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Revista Venezolana de Oncología
versión impresa ISSN 0798-0582
Rev. venez. oncol. v.21 n.3 Caracas sep. 2009
Ética al publicar
Ingrid Nass de Ledo
EDITORA
Un trabajo de investigación no se ha terminado si sus resultados no han sido publicados, el efecto es igual que si no se hubiese realizado. Los resultados de una investigación deben publicarse, esto permite que los trabajos sean conocidos y divulgados, pasando a ser las revistas biomédicas las protagonistas esenciales del potencial científico de un país, el impacto que esta publicación produzca y su llegada a todos los sitios donde se practique la medicina, contribuyen a informar, educar y a la búsqueda de la verdad científica. Los profesionales implicados en la investigación clínica tienen la responsabilidad de garantizar que esta tenga un valor considerable y que se efectúe éticamente.
En los trabajos los resultados deben reflejar con exactitud la investigación, sean estos favorables o no al proyecto inicial. Los autores de un trabajo científico son aquellos que hayan hecho una contribución intelectual a su realización y compartan con la planificación los resultados y su discusión; otro importante aspecto ético es el reconocimiento al trabajo de investigación que han tenido previamente otros autores, esto debe expresarse en las citas de referencias. La doble publicación y la llamada salami o fraccionada, no debe utilizarse, como tampoco la existencia de conflictos de intereses, manipulación de datos y compromisos comerciales que le den un sesgo diferente a la investigación.
En el proceso de publicación de los trabajos se involucran los editores, el comité de redacción de la revista, los asesores y el o los autores y por supuesto los lectores. En todo este proceso existe confidencialidad y respeto con los autores y los especialistas encargados de revisar los trabajos antes de que vean la luz (conocida como revisión por pares); no se debe dar información sobre el estado de un manuscrito a nadie excepto al autor o autores.
Cuando los trabajos se adaptan a las normas existentes de publicación facilitan el intercambio entre científicos y hacen más rápido la revisión y cotejo. Un aspecto importante a considerar es la tecnología actual, Internet y la Web han permitido que la información se expanda casi de forma infinita, los profesionales de la salud y el público en general tienen un acceso mejor y más rápido que antes a la información médica, aunque el exceso de ella está confundiendo, puesto que la calidad de toda la información no es fácil de valorar. El desafío del siglo XXI lo constituye para las publicaciones científicas en general, las revistas electrónicas, el
preprint y el e-print, estos últimos pueden poner en crisis a los sistemas bibliométricos actuales y a las fuentes para el análisis de citaciones.Para aquellos que quieran escribir un trabajo, se les recomienda que deben tener el conocimiento de las normas de publicación internacionales, el formato y las instrucciones a los autores de la revista biomédica que elijan para tal fin. Los editores de las revistas biomédicas tienen la obligación de facilitar la información, normas y envío de los manuscritos; la Sociedad Venezolana de Oncología tiene en su página Web en el
link: publicaciones, el formulario a llenar y enviar con el trabajo anexo, también las instrucciones a los autores, las normas de referencias y el sistema de unidades SI, con la única finalidad de hacer más interactivo y fácil el acceso a nuestro órgano divulgativo oficial con ya veinte años de periodicidad ininterrumpida.Para publicar con ética debemos considerar varios aspectos, estos son: la honestidad, entendida como fidelidad absoluta a la verdad científica, la subordinación de los intereses personales a los de la especialidad, y de estos a los de la sociedad en donde se viva, y la excelencia, entendida como una exigencia permanente hacia el rigor científico.
Amigo lector, al publicar tu experiencia científica contribuyes al natural intercambio entre especialistas, incrementas las citas de referencias del país y contribuyes a la docencia y formación de las generaciones futuras, beneficiando así a nuestros pacientes. Recordemos como reflexión a Michael Faraday quien decía: trabaje, termine.












