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Revista de la Facultad de Medicina
versión impresa ISSN 0798-0469
RFM v.26 n.2 Caracas jul. 2003
DETECCIÓN DE DROGAS DE ABUSO EN CENTROS PENITENCIARIOS VENEZOLANOS
M Díaz Tremarias1 y A Posada L2.
1 Profesor Agregado. Jefe de la Cátedra de Toxicología. Escuela de Bioanálisis, Facultad de Medicina, UCV.
2 Profesor Asociado. Cátedra de Epidemiología y Salud Pública, Escuela de Bioanálisis, Facultad de Medicina, UCV.
Coordinador Adjunto del Proyecto de Extensión Penitenciario de la UCV.
RESUMEN: El abuso de drogas es un grave problema social, más aún si ocurre dentro del contexto penitenciario. El objetivo de la presente investigación fue detectar el consumo de drogas de abuso (cocaína y marihuana), en algunos centros penitenciarios venezolanos: Centro Penitenciario Occidental, Estado Lara (n: 191); Penitenciaria General de Venezuela (PGV), Estado Guárico (n: 135) e Internado Judicial Monagas (IJM), Estado Monagas (n: 127). La detección de metabolitos urinarios de cocaína y marihuana se efectuó a través de inmunoensayo competitivo rápido y los resultados positivos fueron confirmados mediante inmunoensayo enzimático cualitativo. En la base de datos consultada no se encontraron investigaciones nacionales en el área, razón por la cual se decidió realizar este estudio que permitiera arrojar cifras sobre la situación. Se concluye que del total de muestras analizadas, existe un alto número de casos positivos (CPO: 58,1%; PGV: 37,0% e IJM: 52,8%) para metabolitos de cocaína y marihuana.
Palabras Clave: Cárceles, Cocaína, Drogas de abuso, Marihuana, Reclusos.
ABSTRACT: Drugs of abuse is a serious social problem, even more when it takes place within the context of a prison. The objective of the present investigation was to detect the abuse drugs consumption (cocaine and marijuana), in some Venezuelan prisons: West Central Penitenciary (WCP), Lara State (n: 191); Venezuelan General Penitenciary (VGP), Guárico State (n: 135) and Monagas Juridical Internee (MJI), Monagas State (n: 127). The detection of urinary metabolites of cocaine and marijuana was performed through quick and competitive inmunoassay and the positive results were confirmed by enzimatic qualitative inmunoassay. In the database consulted there were no national records of such investigations, therefore, it was considered convenient to realise this study in order to obtain information regarding the situation. In conclusion, of the total of analyzed samples, there is a high number of positive cases (in WCP: 58,1%; in GPV: 37.0% and in MJI: 52,8%) for cocaine and marijuana metabolites.
Key Words: Cocaine, Drugs of abuse, Inmates, Marijuana, Prisons.
INTRODUCCIÓN
El abuso de drogas es un grave problema social, cuya expansión en el mundo actual pareciera ser inevitable, afectando cada día a un mayor número de personas. El problema se agrava aún más cuando el consumo se lleva a cabo dentro de centros penitenciarios, los cuales fueron diseñados con la finalidad que individuos transgresores de la ley, salden su deuda con la sociedad y luego logren reinsertarse adecuadamente en la misma.
Lo anterior se apoya en el artículo 272 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela(1) y en la Ley Orgánica de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (LOSEP)(2), específicamente en sus artículos 76, 91, 92 y 106. Sin embargo, la realidad es otra, pues los centros penitenciarios han resultado ser lugares donde no se les da un trato adecuado a los internos, incumpliéndose con las actividades de rehabilitación y corrección que la sociedad y el Estado les tiene asignadas a estas instituciones(3). Son centros con un elevado número de personas que vive en condiciones infrahumanas, donde impera no sólo el consumo y tráfico de drogas, sino también, la corrupción, el trasiego de armas blancas y de fuego, el hacinamiento, la violación de derechos humanos, la promiscuidad y el ocio(4, 5,6,7,8,9).
La estancia en la cárcel no cambia las pautas de consumo del individuo y muchas veces, inicia en las drogas a gran cantidad de ellos. Al no existir ningún programa educativo, de prevención y/o rehabilitación dentro de las cárceles venezolanas, estos sujetos probablemente inician, mantienen o incrementan el consumo de drogas durante su reclusión, con el consiguiente impacto sobre su salud física y mental e indirectamente sobre la sociedad, al ser liberados.
Mediante la realización de múltiples estudios(10,11) se ha intentado identificar diversos factores de riesgo que aumentan las probabilidades de inicio o mantenimiento del consumo de drogas, destacando entre ellos, la presencia de una red de producción, distribución y consumo, la falta de políticas y programas para abordar el problema, de oportunidades educativas y laborales, de metas o proyectos de vida, la necesidad de evadir la realidad y la presión del grupo(6,10,11).
Dada la importancia del tema, la presente investigación tiene como objetivo detectar el consumo de drogas de abuso, específicamente cocaína y marihuana, en tres centros penitenciarios venezolanos: Centro Penitenciario Centro Occidental Duaca (CPO), Estado Lara; la Penitenciaría General de Venezuela (PGV), Estado Guárico y el Internado Judicial Monagas (IJM), "La Pica", Estado Monagas, cada uno de los cuales representan a la zona occidental, central y oriental del país, respectivamente.
MATERIALES Y MÉTODOS
Muestras
En el marco de las Jornadas de Salud que desarrolla el Proyecto Penitenciario(12), adscrito a la Dirección de Extensión de la U.C.V., se recolectó una muestra parcial de orina de cada sujeto para determinar la presencia de metabolitos de cocaína y marihuana, cumpliendo con los criterios bioéticos de voluntariedad y consentimiento libre informado(13) para participar en la investigación y siguiendo un procedimiento de cadena de custodia, el cual consistió en que la persona, recolectara la muestra, en envase apropiado y previamente identificado, en presencia de un Guardia Nacional en el caso de los reclusos o de un personal femenino de custodia en el caso de las internas, para inmediatamente entregarla a la autora, quien personalmente se encargó de su manejo hasta el traslado al laboratorio.
Los centros penitenciarios analizados fueron: el CPO, el cual contaba para el momento del estudio (febrero 2000)(14) con una población de 433 sujetos entre reclusos y personal de vigilancia. En este penal se trabajó con una muestra de 212 personas (48,9% de la población total), integrada por 181 internos, 10 internas, 13 Funcionarios del Ministerio de Justicia y 8 Guardias Nacionales adscritos a este penal; la PGV (febrero 2001)(15), con una población total de 1650 personas, de los cuales participaron 136 personas (8,2%): 125 internos, 10 internas y 1 Guardia Nacional y el IJM, con 547 personas (mayo 2001)(16), lográndose conformar una muestra integrada por 130 personas (25,0%): 109 internos, 18 internas y 3 Funcionarios del Ministerio de Justicia.
Metodología
Antes de solicitar la muestra de orina, cada participante fue entrevistado, utilizando una ficha epidemiológica, para recolectar algunos datos biográficos referidos a su edad, delito cometido y patrón de consumo de drogas, es decir, si había consumido algún tipo de droga ilegal antes y/o después de haber ingresado al centro penitenciario. En los casos afirmativos, se les preguntó cuál(es) drogas consumía(n) actualmente o había(n) consumido antes de su reclusión.
Previo al análisis toxicológico, se realizó examen simple de orina a todas las muestras, con especial atención en la determinación del pH y densidad urinaria para verificar la integridad de las mismas(17,18,19). La detección de metabolitos de Cocaína (Benzoilecgonina: BEc) y Marihuana (Tetrahidrocannabinol: THC) se realizó a través de un inmunoensayo cromatográfico competitivo rápido(18) (TECO DIAGNOSTIC®). Para confirmar los resultados positivos(17,18), se utilizó un inmunoensayo enzimático cualitativo de tipo competitivo (Microzyme®) de Trinity Biotech USA.
En cuanto a la sensibilidad, ambas pruebas detectan niveles a partir de 300 ng/ml para BEc y a partir de 50 ng/ml para THC, valores recomendados por el Nacional Institute on Drug Abuse (NIDA)(20) para este tipo de ensayos.
Los resultados obtenidos fueron analizados estadísticamente a través de la prueba de frecuencia. Por tratarse de una muestra conformada a voluntariedad de los sujetos, se considera un muestreo no aleatorio, lo cual impide la generalización de los resultados a la población de PGV e IJM; no así en el caso de CPO, donde la muestra analizada correspondía al 48.9% de la comunidad de este centro penitenciario para el momento del estudio.
Para mantener la confidencialidad de los sujetos participantes en el estudio, los resultados del análisis toxicológico no fueron personalizados, sino expresados en valores totales y sus porcentajes, para ser entregados en la Coordinación del Proyecto de Extensión y en la Dirección de cada penal.
RESULTADOS
En la Figura 1 se observan los resultados obtenidos en el total de muestras de internos e internas para cada penal en estudio, es así como en el CPO (n: 191), se encontraron 111 (58,1%) casos positivos; en la PGV (n: 135), 50 casos positivos (37,0%) y en el IJM (n: 127), 67 casos positivos (52.8%).
Es importante resaltar que de los casos hallados positivos en el CPO: 65 (58,6%), en PGV: 22 (44%) y en el IJM: 37 (55,2%), niegan en la entrevista, todo consumo de drogas.

La Figura 2 nos indica el porcentaje de sujetos que consume Cocaína y/o Marihuana, según los resultados del análisis toxicológico. En el CPO, 82 (73,9%) resultaron positivos a ambos metabolitos; 16 casos (14,4%) se encontraron positivos sólo a BEc y 13 casos (11,7%) positivos sólo a THC. En la PGV, 29 (58%) resultaron positivos a ambos metabolitos; 11 casos (22%) se encontraron positivos sólo a BEc y 10 casos positivos (20%) sólo a THC. Y en el IJM, 41 (61,2%) resultaron positivos a ambos metabolitos; 17 casos (25,4%) se encontraron positivos sólo a BEc y 9 casos (13,4%) positivos sólo a THC.

La Tabla 1 muestra el número de sujetos positivos según el género, en relación al total de sujetos participantes. Los centros de reclusión aquí estudiados son netamente masculinos, en ellos se encuentran anexos femeninos, con una muy baja población de reclusas.
En la Tabla 2 se señala la distribución de los casos positivos según el grupo etario de estos sujetos. En el CPO, 50 (45%) son personas con edades entre 26-32 años, y 38 (34,2%) tienen edades entre 18 y 25 años. En la PGV, 17 (34%) con edades entre 26-32 años y 16 personas (32%) tienen entre 18 y 25 años. En el IJM, 33 (49.3%) con edades entre 18-25 años, y 17 personas (25,4%) tienen entre 26 y 32 años.
La Tabla 3 muestra la distribución de los casos positivos según el tipo de delito cometido. De los casos positivos obtenidos en el CPO, 60 sujetos (54,1%); en la PGV, 20 (40%) y en el IJM, 27 (40,3%) están recluidos por robo y por homicidio se encuentran 42 sujetos (37,8%) en CPO; 18 (36%) en PGV y 25 (37,3%) en el IJM.
No se encontraron resultados positivos en las muestras de funcionarios del Ministerio de Justicia y Guardias Nacionales adscritos a los centros que participaron en el estudio.
Tabla 1
Drogas de abuso en centros penitenciarios venezolanos (2000-2001) número de casos positivos según género con relación al total de sujetos
| Género | CPO | % | PGV | % | IJM | % | Total | % |
| Masculino | 109/181 | 98.2 | 45/125 | 90 | 66/109 | 98.5 | 220/415 | 96.5 |
| Femenino | 2/10 | 1.8 | 5/10 | 10 | 1/18 | 1.5 | 8/38 | 3.5 |
| Total | 111 | 100 | 50 | 100 | 67 | 100 | 228 | 100 |
Drogas de abuso en centros penitenciarios venezolanos (2000-2001) número de casos positivos por grupo etáreo
| Edad | CPO | % | PGV | % | IJM | % | Total | % |
| 18-25 | 38 | 34.2 | 16 | 32 | 33 | 49.3 | 87 | 38.2 |
| 26-32 | 50 | 45.0 | 17 | 34 | 17 | 25.4 | 84 | 36.8 |
| 33-39 | 17 | 15.3 | 6 | 12 | 8 | 11.9 | 31 | 13.5 |
| 40-46 | 4 | 3.6 | 7 | 14 | 7 | 10.4 | 18 | 7.9 |
| 47-53 | 1 | 0.9 | 2 | 4 | 1 | 1.49 | 4 | 1.8 |
| 54-60 | 1 | 0.9 | 2 | 4 | 1 | 1.49 | 4 | 1.8 |
| Total | 111 | 100 | 50 | 100 | 67 | 100 | 228 | 100 |
Drogas de abuso en centros penitenciarios venezolanos (2000-2001) número de casos positivos según delito cometido
| Delito | CPO | % | PGV | % | IJM | % | Total | % |
| Robo(1) | 60 | 54,1 | 20 | 40 | 27 | 40.3 | 107 | 46,9 |
| Homicidio | 42 | 37.8 | 18 | 36 | 25 | 37.3 | 85 | 37,3 |
| Drogas | 4 | 3,6 | 6 | 12 | 6 | 8.96 | 16 | 7,01 |
| Violación | 2 | 1.8 | 1 | 2 | 3 | 4.47 | 6 | 2,6 |
| Lesiones | 2 | 1.8 | 0 | 0 | 0 | 0 | 2 | 0,88 |
| Estafa | 1 | 0.9 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1 | 0,44 |
| Hurto(2) | 0 | 0 | 5 | 10 | 5 | 7,4 | 10 | 4,38 |
| Abigeato(3) | 0 | 0 | 0 | 0 | 1 | 1.49 | 1 | 0,44 |
| Total | 111 | 100 | 50 | 100 | 67 | 100 | 228 | 100 |
(1) Delito que se comete empleando la violencia o intimidación sobre las personas o fuerza en las cosas.
(2) Robo sin violencia
(3) Hurto de ganado
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos indican un alto porcentaje de positividad, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de centros penitenciarios, los cuales deben ser considerados contextos de "cero tolerancia" para el consumo de drogas.
Estos hallazgos no denuncian una situación exclusiva de nuestras cárceles, pues en muchos países, lo reconozcan o no las autoridades competentes, los reclusos consumen drogas(21). En un penal de Finlandia, 27,7% de los sujetos reportaron el consumo de drogas de abuso durante su reclusión(22). En 8 prisiones de Inglaterra y Gales, 35% de las muestras de orina resultaron positivas en 500 internos(23). Un estudio realizado en Canadá por Fraser et al(24), durante el año 2000, arroja 27,2% casos positivos. La Unión Europea (UE) en su informe anual 2002 reseña que entre el 16% y el 54% de los reclusos afirman consumir drogas dentro de las prisiones y entre el 5% y el 34% de ellos se consideran consumidores regulares(25). En Argentina, 24% de los internos se inyecta o consume diariamente algún tipo de droga(26).
En cuanto a la edad, el 75% de los casos positivos de los tres penales, están distribuidos dentro de los grupos etáreos de 18-25 años y de 26-32 años. Lo relevante de esta característica, aunado a que muchos han cumplido buena parte de su condena, es que estos sujetos al ser liberados, posiblemente continúen el consumo de estas sustancias incrementando las probabilidades de reincidencia en el delito que provocó su reclusión, con el consiguiente impacto en la sociedad. Es de hacer notar, que en el estudio realizado por Fendrich et al, no se encontró relación entre la edad y consumo de sustancias psicoactivas, pues los patrones observados en el grupo de reclusos de 16-17 años fueron muy similares a los observados en los grupos de mayor edad (> 36 años)(27).
La mayoría de los sujetos de nuestra investigación, aún los que resultaron positivos en el análisis toxicológico, niegan el consumo de drogas, probablemente por temor a represalias. Este hecho invalida la información aportada por los reclusos, para poder demostrar si el consumo se inició durante la reclusión del sujeto o antes. Condición si demostrada por Boys et al, en prisiones de Inglaterra y Gales, donde más de la cuarta parte de los usuarios de drogas reportaron que habían iniciado el consumo de heroína en la prisión(28). Sin embargo, la negación del consumo, no es una conducta inusual, pues en investigaciones realizadas tanto en centros penitenciarios como en otros contextos, se obtienen resultados similares, es decir, los sujetos admiten usar drogas en los cuestionarios autoadministrados más que en la entrevista cara a cara(29); y en muchos casos, sólo la mitad de las personas que tienen resultados positivos en orina admiten usar drogas(30). Por esta razón, se considera necesario acompañar la entrevista con resultados de uroanálisis, pues éste último indica mayor prevalencia del consumo de drogas(31).
En nuestro estudio, los que afirman consumir drogas estando recluidos, mencionan exclusivamente el uso de marihuana, cocaína y sus derivados (crack y bazuco), condición que se repite en los tres penales y que lleva a pensar que el consumo de drogas por vía intravenosa (ej. heroína) en nuestras cárceles es muy escaso, tal como refieren Posada et al(32). Esto probablemente responda a razones culturales (temor a las agujas), a la dificultad para conseguir las inyectadoras y/o al mayor costo de estas sustancias. En la investigación realizada en un penal de Nigeria por Adesanya et al(33), la marihuana fue la droga más usada, no evidenciándose el consumo de drogas intravenosas. En muestras de la comunidad penitenciaria de Canadá, 9,6% resultaron positivas para cannabinoides y 3,3% para metabolitos de cocaína(24). En una cárcel de Finlandia, marihuana y anfetaminas fueron las drogas reportadas como de uso más común y 10,7% de los prisioneros se han inyectado drogas durante su reclusión(22).
Mucho se ha escrito acerca de la relación entre el consumo de drogas y la criminalidad. Los estudios revisados no son concluyentes al respecto, pues mientras algunos encuentran una correlación positiva(34), otros no(35). En nuestro estudio no se estableció la relación entre estas variables, pues en los tres penales, la mayoría de los sujetos están recluidos por robo u homicidio.
En la presente investigación, posiblemente no se obtuvo un mayor número de casos positivos, dadas las características farmacocinéticas tanto de la cocaína como de la marihuana, entre ellas, la vida media de eliminación (2-3 días), tras un consumo único; la no participación de un mayor número de sujetos en la investigación y la imposibilidad de utilizar métodos analíticos confirmatorios más específicos, tales como la Cromatografía de Gases/Espectrometría de Masas (CG/MS), sobre todo para THC, aunque es de hacer notar que si se utilizan metodologías con niveles de cut-off muy bajos, se corre el riesgo de incluir sujetos con características de fumadores pasivos(17,19), condición por demás frecuente en estos recintos, según testimonio de los mismos reclusos.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
En base a los resultados obtenidos a través de esta experiencia de investigación, a lo largo de dos años, se pueden establecer las siguientes conclusiones:
Del total de muestras de orina analizadas (478) en los tres penales, 228 (47,7%) resultaron positivas para los metabolitos de las drogas en estudio, correspondientes a un 58,1%, 37,0% y 52,8% de las muestras en CPO, PGV e IJM, respectivamente.
La mayoría de los casos positivos (CPO.73,9%, PGV: 58,0% e IJM: 61,2%) revelan consumo de marihuana y cocaína.
Dada la predominancia del sexo masculino en estos centros, el mayor porcentaje de resultados positivos se encuentran en este género.
El 75% de los sujetos consumidores de estas sustancias, están distribuidos principalmente dentro de los grupos etáreos de 18-25 años y de 26-32 años, con una edad promedio de 29,3 años y una moda de 22 años.
A partir del trabajo realizado, nos permitimos sugerir:
Establecimiento y cumplimiento de políticas estratégicas en materia de prevención del consumo de drogas, por parte de los entes responsables de estos centros, ya que este es un problema que agrava aún más la situación penitenciaria en nuestro país.
Realizar talleres de prevención del consumo de drogas para la población penitenciaria, que permitan fomentar su educación en esta área, acompañados de actividades laborales y recreativas permanentes para los internos; contribuyendo así a disminuir el ocio de estos sujetos, factor de riesgo importante que incide sobre el consumo de drogas.
Mantener y apoyar el Proyecto Penitenciario de la UCV para permitir la continuidad de su labor en todos los penales del país.
Establecer convenios formales entre el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia, la Universidad Central de Venezuela y otras universidades del país, a fin de facilitar la ayuda al farmacodependiente en condición de reclusión, permitiendo así brindar un servicio integral y de calidad, en la búsqueda de la rehabilitación de estos sujetos.
AGRADECIMIENTOS
Al Dr. Eddy Salazar, Coordinador del Proyecto de Extensión: "Proyecto Penitenciario", por su valioso apoyo, entusiasmo y dedicación en el desarrollo de las Jornadas de Salud en los centros penitenciarios venezolanos.
A los estudiantes de la Escuela de Bioanálisis que pudieron asistir a estas Jornadas, quienes no sólo agilizaron el proceso sino que además lograron vivenciar la integración de las funciones universitarias: docencia, investigación y extensión, en la misma actividad.
Financiamiento en parte por Ayuda Menor del CDCH y parte financiamiento propio. En el caso del Centro Penitenciario Occidental, Estado Lara se contó con el aporte de reactivos por parte del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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