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Paradígma
versão impressa ISSN 1011-2251
Paradìgma v.9 n.2 Maracay dez. 2008
EDITORIAL
Las publicaciones periódicas
La investigación es un factor fundamental en la creación de conocimientos y, por ende, en el desarrollo social. Sin investigación es difícil que una sociedad pueda alcanzar su independencia tecno científica y el desarrollo sustentable de sus comunidades; no obstante, hacer ciencia no asegura mejora si esta no se comunica. Hoy en día hay consenso en reconocer que ciencia que no se divulga no existe. Por lo tanto, la comunicación científica se ha convertido en una necesidad de sobrevivencia.
En ese escenario, es por todos conocido que las instituciones de educación superior situadas en América Latina y el Caribe son las que concentran la mayor producción científica de la región. Sin embargo, un número muy reducido de las mismas, cifra variables entre instituciones y países, se divulga a través de uno de los medios más reconocidos como son las publicaciones periódicas. Esto se debe a varios factores, entre los que se destacan la falta de una cultura científica que lleve a reconocer la importancia de la ciencia y la comunicación científica, y a valorar la relación estrecha entre producción de conocimiento, divulgación y desarrollo social.
La validación de la ciencia que se produce en determinados países/instituciones está en relación directa con la capacidad para comunicarla adecuadamente. Esto puede ser impulsado por la cultura científica que manejen sus ciudadanos basada en una educación que reconozca que la producción en ciencia se propone, tanto resolver los problemas que afectan sus entornos como crear condiciones que les faciliten el acceso al conocimiento y a los recursos que se derivan de la misma. Para alcanzar tal cultura, se requiere contar con una educación científica que valore a las publicaciones periódicas como un recurso fundamental de un contexto movilizador de principios de vida digna y de calidad sostenible entre los actores que en ella coexisten.
Las publicaciones periódicas son medios que usan criterios públicamente reconocidos para valorar la calidad de la producción científica, entre los que se destacan: (a) contar con un amplio cuerpo editorial constituidos públicamente por académicos, asesores y evaluadores pertenecientes al área del conocimiento que suscribe la revista, quienes con su experticia certifican los productos a ser publicadas en la misma; y, (b) suscribir los más adecuados criterios que existen para reconocer el valor de la calidad de producción tanto de novatos como expertos, asegurándose la conformación de redes de investigación y con ellos cuerpos más robustos de organizaciones académicas e institucionales.
Así, las publicaciones periódicas, en tanto que científicas, se constituyen en el recurso más expedito con que cuentan los investigadores para divulgar su producción científica, pues estas son los medios con los cuales cuenta la comunidad académica para registrar y divulgar su producción científica. En consecuencia, las revistas científicas son las instituciones sociales a los que los académicos y organizaciones quieren acceder para asegurar su reconocimiento social.
Y cuando hablamos de reconocimiento social, no tanto en el sentido de la entrega de galardones, sino en la posibilidad de apreciar la objetivación de sus esfuerzos en referencias tanto para futuras investigaciones y actividades académicas como para la producción de tecnologías que mejoren la calidad de vida de quienes hacen uso provechoso en determinado contexto. El mejor reconocimiento social que tiene un académico es que su producto, su invención contribuya con el desarrollo de las sociedades. Es por ello, que en el contexto de la ciencia, su producción y divulgación dentro de la comunicación científica, las publicaciones periódicas vienen a ser el indicador más importante con que se cuenta. Pues esta facilita evaluar la capacidad que tienen los actores científicos, universidades, institutos de investigaciones, comunidades académicas y países, en general, para generar conocimiento. Es así como los esfuerzos orientados a la creación y mantenimiento de las revistas científicas pasan por reconocer su importante papel como organizardor, direccionador e institucionalizador de una determinada disciplina y área de conocimiento. Reconocimiento que no sólo se restringe a las comunidades académicas sino a diversas organizaciones que hacen vida en las diversas instituciones. En ese contexto, creemos necesario reconocer que las comunidades académicas ubicadas en los escenarios de América Latina y El Caribe, requerimos aunar esfuerzos entre las organizaciones que se proponen mejorar la comunicación científica para alcanzar mayores niveles de reconocimiento, lo cual transita por procurar mejor la cultura y la alfabetización científica. Y un elemento clave para lograrlo es impulsar una educación en ciencia a todos los niveles y escenarios, de manera que se activen la relación estrecha entre los productores de conocimiento, los medios y el uso social del mismo, en donde las publicaciones periódicas y la comunicación científica juegan un papel preponderante.












