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Boletin de Linguistica
versión impresa ISSN 0798-9709
Boletin de lingüistica vol.22 no.34 Caracas dic. 2010
PercePción lingüística del hablante en cuanto al uso de la exPresión dale pues
Luis Castillo, Cruz Colmenares, Carlina Rojas, José Romero.
UPEL-Maracay, Venezuela, luisal2309@hotmail.com
REsUMEn
Como elementos de cohesión textual en la interacción cara a cara, los marcadores en el discurso oral dan cuenta de un sinnúmero de funciones pragmáticas. Tal es el caso del marcador dale pues, comúnmente usado en Venezuela con una gama de funciones poco estudiadas hasta el presente. Para realizar la investigación, se ha aplicado una encuesta a un grupo de hablantes de la ciudad venezolana de Maracay que permite determinar la percepción que ellos tienen del mencionado marcador, así como la existencia de otros factores que podrían condicionar su empleo. Los resultados obtenidos revelan que dale pues es una expresión propia de la lengua hablada informal; tiene carácter multifuncional y polisémico, y se emplea sobre todo para expresar acuerdo, o bien para finalizar la expresión de una idea o para finalizar la conversación.
PaLabRas CLaVE: marcadores del discurso oral, funciones pragmáticas, dale pues
absTRaCT
As elements of textual cohesion, in face-to-face interaction, the markers in spoken language realize countless pragmatic functions. such is the case of dale pues, a discourse marker usually used with a number of communicative functions by Venezuelan spanish speakers in the central region of the country. For the purposes of this research, a questionnaire was administered to 24 speakers in Maracay, in order to determine their perception of this discourse marker as well as the existence of other factors that may condition its use. The findings imply that dale pues is widely used in informal, day-to-day interactions; it is multifunctional and polysemic. It frequently expresses agreement or it marks the completion of an idea or the end of the conversation.
KEy woRds: oral discourse markers, pragmatic functions, dale pues
InTRodUCCIón
[Las gramáticas basadas en ejemplos de lengua escrita] excluyen toda una serie de rasgos que ocurren ampliamente en la conversación de los hablantes nativos [ ] de diferentes edades, sexos, grupos dialectales y clases sociales con una frecuencia y distribución que simplemente no puede ser despreciada como si fuera una aberración (Carter y MacCarthy 1995:142).
El surgimiento de la pragmática como una perspectiva de acercamiento a los fenómenos lingüísticos de cualquier nivel, que toma en cuenta los factores contextuales (Verschueren 1995), el interés presente de la sintaxis en el texto y sus procesos constitutivos, aunado al hecho de la reciente importancia otorgada al estudio de la oralidad en el campo de la lingüística (domínguez 2004a), han sido elementos que se han conjugado para poner en la óptica del estudioso de la lengua una categoría lingüística que, si bien puede que no sea de nueva data en lo que respecta a su aparición y uso en la lengua, ha sido valorada recientemente en los estudios lingüísticos (briz 1993, Cortés Rodríguez 1991, domínguez 2004b, García 2005, Martín zorraquino y Portolés 1999, Pérez 2006, Portolés 1998), y cada día parece crecer más en relevancia. La categoría lingüística a la que nos referimos es la de los marcadores del discurso.
Entre los marcadores del discurso, encontramos un grupo que aparece casi de forma exclusiva en el discurso espontáneo. se trata de los marcadores interactivos, los cuales se dan en un evento comunicativo de carácter dialogal y surgen de la necesidad de lograr la cooperación, el seguimiento, la atención, el acuerdo o la confirmación del contenido transmitido (Calsamiglia y Tusón 1999). de acuerdo con la tipología de marcadores discursivos propuesta por las anteriores autoras, entre los marcadores interactivos se encuentran los marcadores reactivos de acuerdo, los cuales parecen compartir la función de expresar un acuerdo sobre algo que ha sido propuesto previamente. Los marcadores con esta función (bueno, perfecto, claro, sí, bien, vale, de acuerdo, exacto, evidente, okey, ya, perfectamente, etc.), tienden a expresar un acuerdo como reacción a una elocución hecha antes por el interlocutor.
En el marco de la variedad del español de Venezuela, específicamente en la variedad hablada en la región central del país, se escucha con frecuencia el uso de la expresión dale pues en situaciones comunicativas de habla espontánea en las que los interlocutores parecen usar esa expresión
con una función muy similar a la de los marcadores reactivos propuestos por Helena Calsamiglia y amparo Tusón. sin embargo, poco se ha dicho acerca del uso y función de esta expresión como marcador discursivo presente en la oralidad de hablantes venezolanos pertenecientes a la referida región del país.
El creciente interés acerca del uso de la lengua oral y la reciente atención prestada a los estudios sobre marcadores del discurso pone de relieve lo relativo al uso de ciertas piezas lingüísticas, como es el caso de la expresión dale pues, ya que constituye un terreno fértil de investigación, en el cual poco se ha transitado. Es por esto que el propósito de este trabajo se centra en analizar, desde un punto de vista pragmático, la expresión dale pues a través de la percepción lingüística del hablante y de lo que éste reporta en cuanto a la forma y uso de dicho marcador en la variedad del español de Venezuela empleada en la región central del país. Para ello nos proponemos, en primer lugar, determinar la función discursiva que esa expresión cumple en el acto comunicativo de habla espontánea y, en segundo lugar, determinar su uso en las distintas situaciones discursivas en las que se ha observado su aparición.
1. MaRCadoREs
Adentrarse en el campo de los marcadores del discurso es, en palabras de yolanda Pérez (2006), pisar un terreno movedizo debido a la gran variedad terminológica (enlaces, conectores, conectivos, marcadores, operadores, reformuladores y estructuradores de la información, etc.), y a la gran diversidad de elementos que se incluyen dentro de la categoría de marcador. al respecto, Manuel Casado Velarde señala:
en realidad, las piezas lingüísticas que tienen como función marcar relaciones que exceden los límites de la sintaxis oracional constituyen un conjunto bastante heterogéneo de elementos. Tal heterogeneidad se pone de manifiesto en las vacilaciones que se observan al establecer el estatuto de estas unidades. La diversidad de términos con que se les designa es suficiente revelador: marcadores textuales o de discurso, operadores discursivos, ordenadores del discurso, operadores pragmáticos, conectores discursivos, enlaces extraoracionales, etc. (1993: 30-31).
En atención a la cita anterior, cabe señalar que tal heterogeneidad de elementos envuelve una considerable complejidad en el momento de sistematizarlos en una clase uniforme de palabras, pues este tipo de unidades de análisis no se corresponde con una categoría gramatical única (Martín zorraquino y Portolés 1999), es decir, podemos encontrar, como marcadores del discurso, adverbios, interjecciones, locuciones de tipo nominal, verbal, adverbial, etc. Por otra parte, en lo que concierne a la diversidad de términos utilizados para designar los elementos que marcan relaciones extraoracionales, Marisol García señala que cada término apela a una definición distinta, enfocada a un nivel de análisis particular; por ejemplo, conectivo (van dijk 1984) se relaciona con la semántica, mientras que marcador, lo hace con la pragmática (2005: 36).
Es de destacar que el término marcador del discurso, según apunta Carmen Luisa domínguez (2004a y 2005), es relativamente de reciente data, ya que su reconocimiento como una unidad extra-oracional que funciona tanto en la escritura como en el ámbito de la oralidad se puede ubicar a partir de mediados de la década de los ochenta con los trabajos de obregón (1985), schiffrin (1987), Redeker (1991), Cortés Rodríguez (1991), Martín zorraquino (1992), briz (1993), entre otros.
Domínguez advierte que antes de los ochenta no se empleaba el término marcador. Había, en efecto, una noción de lo que hoy conocemos como marcadores del discurso, pero no existía el término como tal. En este sentido, la autora señala que, en lo que se refiere a la noción de marcadores, ya bello evidenciaba una alta intuición lingüística cuando se refería a estas piezas discursivas como palabras [que] se transforman unas en otras [ ] frases adverbiales que pasan a conjunciones de las llamadas continuativas, porque anuncian que continúa y se desenvuelve un pensamiento (bello 1972: 1204); lo cual, para la autora, representa una perspectiva visionaria de lo que conocemos hoy día como marcadores.
Para efectos del presente trabajo, asumiremos el término marcador, en lugar de otros, por estar éste relacionado con un nivel de análisis pragmático, y con aspectos discursivos. de igual forma, adoptaremos la noción de marcador como una unidad que funciona en una dimensión más allá de la oración y, particularmente, en el ámbito de la oralidad. Esta noción de marcador la complementaremos con la conceptualización aportada por domínguez, en la cual entiende a los marcadores como:
el conjunto de elementos que, en el texto en situación, permiten por una parte, conectar, organizar, señalar u orientar las relaciones que lo sustentan como unidad lingüística, y por otra parte, revelan los procesos de formulación e interlocución que tienen lugar en su producción (2005: 169).
2. MaRCadoREs dEL dIsCURso EsPonTánEo
Los marcadores discursivos, según la categorización planteada por Calsamiglia y Tusón (1999), se pueden concebir en dos grandes grupos. Por un lado, están los que se usan tanto en la oralidad como en la escritura, aunque suelen emplearse en prácticas discursivas formales. Por el otro, están aquellos cuyo uso parece casi exclusivo de la oralidad y del discurso espontáneo, circunstancias estas en las que, como señalan Calsamiglia y Tusón, la expresividad es lo más adecuado, la inmediatez enunciativa un reto psicocognitivo y la apelación al interlocutor una necesidad (1999: 249). Tomando en consideración el objetivo de la presente investigación, de aquí en adelante nos referiremos únicamente a este segundo grupo de marcadores, es decir, a los marcadores del discurso espontáneo. En el cuadro 1 se muestra la diversidad de marcadores del discurso espontáneo según las mencionadas autoras:


Vale destacar que muchas de las piezas lingüísticas presentadas en el cuadro anterior pertenecen a más de una categoría de marcadores del habla espontánea.1 Conviene señalar también que estos marcadores, al ser usados en el discurso oral espontáneo, pueden usarse excesivamente en el habla, con lo cual pierden el sentido original y se convierten en simples muletillas destinadas a ocupar espacios vacíos dentro del canal de transmisión, producto de las vacilaciones o dudas manifiestas en el momento de la enunciación.
3. dale y pues: dos PaLabRas ConsTITUyEnTEs dEL MaRCadoR dale pues
dale y pues son las dos palabras que conforman el marcador dale pues. Cada una de ellas, por separado, contiene una carga semántica y una función discursiva particular, pero ¿hasta qué punto esas palabras preservan o modifican su carga semántica y función discursiva cuando aparecen juntas en el marcador en cuestión? Más aún, ¿hasta qué punto, desde un plano semántico, la nueva forma lingüística dale pues coincide con las acepciones tradicionales atribuidas al verbo dar? En las líneas por venir, se estudiará la forma y etimología de esos vocablos para tratar de responder las anteriores preguntas.
La palabra dale corresponde a la forma imperativa del verbo dar, acompañada de la forma enclítica correspondiente a la tercera persona del dativo le (Gili Gaya 1973). La conjunción pues, según Joan Corominas (1973), procede originalmente del latín post (después, detrás), que en la baja época tomó el valor de postquam (después que, puesto que).
Desde un punto de vista semántico, resulta obvio que una consideración aislada del verbo dar, en su acepción más generalizada de otorgar, conceder, donar etc., aporta muy poco si se trata de interpretar el significado funcional de la expresión dale pues. Por otra parte, sintácticamente, resulta claro que no hay alguien que asuma la función de complemento indirecto, representado mediante la forma pronominal le, ya que, tal como se emplea en la expresión dale pues, no parece haber ni un algo que dar, ni un alguien a quien dar algo. Por todo lo expuesto, el verbo dar, en su empleo prototípico, parece distar mucho de su uso en el marcador dale pues.
A pesar de ello, en observaciones asistemáticas realizadas en diferentes situaciones discursivas del habla cotidiana y coloquial, se observa que el verbo dar, en la región venezolana estudiada, tiene una multiplicidad de significados, algunos de los cuales no se corresponden necesariamente con las acepciones tradicionales que se especifican en el diccionario de la Real academia española (dRaE). Obsérvense al respecto los casos que se muestran a continuación en (1):


Producto de la desviación de la acepción original del verbo con sus étimos conceder, otorgar y donar, surge esta gama de significados, los cuales parecen traspasar la frontera de lo exclusivamente semántico y se adentran en el terreno de lo pragmático. ahora bien, esta aparente nueva relación entre cosa significada y forma significante pudiera encontrar explicación en una de las características fundamentales del signo lingüístico, como lo es el carácter de ser motivado. Es posible que los nuevos significados observados para el verbo dar se deban a una motivación metasémica. según Pierre Guiraud (1976: 31), hay motivación metasémica del signo lingüístico cuando se producen cambios de significado. Para el caso que nos ocupa, tenemos en dar un significante acústico primario (la forma fónica dar) que designa una acción y, de este primer significado, se deriva un significado secundario. Es probablemente en los usos señalados en (1) del verbo dar donde se haya producido una nueva relación entre significante y significado, que posiblemente se extiende a los usos de la expresión dale pues, la cual opera en un nivel pragmático.
En cuanto a la conjunción pues, tal como se emplea en el marcador que nos ocupa en este trabajo, parece lógico asociarla con el significado de puesto que, entonces, ya que para expresar consecuencia de algún evento o situación, tal como lo sugiere el dRaE. En esos casos, la expresión asume la carga semántica que corresponde a toda una oración, idea o fragmento discursivo que ha sido elidido, como se observa en (2):
(2) a) Me despido, puesto que ya estamos claros/de acuerdo = ¡Chao pues! b) Puesto que presumes de que bailas muy bien, baila! = ¡baila pues! c) ¿Te gusta esa chica? entonces díselo = ¡díselo pues! d) ya que dijiste que era tarde, apúrate = ¡apúrate pues!
La conjunción pues en los anteriores ejemplos parece constituir, por sí misma, un marcador bastante generalizado dentro de la oralidad espontánea venezolana. Ese marcador suele acompañar ciertos actos directivos, como sucede con los imperativos, los cuales parecen revestir el acto de habla de un matiz de énfasis o urgencia: vámonos pues, muévete pues, anda pues. El marcador dale pues parece inscribirse en este grupo de imperativos.
4. METodoLoGÍa
El presente estudio, de carácter exploratorio, sirve, por una parte, para indagar cuáles son las funciones discursivas que cumple el marcador dale pues en el acto comunicativo de habla espontánea y, por otra, para explorar el uso de ese marcador través de distintos elementos de la situación discursiva.
La muestra está constituida por veinticuatro informantes, los cuales fueron seleccionados de acuerdo con los siguientes criterios: i) nacionalidad de origen: todos los participantes debían ser hispanohablantes venezolanos nativos, ii) zona dialectal: los sujetos debían ser originarios de la región central del país (específicamente de la ciudad de Maracay) y iii) nivel de instrucción: los informantes debían tener una formación mínima de bachillerato.
Con el propósito de contar con un amplio abanico de alternativas propias del contexto enunciativo para dale pues, se optó por elaborar el cuestionario que se muestra en el anexo 1. dicho cuestionario consta de dos preguntas iniciales destinadas a indagar, por un lado, si el hablante había escuchado anteriormente la expresión y, por el otro, si la utilizaba en las conversaciones cotidianas. además de estas preguntas, en el cuestionario se formularon seis planteamientos relacionados con distintos elementos del contexto de habla (interlocutor, significado, razón de uso, medio de uso, momento de uso y finalidad de uso) en los cuales se utiliza la expresión dale pues. Para cada uno de esos planteamientos se ofrecieron varias opciones.
El material de análisis consta de las doscientas diecisiete opciones seleccionadas por los hablantes para definir los distintos elementos del contexto de habla que se les propusieron en los seis planteamientos. Puesto que las respuestas a las dos preguntas iniciales (ver anexo 1) fueron siempre afirmativas, el análisis de los resultados se basó exclusivamente en las opciones para cada planteamiento que el hablante consideró adecuadas.
Las respuestas suministradas por cada informante se procesaron en una matriz de datos en Excel. Posteriormente, dicha matriz se importó al programa estadístico spss, versión 17.0 para Windows. El análisis estadístico de esta investigación se fundamentó, principalmente, en el porcentaje de las opciones que obtuvieron mayor frecuencia para cada planteamiento.
5. anáLIsIs dE Los REsULTados
al procesar los resultados totales obtenidos en cada uno de los planteamientos del cuestionario con respecto a la expresión dale pues, se evidencian porcentajes que reflejan tendencias de uso; además, los datos obtenidos son los primeros recopilados de manera sistemática que describen el uso de la mencionada expresión en una determinada variedad del español de Venezuela.
En el cuadro 2 se ofrecen los resultados relativos al tipo de interlocutores con los que regularmente se utiliza la expresión:

Como puede observarse, los porcentajes más altos se concentran en las opciones (2a)-(2c), lo cual indica que los sujetos parecen utilizar la expresión dale pues, preferiblemente, con interlocutores con los que existe cierta amistad, camaradería, confianza y familiaridad, no así con interlocutores con los que existe una relación socialmente jerárquica, como se observa en las opciones (2d) y (2e). La opción (2f) reafirma la preferencia en la selección de interlocutores contemplada en las opciones al principio señaladas. Los resultados del cuadro 2 brindan entonces indicios de que dale pues tiende a ser una expresión empleada en una situación de habla en la que hay cercanía afectiva con el interlocutor, lo cual apunta al tipo de registro adecuado para la expresión: informal.
En el cuadro 3 se muestran los resultados relativos al planteamiento acerca del significado atribuido a dale pues por las personas encuestadas:

En este cuadro se aprecia un porcentaje prominente de respuestas (57,58%) para la opción (3c), seguida de lejos por un 18,18%, tanto para la opción (3a) como para la (3d), y un 6,06% para la opción (3b). si analizamos estos datos desde un punto de vista semántico se podría decir que la expresión dale pues es de carácter polisémico, ya que reúne más de dos significaciones distintas: (3a) estamos entendidos, (3b) chao, (3c) estamos entendidos. Chao y (3d) está bien, te doy el permiso. El alto porcentaje obtenido en (3c) sobre el resto de las opciones parece indicar que éste es el significado mayormente atribuido por los hablantes en sus intercambios comunicativos cuando utilizan la expresión. Los significados relacionados con las opciones (3a), (3d) y (3b), aunque con menores porcentajes de respuestas, deben interpretarse como otros posibles significados de la expresión que, al igual que (3c), se actualizan en el contexto de habla sin superponerse, siendo el contexto mismo el encargado de precisar dicho significado y darle el valor correspondiente a la expresión en el acto comunicativo en cuestión.
Es relevante señalar que las opciones anteriormente indicadas sobre el significado de la expresión concuerdan con algunos de los significados observados para el verbo dar (expresar acuerdo, despedirse y conceder permiso) cuando éste se utiliza sin la conjunción pues. Lo anterior podría interpretarse como que la expresión dale pues constituye una forma expresiva más elaborada, que hace uso de la conjunción pues como un enfatizador que acompaña al verbo (como lo señala susan Ervin-Tripp 1986) en ciertos actos directivos, como los imperativos. En este sentido, serán muy probablemente el contexto pragmático y la fuerza elocutiva del interlocutor los encargados de precisar tanto la forma significante a utilizar como el significado a remitir.
En el cuadro 4 se ofrecen los resultados relativos a la razón por la cual los hablantes utilizan el marcador dale pues:

En el cuadro anterior se puede visualizar que las frecuencias más altas corresponden a las opciones (4c), con un 36,67%, y (4b), con un 26,67%. Los resultados obtenidos para estas dos opciones revelan que dale pues tiende a emplearse en situaciones en las que un interlocutor b acuerda o reacciona de forma positiva ante una proposición hecha por un interlocutor a, lo que parece indicar que dicha expresión se utiliza, principalmente, para acordar algo con alguien, acuerdo que puede, a su vez, concluir una idea de la conversación o bien cerrar la conversación como tal al despedirse.
La selección de la opción (4a) pareciera indicarnos que la expresión es de uso habitual entre los venezolanos y que, además, ofrece un significado conocido, como lo expresan los datos obtenidos en la opción (3d). Veamos ahora en el cuadro 5 los resultados relacionados con el medio en el que se usa dale pues:

Los porcentajes más relevantes de este cuadro corresponden a las opciones (5e) (conversación persona a persona), con un 42,50%, y (5d) (conversación por teléfono) con un 35,00%; otros medios electrónicos como el celular y la computadora parecieran ser poco apropiados para el uso de dale pues cuando se conversa por video-chats, correo electrónico o por mensajería de texto, donde se emplea no ya la lengua hablada sino escrita.
Los datos observados en el cuadro anterior indican que la expresión dale pues es un marcador del discurso oral espontáneo, pues se prefiere utilizar en situaciones comunicativas que se dan en forma inmediata y no diferida, y donde los procesos cognitivos de formulación y enunciación ocurren al mismo tiempo, lo cual corrobora lo planteado por Calsamiglia y Tusón sobre la naturaleza de los marcadores del discurso espontáneo. En el cuadro 6 se muestran los resultados correspondientes al momento de la conversación en que es utilizada la expresión bajo estudio:

Los datos anteriores reflejan un importante porcentaje de respuestas para las opciones (6e), con un 52,94%, (6a) con 26,47% y (6c), con 17,65%.
Estos datos revelan que la expresión dale pues parece ser un marcador utilizado, básicamente, en tres circunstancias: (6a) al acordar algo en la conversación y despedirse, (6b) al despedirse y (6c) durante la conversación como tal. Lo anterior pareciera indicar que, desde un punto de vista pragmático, dicho marcador tiende a utilizarse cada vez que el hilo discursivo del habla exige al interlocutor ya sea (6a) acordar algo en la conversación y finalizarla, (6b) finalizar la conversación propiamente dicha o (6c) finalizar una o varias ideas dentro de la conversación sin necesariamente finalizar la misma.
Los resultados obtenidos para (6b) y (6d) también proporcionan información relevante. del porcentaje de (6b), 2,94%, se puede deducir, por un lado, que dale pues se usa raramente en la lengua escrita (en este caso cuando se chatea), y por otro que, cuando se llega a utilizar en la escritura, es a modo de despedida. Este resultado, unido al de (6a), indica que dale pues cumple un importante papel como finalizador, aunque lo haga sobre todo en la conversación. La ausencia de respuestas en (6d) indica que dale pues parece no usarse nunca para iniciar una conversación.
En el cuadro 7 se muestran los resultados con respecto a la función discursiva que cumple dale pues:

Los datos de este cuadro indican que el mayor porcentaje de respuestas se concentra en la opción (7c), con 45,00%. Le siguen (7d), con 17,50%; (71) y (7b) con 12,50%; (7e), con 10,00%, y (7f) con tan sólo 2,50%.
Si se observan con detenimiento las frecuencias de respuestas para las opciones (7c), (7a) y (7e), se puede notar que un porcentaje importante de hablantes (67,50%) coincide en expresar que utiliza el marcador dale pues para acordar algo. otro porcentaje importante (57,50%) coincide en revelar que utiliza la expresión para despedirse, tal y como se nota si se consideran las frecuencias para (7b) y (7c). Las opciones (7d) y (7f) reflejan funciones únicas, no coincidentes con las restantes.
Los porcentajes del cuadro 7 revelan que las dos funciones más destacables para las que pareciera utilizarse el marcador dale pues son: i) acordar algo en una conversación y ii) despedirse. ambas funciones coinciden con los significados expresados en (3a), (3b) y (3c), así como también con las razones por las cuales los hablantes utilizan la expresión, como se observó en (4b) y (4c). dale pues podría cumplir también otras dos funciones pragmáticas, aunque menos relevantes: i) conceder permiso en la conversación e ii) mostrar atención a lo que dice el interlocutor.
6. ConCLUsIonEs
El objetivo de esta investigación ha sido determinar la función discursiva que dale pues cumple en el español de Venezuela, así como establecer su uso a través de distintos elementos de la situación discursiva. Para lograrlo, se ha aplicado una encuesta en la ciudad de Maracay, situada en la región central del país, que permite conocer la percepción lingüística de los hablantes y lo que estos reportan en cuanto al uso dale pues. a continuación se presentan las conclusiones emanadas de los resultados de la encuesta.
dale pues se presenta como un marcador casi exclusivo de la oralidad y del discurso espontáneo. Es además una pieza lingüística multifuncional que puede utilizarse para llegar a un acuerdo, despedirse, conceder un permiso o bien para indicarle al interlocutor seguimiento en la conversación.
En consecuencia, podría tipificarse como un marcador: i) reactivo de acuerdo, ii) de finalización, iii) de concesión y iv) de seguimiento (Cf. Cuadro 1).
Los resultados de la encuesta indican también que dale pues nunca actúa como iniciador de conversación sino que su empleo parece darse en el transcurso de una conversación (para finalizar una o varias ideas dentro de la conversación sin necesariamente finalizar la misma, o para indicarle seguimiento al interlocutor), o bien al final de la misma (al acordar algo y despedirse, o simplemente al hacer una concesión).
La expresión dale pues se relaciona con varias posibilidades enunciativas (Estamos entendidos, chao, Estamos entendidos; Está bien, te doy permiso, Chao), las cuales parecen asociarse a ciertos significados (expresar acuerdo, despedirse y conceder permiso), atribuidos en el habla al verbo dar, que podrían haberse generado por motivación metasémica del signo al existir un aparente doble sistema de signos y de relaciones significante-significado entre el verbo dar, con sus acepciones tradicionales, y el mismo verbo con las nuevas acepciones.
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Autores
Luis Castillo.
Profesor asistente del depto. de inglés de la UPEL-Maracay. Magíster en lingüística y profesor de inglés (suma Cum Laude) egresado de la UPEL-Maracay. áreas de investigación: fonología de la interlengua, pragmática del español, metodología para la enseñanza del inglés como lengua extranjera.
Cruz Colmenares
Profesor agregado del depto. de inglés de la UPEL-Maracay. Magíster en inglés como lengua extranjera egresado de la Universidad Central de Venezuela y profesor de inglés egresado de la UPEL-Maracay. su área de investigación es la pragmática del español.
Carlina Rojas
Profesora instructora del depto. de inglés de la UPEL-Maracay. Magíster en estudios hispánicos y licenciada en humanidades en estudios regionales modernos ibéricos y latinoamericanos egresada de University College London. áreas de investigación: pragmática del español y evaluación de aprendizajes de lenguas extranjeras.
José Romero
Profesor instructor del depto. de inglés de la UPEL-Maracay. Egresado como profesor de inglés de la misma universidad. áreas de investigación: fonética y fonología de la lengua materna y extranjera, sociolingüística variacionista y fonopragmática.














