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Revista de Investigación

versión impresa ISSN 1010-2914

Revista de Investigación vol.41 no.92 Caracas dic. 2017

 

El Metadiscurso Interaccional en Tesis Doctorales en Educación

Interactional Metadiscourse in PhD Theses’ Education

Belkis E. Osorio A.

belkys.osorio@gmail.com

Esteban Añez B.

estebananezbriceno@gmail.com

Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Instituto Pedagógico de Caracas, Venezuela

RESUMEN

El  metadiscurso  es  un  importante  mecanismo  lingüístico   usado para establecer relaciones  interpersonales entre el  autor y el  lector de un texto académico y para la expresión identitaria del primero como representante de un género discursivo determinado. Usando el modelo de Hyland, se analizaron 10 tesis doctorales venezolanas en educación y otras tantas españolas para describir la frecuencia de uso de marcadores metadiscursivos y cómo se utilizan en las tesis. Los resultados, similares en ambos  grupos, señalan  una diferencia  significativa en  la frecuencia de marcadores enfatizadores en desmedro de los mitigadores. En los marcadores de automención sobresale la ausencia de uso de la primera persona en singular, predominando las marcas de la primera persona en plural y tercera persona en singular. Estos resultados indican la adscripción de las tesis a un discurso académico positivista a pesar de su naturaleza cualitativa. Recomendamos un acercamiento a la prosa subjetiva del discurso naturalista interpretativo.

Palabras clave: Metadiscurso; tesis doctoral; género discursivo

ABSTRACT

The metadiscourse is an important linguistic mechanism used to establish interpersonal relations between the author and the reader of an academic text, and for the identity expression of the first as representative of a given discursive genre. Using Hyland’s model, 10 Venezuelan doctoral theses in education and 10 other Spanish ones were analyzed to describe the frequency of use of metadiscursive markers and how they are used in theses. Results, similar in both groups, indicate a significant difference in the frequency of emphasizing markers to the detriment of the relievers. In the markers of automention stands out the absence of use of the first person in singular, predominating the markers of the first person in t plural and in the third person in singular. As a conclusion, these results indicate the attachment of the Venezuelan and Spanish theses to a positivist academic discourse despite the qualitative nature of the studies. We, therefore recommend an approach to the subjective prose of an interpretive naturalistic discourse.

Key words: Metadiscourse; PhD theses; discursive genre

Artículo recibido en junio 2017 y publicado en septiembre de 2017

INTRODUCCIÓN

En un trabajo previo de Osorio y Añez (2016), los autores inician su texto con la premisa que las tesis de doctorado representan para el ámbito académico el informe escrito de la más alta calidad que se pueda alcanzar. Las tesis también se consideran como representantes de un género de escritura científica y así lo expresan Jara (2013), Ketabi y Rahavard (2013), Kwan (2006) y Thompson (2001).

La concepción de las tesis como un género discursivo, se basa en la idea que género es un constructo social (Carter, 2011; Bogdanovic, 2014) que se refiere a la expresión del conocimiento a través de un lenguaje socializador (Hyland, 2008) que es constituyente en lugar de constituìdo. Un género se desarrolla a través del tiempo, mediante la acción repetida de un evento comunicativo mediado por un mismo discurso. De esa manera Thompson (2001) indica la repetición de la acción se traduce en una convención social que sirve para homogeneizar la interacción social y simplificar el evento comunicativo mediante un esquema común de cómo debe presentarse. Se entiende por tanto, que una tesis es un evento comunicativo representante del discurso científico-social de un programa de doctorado.

El discurso (lenguaje) del texto de un artículo o tesis, está estrechamente asociado al género discursivo de la comunidad científica a la cual esta adscrito el investigador (Beke, 2005) sea este un principiante o un experto. Cuando se habla de análisis del discurso se referiere a aquellos estudios del lenguaje “que van más allá de la oración gramatical” (Bolívar, 2007, p. 10). En otras palabras, se estudian los aspectos comunicativos en lugar de los gramaticales; mientras que análisis de género es el estudio del comportamiento lingüístico situado en un  ambiente  académico, sea en términos de acción retórica o de la consistencia de propósitos comunicativos (Bathia, 2002; Thompson, 2001).

El discurso en un texto académico se refiere tanto a la macroestructura o aspectos de forma, como a la microestructura representada en el contenido como tal. Con respecto a la microestructura, es relativamente sencillo observar que el discurso académico se caracteriza por el modo como el tesista, usando ciertas palabras, modifica al texto propiamente dicho. Por ejemplo, en unos casos suavizándolo o restándole importancia (parece que; probablemente), en otros, reforzando o enfatizando el contenido (indudablemente; en definitiva). Hyland (2005) denomina a estas palabras: Mitigadores (Hedges) y Enfatizadores (Boosters).

La microestructura no sólo está determinada por el lenguaje académico o disciplinar como tal. También está constituída por un tipo de palabras que le confieren a los contenidos un metadiscurso. Crismore (1990) dice que el metadiscurso no es más que el discurso del discurso. Como explica el autor, el discurso de una tesis “informa” al lector sobre la temática, mientras que el metadiscurso “orienta” al lector cómo debe entender, interpretar y evaluar lo que se le está informando. En este sentido, el discurso de las tesis doctorales en educación, contiene un metadiscurso que puede ser analizado en función del género o comunidad académica a la cual pertenece el tesista.

A continuación, se presenta un breve marco teórico sobre metadiscurso.

Metadiscurso

Un concepto de metadiscurso muy acertado es el de Williams (citado por Tang y Bee, 2014) quien indica que el término no se refiere a la substancia de las ideas, sino al escritor mismo y al lector. Crismore (1990), Vande Kopple (1997) y Hyland (2005) comparten conceptos similares al decir que el metadiscurso no incrementa el material proposicional. En lugar de ello, es una terminología usada por el escritor con un sentido social para orientar a los lectores a: conectarse, organizar, evaluar y posicionarse frente al contenido académico (proposicional).

Los precursores del metadiscurso son, entre otros, Michael Halliday y Mikhail Bakhtin (García, 2004; Lewin y otros, 2001) y es a partir de las taxonomías de marcadores metadiscursivos de Avon Crismore (1984; 1993) y William Vande Kopple en 1985 (1997) cuando comienza el auge de las investigaciones en este campo. Estos modelos guardan mucha similitud entre ellos. Los marcadores están agrupados en 2 categorías principales (textual e interpersonal) y las diferencias se encuentran más que todo, en reacomodos y subdivisiones.

El metadiscurso textual funciona como guía para organizar la información proposicional como son los Conectores (por lo tanto; además); Glosas: para dar explicaciones adicionales o delimitar un contenido (es decir; en otras palabras) y los Locutorios que explicitan el contenido (para concluir; en resumen). El metadiscurso interpersonal trata de establecer una comunicación personal entre el autor y el lector, en cuanto expresa el sentido en que el primero desea ser interpretado por el segundo. Estos marcadores son entre otros: de Validez o Certeza (sin duda; ciertamente), de Actitud (es sorprendente, desafortunadamente) y Mitigadores (podría ser, posiblemente).

Ken Hyland (2005) hace una revisión de las categorizaciones metadiscursivas de Vande Kopple y Crismore, elaborando una nueva tipología (ver cuadro 1). Los primeros 4 marcadores los agrupa bajo la categoría Interactivos y los restantes (mitigadores, enfatizadores, actitud, automención y compromiso) son de la categoría Interaccionales. Esta clasificación parece ser la que ha contado con más seguidores. En efecto, la mayoría de las investigaciones reseñadas en este artículo la han usado.

Hyland ofrece un marco teórico basado en una perspectiva funcional que permita definir y operacionalizar los marcadores; siendo los principios claves: a) los ítems metadiscursivos son diferentes de los aspectos proposicionales del discurso; b) el ítem metadiscursivo se refiere a aspectos del texto que expresan una interacción entre el escritor y el lector y c) el ítem metadiscursivo se refiere solamente a relaciones que son internas al discurso.

El metadiscurso ha sido estudiado en diversos géneros tales como libros de texto (Bogdanovic, 2014; Hyland, 2005), artículos tanto en ciencias sociales como en ciencias naturales (Behnam y Mirzapour, 2012; Beke, 2005; Dhal, 2004; Muller, 2007), textos de promoción turística (Suau-Jiménez, 2011), prensa escrita (Kuhi y Mojood, 2014) y en textos elaborados por estudiantes (Crismore y otros, 1993; García, 2004; Tang y Bee, 2014).

En Venezuela con los trabajos de García (2004), Beke (2005) y Muller (2007). García reporta varias investigaciones realizadas por Salager- Meyer, profesora de la Universidad de los Andes. Sin embargo, el corpus usado por Salager-Meyer estuvo conformado por artículos en revistas médicas tales como Lancet y The British Medical Journal; lo que parece indicar que la data no se refería a información venezolana.

Bunton (2005) y Jara (2013) mencionan la  poca  investigación  de esta temática en las tesis doctorales en contraste con la realizada en artículos de investigación. Por otra parte, no se conoce que este tipo de investigación se haya realizado en tesis doctorales en educación en Venezuela. El propósito de un trabajo anterior de los autores fue describir la estructura referencial y la práctica de citación en las tesis doctorales en educación de la UPEL-IPC. Es de interés ahora, describir la frecuencia de uso de los marcadores metadiscursivos y cómo se utilizan en las tesis. A manera de contar con un referente para comparar el metadiscurso en tesis realizadas en diferentes contextos, se extendió el análisis a un grupo de tesis doctorales en educación de España.

Las investigaciones en este campo, son de competencia para la Lingüística Funcional, la Sociolingüística, la Retórica y la Pragmática. Está fuera de nuestro alcance realizar una investigación bajo esos términos, asi que sólo se pretende hacer unas apreciaciones sobre ciertos y determinados aspectos sociolingüísticos de las tesis, entendidas como texto discursivo de un género específico, con la finalidad de motivar la producción de conocimiento en estas áreas.

TODO

El corpus estuvo constituido por 10 tesis del Doctorado de Educación de UPEL-IPC, y por 10 tesis de la Universidad Autónoma de Madrid (Facultad de Formación del Profesorado y Educación), aprobadas entre el 2014 y 2015. La data para este estudio consistió en un muestreo intencional. Se seleccionaron tesis que de manera explícita fueran de naturaleza cualitativa (que así fuera declarado en la sección metodológica) y que estuvieran digitalizadas. Es pertinente aclarar que las tesis venezolanas eran parte del grupo previamente analizadas (Osorio y Añez, 2016), mientras que las tesis españolas fueron seleccionadas de la base de datos de Dialnet.

Para esta investigación se ha limitado el análisis a la subcategoría interaccional según el modelo de Hyland (2005) quizás el investigador más conocido en este campo y siguiendo además las orientaciones de Beke (2005) quien hace una excelente presentación de la tipología del metadiscurso, con definiciones sencillas en su aplicación.

En esta categoría Hyland (2000) identifica cinco dimensiones, a saber:

• Mitigadores (hedges): indican la decisión que toma el autor de no comprometerse literalmente con la proposición expresada, de manera que la información puede ser presentada como una opinión y no como un hecho. Se utilizan expresiones como: podría, quizás, posiblemente, tal vez, a lo mejor.

• Enfatizadores (boosters, emphatics): marcan la expresión de certeza y enfatizan la fuerza proposicional de un enunciado, así como también el  compromiso con lo que se dice. Es una estrategia de persuasión que consiste en hacer énfasis en determinada información, mediante expresiones como: claramente, obviamente, es evidente que, está claro que, es importante, necesariamente.

• Marcadores de actitud (attitude markers): Son los que señalan la actitud afectiva del autor, pues indican la sorpresa, el acuerdo, la importancia, la frustración del escritor con respecto a las proposiciones. Ejemplos: prefiero, comparto, deseo; adverbios como desafortunadamente; y adjetivos: notable, interesante.

• Marcadores de compromiso (engagement markers): Son mecanismos que explícitamente se dirigen al lector, ya sea para focalizar su atención o para incluirlos en el discurso. Por ejemplo: podemos ver que….; O para guiarlos en su interpretación mediante preguntas: ¿Le interesará a  la educación el sentir como problema, como tema de discusión? También es empleado para referencias al conocimiento compartido usando paréntesis. Ejemplo: Siendo la UPEL una universidad que está integrada por 8 decanatos, las diversas funciones universitarias (docencia, investigación y extensión) se realizan en cada una de estas sedes. Así como los imperativos (considérese, note, imagine) y las dirigidas a la audiencia (deberíamos, podríamos)

• Automención  o  personales  (self  mentions):  Implica  la  presencia explícita del autor en el texto mediante el uso de la primera persona singular. Ejemplo: Al adentrarme en este tipo de estudio me apoderé de los diseños genéricos. Primera personal del plural: fomenta un tipo de aprendizaje que no es de utilidad para la sociedad de nuestro tiempo y de la tercera persona en singular: el autor de la presente investigación reporta que …

El análisis del metadiscurso reconoce el uso de marcadores en relación al texto que lo rodea. Por lo tanto el énfasis es en el significado de una palabra en un contexto. Así que, lo que interesa para decidir si una palabra es un elemento metadiscursivo es responder a ¿Qué quiere decir esta palabra en este sitio del texto? En lugar de ¿Cuál es la función o significado de esa palabra por sí misma? (Hyland, 2005)

El análisis se limitó al capítulo de las tesis, identificado como “Planteamiento del Problema” también denominado “Introducción” o “Contexto” ya que es la sección que ofrece al lector las razones de ser de la investigación y donde se inicia el proceso de posicionamiento identitario. Ya que existen diferencias lógicas entre las tesis en el número de palabras totales de dicha sección, los datos se expresan por cada mil palabras, habiéndose eliminado previamente los títulos, subtítulos, cuadros, figuras y citas textuales.

RESULTADOS

Se declara total acuerdo con lo dicho por Hyland (2005) al inicio de su libro, en cuanto a que sus investigaciones sobre el metadiscurso «se han caracterizado por una relación tempestuosa durante 10 años, de curiosidad y frustración» (p viii). En diversos momentos fueron muchos minutos dilucidando sobre la función de un marcador en una frase determinada. Cada tesis nos ocupó entre 8 a 10 horas aproximadamente.

Los cuadros 2 y 3 presentan los datos correspondientes a las tesis. El valor promedio (x ± ds) de marcadores totales de las venezolanas es de 18,90 ± 3,45 por cada 1000 palabras. Este resultado es prácticamente igual en las tesis españolas (19,60 ± 7,38).

Enfatizadores y Mitigadores

Los marcadores más usados en ambos casos, son los enfatizadores, con valores (x ± ds) de 9,96 ± 2,1 y 9,46 ± 4,1 respectivamente, notándose una gran dispersión de los datos por tesis, dados los altos valores de la desviación estándar (ver por ejemplo, cuadro 2, columna compromiso).

Comparando el resultado de los enfatizadores con su contraparte (mitigadores) se nota una alta preferencia en las tesis venezolanas hacia el uso de los primeros que se traduce en una diferencia significativa: t =9,5; p < 0,01. En las tesis españolas se encontró igual resultado: t =5,1; p < 0,01. Este es un hallazgo que sorprende por cuanto se espera lo contrario, tal como en efecto es demostrado entre otros por Kuhi y Behnam (2011) en artículos en Lingüística Aplicada donde los mitigadores cuadruplican en frecuencia a los enfatizadores; Beke (2005) quien encuentra que los mitigadores casi triplican a los enfatizadores en artículos en la Revista de Pedagogía y por Abdi (2002), con resultados igualmente concluyentes.

¿Por qué se esperaba una diferencia de uso a favor de los mitigadores? La explicación es epistemológica. Cuando un tesista usa un elemento mitigador, está expresándole al lector que siente duda o incertidumbre sobre la veracidad de la proposición o enunciado académico que acompaña al marcador. En ese sentido, le ofrece al lector la responsabilidad de aceptar o no lo que se dice y por ende, de asumir otra posición frente al enunciado. Por el contrario, la función de un marcador enfatizador, como su nombre indica, es darle más fuerza epistémica a la veracidad del enunciado y por tanto, no hay porque dudar del mismo.

En las ciencias sociales, el conocimiento tiene un carácter de relatividad y de improbabilidad de replicación experimental; por lo que es poco adecuado (se peca de exceso de confianza) el constante enfatizar de los hechos, de autoría propia o de otros; colocándose en su lugar la balanza, hacia el fiel de los marcadores de mitigación. Es importante recordar que las tesis analizadas son de investigación educativa y de naturaleza cualitativa que se caracterizan por un alto grado de subjetividad, relatividad y producción de teorías sustantivas, contextualizadas.

En alguna parte, leímos de Stuart Firenstein, Director de la Facultad de Biología de la Universidad de Columbia: “Ser científico requiere tener fe en la incertidumbre…aprender a cultivar la duda”. Es raro por otra parte, que no se haya oído la frase de Karl Popper “Nunca podremos estar completamente seguros que una teoría sea cierta”. Traemos a colación estos comentarios, porque creemos que es una motivación para darle el suficiente mérito académico al uso de los mitigadores; lo que no significa que rechacemos del todo a los enfatizadores; al fin y al cabo, la ciencia es una construcción social.

Los enfatizadores más usados en Venezuela son: más, gran (des), todo (s) y en España: importante, debe(n), específicamente. Por ejemplo:

…Todos los deportes, en sus niveles de alto rendimiento, requieren de sujetos con condiciones especiales…

…de los factores socioeducativos, le permitirá tener una visión más amplia, integrada y profunda de la problemática del deporte universitario

…En la literatura pedagógica española en general, y específicamente didáctica, de estos últimos años.

El mitigador más usados en las venezolanas es: podría y en las españolas es estaría. Ejemplos:

… se podría decir que el pensamiento crítico cobra una importancia capital…

…no sólo pervive la gramática de la escuela, sino que también se estaría hablando de una persistencia de la gramática del cambio.

Auto-mención

Los marcadores de auto-mención son los segundos más usados tanto en las tesis venezolanas como en las españolas (ver cuadros 2 y 3). Los valores promedios por cada 1000 palabras son 3,51 ± 2,3 y 4,98 ± 3,8, respectivamente, lo que indica que los españoles son un poco más proclives a personalizar sus tesis.

Un análisis más discriminado de estos marcadores pueden arrojar algunos datos interesantes y para ello, se separaron en sus 3 subtipos: marcadores de primera persona del singular y plural, y tercera persona del singular. Para efectos de una visualización más sencilla, se usaron los datos brutos, es decir sin la normalización por 1000 palabras. El cuadro 4 contiene los resultados de este análisis.

El aporte porcentual de cada subtipo al total de marcadores de auto mención, para las tesis venezolanas es: Primera persona del singular (15%) Primera persona del plural (50%) y Tercera persona del singular (35%). En las tesis españolas los valores correspondientes son: 7%, 73% y 20% respectivamente.

Con respecto a la primera persona del singular, su uso es prácticamente precario. Se observa en el cuadro 4 que este marcador no se encuentra en 3 de las 10 tesis venezolanas y en otras 4 tesis sólo aparece una vez; mientras que en 4 de las tesis españolas su ausencia es total. Ya se ha dicho que los marcadores de automención son los segundos más usados en las tesis analizadas, lo que parece ser satisfactorio. Sin embargo, cuando se ven los valores por subtipo desde el punto de vista que las tesis analizadas están adscritas al paradigma cualitativo, la perspectiva es otra. Por lo que se esperaba un mayor uso de la voz activa personal en singular: yo, mí, me, creo.

La personalización resultante en las tesis se debe fundamentalmente al uso de la primera persona en plural y en segundo lugar a los marcadores en tercera persona en singular (ver cuadro 4). Unos resultados similares fueron detectados por Savio (2010) en su análisis de tesis en el área del psicoanálisis: en 6 de 8 tesis era claro el predominio del uso de la primera persona en plural y por su parte, Beke (2005) reporta una relación aproximada de 9:1 a favor de los marcadores en primera persona del plural, en artículos de la Revista de Pedagogía.

Los datos anteriores, llevan a conjeturar que los tesistas prefieren personalizar sus textos trasladando la autoría del “yo” al “nosotros” y auxiliándose con el elemento metadiscursivo menos comprometedor, que es la tercera persona en singular “el (la) autor(a)”. La posible explicación, al igual que en el caso del marcador mitigador, sigue siendo epistemológica.

El texto científico académico, ha estado enmarcado en los principios de sobriedad, parsimonia y neutralidad del autor. Principios enraizados en el tradicional paradigma de investigación, caracterizado epistemológicamente por el dualismo sujeto-objeto, que se manifiesta en el uso de marcadores de automención que expresen una posición objetiva como lo es: “la autora del presente trabajo”. García (2004) expone el problema advirtiendo que en la academia el “Y es interpretado como una «falta de modestia» (p. 75). Lo importante es el tema o materia, no la persona que habla sobre ella. De esa manera, como dice Oestereich (citado por Muller, 2007, p.2) se busca esa «distancia comunicativa» que todavía impera en el texto académico.

En una tónica similar, Prieto (2015) argumenta contra la falacia de evitar el “yo” al decirnos que eso es «contrario al grado de compromiso que se espera del científico en cuanto a sus afirmaciones» (p.7). Un tesista requiere usar una retórica persuasiva que le otorgue credibilidad a su texto que se consigue con el uso del “yo” (Hyland, 2002; Prieto, 2015; Savio, 2010) Todos los marcadores interpersonales cumplen con ese cometido, pero ciertamente, el más apropiado entre ellos -usando la terminología lingüística- es el deíctico de la primera persona.

En la  investigación  “aquí  descrita”,  la  ausencia  absoluta  del  “yo” y la existencia de marcadores de automención en primera persona en plural (nosotros, nuestro, nos) es del todo normal, en cuanto somos 2 investigadores. Pero en el caso de las tesis doctorales el uso del plural tiene otra connotación ya que son productos unipersonales.

En muchos casos, una explicación es la creencia que su uso minimiza esa “falsa modestia” a la que hemos referido antes. Por otra parte, acordando con García (2004) y Savio (2010) si es plausible en informes de investigación unipersonales, el uso de un nosotros incluyente y un nosotros genérico, que no se duda sean parte de los valores encontrados (ver cuadro 4), pero se hace esa discriminación, ya que el interés es resaltar la diferencia entre el uso del singular y el plural de la primera persona.

Las investigaciones sociales de naturaleza cualitativa, son de por sí interpretativas y se debe, no solamente al proceso de interpretación de la data o información recabada por el investigador; también lo suministrado por las personas “objeto de la información” son sus interpretaciones de los hechos. Esto es lo que se conoce como la Doble Hermenéutica de Giddens (1982); por lo tanto no tiene mucho asidero seguir insistiendo en esa dualidad sujeto objeto que conduce a un discurso académico “objetivo e impersonal”.

Los marcadores usados con mayor frecuencia relacionados con el grado de presencia explícita del autor en el texto, son: nuestro(a) (os) (as) y nos. Un ejemplo:

En nuestro país, la filosofía educativa fundamental está contenida en el artículo 3 Constitucional.

Los pocos pronombres personales de la primera persona del singular, empleados, son: y Me, por ejemplo:

… la experiencia fue muy gratificante, lo cual condujo a que mi investigación de ascenso académico, la realizara sobre el naciente programa

… una indagación que me permitiera interactuar y evaluar realmente el programa…

Las expresiones más usadas por el investigador para destacar su pensamiento y sus aporte, empleando la tercera personal del singular fueron:

La presente investigación surge así desde un fuerte compromiso con la idea del cambio y la mejora escolar.

Finalmente la autora de la investigación considera la presentación de esta propuesta académica centrada en la inteligencia emocional tendrá impacto…

Compromiso y actitud

Los marcadores de compromiso ocupan el cuarto lugar de importancia con valores promedio de 6,8± 10,6 para el grupo de tesis venezolanas y 7,8± 6,0 para las españolas. Por su parte, los marcadores de actitud ocupan el quinto lugar con valores promedios de 6,6±3,5 y 5,3± 5,6 respectivamente.

Comparando estos datos con los obtenidos por Beke (2005) se observa que en su investigación sobre artículos, estos marcadores ocupan puestos más altos en el grupo. Otra manera de decirlo es que mientras en las tesis venezolanas los marcadores de compromiso y actitud representan el 15,1% del valor total de marcadores interpersonales; en los artículos analizados por la autora precitada, ese valor corresponde un 46%. Llama un poco la atención esa diferencia de uso, cuando tanto los tesistas como los autores de los artículos, son docentes investigadores.

Para marcar su actitud, los tesistas recurrieron con más frecuencia a expresiones tales como: interesante, desea, lamentar, valioso aporte. Algunas frases empleadas:

…por lo que se hace interesante investigar los diferentes procesos utilizados por voceras y voceros del Consejo Comunal.

…por lo que dicha autora desea enfatizar que las egresadas de la especialidad Educación Preescolar…

Aunque haya que lamentar el poco uso relativo que se hace de los resultados de la Investigación…

…el presente estudio resalta por su valioso aporte académico para la formación del formador…

En cuanto a los marcadores de compromiso o implicación los más frecuentes son de tipo interrogante, estas son algunas expresiones:

… ¿Sería posible encontrar  una  Comunidad  Profesional de Aprendizaje en España y, más concretamente, en la Comunidad de Madrid?

¿Cuáles serían sus principales atribuciones y características?

¿Qué procesos y condiciones optimizarían su desarrollo?

El segundo lugar corresponde a los compromisos donde emplearon paréntesis, ejemplos:

Considera prioritario el saber hacer (pensar con las manos) desplazando el saber (conceptual). Se prioriza la actividad práctica frente a la reflexión teórica.

Enriquecer la formación básica complementando los aprendizajes académicos (teóricos y prácticos) con la experiencia (también formativa, es decir, vinculada a aprendizajes) en los centros de trabajo

CONCLUSIONES

Se encontraron dos (2) resultados comunes a los dos (2) grupos de tesis analizadas, a nuestro juicio significativos. Uno de ellos se refiere al uso masivo de marcadores tipo enfatizador en lugar del tipo mitigador y el otro hallazgo es la ausencia del marcador de automención en la primera persona del singular. Estos resultados dan la impresión de un propósito comunicativo en las tesis que expresa un posicionamiento investigativo propio del paradigma cuantitativo. A pesar de ser tesis de naturaleza cualitativa, se mantiene una epistemología adscrita a la concepción modernista positivista de certeza o veracidad de los contenidos proposicionales.

Esa comunalidad en resultados, con muy pocas excepciones, conduce también a conjeturar que estas tesis representan un discurso y género similar en ambos contextos. En otras palabras, en los dos (2) programas de doctorado (venezolano y español) son más las semejanzas que las diferencias en el metadiscurso como mecanismo de comunicación interpersonal entre el tesista y el lector.

El discurso es el mecanismo mediador en la construcción social de la identidad y eso significa que el modo como las personas construyen sus identidades particulares, es siendo receptores y emisores de representaciones de unas realidades que son cultural e ideológicamente reconocidas como tales por una comunidad. El uso de los marcadores metadiscursivos de por sí, es la manera como se expresa la identidad del tesista. Todos ellos están íntimamente relacionados con la construcción y expresión de la identidad; pero creemos que son los marcadores interaccionales los más pertinentes.

Las tesis de un programa de doctorado en una universidad son productos elaborados bajo un marco socio-cultural determinado. No negamos la existencia de la individualidad en la escritura académica; pero el hecho que un grupo de personas realizen sus estudios doctorales bajo las condiciones explícitas y tácitas de los docentes del programa; más aún es un factor de cohesión epistémica quizas más estricto de lo deseable: más aún cuando existe una alta proporción de aquellos formados en las mismas filas del doctorado. Es decir, cuando existe una cierta especie de endemismo en la población de tutores y docentes del programa. No sabemos si ello ocurre en el programa doctoral de la universidad española; pero si en el nuestro.

Por último, no podemos perder la oportunidad de recomendar encarecidamente el uso del “yo, mi, me” para las tesis de naturaleza cualitativa, y ¿por qué no? extensible a las realizadas bajo el paradigma cuantitativo. Esa es la manera como el tesista, en lugar de ser una especie de investigador aséptico e impersonal, puede romper con el discurso de la escritura ortodoxa del positivismo para manifestar y legitimar su identidad como investigador responsablemente autónomo y crítico en su área de conocimiento. (Starfield, 2006; Casanave, 2010; Savio, 2010 y Prieto, 2015).

Esta recomendación también está contemplada en las versiones actualizadas de los manuales usados en nuestro medio. Ver pág. 69 de El Manual de Publicaciones de la American Psychology Association (2010), sexta edición traducida al español y pág. 45 del Manual de Trabajos de Grado, de Especialización y Maestría y Tesis Doctorales de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (2016), quinta edición.

Finalmente, creemos que en la redacción de este artículo hemos utilizado los marcadores discursivos interaccionales. Considera usted que lo hemos hecho adecuadamente?

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