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Revista de la Facultad de Medicina

versão impressa ISSN 0798-0469

RFM v.28 n.2 Caracas jun. 2005

 

50 AÑOS DE LA REVISTA DE LA FACULTAD DE MEDICINA

A lo largo de estos cuatro años en los que me he desempeñado primero como Coordinador Administrativo de la Facultad, luego como Decano Encargado y recientemente como Decano Electo, puedo decir que conozco plenamente la problemática de nuestra institución, en materia de publicaciones hemos decidido impulsarlas, con la creación del fondo editorial que ya ha editado cuatro libros de nuestros profesores entre los cuales se encuentran títulos como: La Discapacidad, Serpientes, Electrocardiografía normal y Patológica, Grandes Problemas de Medicina

Al conmemorar estos cincuenta años hemos renovado la comisión de publicaciones dignamente presidida por Antonio De Santolo y Gidder BenÍtez, ellos tienen la misión de darle realce a las publicaciones como esta, producto de la continuidad en el tiempo y expresión de un gran impulso del ser humano: el ver publicada sus ideas, como diría el notable escritor Oscar Wilde: El ver publicado nuestros sueños.

En esta materia la comunidad estudiantil y profesoral de nuestra Facultad es bien prolífica, en esta revista daremos cabida a la producción científica del pregrado y del posgrado. Este es el nuevo paradigma; regularizar las publicaciones. Es propicio este medio siglo de nuestra revista para felicitar sus editores, sus directores y colaboradores de ayer y hoy, gracias a ellos este sueño hoy es una realidad, tenemos el reto de Renovar.

La academia es una sucesión de generaciones que tienen el deber de retomar y dar realce lo mejor de las generaciones pasadas, este esfuerzo vale la pena continuarlo y estimularlo, cuenten con esta gestión.

Quiero invitar a todos a publicar. El equipo de la revista esta abierto a todas las tendencias. El trabajo constante es la clave del éxito. Termino con un pensamiento de Bertolt Brech:

Hay hombres que luchan un día y son buenos.

Hay otros que luchan un año y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.

Pero hay los que luchan toda la vida esos son imprescindibles.

Feliz Quincuagésimo Aniversario Revista de la Facultad de Medicina grandes éxitos nos esperan.

LA REVISTA DE LA FACULTAD DE MEDICINA

C Antonetti2

Al arribar al 50 aniversario de la Revista de la Facultad de Medicina, sentimos el júbilo de ver el esfuerzo que a lo largo de estos años, ha realizado un grupo de profesores de nuestra Facultad, quienes con su esfuerzo sostenido han permitido que la mayoría de los que en un u otro momento hemos llevado nuestros manuscritos hasta la sede de la revista, tengamos la satisfacción de ver el resultado de nuestros trabajos en sus páginas. Nuevos tiempos, ánimos renovados y perseverancia, nos llevan a plantear nuevas propuestas, para que ella se mantenga y además dé cabida a que en próximos números, también tengan un espacio en la revista, los resultados del esfuerzo de grupos de estudiantes, quienes además de dedicarle tiempo a sus estudios, como siempre lo han hecho; también lo han tenido para emplear largas horas, con gran entusiasmo y mística de trabajo en los diferentes laboratorios de investigación que existe en nuestra Facultad, logrando poner en el papel la versión escrita de esas nuevas experiencias y oportunidades.

Además de opinar que se debe abrir un espacio a las publicaciones de artículos en donde participen nuestros estudiantes, también nos atrevemos a soñar con la presentación de un formato digital de la Revista, lo cual redundará en una divulgación más rápida de los artículos publicados en la Revista de la Facultad de Medicina. No me queda más que desear éxito y continuidad a los que hoy día la dirigen con gran entusiasmo.

EDITORIAL DEL EDITOR-DIRECTOR

A De Santolo1

La revista de la Facultad de Medicina (RFM) fue fundada en 1955 por el Dr. Gabriel Trómpiz, y se publicaron dos números, años después el Dr. Gabriel Briceño Romero nuevamente publicó dos números. En el año 1981 el Dr. Vicente Lecuna Decano, conjuntamente con el Consejo de la Facultad nombró la primera Comisión de Publicaciones de la Facultad, y como presidente de esa Comisión fuimos igualmente Editor-Director de la revista y Director del Boletín de la Facultad que se había iniciado el año anterior en el decanato del Dr. Miguel Yáber. Comenzó así una nueva etapa de las publicaciones y de la Revista de Facultad, fueron necesarios esfuerzos para que los profesores consignaran trabajos para ser publicados, pero siempre la revista cumplió con los requisitos y las expectativas que nos habíamos trazado.

En 1985 fue nombrado presidente de la Comisión de Publicaciones el Dr. Manuel Velasco y por ende Editor-Director de la revista hasta su renuncia hace 14 meses, quien en estos 20 años ha realizado una extraordinaria labor conjuntamente con el equipo colaborador, gracias a ellos nuestra revista es modelo en Latinoamérica.

El Dr. Rodolfo Papa y la Dra. Carmen Antonetti, Decano y Coordinadora de la Facultad han demostrado plenamente su interés en seguir fortaleciendo todas las publicaciones al igual que la revista, y estamos conscientes de una planificación tendiente a tener tres revistas al año con una plena y continua comunicación con los autores de trabajos, y nos proponemos llegar a la incorporación de la RFM a los acreditados index mundiales.

Los miembros de la Comisión de Publicaciones hemos conseguido después de la renuncia del Dr. Velasco, una gran discontinuidad en todas las actividades propias de la revista, aparte de que la Facultad perdió el financiamiento del Fonacit para el año 2005. Durante 14 meses no hubo una normal recepción y prosecución de trabajos para su publicación. El primer número de 2005 llegó de la imprenta a mitad de octubre y debe ser repartido conjuntamente con el segundo número de 2004, por ello nos disculpamos con los autores de los trabajos y de los lectores por la tardanza.

Hemos tenido que tomar medidas especiales para publicar este número debido a esa misma discontinuidad, mucho más cuando esta revista cumple este año sus bodas de oro, pero estamos seguros que haremos todos los esfuerzos necesarios para que la RFM siga el rumbo deseado por todos, que la revista mantenga sus altos índices de eficiencia y puntualidad, y que los artículos publicados sigan siendo válidos para la acreditación y ascenso en el programa de estímulo a la investigación PPI., igualmente se publicarán con celeridad los trabajos de ascenso de los profesores que cumplan las normas de la revista. Pensamos que se deberá publicar todo trabajo de los estudiantes de pre y posgrado que reúnan los requisitos, y la Comisión está dispuesta a tener entrevistas personales con todo interesado en publicar sus trabajos, para facilitar y si es necesario mejorar la forma y estilo de los mismos, ayudando de esta manera a los árbitros y acortando el tiempo de publicación, esperando para ello la colaboración de los directores de Institutos, Departamentos y Cátedras de las diferentes Escuelas de la Facultad, porque estamos seguros de su apoyo para difundir la investigación y esparcir los conocimientos de los investigadores nacionales, de los profesores y de los estudiantes de pre y posgrado.

ALGUNAS REFLEXIONES ACERCA DE LA MEDICINA

F Montbrun1

Saludo y expreso mi agradecimiento por la distinción que me es concebida por el Decano, Dr. Rodolfo Papa y el Dr. Antonio De Santolo, Director de la Revista de la Facultad de Medicina, al invitarme a escribir un editorial para la Revista Aniversario que conmemora los 50 años de existencia de la publicación fundada por el Dr. Gabriel Trompiz en 1955. Felicito a todos los que han preservado en el esfuerzo de mantener esta publicación durante un tiempo tan prolongado y a los que han contribuido con sus escritos para enriquecer la bibliografía médica venezolana. Nos gustaría poder contar con una versión electrónica de la revista, libremente accesible por Internet. Se lograría así que sus contenidos llegaran con facilidad a millones de posibilidades de intercambio de los autores con la comunidad científica internacional.

El profesional de la salud lucha por conseguir la idoneidad, la cual sólo se alcanza parcialmente, porque ella está relacionada con la conquista del conocimiento médico, que está en continuo progreso y que es cada vez más exigente. En consecuencia, la competencia en un determinado campo es circunstancial y limitados por sus propias características que la hacen cambiante, de acuerdo al tiempo y a las distintas concepciones e interpretaciones. El conocimiento no se puede dominar definitivamente y su posesión está condicionada al permanente estudio, a la más cercana actualización. El entorno social, ambiental e institucional es también cambiante y debemos evaluar y modificar nuestras actuaciones dentro de él.

Destaco la necesidad de revisar y reorganizar las Facultades de Medicina, con el fortalecimiento y la actualización de sus currícula de pregrado, posgrado y de educación médica continuada, su integración a los servicios de salud, con la participación de la comunidad, en sus programas, enriquecidos por el incremento de la investigación biomédica, epidemiológica y social, tomando en consideración que el hombre es un complejo psico-socio-biológico y que el enfoque preventivo es sustancial en la actuación en el terreno sanitario asistencial. Debe colocarse la moral en un sitio preponderante y dar mucha importancia a la enseñanza de la ética y la psicología médica. Debe desarrollarse pensamiento, razonamiento y creatividad, la capacidad para la consideración del error, la verificación de los hechos y la exposición de la verdad y es principalmente a través de la investigación y la aplicación del método científico el modo de llegar a la correcta formación mental del estudiante.

Siguen vigentes muchos aspectos contenidos en la Declaración de Edimburgo producido por la Conferencia Mundial sobre Educación Médica, publicada por la OPS en 1988. Allí se recalca la necesidad de superar la falta de equidad en la atención a la salud, el objetivo de la educación médica de producir "médicos que fomenten la salud de todas las personas", "el médico capacitado, que sepa escuchar, sea observador cuidadoso, comunicador sensible y clínico eficiente" y se ofrece las siguientes recomendaciones para su aplicación en las Escuelas de Medicina:

1. Ampliación de los ambientes donde se enseña la medicina, con la inclusión de todos los recursos de salud.

2. Hacer reflejar las prioridades nacionales de salud en los programas de enseñanza.

3. Asegurar la autoformación, garantía del estudio de toda la vida que es la medicina.

4. Destacar los valores sociales en la enseñanza.

5. Capacitar a los docentes para la formación de educadores.

6. Insistir en la prevención de enfermedades y en el fomento de la salud en la formación del médico.

7. Tratar de lograr la integración del conocimiento asociada a la problemática en los entornos clínicos y comunitarios.

8. Ser exigentes en la selección de los aspirantes a estudiar medicina con métodos que "vayan más allá de la capacidad intelectual y del logro académico, para que incluya la evaluación de las cualidades personales".

El más elevado de los valores del médico es la vida del hombre. El concepto del bien no es congénito y la moral puede ser aprendida, siempre en forma objetiva y por ejemplo directa e indirecta de los maestros, obligados a enunciar perseverantemente cada uno de los principios de su código moral, la ética. Esa moral, que Razetti basó "en la armonía de las inteligencias, en el equilibrio de las voluntades y en la concordia de las almas" rige en todos los niveles de nuestra profesión, desde el acto de la cura más elemental hasta la más profunda investigación. El médico tiene también la obligación moral de contribuir a crear la organización que oferte total, universal, a la población, de las prácticas de la salud y lograr la solidaridad social que permita la colaboración de los unos y los otros para asegurar el funcionamiento de un sistema de salud asociado a otro de seguridad social.

En definitiva, el médico procede conscientemente, persigue el bien, lo hace responsablemente, atiende a su deber y cumple las leyes, la verdad y la ciencia, es sincero y desinteresado y tiene muy en cuenta las virtudes morales. Es pues un hombre honrado, es decir, de proceder recto y probo y lo hace con honestidad y modestia, propias de la dignidad que confiere la medicina.

 

ANTE EL MEDIO SIGLO DE LA REVISTA DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

OLGómez1

La permanencia de las instituciones es tan indispensable como su capacidad para renovarse acertadamente en el curso del tiempo. Esto es una verdad para cualquier colectividad y cuestión esencial en países como el nuestro, inmersos en graves problemas sociales.

La Academia Nacional de Medicina, orgullosa de su Gaceta Médica de Caracas fundada en 1893 por Luis Razetti, no puede menos que saludar con regocijo el primer medio siglo de la Revista de la Facultad de Medicina de nuestra Universidad Central de Venezuela. Esta permanencia honra a quien la concibió, recordado amigo y Profesor de Patología Médica Gabriel Trómpiz, uno de los distinguidos médicos humanistas que tuvo el país en el siglo pasado. Conservarla, renovarla y enriquecerla con las contribuciones de los antiguos profesores y de las generaciones más jóvenes tiene que ser motivo de aplauso y compromiso de todos aquellos que tenemos fe en nuestro País y en la calidad de sus instituciones de docencia, asistencia e investigación médicas.

Al reconocer la enorme significación de mantener la continuidad de esta revista y ponerla a la disposición de todos aquellos que puedan llenar sus páginas reconocemos el esfuerzo de las Autoridades de la Facultad de Medicina y de la Comisión Editorial. Nos sumamos a su entusiasmo y, en nombre de nuestra Institución, ofrecemos toda nuestra colaboración en un esfuerzo de superación que tiene que ser la tarea de todos para beneficio de la medicina nacional.

 

REVISTA DE LA FACULTAD DE MEDICINA

M Yáber Pérez1

Ante todo debo agradecer la gentileza del Director de la Revista, que me ha dispensado el honor de exponer estas breves ideas y sugerencias en relación a este importante medio de comunicación, no sólo de gran utilidad para el personal activo de la Facultad sino para toda la comunidad de las personas preocupadas por los problemas de la salud.

La Revista de la Facultad de Medicina, como órgano profesional, aspira a la información y divulgación de las actividades científicas e investigativas de esta Institución de la Universidad Central de Venezuela.

Durante el tiempo de su existencia ha sufrido algunas interrupciones en el transcurso de los años, pero ha superado con nuevos bríos y animada de la mejor buena fe de su distinguido y competente Director y de los excelentes miembros de la Comisión Redactora que han asumido la responsabilidad de conducirla hacia el futuro.

Delicada misión, es la de presentar resultados, compartir preocupaciones y confrontar sus planes, con la opinión de quienes no están imbuidos en la cotidianidad de la Institución; constituye un ejercicio mental que esclarece el camino y afinará la dirección de sus pasos; lo cual es especialmente cierto, por cuanto sus lectores serán profesionales calificados y estudiantes comprometidos con el trabajo científico.

Nuestra Facultad de Medicina, ha respondido siempre al desarrollado de un proceso de superación, sus cátedras cada día adquieren y perfeccionan los relieves filosóficos de la enseñanza del divino y humano arte de curar, preparan y perfeccionan promociones de galenos que respondan a las necesidades del país y que tienen en su corazón sembrado el amor a su Facultad y a sus semejantes, ellos desean beber en las aguas claras de esta Revista, los últimos adelantos en los trabajos e investigaciones realizadas.

La Revista tiene la finalidad de divulgar los conocimientos y experiencias y contribuye a que la ciencia médica venezolana, evolucione constantemente de manera amplia; y obliga a que las investigaciones se desarrollen sobre bases de inconmovible verdad.

Su misión se engrandece cuando trata de penetrar en la conciencia y en el intelecto de los alumnos y egresados para infundirle la noción ética y sistemática de que los estudios y el aprendizaje de los médicos, no concluye con la graduación, ni con adquirir un posgrado por brillante que sea; sino que el joven que abraza esta disciplina, no sólo consagra su vida a combatir el dolor, para brindarles el testimonio de su saber y de su abnegación a sus semejantes, sino que requiere ser un perenne estudiante.

Esa característica de ser estudioso el médico, es lo que le permite cumplir estrictamente con su propia conciencia, con la satisfacción del compromiso hecho realidad y con el juramento hipocrático, que no sólo posee matices entrañablemente deontológicos, sino que es toda una filosofía de la moral, de la ciencia de los mandamientos, de la virtud y del honor.

La revista de la Facultad de Medicina permitirá a los docentes una mayor compenetración en su alumnado, por medio de la admonición y del ejemplo. Por eso debe llegar a todos los profesores y estudiantes de medicina con la finalidad de ampliar y perfeccionar la enseñanza de las aulas y de los hospitales, en las múltiples dimensiones del saber humano.

Es deseable que las colaboraciones que persiguen hacer llegar los conocimientos que brinda la enseñanza aprendizaje, sean hechas con un lenguaje fácilmente accesible a la capacidad de captación de los alumnos. Los alumnos deben corresponder al esfuerzo de sus padres, de sus profesores y del Estado, consagrándose con entusiasmo al estudio, sin perder el tiempo en actividades de poca importancia, para la feliz culminación de sus propósitos de profesionalizarse.

Este medio de comunicación científica, que reinicia su salida con nuevos bríos y con la importante dedicación de un grupo selecto de profesores activos y jubilados, merece el mayor apoyo posible en todos los órdenes de la actividad académica; por ello los invito a acompañarlos en su noble tarea de conducir la Revista y la Facultad misma, hacia sus mejores destinos, que son los mismos de los todos los ciudadanos que integran nuestra querida Patria.

 

LAS REVISTAS CIENTíFICAS COMO MOTOR Y VEHíCULO DE LA INVESTIGACIÓN Y LA DOCENCIA

S Muñoz Armas1

Medio siglo de vida cumple este año la Revista de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Fundada por el Dr. Gabriel Trómpiz en 1955, esta publicación ha sido un instrumento eficaz para hacer llegar a la comunidad médica y universitaria los resultados de la investigación clínica y en ciencias básicas que, ininterrumpidamente se realiza en nuestra Facultad.

Las revistas científicas que se publican en nuestro país y en el exterior han fijado y seguirán fijando un papel de primer orden en la difusión del conocimiento médico general y en las diferentes especialidades. Sin embargo, este tipo de publicación incursiona poco en los temas de educación médica, tanto de posgrado, como de pregrado; y tiene poco acceso al conglomerado estudiantil. Estos dos aspectos primordiales son ampliamente cubiertos por la Revista de la Facultad de Medicina, lo cual le da un espectro temático muy amplio y de gran interés para profesores e investigadores, así como para estudiantes de las distintas Escuelas y Cátedras que integran nuestra Facultad, tanto las de ciencias básicas como las de ciencias clínicas, en sus distintos niveles y estructuras temáticas.

Es muy difícil que las publicaciones a ramas específicas de la medicina cubran un espectro tan amplio, que incluye, además, las disciplinas metodológicas y pedagógicas, en las diversas ramas de la enseñanza.

En una publicación de este tipo debe haber un gran equilibrio entre trabajos portadores de experiencias prácticas y los dedicados a comunicar planteamientos pedagógicos, así como actualizaciones en medicina general, en semiología, en clínica médica, quirúrgica, pediátrica y obstétrica, en salud pública y en medicina preventiva y social.

Es difícil que una temática tan diversa se desarrolle en una sola publicación, sin perder unidad. El lograr este difícil equilibrio han sido factores esenciales la correcta selección del equipo editorial, la colaboración e iniciativas de Cátedras, Departamentos y Laboratorios, de los profesores de materias básicas y clínicas, así como el apoyo y la receptividad de estudiantes de todos los niveles.

Progresar en algunos aspectos básicos para la vigencia y difusión de una publicación científica es una tarea exigente para sus editores y para las autoridades de la Facultad, de las Escuelas y de los Laboratorios de investigación y docencia, tanto de postgrado como de pregrado.

Sería una gran ayuda que los trabajos de ascenso de los profesores generen artículos científicos y pedagógicos de dimensión adecuada para su publicación en la Revista. Así como la creación de una sección para artículos y trabajos de estudiantes de postgrado y de pregrado, debidamente seleccionados.

La Dirección de la Revista y las autoridades de la Facultad y de las Escuelas deben poner en marcha un mecanismo permanente, para recabar de profesores y estudiantes, tanto trabajos científicos originales como revisiones temáticas actualizadas y de alta calidad, sobre los temas de mayor vigencia en la medicina del momento.

La autoridades, así como los profesores y estudiantes de las distintas Escuelas, Cátedras, Servicios y Laboratorios de la Facultad de Medicina, deben cerrar filas y hacer un esfuerzo especial para garantizar la calidad, la difusión y la vigencia de nuestra Revista.

 

REVISTA DE LA FACULTAD DE MEDICINA

JJ Puigbó1

Nos sentimos particularmente honrados por la invitación que nos ha formulado la Facultad de Medicina por medicación del Ilustre Decano el Dr. Rodolfo Papa y del Dr. Antonio de Santalo, Editor de la "Revista de la Facultad", para escribir un breve Editorial, para esta publicación con motivo de la conmemoración de los 50 años de su existencia.

La fundación de esta publicación se debió a la iniciativa del insigne maestro de Medicina Interna, el Dr. Víctor Gabriel Trómpiz Graterol (1907-1985).

El profesor Trómpiz desempeñó las Cátedras de Patología Médica y de Clínica Médica de la Universidad Central de Venezuela, ejerciendo esta última posición en el Hospital Vargas de Caracas y fue un ilustre médico, quien además de su sólida contribución al campo de la clínica médica se destacó en las tareas de investigación y por su inclinación hacia el campo de las Humanidades. Siempre ha sido recordado por todos los que le conocieron, pero especialmente por aquellos que tuvimos el privilegio de ser uno de sus discípulos y también por la Facultad de Medicina que con justeza lo ha galardonado con este merecido recuerdo por sus valiosas contribuciones, entre las que se cuenta el muy importante legado de esta publicación.

Dos paradigmas

Una publicación que se edita a intervalos regulares, representan un aporte científico y cultural de inestimable valor para el país. Se pueden tomar como paradigmas de esta situación en nuestro medio a la Gaceta Médica de Caracas, publicación más que centenaria ya que fue fundada en 1893 por una de las figuras esclarecidas de la medicina nacional, el Dr. Luís Razetti (1862-1932). Esta revista ha salido a la luz pública con una regularidad encomiable y ha dotado a los estudiosos de la Historia de la Medicina con un instrumento fundamental para seguir el curso evolutivo de la medicina nacional. Igualmente, la Revista de la Facultad de Medicina también alcanza ya al medio siglo de existencia tiempo que en nuestro medio lamentablemente, no es fácil de alcanzar para una publicación y que nos indica que ella si posee la apreciada características de perennidad.

El nacimiento de las revistas médicas

Las primeras publicaciones periodísticas, aparecieron en Europa en el curso del siglo XVII y entre las primeras fueron las destinadas al campo de la erudición en general. Se contaba con la revista inglesa de nombre "Philosophical Transactions of the Royal Society of London", la cual apareció en el año1665 y en la cual se publicaron las primeras "Memorias" sobre tópicos diversos. Se debió a la iniciativa de William Heberden (1702-1801), quien fuera la figura médica de mayor relevancia en el transcurso del siglo XVIII que se iniciara la publicación de la revista denominada "Medical Trasactions" (Trabajos Médicos). El Dr. W. Heberden tiene un sitial en la Historia de la Medicina por haber escrito en forma magistral el cuadro clínico del "Angor Pectoris" que se publicó en esa revista.

A partir de ese entonces, las publicaciones médicas se han multiplicado hasta el infinito. Las revistas en general se han concentrado en el campo de la Ciencia, del Arte en general, de la Literatura, la Música, la Política, la Economía, la Filosofía e incluso han servido de vehículo para el humorismo.

Otra faceta importante que hay que destacar es que entre las metas de la revista se debe auspiciar la participación estudiantil en los trabajos de investigación para que así los estudiantes se vayan familiarizando con la concisión y la precisión, así como para darse cuenta de las dificultades que encierra la investigación y la publicación de un trabajo científico.

La aparición del recurso del Internet, con el aporte de las tecnologías que permiten en la actualidad la integración de textos, imágenes y sonidos del tipo multimedia, ha constituido otra forma de información disponible. Hay que tomar en consideración también el progresivo aumento del costo de las publicaciones. Se considera conveniente que en el futuro se establezcan vínculos entre los directores de las revistas con los recursos que suministra la informática, para lograr una mejor difusión de los aportes médicos y así obtener los mejores resultados posibles.

Por consiguiente, la Revista de la Facultad de Medicina, es en síntesis, un órgano de altísima importancia para la divulgación científica y en particular para hacer del conocimiento el producto de la investigación autóctona y de esta manera se convierte en un instrumento fundamental para la educación médica en nuestro país.

Para terminar deseo citar al ilustre maestro mejicano el Dr. Ignacio Chávez en el discurso pronunciado con motivo de la inauguración del Instituto Nacional de Cardiología de México en 1944, en el tema, "Sobre la Ciencia". "Necesitamos hacer ciencia, crear ciencia nosotros mismos y no pasarnos la vida repitiendo las verdades y errores que nos legaron otros. Mientras no hagamos eso, seremos los eternos ignorantes en el mundo de la ciencia. Si no tenemos tradición científica: Si en la ciencia más que en nada no existe el mañana sino el ayer, comenzaremos por convertirnos nosotros en el ayer, para que tengan un mañana los que nos siguen".

Estamos seguros que con la revista de la Facultad de Medicina que hoy conmemoramos y con la obra de investigación que en ella se vierte, podemos vislumbrar un futuro provisor y colocarnos en la vía de alcanzar la meta de crear nosotros mismos el ideal científico al cual, todos aspiramos.

 

LAS REVISTAS MÉDICAS Y PROCESO DE "HUMANIZACIÓN SANITARIA" EN VENEZUELA

H Stegemann1

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial se genera en el mundo occidental una corriente de actualización de principios éticos en el ejercicio de la profesión médica en función de los Derechos Humanos. En la misma medida en la cual avanza la bioingeniería y la farmacología y por consiguiente la tecnología se va desdibujando la calidad del contacto humano en los ambientes hospitalarios. Se quejan no sólo los pacientes y sus allegados sino también los médicos y su personal auxiliar.

En nuestro mundo iberolatinoamericano un hito esencial ocurre en España en la década de los 80 con, la Ley de Sanidad y la Carta de los Derechos del Enfermo.

Se pretende así potenciar la autonomía del enfermo y reducir el paternalismo de la medicina mediante la creación de documentos que incluyan los deberes y derechos de los pacientes, invitando a su vez al establecimiento de recursos que permiten el cumplimiento de estas normas.

En Venezuela el tema es actual desde hace varios años pero sus correctivos prácticos aún son muy tímidos y la situación del enfermo en las instituciones es precaria. Sobran los reportes según los cuales los servicios de emergencia y algunos consultorios simulan campos de batalla. Rara vez se aplican criterios de control de calidad en materia institucional. La supervisión está ausente o es escasa.

Sin embargo en las discusiones relacionadas con el proyecto de Ley de Salud que se realizan en la Asamblea Nacional es uno de los tópicos que ha ocupado la atención. Varias de nuestras principales instituciones hospitalarias ya tienen en funcionamiento los llamados Comités de Ética.

Recientemente tuvimos la oportunidad de asistir al 9th International Congress on Medical Librarianship (Salvador-Brasil, 2005) y nos llamó la atención la profusión que este tema ha merecido en las revistas médicas brasileras algunas incluso han dedicado un número íntegro a esta materia.

Un importante porcentaje de las investigaciones médicas que se realizan en respecto existe una norma de obligada aceptación internacional: siempre y en primer lugar está el beneficio del paciente.

Quienes han tenido la oportunidad de trabajar en el medio rural o zonas marginales saben muy bien que la calidad de la atención y particularmente el contacto humano no depende exclusivamente de los recursos materiales y técnicos disponibles.

Veamos entonces la posibilidad que muestras revistas biomédicas podría ser un importante factor catalizador en la incorporación y aplicación de los principios de diversas herramientas o documentos tantos nacionales como internacionales, que serían factores reguladores en esta actividad y solamente habría que vigilar, su implementación.

Herramientas

I. Internacionales.

• World Medical Association

• Este grupo emitió en 1964 la famosa declaración de Helsinki que en el curso del tiempo ha sufrido cinco actualizaciones siendo la más recientes la revista 2004 que debe considerarse como oficial y única superando por tanto todos los textos anteriores. Su objetivo principal gira en torno a regulaciones con los derechos de los pacientes incluidos en programas de investi-gación clínica.

• Comité Internacional de Editores de Revistas Biomédicas Mediante su muy conocido documento de los "Requisitos Uniformes"…" o Normas de Vancouver. Su versión oficial existe únicamente en inglés que aparece en la página Web correspondiente. La actualización más reciente es de octubre 2005. Tiene un capítulo destinado especialmente a los temas relacionados con los pacientes, su derecho a la privacidad y confidencialidad a pesar de que reconoce que una garantía total en este sentido es difícil de lograr. Para la incorporación de pacientes a las actividades de investigación o posteriormente en el texto debe obtenerse su consentimiento escrito o la de su representante si fuese el caso.

II. Venezolanas

• Ley de Ejercicio de la Medicina. Recalca el secreto médico, la medicina institucional, investigación en humanos, las infracciones y el ejercicio ilegal de la profesión así como las sanciones correspondientes que pueden ser disciplinarias, administrativas o penales.

• Código de Ética en Medicina. Texto recientemente revisado (2003). Especialmente recomiendo a los médicos publicar sus experiencias y resultados de investigaciones. Estas a su vez, sean en humanos o animales deben atenerse a principios éticos y científicos en los cuales los objetivos y beneficios para los pacientes siempre deben superiores a los riesgos.

• Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e innovación FONACIT Código de Bioética y Bioseguridad. Cuya segunda edición (2002) es de obligatorio cumplimiento para quienes aspiren a un subsidio para sus proyectos de investigación relacionados tanto con humano como animales así como también el medio ambiente.

• Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Junta Revisora de Especialidades Farmacéuticas. No podemos dejar de mencionar que tenemos vigentes en el país normas muy precisas entorno a los mecanismos de promoción y publicidad de productos farmacéuticos cuyos detalles deben tomarse en cuenta incluso para las pautas publicitarias que aparecen en las revistas biomédicas. Debe cuidarse la excesiva trivilización de los mensajes incluso al ser considerados como de "recordatorio", la canalización del tema médico o científico, el uso de temas, medios y recursos de divulgación apropiados, no generar la automedicación, contemplar aspectos informativos y educativos, preservar el respeto al profesional y al paciente, incluir la identificación y dirección del responsable.

Diversas instituciones tienen sus propias regulaciones internas, la industria farmacéutica internacional ha preparado una valiosa documentación que regula sus actividades de investigación y de promoción.

La lectura y discusión de este material de referencia debería ser obligatoria en nuestras instituciones y en el seno de los cuerpos editoriales.

Bastaría entonces que las revistan incluyan entre sus instrucciones para autores y árbitros la aplicación de estos documentos en el escrito final que es sometido para consideración a publicación.