1. Introducción
La promoción de la salud a nivel global es importante por varias razones. Primero, mejora la calidad de vida de las personas al reducir la incidencia de enfermedades prevenibles y al promover comportamientos saludables; esto no solo tiene un impacto positivo en el bienestar individual, sino que también contribuye a la cohesión social y al desarrollo económico de las comunidades. En segundo lugar, la promoción de la salud reduce la carga económica que las enfermedades crónicas y prevenibles imponen sobre los sistemas de salud; la prevención de enfermedades a través de políticas efectivas puede disminuir significativamente los costos asociados con el tratamiento y la gestión de enfermedades, liberando recursos para otras áreas críticas de la atención médica. Por lo tanto, la promoción de la salud tiene el potencial de abordar las desigualdades en salud al garantizar que todos los segmentos de la población, independientemente de su nivel socioeconómico, tengan acceso a las mismas oportunidades para mantener y mejorar su salud (Organización Mundial de la Salud, 2022).
A escala global, la eficacia de las políticas públicas en salud continúa siendo una preocupación central para los sistemas sanitarios, especialmente en contextos postpandemia (Lezadi et al., 2021). Se estima que aproximadamente el 40% de las políticas implementadas en los últimos diez años no alcanzan los objetivos de cobertura, calidad o sostenibilidad esperados (Organización Mundial de la Salud, 2022). Esta ineficacia se debe, en gran parte, a la desconexión entre el diseño normativo y las condiciones reales de los sistemas de atención (Organización Mundial de la Salud, 2021). Además, alrededor del 32% de las estrategias carecen de mecanismos adecuados de monitoreo y evaluación, lo que impide ajustes oportunos (Ayouni et al., 2021). La fragmentación institucional y la limitada inversión en salud digital agravan aún más estos desafíos estructurales.
En América Latina, las debilidades en la eficacia de las políticas públicas en salud son particularmente evidentes (Organización Panamericana de la Salud, 2020). Más del 48% de la población en la región carece de acceso integral a servicios sanitarios de calidad, a pesar de múltiples programas diseñados para mejorar la equidad y la eficiencia (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2022). Se observa una alta rotación de políticas debido a cambios gubernamentales, lo cual interrumpe la continuidad técnica y reduce el impacto de las intervenciones (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, 2022). Asimismo, el 37% de los planes nacionales de salud no contempla indicadores claros de resultado ni mecanismos participativos de rendición de cuentas, dificultando su implementación efectiva y sostenida a largo plazo (Organización Panamericana de la Salud, 2022).
En el contexto peruano, las políticas públicas en salud presentan severas limitaciones para generar resultados sostenibles y equitativos (Ministerio de Salud del Perú, 2024). Aproximadamente el 61% de la población accede a servicios sanitarios enfrentando barreras económicas, geográficas o administrativas, lo cual refleja la baja efectividad de los programas universales (Zavaleta, 2023). Además, el 42% de las intervenciones carece de lineamientos técnicos adecuados o personal capacitado (Zavaleta, 2025), lo que evidencia una implementación fragmentada, agravada por la débil articulación intergubernamental y la escasa inversión en sistemas de información sanitaria. El presente estudio se justifica por la necesidad de identificar los factores estructurales, normativos y operativos que limitan la eficacia de las políticas sanitarias, especialmente en poblaciones vulnerables. La carencia de enfoques integrales y basados en evidencia, junto con la burocracia, la falta de continuidad política y la débil coordinación intersectorial, contribuyen a resultados subóptimos y a un uso ineficiente de los recursos. Esta problemática se vuelve más crítica en el contexto pospandemia, donde la resiliencia y eficiencia de los sistemas de salud son esenciales para garantizar derechos fundamentales y avanzar hacia el desarrollo sostenible. Asimismo, se reconoce que la promoción de la salud requiere una colaboración intersectorial amplia, involucrando sectores como educación, medio ambiente y economía. Este análisis comparativo busca aportar al debate académico y práctico sobre la efectividad de las políticas de salud, proponiendo estrategias fundamentadas en evidencia para fortalecer su formulación, implementación y evaluación.
En base a lo expuesto, la pregunta de investigación es ¿Cuáles son los principales desafíos identificados en la literatura reciente que afectan la eficacia de las políticas de promoción de la salud? El objetivo de este artículo es identificar desafíos que actualmente se están experimentando para la eficacia de las políticas de promoción de la salud. La justificación de este análisis radica en la necesidad de adaptar las políticas de promoción de la salud a los contextos específicos de cada país, teniendo en cuenta factores como el sistema de salud, el marco político, las condiciones socioeconómicas y las características culturales.
1.1. Marco teórico
La Teoría de las Políticas Públicas constituye un marco esencial para comprender cómo se formulan, implementan y evalúan las decisiones gubernamentales orientadas al bienestar colectivo. Impulsada por Harold Lasswell en el siglo XX, esta teoría propuso un enfoque interdisciplinario basado en el análisis racional de problemas sociales y en la participación de múltiples actores (St. Denny y Zittoun, 2024). Surgida en un contexto de expansión del Estado de Bienestar y de la necesidad de eficiencia administrativa, concibe las políticas públicas como reflejo de relaciones de poder, prioridades ideológicas y estructuras institucionales (Linquiti, 2024). Su análisis permite entender la configuración de agendas gubernamentales, la asignación de recursos y los efectos diferenciados de las políticas sobre la población (Peters y Zittoun, 2024). En sectores como salud y educación, las decisiones políticas inciden directamente en la equidad y el acceso, especialmente en contextos vulnerables (Pronk et al., 2021). Complementariamente, la Teoría de la Salud Pública aborda de manera integral los determinantes sociales, económicos y ambientales que inciden en la salud colectiva, superando el modelo biomédico tradicional. Inspirada en el pensamiento de Rudolf Virchow, quien entendía la medicina como una ciencia social, su evolución teórica se vincula con las transiciones epidemiológicas y las desigualdades sanitarias desde el siglo XIX (Lange, 2021; Tawde et al., 2024). Esta perspectiva impulsa estrategias preventivas, enfoques intersectoriales y políticas estructurales centradas en la justicia sanitaria (de Gouveia et al., 2021), así como participación comunitaria y gobernanza eficiente de los sistemas sanitarios. En este marco, la interacción entre ambas teorías es crucial: políticas públicas eficaces son condición para una salud pública equitativa, y un sistema de salud robusto es indicador del éxito político-social (Taylor, 2022). Las políticas de promoción de la salud, en particular, integran estrategias y acciones del Estado dirigidas a mejorar las condiciones de vida y fomentar hábitos saludables. Su objetivo va más allá de la prevención, buscando intervenir estructuralmente en los determinantes sociales como la educación, el empleo o el ambiente (Woolhandler et al., 2021; Nutbeam y Muscat, 2021). Mediante un enfoque intersectorial, promueven equidad, participación ciudadana y empoderamiento comunitario en la gestión del bienestar (Gao et al., 2021). Desde una perspectiva conceptual, las políticas públicas de promoción de la salud se apoyan en los principios de integralidad, sostenibilidad y justicia social (Woolhandler et al., 2021). Su desarrollo responde a marcos internacionales como la Carta de Ottawa, que estableció la promoción de la salud como una estrategia central para mejorar los niveles de salud poblacional mediante el fortalecimiento de las capacidades individuales y colectivas (Gao et al., 2021). Estas políticas implican la acción coordinada entre diversos sectores -salud, educación, transporte, urbanismo- y se orientan a crear entornos que faciliten elecciones saludables, fortaleciendo así la salud desde un enfoque preventivo y comunitario (Nutbeam y Muscat, 2021).
Entre las principales características de las políticas de promoción de la salud destacan su orientación a largo plazo, la participación comunitaria, la promoción de estilos de vida saludables y el desarrollo de políticas públicas saludables (Woolhandler et al., 2021). Estas pueden clasificarse en universales, selectivas y focalizadas, según el grupo poblacional o contexto epidemiológico al que se dirigen (Nutbeam y Muscat, 2021). Su implementación requiere voluntad política, financiamiento sostenible, evaluación sistemática y coordinación interinstitucional, lo que constituye una base fundamental para una salud pública efectiva (Pronk et al., 2021). La salud pública, por su parte, se orienta a proteger y mejorar la salud colectiva mediante intervenciones poblacionales basadas en evidencia científica (Shahim et al., 2023). A diferencia de la medicina clínica, aborda determinantes biológicos, sociales, ambientales y conductuales, promoviendo el bienestar físico, mental y social a través de acciones coordinadas (Holt-Lunstad, 2022; Taylor, 2022). Incluye funciones como vigilancia epidemiológica, inmunización, regulación sanitaria, promoción de la salud, análisis de políticas públicas y planificación basada en datos (Shahim et al., 2023; Taylor, 2022). La articulación entre políticas de promoción de la salud y salud pública es complementaria: las primeras operan como herramientas preventivas y educativas, mientras que la segunda proporciona el marco técnico y científico que las guía (Taylor, 2022; Shahim et al., 2023). Este vínculo fortalece un modelo centrado en la justicia sanitaria, la sostenibilidad y el bienestar comunitario, esenciales para afrontar los desafíos sanitarios globales del siglo XXI (Holt-Lunstad, 2022; Lqbal y Zahidie, 2021).
2. Metodología
El presente estudio se llevó a cabo mediante una revisión bibliográfica exhaustiva de la literatura, orientada a identificar los principales desafíos que afectan la eficacia de las políticas de promoción de la salud. Las búsquedas se realizaron en la base de datos Scopus como fuente principal, complementadas con búsquedas exploratorias en Dialnet y Redalyc para contrastar resultados y ampliar el alcance del análisis.
Cadenas de búsqueda completas
Para asegurar transparencia y permitir la replicabilidad de la estrategia de búsqueda, se detallan las cadenas exactas introducidas en cada base de datos:
Scopus:
("promoción de la salud" AND "eficacia de políticas") OR ("promoción de la salud" AND "desafíos estructurales") AND PUBYEAR > 2019 AND PUBYEAR < 2025 AND (LIMIT-TO (LANGUAGE, "English") OR LIMIT-TO (LANGUAGE, "Spanish")) AND (LIMIT-TO (DOCTYPE, "ar") OR LIMIT-TO (DOCTYPE, "re"))
Se utilizaron operadores booleanos AND y OR para combinar los términos, aplicando filtros por idioma (inglés y español), años de publicación (2020-2024) y tipo de documento (artículos originales y revisiones de literatura). Las búsquedas fueron de tipo avanzada, ajustadas iterativamente para optimizar la precisión y relevancia de los resultados.
Criterios de selección
Se establecieron los siguientes criterios de inclusión:
• Artículos publicados entre los años 2020 y 2024.
• Estudios empíricos de tipo cuantitativo, cualitativo o mixto, así como revisiones sistemáticas previas relacionadas con la temática.
• Publicaciones que abordaran explícitamente sobre las políticas de promoción de la salud.
Se excluyeron:
Selección y organización de los estudios
El proceso de selección se desarrolló cuidadosamente en diversas etapas, buscando garantizar la pertinencia, calidad y coherencia de los estudios incluidos. Inicialmente, se realizó una búsqueda dirigida en Scopus, seleccionando artículos que respondieran al eje central de la investigación mediante una combinación de palabras clave relacionadas con las políticas de promoción de la salud. La revisión de títulos y resúmenes permitió una primera depuración. Posteriormente, se revisaron los textos completos para asegurar la profundidad metodológica y la adecuación temática. Se registraron todas las decisiones en un formato de seguimiento, manteniendo una línea clara de justificación para cada inclusión o exclusión. El uso del gestor Zotero permitió una administración ordenada de las referencias y facilitó la generación de bibliografía.
Extracción e interpretación de la información
Se diseñó una ficha de análisis en Excel para recolectar de cada estudio los siguientes datos: autoría, año, país, tipo de estudio, objetivo, metodología, principales hallazgos, limitaciones y conclusiones. Esta información se sistematizó en una matriz de comparación que permitió agrupar los artículos en categorías temáticas:
• Políticas públicas por grupos poblacionales (infantil, juventud, adultez).
• Políticas en contextos de pandemia.
• Políticas inclusivas y equidad sanitaria.
• Políticas frente a contaminación y salud ambiental.
• Salud en poblaciones indígenas y enfermedades infecciosas.
• Políticas públicas y fortalecimiento institucional global.
La clasificación temática se definió de manera inductiva tras la lectura completa de los estudios seleccionados, considerando similitudes en objetivos, contextos y resultados. Para la organización y síntesis de la información, los artículos incluidos se agruparon en categorías temáticas mediante una matriz de comparación (ver cuadro 1), considerando afinidades en objetivos, población objetivo, contexto y enfoques de política de salud. Esto permitió sistematizar los hallazgos en cinco grandes categorías temáticas.
Cuadro 1 Matriz
| Categoría temática | Autores incluidos | Breve justificación de la agrupación |
|---|---|---|
| 1) Políticas públicas por grupos poblacionales (infantil, juventud, adultez) | Aldana-Parra et al. (2020); Diaz et al. (2023); Kendall et al. (2023); Bakalár et al. (2024); Teeuwen et al. (2023); Burns et al. (2022); Irshad & Dash (2022); Padilla-Moseley et al. (2022); Hodder et al. (2022) | Estos estudios analizan políticas o intervenciones dirigidas a etapas específicas del ciclo de vida (infancia, adolescencia, adultez) para mejorar salud materno-infantil, actividad física, bienestar mental, envejecimiento saludable y nutrición. |
| 2) Políticas en contextos de pandemia | Buheji et al. (2022); Brakefield et al. (2021); Chen et al. (2022); Dzator et al. (2022); Túri & Virág (2021); Fuster-Casanovas et al. (2022); Umair et al. (2023) | Abordan respuestas institucionales, herramientas tecnológicas o políticas implementadas durante la pandemia de COVID-19, incluyendo análisis de medidas, vigilancia y gestión digital. |
| 3) Políticas inclusivas y equidad sanitaria | Barboza-Solís et al. (2020); Staccini & Lau (2022); Webb et al. (2021); Cordova-Pozo et al. (2023); Whitty et al. (2021) | Se centran en reducir desigualdades sociales o culturales en salud, abordando poblaciones vulnerables, equidad en salud digital, violencia de género y acceso a servicios de salud materna. |
| 4) Políticas frente a contaminación y salud ambiental | Bhandari et al. (2020); Odediran & Obeng-Gyasi (2024); Sullivan & Green (2020); Zare Jeddi et al. (2023); Taira et al. (2022) | Exploran la relación entre políticas de salud y factores ambientales como contaminación, exposición a metales/pesticidas, tabaquismo o regulación ambiental, resaltando la necesidad de políticas intersectoriales. |
| 5) Salud en poblaciones indígenas y enfermedades infecciosas | Ferruzzi et al. (2022); Schnaufer et al. (2023); Guimarães et al. (2024); Gulis et al. (2021) | Analizan políticas de salud dirigidas a poblaciones indígenas o relacionadas con enfermedades infecciosas crónicas y emergentes, destacando barreras históricas y necesidades de adaptación cultural. |
| 6) Políticas públicas y fortalecimiento institucional global | Morishita et al. (2024); Ji et al. (2022); Diaz L.A. et al. (2024) | Abordan políticas nacionales o globales para fortalecer sistemas de salud, incluyendo innovaciones, calidad institucional y relación entre políticas de salud pública y desarrollo económico/científico. |
Valoración de la calidad
Con el propósito de asegurar la validez de los resultados, se recurrió a los criterios de evaluación del Joanna Briggs Institute. Cada estudio fue examinado según su tipo de diseño, destacando aquellos que mostraron consistencia interna, claridad expositiva y discusión reflexiva. Aunque se identificaron variaciones en el nivel de profundidad metodológica, todos los estudios incluidos cumplieron con un estándar mínimo de calidad que justifica su análisis. La búsqueda inicial arrojó un total de 510 artículos científicos, recopilados en las bases de datos Scopus. A través de una revisión preliminar de títulos, resúmenes y palabras clave, se aplicó un proceso de cribado temático para determinar la pertinencia de cada estudio. Como resultado, 68 estudios fueron seleccionados para una lectura completa, de los cuales 42 cumplieron con todos los criterios metodológicos establecidos.
Evaluación de la calidad metodológica y riesgo de sesgo
Con el propósito de asegurar la validez de los resultados, se evaluó la calidad metodológica de los estudios incluidos mediante las herramientas del Joanna Briggs Institute (JBI), seleccionadas según el diseño de cada artículo:
• JBI Checklist for Analytical Cross Sectional Studies para estudios cuantitativos,
• JBI Checklist for Qualitative Research para estudios cualitativos, y
• JBI Checklist for Systematic Reviews and Research Syntheses para revisiones sistemáticas.
Cada estudio fue evaluado en ítems como validez interna, claridad en los objetivos, consistencia metodológica, exhaustividad en los resultados y discusión reflexiva. Los puntajes obtenidos se agruparon de la siguiente manera:
• 76% de los estudios (32/42) cumplieron con ≥80% de los criterios, considerados como calidad metodológica alta.
• 24% de los estudios (10/42) cumplieron con 60-79% de los criterios, considerados de calidad metodológica media.
• Ningún estudio presentó puntaje inferior al 60%, por lo que no se excluyó ningún artículo por baja calidad.
Estos resultados evidencian que, aunque hubo variaciones en el nivel de profundidad metodológica, todos los estudios incluidos cumplieron un estándar mínimo de calidad que justifica su análisis e interpretación.
Cuadro 2 Evaluación de los artículos elegidos
| Nivel de calidad metodológica | N.º de estudios | Porcentaje (%) | Descripción |
|---|---|---|---|
| Alta (≥80% de criterios cumplidos) | 32 | 76% | Estudios con consistencia metodológica alta, exposición clara de objetivos y discusión reflexiva. |
| Media (60-79% de criterios cumplidos) | 10 | 24% | Estudios con limitaciones parciales en diseño o exposición, pero adecuados para el análisis. |
| Baja (<60% de criterios cumplidos) | 0 | 0% | No se identificaron estudios con calidad insuficiente para el análisis. |
Los criterios utilizados en la evaluación metodológica incluyeron los ítems establecidos en las listas de verificación del Joanna Briggs Institute (JBI), considerando la naturaleza de cada estudio. Para los estudios cuantitativos transversales se aplicaron criterios como: claridad en los objetivos, definición adecuada de la muestra, validez de las mediciones, control de variables de confusión y consistencia en los métodos de análisis. En los estudios cualitativos se evaluó la congruencia entre la metodología y los objetivos, la adecuación en la recolección y análisis de datos, la representación de las voces de los participantes y la reflexión crítica sobre el posicionamiento del investigador. Para las revisiones sistemáticas se valoró la exhaustividad de las búsquedas, la claridad en los criterios de inclusión/exclusión, la calidad de la síntesis de resultados y la discusión de las limitaciones. Estos criterios permitieron asegurar que los estudios incluidos tuvieran solidez metodológica suficiente para aportar evidencia confiable al análisis.
Después de aplicar los criterios se seleccionaron 38 publicaciones completas para su análisis sistemático, como se aprecia en el cuadro 1.
Cuadro 3 Artículos seleccionados para el análisis
| N° | Autor | Título del artículo | Metodología | País | Año |
|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Aldana-Parra, F. et al. (2020) | Effectiveness of a new approach for exclusive breastfeeding counselling on breastfeeding prevalence, infant growth velocity and postpartum weight loss in overweight or obese women: Protocol for a randomized controlled trial | Cuantitativa | N/E | 2020 |
| 2 | Barboza-Solís, C. et al. (2020) | Theoretical implications for the analysis of social health inequalities: A discussion | Revisión sistemática | Costa Rica | 2020 |
| 3 | Buheji, M. et al. (2022) | The association between the initial outcomes of COVID-19 and the human development index: An ecological study | Cuantitativa | Bahréin | 2022 |
| 4 | Burns, R. A. et al. (2022) | The protective effects of wellbeing and flourishing on long-term mental health risk | Cuantitativa | Australia | 2022 |
| 5 | Cordova-Pozo, K. L. et al. (2023) | Trends in child marriage, sexual violence, early sexual intercourse and the challenges for policy interventions to meet the sustainable development goals | Cuantitativa | Bolivia | 2023 |
| 6 | Gulis, G. et al. (2021) | Population health status of the republic of kazakhstan: Trends and implications for public health policy | Cuantitativa | Kazajistán | 2021 |
| 7 | Bhandari, D. et al. (2020) | Climate change and infectious disease research in Nepal: Are the available prerequisites supportive enough to researchers? | Cualitativa | Nepal | 2020 |
| 8 | Diaz, L. E. et al. (2023) | Rates of breastfeeding initiation and duration in the United States: data insights from the 2016-2019 Pregnancy Risk Assessment Monitoring System | Cuantitativa | Estados Unidos | 2023 |
| 9 | Kendall, S. et al. (2023) | Becoming breastfeeding friendly in Great Britain-Does implementation science work? | Mixta | Reino Unido | 2023 |
| 10 | Bakalár, P. et al. (2024) | First report card on physical activity for children and adolescents in Slovakia: a comprehensive analysis, international comparison, and identification of surveillance gaps | Revisión sistemática | Eslovaquia | 2024 |
| 11 | Teeuwen, R. et al. (2023) | Measuring children’s and adolescents’ accessibility to greenspaces from different locations and commuting settings | Cuantitativa | Países Bajos | 2023 |
| 12 | Dzantor, E. K. et al. (2023) | Prioritizing Workplace Health Promotion Policy to Address High Blood Pressure and Obesity in a Public University in the Northern Region of Ghana | Mixta | Ghana | 2023 |
| 13 | Guimarães, J. S. F. et al. (2024) | Burden of liver disease in Brazil, 1996-2022: a retrospective descriptive study of the epidemiology and impact on public healthcare | Cuantitativa | Brasil | 2024 |
| 14 | Morishita, T. et al. (2024) | Cohort profile: rationale and design of the Resource Center for Health Science (RECHS) project - a study of health hazards and medical cost burden among the Japanese population | Cuantitativa | Japón | 2024 |
| 15 | Irshad, C. V., & Dash, U. (2022) | Healthy aging in India: evidence from a panel study | Cuantitativa | India | 2022 |
| 16 | Brakefield, W. S. et al. (2021) | An urban population health observatory system to support COVID-19 pandemic preparedness, response, and management: Design and development study | Cuantitativa | Estados Unidos | 2021 |
| 17 | Chen, D. et al. (2022) | Mutational Patterns Observed in SARS-CoV-2 Genomes Sampled From Successive Epochs Delimited by Major Public Health Events in Ontario, Canada: Genomic Surveillance Study | Cuantitativa | Canadá | 2022 |
| 18 | Dzator, J. et al. (2022) | Policy Stringency, Handwashing and COVID-19 cases: Evidence from Global dataset | Revisión sistemática | Estudio global | 2022 |
| 19 | Túri, G., & Virág, A. (2021) | Experiences and lessons learned from covid-19 pandemic management in south korea and the v4 countries | Mixta | Corea del Sur y países del Grupo V4 | 2021 |
| 20 | Fuster-Casanovas, A. et al. (2022) | An Artificial Intelligence-Driven Digital Health Solution to Support Clinical Management of Patients With Long COVID-19: Protocol for a Prospective Multicenter Observational Study | Cualitativa | Estudio multicéntrico internacional | 2022 |
| 21 | Haddad, S. M. et al. (2020) | Building a digital tool for the adoption of the WHO’s antenatal care recommendations | Revisión sistemática | Indonesia | 2020 |
| 22 | Staccini, P., & Lau, A. Y. S. (2022) | Consuming Health Information and Vulnerable Populations: Factors of Engagement and Ongoing Usage | Cuantitativa | Internacional | 2022 |
| 23 | Umair, A. et al. (2023) | Vaccine sentiment analysis using BERT + NBSVM and geo-spatial approaches | Cuantitativa | Internacional | 2023 |
| 24 | Ferruzzi, E. H. et al. (2022) | Profiles of indigenous patients with epilepsy in a Brazilian village | Cuantitativa | Brasil | 2022 |
| 25 | Díaz, L. A. et al. (2024) | Association between public health policies on alcohol and worldwide cancer, liver disease and cardiovascular disease outcomes | Mixta | Mundial | 2024 |
| 26 | Padilla-Moseley, J. et al. (2022) | A Program Evaluation of a Dietary Sodium Reduction Research Consortium of Five Low- and Middle-Income Countries in Latin America | Cuantitativa | Cinco países de América Latina | 2022 |
| 27 | Schnaufer, E. C. S. et al. (2023) | Prevalence of HIV-1 infection and associated characteristics in a Brazilian indigenous population: a cross-sectional study | Cuantitativa | Brasil | 2023 |
| 28 | Sullivan, M., & Green, D. (2020) | Toward eliminating children’s lead exposure: A comparison of policies and their outcomes in three lead producing and using countries | Revisión sistemática | Alemania, EE.UU. y Australia | 2020 |
| 29 | Webb, K. A. et al. (2021) | ‘I was trying to get there, but i couldn’t’: Social norms, vulnerability and lived experiences of home delivery in Mashonaland Central Province, Zimbabwe | Cualitativa | Zimbabue | 2021 |
| 30 | Odediran, A., & Obeng-Gyasi, E. (2024) | Association between Combined Metals and PFAS Exposure with Dietary Patterns: A Preliminary Study | Cuantitativa | EE.UU. | 2024 |
| 31 | Taira, K. et al. (2022) | Predicting Smoking Prevalence in Japan Using Search Volumes in an Internet Search Engine: Infodemiology Study | Cuantitativa | Japón | 2022 |
| 33 | Whitty, M. et al. (2021) | Health Promotion Strategies to Address Gambling-Related Harm in Indigenous Communities: A Review of Reviews | Revisión sistemática | Australia | 2021 |
| 34 | Zare Jeddi, M. et al. (2023) | FAIR environmental and health registry (FAIREHR)- supporting the science to policy interface and life science research, development and innovation | Revisión sistemática | Unión Europea (multinacional) | 2023 |
| 35 | Hodder, R. K. et al. (2022) | Interventions to prevent obesity in school-aged children 6-18 years: An update of a Cochrane systematic review and meta-analysis including studies from 2015-2021 | Revisión sistemática | Reino Unido (con participación internacional) | 2022 |
| 38 | J i, X. et al. (2022) | Does public health policy quality foster state innovation capacity? Evidence from a global panel data | Cuantitativa | China (liderazgo del estudio), datos globales | 2022 |
3. Resultados y discusión
Los principales hallazgos de esta revisión bibliográfica se presentan organizados en categorías temáticas, agrupando los estudios analizados según sus objetivos y poblaciones de interés. Este enfoque facilita una interpretación crítica más clara y coherente, permitiendo identificar patrones, tendencias y vacíos en la literatura sobre políticas públicas de promoción de la salud.
3.1. Políticas públicas por grupos poblacionales (infantil, juventud, adultez)
Los estudios revisados evidencian un consenso sobre la relevancia de diseñar políticas públicas de salud adaptadas a grupos poblacionales específicos para lograr impactos sostenibles en los indicadores de salud. Un patrón emergente es la persistencia de desigualdades estructurales, especialmente en poblaciones infantiles y juveniles vulnerables. Por ejemplo, si bien intervenciones basadas en modelos centrados en el cliente como el propuesto por Carl Rogers han demostrado efectividad en la promoción de la lactancia materna en poblaciones con sobrepeso (Aldana-Parra et al., 2020), en contextos como EE. UU. persisten barreras derivadas de factores socioeconómicos y raciales que limitan el acceso y la duración de la lactancia (Diaz et al., 2023). Este hallazgo refuerza la literatura sobre inequidades en salud materno-infantil, que señala la intersección entre clase, raza y políticas públicas como determinante crítico (Barboza-Solís et al., 2020).
En términos institucionales, estudios como el de Kendall et al., (2023) muestran que los marcos normativos basados en ciencia de implementación pueden fortalecer los sistemas de apoyo, alineándose con enfoques que priorizan intervenciones basadas en evidencia. Sin embargo, la revisión revela vacíos significativos en el diseño de políticas para entornos juveniles y adultos jóvenes: si bien Eslovaquia presenta avances en la promoción de actividad física (Bakalár et al., 2024), en países como Países Bajos persiste un acceso desigual a espacios verdes y áreas seguras para actividad física, lo que limita la efectividad de las políticas en jóvenes urbanos (Teeuwen et al., 2023). Otra tendencia identificada es la escasa articulación entre políticas de salud y entornos laborales. Evidencias de Ghana (Dzantor et al., 2023) y Brasil (Guimarães et al., 2024) destacan cómo la ausencia de intervenciones focalizadas por grupo etario en espacios de trabajo contribuye a la alta prevalencia de enfermedades crónicas como hipertensión y enfermedades hepáticas, reflejando un vacío en la integración intersectorial de las políticas públicas. En el ámbito de la salud mental, los estudios en Australia (Burns et al., 2022) e India (Irshad y Dash, 2022) subrayan el papel del capital social como factor protector frente a problemas de salud mental, aunque advierten que sin políticas sostenidas estas mejoras no se consolidan, en línea con investigaciones que enfatizan la institucionalización de la promoción del bienestar como clave para reducir desigualdades (Staccini & Lau, 2022). Por último, metodologías innovadoras como la infodemiología aplicada al tabaquismo (Taira et al., 2022) y estudios de vigilancia alimentaria como el del IDRC sobre consumo de sodio en América Latina (Padilla-Moseley et al., 2022) exponen la necesidad de enfoques interdisciplinarios que permitan anticipar patrones de riesgo y diseñar políticas más integrales y eficaces. En conjunto, estos hallazgos sugieren que, si bien existen esfuerzos relevantes para adaptar políticas públicas a grupos poblacionales específicos, persisten brechas significativas en la cobertura territorial, la equidad en el acceso y la articulación intersectorial, lo que limita el impacto sostenido de las intervenciones.
3.2. Políticas públicas sobre la contaminación del aire y salud ambiental
Los estudios revisados coinciden en que la salud ambiental y la contaminación del aire requieren políticas públicas articuladas que combinen monitoreo, regulación efectiva y participación multisectorial. Un patrón clave identificado es la falta de uniformidad internacional en estándares ambientales, como evidencia la comparación entre Alemania, EE. UU. y Australia sobre exposición infantil al plomo (Sullivan y Green, 2020), que demuestra amplias brechas en la implementación de políticas y en la aplicación de regulaciones, reforzando las desigualdades globales en protección ambiental. Este hallazgo coincide con investigaciones previas que subrayan la necesidad de armonizar estándares internacionales para reducir la exposición a contaminantes en poblaciones vulnerables (WHO, 2019). Por otro lado, estudios como el de Odediran y Obeng-Gyasi (2024) introducen un enfoque innovador al vincular exposición a contaminantes ambientales con patrones dietéticos en EE. UU., lo que revela que la contaminación ambiental no solo impacta directamente la salud, sino que se asocia a hábitos alimentarios de riesgo, sumando un componente interdependiente que hasta ahora ha sido poco explorado en la literatura. En el caso de Nepal, la revisión de Bhandari et al. (2020) muestra cómo las debilidades estructurales en la gobernanza ambiental limitan el desarrollo de políticas de salud pública frente al cambio climático y enfermedades infecciosas. Este vacío coincide con hallazgos de estudios en países de ingresos bajos y medios que señalan la falta de recursos y capacidades institucionales como barreras críticas para la implementación de políticas ambientales efectivas (UNEP, 2021). Asimismo, un tema emergente es la ausencia de mecanismos que aseguren la participación comunitaria en la definición y ejecución de políticas ambientales, lo que podría comprometer su sostenibilidad y aceptación social. Esta carencia ha sido identificada como un factor clave que limita la efectividad de intervenciones ambientales en diversos contextos (Zare Jeddi et al., 2023). En conjunto, los hallazgos subrayan que, pese a la creciente conciencia sobre los efectos de la contaminación del aire y otros contaminantes ambientales en la salud, persisten importantes inconsistencias regulatorias y vacíos en la gobernanza que obstaculizan la eficacia de las políticas públicas, especialmente en países con menor capacidad institucional.
3.3. Políticas públicas de la salud en contextos de pandemia
Los hallazgos sobre políticas públicas durante la pandemia de COVID-19 subrayan que los determinantes sociales, la capacidad institucional y la confianza ciudadana son variables críticas que influyen en la efectividad de las respuestas estatales. Un patrón emergente en los estudios revisados es la necesidad de integrar herramientas tecnológicas para mejorar la vigilancia epidemiológica y la toma de decisiones en tiempo real, como lo evidencian iniciativas como la Plataforma UPHO (Brakefield et al., 2021) y los análisis genómicos de Chen et al., (2022) en Canadá, que demostraron la relevancia de monitorear mutaciones del virus para adaptar estrategias sanitarias de forma ágil.
Sin embargo, los resultados sugieren que la adopción de marcos normativos estrictos no garantiza por sí misma la reducción de casos o la mitigación de daños, como muestra el estudio de Dzator et al. (2022), que encontró que medidas coercitivas sin suficiente participación social pueden ser menos efectivas que enfoques que fomentan la conciencia y la corresponsabilidad. Este hallazgo coincide con la literatura que cuestiona el enfoque exclusivamente punitivo en salud pública, enfatizando la necesidad de políticas que promuevan la colaboración comunitaria como clave para la efectividad (WHO, 2020).
El caso de Corea del Sur, analizado por Túri y Virág (2021), emerge como modelo replicable al combinar transparencia gubernamental, coordinación interinstitucional y uso de tecnología, logrando respuestas eficaces sin necesidad de confinamientos prolongados. Este contraste con otros países como Kazajistán (Gulis et al., 2021), donde la inversión en salud pública careció de una dirección estratégica, resalta que los recursos, por sí solos, son insuficientes sin liderazgo claro y planificación basada en evidencia.
Una tendencia destacada es el creciente interés en el uso de inteligencia artificial (IA) para fortalecer la gestión sanitaria, como evidencian los estudios de Fuster-Casanovas et al., (2022) y Umair et al.,(2023) que demostraron el potencial de la IA para analizar grandes volúmenes de datos, mejorar la predicción de brotes y comprender percepciones sociales sobre medidas sanitarias. Sin embargo, persiste un vacío importante en la discusión sobre los marcos éticos y normativos necesarios para garantizar la equidad, la privacidad y la transparencia en el uso de estas tecnologías en salud pública, lo que coincide con advertencias de organizaciones internacionales sobre los riesgos de un despliegue no regulado de la IA (UNESCO, 2021).
En conjunto, estos hallazgos sugieren que, para enfrentar futuras crisis sanitarias, es indispensable combinar inversiones sostenidas con planificación estratégica, integración tecnológica responsable y políticas inclusivas que fomenten la confianza y el compromiso social.
3.4. Políticas públicas de salud inclusivas
La evidencia revisada muestra de manera consistente que las políticas inclusivas en salud deben superar el mero acceso formal para abordar barreras culturales, tecnológicas y estructurales que perpetúan desigualdades. Un patrón emergente es que la adaptación sociocultural de las intervenciones es clave para su efectividad: el estudio de Staccini y Lau (2022) demuestra que la salud digital puede ser una herramienta poderosa para reducir inequidades raciales en cuidados paliativos, pero advierte que sin considerar las realidades culturales y las brechas de alfabetización digital, estas herramientas pueden incluso exacerbar desigualdades existentes, coincidiendo con el enfoque de salud digital inclusiva planteado por la OMS (2021).
Otro hallazgo relevante es el potencial de las redes sociales como herramientas de escucha ciudadana en tiempo real, como evidencia Umair et al., (2023), que introduce un nuevo campo de investigación para comprender percepciones, actitudes y resistencias hacia políticas de salud. Sin embargo, persiste un vacío en la literatura respecto a cómo traducir estos datos en acciones políticas concretas, lo que refleja la necesidad de metodologías mixtas que integren análisis de big data con investigación cualitativa contextualizada.
Asimismo, estudios como los de Córdova-Pozo et al., (2023) y Barboza-Solís et al., (2020) coinciden en que la efectividad de políticas inclusivas depende de la contextualización de marcos teóricos y enfoques interseccionales, reforzando la importancia de diseñar políticas desde la comprensión de determinantes sociales locales.
Finalmente, el caso de Zimbabwe analizado por Webb et al., (2021) pone en evidencia que los cambios en normas sociales deben ir acompañados de mejoras tangibles en accesibilidad y calidad de atención; de lo contrario, las intervenciones pierden legitimidad y sostenibilidad. Este hallazgo coincide con estudios que señalan que las políticas con enfoque de derechos deben transversalizarse en sectores como educación, justicia y protección social para lograr resultados duraderos en salud inclusiva (UNICEF, 2022).
3.5. Salud en poblaciones indígenas y enfermedades infecciosas
La revisión destaca que las comunidades indígenas enfrentan barreras históricas, estructurales y culturales que condicionan su acceso a servicios de salud oportunos y de calidad, perpetuando vulnerabilidades frente a enfermedades infecciosas. Un patrón identificado en estudios como los de Ferruzzi et al. (2022) y Schnaufer et al. (2023) es la coexistencia de altas prevalencias de enfermedades (epilepsia, VIH) con baja cobertura diagnóstica y resistencia a tratamientos, reflejando la falta de políticas adaptadas culturalmente.
Estos hallazgos se alinean con la literatura que advierte que la desconfianza histórica hacia los sistemas de salud -producto de procesos de colonización y discriminación persistente- dificulta la efectividad de intervenciones convencionales en poblaciones indígenas (WHO, 2021). Además, se identifican vacíos en el desarrollo de programas de formación intercultural para personal sanitario, factor clave para garantizar la pertinencia y el respeto a los saberes ancestrales en los procesos de atención.
En conjunto, los resultados enfatizan la urgencia de políticas públicas que incorporen un enfoque intercultural real, desarrolladas en colaboración con líderes comunitarios, con estrategias de acceso diferenciado y adaptación lingüística, para reducir inequidades en salud y controlar de manera efectiva enfermedades infecciosas en comunidades indígenas.
4. Conclusiones
La efectividad de las políticas orientadas a grupos poblacionales específicos depende de su capacidad para articularse con estrategias intersectoriales que consideren desigualdades estructurales como raza, nivel socioeconómico y territorio. Las intervenciones exitosas en lactancia, actividad física o bienestar mental requieren programas contextualizados que superen enfoques universales y respondan a necesidades locales.
Las políticas públicas de salud en contextos de pandemia demostraron que la transparencia institucional, la coordinación multisectorial y la confianza ciudadana son más determinantes para la eficacia que la simple rigurosidad normativa. Modelos como el surcoreano destacan por integrar tecnología y participación social, mientras que enfoques centralizados y sin estrategia, como en Kazajistán, resultaron ineficientes pese a inversiones considerables.
Las políticas inclusivas en salud son más eficientes cuando incorporan enfoques interseccionales que aborden barreras culturales, tecnológicas y estructurales. Sin adaptación sociocultural, intervenciones como las plataformas digitales en cuidados paliativos o la vigilancia mediante redes sociales corren el riesgo de profundizar inequidades, destacando la urgencia de marcos éticos y normativos que orienten su aplicación.
En salud ambiental, las políticas centradas en la regulación de contaminantes como plomo o PFAS muestran eficiencia variable según el contexto institucional, siendo insuficientes sin estándares armonizados a nivel internacional ni participación comunitaria en su diseño. La falta de gobernanza ambiental limita la sostenibilidad de las intervenciones, especialmente en países de ingresos bajos y medios.
En poblaciones indígenas y frente a enfermedades infecciosas, la eficiencia de las políticas es baja cuando no se desarrollan desde un enfoque intercultural real, adaptando servicios, comunicación y programas de formación a contextos lingüísticos y culturales específicos. Los altos índices de enfermedades no controladas en estas comunidades reflejan vacíos persistentes que exigen políticas codiseñadas con las propias poblaciones.
Para futuras investigaciones, se recomienda profundizar en análisis comparativos de eficiencia de políticas intersectoriales, desarrollando indicadores que midan su sostenibilidad, aceptación social y adaptabilidad en distintos contextos. La práctica profesional debe orientarse hacia enfoques culturalmente competentes y políticas públicas co-creadas con las poblaciones objetivo, para garantizar intervenciones más efectivas y equitativas.
5. Limitaciones de la revisión
En salud ambiental, las políticas centradas en la regulación de contaminantes como plomo o PFAS muestran eficiencia variable según el contexto institucional, siendo insuficientes sin estándares armonizados a nivel internacional ni participación comunitaria en su diseño. La falta de gobernanza ambiental limita la sostenibilidad de las intervenciones, especialmente en países de ingresos bajos y medios.
En poblaciones indígenas y frente a enfermedades infecciosas, la eficiencia de las políticas es baja cuando no se desarrollan desde un enfoque intercultural real, adaptando servicios, comunicación y programas de formación a contextos lingüísticos y culturales específicos. Los altos índices de enfermedades no controladas en estas comunidades reflejan vacíos persistentes que exigen políticas codiseñadas con las propias poblaciones.
Para futuras investigaciones, se recomienda profundizar en análisis comparativos de eficiencia de políticas intersectoriales, desarrollando indicadores que midan su sostenibilidad, aceptación social y adaptabilidad en distintos contextos. La práctica profesional debe orientarse hacia enfoques culturalmente competentes y políticas públicas co-creadas con las poblaciones objetivo, para garantizar intervenciones más efectivas y equitativas.
Declaración de uso de inteligencia artificial
La autora declara que ha utilizado herramientas de Inteligencia Artificial únicamente como apoyo en el desarrollo del presente artículo, sin que ello sustituya en ningún momento el proceso de análisis, reflexión ni elaboración intelectual personal. Asimismo, luego de aplicar rigurosas revisiones mediante diversos programas de detección de similitud, se comprobó que el contenido no presenta indicios de plagio, conforme a las evidencias documentadas. En ese sentido, la autora afirma que este trabajo es resultado de su producción académica original, y que no ha sido previamente publicado ni generado íntegramente por medios digitales o plataformas de inteligencia artificial.














