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Revista de la Facultad de Medicina

versión impresa ISSN 0798-0469

RFM v.23 n.1 Caracas ene. 2000

 

HIPERCOLESTEROLEMIA EN LA POBLACION ADOLESCENTE

Mónica Rodríguez Fontal* y Auristela Rondón Espín*

* Médicos Cirujanos en cumplimiento del Artículo 8 de la Ley del Ejercicio de la Medicina.

RESUMEN

Se realizó una investigación con la finalidad de conocer los niveles de colesterol y triglicéridos de 192 adolescentes entre 12 y 18 años de edad. Además, se determinó la relación entre los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares e hipercolesterolemia, horas de televisión al día e índice de masa corporal, y los niveles de lípidos séricos. La frecuencia de hipercolesterolemia fue 22,4%, mientras que la hipertrigliceridemia se reportó en 12% de los adolescentes. No se encontró diferencia estadísticamente significativa en los niveles de colesterol y triglicéridos entre los jóvenes con antecedentes familiares positivos y aquéllos que carecían de antecedentes (p<0,05). En los pacientes que manifestaron ver más de 5 horas de televisión al día, se observó la tendencia a presentar mayores niveles de colesterol y triglicéridos; y en aquéllos con un índice de masa corporal elevado, se observaron cifras de triglicéridos significativamente superiores (p<0,05).

ABSTRACT

We did a research on cholesterol and triglyceride levels in 192 teenagers, 12 to 18 years old. Besides, we investigated the relationship among family backgrounds on cardiovascular illnesses and hypercholesterolemia, daily TV hours watching and corporal mass index and serum lipid levels. Hypercholesterolemia frequency was 22.2%, while hipertriglyceridemia was present in 12% of the teenagers. No statistically significant difference was found in the levels of cholesterol and triglyceride between teenagers with positive family background and those lacking antecedents (p < 0.05). In patients who said to watch TV more than 5 hours a day, tendency was to higher levels of cholesterol and triglycerides. In those with bigger corporal mass index, significantly higher triglycerides levels were found ( <0.05).

 

 

 

INTRODUCCION

Existen numerosas investigaciones que han demostrado inequívocamente la existencia de lesiones ateroescleróticas desde muy temprana edad,(1,2) y también que el 50% de los niños y el 30% de las niñas con hipercolesterolemia desarrollan enfermedad coronaría sintomática a los 60 años de edad.(3)

Estas lesiones se asocian fuertemente a los niveles de colesterol sanguíneo (elevados niveles de lipoproteínas de baja densidad y bajos niveles de lipoproteínas de alta densidad), y a la presencia de otros factores de riesgo como la hipertensión arterial, diabetes y tabaquismo.(2,4,5,6,7) Otro factor relacionado con la hipercolesterolemia en la infancia es la obesidad, que se ha asociado con una elevada frecuencia de hipertensión arterial y dislipidemias.(7,8,9,10) El sedentarismo, evidenciado en los niños por el número de horas que ven televisión al día, también ha resultado ser un indicador muy confiable de hipercolesterolemia, tal como lo demuestra el trabajo del Dr. Woung y cols, en el cual 35% de los jóvenes hipercolesterolémicos manifestaron ver 2 horas o más de televisión al día.(11) En Venezuela, la Dra. Rodríguez reportó 60% de visión excesiva de televisión (más de 4 horas/día), en pacientes con alteraciones del colesterol y/o triglicéridos séricos.(12)

Las evidencias previamente formuladas nos permiten entender el creciente interés por el tema de la hipercolesterolemia en la infancia, que ha motivado numerosas investigaciones con el fin de descubrir la incidencia de esta alteración en los primeros años de vida.

En Estados Unidos se estima que entre un 25 a un 36,5% de los jóvenes de 19 años o menos tienen niveles séricos de colesterol de 170 mg/dl o mayores. Más específicamente, 27% de los niños blancos, 37,1% de los niños negros, 31,5% de las niñas blancas y 45,7% de las niñas negras se encuentran dentro de este grupo.(13,14)

En Puerto Rico se encontró, en jóvenes de 3 a 17 años de edad, una frecuencia de 30% de hipercolesterolemia.(15)

En Argentina, en un estudio realizado en el ingreso anual a la Universidad de la Plata, se detectó un 17% de jóvenes con niveles de colesterol por encima de los 200 mg/dl.(16)

En la actualidad aun se discute sobre la necesidad de diagnosticar y controlar las alteraciones lipídicas en los niños, aunado a la gran controversia que existe con respecto a la selección de los pacientes que deben ser estudiados, debatiéndose las opiniones de los expertos entre el despistaje universal (screening poblacional) a todo niño mayor de 2 años y el estudio selectivo de aquellos niños con antecedentes familiares de infarto de miocardio precoz, enfermedad cerebro vascular o hipercolesterolemia, según lo plantean los lineamientos del National Cholesterol Education Program.(17) Existen numerosas investigaciones que apoyan esta última moción.(18,19,20,21,22) Sin embargo, otros estudios cuestionan la importancia real de los antecedentes familiares como factor de riesgo.(23,24,25) Así, el estudio de García Re y Moodie DS reportó una frecuencia de 52% de antecedentes familiares positivos en jóvenes de 3 a 18 años con niveles elevados de colesterol(26). Resultados similares se obtuvieron en el Hospital de Niños de Boston, en el cual la frecuencia fue de apenas 32,7%.(23) En nuestro país, el trabajo de la Dra. Rodríguez y cols, realizado en el Hospital El Algodonal, encontró 30% de antecedentes familiares de riesgo en pacientes de 2 a 15 años con hipercolesterolemia.(12) Es por estos hallazgos que autores como Grifón TC y Dennison BA han concluido que al determinar los niveles de colesterol sólo en niños con historia familiar positiva se excluye un elevado porcentaje de jóvenes hipercolesterolémicos.(27,28)

Otro punto de debate en este tema, es la interrogante sobre qué porcentaje de pacientes con hipercolesterolemia en los primeros años de vida persisten con esta alteración en la edad adulta. A este respecto resulta interesante señalar el estudio longitudinal realizado por la Dra. Sifontes y cols, en el cual se demostró que los niveles elevados de colesterol presentaban la tendencia a mantenerse altos a lo largo de los tres años que incluyó la investigación.(29)

Por lo anteriormente expuesto y con la esperanza de ampliar las estadísticas nacionales sobre el tema, hemos juzgado oportuno determinar la frecuencia de hipercolesterolemia en un grupo de adolescentes, así como su relación con los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, niveles de colesterol elevados, sedentarismo y obesidad.

 

POBLACION Y METODOS

Se realizó un estudio transversal y descriptivo que incluyó 192 jóvenes con edades comprendidas entre 12 y 18 años, estudiantes del Liceo Policial Comisario (†) Eduardo Meza Istúriz, en Macarao, Dtto. Federal, entre los meses de febrero y marzo de 1999.

Los estudiantes seleccionados se encontraban, para el momento del estudio, libres de enfermedades agudas, embarazo y efectos medicamentosos. Se le pidió a cada uno que completara un cuestionario con ayuda de sus representantes, donde se recogieron datos como: edad, sexo, antecedentes personales de enfermedad, hábitos dietéticos, horas de televisión al día y actividad física; así como también antecedentes de morbilidad y mortalidad de sus familiares directos (padres y abuelos), en lo que respecta a cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular, hipertensión arterial, cirugía cardíaca e hipercolesterolemia. Todos fueron pesados y tallados en una balanza de adultos y se les tomó la tensión arterial en posición sentada luego de 10 minutos de reposo físico. La muestra de sangre se extrajo después de 12 horas de ayuno, en posición sentada y el suero fue procesado y analizado en el Laboratorio del Ambulatorio Macarao, donde se midieron los niveles séricos de colesterol y triglicéridos.

Para el estudio estadístico se empleó el análisis de frecuencia y el estadístico Chi cuadrado. Para determinar los percentiles de colesterol, triglicéridos, índice de masa corporal y tensión arterial según edad y sexo se emplearon las tablas de FUNDACREDESA.(30,31,32)

 

RESULTADOS

La muestra estuvo conformada por 192 adolescentes cuyas edades estaban comprendidas entre 12 y 18 años con una media de 14.1 años.

El 55,2% fue del sexo masculino y el 44,8% del sexo femenino.

Con respecto a la dieta, el 85,4% manifestó consumir dietas ricas en grasas y harinas.

El 64,1% de los encuestados afirmó ver televisión de 1 a 5 horas al día; 22,9% menos de 1 hora al día y 13% más de 5 horas al día.

En cuanto al ejercicio, el 65% realiza alguna actividad física de 1 a 3 días a la semana; el 25,5% de 4 a 5 días; y el 9,4% de 6 a 7 días.

La tensión arterial resultó dentro de límites normales en todos los casos.

Desde el punto de vista antropométrico, 89,6% tuvo un índice de masa corporal normal y 10,4% elevado (por encima del percentil 90).

El valor promedio de colesterol encontrado fue de 152,3 mg/dl, con una mínima de 60 mg/dl y una máxima de 252 mg/dl. La frecuencia de hipercolesterolemia (Por encima del percentil 90) fue de 22,4%.

Para los trigliceridos el promedio fue de 75,1 mg/dl con una mínima de 14 mg/dl y una máxima de 240 mg/dl. La incidencia de hipertrigliceridemia (por encima del percentil 90) fue de 12% (Cuadro Nº1).

Cuadro Nº 1: Niveles Promedio de Colesterol y Triglicéridos Según Edad y Sexo

 

Masculino

Femenino

 

12-15 años

16-18 años

12-15 años

16-18 años

Colesterol (mg/dL)

154,3±37,1

112,5±32,6

168,3±38,8

132,4±56,2

Triglicéridos (mg/dL)

64,9±36,1

94,9±61,6

75,9±33,3

92,1±46,7

La frecuencia de antecedentes familiares de morbilidad por enfermedades cardiovasculares y/o hipercolesterolemia fue de 71,8% en jóvenes con colesterol normal y 81,3% en aquéllos con niveles elevados de colesterol (Cuadro Nº2).

Cuadro Nº 2: Antecedentes Familiares de Enfermedades Cardiovasculares y/o Hipercolesterolemia y Niveles de Colesterol

Antecedentes

Normal

Alto

Total

Si

107

35

142

No

42

8

50

Total

149

43

192

X2 = 1,13 gl= 2 p< 0,05

 

 

No se encontró diferencia estadísticamente significativa en los niveles de colesterol y triglicéridos entre los adolescentes con antecedentes familiares de morbilidad y mortalidad por enfermedades cardiovasculares y/o hipercolesterolemia y aquéllos que carecían de este antecedente (p <0,05).

Asimismo, la dieta y la actividad física no se relacionaron con los niveles de colesterol y triglicéridos.

Por otro lado, se encontró tendencia a presentar mayores niveles de colesterol y triglicéridos en aquellos jóvenes que manifestaron ver más de 5 horas de televisión al día (Cuadro Nº3).

Cuadro Nº 3: Número de Horas de Televisión al Día y Niveles de Triglicéridos

Horas de TV al día

Normal

Alto

Total

< 1 hora

37

7

44

1-5 horas

113

10

123

> 5 horas

19

6

25

Total

169

23

192

X2 = 6,1 gl= 2 p< 0,05

 

En los pacientes obesos se encontraron cifras de triglicéridos significativamente superiores que en aquéllos con un índice de masa corporal normal (p<0,05).

 

DISCUSION Y COMENTARIOS

La frecuencia de hipercolesterolemia en los adolescentes de nuestro estudio (22,4%) es similar a la encontrada en Estados Unidos, Puerto Rico, Argentina y Brasil.(13,14) Con respecto a los niveles de triglicéridos nuestros resultados se corresponden con los publicados por Gerber y Zielinsky.(33)

En cuanto a los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular e hipercolesterolemia, observamos una elevada frecuencia tanto en los adolescentes con alteración de los niveles de colesterol y/o triglicéridos, como en aquéllos que no presentaron dicha alteración. Estos hallazgos apoyan la posición de los investigadores que afirman que la historia familiar de enfermedades cardiovasculares no representa un parámetro adecuado para la selección de los jóvenes a quienes debe determinarse de rutina los niveles de colesterol y triglicéridos(12,23,24,25,26,27,28,33).

La visión excesiva de televisión (más de 5 horas al día) se encontró en un bajo porcentaje de adolescentes, sin embargo, este resultado no puede compararse con los reportados en otras investigaciones, ya que no siempre se utilizan los mismos límites para catalogar como normal o excesivo el número de horas de televisión al día. No obstante, cabe destacar que al igual que en otros estudios(11,12), observamos que mientras mayor es el número de horas de televisión al día, existe la tendencia a presentar mayores niveles de colesterol y principalmente de triglicéridos.

Con respecto a los hábitos dietéticos, pudimos apreciar que la mayoría de los adolescentes consume una dieta basada en harinas y grasas, sin embargo, esto no se relacionó con el índice de masa corporal ni con los niveles de lípidos séricos. Por otro lado, pudimos constatar la presencia de niveles de triglicéridos significativamente superiores en aquellos jóvenes con índice de masa corporal elevado (p<0,05).

La actividad física no influyó significativamente en los niveles de colesterol y triglicéridos.

Finalmente, recalcamos la necesidad de realizar nuevas investigaciones sobre el tema que permitan conocer no sólo la incidencia de estas alteraciones lipídicas en los jóvenes de nuestro país, sino también determinar su impacto en la morbimortalidad por enfermedades cardiovasculares, así como las posibles ventajas y desventajas de las intervenciones terapeúticas instauradas en los primeros años de la vida.

 

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