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Revista del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel

versão impressa ISSN 0798-0477

INHRR v.37 n.1 Caracas jan. 2006

 

Informe Presentado por la Comisión encargada de analizar los casos de tuberculosis tratados por el Suero de Maragliano en el Hospital Vargas

RESUMEN

Este es un Informe dirigido al señor Presidente y demás miembros de la Liga Antituberculosa de los Hospitales, sobre el tratamiento antituberculoso aplicado a varios enfermos del Hospital Vargas.

Los hombres han recibido cada uno, en el transcurso del mes de agosto: trece y catorce inyecciones hipodérmicas de suero de Maragliano, 1 centímetro cúbico por dosis, uno de los pacientes por segunda vez; al igual que las dos mujeres, quienes han estado sometidas por dos veces a la medicación por el suero: a una se le practicaron treinta y ocho inyecciones en el espacio de dos y medio meses, y a la otra solo cinco.

Los seis enfermos se encontraban franca y decididamente tuberculosos; se describen los signos y manifestaciones clínicas de los enfermos. Se discute la opinión del Dr. Maragliano y la del profesor Robin y las teorías sobre tratamiento físico e higiénico.

Nuestras conclusiones nos llevan a pensar que con tan escasos materiales todo juicio sería prematuro y tal vez aventurado. El veredicto final debe permanecer en reserva, en tanto se multiplican los casos y se ensancha y perfecciona la aplicación del tratamiento.

Palabras clave: Tuberculosis, suero de Maragliano.

Fuente: “Boletín de los Hospitales”. Caracas, IV, 11:272-276, 1905.

ABSTRACT

This is a report addressed to the board of the Association of Antituberculosis in connection with the treatment for the disease, administered to several patients, in Hospital Vargas.

During the month of August each male has received 13 and 14 Maragliano serum injections, 1 ml per dose; one of them for a second time. Likewise the 2 females have been treated twice with the serum medication: one with 38 injections within the limits of two months and a half and the other one with only 5.

All 6 patients, ages between 18 to 37, celibate males and pluripara females, were definitely suffering from tuberculosis, with no noticeable changes in their general condition.

Dr. Maragliano’s and Professor Robin’s opinions are discussed as well as theories on hygienic and physical treatment.

We arrive to the conclusion that with such scanty data any judgement would be premature and perhaps risky.

Final verdict must be laid aside while cases increase and treatment administration procedure is improved.

Key words: Tuberculosis, maragliano serum.

Señor Presidente y demás miembros de la Liga Antituberculosa de los Hospitales Presentes

Señores:

Tenemos la honra de presentar a la respetable Liga en cumplimiento de la misión que nos ha sido confiada, el siguiente Informe sobre el tratamiento antituberculoso aplicado por el señor Doctor Dagnino a varios enfermos del Hospital Vargas.

Los pacientes sometidos a dicho tratamiento son en número de seis, cuatro hombres y dos mujeres, y se encuentran todos alojados en las salas ordinarias que constituyen el Servicio de Medicina del señor Doctor Dagnino. No están aislados; viven en comunidad con los demás enfermos del Servicio y en trato con la generalidad de los asilados en el Establecimiento. Ignoramos si se hallan sometidos a un reposo metódico o no, si practican algún ejercicio gimnástico, cuántas horas pasan al aire libre fuera de sus camas y cuál sea la calidad y cantidad de sus alimentos; sólo conocemos el número de comidas que hacen y éste es de tres en las veinticuatro horas.

Los cuatro hombres de la sala número 9 han recibido cada uno en el trascurso del mes de agosto próximo pasado, trece y catorce inyecciones hipodérmicas de suero de Maragliano, en cantidad de un centímetro cúbico por dosis, y debemos hacer constar que uno de ellos se encuentra en tratamiento por segunda vez, pues ya de antes, en su primer paso por el Hospital le habían sido administradas treinta y seis de las mencionadas inyecciones. Las dos mujeres han estado igualmente sometidas por dos veces a la medicación por el suero: a una se le practicaron treinta y ocho inyecciones en el espacio de dos y medio meses, a la otra sólo cinco en el corto tiempo de su estada en el Instituto.

Los seis enfermos a quienes nos referimos se encontraban franca y decididamente tuberculosos, cuando los examinamos por primera vez; pero, en buena y rigurosa clínica, debemos asentar que no eran similares, pues unos presentaban, a diferencia de los otros, lesiones más o menos profundas, más o menos graves y avanzadas de su afección pulmonar, y no tenían de común con los demás sino el tipo abierto de su tuberculosis y el ser todos bacilíferos en el sentido bacteriológico de la palabra.

De la curva térmica, formada durante el mes de tratamiento con las temperaturas de la mañana y la tarde, se desprende que todos padecen de una tuberculosis más o menos febril, con máximas de 38º y 39º centígrados, y presentan de ordinario, en el curso del tratamiento, temperaturas superiores a 37 grados. En cuanto al peso, no hemos observado grandes fluctuaciones: en unos se ha mantenido invariable, mientras en otros ha aumentado o disminuido dentro de límites no extensos.

El quimismo respiratorio o urinario no nos es conocido, pues carecemos de datos acerca del coeficiente azotúrico de estos enfermos antes y después de las trece o catorce inyecciones que les fueron administradas durante el mes de agosto. Dicho coeficiente sería de grandísima utilidad, pues sólo teniendo en cuenta la cantidad de los alimentos, el estado de actividad o de reposo, el de la eliminación urinaria, etc., es como puede precisarse, por manera rigurosamente científica, el metabolismo de la nutrición en los enfermos, cuyas aseveraciones no bastan por sí solas para evidenciar la mayor o menor eficacia del tratamiento.

Ninguno de los pacientes ha presentado hemoptisis abundante antes o en el curso de la medicación, sino solo esputos más o menos sanguinolentos. En los seis casos existía y continúa una expectoración moco-purulenta más o menos copiosa y los esputos contienen hoy el bacilo típico de Koch como al principio del tratamiento, menos numerosos a veces, pero nunca totalmente ausentes de los productos expectorados.

La tos, los sudores, la fiebre, los signos físicos y las manifestaciones clínicas de la tuberculosis existen en todos más

o menos desarrollados, y las variaciones observadas son tan irregulares, tan inconstantes y poco acentuadas, que no es posible establecer comparación alguna entres estos y otros enfermos no sometidos al mismo plan terapéutico. La edad de los seis pacientes oscila entre diez y ocho y treinta y siete años; los hombres son solteros, y las dos mujeres multíparas. Su estado general no ha experimentado cambio notable, pues en ninguno de ellos ha habido grandes retrocesos ni tampoco grandes mejorías después de las trece o catorce inyecciones de suero de Maragliano que se les han practicado durante el mes ya citado. Debemos así mismo hacer constar que mientras duró el tratamiento por las inyecciones, no se empleó ningún otro medicamento o agente especial capaz de modificar en cualquier sentido las propiedades terapéuticas del suero.

El que emplea el Doctor Dagnino es importado de Italia. El profesor Maragliano es de opinión que se puede conferir una inmunidad pasiva a los animales, por medio de la antitoxina extraída de los que han sido inmunizados; considera pues posible la vacunación de la tuberculosis, al igual de la viruela. En el fondo, su tratamiento no es sino antibacilar. Maragliano cree asimismo que es utópico el intento de extirpar la tuberculosis por medio de sanatorios.

El profesor Robin, por el contrario opina que debe abandonarse resueltamente toda medicación antibacilar, y atender tan sólo a las condiciones del terreno orgánico, preparándolo por los medios higiénicos disponibles, para resistir mejor a la invasión o pululación del bacilo tuberculoso. Tales son las dos escuelas que luchan hoy excatedra en punto a tratamiento de la tuberculosis y el porvenir, no muy lejano dirá cual de las dos tiene razón; pero, lo que si puede considerarse como evidente es, que en toda Europa, los Estados Unidos y la mayor parte de los países en que se trabaja activamente acerca de la terapéutica de la tuberculosis, aumenta sin cesar el número de los defensores del tratamiento físico e higiénico, ésto es, de los que tienden a dirigir el tratamiento por las vías modificadoras del terreno vitalizándolo y comunicándole nuevas y más poderosas energías para la defensa feliz del organismo. Así lo prueban la incesante labor de los congresos y academias; la multiplicación creciente de las ligas antituberculosas de los dispensarios y sanatorios; la propaganda por la reducción de las horas de trabajo, por la mejora de los alimentos, de los locales, viviendas, talleres; de todo, en fin cuanto pueda influir favorablemente en el bienestar de la clase proletaria, que es, como sabemos, la que contribuye con mayor número de víctimas a la obra funesta de la tuberculosis.

En resumen nuestras conclusiones son las siguientes:

1º Los seis enfermos del Doctor Dagnino, sometidos al tratamiento por el suero de Maragliano, eran y son aún realmente tuberculosos, en mayor o menor grado, según lo demuestra el examen clínico, auxiliado por la bacteriología.

2º Si se exceptúan dos de los pacientes, a quienes se han administrados en épocas anteriores treinta y más inyecciones, el número de estas no es suficiente para permitirnos fallar con precisión acerca del valor terapéutico del suero.

3º Es tan exiguo el número de casos, que ellos solos no bastan a establecer criterio tocante a los efectos de dicho medicamento. Asimismo nos parece que las diferentes edades, los grados más o menos avanzados de la afección, las formas variadas y las lesiones distintas que presentan los seis enfermos, no se prestan en manera alguna a un análisis exacto, ni entre sí, ni con respecto a la acción del suero y a su especificidad terapéutica en la tuberculosis.

4º Las circunstancias antes mencionadas, relativas a la hospitalización de los enfermos, a la cantidad y calidad de los alimentos, el ejercicio, el reposo, etc., así como la omisión del coeficiente azotúrico y de otras condiciones de la orina, dificultan igualmente todo examen serio de la cuestión, sin el cual no es posible llegar a conclusiones acertadas, o cuando menos probables, con respecto al valor terapéutico del suero de Maragliano y a su acción sobre las lesiones tuberculosas o el estado general de los enfermos.

Con tan escasos materiales todo juicio sería prematuro y tal vez aventurado. El veredicto final debe permanecer en reserva, en tanto se multiplican los casos y se ensancha y perfecciona la aplicación del tratamiento. Digna es de encomio la labor del Doctor Dagnino y no es dudoso que, con nuevas y más numerosas observaciones, pueda determinarse en lo futuro, tal vez no tarde, cual sea la utilidad real del suero de Maragliano y hasta que punto hayamos de acreditarlo como agente curativo de la tuberculosis. No faltarán al Doctor Dagnino la voz de aliento, las facilidades materiales y el auxilio oportuno, con que llevar más lejos sus estudios, sus observaciones, sus entusiastas propósitos, y sus legítimos deseos de propagar entre nosotros un nuevo tratamiento de la tuberculosis, que aspira a sentar plaza entre los más científicos y racionales.

Caracas: 16 de setiembre de 1905

M. Pérez Díaz David Lobo

Rafael Rangel (Jefe del Laboratorio)