmigrar; lo que ellos no conciben es como puede percibir que ciertamente estuvo en vidas anteriores, hecho que se produce por las diversas filtraciones de recuerdos que sufre. Estos enfatizan que Malena no debería quejarse, pues su vida ha sido bastante moderna. Sin embargo, sus razones justifican el reclamo.
La vida de Giulia Metella es escrita por su esposo Lucio Quinto Lucarnio en sus memorias, juntos tienen dos hijos, Marcela y Julio Antonio. Giulia una mujer que con su ambición destruye lo único verdadero en su vida, su familia. Lucio víctima de su esposa se deja arrastrar por sus caprichos, se hace cónsul de Bulla Regia; aunque no era la provincia que ella aspiraba. Ya en ejercicio de su cargo, se ve obligado a subir los impuestos en innumerables ocasiones, pues su dinero no cubría las infi nitas remodelaciones que Giulia deseaba realizar en la casa. Poco a poco el dinero y la posición social, constituyen la razón de ser y hacer de Giulia, quien asume una vida superficial exclusivamente para cuidar las apariencias. Sólo ella podía ser el centro de la vida de Lucio cuando alguien se atravesaba no dudaba en quitarlo de su camino.
Torres, A. (2000)
Lograste; Giulia Metella, hacerme sentir un extraño dentro de mi. Lograste que te debiera todo, y tu felicidad consistió en arrebatarme la mía. En que yo no fuera, como siempre habías querido, otra cosa que tu emblema. Comprendí que bajo tu sumisión se ocultaba una dominación de la cual no era posible sustraerme. Estabas dispuesta a todo con tal de que yo fuera tuyo. Y ésa es la última razón de mi odio, porque lograste que yo no fuera por mí mismo, capaz de distinguir mi propia dicha o mi infortunio. (p. 76)
Juana Redondo, la segunda vida de Malena, huye de Sevilla buscando un mejor presente, con su oficio de prostituta y cómica llega a Venezuela. Irónicamente el destino le tenía preparada una vida colmada de adversidades que la condujeron a ser cómplice sin desearlo de un crimen, que pagó con su vida siendo ahorcada en la plaza del pueblo de Caracas a los 25 años de edad.
La vida de Isabella Bruni (1535-1585) es sumamente encantadora es una mujer que se rebela ante su tiempo al seguir los pasos de su padre, Mateo Bruni, quien era un famoso médico florentino; a pesar de la rotunda negativa de su madre que no autorizaba los estudios de medicina que le inculcaba su marido. Isabella, posteriormente se casa con Piero Pulci, el auxiliar de medicina de su padre; juntos realizaron arduas investigaciones con relación a la obstetricia, arte que despertaba profundo interés en Isabella.
La sociedad del tiempo que le corresponde a Isabella excluía a la mujer de la práctica de medicina. Esto no representó algún impedimento, ya que contaba con el apoyo de su padre y el de su esposo. A medida que profundizaron sus investigaciones surgía la necesidad por parte de Isabella, de dejar constancia de forma escrita. Es así que escribió varios libros que no pudo fi rmar como autora, porque nuevamente las normas de una sociedad no se lo permitían.
Es preciso resaltar, que la vida de Isabella Bruni es narrada por un hombre, Luca Paccioli, quien fue su alumno y amante después de la muerte de Pulci. Actualmente, un reconocido maestro de medicina que se enorgullece al transmitirle a sus discípulos la contribución de Isabella y Piero a la medicina; seguro así de haber cumplido su vida, días después decide morir envenenado en la villa, que había recibido como legado de Isabella.
La vida de Malena en Viena es bastante nostálgica; pasó 10 años acostada en un diván, sólo escribía en un diario; por qué su padre se negaba a aceptar que se casara con el conde de Santa María de Regla. Finalmente, se casan y viajan a Cuba pero poco le dura la dicha pues muere, y vuelve a sumergirse en el diván. Por recomendaciones del doctor de su familia, viaja a Paris con el objeto de que el Dr. Charcot le aplicara un tratamiento más moderno a su neurastenia. Ya en Paris, Otto, un viejo amigo de su padre le recomienda al Prof. Sigmund Freud, éste toma interés en atenderla cuando se entera que es viuda. Es a partir de la segunda sesión, que Malena le pide a Freud que hablaría solo ella, pues quería compartir un fragmento de su diario dedicado al conde. Aquí descubrimos una Malena apasionada que paradójicamente, Freud califi ca de un espíritu atormentado, neurasténica. Definitivamente, Malena no coincidía con el perfil de pacientes que Freud había tratado, que sufrían porque no podían expresar sus deseos sexuales. Torres, A. 2000:
No sé bien por qué ocurre esto, profesor, pero ocurre ¿Por qué los seres humanos somos tan egoístas que nos dolemos menos de la muerte ajena que de la de nuestros propios sentimientos? No sé bien por qué algo nos empuja al amor, cuando más bien el amor nos deshace, tremendo naufragio del que no aprendemos a alejarnos, y no sé qué se resiste, cuando queremos apartarnos. (p. 300)
Resulta atractivo en esta novela las estrategias discursivas que maneja Ana Teresa Torres, quien se vale de la fi cción para presentar a través de sus personajes una realidad que ha acompañado por años a las mujeres, la de vivir subordinadas a los designios de los hombres, condenadas al amor y al sexo. Eso es lo que reclamo, precisamente. Que hasta cuando el amor y el sexo van a ser los responsables de los destinos de las mujeres ¿Es que no se les ocurre otra cosa?( Torres, A. p. 322)
Rivas, Luz Marina (2000) señala:
A través de la historia fantástica de la novela, que lleva la imaginación a los extremos con la posibilidad de que Malena encarne varias veces según los designios de estos fantásticos Señores del Destino, el tema de la historia de las mujeres se constituye en el eje de la novela. Lo fantástico, aunado al humor, se vuelve discurso metahistórico en esta novela. A través de los rasgos exagerados de estos señores, de las situaciones límite vividas por Malena, la novela introduce una crítica a la condición femenina subyugada por el poder patriarcal a lo largo de los siglos. (p. 254)
Ana Teresa Torres también demuestra la capacidad de representar a cada uno de sus personajes en consonancia con su época, clase social y lugar de procedencia. Sumado a ello, se percibe la introducción del humor en los comentarios que realiza el narrador en los diálogos de Malena del siglo XX. ¿Te enamoraste de otra? preguntó Malena en su tono de niña que-no-sabe-nadade-la-vida. (Torres, A. 2000 p. 99)
En este sentido, Bustillo, C. (1997) manifiesta:
En todos ellos un autor ficcionalizado comparte con sus posibles lectores la aventura de escribir lo que éstos están leyendo, de ficcionalizar seres y acontecimientos; se detiene en las dificultades que se le presentan para estructurar un mundo fabulado, e incluso para nombrarlo y someterlo a un orden que se apropia del referente sólo para transformarlo. (p. 150)
En las producciones de Torres es frecuente, ver como se privilegia a las mujeres, sus novelas son un espacio para que se sientan libres de actuar, pensar, hacer y decir; por supuesto, desde la subjetividad femenina, silenciada por mucho tiempo.
En Malena de cinco mundos, se evidencia el problema de la invasión del hombre al espacio de la mujer. Las mujeres en Malena son contadas, no se les permite el honor de narrar sus propias vidas. Lucio Quinto Lucarnio escribe en sus memorias la vida de su esposa Giulia Metella, sólo se sabe lo que él quiso contar. La vida de Isabella Bruni decide contarla Luca Paccioli a sus discípulos destacando los aspectos que consideraba relevante y desde su perspectiva de hombre. Los Señores del Destino tienen la autoridad de borrar, crear momentos de la vida de una mujer llamada Malena, que durante sus cinco vidas estuvo sometida a sus caprichos. El reclamo que eleva Malena es bien signifitivo, porque a pesar del espacio que han ganado las mujeres en el campo profesional muchos hombres se creen con el derecho errado, de subestimar sus capacidades. Russotto, M. (1993) afirma:
la mujer tendrá que pagar caro cada una de sus conquistas. Avanzar en un terreno significó, muchas veces, ceder en otros. Y pagará como sabemos, con la doble jornada laboral, con la vivencia confusa de su propia identidad sexual con la esquizofrenia de tener que adecuarse al orden patriarcal, y mimetizarse con el para sobrevivir en un mundo donde existe un permanente hiato entre realidad y pensamiento, proclama altisonantes y praxis cotidiana. (p. 26)
En estas obras de Ana Teresa Torres, se le permite a la mujer ser parte de la historia, hablar, emitir juicios, cuestionar, a través del discurso irónico con que se adueña del espacio del hombre para contar la historia desde la perspectiva de la mujer. En fin, se privilegia la voz femenina como testimonio de su espacio y de su tiempo. Las mujeres de ambas novelas coinciden en la permanente búsqueda de la dignidad en un mundo manejado por hombres; conquistar así un espacio en la vida, producto de su trabajo; pese a los obstáculos.
Gadamer, H. (1984) expresa:
Representarse, ser comprendido, son cosas que no sólo van juntas en el sentido de que la una pasa a la otra, que la obra de arte es una con la historia de sus efectos; igual que lo transmitido históricamente es uno con el presente de su ser comprendido. (p. 570)
Una escritora que considera su oficio de narrar una manera de darle sentido a la vida y que se niega a escribir de forma responsable, sobre algo que no conoce, que dedicó innumerables años de su vida a la pasión que la atrapó desde temprana edad, pero que no la cohibía de realizar otras actividades sin importarle, porque su vocación era mayor y se originaba de un compromiso con la realidad venezolana. Indiscutiblemente, Ana Teresa Torres es una narradora de trascendencia y de sostenido trabajo que la convierte en orgullo de las letras venezolanas, que reconstruye de forma acertada el imaginario femenino en consonancia con su espacio y tiempo, destacándose la presencia dentro de su narrativa de los siguientes rasgos: historia, memoria, recuerdo y olvido, que se entretejen magistralmente para otorgar un brillante trabajo estético.
Referencias
1. Aristóteles (1973) Poética. Madrid, Aguiar. [ Links ]
2. Aronne, L. (1976) América en la encrucijada de Mito y Razón. Argentina: Colección Estudios Latinoamericanos. [ Links ]
3. Bajtín, M. (1989) Teoría y estética de la novela. Madrid, Taurus. [ Links ]
4. Bustillo, C. (1997) La aventura metaficcional. Caracas, Equinoccio ediciones de la Universidad Simón Bolívar.
5. Eliade, M. (1981) Mito y realidad. Barcelona- España: Guadarrama/ punto omega. [ Links ]
6. Gadamer, H. (1984) Verdad y método: fundamentos de una hermenéutica filosófica. Ediciones Sígueme Salamanca. [ Links ]
7. Rivas, L. (2000) La novela intrahistórica: tres miradas femeninas de la historia Venezolana. [ Links ]
8. Russotto, M. (1993) Tópicos de retórica femenina. Caracas, Monte Ávila Editores. [ Links ]
9. Russotto, M. (1997) La poética de la novela. Caracas, Eclepsidra. [ Links ]
10. Pantín, Y. y Torres, A. (2003) El hilo de la voz. Antología crítica de escritores. Caracas, Fundación Polar. [ Links ]
11. Torres, A. (1999) Doña Inés contra el olvido. Caracas, Monte Ávila Editores Latinoamericana. [ Links ]
12. Torres, A. (2000) Malena de cinco mundos. Caracas, Blanca Pantin colección narrativa. [ Links ]













