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Boletin de Linguistica
versión impresa ISSN 0798-9709
Boletin de Linguistica v.17 n.23 Caracas ene. 2005
BARRIGA VILLANUEVA, REBECA. 2003. El habla infantil en cuatro dimensiones.
México: El Colegio de México. 139p.
Reseñado por Fraibet Aveledo G.
Universidad Central de Venezuela mailto:fraibetaveledo@yahoo.com.ar
El habla infantil en cuatro dimensiones es una recopilación de cuatro trabajos de investigación que trata sobre el desarrollo del español infantil de los principales componentes del lenguaje: fonología, sintaxis, semántica y
pragmática. Como indica la editora, los artículos son el producto de trabajos que los estudiantes de doctorado hicieron para su curso de adquisición del lenguaje y tienen por objetivo describir el desarrollo lingüístico en niños mexicanos en edad preescolar y escolar.
En el prólogo la editora explica la importancia actual de los estudios sobre el discurso en el desarrollo del habla infantil y enfatiza que éste es el
punto de partida de los diferentes trabajos presentados en esta recopilación.
Discute la importancia de los estudios sobre los procesos de adquisición de la narración, la argumentación y la descripción, ya que son áreas poco trabajadas. Finalmente, presenta cada uno de los estudios publicados en el libro, describe sus diferentes perspectivas teóricas y metodológicas, y resume los hallazgos más importantes.
En el primer capítulo, titulado Las líquidas en el habla de niños de la ciudad de México, Arellanes, Meneses y Herasti analizan el proceso de
adquisición de las líquidas [l, R, r] en niños hablantes del español de Ciudad de México. El estudio se plantea determinar la distribución de estos tres segmentos, observar su realización fonética, y describir los procesos fonológicos y evolutivos. Los autores analizaron la muestra de habla que produjeron 12 niños (entre 2 y 4 años de edad) mientras describían unas imágenes seleccionadas especialmente para la investigación y presentan la distribución de las líquidas en las distintas posiciones en la sílaba (inicio simple, inicio doble y coda), y en la palabra (inicio y final de palabra).
En el trabajo se describen el orden de adquisición y las características fonéticas y fonológicas de los segmentos producidos por cada niño y se concluye que el primer segmento líquido que el niño domina es el lateral [l], seguido por la vibrante simple [R]. Posteriormente el niño establece el contraste entre las dos vibrantes (/R/y /r/). La evolución de las líquidas según la posición silábica parece seguir siete etapas que no coinciden necesariamente con la edad cronológica de los niños. En la primera, los niños producen sólo el segmento /l/ en inicio simple de sílaba. En la segunda, este mismo segmento aparece en posición de rima. En una tercera etapa, los niños contrastan la vibrante simple /R/ en inicio simple. Luego, este segmento aparece en la posición de rima. En la quinta etapa, aparece la vibrante múltiple a inicio de sílaba, la única posición en que contrasta con las otras líquidas en español. En la sexta, aparece la /l/ en la segunda posición de un inicio doble (ej. /globo/); y en la séptima etapa, aparece /R/ también en la posición de inicio doble (ej. /gRande/). Estas dos etapas, explican los autores, pueden constituirse en una sola porque en algunos niños aparecen ambos fonemas al mismo tiempo. Sin embargo, en otros niños aparece primero la /l/ y posteriormente la /R/ en inicio doble, lo que justifica la consideración de dos etapas diferentes. Los autores concluyen que parte de estos procesos observados son universales, como es la aparición más temprana del contraste entre un fonema [+ lateral] y uno [-lateral] que el contraste entre dos tipos de vibrantes (p. 44).
Otros procesos parecen ser particulares del español, como es, por ejemplo, el hecho de que la secuencia de desarrollo de las líquidas y vibrantes dependa de las características de las sílabas y el tipo de líquidas del español. Otros procesos son individuales, como la incapacidad de uno de los sujetos de producir la /R/ en posición de rima si la sílaba siguiente comienza con consonante coronal.
Estos resultados abren interesantes interrogantes que pueden ser respondidas en futuras investigaciones. Específicamente, sería interesante
estudiar si la ruta del desarrollo se observa en todos los niños de habla hispana, o si por el contrario, el proceso de adquisición de estos fonemas depende también de las características individuales, dialectales o socio-culturales de los niños.
Este trabajo refleja una investigación sólida y metodológicamente bien sustentada, pero sorprende que no se hace referencia a ningún estudio
anterior que haya tratado el tema de la adquisición de las líquidas en español.
En el segundo capítulo titulado Vacilación y entonación. Datos en el habla infantil mexicana, Ávila Hernández (AH) presenta un estudio sobre el desarrollo de los MARCADORES DISCURSIVOS DE VACILACIÓN (MV) en el habla infantil. La autora indica que el trabajo busca observar cuáles son los MV que aparecen en el habla infantil y cómo se utilizan en el discurso. Asimismo, pretende explicar el uso de los MV según la edad, la relación de los MV con algunas funciones del lenguaje y con los patrones de entonación. Para responder a estas preguntas, la autora analiza una muestra de habla de niños de 2, 4, 6 y 9 años de edad, pertenecientes al estrato social medio de Ciudad de México. En la muestra se codificó material verbal, paraverbal (alargamientos, enunciados truncos, pausas, entonaciones) y no-verbal (gestos, movimientos, etc.).
La autora, desde un enfoque interaccional, describe los siguientes tipos de MV observados en la muestra: i) las pausas oralizadas o alargamientos fónicos que marcan cambios temáticos o llaman la atención del interlocutor; ii) las repeticiones vacilatorias o elementos fáticos que favorecen la elaboración del discurso de forma menos apresurada; iii) las rupturas sintácticas o vacilaciones que provocan rupturas totales (enunciados truncos) o parciales (reformulaciones) del orden sintáctico-semántico. Los enunciados truncos parecen ser un tipo de MV muy común en el habla de los niños, lo que indica, según la autora, inestabilidad en la elaboración del discurso. Algunos MV aparecen con mayor frecuencia que otros, pero en todas las muestras se puede observar algún tipo de ellos.
AH realiza un primer acercamiento al estudio del material no verbal y la entonación, y observa que prepondera el uso de manifestaciones corporales para complementar las emisiones verbales de vacilación. La autora explica que este resultado es el esperado porque los marcadores verbales de vacilación van generalmente acompañados de alguna manifestación corporal como, por ejemplo, cambios de dirección, de destinatario, etc. (p. 67). Asimismo, la autora investiga las relaciones entre las formas de vacilación y ciertos patrones entonativos. Luego de unas reflexiones metodológicas acerca del análisis de la entonación y de las características auditivas de las pausas y de la entonación, la autora sugiere que los contornos entonativos co-ocurren con los MV en los enunciados que expresan dudas, titubeos, inconclusión e incertidumbre (p.75).
En conclusión, AH observa que todos los niños emplearon al menos cuatro de los ocho MV señalados y que los MV parecen fusionar segmentos lingüísticos, lo que permite la construcción de unidades mayores. Estos elementos tienen la función de ayudar al niño a obtener información faltante, reafirmar el mensaje, así como retomar el hilo de la conversación. El estudio muestra que la conversación es un "universo de signos" que se construye poco a poco y se sirve tanto de signos lingüísticos como de herramientas como los MV y los recursos entonativos.
Este trabajo presenta, en mi opinión, algunos problemas en la organización de la información. Por ejemplo, en los antecedentes se nombran los tipos de MV analizados, pero sólo se definen en la sección de los resultados.
Además, se ofrece mucha información teórica en los resultados, que, aunque valiosa, debería estar ubicada en las secciones dedicadas a la discusión teórica del fenómeno. Esto afecta la fluidez de la lectura, e incluso, en ocasiones, dificulta discernir entre lo que es y no es parte del estudio propiamente dicho.
Igualmente, considero que en el estudio se ofrecen algunas conclusiones generales que no se comprueban en los análisis. Por ejemplo, se observa que los autores quieren enfatizar que el desarrollo y la complejización de las estructuras lingüísticas en el habla infantil se deben al contacto del niño con el sistema educativo. Pese a que esta conclusión pueda ser cierta, en el trabajo no se analizaron los factores que pudieran confirmar esta hipótesis. A pesar de estas debilidades, considero que este es un trabajo novedoso que busca relacionar aspectos pragmáticos con aspectos suprasegmentales, tales como la entonación.
En el tercer capítulo, titulado La organización sintáctica de la descripción en etapas preescolares y escolares, Mora-Bustos y Madrid estudian las características sintácticas de las descripciones de imágenes producidas por niños preescolares y escolares y enfocan su análisis en las estructuras de frases y oraciones producidas por cuatro niñas y cuatro niños originarios de la Ciudad de México. Los sujetos están divididos en dos grupos: el primero está compuesto por cuatro niños en edades entre 4 y 5 años; y el segundo, por cuatro niños en edades entre 7 y 8 años. El estudio se centró en el análisis de: i) las frases nominales aisladas (FNs), entendidas éstas como frases que no forman oraciones completas; y ii) las oraciones completas. Los tipos de frases nominales aisladas analizadas son: a. FNs sin determinante y sin complemento, b. FNs con determinante y sin complemento, c. FNs con complemento adjetival, d. FNs con complemento de frase prepositiva, y e. FNs con complemento oracional; Los tipos de oraciones estudiadas son:
las transitivas, las intransitivas, las predicativas y las existenciales. También se observó el número de FNs aisladas producidas en cada unidad descriptiva, entendida ésta como la descripción de un mismo objeto o conjunto de objetos, el número de oraciones por unidad descriptiva; y la frecuencia de producción de oraciones simples y complejas.
Los resultados del estudio muestran que ambos grupos de niños se comportaron cualitativamente de manera similar, aunque, desde una óptica
cuantitativa, el grupo de mayor edad tuvo una producción lingüística más extensa que el grupo de niños menores. Esto implica que, aunque ambos grupos emplearon más o menos el mismo tipo de estructuras, la producción de éstas fue más abundante en el grupo de mayor edad. Ambos grupos de niños prefirieron las FNs, que llevan especificador, seguidos por las FNs sin complemento; y por las FNs con complemento adjetival. En el grupo de edad escolar, las FNs sin determinante y con complemento se produjeron con mayor frecuencia que las FNs con complemento de frase prepositiva. El grupo de preescolares produjo un número considerable de FNs de complemento oracional, pero no produjeron ninguna FN sin determinantes y con complemento.
En ambos grupos de niños predominaron las oraciones predicativas, seguidas por las existenciales y por las intransitivas. Las oraciones transitivas fueron las menos frecuentes. Igualmente, el uso de oraciones simples superó en frecuencia al uso de oraciones complejas en ambos grupos.
Los resultados muestran que los niños en edad preescolar emplearon estructuras tan complejas como los niños en edad escolar, pero con menor frecuencia. En las descripciones realizadas por los niños en edad preescolar predominaron las FNs aisladas, mientras que en el otro grupo prevalecieron las estructuras oraciones. En este trabajo Mora-Bustos y Madrid dejan bien expuesto en la introducción que el objetivo del trabajo es realizar una descripción de las características sintácticas del discurso descriptivo. Sin embargo, dada las estructuras analizadas (las FNs aisladas y las oraciones completas) habría que preguntarse hasta qué punto dichas estructuras pueden realmente caracterizar el discurso descriptivo; y a la vez, diferenciarlo de otros tipos de discurso. Además, si se analiza el discurso descriptivo, difícilmente se puede hablar de FN aisladas, puesto que ese turno de los niños está inmerso en el co-texto que precede y que sigue la FN analizada.
En el cuarto capítulo, titulado La metáfora: procedimiento analógico de la descripción en el habla infantil, Romero y Rodríguez (RyR) estudian los procesos metafóricos en el habla infantil y las funciones de éstas en el discurso descriptivo. Analizan las descripciones producidas por los niños ante la presentación de imágenes. Se estudiaron 8 niños de ambos sexos: cuatro de ellos entre los 3 y los 4 años de edad, y el resto entre 7 y 8 años de edad.
En el trabajo, las autoras se plantean determinar qué tipo de metáforas emplean los niños en el discurso descriptivo; qué tipo de estructura y relaciones semánticas constituyen la descripción; y finalmente, qué tipo de relaciones se pueden establecer entre la descripción y la metáfora. La idea de estudiar la metáfora en el marco de la descripción se basa en que la primera es una herramienta para la construcción de la segunda. Basados en la tesis de que los hablantes establecen relaciones semánticas, que, a su vez, permiten la elaboración de las metáforas, los autores parten de la clasificación que Norlin (1981) hace de las categorías semánticas relacionales que el niño usa en la definición de la palabra (ej. categoría superordinada, subordinada, coordinada, parte intrínseca, acción locativa, etc.) para determinar el tipo de metáfora que se utiliza. En este estudio se constata la presencia de la metáfora en edades tempranas y se establece que las mismas difieren de los procesos de típicos de los niños. Por otro lado, se observa que los tipos de metáforas más frecuentes son los de forma y en la mayoría de ellos se dan las relaciones semánticas de "parte intrínseca" y atributos. Además, se observa que las preferencias en los tipos de relaciones semánticas varían con la edad. Considero que en este trabajo se presentan resultados relevantes y novedosos acerca de la organización de las relaciones semánticas que maneja el niño y el tipo de metáforas que produce. El estudio está bien organizado y la propuesta metodológica es impecable. Sin embargo, tiene la debilidad de presentar un número excesivo de notas al pie de página, y esto hace que, en ocasiones, el lector sienta que está leyendo dos textos en paralelo. Sin embargo, en mi opinión, este trabajo constituye un aporte a los escasos estudios, sobre este tema en el área de la adquisición del español como lengua materna. Para finalizar, retomo la idea de que el objetivo de Barriga es reunir cuatro capítulos sobre el desarrollo de los principales componentes del lenguaje en el español mexicano. Cada capítulo aborda temas diferentes, pero los une, como expresa la editora, el enfoque interactivo del lenguaje y el estudio del discurso descriptivo. Sin embargo, llama la atención que, salvo en el trabajo de Romero y Rodríguez, en el resto de los estudios no se analizan aspectos propiamente relacionados con este tipo de discurso. Por tanto, se puede concluir que el aporte primordial del libro no cae necesariamente en el campo de los estudios del desarrollo discursivo de niños hispanohablantes. Todos los trabajos del libro son estudios empíricos que presentan la estructura propia del artículo científico. En general, los artículos están bien escritos y organizados, y en muy pocas ocasiones se observan errores tipográficos. La mayoría de los estudios están metodológicamente bien sustentados y ofrecen información novedosa en el área. A pesar de las críticas formales y de contenido hechas a los trabajos reunidos en este libro, considero que éste es un buen material cuyos resultados deben ser tomados en cuenta en futuras investigaciones que traten los mismos temas. Las contribuciones más importantes de esta publicación son, por un lado, que se ofrecen datos sobre los procesos de adquisición del español mexicano, y por ende, latinoamericano, y por otro lado, que se estudian aspectos del lenguaje poco analizados como son los marcadores de vacilación, la entonación y la metáfora. Habría que tomar en cuenta, a la hora de evaluar estos trabajos, que los mismos corresponden a estudios realizados por estudiantes cursantes del doctorado. Recoger este material me parece una excelente iniciativa para motivarlos a seguir investigando acerca de los complejos, pero fascinantes, procesos del desarrollo del habla infantil.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Norlin, Peter. 1981. The development of relational arcs in the lexical memory structures of young children. Journal of Child Language, 8, 385-402.
2. Serra, Miguel, Elisabet Serrat, Rosa Solé, Aurora Bel y Aparici Melina. 2000. La adquisición del lenguaje. Barcelona: Ariel.












