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Letras

versión impresa ISSN 0459-1283

Letras vol.56 no.90 Caracas dic. 2014

 

Pronominalización en el corpus sociolingüístico del habla de Maracay

Ricardo José Galup

UPEL – IPMAR profesorgalup@gmail.com

Resumen

La presente investigación de campo, descriptiva y exploratoria, estudió la incidencia de la edad, el sexo, el nivel de instrucción y el nivel socioeconómico en la realización de los pronombres de diez de los dieciocho hablantes que conforman el Corpus Sociolingüístico del habla de Maracay (CSMa). Este trabajo se llevó a cabo porque no  había estudios cuyos objetivos fuesen similares dentro del habla referida. Para su ejecución se tomaron principalmente las publicaciones de Sedano (2011), RAE (2010) y Marín (1999). En cuanto a la unidad estudio, ésta fue el enunciado (Alarcos, 1994). Entre los resultados se puede mencionar que no todas las variables sociales ejercen la misma influencia en el empleo de los pronombres; puesto que, en algunos casos, la vinculación fue notoria mientras que en otros no hubo evidencia para probar  si existía relación entre los factores sociales y la frecuencia de pronominalización.

Palabras claves: Pronominalización, variables sociales, correlación.

Pronominalization in the sociolinguistic corpus of speech in Maracay

Abstract

This research work, of a documentary, descriptive and exploratory nature, studied the incidence of age, sex, educational level, and socioeconomic level on the production of pronouns by ten of the eighteen speakers that constitute the Sociolinguistic Corpus of Speech in Maracay (in Spanish, CSMa). This work was developed because, among other reasons, studies with similar objectives had not been carried out within the area of the referred speech. To do so, the issues by Sedano (2011), RAE (2010) and Marín (1999) were taken as main sources. The study unit approached was the utterance (Alarcos, 1994). Among the results, it can be mentioned that: a) not all social variables have the same influence on the use of pronouns; and b) some pronouns are not correlated with the referred variables.

Key words: pronominalization, social variables, correlation.

Pronominalisation dans le corpus sociolingüistique Du parler de Maracay

Résumé

Dans cette recherché documentaire, descriptive et exploratoire, on étudie l’incidence de l’âge, du sexe, du niveau d’instruction et du niveau socioéconomique lors de l’emploi des pronoms pour dix des dix-huit parleurs faisant partie du Corpus Sociolingüistique du parler de Maracay (CSMa). Une des raisons poussant ce travail a été qu’on n’avait pas des études dont les objectifs aient été semblables dans le cadre de ce corpus. Pour développer cette recherche, on s’est servi essentiellement des publications de Sedano (2011), RAE (2010) et Marín (1999). De la même façon, l’unité d’étude abordé a été l’énoncé (Alarcos, 1994). Parmi les résultats, on peut indiquer que : a) non toutes les variables  sociales exercent la même influence lors de l’emploi des pronoms et que b) quelques pronoms ne sont pas reliés aux variables mentionnées.

Mots clé : pronominalisation, variables sociales, corrélation.

Pronominalizzazione nel corpus sociolinguistico Della lingua parlata  di  Maracay Riassunto

Questa ricerca documentale, descrittiva ed esplorativa ha studiato l’incidenza dell’età, il sesso, il livello d’istruzione e il livello sociale ed economico nella realizzazione dei pronomi di dieci dei diciotto parlanti che conformano il corpus sociolinguistico della lingua parlata di Maracay (CSMa). La ricerca è stata realizzata perché, tra altre cose, non erano MAI stati realizzati studi di simile natura nella lingua sopracitata. Per la sua realizzazione sono stati presi in considerazione gli scritti di Sedano (2011), ASALE (2010) e Marín (1999). Allo stesso modo, l’unità studiata fu l’enunciato (Alarcos, 1994). Tra gli esiti possono essere citati: a) Non tutte le variabili sociali  adoperano la stessa  influenza quando usano i pronomi, b) Alcuni pronomi non sono collegati alle variabili sopracitate.

Parole chiavi: Pronominalizzazione. Variabili sociali.  Correlazione.

Pronominalização no corpus sociolinguístico da fala da cidade de Maracay, na Venezuela

Resumo

A presente pesquisa documental, descritiva e exploratória, estudou a incidência da idade, do sexo, do nível de instrução e do nível socioeconômico na realização dos pronomes de dez dos dezoito falantes que constituem o Corpus Sociolinguístico da fala de Maracay (CSMa). Este trabalho foi realizado porque, entre outras coisas, até hoje não tinham sido feitos estudos com esses objetivos para a fala já mencionada. Para a realização deste trabalho foram consideradas, principalmente, as publicações de Sedano (2011), da Real Academia Espanhola (2010) e de Marín (1999). Além disso, a unidade de estudo analisada foi o enunciado (Alarcos, 1994). Dentre os resultados, podem se mencionar os seguintes: a) nem todas as variáveis sociais exercem a mesma influência no uso dos pronomes e, b) alguns pronomes não têm correlação com as mencionadas variáveis.

Palavras chave: pronominalização, variáveis sociais, correlação.

Recepción: 12/09/2014 Evaluación: 05/02/2014 Recepción de la versión definitiva: 21/02/2015

Introducción

En la mayoría de los procesos comunicativos se hace uso, al menos, de una forma pronominal. En lingüística, los estudios sobre este aspecto son múltiples y variados, al igual que la cantidad de autores que se han abocado a la clasificación de los mismos. Sin embargo, en la búsqueda de información relacionada con la utilización de los pronombres1, no se encontraron investigaciones que manifestaran interés por la relación existente entre la sustitución pronominal y diversos factores sociales.

Por la razón antes mencionada, se decidió realizar una investigación que permita responder, en cierta medida, si las variables sociales ejercen algún tipo de influencia a la hora de recurrir a la utilización de los elementos lingüísticos referidos. Asimismo, en vista de que en las producciones científicas de índole lingüística, específicamente aquellos con inclinaciones hacia lo sintáctico, predomina la utilización de corpus escritos, aquí se decidió tomar, como punto de partida, uno cuyo origen proviene de la oralidad: el proyecto de Corpus Sociolingüístico del habla de Maracay (Villalobos y Díaz, 2005) (CSMa). En este sentido, el propósito de este trabajo es precisar, estadísticamente, los niveles de correlación existentes entre las variables sociales edad, sexo, nivel de escolaridad y nivel socioeconómico y la pronominalización presente en el CSMa.

Fundamentación Teórica

En este apartado se colocarán los aspectos teóricos que sirvieron como guías para la elaboración de la investigación. Éstas fueron las relacionadas, por una parte, con los pronombres estudiados, los que constituyeron el elemento lingüístico y, por otra parte, las diferentes variables sociales que fueron relacionadas con el empleo de las formas pronominales.

Los pronombres son aquellas proformas que permiten sustituir a un sustantivo o sintagma nominal previamente aludido y asumir su función sintáctica, por lo que puede afirmarse que “son en muchos aspectos semejantes a los sustantivos, ya que ofrecen las mismas características en cuanto a relaciones de género y número, definitud y funciones sintácticas” (Sedano, 2011, p.169).

Además de lo anterior, existe una relación estrecha entre los pronombres, exceptuando a los personales; con los adjetivos puesto que los primeros suelen ser variaciones homófonas de los segundos, sin embargo, la diferencia es considerablemente notoria dado que la función sintáctica por excelencia de los adjetivos es la de ser adyacente del sustantivo mientras que los pronombres nunca modifican a un sustantivo sino que, como se dijo antes, ocupa su lugar (Sedano, op. cit.).

En este orden de ideas, la autora referida afirma que existen diferentes clasificaciones de los pronombres según la función que realizan dentro del texto. A saber: personales, demostrativos, posesivos, numerales, cuantitativos, indefinidos, relativos, interrogativos y exclamativos10.

Pronombres personales

Los pronombres personales, según Marín (1999), “son los que designan personas gramaticales, poniéndose en lugar de nombres de personas o cosas personificadas” (p.67). Sin embargo, Sedano (2011) agrega que “no son raros los enunciados en que pueden designar animales domésticos (…) o incluso entidades inanimadas y abstractas” (p.170).

Estos pronombres, pueden presentarse de dos maneras: tónicas y átonas. En relación con los primeros, “se les llama tónicos porque tienen acento propio y no necesitan apoyarse entonativamente en otra palabra (p.170). Dentro del inventario se encuentran: yo, que representa al emisor, y como receptor de confianza (aunque también puede emplearse como impersonal) mientras que usted sería el receptor bajo un trato de respeto y distancia y, por último, él que representa a una entidad que no está presente en el intercambio comunicativo pero sí en el contexto discursivo11. Asimismo, se pueden encontrar las formas conmigo, contigo y consigo (primera, segunda y tercera persona respectivamente) que resultan de la unión inseparable entre la preposición con + pronombre personal tónico.

En cambio, los átonos, también llamadas clíticos, “se caracterizan porque no tienen acento propio y, por lo tanto, deben apoyarse en una palabra tónica que, en su caso, es el núcleo del predicado verbal” (p.173).

Pronombres demostrativos

Según la Real Academia Española (2010), “los demostrativos son determinantes, pronombres o adverbios que identifican a algo o a alguien por la distancia a la que se encuentra en relación con el hablante o el oyente” (p.327). En el caso particular de su uso como pronombre, “este es el que está más próximo a mí (primera persona); ese es el que está más próximo a ti (segunda persona); aquel es el que está más lejano de una y de otra (tercera persona)” (Alonso, 1971, p.439).

Asimismo, en Sedano (op. cit.) se presenta un cuadro que sintetiza las diferentes proformas utilizadas como pronombres demostrativos que se reproduce a continuación.

Cuadro 1 Pronombres demostrativos

 

singular

plural

singular

plural

singular

Plural

Masculino

éste

éstos

ése

ésos

aquél

aquéllos

Femenino

ésta

éstas

ésa

ésas

aquélla

aquéllas

Neutro

esto

-

eso

-

aquello

-

Tomado de Sedano (2011)

Pronombres posesivos

Según palabras de Alonso (1971), los pronombres posesivos, aun cuando se trate de adjetivos sustantivados, “enlazan los objetos a las personas gramaticales, estableciendo entre ambos una relación de posesión o pertenencia” (p.436). En primer lugar, se afirma que son adjetivos sustantivados porque “se asemejan formalmente a los adjetivos posesivos” (Sedano, op. cit, p.178) y porque cuando aparecen “precedidos por un artículo (…) hace que el pronombre se sustantive” (pp. 178 – 179).

La principal diferencia entre los adjetivos y los pronombres posesivos es que los últimos siempre son tónicos, mientras que los primeros son átonos. Además, Alarcos (1994) plantea que la segunda forma “reúne unidades autónomas que por sí mismas cumplen la función de atributo de un núcleo verbal” (p.93).

En el cuadro presentado a continuación se establecen las diferentes formas pronominales con carácter posesivo elaborado por Sedano (op. cit.), complementado por las acotaciones realizadas por Alonso (op. cit.)

Cuadro 2 Pronombres posesivos

 

Persona

Tónicos

Singular

 

Un solo poseedor

1ª. (yo)

masc

fem

(el - lo) mío, (los) míos

(la) mía, (las) mías

2ª. De confianza (tú)

masc

fem

(el - lo) tuyo, (los) tuyos

(la) tuya, (las) tuyas

2ª. De respeto (usted)

masc

fem

(el - lo) suyo, suyos

(la) suya, (las) suyas

3ª. (él, ella)

masc

fem

(el - lo) suyo, suyo

(la) suya, (las) suyas

Plural

 

Varios poseedores

1ª. (nosotros/as)

masc

fem

(los - lo) nuestro, nuestros

(la) nuestra, (las) nuestras

2ª. (vosotros/as) [En España, para el trato de confianza]

masc

fem

(los - lo) vuestro, vuestros

(la) vuestra, (las) vuestras

2ª. (ustedes) [En Hispano-América, para todo tipo de trato; en España, para el trato de respeto]

masc

fem

(los - lo) suyo, suyos

(la) suya, (las) suyas

3ª. (ellos, ellas)

masc

fem

(los - lo) suyo, suyos

(la) suya, (las) suyas

Pronombres numerales

Los pronombres numerales, al igual que los mencionados previamente, poseen varias similitudes con los adjetivos, incluso Alonso (op. cit.), menciona que “se han considerado siempre como adjetivos pero también tienen uso de pronombres” (p.445); es decir, según lo mencionado, la característica principal es la de ser adjetivo y, en ocasiones, tienen funciones de pronombres.

La profesora Mercedes Sedano (2011) incluso afirma que tienen características similares, aunque con la diferencia de que “los pronombres no son adyacentes de ningún sustantivo” (p.179) como sí ocurre con los adjetivos e inclusive pueden sustantivarse al estar en precedidos por un artículo.

La misma autora, realiza una compilación de los diferentes pronombres numerales y afirma que existen cinco tipos de éstos: cardinales, ordinales, fraccionarios, multiplicativos y duales. Estas formas pronominales numerales se muestran en el siguiente cuadro.

Cuadro 3 Pronombres numerales

Cardinales

Cero, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once…

Ordinales

Primero, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno, décimo (10°) undécimo (11°), duodécimo (12°), decimotercero (13°), decimocuarto (14°), (…) nonagésimo (90°)… centésimo (100°), milésimo (1000°)…

Fraccionarios

Medio, un tercio, un cuarto…

Multiplicativos

Doble, triple, cuádruplo, quíntuplo, séxtuplo…

Dual

Ambos.

Tomado de Sedano (2011) p.180

Asimismo, los pronombres numerales ordinales poseen coincidencias fuertes con los pronombres cuantitativos, dado que éstos últimos requieren de la elisión del nombre o sintagma nominal para que las palabras (pronombres numerales ordinales o pronombres cuantitativos per se) puedan funcionar como núcleo de una estructura nominal. Seguidamente se ofrece un cuadro donde se pueden observar estos pronombres.

Cuadro 4 Pronombres cuantitativos

MASCULINO

FEMENINO

SINGULAR

PLURAL

SINGULAR

PLURAL

bastante

bastantes

bastante

bastantes

mucho

muchos

mucha

muchas

demasiado

demasiados

demasiada

demasiadas

más

más

más

más

menos

menos

menos

menos

poco

pocos

poca

pocas

suficiente

suficientes

suficiente

suficientes

todo

todos

toda

todas

-

unos cuantos

-

unas cuantas

-

varios

-

varias

Tomado de Sedano (2011) p, 180.

Pronombres indefinidos

Estos pronombres son los que permiten sustituir “a una persona o cosa no bien concretada o cuya determinación no interesa a los interlocutores” (Alonso, 1971, p.444), por lo tanto son pronombres que permiten forzar una estructura sintagmática dentro de los enunciados pero que no posee mayor influencia semántica dentro de la enunciación.

Los indefinidos poseen una característica general que permite que éstos posean o no particularidades humanas, por lo que, aun cuando no se sabe quién o qué realiza alguna acción dentro de los enunciados, en la mayoría de los casos se podrá saber si son humanos o no. Estas características se presentan en el siguiente cuadro tomado de Sedano (2011, p, 182).

Cuadro 5 Pronombres indefinidos

AFIRMATIVO

NEGATIVO

OTROS

+HUM.

-HUM

+HUM

-HUM

MASCULINO

FEMENINO

 

 

 

 

SING

PL

SING

PL

Alguien

algo

nadie

nada

Alguno

algunos

alguna

algunas

-

-

-

-

Uno

unos

una

unas

-

-

-

-

Otro

otros

otra

otras

-

-

-

-

Cualquiera

cualesquiera

cualesquiera

cualesquiera

-

-

-

-

quienquiera13

quienesquiera

quienquiera

quienesquiera

Pronombres relativos

Los pronombres relativos son considerados como aquellos capaces de reproducir un antecedente, relacionándolo con otra oración de la que, incluso, forma parte. También es posible indicar que posee una relación común con los otros pronombres la cual consiste en designar su objeto de forma indirecta, sin hacer referencia directa a él (Alonso, op. cit.).

Estos pronombres poseen unas características diferenciadoras que permiten discernir entre sus usos como relativos y sus otros usos desde el punto de vista sintáctico. Una de estas características es que “se colocan siempre al inicio de una cláusula relativa” (Sedano, op. cit., p.183), por lo que es imposible hallar oraciones relativas independientes, sólo pueden presentarse de forma subordinada.

Asimismo, y siguiendo a la autora, estos relativos están divididos de dos maneras: simples y complejos. “Son simples los constituidos por una sola palabra: que, quien y cuanto. Son complejos los constituidos por dos palabras que funcionan en bloque como un solo relativo” (p.183).

En el siguiente cuadro se colocan los diferentes pronombres que funcionan como relativos, tanto los que están compuestos por una sola palabra (simples) como los que se encuentran constituidos por dos palabras (complejos).

Cuadro 6 Pronombres relativos Tomado de Sedano (2011), p.185

MASCULINO

FEMENINO

NEUTRO

SINGULAR

PLURAL

SINGULAR

PLURAL

SINGULAR

que

que

que

que

que

el que

los que

la que

las que

lo que

el cual

los cuales

la cual

las cuales

lo cual

quien

quienes

quien

quienes

-

cuanto

cuantos

cuanta

cuantas

-

Tomado de Sedano (2011), p.185

Ahora bien, como se dijo al principio de este apartado, se presentará la teoría que aborda los elementos sociales tomados en esta investigación, lo que permite que la investigación adquiera un carácter sociolingüístico. En este sentido, Silva-Corvalán (2001), define la sociolingüística como “una disciplina que abarca una gama amplísima de intereses relacionados con el estudio de una o más lenguas en su entorno social” (p. 1), por lo que podría afirmarse que ésta es el área de la lingüística que estudia la realización del habla dentro del contexto social. Además, se encarga de suministrar respuestas o establecer un acercamiento a ellas sobre diferentes preguntas como

¿Por qué 'suenan diferente', por ejemplo, un mexicano, un español y un chileno cuando hablan la misma lengua, el castellano o español? ¿Qué nos motiva a elegir una forma de decir algo entre varias alternativas similares? ¿Por qué cambian la lenguas y no hablamos hoy como hablaban, por ejemplo, Cervantes o Bolívar, en el caso del castellano, o Shakespeare y Washington, en el caso del inglés? ¿Qué es lo que sabemos cuando sólo a partir de la manera de hablar de una persona, sin necesidad de verla, podemos adivinar su nivel de instrucción, su sexo, su región o país de origen e incluso su edad? (p.1)

En función de lo anterior, Ramírez (1996) afirma que pueden plantearse cuatro orientaciones de estudios sociolingüísticos: “1) las relaciones entre lengua y sociedad, 2) los usos de la lengua en sociedad, 3) la lengua en los contextos socioculturales y 4) la lengua y las redes sociales” (p.41). Esta investigación está centrada en la segunda ellas. Por lo tanto, al establecerse que existe una relación entre la forma de usar la lengua y la sociedad, resulta notoria la influencia que ejercen algunos elementos sociales sobre diferentes realizaciones lingüísticas.

Dentro de las líneas que forman parte de los estudios sociolingüísticos se encuentra la variacionista, la cual puede ser definida como “la alternancia de dos o más expresiones de un mismo elemento, cuando ésta no supone ningún tipo de alteración o cambio de naturaleza semántica y cuando se ve condicionada por factores lingüísticos y sociales” (Moreno, 2009, p.39). Al considerarse lo dicho, puede afirmarse que este tipo de variación podría presentarse, incluso, cuando se habla de un núcleo familiar reducido (padre, madre e hijo), de un grupo familiar amplio (diferentes grupos familiares reducidos emparentados) o de una comunidad vecinal, municipio, región o país, ya que todos ellos forman parte de diferentes variables de índole social.

En cuanto a las variables sociales que competen a este estudio, han sido consideradas las presentes en el proyecto de corpus del habla de Maracay (Villalobos y Díaz, 2005): sexo, edad, nivel de instrucción y nivel socioeconómico. La inclusión de todas estas variables en este trabajo de investigación se hace necesaria debido a que, como expresa Moreno (op. cit.), resulta complicado conocer qué variables sociales incidirán sobre diferentes elementos lingüísticos.

En relación con el sexo, en diferentes resúmenes de investigaciones sociolingüísticas (López, 1993.; Moreno, 2009; D’Aquino, 2008; entre otros) se ha planteado que este factor ha mostrado, en algunos casos, elementos que permiten considerar que ambas variedades son, discursivamente, disímiles, mostrando al habla de la mujer más conservadora y, por lo tanto, menos propenso a la variación. Además, de lo anterior, Silva-Corvalán (2001) expresa que “es bien sabido que, en igualdad de condiciones y además del tono de la voz, la manera de hablar de las mujeres es diferente a la de los hombres” (p.96) y, también que las desigualdades lingüísticas son “reflejo de una situación más amplia de desigualdad social [lo que] ha llevado a grupos de individuos a proponer que se cambien las normativas lingüísticas que refuerzan el sexismo en el lenguaje” (p. 87). Por lo tanto, en consonancia con lo expresado por Alvar, citado en Moreno (2009), “la innovación del habla de las mujeres no depende tanto del sexo cuanto del tipo de vida que se lleve en cada lugar” (p.41).

En otras palabras, podría considerarse que el carácter innovador o variante del habla femenina es dependiente del lugar en el que se produzca el discurso; de allí la conclusión a la que llegó Moreno (op. cit.) cuando asevera que “el sexo puede mostrarse (...) más como un factor de segundo orden, que como algo que suele subordinarse a dimensiones sociales diferentes y con mayor poder de determinación” (p.41).

En cuanto a la edad, también se plantea como un elemento profundamente estudiado que permite la variación. Sobre ella, Moreno (op. cit.) establece que “es uno de los factores que con mayor fuerza y claridad pueden determinar los usos lingüísticos de una comunidad de habla” (p.47). Para Silva-Corvalán (op. cit.), el conjunto etario que mayor diferenciación posee, en cuanto a la innovación de lenguaje, es el de los adolescentes, ya que la forma de tratamiento entre estos grupos está marcada por el vocabulario y expresiones exclusivas, las cuales inciden directamente en el léxico de quienes integran los diferentes rangos etarios. De esta manera se comprueba lo expresado por López (1993), quien asevera que las diferencias generacionales también se producen debido a otras motivaciones como cohesión grupal, afán de diferenciación, muestras de rebeldía, entre otras.

Siguiendo a Silva-Corvalán, la edad también está vinculada con el hecho de poseer autoridad o no dentro de una comunidad reducida, como la familia, por considerarse que aquellas personas cuyas edades son mayores poseen mayor prestigio. Aunado a lo anterior, plantea que las personas con edades comprendidas entre los 25 y los 50 años son aquellas donde el nivel de autocorrección es superior, la razón viene dada por motivos laborales.  Al igual que con el caso del sexo, las variaciones existentes en la edad pueden depender de otros aspectos ajenos a ella, entre los que cabe mencionar al prestigio que trae consigo las variedades lingüísticas consideradas de esa forma (Silva-Corvalán, op. cit) o, incluso, al sexo (Moreno, op. cit.). A medida que la edad avanza, las modalidades de habla de ambos sexos adoptan características similares, donde la innovación, desde ambas perspectivas, se va viendo mermada.

También, dentro de las variables consideradas para este estudio, se encuentra el nivel de instrucción, que hace alusión a la formación académica. Ésta, según Moreno (op. cit.), es una de las menos estudiadas de manera individual, lo que se debe a su inclusión dentro de otras variables como la clase social o el nivel sociocultural, de allí que su relevancia dentro del marco de los estudios sociolingüísticos haya sido escasa. A pesar de lo anterior, podría considerarse como una variable de primer nivel debido a su relación con otras variables como la edad y el nivel socioeconómico. Se expresa esta relación puesto que está “íntimamente relacionado con la cantidad de años que se ha estado estudiando” (p.61) lo que ineludiblemente permite manifestar que cuando se está mejor preparado, producto del estudio, mayores son las posibilidades de obtener un trabajo de prestigio; implicando la necesidad de un mejor uso del lenguaje.

Por último, la clase social o nivel socioeconómico. Esta variable es considerada por Fernández (1998) como una de las cuatro importantes dentro de los estudios de carácter sociolingüístico13 debido a que influyen diferentes aspectos para determinar la categoría a la que pertenece cada uno de las personas que forman parte del estudio, donde el más influyente, según la autora, es la ocupación del sujeto. Esto porque “la estratificación social se desarrolla (…) a partir de la función que ocupa el individuo dentro de la comunidad, del trabajo que desempeña en ella” (p. 51). Otros aspectos considerados dentro de esta variable, son los presentados por D’Aquino (2008), quien incluye los ingresos, el tipo de residencia y el nivel educativo del sujeto mencionado por Fernández (op. cit). Lo anterior se debe a que estos factores podrían influir en el ingreso a un sistema educativo formal que ayude a las personas a crear consciencia lingüística “gracias a la enseñanza de reglas y a la corrección de rasgos lingüísticos de poco prestigio, lo cual no siempre es fácil de lograr” (D’Aquino, op. cit. pp. 110 – 111).

Cada una de las variables abordadas en este estudio aporta información que puede permitir la explicación de diferentes fenómenos producidos en el habla de las personas que conforman la muestra estudiada. Todas se encuentran vinculadas entre sí, de manera que resulta importante abordar la investigación desde todas las perspectivas que permite el corpus seleccionado.

Fundamentación Metodológica

Para realizar cualquier labor investigativa resulta necesario establecer una serie de elementos que permitan la continuidad de la investigación; por lo tanto, en este apartado se definirán los aspectos metodológicos por los cuales esta investigación estuvo regida.

Este trabajo está ajustado a las características de la investigación cuantitativa descrita por Reguera (2008), debido a que, según la caracterización realizada por la autora:

estudian hechos organizados según leyes o principios generales; obtiene los datos a partir de experimentos y cuestionarios estandarizados; enfocan la realidad (…) a través de variables que se suponen están influyendo sobre ciertos comportamientos; emplean procedimientos estadísticos; se basa en [el] modelo positivista; (…) [está] centrada en la descripción y la explicación (p.76)

En relación con el tipo de investigación al que corresponde este estudio, se puede manifestar que se adecúa a las características de las exploratorias y descriptivas. Se dice que es exploratoria por la razón expuesta en Hernández, Fernández y Baptista (1991), donde se afirman que estos estudios “se realizan cuando el objetivo es examinar un tema o problema de investigación poco estudiado, del cual se tienen muchas dudas o no se ha abordado antes (…) o bien, si deseamos indagar sobre temas y áreas desde nuevas perspectivas” (pp.100 - 101). Del mismo modo, este trabajo también se considera descriptivo puesto que, según López (1994), “se limita a reunir los datos, a describirlos y a relacionarlos entre ellos o con determinadas variables en busca de asociaciones pertinentes para establecer generalizaciones empíricas” (p.18).

Asimismo, también puede sostenerse que este estudio se encuentra incluido dentro del tipo de investigación de campo, ya que, según Moreno (1987), “reúne la información necesaria recurriendo fundamentalmente al contacto directo con los hechos o fenómenos que se encuentran en el estudio” (p.42). Lo anterior se puede comprobar al afirmarse que se trabajó con un proyecto de corpus que posee muestras orales tomadas directamente del habla de Maracay.

La unidad de análisis tomada para esta investigación fue el enunciado, entendido como la unidad mínima de comunicación. Alarcos (1994), sostiene que existen dos tipos de enunciados: frase y oración. Para el caso de los primeros, el autor manifiesta que son aquellos cuyo núcleo no es una forma verbal; mientras que  los segundos, poseen la estructura oracional tradicional: sujeto y predicado, lo que da a entender que el núcleo de esa construcción es el verbo. Aquí se utilizaron ambos tipos de enunciados, puesto que en las entrevistas se observó la presencia de ambos.

En cuanto al corpus, el empleado fue el proyecto de corpus sociolingüístico del habla de Maracay (CSMa). El mismo fue realizado por Villalobos y Díaz (2005) y está compuesto por dieciocho entrevistas clasificadas según las diferentes variables sociolingüísticas seleccionadas para su elaboración (sexo, edad, nivel socioeconómico y nivel de escolaridad). La composición total se muestra en el siguiente cuadro:

Cuadro 7 Hablantes dentro del CSMa

Hablante

Edad

Sexo

Grado de instrucción

Nivel socioeconómico

1

26

Femenino

Superior completo

Alto

2

29

Masculino

Superior completo

Medio

3

36

Masculino

Superior sin concluir

Medio alto

4

38

Femenino

Educación Básica

Bajo

5

33

Masculino

Superior completo

Alto

6

35

Masculino

Superior

Alto

7

25

Masculino

Superior en curso

Medio

8

36

Femenino

Educ. Media  Diversificada

Bajo

9

25

Masculino

Superior sin concluir

Medio

10

25

Femenino

Superior

Bajo

11

40

Femenino

Superior

Medio bajo

12

44

Masculino

Superior

Medio bajo

13

35

Masculino

Superior

Medio bajo

14

52

Masculino

Superior

Bajo

15

35

Masculino

Superior

Medio alto

16

32

Femenino

Superior

Medio

17

37

Femenino

Educ. media diversificada

Medio Bajo

18

44

Femenino

Superior

Alto

De la totalidad de los hablantes que conforman el proyecto de corpus del habla de Maracay, fueron seleccionados diez de éstos como muestra para el estudio. Lo anterior obedece a que se buscó que existiera el mayor nivel de igualdad entre las variables sociales, por lo que se tomó al sexo como variable de selección. En vista de que la proporción de hablantes masculino es superior a la de los femeninos (diez y ocho respectivamente), y que se quería que la muestra estuviera compuesta por el mismo número de integrantes en esta variable, se consideró tomar ocho miembros de cada uno pero mediante esta opción los valores de las características sociales fueron desproporcionadas. En vista de lo anterior, la muestra final estuvo compuesta por cinco hablantes masculinos y cinco femeninos porque, como se manifestó previamente, esta distribución se realiza para que la muestra sea equitativa, otorgándosele igual porcentaje a ambas variables.

En el caso de la variable edad, está dividida en tres categorías: a) de veinticinco a veintinueve años, b) de treinta y dos a treinta y seis años y, c) de treinta y siete a cincuenta y dos años. Esta distribución se debió a que la totalidad de los informantes se encuentran incluidos dentro de estos rangos etarios, por lo que quedaron tres en el primero, cuatro en el segundo y tres en el tercero.

En relación con la variable nivel de escolaridad, se mantuvo los seis niveles manifestados en el CSMa, de superior a inferior: a) superior completo; b) superior; c) superior sin concluir; d) educación media diversificada y e) educación básica. El número de informantes que corresponde a cada nivel es igual a 3, 3, 1, 2 y 1, respectivamente.

La variable socioeconómica se dividió en cinco estratos establecidos en Villalobos y Díaz (2005): a) alto: con tres informantes; b) medio alto: con uno; c) medio: dos; d) medio bajo: con dos y e) bajo: con dos informante.

El método estadístico seguido fue el Coeficiente de Correlación de Pearson, donde se demuestra el nivel de relación existente entre las variables seleccionadas. Dado que para realizar el proceso estadístico se requiere que las variables a analizar sean numéricas, se procedió a otorgarle un valor de este tipo a cada una de los niveles que conforman cada variable, por lo que, para la interpretación de los resultados, se creó el siguiente cuadro:

Cuadro 8 Leyenda para interpretación de datos correlacionados

SEXO

Significado

Código

Masculino

1

Femenino

2

EDAD

Entre 25 y 29 años

1

Entre 32 y 36 años

2

Entre 37 y 52 años

3

NIVEL DE ESCOLARIDAD

Educación Básica

1

Educación Media  Diversificada

2

Superior sin concluir

3

Superior

4

Superior Completo

5

NIVEL SOCIOECONÓMICO

Bajo

1

Medio Bajo

2

Medio

3

Medio Alto

4

Alto

5

Además de lo anterior, fue necesario emplear un cuadro que permitiera la comprensión de los resultados arrojados por el proceso de correlación. Para este fin, se creó uno a partir de lo propuesto por Best (1983) y Hernández (2006), donde r es el valor de correlación, producto de los cálculos estadísticos.

Cuadro 9 Coeficiente de correlación

Resultados

Interpretación

Si 0,9 ≤ r < 1 o Si -1 ≤ r ≤ -0,9

Correlación excelente

Si 0,8 ≤ r < 0,9 o Si -0,9 ≤ r ≤ -0,8

Correlación buena

Si 0,6 ≤ r < 0,8 o Si -0,8 ≤ r ≤ -0,6

Correlación regular

Si 0,3 ≤ r < 0,6 o Si -0,6 ≤ r ≤ -0,3

Correlación mala

Si – 0,2 < r < 0,2

Correlación despreciable

Si – 0,19 < r < 0,19

No existe correlación

De esta forma, si los resultados de alguna correlación son positivos (ya que pueden oscilar entre 1 y -1) y se acercan al valor 1, se afirmar que mientras crezcan los datos pertenecientes a la columna de las X, también lo harán los de la Y; en cambio, si el resultado es negativo y se acerca al valor -1, se concluye que a medida que los valores de X decrecen, a los que forman parte del eje de las Y les ocurrirá lo mismo. Sin embargo, si los resultados muestran que el coeficiente de correlación recae en el último renglón, – 0,19 < r < 0,19, se determina que no existe relación alguna entre las variables analizadas

En función de la información presentada, los hablantes que formaron la muestra realizaron en total 1957 enunciados, los cuales fueron estudiados mediante el uso de herramientas tecnológicas. Estas herramientas fueron: para recolectar los datos, el software Word Pilot 2000, que permitió la ubicación de las proformas y arrojó la frecuencia de utilización de cada una de ellas; además, permitió la identificación de los casos en los que fue necesario el contexto para evitar que un pronombre fuese catalogado como otra categoría gramatical (adjetivo, sustantivo o adverbio). En cuanto al análisis de los datos obtenidos, se utilizó la suite de Microsoft Office, versión 2010, específicamente uno de los programas que la conforma: Excel. Con él se extrajo de forma automática, previa configuración, los porcentajes y los valores de correlación de cada una de las variables estudiadas.

Análisis de Datos

Correlación entre pronominalización y variables sociales

Para poder correlacionar estos aspectos, primero se consiguió la frecuencia con la que fueron empleados los pronombres, dentro de los 1957 enunciados. Por lo tanto, gracias a la búsqueda computarizada se hallaron 2624 casos, los cuales se encuentran distribuidos de la siguiente forma:

Cuadro 10 Totalización pronombres

Pronombres

TOTAL

Porcentaje

Personales

1868

71,19

Relativos

456

17,38

Demostrativos

186

7,09

Indefinidos

103

3,93

Numerales

6

0,23

Posesivos

5

0,19

TOTAL

2624

100

A partir de la distribución numérica presentada, es posible afirmar que los hablantes, dentro de un contexto oral, tienen inclinación hacia la utilización de los pronombres personales, esto quizás se deba a que en este tipo de discurso (entrevista) se hace referencia a personas dentro del texto e incluso en el contexto, las cuales conviene reforzar con la presencia de estas formas pronominales para evitar posibles ambigüedades a la hora de la interpretación por parte de la persona que escucha (Calsamiglia y Tusón, 1999). A pesar de lo anterior, se considera oportuno contrarrestar estas cifras con otras producciones científicas para comprobar o refutar lo planteado.

Una vez estudiada la frecuencia, los datos aportados permitieron establecer un coeficiente de correlación entre la sustitución por pronombres y las variables sociales consideradas para este estudio: sexo, edad, nivel de escolaridad y nivel socioeconómico. Los resultados numéricos obtenidos señalan que no existen mayores grados de relación entre la mayoría de los datos.

De esta forma, considerando la teoría expuesta sobre el coeficiente de correlación (R2), se establece que todo aquel valor numérico que se encuentre entre los rangos -0,3 y 0,3, determina que no existe correlación alguna entre los elementos.

A continuación se presenta un cuadro que muestra la correlación manifestada previamente:

Cuadro 11 Correlaciones

Correlación

R2

Pronombres - Sexo

0,13

Pronombres - Edad

0,27

Pronombres - Escolaridad

-0,49

Pronombres - Socioeconómico

-0,56

Con atención al cuadro 11, es posible afirmar que no existe relación entre la mitad de los aspectos abordados en este estudio, sólo en dos de ellos se presencia niveles de correlación. Mientras se constata que la edad y el sexo no determinan el comportamiento lingüístico de los pronombres, no se afirma lo mismo con las dos últimas variables sociales.

Los resultados demuestran que, aunque poco, el nivel de escolaridad y el nivel socioeconómico inciden en la frecuencia de empleo de la sustitución mediante pronombres. En otras palabras, dado que el número uno fue otorgado al nivel más bajo en las variables sociales estudiadas (ver cuadro 8), se aprecia que, a medida que los grados académicos y los niveles socioeconómicos aumentan, disminuye la frecuencia de pronominalización.

Mediante los datos obtenidos se comprueba que existe una paridad entre las variables cuyas correlaciones son significativas. Moreno (2009) sostiene que la variable nivel de escolaridad está íntimamente relacionada con la socioeconómica, lo que es apoyado por los resultados.

Los coeficientes de correlación mostrados previamente corresponden a la totalidad de los resultados por categoría; es decir, al promedio obtenido al vincular todas las formas de sustitución pronominal. En función de ello, no se percibe el detalle en cada una de las variantes estudiadas por cada uno de los procedimientos. A continuación se puntualiza cada R2 según las variables sociales.

El cuadro siguiente permite dar cuenta de los niveles de correlación obtenidos por cada una de las formas de sustitución pronominal, así como también las variables de índole social.

Cuadro 12 Correlación: Pronominalización – Variables sociales

 

Personales

Demostrativos

Relativos

Numerales

Indefinidos

Posesivos

Sexo

0,10

0,06

0,06

-0,20

0,58

-0,11

Edad

0,14

0,34

0,61

-0,13

0,84

-0,28

Niv. Esc.

-0,45

-0,30

-0,34

0,00

-0,62

-0,20

Niv. Soc.

-0,54

-0,34

-0,20

-0,04

-0,66

-0,32

A través del cuadro presentado, se observa que, en muchos de los casos, no se considera que exista correlación alguna entre las variables. Aunque resulta importante destacar que existen algunas que son buenas14.

Correlación: pronominalización– sexo

Desde el punto de vista de la variable social sexo, no hay vinculación entre éste y los pronombres personales, demostrativos, relativos, numerales ni posesivos. En oposición a los anteriores, los indefinidos demuestran una correlación mala.

Cuando se dice que una correlación es baja o mala, no necesariamente implica que los casos posean menor interés, solo manifiesta que la vinculación entre ambos elementos es leve, aun si se incrementa la muestra es posible que el resultado mantenga el promedio. En otras palabras, existe una influencia no muy marcada de una variable sobre otra.

Ahora bien, con esto se está afirmando que existe un nivel de vinculación bajo lo que podría consolidarse o refutarse con un estudio que posea una muestra más extensa que la tomada aquí; sin embargo, siguiendo a los resultados obtenidos, se consigue aseverar que las mujeres poseen mayor inclinación hacia el uso de estos pronombres que los hombres.15

Correlación: pronominalización – edad

Para la variable edad, los resultados son un poco distintos. Ésta, por una parte, no posee vinculación con los pronombres personales, numerales y posesivos; por otra, sí existe relación entre los demostrativos, relativos e indefinidos. En cuanto a los primeros, se obtiene que la correlación es mala, lo que significa que la relación es leve, si bien a medida que la edad avanza, la realización de los demostrativos también lo hace aunque a un ritmo no muy marcado.

En cambio, para los relativos, este crecimiento es más marcado, esto se debe a que la correlación es regular. La correlación existente entre los pronombres indefinidos y la edad parece irrefutable, puesto que, en base a lo establecido por Hernández (op. cit.) ésta es buena. Es decir, mientras la edad sube, la realización de los indefinidos también lo hace de manera similar.

La pronominalización, en líneas generales, no presenta un nivel de correlación; sin embargo, al llevar estos números al detalle, sí existen estos niveles en algunos de ellos. Si bien, la edad no es un factor de relevancia dentro de los usos de los pronombres personales y los posesivos, sí lo es para los demostrativos, relativos y, en mayor grado, para los indefinidos.

Correlación: pronominalización – nivel de escolaridad

La correlación sustitución pronominal – nivel de escolaridad, es una de las más fuertes de este estudio. Existen distintos grados de R2 en cuatro de los seis pronombres estudiados (personales, demostrativos, relativos e indefinidos).

Aquellos en los que no se evidenció correlación fueron los pronombres numerales y los posesivos. Los numerales no demostraron vinculación con las condiciones de escolaridad establecidas (R2= 0), aun cuando, en términos de frecuencia, obtuvieron la misma cantidad que los posesivos, porque la distribución de los primeros estuvo más dispersa que la de los segundos, demostrándose que, bajo ningún concepto, hay o habrá correlación. En contraste con esto, los pronombres posesivos tampoco demostraron correlación (R2= 0,20), pero es recomendable realizar un estudio con una muestra mayor para determinar si a mayor proporción la correlación se eleva o, si mientras más grande es la cantidad de datos, menor será la vinculación entre los pronombres personales y el nivel de escolaridad. Lo anterior se debe a que, según Best (1983), las correlaciones que se hallan en el rango – 0,2 < r < 0,2  son conocidas como despreciables, lo que indica que al ampliar el tamaño de la muestra este nivel puede incrementarse hasta tornarse en una correlación mala o baja o, descender hasta el punto de no existir correlación.

Ahora bien, los datos obtenidos sobre el empleo de los pronombres personales, demostrativos y relativos mostraron que existe una correlación mala (lo que no quiere decir que sea inexistente) entre ellos y el nivel de escolaridad. Con esto se deja de manifiesto que esta variable social incide en el empleo de las formas pronominales mencionadas, pero no lo suficiente para que sea una condición sine qua non a la hora de la utilización, es decir, no necesariamente una persona de un nivel educativo bajo tiene que utilizarlos en mayor medida que una que posea un mayor nivel de estudios.

En oposición a lo anterior, la utilización de los indefinidos sustenta una relación entre éstos y el nivel de estudios. Los resultados evidencian que la correlación entre estos dos aspectos es regular (R2= -0,62). Esto quiere decir que mientras menos sean los estudios realizados por las personas, mayor será la frecuencia de utilización de estos. Si con los anteriores no era una condición imprescindible, para los pronombres indefinidos esa condición se convierte prácticamente en una regla que posee algunas excepciones.

Mediante el análisis de los datos arrojados por el estudio, es factible manifestar que la variable social nivel de escolaridad es una de las que mayor peso posee sobre la realización de la sustitución pronominal, específicamente sobre los personales, los demostrativos, los relativos y los indefinidos. En cuanto a los posesivos, será otra investigación la que se encargará de determinar el nivel de vinculación existente entre esta condición social y esta forma pronominal.

Correlación: pronominalización – nivel socioeconómico

Para el caso de la correlación entre la sustitución pronominal y el nivel socioeconómico se presenta una situación bastante similar a la presentada previamente. El aspecto a destacar sobre esta correlación es que es la que se manifiesta más relevante de este estudio, la cual, en términos generales, alcanza un R2 igual a -0,56.

Como resulta previsible, las correlaciones independientes dentro de esta relación entre variables, son superiores a las presentadas en el apartado anterior; sin embargo, las formas pronominales poseen un comportamiento similar.

Específicamente, esta variable social posee influencia sobre cuatro de los seis pronombres abordados. En tres de ellos se está en presencia de una correlación mala (posesivos, -0,32; demostrativos, -0,34 y personales, -0,54), lo que quiere decir que la influencia ejercida sobre éstos es considerada como leve.

En el otro, la correlación es regular (indefinidos, -0,66). Por lo tanto, se trata de una influencia moderada, mayor que la mala pero inferior a una perfecta, la cual sería incuestionable.

En la variable social anterior se presentó un caso que amerita de una investigación que tenga una mayor cantidad de datos para determinar si existía influencia de social sobre la sustitución; pues bien, en esta oportunidad ocurre lo mismo. Los pronombres relativos son susceptibles a la influencia del nivel socioeconómico porque el coeficiente de correlación arrojado es igual a -0,20, lo que se comentó que se podría interpretar como despreciable (Best, 1983).

A través del estudio realizado se establece que las variables sociales que mayor incidencia tienen a la hora de la realización de la sustitución mediante pronombres son las asociadas al nivel de escolaridad y el nivel socioeconómico por ser en las que los niveles de vinculación son mayores. A pesar de esto, no se debe descartar la posibilidad de que en otros estudios se pueda contrarrestar estos resultados al agregar la variable geográfica.

Conclusiones

De la investigación realizada, fue posible llegar a las siguientes conclusiones:

● En términos generales, la sustitución pronominal solo está influenciada, levemente, por el nivel de escolaridad y el nivel socioeconómico de los hablantes. Para el primero de los casos, se obtuvo que a medida que la educación de los hablantes aumenta, menor será la frecuencia con la que se hace uso de ellos y, para el segundo, las observaciones son las mismas: a mayor grado socioeconómico, se utilizará menos este tipo de sustitución.

El sexo influye específicamente sobre los pronombres indefinidos, obteniéndose que existe una tendencia que indica que los hablantes de sexo femenino emplean más esta forma pronominal; la edad hace lo propio en los pronombres demostrativos, relativos e indefinidos. Específicamente para estos casos, mientras la edad avanza, también lo hace la frecuencia con la que se utilizan estas formas de sustitución, el caso más marcado se presenta con los últimos.

● En lo que respecta al nivel de escolaridad, la influencia ejercida se evidencia en cuatro de las seis formas estudiadas: personales, demostrativos, relativos e indefinidos. Al contrario de los resultados anteriores, la cantidad de veces a las que se acude a esas formas de sustitución es inversamente proporcional al incremento de la condición de escolaridad de los hablantes.

Por último, el nivel socioeconómico está vinculado con el empleo de tres de los pronombres estudiados: personales, demostrativos e indefinidos. Al igual que la variable escolaridad, mientras menor sea este aspecto social mayor será la frecuencia.

Recomendaciones

Con las conclusiones del estudio presentadas es posible sostener que hubo ciertos aspectos que no pudieron ser comprobados, apoyados, comparados o  desdichos debido a las condiciones de la muestra e incluso del CSMa. En función de lo anterior, se presenta un par de recomendaciones para futuras investigaciones que se aboquen a estudiar la pronominalización en un contexto oral:

Realizar una disertación sobre la influencia de la variable social sexo en los pronombres numerales, el nivel de socioeconómico en los pronombres y el nivel de escolaridad en los pronombres posesivos debido a que la muestra seleccionada no permitió obtener conclusiones contundentes sobre la vinculación entre ellas, debido a que el coeficiente de correlación fue -0,20 o 0,20, lo que, según Best (1983), implica que pueden variar en función del tamaño de la muestra.

Contrastar estos resultados en otros géneros discursivos, pues los que aquí se obtuvieron corresponden a la entrevista.

Notas

1 Se hará uso, indistinto, de los términos pronominalización, sustitución por pronombres y sustitución pronominal para hacer referencia al mismo procedimiento: sustituir un elemento lingüístico (textual o contextual) por proformas de carácter nominal.

2 Las últimas dos clasificaciones de los pronombres no fueron abordados en este estudio ya que no se posee seguridad de la realización de éstos en el corpus sobre el cual se realiza la investigación; ya que en algunos casos la evidencia de su aparición es notoria pero en otros casos se estaría empleando un criterio subjetivo para su identificación.

10 Las últimas dos clasificaciones de los pronombres no fueron abordados en este estudio ya que no se posee seguridad de la realización de éstos en el corpus sobre el cual se realiza la investigación; ya que en algunos casos la evidencia de su aparición es notoria pero en otros casos se estaría empleando un criterio subjetivo para su identificación.

11 Cada una de estas personas (yo, tú/usted y él) posee su equivalente en plural: nosotros, ustedes y ellos respectivamente.

13 Las otras tres son el sexo, la edad y el nivel académico.

13 Este pronombre indefinido (y sus variantes en número) es de uso poco frecuente (Alarcos, 1994).

14 Ver cuadro 9.

15 Es importante recordar que a los hablantes de sexo femenino se les asignó el número 2, por lo tanto, el hecho de que el resultado haya sido positivo revela que las mujeres emplean más estos pronombres.

Referencias

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