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EPISTEME

versión impresa ISSN 0798-4324

EPISTEME v.27 n.1 caracas jun. 2007

 

Filosofía para niñ@s: contexto para la construcción de la imagen igualitaria entre mujeres y varones.

Oneida de Jesús Chirino Ferrer

Universidad Católica Cecilio Acosta, ochirino@unica.edu.ve

Resumen:

En este artículo se pretende mostrar que el Programa de Filosofía para Niñ@s propuesto por Matthew Lipman, representa una de las propuestas más novedosas para inculcar, desde la escuela, la posibilidad de erradicar los estereotipos sexuales que han sido, a lo largo de la historia, los moldes específicos en los que se ha constituido la enseñanza-aprendizaje. En primer lugar, nos referiremos que a través de la imposición de los contenidos programáticos, éstos en parte, han definido la elaboración de una imagen estereotipada de mujeres y varones a lo largo de la historia y, en segundo lugar analizamos y comentamos la importancia de la investigación como parte de la construcción de saberes pero también, desde la redefinición simbólica y cultural de la verdadera imagen del ser mujer y del ser varón, en una oportunidad de crear un mundo más justo a partir del deber ser de la educación. 

Palabras clave: estereotipos sexuales, género, educación.

Philosophy for children: context towards the formation of an egalitarian image between men and women

Abstract:

The main purpose of this presentation is to show that the program of Philosophy for Children proposed by Mathew Lipman, represents one of the newest proposal to implant through schools the possibilities to eradicate sexual stereotypes that have been, along the years, the specific patterns in which the teaching and learning process has been based. In the first place, it is said that through the imposition of curriculum, this in part, have defined the elaboration of stereotype image of men and women along history, and in the second place, it is analyzed the importance of the investigation as part in the construction of knowledge as well as the symbolic and cultural re-definition of the real image of being woman, looking for ways of creating a fair world through education. 

Keywords: sexual stereotypes, gender, education.

Recibido: 04-01-2006 Aceptado: 08-02-2006

Introducción

No se pretende a partir del siguiente artículo abordar la problemática de las mujeres a lo largo de lo que ha sido la historia, lo que se busca es presentar desde aquí una reflexión sobre las ideas que han despertado a partir del Programa de Filosofía para Niñas y Niños en torno a la urgencia de hacer y tomar conciencia a partir de la infancia sobre la problemática de género. La pretensión es entonces manifestar que a partir de un proceso educativo bien encausado se derrumban los grandes estereotipos reforzados en dicho proceso y que son en gran parte responsables de la problemática de género que vivimos hoy día en la sociedad.

Con ello pretendemos decir que la educación en la cual creemos está llamada a convertir a mujeres y hombres en seres para la equidad, el equilibrio, el respeto y la democracia; con igualdad de oportunidades, donde ambos, son responsables de la construcción de una sociedad justa y pluralista. Pero creemos que esto no se aprende con recetas sino con un proceso educativo integral desde todos los sectores de la vida social, con la clara convicción que esto forma parte de la vida de las ciudadanas y ciudadanos. Es por ello que, desde el Programa de Filosofía para Niños y Niñas, vemos la gran posibilidad de repensar el mundo y sus estructuras, donde niñas y niños puedan irse constituyendo seres pensantes de su propia historia, hacerse críticos y más reflexivos frente a los acontecimientos y puedan ser ellas y ellos también constructoras y constructores de la misma.

Planteamiento general del tema

Aproximadamente, desde hace cinco años, iniciamos la formación en Filosofía para Niñ@s en la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA) de Maracaibo, Venezuela, con el Centro de Filosofía para Niñ@s del Principado de Asturias, España, a través del profesor José Manuel Gutiérrez quien todos estos años se ha preocupado y se ha brindado a la formación de un grupo de profesoras y profesores no sólo de la UNICA sino de otras instituciones interesadas.

Después de haberme involucrado e identificado dentro de esta formación, pude constatar la interrelación entre lo que son los estudios de la problemática de género y la propuesta del programa de FpN ideado por Mathew Lipman. Los puntos de coincidencias son muchísimos y podría ser, quizás, el punto de partida para muchos y muchas feministas que creen que la construcción de una sociedad más justa, equilibrada e igualitaria comienza por la educación.

A través de los puntos de coincidencias entre el Programa de FpN y la Filosofía Feminista, pude visualizar algunos elementos básicos de ambas propuestas. En principio, logré entender y comprender que no existen diferencias entre a la búsqueda de ambas teorías sino enfoques distintos y tratando de establecer dicha relación, es decir, ponerlas al relieve, me percaté aun más que los enfoques tampoco son tan distintos.

Dentro de FpN nos encontramos con categorías básicas que son fundamentales igualmente dentro de la filosofía feminista como valores indispensables para hacer de la filosofía un modo de vida a través del diálogo, la discusión, la participación, la democracia, la razón, la equidad, la igualdad, la ciudadanía, la investigación, la inclusión (que no es otra cosa, que lo que han venido reclamando las feministas a lo largo de la historia), una sociedad donde se respete el derecho a ser mujer; pero ese respeto lo entendemos como ese valor que resalta, muy bien, el programa de FpN, es decir, esa posibilidad del reconocimiento del otro o de la otra desde el inicio de la vida. El reconocimiento es la posibilidad de ser desde las diferencias y poder sentirnos realizad@s plenamente e incluso desde esa diferencia.

Por supuesto, la propuesta del programa de FpN, a mi entender, abarca más que la teoría feminista por el sólo hecho de iniciar una propuesta desde l@s niñ@s, por medio de la filosofía, lo que implica como ir puliendo y fortaleciendo la raíz de lo que sería el futuro árbol. No se trata de decir que la filosofía feminista no crea en esta metodología, sólo que no lo propone abiertamente, como lo hace el programa de FpN, pero sí se encuentra implícito dentro de sus propuestas, por ejemplo en la necesidad de la reeducación de mujeres y hombres frente a la cultura con la clara convicción de que los patrones heredados a través de la historia no corresponden a un orden biológico sino cultural.

En la medida en que las mujeres puedan empezar a ser educadas en una sociedad que valora las ideas y el pensamiento de las mujeres, en la medida en que los chicos crezcan en un ambiente en el que el padre y la madre compartan las tareas domésticas y el cuidado de los niños, en la medida en que ambos sexos y estimula la investigación cooperativa en el marco de un ambiente respetuoso y de confianza, en esa medida es razonable asumir que las diferencias que caracterizan el razonamiento moral de hombres y mujeres se modifiquen, si no es que se eliminan, y que tales características puedan ser asumidas por chicos y chicas cuando se consideran que son constructivas y útiles.1

La filosofía desde el aula viene a representar la posibilidad de una transformación desde su propia raíz, que no es otra que la indagación de niñ@s del porqué de las cosas. Es decir, se resalta a la filosofía desde su propia esencia: la búsqueda de lo desconocido y la aproximación a la verdad. De allí entonces, la recuperación de su tarea crítica ya que por medio de la filosofía, niñas y niños, tienen la oportunidad de cuestionar los valores, las creencias, las ideas, las costumbres, los hábitos y los modos de vida que permean las prácticas socialmente dominantes y reconocidas.

La formación educativa desde la filosofía se caracteriza por despertar la creatividad ya que permite implantar un nuevo sistema de pensamientos alternativos que proporcionan la creación de un nuevo espacio para la filosofía y las filosofías. En este sentido, representa la posibilidad de la verdadera reconstrucción de la historia ya que, por un lado, viene a plantear una nueva visión de lo históricamente validado, es decir, la filosofía hecha por adultos y para adultos muy selectivos. Y por otra parte, representa la posibilidad, más innovadora aún, de la participación de las mujeres, donde no sólo se ejerce la posibilidad de reconstruir lo que injustamente se ha impuesto desde la filosofía sobre su condición, sino la posibilidad de hacerla a partir de un nuevo conjunto de filosofías referente al lenguaje, la ciencia, la educación, la historia, la cultura, la religión, la ecología, la biología, el deporte, la ética, el deporte, la política, la tecnología, entre otras.

Según Lipman, el aporte de la filosofía a niñ@s es muy variado ya que permite el acercamiento entre esta y otras disciplinas lo cual profundiza el enriquecimiento de la experiencia educativa, además de ser una herramienta que permite que niños y niñas accedan a un pensamiento autónomo y de alto orden que se proyecta en una mejor capacidad de juzgar; en este sentido, se convierte en el pilar fundamental de una educación basada en la democracia,2 con el propósito firme de lograr una ciudadanía que contribuya a la construcción de una sociedad más justa, equilibrada y responsable.

El proyecto de FpN viene a representar un importantísimo elemento de integración y desarrollo social que le permitiría a niños y niñas la posibilidad de decidir sobre cuestiones fundamentales de lo que significa ser ciudadan@, a partir de la cual no sólo se adquiere el conocimiento y la información sobre nuestros derechos sino como ejercerlos plenamente, esto implicaría a su vez la posibilidad de lograr una vida pacífica para tod@s. Lo que permitiría un cambio de mentalidad que proporcione a nuestras sociedades con tantos conflictos de violencia, corrupción, carencia de valores, forjar nuevas esperanzas de ciudadanos y ciudadanas la valoración de la vida y la comprensión del mundo en general a través del uso de la razón de una manera libre y democrática.

La búsqueda por dar una explicación sobre la eficacia de la educación hoy día, quizás nos lleva darnos cuenta de muchos de los errores cometidos involuntariamente en la aplicación de ésta. Es por ello, que el programa de FpN marca pauta dentro muchas propuestas alternativas al respecto donde una de ellas es el educar en igualdad de condiciones, esto representa a su vez la inquietante propuesta en la que todos los fundamentos deben deconstruirse y construirse, entre ellos, una reforma educativa a partir de la incorporación de la reflexión filosófica.

Hoy tenemos la posibilidad de cosechar lo que hace siglos hemos sembrado una sociedad machista, androcéntrica, violenta, que ha sido la base de la desigualdad y de la discriminación sin posibilidad de que a corto plazo podamos hablar de plena democracia, plena participación, plena igualdad de condiciones. Pero estamos convencid@s que definitivamente debemos confiar en la educación. Sin embargo, ¿en qué educación confiar si precisamente el logro actual de la condiciones de la mujer en parte se le debe a la mala educación obtenida e impuesta por la historia?

La educación que propone FpN, es una educación para vivir en democracia, y en una sociedad democrática las personas son indagadoras, en que cada una pueda descubrir, conocer y reconocer sus recursos personales y los que les brindan las demás personas, la naturaleza, la cultura y sus instituciones, para llevar a cabo con eficacia una transformación de sí misma y social que facilite el crecimiento y desarrollo de las potencialidades personales y sociales. Esto supone el libre ejercicio de la libertad que es inherente a ella y de donde se desprende el libre pensamiento, la libre decisión y actuación de las personas.

Si el proceso educativo se enmarca en hacer su papel transformador, y hace posible que cada persona logre hacerse responsable de sí misma, de los demás y de la naturaleza, entonces esta educación está haciendo posible la transformación de la cultura.

Sin embargo, esto es posible lograrlo, si todo el sistema educativo tiene clara su implicación en la vida de cada persona, tomando todas las previsiones necesarias para que ésta sea alcanzada de manera total y procura a la vez, que todos sus fundamentos se ajusten a la realidad; de lo contrario, pasaría que en lugar de dar el resultado de crecimiento y desarrollo, se convierta en un sistema alejado de la realidad, y que en vez de ser un proceso liberador, se convierta en un proceso castrador de hombres y mujeres que, a su vez, se convertirán en castradores, lo que implica un círculo vicioso que tendrá como resultado final una triste educación.

Tal es el caso de las discriminaciones escolares y extraescolares marcadas por el género, las cuales han marcado en la historia mediante los valores implícitos y explícitos por medio del currículo oculto de l@s docentes un sin fin de contradicciones que han definido tanto a la personalidad de las niñas como la de los niños. Si la educación se fomenta desde la igualdad tendremos la posibilidad de tener identidades únicas como personas, tendremos la oportunidad de poner en práctica la creatividad que es la potencia de nuestro pensamiento y tendríamos la oportunidad de crear sociedades libres de discriminaciones.

Es por ello que una nueva propuesta de enfoque educativo debe estar visualizada a partir de lograr un verdadero desarrollo humano desde la perspectiva de género, la cual está llamada a generar algunas prácticas que refuercen y consoliden una educación democrática, equitativa y no violenta como herramientas claves que permitan a niñas y niños desde la infancia construir su propio mundo.

Ahora bien, ¿cómo puede un niño o una niña apropiarse de los ideales, construir su propia identidad, pensar y vivir en valores, cómo enfrentarse a las costumbres, a los conocimientos a las creencias y a la cultura en general? Sabemos que la educación está conformada por dos espacios diferentes que convergen: el espacio no formal y el espacio formal. Ambos definen a cada niño y cada niña, es decir, que tanto el espacio formal como el no formal, tienen la responsabilidad de hacer cada hombre y cada mujer seres humanos íntegros, ya que en ellos se dan los elementos necesarios para contribuir a conformar, transmitir, mantener y perpetuar valores, creencias y actitudes que influyen en el modo de ser de cada persona. Sin embargo, hasta ahora en dichos espacios no se da el equilibrio esperado para conformar lo que se entiende por una persona integral.

La pregunta que brota entonces es, ¿dónde está la falla?, ¿qué hacer desde esta problemática? Pienso que el Programa de filosofía para Niñ@s tiene gran parte de la respuesta. El Programa de FpN se enmarca dentro de una estructura simbólica muy importante, que no es otra que la viene proponiendo entre otras teorías, la filosofía feminista.

El Programa de FpN inmerso dentro del campo educativo, abre un abanico muy amplio de posibilidades, entre ellas la posibilidad de educar para la igualdad, para la equidad, para el reconocimiento del otr@, es decir, su finalidad principal es educar hacia la Democracia, la cual sólo es posible construirla a partir del diálogo y la vivencia de los valores.

Pues bien, se debe entender que el diálogo en FpN, representa la deconstrucción y construcción del saber en una comunidad de investigación3 que es el espacio donde convergen todas las posibilidades de hacer una formación equilibrada ya que ella implica: la disponibilidad hacia la razón, a partir de las primeras etapas, es decir, motivar desde la infancia de manera razonable por medio de la reflexión y discusión, que niñ@s infieran, descubran y exploren.

No podemos olvidar que l@s niñ@s inician su proceso de razonamiento cuando empiezan a preguntar por qué. Este por qué lleva implícito casi toda la carga formativa que da como resultado a una persona adulta, este por qué siempre se ha caracterizado por ser la pregunta más importante, frecuente y agradable para los niños y niñas; lo que podríamos sostener entonces, que el peligro no está en la pregunta sino en la respuesta. Es decir que dependiendo de la respuesta, tendremos los resultados por una parte, si es clara, formativa, basada en principios y valores igualitarios, con crítica constructiva y acertada, tendremos personas adultas con claras convicciones sobre sí mismas y sobre los demás; en cambio, si la respuesta está cargada de contradicciones, discriminaciones, antivalores, entonces tendremos una educación basada en los estereotipos sexuales definiendo roles y conductas y una educación discriminadora cada día más alejada de la realidad.

A partir de la niñez, la respuesta sobre el por qué si nos definen, porque las preguntas de los niños y niñas siempre buscan una definición: ¿por qué soy niña o niño?, ¿por qué las niñas tienen el pelo largo y los varones corto?, ¿por qué los varones se visten de azul y las niñas de rosado?, ¿por qué los niños juegan béisbol y las niñas hacen ballet?, ¿por qué las niñas juegan con muñecas y niños con carritos?, ¿por qué las niñas ayudan en la casa y los niños no ayudan en nada o andan con papá?, ¿por qué mamá hace todos los oficios de la casa y papá no? … y dependiendo de la respuesta tendremos los estereotipos sexuales definiendo roles y conductas y una educación discriminadora cada día más alejada de la realidad, y en todo caso, lo más peligroso es que a partir de los datos que le suministremos crearán sus propias inferencias para formar su propia identidad.

El programa de FpN está representando la posibilidad real de hacer una educación igualitaria y equitativa, porque a diferencia de la educación tradicional debe lograr que cada niño y niña logren por sí mism@s, encontrar respuestas lógicas y razonables de acuerdo a su realidad y no impuestas, sino que se convierta en un y una investigadora de su propio ser lo que necesariamente genera un cambio radical de todo lo que implica la estructura de la carga formativa que hemos heredado a través de la historia, lo que conlleva, a su vez, un cambio no sólo de mentalidad sino, de todo el sistema educativo (las instituciones, la formación de los y las docentes, los textos, el aula de clase, la curricula) porque al fin todos y todas somos producto de una historia que se hizo para contarla, aceptarla y tomarla como modelo y no para analizarla, investigarla y reconstruirla, como pasó y pasa en el caso de las mujeres y su papel en la sociedad: todo porque así debe ser y así se impuso.

No hay que olvidar, que dentro del sistema educativo, todo está “hecho”, es decir, los y las docentes, los textos escolares, la curricula, los programas y contenidos, la escuela y su estructura, la concepción de educación de padres, madres y representantes, los medios de comunicación y las instituciones que juegan un papel muy importante en la definición de cada persona; esto implica que existe la necesidad de una deconstrucción si de verdad creemos necesario la educación más igualitaria.

La FpN busca que cada pregunta sea reflexionada lógicamente (a partir de su creatividad), sensible y razonadamente que debe llevar a un crecimiento personal e interpersonal. Esto, por supuesto, representa la posibilidad de cada niño y niña, se involucre con todo su proceso formativo.

Al estar involucrad@ cada niñ@ en su proceso formativo, son ell@s mism@s quienes desde su curiosidad, reflexión, podrán descubrir la verdad, lo que nos llevaría a concluir que todos y todas somos corresponsables de lo que somos, porque hemos tenido la oportunidad de actuar y decidir en parte sobre nuestra formación. Por lo tanto llevaría a una sociedad más justa y más equilibrada, que precisamente era por lo que Sócrates apostaba a través de la educación de los jóvenes, que la filosofía era el factor primordial dentro de la investigación y ésta no era más que el enfrentamiento de la ideas para alentar al espíritu de cada ser, es decir, que la filosofía es un modo de vida y no una gama de conocimientos exclusivo de ciertos personajes.

De acuerdo con Lipman, quien se refiere a que el proceso del filosofar es un paradigma de un pensamiento dialógico y por otro lado, que lo primero que no debemos olvidar, es que el niño o la niña desde el primer momento son personas. Nos lleva a entender el papel que debe desempeñar la escuela como una comunidad de investigación.

Por otra parte, siguiendo a Lipman, debemos empezar a deslastrarnos acerca de que las niñas, niños y jóvenes son incapaces de pensar bien, y, por tanto, incapaces de tomar decisiones, en primer lugar porque la comunidad de investigación busca el desarrollo del pensamiento reflexivo que implica conciencia, autoconciencia y expresión, pero acaso no es precisamente la familia quien maneja y pone lugar a todos estos aspectos que luego profundizará la escuela.

Seguimos de acuerdo con Lipman cuando dice que aprender a pensar en una disciplina es como aprender a pensar en un lenguaje y la comunidad de investigación está modelada por la disciplina de Filosofía para Niñ@s, estamos de acuerdo en decir que este modelo de comunidad de investigación lo que pretende es mejorar en los estudiantes la capacidad de elaborar buenos juicios.

Al ser catalogada la filosofía como un modo de vida, nos encontramos con otra de las posibilidades de la FpN. El respeto mutuo implica que existe la garantía de que soy, de que estoy y, por lo tanto, hay un reconocimiento de que existo. Si existo tengo deberes pero también derechos. A partir de este reconocimiento se inculca en los niños y niñas la posibilidad de que se reconozca como ciudadano o ciudadana, pero no a través de un adoctrinamiento, sino que ambos vayan descubriendo todas las posibilidades de ser. En este sentido, niñas y niños tienen la oportunidad de pensar por sí mism@s, donde no sólo sean personas a las que se les impongan, sino que sean capaces de entender y analizar lo que son a partir de la cultura, la tradición, las creencias, los hábitos, los modos de vida, etc., y preguntarse a partir de lo que son si es bueno o malo, aquí entraría en juego la ética y la moral.

El papel de la educación en valores no debe caer en el relativismo, en la contradicción y mucho menos caer en una ideología en particular. Es decir, la formación de la ciudadanía comienza en la infancia a través del ejercicio pertinente de los deberes y derechos. De ahí la importancia y la necesidad de que existan una nueva generación de modelos (sean estos madres, padres, docentes, dirigentes, líderes, organismos como los medios de comunicación de masas, entre otros) que aseguren una verdadera visualización de la teoría y la práctica de los valores en la vida social y cotidiana, y a la vez, que tengan claro que están transmitiendo una enseñanza preventiva.

Según Delors,4 la educación durante toda la vida es una de las claves para responder a los desafíos del mundo moderno; cumple una función esencial en el desarrollo de los individuos y de las sociedades; se considera uno de los principales medios para propiciar una forma más profunda y armoniosa de desarrollo humano y para la reducción de la pobreza, la exclusión, la ignorancia, la opresión y la guerra en medio de las tensiones que augura el nuevo siglo: entre lo mundial y lo local, lo universal y lo individual, la tradición y la modernidad, la competencia y la igualdad de oportunidades, la expansión ilimitada de los conocimientos y las capacidades limitadas de los seres humanos, lo espiritual y lo material.

De allí que plantearse hoy día la cuestión de la moral social, es un asunto no sólo de lo puramente académico sino que hay que reconocer que la infancia es un período de potencialidades pero a la vez muy vulnerable, es decir, que en la infancia es posible aprender cualquier cosa en forma profunda y rápida. Entonces habría que preguntarse qué enseñar y cómo enseñar.

En la enseñaza de la educación moral y ética los valores debe ser claros y muy bien definidos porque las dificultades de estos muchas veces son tan ambiguas como, por ejemplo, las conductas que decimos en la teoría y lo que aplicamos en la práctica.

Bien, a través de la comunidad de investigación se busca el desarrollo del pensamiento reflexivo que implica conciencia, autoconciencia y expresión, pero acaso no es precisamente la familia quien maneja y pone lugar a todos estos aspectos que luego profundizará la escuela, pero que la familia manejará según convenga el caso; por ejemplo las familias indígenas, musulmana, la creencias religiosas etc.

Ahora bien, ¿qué significa enseñar moral? según Robert Pilat5 es el proceso de incorporar al niño a la sociedad por medios tales como los modelos personales, la autoridad, el poder, la ley, las costumbres, los premios y castigos por la conducta personal, etc. Y solo una pequeña parte de todo esto tiene que ver con la educación. ¿Por qué? La educación moral ayuda a los niños y niñas a elaborar su propio juicio moral mediante razones que se pueden comunicar y corregir en el seno de una comunidad. Hablar de educación moral tiene sentido si todo el proceso es realmente interiorizado por una persona joven.

A manera de conclusión

Me atrevo a decir que este planteamiento está muy lejos de la escuela de hoy, pero hay gente que se atreve y lo hace con mucha fe de que es necesario, lo hace su bandera y lucha diaria, ya que ve a la escuela que más que un derecho es una necesidad. Nuestra escuela no es pertinente a la realidad, por lo tanto, debemos reformar el pensamiento que se imparte desde ella, tenemos que confiar en que los buenos juicios, los buenos razonamientos y las buenas decisiones están al fin y al cabo por encima de las grandes ignorancias, y propuestas como estas, nos deben seguir marcando el ritmo y despertar las grandes voluntades para dar mejor sabor a la vida desde seres que realmente pueden decir algún día estoy realizado, estoy realizada.

Se trata de invitar y ayudar a niños y niñas a preguntarse y ejercitarse en nuevos repreguntarse. Y desde la unión de filosofía y educación, el desarrollo de actitudes tolerantes, democráticas y humanas en niños y niñas de América Latina, pensamos y queremos un ser humano que sienta y piense una sociedad, que escuche y tolere a las personas enmudecidas de palabra, a las discriminadas por pensar distinto y a las marginadas por balbucear verdades.

Se trata de proponer un mundo digno de ser vivido, digno de ser construido y donde la Media Humanidad diferente que nunca ha tenido palabra porque otros la tienen, que no tienen derechos porque otros se los quitaron, logren al fin obtener el espacio en la tierra prometida a través de un mundo reelaborado por ellas y ellos mismos.

Bibliografia

1. Dewey, J.,  Democracia y Educación, Buenos Aires, Losada, 1967, p. 34.        [ Links ]

2. Delors, J., La Educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre Educación para el Siglo XXI, París, UNESCO, 1996.        [ Links ]

3. Pilat, R., “Creencias religiosas y educación moral”, en García, F. (Ed.), Crecimiento moral y filosofía para niños. p. 149.        [ Links ]

Notas

1. Dewey, señala que: “La democracia es la creación de una experiencia más libre y más humana en la que todos participen y a la que todos contribuyan”, en Dewey, J.,  Democracia y Educación, Buenos Aires, Losada, 1967, p. 34.

2. Sharp, A., Un enfoque feminista de la educación moral. En Crecimiento Moral y Filosofía para Niños, Bilbao, Editorial Desclée de Brouwer, 1998, pp. 254-255.

3. “Constituye una praxis, entendida como acción reflexiva y comunitaria, por lo que los participantes abandonan gradualmente el aislamiento intelectual y social que hace del mundo un lugar ajeno y confuso, para descubrir, que se puede vivir activa, responsable y razonablemente, asumiendo un compromiso con la libertad, con el debate, el pluralismo y con la democracia”. En García, F., (Ed.), Crecimiento moral y filosofía para niños, Bilbao, Editorial Desclée de Brouwer, 1998, p. 144.

4. Delors, J., La Educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre Educación para el Siglo XXI, París, UNESCO, 1996.

5. Cf. Pilat, R., “Creencias religiosas y educación moral”, en García (Ed.), Crecimiento moral y…, cit., p. 149.