1. Introducción
México cuenta con una vasta cantidad de sitios que no solo son considerados patrimonio de la humanidad, sino que poseen un valor simbólico y cultural incalculable (Villalobos, 2023). La conservación de estos sitios y su aprovechamiento como atractivo turístico han sido temas recurrentes en los últimos años, tanto en el ámbito académico como en las políticas públicas (León y Rodríguez, 2021). No obstante, gran parte de estos sitios se encuentran en áreas rurales y de difícil acceso, lo que dificulta su integración en los circuitos turísticos convencionales (González, 2021). Es aquí donde el turismo arqueológico local se presenta como una solución viable, permitiendo que las comunidades rurales se beneficien directamente del flujo de visitantes sin perder su esencia cultural ni recurrir a modelos turísticos masivos que podrían generar impactos negativos en su entorno. El turismo arqueológico ha cobrado una creciente relevancia en las últimas décadas, posicionándose como una de las principales estrategias de desarrollo económico en diversas regiones rurales de México (Fernández et al., 2017). Este fenómeno responde no solo a la necesidad de aprovechar los recursos culturales y naturales del país, sino también a la búsqueda de alternativas viables que permitan mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales, tradicionalmente marginadas de los beneficios del desarrollo urbano e industrial (León y Rodríguez, 2021). En este contexto, el turismo arqueológico surge como una opción para generar ingresos, promover la conservación del patrimonio y fortalecer la identidad cultural de las comunidades, todo ello bajo un enfoque de sostenibilidad (Zamora, 2011; Hernández, 2023).
El proceso de desarrollo del turismo arqueológico en México ha sido variado y no exento de retos (Villalobos, 2023). En muchos casos, las comunidades locales han adoptado un enfoque propio para la gestión del turismo, adaptando los conceptos de patrimonio y cultura a sus realidades y necesidades. En lugar de seguir los modelos turísticos establecidos por grandes operadores turísticos o el gobierno central, las comunidades han desarrollado formas de hacer turismo que responden a sus valores y tradiciones, promoviendo un turismo más inclusivo, menos dependiente de los actores externos y centrado en el bienestar local (Zamora, 2011). Este modelo, que se aleja de la visión tradicional del turismo como mera mercancía, permite que los pueblos rurales tomen las riendas de su desarrollo, favoreciendo tanto la generación de ingresos como la conservación de sus patrimonios arqueológicos y culturales (Cantar et al., 2021).
El impulso del turismo arqueológico como alternativa de desarrollo local es un proceso que involucra tanto a las comunidades como a las autoridades locales y organismos especializados en la conservación del patrimonio. Sin embargo, este modelo de desarrollo turístico aún enfrenta varios desafíos, como la falta de infraestructura adecuada, la capacitación del capital humano local y la promoción del sitio en mercados más amplios (Fernández et al., 2017). Además, es crucial lograr un equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación ambiental, de tal forma que el turismo no se convierta en una amenaza para los recursos naturales y culturales que lo hacen posible (Cantar et al., 2021). En este sentido, el papel de los gobiernos y organizaciones civiles es fundamental para garantizar que el desarrollo del turismo arqueológico sea sostenible y verdaderamente beneficioso para las comunidades rurales (Kieffer, 2019).
A pesar de estos desafíos, las experiencias recientes en diversos estados de México han demostrado el potencial del turismo arqueológico como una herramienta poderosa para el desarrollo local (Trigueros, 2016; Escobedo et al., 2023). Ejemplos como el caso de la Cueva de las Monas en Chihuahua, o las diversas zonas arqueológicas del sur de México, muestran que es posible lograr un desarrollo económico a través de un modelo turístico que sea respetuoso con la identidad local y el medio ambiente, beneficiando tanto a los habitantes como al patrimonio cultural y natural del país (Rodríguez, 2022a). Así, el turismo arqueológico, más allá de ser una actividad económica, se ha convertido en una herramienta de empoderamiento social y cultural, promoviendo una visión más integral y sostenible del desarrollo local en las comunidades rurales de México (Kieffer, 2019; Hernández, 2023).
1.1. La nueva ruralidad en México: el patrimonio cultural como dinamizador del desarrollo local
En las últimas décadas, el concepto de “ruralidad” ha dejado de estar asociado únicamente a lo agrícola, lo tradicional o lo rezagado (Delgado, 1999; De Grammont, 2004; Ávila, 2009). Hoy hablamos de nueva ruralidad, un enfoque que reconoce a los territorios rurales como espacios dinámicos, diversos y con capacidad de transformación (López, 2017). En el caso de México, cerca del 23% de la población vive en localidades rurales, muchas de las cuales poseen un amplio acervo cultural, histórico y simbólico que ha sido invisibilizado por modelos de desarrollo centrados en lo urbano y lo industrial; la nueva ruralidad implica una mirada integral a las comunidades rurales que ya no solo producen alimentos sino también gestionan saberes, cuidan territorios, preservan lenguas originarias, celebran rituales, resguardan sitios arqueológicos y conforman redes sociales de resistencia (Soloaga et al., 2022). En este sentido, el patrimonio cultural -tanto tangible como intangible- se vuelve una fuente estratégica para el desarrollo local, en la medida en que puede activarse de manera sostenible como recurso económico, educativo y social (Boisier, 2009; Blasco y Navarro, 2021) .
En México, este patrimonio cultural es especialmente rico: desde zonas arqueológicas prehispánicas aún no reconocidas por el INAH, hasta tradiciones orales, gastronomía, fiestas patronales, medicina tradicional y técnicas artesanales (González, 2021). Todos estos elementos pueden jugar un papel dinamizador si se integran a proyectos productivos desde una perspectiva comunitaria y con respeto a la identidad local. Aquí, el turismo cultural y arqueológico se presenta como una vía posible: bien gestionado, no solo genera ingresos, sino que fortalece el tejido social, revalora la memoria colectiva y reactiva economías circulares (Fernández et al., 2017; Escobedo et al., 2023).
La nueva ruralidad mexicana es una realidad en construcción que exige políticas públicas sensibles, marcos jurídicos actualizados y enfoques territoriales que reconozcan la complejidad del mundo rural (Soloaga et al., 2022). Reconocer el patrimonio cultural como motor de desarrollo local implica ver al campo no como un espacio a modernizar desde fuera, sino como un territorio con saberes, memorias y posibilidades propias, capaz de generar alternativas sostenibles en medio de las crisis contemporáneas. No obstante, esta dinámica no está exenta de riesgos (Zamora, 2011; Hernández, 2023). La mercantilización del patrimonio, la apropiación cultural, o la imposición de modelos turísticos ajenos a las realidades locales pueden dañar más de lo que ayudan. Por ello, la clave está en promover procesos participativos, donde las comunidades sean protagonistas del diseño, manejo y beneficio de sus recursos patrimoniales (Trigueros, 2016; López, 2017; Cantar et al., 2021).
1.2. Pinturas rupestres en el norte de México: patrimonio ancestral de Chihuahua
El norte de México, particularmente el estado de Chihuahua, resguarda un vasto patrimonio arqueológico que ha permanecido, en muchos casos, fuera del foco de las políticas culturales nacionales. Entre estos tesoros destacan las pinturas rupestres, huellas ancestrales que nos conectan con las formas de vida, cosmovisiones y expresiones simbólicas de los pueblos originarios que habitaron la región miles de años atrás (González, 2021; Rodríguez, 2022a). Estas manifestaciones, grabadas o pintadas en cuevas, cañones y formaciones rocosas, son testimonio vivo de la presencia humana antigua, de sus rituales, creencias, relaciones con la naturaleza y estructuras sociales (Rodríguez, 2022b)
En Chihuahua, sitios como La Cueva de las Monas, Cueva Grande, Cueva de la Serpiente y Cañón del Huápoca, entre otros, albergan pictografías y petroglifos que muestran figuras humanas, animales, trazos geométricos y escenas rituales (Rodríguez, 2022a). Estas expresiones rupestres no solo tienen valor estético o arqueológico, sino que constituyen un recurso identitario para las comunidades rurales cercanas, muchas de las cuales han convivido históricamente con estos espacios sagrados sin que el Estado los reconozca como parte fundamental del patrimonio nacional (González, 2021). Este patrimonio rupestre es parte del legado de culturas como los rarámuri, los apaches, los pueblos cazadores-recolectores del desierto, entre otros y su estudio, así como su preservación, permiten entender mejor la ocupación humana prehispánica en el norte de México, región a menudo excluida del relato histórico dominante centrado en el altiplano central o el sur del país (Rodríguez, 2022b).
Cabe mencionar que muchas de estas cuevas se encuentran en territorios ejidales o comunales, lo cual exige que las comunidades locales sean consideradas no como usuarias secundarias, sino como custodias legítimas del patrimonio (Rodríguez, 2022b). Está claro que revalorizar las pinturas rupestres en Chihuahua implica reconocer al norte de México como territorio ancestral, complejo y rico en simbolismos, que puede y debe contar con estrategias propias para el desarrollo (González, 2021). En este sentido, su visibilización y resguardo forman parte de una agenda de justicia cultural y territorial que articula pasado, presente y futuro desde una lógica local (Zamora, 2011; Kieffer, 2019).
2. Metodología
La metodología empleada en esta investigación se fundamenta en un enfoque cualitativo, el cual permitió comprender a profundidad las dinámicas sociales, culturales y territoriales vinculadas con el patrimonio arqueológico de la Cueva de las Monas, ubicada en el ejido Cuauhtémoc, Chihuahua (Hernández et al., 1998; Propin, 2003). Este enfoque resultó pertinente debido a que permitió rescatar la voz de los actores locales, sus saberes, percepciones y aspiraciones respecto al potencial turístico de su entorno. El estudio fue desarrollado en tres etapas, a saber: 1) elaboración de un diagnóstico territorial; 2) realización de entrevistas semiestructuradas; 3) desarrollo de un análisis FODA con la información obtenida en las fases anterirores (Ponce, 2007).
La primera etapa consistió en la elaboración de un diagnóstico territorial dividido en tres fases complementarias. En primer lugar, se llevó a cabo un recorrido físico por la comunidad y por la zona arqueológica, con el objetivo de identificar elementos del paisaje, condiciones de acceso, estado de conservación del sitio y su contexto inmediato. Este reconocimiento permitió tener una visión integral del espacio y sus potencialidades para el desarrollo turístico.
En una segunda etapa, se realizaron entrevistas semiestructuradas con habitantes del ejido, buscando captar opiniones, narrativas locales e iniciativas comunitarias relacionadas con el sitio arqueológico. Estas entrevistas también ayudaron a detectar el grado de apropiación simbólica del patrimonio y las expectativas de la población respecto a su aprovechamiento turístico.
La tercera etapa consistió en el desarrollo de un análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), integrando la información obtenida en las fases anteriores (Ponce, 2007; García, 2017). Este análisis fue clave para estructurar la elaboración de una propuesta de desarrollo turístico centrada en la Cueva de las Monas. La propuesta busca articular las capacidades locales con una visión de turismo cultural sostenible, incluyente y respetuoso del patrimonio.
2.1. Área de estudio: la Cueva de las Monas en el Ejido Cuauhtémoc en Chihuahua, México
Este enclave histórico alberga más de 300 manifestaciones gráfico-rupestres que narran la actividad de quienes habitaron la zona hace más de dos mil años (figura 1).. Las pinturas rupestres de la cueva abarcan al menos tres períodos temporales distintos: período arcaico (500 a.C.), período colonial: (siglo XVII) y período apache (siglo XIX). Estas representaciones incluyen figuras humanas estilizadas, animales y símbolos abstractos, reflejando la diversidad cultural y la continuidad histórica de la región (Rodríguez, 2022a). La Cueva de las Monas es un sitio arqueológico de gran relevancia ubicado al norte del municipio de Chihuahua, México. Se encuentra en el kilómetro 38.5 de la carretera Chihuahua a Juárez, y a 19 kilómetros al oeste de la carretera a Colonia Cuauhtémoc (figura 2) (Rodríguez, 2022b).
En la década de 1990, debido al incremento en el número de visitantes, se realizaron trabajos de limpieza, instalación de barandales, cédulas informativas y acondicionamiento de senderos para facilitar el acceso y preservar el sitio. Sin embargo, la afluencia turística también ha planteado desafíos en términos de conservación. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha llevado a cabo intervenciones para la restauración y preservación de las pinturas rupestres, implementando medidas de protección y promoviendo la concienciación sobre la importancia del patrimonio cultural.

Fuente: Fotografías tomada in situ.
Figura 1 Pinturas rupestres encontradas en la Cueva de las Monas en Chihuahua, México.

Fuente: Rodríguez (2022b).
Figura 2 Localización geográfica del área de estudio: Cueva de las Monas, Chihuahua (México)
3. Resultados y discusión
3.1. Etapa 1. Diagnóstico territorial
Durante la primera etapa del diagnóstico territorial, se llevó a cabo un recorrido físico minucioso por la comunidad de los ejidos Cuauhtémoc y Benito Juárez, así como por la zona arqueológica de la Cueva de las Monas. Esta actividad tuvo como propósito principal conocer las condiciones actuales del territorio y generar un registro detallado que permitiera fundamentar las acciones posteriores del proyecto de desarrollo turístico. Se aplicaron tres métodos principales: observación directa, medición de distancias con GPS y registro fotográfico.
La observación directa permitió evaluar aspectos como la accesibilidad al sitio arqueológico, el estado de los caminos -que combinan tramos pavimentados y de terracería-, y las condiciones de la infraestructura existente, tanto en la comunidad como en la cueva misma. Se identificaron equipamientos clave como una iglesia, un jardín de niños, alumbrado público, salón ejidal, taller de costura y establos lecheros (figura 3). Además, se observó la existencia de actividades productivas como la extracción de agua para consumo humano, la agricultura de traspatio y la ganadería de pastoreo (figura 4).

Fuente: Fotografías tomada in situ.
Figura 3 Algunas condiciones de infraestructura y equipamiento en el área de estudio.

Fuente: Fotografías tomada in situ.
Figura 4 Actividades productivas presentes en el área de estudio.

Fuente: Fotografías tomada in situ.
Figura 5 Reccorridos por los accesos principales al sitio arqueológico “La Cueva de las Monas”
Mediante el uso de GPS se midieron distancias entre puntos clave, determinando el tiempo aproximado que toma acceder desde la comunidad hasta la cueva. Estas mediciones son esenciales para diseñar rutas turísticas seguras y prácticas. Finalmente, el registro fotográfico capturó imágenes representativas del entorno, tanto de la infraestructura como de los paisajes naturales, las cuales servirán para apoyar el análisis del potencial turístico del sitio (figura 5). Todo este trabajo proporciona una base sólida para comprender la realidad territorial del ejido y para proponer estrategias viables de desarrollo local.
3.2. Etapa 2. Entrevistas y encuestas
Para su aplicación, se siguió un muestreo bola de nieve, el cual consiste en comenzar con unos pocos participantes que cumplen con los criterios del estudio y pedirles que recomienden a otros posibles participantes que también cumplan con esos criterios. Gracias a ello, fue posible contactar a los miembros de la comunidad local, incluyendo a los habitantes de ambos ejidos, autoridades locales, y actores clave para entrevistarles y encuestarles (figura 6). Entrevistas semi-estructuradas: Preguntas abiertas que permiten explorar las percepciones de la comunidad respecto al sitio arqueológico y el turismo, además de sus preocupaciones sobre seguridad, infraestructura y posibles beneficios o impactos negativos. Encuestas: cuestionarios para obtener información cuantitativa sobre las opiniones de los residentes sobre el turismo, la economía local y el desarrollo de la zona.
3.3. Etapa 3. Análisis FODA
Para el desarrollo de la etapa 3 se integró toda la información obtenida en las anteriores etapas, dando como resultado un esquema muy puntual sobre las Fortalezas, las Oportunidades, las Debilidades y las Amenazas que están presentes en la comunidad del Ejido Cuauhtémoc (figura 7).
Fortalezas (aspectos internos positivos de la comunidad que favorecen el desarrollo turístico). La Cueva de las Monas es un sitio con gran valor arqueológico, lo que puede atraer el interés de turistas nacionales e internacionales, favoreciendo con ello un modelo de desarrollo turístico sostenible si se gestiona adecuadamente. Existe una gran curiosidad y atracción, tanto local como extrerna, hacia la cueva (sitio arqueológico), lo que crea un ambiente propicio para el turismo y genera un punto de partida postivo para la gestión de una estrategia de desarrollo turístico arqueológico. La comunidad posee una riqueza cultural que puede ser aprovechada en las actividades turísticas, integrando la venta de artesanías, gastronomía local y presentaciones culturales a la oferta turística del sitio. Los residentes están dispuestos a involucrarse activamente en un proyecto turístico, siendo esto un elemento clave para garantizar que los beneficios del turismo se distribuyan equitativamente y se minimicen los conflictos sociales.
Oportunidades (factores externos que la comunidad puede aprovechar para mejorar su situación y desarrollo turístico. El turismo arqueológico y el ecoturismo están en auge, y la Cueva de las Monas puede aprovechar esta tendencia para atraer a turistas interesados en el patrimonio histórico y natural de la región. Existen programas gubernamentales y privados que podrían financiar la mejora de la infraestructura vial y los servicios turísticos, lo que facilitaría el acceso a la cueva y garantizaría la seguridad de los visitantes. Aprovechar la creciente popularidad de destinos turísticos menos masificados y más auténticos, lo que puede atraer a un segmento de turistas interesados en experiencias más auténticas y en contacto con la naturaleza. El desarrollo turístico ofrecería nuevas oportunidades laborales en el área, como guías turísticos, personal para servicios de alojamiento y alimentación, y productores de artesanías. Establecer alianzas con operadores turísticos, agencias de viaje y otras comunidades cercanas podría facilitar la promoción y comercialización de la Cueva de las Monas, así como incrementar el flujo de turistas.

Fuente: elaboración propia con datos de la primera y segunda etapa de la investigación.
Figura 7 Esquema visual del Análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) de la Comunidad Ejido Cuauhtémoc en Chihuahua, México.
Debilidades (aspectos internos que limitan el potencial turístico de la comunidad). La comunidad carece de infraestructura adecuada para recibir turistas (carreteras en mal estado, falta de señalización, servicios básicos limitados como agua potable, baños, etc.), lo que representa una barrera importante para el desarrollo turístico. La ausencia de un plan estructurado de manejo turístico y la falta de un marco regulatorio para el acceso al sitio arqueológico pueden generar problemas de sobreexplotación, deterioro del patrimonio y accidentes debido a la falta de control. Los habitantes no cuentan con capacitación específica en gestión de turismo, lo que limita su capacidad para aprovechar las oportunidades turísticas y para brindar una experiencia adecuada a los turistas. Si el turismo no es gestionado de manera sostenible, puede poner en peligro los recursos naturales y culturales de la zona, afectando tanto al medio ambiente como a la calidad del atractivo turístico. Actualmente, los turistas pasan por la zona sin generar ingresos para la comunidad, lo que provoca que no haya un reparto justo de los beneficios. Esto puede generar resentimiento y resistencia al cambio si no se implementa un sistema que permita una distribución equitativa.
Amenazas (factores externos que podrían poner en riesgo el desarrollo turístico de la comunidad). La llegada de turistas sin un control adecuado podría dañar el patrimonio arqueológico y el entorno natural, lo que afectaría la sostenibilidad del proyecto a largo plazo. La competencia de destinos turísticos cercanos más establecidos puede desviar la atención de los turistas hacia otros lugares más accesibles o mejor preparados, lo que reduciría el interés en la Cueva de las Monas. Problemas políticos o económicos tanto a nivel local como nacional podrían afectar el financiamiento o la implementación de proyectos turísticos, dificultando el desarrollo de la infraestructura necesaria. La falta de apoyo institucional y político para convertir la Cueva de las Monas en un destino turístico reconocido podría limitar el acceso a recursos, subvenciones y apoyos legales. La falta de regulación adecuada puede generar una afluencia masiva de turistas, lo que podría llevar a la degradación del sitio arqueológico y la comunidad, provocando también problemas de seguridad, logística y sostenibilidad.
4. Conclusiones
4.1. Propuesta estratégica de desarrollo arqueoturístico “Cueva de las Monas”
Una vez realizada la investigación (comprendida por sus tres etapas), fue posible generar una propuesta de desarrollo turístico fundamentado en el sitio arqueológico conocido como la “Cueva de las Monas”. En este sentido, la estrategia se integró de la siguiente manera:
Mejoras en infraestructura turística. De acuerdo con los lineamientos, la infraestructura turística debe ser sostenible, inclusiva y funcional para todos los visitantes. A continuación, se presentan las acciones necesarias:
• Accesibilidad al sitio: El desarrollo de caminos seguros y adecuados para vehículos y peatones. Esto incluye la reparación de caminos existentes y la creación de nuevas rutas de acceso, con señalización clara y visible tanto en los ejidos como en el sitio arqueológico. Se debe asegurar la accesibilidad universal para personas con discapacidades, garantizando que el acceso a la cueva sea posible para todos.
• Centro de atención al visitante: Crear un espacio donde los turistas puedan recibir información sobre la historia de la cueva, su relevancia arqueológica, y las normas de comportamiento para preservar el sitio. Este centro también puede ofrecer servicios como venta de boletos, productos artesanales y guías locales.
• Servicios básicos: Asegurar que los visitantes cuenten con servicios de agua potable, sanitarios, áreas de descanso y zonas de sombra. Esto es fundamental para mejorar la experiencia del turista y fomentar estancias más largas, con un impacto económico positivo para la comunidad.
Impulso a la Participación Comunitaria. El desarrollo de este proyecto debe centrarse en la inclusión y el beneficio directo de la comunidad local, alineándose con los principios del Consejo de Turismo:
• Capacitación y formación: Implementar programas de capacitación para los residentes de los ejidos Cuauhtémoc y Benito Juárez. Los cursos pueden cubrir áreas como guianza turística, conservación de patrimonio, marketing turístico y emprendimiento, de modo que los habitantes puedan ofrecer servicios de alta calidad, como guías locales, venta de alimentos, artesanías y otros productos turísticos.
• Involucramiento en la gestión: Fomentar que los residentes participen en la gestión del sitio y en la toma de decisiones sobre su desarrollo turístico. Esto incluiría la creación de una comisión local de turismo que trabaje en conjunto con las autoridades municipales, con el fin de garantizar que el desarrollo sea equitativo y sostenible.
• Promoción de negocios locales: Impulsar la creación de pequeñas empresas relacionadas con el turismo, como tiendas de recuerdos, restaurantes, servicios de transporte o alojamiento en casas locales (turismo rural). De esta forma, los ingresos generados por el turismo se distribuyen de manera más equitativa entre los miembros de la comunidad.
Estrategias de Conservación del Patrimonio y Sostenibilidad. Una de las prioridades del Consejo de Turismo del Municipio de Chihuahua es la preservación del patrimonio cultural y la sostenibilidad. Por lo tanto, las siguientes acciones son clave para garantizar que el desarrollo turístico no afecte la integridad del sitio:
• Plan de manejo y conservación: Desarrollar un plan detallado que regule el acceso a las áreas más sensibles de la cueva, con el fin de proteger las manifestaciones rupestres. Este plan debe incluir medidas de conservación preventiva, como la vigilancia constante, restricciones en el número de visitantes por día y el uso de tecnologías no invasivas para el monitoreo del estado de conservación del sitio.
• Turismo responsable: Implementar normas de comportamiento para los turistas, asegurando que respeten el sitio, no dejen basura y eviten realizar actividades que puedan dañarlo. Además, se deben promover actividades complementarias que fomenten el respeto por la naturaleza y la cultura local, como la observación de fauna, senderismo o talleres de arte tradicional.
• Certificación de sostenibilidad: Buscar la certificación turística sostenible para el sitio, que garantice que las actividades turísticas se llevan a cabo de acuerdo con los más altos estándares ambientales y sociales. Esta certificación puede ser un atractivo adicional para los turistas que buscan experiencias respetuosas con el medio ambiente.
Estrategias de Promoción y Marketing Turístico. Para atraer turistas y generar interés en el sitio, es fundamental llevar a cabo una estrategia de marketing integral que aproveche tanto los canales tradicionales como digitales:
• Campañas de promoción digital: Utilizar las redes sociales y plataformas de turismo para dar a conocer la cueva y sus características únicas. Se pueden crear videos, infografías y artículos sobre la importancia del sitio, su historia y su conexión con la cultura local, destacando los esfuerzos de conservación y la participación comunitaria.
• Alianzas con operadores turísticos: Trabajar con operadores turísticos tanto locales como nacionales para incluir la Cueva de las Monas en los itinerarios de turismo cultural y arqueológico. Esta alianza puede atraer grupos de turistas que buscan experiencias únicas y auténticas.
• Desarrollo de productos turísticos complementarios: Crear paquetes turísticos que incluyan visitas guiadas a la cueva, recorridos por la región, visitas a museos locales y talleres culturales. Esto ayudará a diversificar la oferta turística y aumentar la permanencia de los turistas en la zona.
Evaluación y Monitoreo Continuo. Para asegurar que el desarrollo turístico se mantenga alineado con los objetivos de sostenibilidad y beneficio comunitario, es esencial implementar un sistema de
monitoreo y evaluación continua:
• Medición de impactos: Evaluar periódicamente los impactos económicos, sociales y ambientales del turismo en la región. Esto incluye monitorear el número de visitantes, el nivel de satisfacción de los turistas, y el impacto en la comunidad y el medio ambiente.
• Ajustes a las estrategias: Realizar ajustes en las políticas y estrategias de desarrollo turístico en función de los resultados del monitoreo, con el fin de maximizar los beneficios y minimizar los impactos negativos.
4.2. Reflexiones finales
El lograr asentar la propuesta en las dependencias correspondientes marcaría un parteaguas para el proceso de desarrollo sostenible de la comunidad, ya que el proceso para el desarrollo turístico sería rápido. Si bien, los pobladores de los ejidos que comparten esta maravilla arqueológica han logrado sobrellevar y adaptarse a los retos que ha traído consigo el que la cueva y sus pinturas se hayan vuelto tan atractivas para la comunidad chihuahuense; debe brindarse un apoyo para que las situaciones no se salgan de sus manos y no generen otro tipo de situaciones más fuertes o difíciles de controlar. El poder acceder a un beneficio de tipo económico dentro de su comunidad es un ganar-ganar al exponerse de manera continua a conductores y personas ajenas a su espacio, es por ello que con esta propuesta se busca ayudarles a generar ese espacio de negociación para que pueda fluir la oportunidad de desarrollo local desde lo turístico.
Si bien el ejido sigue teniendo su actividad económica de tipo agrícola-ganadera, la nueva ruralidad y su pluriactivdad ha orillado a los habitantes a buscar otro tipo de ingresos para mantener sus hogares (Soloaga et al., 2022). La propuesta de desarrollo turístico-arqueológico para la Cueva de las Monas, alineada con los lineamientos del Consejo de Turismo del Municipio de Chihuahua, busca crear un modelo de turismo sostenible que beneficie a la comunidad local, preserve el patrimonio arqueológico y promueva el desarrollo local en la región (Boisier, 2009; Zamora, 2011). La clave está en la participación activa de la comunidad, la conservación del sitio y la implementación de infraestructuras y servicios de calidad que mejoren la experiencia de los turistas mientras se minimizan los impactos negativos al medio ambiente y al patrimonio cultural. Con un enfoque colaborativo y estratégico, este proyecto puede convertirse en un ejemplo exitoso de turismo responsable y de beneficio mutuo para los residentes y los visitantes.














