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Boletin de Linguistica

versión impresa ISSN 0798-9709

Boletin de Linguistica v.17 n.23 Caracas ene. 2005

 

IRMA CHUMACEIRO Y ALEXANDRA ÁLVAREZ. 2004. El español, lengua de América. Caracas: Facultad de Humanidades y Educación. Universidad Central de Venezuela. 200pp.

Reseñado por Irania Malaver

Universidad Central de Venezuela imalaver@cantv.net

Inspiradas por la misión de fortalecer la idea de que el español es nuestro patrimonio cultural, Irma Chumaceiro y Alexandra Álvarez (docentes e investigadoras de reconocida trayectoria de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad de Los Andes, respectivamente) nos presentan su obra, cuyo fin principal es la divulgación de una materia sin duda especializada y compleja como lo es la historia y las características del español de América. El libro, dirigido "a todos aquellos hablantes del español que se interesen por el conocimiento de sus variedades, especialmente a quienes buscan una visión desde América"(p.7), está estructurado en siete capítulos a través de los cuales las autoras llevan a los lectores a transitar la travesía del español en el continente americano reviviendo las vicisitudes, desencuentros, encantos y tragedias que este recorrido trajo consigo pero, también, destacando el hecho de que América hispanohablante posee su historia y su propio idioma. El libro se inicia con la presentación de la situación de la lengua española en el mundo y culmina con la descripción del subsistema dialectal venezolano, lo que representa uno de los logros más importantes de este trabajo pues contribuye al conocimiento de las particularidades del español venezolano, cosa sumamente útil para docentes e investigadores de lengua y de lingüística. El primer capítulo, Importancia y proyección actual, contiene una descripción demográfica con cifras actualizadas del número de hispanohablantes así como también del estado del español como lengua oficial o co-oficial en los diversos países en los que se habla. Luego de exponer los conceptos de lengua y dialecto las autoras responden a la interrogante de si nuestra lengua se llama castellano o español. Otro de los aspectos tratados en este capítulo se refiere a la unidad y diferenciación del español, dos tendencias o fuerzas aparentemente antagónicas que, en opinión de estas investigadoras, dan forma al español de nuestro continente y permiten comprender que el español de América y el de España no constituyen sendos bloques homogéneos, radicalmente diferenciados entre sí y que, aunque existe una significativa variación en el uso y en la norma, hay una unidad estructural en el sistema lingüístico. No es posible insistir en la idea de que el español sea homogéneo, pues existen diversas variedades en América y en España y la heterogeneidad –o variación– es el estado natural de todo idioma y se manifiesta en todos los niveles (fonéticofonológico, morfosintáctico, léxico-semántico), en los ejes geográfico, temporal y social.

En el segundo capítulo, Los orígenes, las autoras describen el contexto histórico de la llegada de Colón a América, la situación política de la España de la época y el proceso de expansión del castellano por el territorio ibérico. Además, explican la procedencia geográfica de los conquistadores y colonizadores junto con su caracterización sociocultural, aspectos estos decisivos en la formación del español americano. En lo que se refiere al nivel social y cultural se pueden leer los planteamientos de Bertil Malmberg (1966), Amado Alonso (1976: 10 [1953]) y Ángel Rosenblat (1990). Con respecto a la mentalidad de los hombres que llegaron a América a partir de 1492, Chumaceiro y Álvarez plantean que se trataba de temperamentos apasionados, idílicos, una prolongación en nuestro continente de la "imaginería medieval", con una gran dosis de religiosidad, fervor hacia Dios, aventura y un terrible e innegable afán de riqueza y poder. Este segundo capítulo finaliza con una breve descripción de las características fonético-fonológicas y morfosintácticas más resaltantes de la lengua "de los primeros colonos americanos" (p.41). En el capítulo siguiente, Las teorías, se exponen los enfoques según los cuales se ha intentado explicar el proceso de formación del español americano, a saber: i) la teoría de la lengua fosilizada (teoría del español pre-clásico); ii) las teorías del sustrato (teoría que otorga a las lenguas indígenas una influencia determinante en el español americano); iii) las teorías andalucistas (que proponen que el andaluz es el dialecto más influyente en la formación del español en América, dado el número elevado de andaluces que llegaron a estas tierras durante la etapa de conquista y colonización) y iv) la teoría de la koinización y estandarización. En cada caso, Chumaceiro y Álvarez presentan al lector los principales exponentes, críticos y las posiciones moderadas. Vale destacar que las autoras se identifican con la teoría de la koinización según la cual el español americano se constituye a partir de una variedad lingüística –o koiné– que resulta del contacto entre distintas variedades dialectales consecuencia de la convivencia entre hablantes que, al pertenecer a distintas regiones, hablan de forma distinta una lengua, tal como ocurrió con los conquistadores y colonizadores peninsulares. En la koiné predomina alguna de las variedades en contacto que, en nuestro caso, fue la variante andaluza. Hay que decir además que la koiné se caracteriza por la simplificación y reducción, procesos que significan la pérdida de las oposiciones fonológicas, como por ejemplo en el caso de los fonemas dentales y alveolares, la neutralización de /l/ y /r/ o también morfológicas, como ocurrió con la desaparición del pronombre vosotros.   Chumaceiro y Álvarez coinciden con los planteamientos de Frago (1999)   quien "ha señalado la presencia de los rasgos que se consideran como meridionales en documentos del siglo XIII. Este hecho evidencia que, ya para la época del descubrimiento, esos rasgos están lo suficientemente extendidos como para haber podido pasar a América." (p.58). Seguidamente estamos ante uno de los capítulos más interesantes y mejor desarrollados de la obra, Los contactos, dada la amplitud con que es tratado el tema del contacto del español en el continente. Tomando como punto de partida a Weinreich (1974) y Silva-Corvalán (1996), humaceiro y Álvarez presentan una introducción general sobre los fenómenos lingüísticos que se producen cuando dos lenguas se hallan en contacto. Las autoras analizan, en primer lugar, este proceso en relación con las lenguas indígenas autóctonas y con las lenguas africanas, los dos "troncos" idiomáticos esenciales de toda descripción del español de América y, en segundo lugar, tratan la situación de contacto del español con el inglés en los Estados Unidos y el portugués de Brasil. Tanto para el caso de las lenguas indígenas americanas como las que provenían de África, se ofrece suficiente información socio-histórica, demográfica y etnolingüística que permite al lector enterarse no sólo del proceso del contacto con estas culturas ancestrales sino también de las características que imprimieron al español americano. Chumaceiro y Álvarez nos informan acerca de la extensión de la población indígena en el período prehispánico así como sobre la variedad de lenguas autóctonas americanas; seguidamente comentan las políticas lingüísticas esgrimidas por la Corona española durante la colonización y señalan que catequización e hispanización, iglesia y gobierno fueron los ejes estructuradores de dichas políticas. Las autoras explican el modo en que las lenguas indígenas influyeron y siguen haciéndolo en el español americano y señalan que dicha influencia debe considerarse según su presencia y vitalidad en cada región del continente. Luego de presentar el mapa de las áreas etnolingüísticas, Chumaceiro y Álvarez precisan que se deben tomar en cuenta los distintos momentos de contacto con el español y la influencia que se ha dado en todos los niveles de la lengua. Explican las autoras que no se debe obviar si, por una parte, la lengua indígena corresponde al período de contacto inicial (taíno, caribe o arahuaco) o si se trata de las  llamadas lenguas generales (náhuatl, quechua) y, por la otra, el momento en que las palabras indígenas se incorporaron al español en los distintos campos designativos. Para describir los indigenismos hay que considerar lo siguiente:

i) los indigenismos en el español de todas las regiones; ii) indigenismos en el español americano; iii) indigenismos de extensión sólo regional o local; iv) indigenismos presentes en el español en zonas bilingües en las que la lengua indígena es la lengua materna. Las autoras destacan el papel de los indigenismos en la diferenciación del español americano así como en la expresión de una mentalidad y una cultura que muy rápidamente se distinguirá de la mentalidad y cultura peninsular. Ofrecen ejemplos de indigenismos y culminan esta parte del capítulo con la observación sobre la situación socioeducativa y cultural de las comunidades indígenas en nuestro continente. El turno toca a África y las autoras despliegan un conjunto de datos etnolingüísticos y sociohistóricos importantes para la comprensión del fenómeno del contacto lingüístico entre África y América. Cifras, referencias geográficas, un análisis del fenómeno de la esclavitud africana y de las consecuencias en la estructura económica colonial permiten "trazar" la ruta de la negritud en nuestro continente, conocer el modo en que la cultura africana imprimirá sus huellas lingüísticas y culturales, un modo marcado por las circunstancias más terribles, dolorosas y etnocidas en las que este contacto forzado ocurrió. Las autoras mencionan los lugares de procedencia de los negros esclavos, el número y variedad de lenguas que llegaron a nuestra tierras (por ejemplo, quicongo, quimbundú, yoruba, el efé, etc.), las características más resaltantes del habla de los negros, el léxico africano, con particulares menciones al español de Venezuela y a los enclaves culturales de raíz africana en el país. Y, estrechamente relacionado con esto, Chumaceiro y Álvarez tratan el tema de las lenguas criollas en América. En la parte final de este capítulo los lectores encontraran una breve y precisa descripción de la situación de contacto del español con el inglés en Estados Unidos y con el portugués de Brasil. 

En Los americanismos y la dialectología hispanoamericana, el capítulo siguiente, se constata la intención americanista de nuestras autoras. ¿Qué se entiende por americanismo? ¿Cuáles son los criterios para su clasificación? ¿Cuáles son las obras más importantes tanto latinoamericanas como venezolanas? Con estas preguntas Chumaceiro y Álvarez presentan las teorías sobre las áreas dialectales americanas, sus exponentes destacados, sus alcances y las polémicas que suscitaron: Henríquez Ureña (1921); Canfield (1962), (1981); Rona (1964); Resnick (1975); Zamora y Guitart (1982). Por otra parte, las autoras tratan las características e importancia de los atlas lingüísticos con referencias a obras particulares, entre las que destaca El español de Venezuela. Estudios, mapas, textos, elaborado por un equipo de investigadores dirigidos por Manuel Alvar (2001). 

Los dos últimos capítulos del libro, Las características y El español que hablamos en Venezuela se dedican a la presentación de las características del español americano y del español venezolano, respectivamente. Para tratar ambos casos resultan fundamentales los términos de norma, prestigio lingüístico y pluralidad de normas, bases conceptuales que permiten comprender que el español americano no es una desviación del español peninsular. Para el caso  de la descripción del conjunto de rasgos fonético-fonológicos, morfosintácticos y léxico-semánticos del español hablado en tierras americanas, desde México hasta la Patagonia, Chumaceiro y Álvarez sistematizan los estudios hechos al respecto, todos elaborados por reconocidos lingüistas y dialectólogos. El último capítulo, contiene una descripción de las características -fonético-fonológicas, morfosintácticas y léxico-semánticas- del subsistema dialectal del país y allí se explica acertadamente la influencia de los factores estilísticos, regionales y sociales como patrones de diferenciación en el uso. A partir de estos conceptos sociolingüísticos, los lectores pueden comprender algunas de las condiciones extralingüísticas por las que la lengua venezolana varía. Este capítulo reúne nuevamente algunos planteamientos anteriores con respecto a las lenguas  indígenas y africanas pero directamente relacionados con nuestra propia variedad, con lo que las autoras construyen una visión global del español  hablado en Venezuela, visión enriquecida con las investigaciones de Iraset Páez Urdaneta, Esteban Emilio Mosonyi, Paola Bentivoglio, Francisco Javier Pérez, Mercedes Sedano, Edgar Colmenares, María Josefina Tejera, Enrique Obediente, Godsuno Chela-Flores, Minelia Ledezma, Hugo Obregón y, cómo no mencionarlo, Ángel Rosenblat, sin obviar las necesarias referencias a trabajos particulares de otros destacadísimos investigadores e investigadoras de nuestro país. No se puede dejar de mencionar de El español, lengua de América la selección de un conjunto de epígrafes que dan inicio a cada capítulo y en cuya poética todos los lectores encontrarán reflexiones diversas sobre nuestro  idioma, cultura, el ser y el quehacer americano, textos que otorgan originalidad a este trabajo de Álvarez y Chumaceiro quienes además de enriquecer con su obra el patrimonio nacional de la investigación lingüística, contribuyen a su divulgación en los lugares impostergables: los salones de clase.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Alonso, Amado. 1976. La base lingüística del español americano. Estudios lingüísticos. Temas hispanoamericanos. Madrid: Gredos.

2. Alvar, Manuel. 2001. El español de Venezuela. Estudios, mapas, textos. 3 tomos. Madrid: Agencia de Cooperación Internacional, Universidad de Alicante, La Goleta Ediciones.

3. Canfield, Delos Lincon. 1962. La pronunciación del español en América. Ensayo histórico descriptivo. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo.

4. Canfield, Delos Lincon. 1981. Spanish pronunciation in the Americas. Chicago: The University of Chicago Press.

5. Henríquez Ureña, Pedro. 1921. Observaciones sobre el español de América. Revista de Filología Española, 8. 357-390.

6. Frago Gracia, Juan Antonio. 1999. Historia del español de América. Madrid: Gredos.

7. Malmberg, Bertil. 1966. La América hispanohablante. Unidad y diferenciación del castellano. Madrid: Istmo.

8. Resnick, Melvin. 1975. Phonological variants and dialect identification in Latin American Spanish. The Hague: Mouton.

9. Rona, José Pedro. 1964. El problema de la división del español en zonas dialectales. Presente y Futuro de la Lengua Española. (PFLE) I, 215-226. 

10. Rosenblat, Ángel. 1990. Biblioteca Ángel Rosenblat, III. Estudios sobre el español de América. Aura Gómez, L. Santos Urriola y Luciana De Stefano (comps.). Caracas: Monte Ávila Editores.

11. Silva-Corvalán, Carmen. 1996. Language contact and change. Spanish in Los Angeles. Oxford: Clarendon Press.

12. Weinreich, Uriel. 1974. Lenguas en contacto. Caracas: Universidad Central de Venezuela.

13. Zamora Munné, Juan y Jorge Guitart. 1982. Dialectología hispanoamericana.Salamanca: Almar.