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Revista de la Facultad de Medicina
versão impressa ISSN 0798-0469
RFM v.25 n.1 Caracas jan. 2002
LA PERSONALIDAD DEL CIRUJANO
Fernando Rísquez*
* Conferencia dictada en el Hospital "Miguel Pérez Carreño" a los Cursos de Post-Grado en Cirugía de la Zona Metropolitana de Caracas, el día 29 de abril del 2000.
Buenos días. Agradezco mucho en la persona del Dr. Rafael Ramírez esta invitación para que yo vuelva a formar parte del grupo que más quiero en la medicina que son los cirujanos. En segundo lugar, voy a ser tan corto y quirúrgico como yo pueda, y les voy a decir que la idea general era que yo viniera a hablar con ustedes de su personalidad, es decir de cuáles son las características de la personalidad del cirujano. Comencemos por decir que los avances de la cirugía no se deben a su ejercicio, sino al progreso de la tecnología. En segundo lugar, un cirujano es el rey del quirófano, y el quirófano es el templo donde se realiza el rito de la operación. Allí hay una situación verdadera en la cual hay un paciente, que es lo primordial; hay un cirujano con su equipo, entre los cuales destaco dos personajes: el anestesiólogo, que yo he llamado su segundo hermano, y la enfermera. Y el paciente, cuando va a ser operado o cuando se decreta una operación, siempre tiene angustia. Y la angustia de todos los pacientes que ustedes van a ver, y estoy hablando con gente joven, tiene tres características. (Angustia no es sino el resultado de la escogencia. Cuando uno se angustia es porque esta escogiendo, después de que uno escoge, la angustia termina). La angustia en el preoperatorio del paciente puede ser máxima, puede ser media o puede ser mínima. La angustia mínima la tienen ustedes en el ejemplo que yo he puesto muchas veces de una persona jugando golf con su cirujano el día antes de la operación, y hablando con muchas sonrisas de la "operacioncita que me toca mañana". A ese tipo de personas ustedes no lo deben operar. Una persona que no presente ninguna angustia antes de la operación, es una persona que va a tener todas las complicaciones del mundo y van a caer sobre la cabeza del cirujano. No operen a nadie que no esté angustiado. La angustia media es la que ustedes están acostumbrados: es la angustia de la gente que le da una pequeña diarrea, que está muy preocupado, que está muy preguntón, que manda a la familia a averiguar sobre el cirujano, etc., eso es lo natural. Yo tuve grandes maestros entre los cuales gracias a Dios uno está enfrente de mí, que se llama Augusto Diez. Maestros en cirugía, antes de ser psiquiatra, -por supuesto psiquiatra es una cosa secundaria-, pero cirugía es una cosa primaria y yo tenía que hacerla. Ahora, que es lo que hacemos todos los cirujanos con la angustia preoperatoria natural de los pacientes. Le damos un sedantico, los sedanticos cambian de nombre según los laboratorios. Ese es el paciente operable. Y después está el paciente de angustia máxima. Tampoco se debe operar. Una persona de angustia máxima es una persona que tiene, además de su problema preoperatorio, otro problema psicológico que va a incidir sobre la operación. Hay mucha gente cuya angustia máxima lo que refleja es un status de deseo de muerte, y el cirujano le va a servir simplemente de instrumento para su deseo. Eso es ya un asunto muy psiquiátrico, pero como yo siempre he dependido del equipo, es bueno que a esos pacientes ustedes los hagan ver con su psiquiatra. Esta es la angustia preoperatoria. Ahora, ¿a qué teme todo paciente cuando se va a operar? Teme en primer lugar al dolor, teme al daño, y teme a la muerte. En ese orden. Desde muy pequeño, a mí me enseñaba mi padre que era médico que una de las cosas que no deben hacer los pediatras es decirle al niño que no le duele. ¡No!, sí duele. El cirujano generalmente debe aprender a decir, a saber cual es el dolor del paciente y predecírselo, con anticipación. Y no, salirse de la angustia del cirujano diciendo "Vas a tener un dolorcito, pero eso no te importa. Te damos un sedantico, o te vamos a poner tal cosa". ¡No!. "Te va a doler, esto duele mucho". Por ejemplo, los cirujanos de rodilla, quines trabajan con muchísimo dolor, pues tienen que decirlo. El segundo temor que el paciente tiene es al daño. ¿Cuánto daño me van a hacer? También el cirujano tiene que ser muy cuidadoso de no decir jamás, y fíjense que ustedes que son jóvenes se los voy a decir, un cirujano no debe decir jamás "te voy a dejar como nuevo o te voy a dejar como nueva", porque eso es falso. "Yo te voy a hacer una histerectomía total, pero vas a quedar como nueva". ¡No!, "no te voy a dejar como nueva. Te voy a hacer tal y tal cosa, y los daños van a ser tales y tales". El tercer punto es la muerte, y coincide el temor del paciente con el temor del cirujano. Ustedes vieron un cirujano joven muy bueno que estaba hablando hace un ratico, y me decía que había un porcentaje de 15% de muerte en tales casos. Bueno, esa muerte es angustia y temor para el paciente, y angustia y temor doble para el cirujano. La segunda cuestión del paciente es la vivencia. La vivencia del paciente con respecto a la cirugía se divide en una vivencia de mutilación, una vivencia de reparación, o una vivencia de adquisición. La angustia de mutilación existe generalmente en todas las situaciones de emergencia, es decir cuanto voy a perder de mi cuerpo con esta operación. La angustia de reparación tiene que ver con los avances tecnológicos de la cirugía, y de lo que nosotros los cirujanos ofrecemos. "Te voy a reparar eso de tal manera, y vas a tener tal cosa y vas a estar bien". Y por último la vivencia de adquisición, que pertenece sobre todo a la cirugía plástica. Es decir, es la cirugía reparadora que ofrece una cosa que no existía. Una persona con una deformación de la cara que le dicen "tu vas a adquirir una cara de bienvenida". O sea que hasta ahora el paciente está entre el aviso (te tienes que operar), el acto quirúrgico, del cual gracias a los anestesiólogos no se va a dar cuenta, y por último la restitución. No se va a dar cuenta en la mayoría de los casos. Porque hay un 10% de los casos en que la operación tiene que cursar con el paciente absolutamente vigil. Entonces el proceso con respecto al cirujano se llama abrir, quitar o poner y después, cerrar, coser y entregar. ¿A quién entrega el cirujano siempre? Al anestesiólogo. Siempre. El segundo hermano es siempre pues, muy importante. Y como la familia es un conjunto de personas desagradables que no se quieren bien, y la envidia precisamente se fabrica entre hermanos, máxima envidia medicorum, además de que los médicos somos los más envidiosos del mundo, el segundo siempre tiene un problema con el primer hermano. O es más que él, en cuyo caso lo desprecia, o es menos que él, en cuyo caso lo envidia. De todas maneras la relación entre cirujano y anestesiólogo me consta que no es precisamente una luna de miel. Se resuelve por amistad. Este es mi anestesiólogo, éste es mi cirujano. Y todos los grandes cirujanos que yo he conocido han tenido siempre sus anestesiólogos. Y todos los grandes anestesiólogos que yo he conocido han tenido siempre sus cirujanos. Los demás están destinados a formar parte de la familia que ya les dije qué es. Ahora, con respecto al acto quirúrgico en sí, ¿qué es el acto quirúrgico?. El acto quirúrgico consiste en un preoperatorio, en un operatorio y en un posoperatorio. Pero ¿qué es el acto quirúrgico en sí?. Es un sacrificio. Y sacrificio viene de sacer, sagrado. ¿En qué consiste el sacrificio? En ofrecer sangre o muerte en un holocausto, que generalmente es el paciente, para obtener una comunicación trascendental con la divinidad. Esa es la definición de un acto sagrado. En este caso el evitamiento de la muerte es el enamoramiento de la vida, por lo tanto la divinidad en este caso sería la vida. Ahora, todo sacrificio tiene un ritual. Y ese ritual consiste en una serie de ritos. Un rito implica un sacerdote, en este caso sería el cirujano y su equipo, un oferente, que sería el paciente o, desgraciadamente en los casos de cirugía infantil la familia del paciente, y por último un holocausto que siempre es el paciente. Derramamiento de sangre. Entonces, en el posoperatorio nosotros tenemos tres elementos psicológicos muy importantes en orden: el dolor, la inseguridad y la impotencia. Es contra estos tres elementos contra los cuales tenemos que trabajar. Ahora con respecto a los trastornos de los pacientes que van a incidir sobre el mero acto quirúrgico son: la indisciplina, y la indisciplina muchas veces no es tanto del paciente, sino de la familia del paciente. Hay muchísimas operaciones que se han estropeado por indisciplina. No solamente en el cumplimiento de órdenes preoperatorias, sino en el acto mismo, en el cual lo que el paciente desea inconscientemente no es vivir, sino morir. Eso es verdad y eso puede existir. Al mayor número de médicos que matan es, en primer lugar a los cirujanos plásticos, después a los neuropsiquiatras, por algo es. Debe ser que los cirujanos plásticos ofrecen maravillas, y los pacientes siempre se ven frustrados. Debe ser que los psiquiatras no ven ni las maravillas ni los horrores, no ofrecen nada, pero el paciente siempre está creyendo que el psiquiatra ofrece. Por eso es la mayoría de los homicidios sobre los médicos empiezan por los cirujanos plásticos y siguen por los neuropsiquiatras. Ahora, ¿qué otros trastornos tiene el paciente?. En primer lugar, el negativismo terapéutico. Hay pacientes que tienen negativismo terapéutico. Los mitis son los que olvidan tomar la medicina preoperatoria, y los máximos son los que simplemente se niegan. Después tenemos los pacientes con recuperación tardada. Esa recuperación tardada, -no tardía, sino tardada-, se debe a la actitud del trastorno psicológico del paciente. Por último tenemos la ganancia secundaria. La ganancia secundaria es un proceso que va desde la histeria hasta la psicopatología, y los médicos militares, que aquí hay varios, sabemos que la ganancia secundaria de muchísimas operaciones consiste en cosas que no tienen que ver nada con el cirujano, sino que tiene que ver con las ambiciones del paciente. Es decir, es la tramposería de hacerse operar para. Son los famosos reposeros, que tienen una uña encarnada, y dejan que se les hinche bastante para tener entonces tres días de asueto, etc., etc. Otros trastornos que vemos en los pacientes son las simulaciones. Generalmente de las simulaciones los que más estamos apartados somos los cirujanos, los que están más cercanos son los médicos, y los que estamos siempre con las simulaciones somos los psiquiatras. Y por último las psicosis posoperatorias, que se encuentran sobretodo en las operaciones radicales de las mujeres después de la menopausia, y se encuentran también en las operaciones que tienen que ver con los primeros partos. Generalmente en los primeros partos, después de una simple intervención, de una cesárea, puede ocurrir una psicosis posoperatoria. Ahora, veamos a la operación misma. Ya dijimos que la operación misma consiste en saber una técnica, conocer bien una técnica. Pero la operación depende de la escogencia de la técnica, y aquí les recuerdo la jerarquía médica. Cuando vayan a tomar una decisión sobre una operación, siempre consulten más arriba. Los médicos tenemos una gran ventaja, somos jerárquicos. De modo que lo que diga el maestro Augusto Diez es muy importante en el momento que yo voy a operar. Y lo que yo diga es muy importante para el residente que va a operar, en emergencia, por ejemplo. Eso en cuanto a las actividades de un cirujano. Ahora, veamos ¿qué es un cirujano? En primer lugar, ¿por qué lo llamamos cirujano? Lo llamamos cirujano porque viene de Quirón quien era un centauro, un centauro semidiós, que fue herido por un venablo de Apolo en un flanco, y no se podía curar la herida porque era un venablo de Apolo, pero tampoco se podía morir, y entonces decidió pedir que sí, que le dieran la muerte, para no continuar herido. Pero se hizo especialista en heridas. Y realmente la medicina empieza con la cirugía. Y realmente desde el punto de vista histórico nosotros tenemos que el primer cirujano es Aquiles vendándole el brazo a Patroclo, porque ha sido herido por un venablo. Y por lo tanto, hasta el día de hoy, los hospitales son la casa del cirujano. Un hospital es simplemente la casa de los cirujanos. El hospicio del trauma, el hospicio de la infección que rompe el tejido, el hospicio del trastorno anatómico que requiere un cirujano. Hasta el día de hoy los médicos nos seguimos dividiendo igual: los físicos y los quirúrgicos. Es decir, los físicos son los médicos internistas de todas las especialidades y los quirúrgicos son los cirujanos de todas las especialidades. Y aquellos que nos hemos metidos con el alma o la parte espiritual del paciente nos llamamos psiquiatras. Venimos siempre, no de último, porque fuimos primero, porque lo que hemos sustituido es al sacerdocio, de cierta forma, pero entramos a ese nivel. Entonces no hay sino tres tipos de médico. El médico que pregunta ¿dónde? Y que se basa en la anatomía, y que por lo tanto es espacial, se llama cirujano. El médico que pregunta ¿cuándo?, se basa en el tiempo y es el médico internista. Y el médico que pregunta ¿quién? Y es el psiquiatra. Esas tres cosas las tienen que tener todos ustedes. Un cirujano debe saber preocuparse por el qué, lógicamente, porque la técnica se basa en el dónde, en el espacio. Pero debe saber cuándo, y ya lo vimos aquí en las presentaciones. Antes, ¿después qué se puede hacer?. Y tercero, un cirujano debe preguntarse también a quién está operando. Entonces, si Quirón educó a alguien, educó a Asclepio, y Asclepio es el dios de la medicina, y de ahí viene toda la medicina. Ahora, ¿cuál es la característica de un individuo que cree en la forma-norma? Cree en la forma ideal, que es lo que se llama anatomía, que es el cirujano. La característica de él es que va a estar jugando siempre entre dos opuestos: la formación y la deformación. ¿Para qué? Para llegar a la reformación. Eso es esencialmente, la característica esencial de todos los cirujanos. La personalidad de un cirujano, es que un cirujano es un hombre formal, pero en el sentido de la forma, en el sentido de la buena forma. Es decir, el cirujano es un enamorado de la anatomía normal, y lo que quiere siempre es averiguar cuál es la deformación para reformarla y volverla a convertir en el ideal de la norma. Entonces el mito de la buena forma mas la omnipotencia, es lo que hace a una cirujano técnicamente perfecto. Un cirujano que tenga como amor la buena forma, y que al mismo tiempo sea omnipotente, es decir que sea capaz de todo, es un cirujano perfectamente técnicamente concebido. Ahora ¿cómo es eso de que una persona se sienta omnipotente? No hay sino dos maneras de vivir. O uno es agresivo, o uno es pasivo. O uno es activo, o uno es evasivo. Adivinen qué será un cirujano. Un cirujano que no es agresivo, no debe ser cirujano. Uno no puede sino saber que lo que va a hacer es agredir, con un cuchillo o con un rayo, o agredir con cualquier cosa, que se llama cirugía. Y usted no puede semicortar. O usted corta, o no corta. Eso es lo primero que a mí me enseñaron. A usted no le puede temblar la mano cuando va a cortar. Usted quítese los temblores afuera, y cuando va a cortar, corte muchas veces cualquier otra cosa antes de cortar una persona. Cuando usted corta a una persona, usted tiene que ser agresivo. De modo que lo característico de la personalidad de un cirujano es la agresividad. Pero una cosa es ser agresivo, y otra cosa es ser lesivo. Una cosa es ser agresivo, y otra cosa es ser hostil, son dos cosas completamente distintas. Uno puede ser enérgico para ocupar su espacio, eso se llama agresividad. Eso se basa en un proverbio bellísimo, viejísimo, que tiene que ver con los niños. El niño que no llora, no mama. El niño que no llora, no es agresivo. De modo que todo niño tiene que llorar, ser agresivo, tiene que agredir. En segundo lugar hablé de la omnipotencia. Todo cirujano, y cuando ustedes están estudiando ahorita lo que tienen es el deseo de ser como alguien a quien ustedes respetan, eso se llama la jerarquía quirúrgica. La cirugía no se puede enseñar in genere. La cirugía se tiene que enseñar de persona a persona. El cirujano es el que enseña al cirujano. Y para enseñarle tiene que quererlo, es decir tiene que caerle bien. Es decir, tiene que enseñarle las cosas como él las hace. Por eso decía antes que sí, que la cirugía ha progresado por la tecnología, pero el ejercicio profesional es un dechado de imitaciones. Y uno no imita sino lo que uno le gusta. Y a uno no le gusta sino la persona que le simpatiza. Y a uno puede que un maestro le inspire temor, pero siempre le inspira simpatía, porque la simpatía se basa en la admiración. Entonces, se llega a la omnipotencia mediante la experiencia. De tal manera que la diferencia que había en mis tiempos entre un estudiante que estaba haciendo cirugía y que iba a ser cirujano, y otro estudiante que estaba haciendo cirugía, como yo y encantado con la cirugía pero que no iba a ser cirujano en realidad, era que los que iban a ser cirujanos llevaban sus cuentas. "Mira, cuántas apendicitis llevo". Es decir, vivían haciendo sus numeritos. Y después de grandes, y ustedes lo saben, en todas las estadísticas quirúrgicas, se respeta al individuo que dice "yo tengo cinco mil operaciones de tal cosa". Y al que tiene cuatro mil operaciones de tal cosa pues, es un torero muy bueno pero que al lado del otro es un torero de segunda. Eso es quirúrgico. Y eso es lo que ustedes tienen que aprender. Por eso es que a mí me enseñaron que al quirófano se entra a las siete de la mañana, pero no se sale nunca. Eso fue lo que a mí me enseñaron. A las siete de la mañana uno entra a quirófano, y ahí deben estar su anestesiólogo y su enfermera. Y si no, usted forma un berrinche. O si no usted va y se mira en el espejo y dice: "que antipático debo ser yo, cuando estoy destruyendo mi propio equipo". Un cirujano no debe ser solamente omnipotente y agresivo, sino tratar de ser simpático. Es una cosa muy difícil en cirugía, pero se puede ser simpático. ¿Y cómo se es simpático? Uno es simpático cuando sabe y no dice que sabe, sino hace que sabe. Uno es simpático cuando simplemente es educado. Los mejores cirujanos, aquí tengo uno enfrente, cuando me enseñaban cirugía, eran sumamente simpáticos con las enfermeras y jamás decían "tal cosa", sino "tal cosa, por favor". Ese por favor que a ustedes no les cuesta nada, y les voy a dar una recomendación. Como las siete de la mañana es la hora clave de la cirugía, a las siete de la mañana háyanse lavado los dientes, peinados, afeitados, los que son varones, las hembras también ahora, y se preocupan de su presencia. Y cuando entren se acuerdan de Fernando Rísquez y se sonríen. A pesar de que no hayan dormido en toda la noche, a pesar de que no hayan comido, a pesar de que estén angustiados. Porque los médicos ni tenemos hambre, ni tenemos sed, ni tenemos angustia, ni tenemos rabia, y si la tenemos, la escondemos. La otra condición que dije, fue la condición de agresividad. La personalidad agresiva solamente se atenúa o se usa en la obtención de la prudencia. Uno es agresivo, y ¿qué quiere decir que uno es agresivo? Que es audaz. Que uno es capaz de inventar y de hacer cosas nuevas. Pero la prudencia está llena de crucecitas blancas de la rapidez con que uno fue audaz. Y esas crucecitas blancas son los fracasos quirúrgicos. De los fracasos quirúrgicos no lloren jamás. Conversen con sus maestros y no con sus compañeros. Sus compañeros van a conversar de sus fracasos con ustedes, no se preocupen, de los fracasos de ustedes, no de los de ellos, porque sino dejarían de ser cirujanos. Ningún cirujano anda diciendo por allí "tu sabes que se me fue el esófago". Jamás. Si no "tengo tres casos excelentes". Y el otro que está muerto de la envidia porque no tiene sino dos le dice "sí, pero también tienes cuatro muertos". Esta es la vida de ustedes, y yo simplemente se las estoy recordando. Ahora veamos dos cosas más para hablar de la personalidad del cirujano. ¿Los cirujanos cómo son, en general? Kretschmer decía que unos somos leptosómicos, alargados, que otros somos pícnicos, redondeados, que otros somos atléticos triangulares, y que otros somos feos, es decir displásicos. Los cirujanos tienen tendencia a ser atléticos. Yo me acuerdo de Miguel Pérez Carreño, que en paz descanse, cuando me agarraba el brazo y me decía "tienes que echar más brazo Fernando, ¿tu no vas a ser cirujano?" Porque el sabía que esa agresividad tenía que estar acompañada de un cuerpo ágil y fuerte. Sin embargo, ¿los cirujanos flacos, a qué se meten? Generalmente a cirugía de niños o a neurocirujanos. Y la mayoría de los cirujanos que se creen muy perfectos, se meten a cirujanos plásticos. De modo que los cirujanos plásticos generalmente se creen los primeros de la baraja. Eso tiene que ver también con la personalidad y con la agresividad. Ahora, en cuanto a la aptitud para ser cirujano, depende de la habilidad. Y la habilidad es algo que se aumenta, jamás se adquiere. La habilidad la da la naturaleza. La acción la incrementa. Esa es la verdad. Si usted no es hábil para hacer nudos, si usted no es hábil para agarrar un cuchillo, si usted no tiene la suerte que tenemos algunos, que cortamos y cosemos con las dos manos, por lo menos usted tiene que aprender a que con la mano derecha o con la mano izquierda usted haga como si tuviera dos manos. Porque la velocidad en el acto quirúrgico siempre es recomendable. Para tener velocidad en el acto quirúrgico hay que tener decisión. Para tener decisión en el acto quirúrgico hay que tener audacia. Para tener audacia en el acto quirúrgico hay que tener un plan preconcebido. Y ese plan preconcebido es la diosa Tekné, la diosa Tekné es la diosa del hacer bien lo que haya que hacer. Es hija pues, de Pallas Atenea. Es el hacer hacer. Es el saber hacer, que es lo que nosotros llamamos técnica quirúrgica. Y, cuando se estudia técnica quirúrgica, y todos ustedes la estudiaron, supongo que la siguen estudiando. Ahí nos dividimos en dos grupos: aquellos que no tienen mano para aquello y no les interesa, y aquellos que si tienen mano para aquello. Y después viene el otro detalle de la técnica. Esa técnica siempre es sangrienta, porque ya dije que en el acto quirúrgico siempre hay un derramamiento de sangre o una aproximación a la muerte. Y allí también nos dividimos. Actualmente ha crecido enormemente el número de mujeres cirujanos. Las mujeres nos llevan una ventaja a los hombres. A los hombres nos da miedo la sangre, la sangre propia., y eso lo proyectamos en la sangre ajena. Pero las mujeres no le tienen miedo a la sangre, porque las mujeres cuando son mujeres normales ven sangre cada mes. Imagínense ustedes si cualquiera de ustedes cirujanos vieran sangre en el sitio que ellas la ven, una vez al año. Entonces, uno de los placeres más grandes que existen es entrar a un quirófano, y ver aquel sangrero y no desmayarse. Muchos de mis compañeros, como eran ciento veinte, dejaron de ser cirujanos porque la primera vez que entraron a un pabellón se desmayaron. Probablemente se desmayaron por otra cosa, pero ellos creyeron que era por la sangre, que es lo importante, y no fueron cirujanos. Al cirujano que no le guste la sangre, móntese en un autobús y váyase a sembrar papas. Al cirujano que le guste derramar mucha sangre también se monta en otro autobús y se va a sembrar papas. A uno le tiene que gustar la sangre como les gusta a las mujeres que son las dueñas del poder, porque en la feminidad está el poder. A uno le tiene que gustar la sangre cuando sabe que le va a venir, que le venga poco, que le venga como le tiene que venir y que se vaya. Eso se llama un buen acto quirúrgico. Y eso es lo que nosotros debemos aprender de las mujeres. Entonces, de la aptitud se pasa a la habilidad, y de la habilidad se pasa a la experiencia, que estaba diciendo que es fundamental en la personalidad de un cirujano. Ahora, de la actitud, ¿qué es la actitud? La actitud fue lo que les dije antes, de la actitud temporal, la actitud espacial y la actitud personal. Eso es lo que hace tu vocación. Ahora bien, una vez que usted reconoce su actitud, entonces usted tiene que canalizarla, y ahí viene la intención. Yo tengo actitud de cirujano, pero, ¿cuál es mi intención como cirujano? Ahí es cuando se dividen en especialistas. Los cirujanos generales, los traumatólogos, los especialistas en ciertos órganos, oftalmólogos, otorrinolaringólos etc. pero un cirujano verdadero es aquel que empieza por el cuerpo y después escoge cualquier otra cosa. Usted tiene que ser cirujano completo para después dedicarse a cualquier rama de la especialidad. Porque si no usted es un fracaso como cirujano. Y por último la intención de la cirugía lleva al último tema de la personalidad de un cirujano, que es su moral. Hay una diferencia entre ética y moral y yo se las voy a decir. Ética es simplemente el ejercicio de: "primero tú y después yo". Y esa es la ética de la relación médico-paciente: primero el paciente y después yo. Pero moral es otra cosa. Moral es el resultado de la aplicación de la creencia personal. "A mí no me parece que eso debe ser así", o "a mí sí me parece que eso debe ser así". Entonces ya tenemos constituido un personaje dinámico. Y entonces decía antes que todos los seres humanos tenemos un soma, es decir tenemos un cuerpo que tiene una cierta forma, que los cirujanos tienen más bien la tendencia a ser atléticos, y es mejor que lo sean. Pero pueden ser asténicos. No es bueno que sean pícnicos, sin embargo hay grandes dirujanos que lo son. Esto no es excepción, pero la tendencia general es esa. ¿y desde el punto de vista psicológico? Desde el punto de vista psicológico hay cuatro funciones fundamentales en el alma. O uno es perceptivo, uno percibe y sabe manejar aparatos, cosa que yo no puedo, en cuyo caso uno inconscientemente intuitivo, uno sabe sin conocer. O uno es afectivo, en cuyo caso en el fondo del alma tiene la intelección. Muchos cirujanos puede que sean perceptivos, y entonces son concientemente perceptivos; son gente que tiene una gran habilidad mecánica, que tienen una gran habilidad con las manos, pero desde el punto de vista de sus creencias, son personas que creen en una serie de cosas que pertenecen a la intuición. Por ejemplo la astrología, hay muchos cirujanos que cuando se quieren divertir van a casa de un astrólogo, o los desprecian porque les tienen miedo. Cuando son intelectuales, son los cirujanos que hacen las grandes estadísticas quirúrgicas y que hacen los grandes progresos en la historia de la cirugía. Y cuando son afectivos, entonces tienen que hacer un enorme esfuerzo para no condolerse en demasía con los pacientes. Entonces, quiere decir que la personalidad del cirujano como la personalidad de todo el mundo puede variar, porque ¿qué es personalidad? Es el conjunto de rasgos tanto físicos como psíquicos que distinguen a una persona de otra y permiten al observador predecir su conducta. Si el cirujano tiene una personalidad agresiva, con tendencia a eliminar toda limitación, se puede convertir rápidamente en un cirujano gruñón. Si es perfeccionista, puede también convertirse en otro cirujano gruñón. Solamente que uno va a gruñir por una cosa, y otro va a gruñir por otra. En la relación médico-paciente, veamos la personalidad de todos. No importa la forma que sea, recuerde, número uno: su tendencia natural como quirurgo, como cirujano, es ser deportista. Una vez que yo levanto pesas y levanto pesas, eso me parece muy fácil. Y soy ofreciente. No le ofrezcan a sus pacientes maravillas, sean técnicos y mesurados en el preoperatorio. Usted dice "le tenemos que hacer esto, por esto, por esto y por esto". Y aquí viene el segundo capítulo, que tiene que ver con la personalidad del cirujano, y tiene que ver con la familia. Desde que yo era muy joven hasta ahora he visto que los cirujanos se pueden entender bien con los pacientes hasta el momento en que se lo entregan a los anestesiólogos para que no converse más, es decir para que se duerma. Pero los cirujanos con la familia son otra cosa, la familia para los cirujanos es un problema. Ya dije antes que entre los inconvenientes del paciente está el familiar que todo lo sabe, el familiar que todo lo pregunta, y el familiar que impide que el cirujano sepa las cosas. Ahí tienen que aprender a hablar con los familiares. No le digan jamás a un familiar algo que ustedes no le puedan decir a su paciente. Repito, no le digan jamás a un familiar algo que ustedes no le puedan decir a su paciente. No le digan jamás "el paciente tiene un cáncer gástrico estadio cuatro y tiene cuatro días de vida" si no se lo puede decir a su paciente. ¿y qué hace usted con el paciente? Se acerca y le dice "bueno, estás mal, pero vamos a ver cómo hacemos", pero usted no le explica a los familiares. Porque la familia se divide en dos clases: la familia resonante y la familia disonante. La familia resonante es la que trata sobre todo a los niños, no hay cosa más resonante que la mamá de un niño enfermo, y la mamá de un niño quirúrgicamente enfermo. Usted no sabe quien se está quejando más, si el niño o la mamá. Generalmente es la mamá. Entonces todo lo resuena. Pero en la vejez la familia no resuena, sino disuena. Es decir no dice las verdades. Yo me acuerdo una vez en el Hospital Militar una vez que iban a operar a un viejo diabético de un cáncer gástrico, y el cirujano me dijo "chico, yo estoy tranquilo, porque este viejo come papilla en la mañana, en la tarde y en la noche". Yo era amigo de la familia, hablé con el chofer, y el chofer me dijo: "yo no sé quién le da la papilla, porque esa mujer no está nunca con él sino con su mamá". O sea que el viejo tenía cinco días sin comer, cuando el cirujano estaba tranquilo porque la vieja le había dicho que ella le daba papilla cinco veces al día. Se los digo para que se estén alerta con respecto a los familiares. Y por último, ya definidas cuáles son las características de ustedes y que es lo que tienen que hacer, cortar sin miedo pero con conocimiento, cerrar sin miedo pero con conocimiento, consultar siempre, pensar que la técnica es muy importante, pero que la habilidad es superior a la técnica, y por último hacer de la jerarquía médica una escalera de seguridad. Siempre vean a sus maestros. Y siempre consulten a sus maestros. Cuántas veces en un quirófano, un maestro asoma la cabeza, y el cirujano le dice "mire, esto doctor". "hazle tal cosa, chico", y vuelve a meter la cabeza tras la puerta, y el cirujano sigue operando feliz. Al final él dice que fue él, por supuesto, pero recuerden que fue la jerarquía. Y por último recuerden que cualquiera que sea su personalidad, en el quirófano hay tres tipos de angustia. El primero es la angustia preoperatoria, que tiene que ver con el templo, con el quirófano, más que con el paciente mismo. Esa angustia recae sobre el anestesiólogo y recae sobre la enfermera. Sean discretos, amables y amorosos con sus enfermeras. Sean discretos con sus anestesiólogos. El segundo pico de angustia está en le operación. Uno sabe perfectamente bien, yo que nunca los he abandonado a ustedes y siempre me he metido en los pabellones, uno sabe perfectamente bien cuando la operación llegó a su final. En las operaciones empiezan, ustedes saben "y eh, tal cosa, y aja no sé qué, y todo el mundo... pásame...", y de repente "oye, vale por cierto el juego de ayer ...", ya usted sabe que el cirujano cerró lo que tenía que cerrar, quitó lo que tenía que quitar, puso lo que tenía que poner, y ya se acabó. Y el anestesiólogo en ese momento se asoma y le dice "terminaste". Siempre, eso es siempre. O a veces, cuando el anestesiólogo y el cirujano no se llevan bien, se asoma igualito, pero dice "el paciente está bien pero, ya llevamos mucho tiempo". Eso es una inyección de adrenalina para el pobre cirujano. Y el tercer pico de angustia, es el pico del posoperatorio. Ustedes se lo vuelven a entregar a los anestesiólogos, y como los anestesiólogos no son tontos, se buscan a un cardiólogo, etc., y fabrican una cosa maravillosa en medicina, que se llama cuarto de recuperación postoperatoria, se llamaba antes, y ahora se llama más ampliamente terapia intensiva. Porque la terapia intensiva es la que más nos ayuda a resolver todos nuestros problemas. En otras palabras, ¿qué es lo que he venido a decirles a ustedes aquí hoy? Sean audaces, pero sean prudentes. Sean agresivos, pero sean técnicos. Y no les digo sean humildes, porque es imposible entrar a una plaza de toros y ser el torero, y además echárselas de humilde. Pero, estén orgullosos, o sean vanidosos, si después del posoperatorio no ha ocurrido nada más, y el anestesiólogo y la enfermera están hablando bien de ustedes. Eso quiere decir que usted es un cirujano o una cirujana, digna de continuar cortando y cosiendo a la gente. Muchas gracias.
La personalidad del cirujano
Fernando Rísquez
Profesor Titular Jefe del Servicio y Cátedra de Psiquiatría
Hospital Universitario de Caracas
Escuela de Medicina "Luis Razetti"
Universidad Central de Venezuela












