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versão impressa ISSN 1012-1587

Opcion v.25 n.58 Maracaibo abr. 2009

 

Delincuencia y organización comunitaria en el discurso de tres líderes del barrio Villa Venecia, Maracaibo*

Raima Rujano

Instituto de Criminología, Universidad del Zulia, Venezuela andreasr@cantv.net

* Este artículo fue realizado en el marco del Proyecto Asociativo Violencia Urbana y Sistema Penal en Venezuela. Financiado por el Fonacit (Nro.G-2001000845) y desarrollado en forma colaborativa por el Instituto de Ciencias Penales y Criminológicas de la UCV, el Laboratorio de Ciencias Sociales (Lacso) y el Instituto de Criminología de LUZ.

Resumen

En este artículo se presenta un análisis de la construcción de los conceptos organización comunitaria y delincuencia de tres líderes comunitarios que participaron en el desarrollo de una forma de prevención del delito llamada “Patrulla Vecinal”, en el barrio Villa Venecia de Maracaibo. Se utilizó el enfoque semántico-pragmático del análisis del discurso. Se obtuvo como resultados que: A) el propósito central del discurso es contar cómo la comunidad se organizó para enfrentar los actos delictivos de su barriada, legitimando la forma de tomar justicia con sus propias manos para el resguardo de sus bienes y de la vida de sus familiares. B) En el discurso destaca el uso de las estrategias discursivas de victimización, solidaridad y acercamiento, reserva y encubrimiento. C) La finalidad del discurso es hacer saber y hacer pensar al receptor. Se concluyó que en las estrategias y los recursos lingüísticos utilizados por los entrevistados destacan las funciones y mecanismos de legitimación del “yo-nosotros” (Patrulla Vecinal) y de deslegitimación del “otro” (rol de los cuerpos policiales) como vía para justificar las acciones realizadas contra la delincuencia durante las rondas nocturnas.

Palabras claves: delincuencia, organización comunitaria, análisis del discurso.

Delinquency and community organization in the discourse of three leaders in the Villa Venecia neighborhood, Maracaibo

Abstract

This article presents an analysis of the construction of the concepts community organization and delinquency by three community leaders who participate in the development of a form of crime prevention called “the neighborhood patrol,” in Villa Venecia, Maracaibo. The semantic-pragmatic approach to discourse analysis was used. Results obtained were that: A) the central purpose of discourse is to tell how the community organized itself to confront criminal acts in its neighborhood, legitimizing the method of taking justice into their own hands to safeguard their property and the lives of their families. B) In the discourse, the use of discursive strategies of victimization, solidarity and coming closer, reserve and cover-up stand out. C) The purpose of the discourse is to make the receiver know and think. Conclusions were that among the linguistic strategies and resources utilized by those interviewed, the legitimizing functions and mechanisms of “I-we” (neighborhood patrol) and the de-legitimization of the “other” (role of the police forces) stand out as ways to justify the actions taken against delinquency during the night hours.

Key words: delinquency, community organization, discourse analysis.

Recibido: 22 de mayo de 2008 Aceptado: 13 de diciembre de 2008

“Totalmente peligroso, maluco... uno... se la mantenía con el asociego... no pude ser... cómo va vivir uno en un barrio azotao... Robaban y atracaban también, aquí los pobres trabajadores, en aquellas esquinas no podían salir a las cinco porque los atracaban” (B/Villa Venecia 75ª/m).

1. INTRODUCCIÓN

El propósito de este trabajo es presentar a partir de los esquemas teóricos y metodológicos del análisis del discurso de Van Dijk (1980, 1994, 1999) y Molero (2003), la forma como construyen los conceptos de delincuencia y organización comunitaria tres líderes comunitarios —desde la perspectiva del hablante—. Para este estudio se tomó como unidad de análisis “el turno de habla” (Calsamiglia y Tusón, 1999) en los tres discursos desde los cuales los hablantes dejan en evidencia la formación de los conceptos mencionados.

Las entrevistas que constituyen el corpus para el análisis son el resultado de un proyecto de investigación desarrollado en el Instituto de Criminología de la Universidad del Zulia, titulado Las respuestas de los sectores populares al miedo a la violencia delincuencial: organizaciones comunitarias, perteneciente a la línea de investigación Violencia Urbana y Sistema Penal en Venezuela.

Se trató de un protocolo de entrevista de profundidad que fue aplicado en agosto del año 2004 a quienes participaron en calidad de líderes en la formación de una brigada de seguridad que pretendió convertirse en guardián contra la delincuencia en el barrio Villa Venecia de Maracaibo. Esta comunidad decidió organizarse principalmente para controlar la ocurrencia de delitos que afectaban la vida en comunidad, las viviendas y la propia tranquilidad de las familias.

Se interpretaron las entrevistas tomando como herramienta el análisis del discurso desde un enfoque semántico-pragmático, basado en una teoría y una metodología que puede aportar al estudio de las respuestas de los sectores populares una forma distinta para develar la argumentación que los hablantes utilizan para explicar la forma de organización de una estrategia comunitaria que busca enfrentar el delito. Permite, además, concluir si desde la perspectiva del “yo/nosotros”, la organización descrita responde a un proceso de victimización o a un aparato policial que no asume su rol de garante en la seguridad del barrio. De esta forma se demostrará que el evento comunicativo de estos líderes comunitarios no solo representa prácticas sociales, sino que también las explica, las legitima o deslegitima (Molero, 2003).

2. PRECISIONES CONCEPTUALES

El marco teórico para el análisis del discurso se sitúa en un “área de estudio de las ciencias humanas y sociales que sistemáticamente examina las estructuras y funciones del texto y del habla en sus contextos social, político y cultural” (Van Dijk, 1994:06). Para el estudio del componente semántico se consideraron los principios de la Semántica lingüística (Pottier, 1987,1992 y 1993), lo que permitió caracterizar los discursos desde los niveles lógico-conceptual y lingüístico. Se entenderá el discurso como unidad lingüística y práctica discursiva, también llamada práctica social que puede constituir y expresar entidades, comportamientos y relaciones (Molero, 2003).

Para el estudio de las variables delito, victimización y organizaciones comunitarias se reflexionó en torno a los siguientes planteamientos: victimización entendida como aquella situación que produce una disminución del sentimiento de seguridad individual y colectiva, en la cual el delito afecta profundamente a la víctima, a su familia y a su comunidad social y cultural (Marchiori, 1984).

En este sentido, señala la autora citada que se ha observado en las víctimas del delito los siguientes rasgos y condiciones:

  • Daño en su persona o en sus pertenencias.

  • Sufrimiento a causa de la acción delictiva.

  • Sensación de humillación social.

  • Temor por su vida y la de su familia.

  • Sentimiento de vulnerabilidad que provoca estados de angustia, desconfianza, inseguridad individual y social.

Toda esta sensación de inseguridad se incrementa porque la víctima no recibe respuesta a su situación individual, familiar y social por parte de las instituciones encargadas de su protección. Ello, asociado a la impunidad del delincuente, crea estrés y conmoción en la víctima y su familia.

Tal estrés delictivo puede conducir a conductas posdelictivas desencadenantes de nuevos comportamientos: permanente temor a salir del hogar, imposibilidad de desempeñar sus labores, enfermedad física (en algunos casos somatización), trastornos psíquicos, desintegración familiar, alcoholismo, conductas autodestructivas, encierro, intento de suicidio, suicidio (Marchiori, 1984).

Estas consecuencias aparecen seguidas del hecho delictivo, lo que pudiera contribuir a la explicación del surgimiento de otras formas de defensa espontáneas y planificadas en la comunidad para evitar ser víctima de delitos, como el caso de las patrullas o guardias vecinales, en las cuales los procedimientos llegan a la aplicación de justicia por propia mano.

Los líderes comunitarios entrevistados describieron los delitos de los cuales fueron víctimas en su comunidad, aquellos tipificados como “menores” por Leticia Salomón al indicar que “en la delincuencia menor se puede incluir algunos carteristas, asaltantes de buses, estafadores. Esa es la delincuencia más común, más popular, la que vemos y a la que le tenemos miedo. Entonces los ciudadanos comunes piensan que es un problema cuando transitan por determinadas zonas en que pueden ser asaltados y la gente asocia inseguridad con esto” (2004).

Del mismo modo, Aniyar de Castro (1999) definió estas conductas como “incivilidades”, entre las que destacan el robo de la ropa puesta a secar en los patios de las casas, objetos de adorno o uso cotidiano, las amenazas a niños que regresan solos de la escuela, el cobro de peaje a los vecinos, la destrucción del alumbrado y aparatos telefónicos públicos, entre otras. Todas estas conductas ejercían de algún modo un impacto negativo en la calidad de vida de las personas, lo que en definitiva las impulsó a tomar medidas preventivas y de control —informal— del delito, utilizando sus propios medios y estrategias en lugar de confiar en el aparato policial.

No resultó fácil encontrar antecedentes empíricos de la instrumentación de las propuestas de participación comunitaria —bien sea impulsada por agentes externos como en el interior de ellas— en zonas donde residen los sectores más vulnerados económica, social y hasta cognitivamente en el ejercicio de su ciudadanía, si es que la conocen. Estos sectores son considerados como potenciales fuentes, en primer lugar, de ser victimarios de la criminalidad delincuencial, y en segundo lugar, de víctimas. Igualmente, se considera que estos pasaron el límite de sectores peligrosos a criminosos (De La Puente, 2000).

Las propias comunidades o sectores empobrecidos han impulsado de forma autónoma respuestas para protegerse de la violencia y la criminalidad de la que son objeto. En Maracaibo se tiene conocimiento de la organización de las “rondas vecinales” en el sector conocido como “barrio Villa Venecia”. Igualmente, se tiene información de que hubo experiencias en otros sectores periféricos de la ciudad, pero que no han sido sistematizadas en términos de su descripción y análisis (Romero Salazar et ál., 2002).

En general, se parte de la idea de que en estos sectores deprimidos, en los cuales es recurrente el alto riesgo o peligrosidad en la que se vive en la cotidianidad, se pudiera estar produciendo lo que Max Weber (1922) llama una “ayuda de vecindad”. Esta situación los motiva a construir sus propios dispositivos orgánicos, independientes y alternativos a los que el Estado ofrece para prevenir el delito, a través de estrategias situacionales que por vía de los hechos han trascendido las instituciones y formas que tradicionalmente se conocen (programas sociales, educativos, terapéuticos y represivos) y el modelo que hoy se impulsa desde las más altas esferas estatales nacionales u otras instancias de poder (multiagenciadas).

Para efectos del análisis de construyó el concepto operacional de Patrullas Vecinales, que se entienden como aquellas acciones colectivas que se desarrollan de manera consciente, voluntaria, organizada y planificada para evitar o reducir las posibilidades de ser víctima del hecho delictivo.

3. METODOLOGÍA

3.1. Procedimientos

Se seleccionó el corpus o muestra, constituida por tres entrevistas a líderes del barrio Villa Venecia (D1, D2 y D3), de Maracaibo, que habían participado en la formación de una organización comunitaria para enfrentar la delincuencia en el año 2002. Para el análisis se tomaron los aspectos teórico-metodológicos de Calsamiglia y Tusón (1999). Según el tipo de texto (entrevistas), se seleccionó como unidad de análisis “el turno de habla”, que es aquella unidad que se identifica mediante el cambio de hablante, regido por la heteroselección, según la cual quien tiene la palabra selecciona al siguiente hablante. Posteriormente se realizó una ordenación en tríadas (turno inicial TI, turno siguiente TS y turno de cierre TC). Se seleccionaron solo los turnos que contenían las ideas referidas a los conceptos mencionados. Para el levantamiento de las evidencias discursivas y organización de los datos se tomaron los modelos y adaptaciones de las matrices interpretativas elaboradas por Molero y Cabeza (1985, 2002, 2005).

3.2. Niveles de análisis

Para Pottier (1992), la metodología utilizada en el enfoque semántico-pragmático de análisis del discurso debe contemplar los cuatro niveles de la teoría semántica: nivel referencial, representado por el mundo de la realidad social susceptible de ser aprehendido por los hablantes; nivel conceptual, referido a los conceptos generales y universales, intención y propósito del autor; nivel lingüístico, que es la lengua en la cual emergen los discursos analizados; y el nivel del discurso, hecho observable que tiene frente a sí el analista. Atendiendo estos niveles, se realizó el análisis en los subsiguientes:

  • En el nivel lógico-conceptual se identificaron los temas de los eventos objeto de estudio y se agruparon hasta reducir en aquellos que se consideraron de mayor relevancia. Esto condujo a una segunda reagrupación, es decir, a ubicar los turnos de habla que en otras páginas estuvieran referidos al mismo tema. De esta forma se obtuvo el esquema básico incluyente o EBI (Molero, 1985:65), que son las ideas más globales del discurso.

Posteriormente se identificaron los roles actantes (Pottier, 1992: 160), lo que permitió develar el origen (causa del evento), los instrumentos (elementos no humanos que contribuyen al proceso), los agentes (actor social que produce cambio), los pacientes (actor social que recibe), los destinatarios (receptor) y la finalidad o consecuencias de los eventos estudiados. Este paso hizo posible destacar la conceptualización de los aspectos tratados en cada uno de los discursos y la perspectiva desde la cual cada sujeto construyó su mensaje.

  • En el nivel lingüístico se observó el léxico a fin de descubrir la estructura de los conceptos que subyacen en cada uno de los discursos. Se identificaron tres dominios de experiencia de los hablantes (Molero y Galbán, 2002:115): el policial, el comunitario y el dominio violencia. Posteriormente se hizo el levantamiento de los campos léxico-semánticos a fin de observar los distintos términos que utilizaron los hablantes para referirse a los conceptos analizados (proceso metafórico).

  • Organización del discurso: partiendo de las posiciones teóricas de Calsamiglia y Tusón (1999), se analizó la narración del discurso de acuerdo con: temporalidad, unidad temática, transformación, unidad de acción y causalidad.

  • Situación de comunicación: en donde fue posible observar el contexto cultural de los hablantes. Este aspecto no puede dejarse de lado, puesto que los actos de habla pertenecen al dominio de la práctica social.

4. RESULTADOS DEL ANÁLISIS

4.1. Nivel lógico-conceptual

Los temas tratados en las entrevistas realizadas a los líderes comunitarios del barrio Villa Venecia convergen puntualmente en los siguientes: auge delictivo, organización de guardias nocturnas, rol de los cuerpos policiales, la solidaridad de las familias de la comunidad y la seguridad de los bienes y la vida de los seres queridos. En este sentido, las tres entrevistas fueron guiadas (se utilizó un protocolo común) a fin de que el hablante expresara sus percepciones, experiencias y opiniones de la estrategia comunitaria de prevención del delito. A continuación se presenta el cuadro de los roles actantes.

Cuadro 1

Construcción de comunidad como víctima desde la perspectiva del “yo” emisor

Zona de la anterioridad

Zona del evento

Zona de la posteridad

Causa

Instrumento

Agente

Paciente

Destinatario

Finalidad

“Delincuencia, atracos, robos, venta y consumo drogas”.

(D1, D2, D3).

“Formar equipo, guardias nocturnas, armarse”.

(D1, D2, D3).

Guardianes del barrio.

(D1, D2, D3).

Hombres y mujeres del barrio.

(D1, D2, D3).

Entrevistador.

(D1, D2, D3).

“Disminución del miedo, limpieza, exterminio de la delincuencia”.

(D1, D2, D3).

(a causa de)

(gracias a)

(quién hace qué)

(a quién)

(receptor)

(con qué fin)

Del cuadro se desprende que en el nivel lógico-conceptual los hablantes expresan una concepción de comunidad equivalente a “víctima de la delincuencia”, desde una perspectiva del “yo emisor”. Se trata de una visión esquematizada de los roles de los actantes: comunidad-delincuencia, en la cual el primero subyace como agente en el control de la delincuencia de su barrio. Como se puede observar, no todos los roles tienen la misma relevancia: la zona de la anterioridad revela que la delincuencia es causativa y las guardias son el instrumento que coadyuva en el cambio del evento. La zona del evento presenta a los hombres y mujeres del barrio como pacientes, reflejo de la relación de quién hace qué para quién. La zona de la posteridad señala las funciones de los actantes, es decir, de quién recibe la información —el entrevistador— como destinatario, y la finalidad de un discurso hecho para relatar el para qué de la organización de las guardias nocturnas.

El siguiente cuadro se presenta para explicar cómo se analizó la perspectiva desde la cual cada hablante construyó el evento “Organización comunitaria” en el nivel lógico-conceptual.

Cuadro 2

Conceptualización del evento: Organización comunitaria

Elementos

Perspectivas de construcción

D1

D2

D3

Visión de la situación inicial del barrio Villa Venecia.

Mucha delincuencia, muchas casas vendían drogas, no podía entrar, estaban atracando.

Me habían robado el televisor.

Inseguridad, las ventas de drogas.

Tipo de proceso.

Guardias nocturnas y a todas horas.

(Mejoramiento de las condiciones de vida).

Tenemos que unirnos.

“Salir en contra de ellos —ladrones—.

Limpiar el barrio”.

(Mejoramiento de las condiciones de vida).

Los causantes.

Malandros, delincuentes.

Casas-drogas.

Los malandros van a violar, nuestros hijos.

Vivíamos en zozobra.

El Gobierno, la policía no actuaba.

Posibilidad de cambio propuesto por los enunciadores.

Hacer guardias nocturnas y a toda hora.

“Formar equipo”.

“Intervención de la comunidad”.

“Hacer justicia por sí misma”.

Instrumento del cambio.

Golpear malandros, amarrar, llevar a la policía.

“Agarrar malandros, interrogar.

Echándole pichón… con palos, machete en mano”.

“Las armas, los golpes”.

Como se evidencia en el cuadro anterior, en el nivel lógico-conceptual la construcción del concepto “organización comunitaria” responde coincidencialmente a una situación inicial percibida como peligrosa para los entrevistados: la droga, el robo y la inseguridad de las familias del barrio. Toda esta situación requirió la intervención de los entrevistados en lo que ellos reportan como organización de guardias nocturnas y la unión de los vecinos para la limpieza del sector. Tal situación evidencia la construcción de una imagen positiva de la participación del emisor en el proceso de mejoramiento de las condiciones de vida de sus familias (causativos + procesos de mejoramiento). Como instrumentos de cambio presentan: la posesión de armas, el interrogatorio y los golpes propinados a los malandros. La posibilidad de cambio está centrada en la acción de las guardias nocturnas y el exterminio de los delincuentes. En líneas generales se puede interpretar una construcción conceptual del “yo” como agente de cambios positivos y la del “otro” (delincuentes) como causante de los efectos negativos a la comunidad (cuadro 3).

Cuadro 3

Construcción de organización comunitaria desde la perspectiva del “yo/ nosotros”

Dominio

Texto

Identidad

D1

D2

D3

Organización.

*Los hombres de acá hacían guardias.

*Las mujeres, nosotras, hacíamos café y comida.

*Estábamos entre 25 y 30, entre hombres y mujeres, que amanecíamos.

*Nosotros invitábamos a toda la comunidad.

*Hacíamos cronograma de guardias.

Yo/nosotros.

Ellos

(hombres).

Psicológico.

*Teníamos miedo.

*Yo sí sentí temor.

*Cuando me iba a trabajar que otros dejaran de hacer guardia.

*Teníamos miedo. *Teníamos que actuar.

Yo/nosotros

Ellos (hombres que quedaban en ausencia del yo).

Económico.

*Nosotros mismo costeábamos café y cigarros.

*No faltaba el café ni cigarros ni comida.

*Eran solidarios.

Toda la comunidad nos apoyó.

Yo/nosotros.

Ético.

*Ninguno de la guardia podía ingerir licor.

*Solo la voluntad de echarle pichón.

*Que no fuera malandro.

Nosotros escogíamos los voluntarios.

Defender los derechos de uno.

Teníamos la obligación.

Yo/Nosotros.

4.2. Nivel lingüístico

En este nivel se encontraron ciertas evidencias lingüísticas utilizadas por los hablantes para referirse a la organización comunitaria desde los dominios: órganos de represión-policial, comunitario y violencia (cuadro 4).

Cuadro 4

Dominios y atribución de valores

Dominios

Texto D1 Texto D2 Texto D3

Relación

Atribución

Relación

Atribución

Relación

Atribución

Policial.

Policía soltaba malandros, tiene

miedo, no

da apoyo.

¯

Impunidad.

Inactivo.

Prefectura no colabora.

¯

Impunidad.

Inactivo.

Policía no actúa.

¯

Impunidad.

Inactivo.

Comunitario.

Teníamos miedo.

¯

Victimi-zación.

Víctima.

Temor.

¯

Victimización.

Víctima.

Limpiar el barrio.

¯

Activador de justicia.

¯

Nos ayudábamos mucho.

¯

Unión.

Furia, agresi-vidad.

Solida-ridad, compro-miso.

Violencia.

No les importa atracar,  te pegan

un tiro.

¯  

Delin-cuencia.

Desvalo-

rización

de la vida.

La engendran los malandros.

¯

Delincuencia.

Sin compasión.

Afecta mucho,

caen tiros, venta droga.

¯

Delincuencia.

Desvalo-rización

de la

vida.

En el cuadro anterior se presenta la construcción del concepto de “organización comunitaria” en el nivel lingüístico a partir de tres dominios socioexperienciales de los sujetos hablantes. En este sentido, se observa que desde el dominio órganos de represión es coincidente la sensación de desprotección e inseguridad que se encuentra relacionada con el término impunidad, puesto que frente a la delincuencia, los cuerpos policiales “no actúan” para prevenir y defender a la comunidad. En el dominio comunitario se les atribuye una relación de victimización, dado que la comunidad sufre el temor y la amenaza por la pérdida de sus bienes materiales y la vida. Sin embargo, en el D3 lo comunitario es relacionado con la solidaridad y a la vez se percibe como agente movilizado por la furia ante la situación de terror que les genera la delincuencia. El dominio violencia es relacionado directamente con la delincuencia y se utiliza en muchos casos como sinónimo de desvalorización de la vida. Esto se resume en el gráfico 1.

En el gráfico se demuestra que algunas formas lingüísticas conducen a los ejes sobre los cuales gira el significado de comunidad construido por los tres entrevistados. El concepto de comunidad se relaciona con los cuatro dominios de experiencia identificados en el análisis. En esta conceptualización los líderes califican la organización (+ positiva) como proceso de mejoramiento de las condiciones de vida de los hombres y mujeres del barrio, y justifican la toma de justicia por su propia mano a partir de la legitimación de su organización en desmedro del rol de los cuerpos policiales que se presentan deslegitimados (- negativos). Lo familiar es señalado desde dos perspectivas polarizadas: lo positivo, identificado como la solidaridad entre los miembros de la comunidad; y lo negativo, contenido en la victimización que padecen como consecuencia de la violencia que “engendran los malandros”. En este sentido, la forma de participación y organización comunitaria no se concibe como una respuesta violenta, a pesar de que en algunos relatos se destaca la utilización de “golpes y puños para amedrentar a los delincuentes y sacarlos del barrio”. En definitiva, esta estrategia de prevención del delito es concebida como activadora de una forma de justicia privada dada la ausencia de efectividad en la acción policial.

partir de la legitimación de su organización en desmedro del rol de los cuerpos policiales que se presentan deslegitimados (- negativos). Lo familiar es señalado desde dos perspectivas polarizadas: lo positivo, identificado como la solidaridad entre los miembros de la comunidad; y lo negativo, contenido en la victimización que padecen como consecuencia de la violencia que “engendran los malandros”. En este sentido, la forma de participación y organización comunitaria no se concibe como una respuesta violenta, a pesar de que en algunos relatos se destaca la utilización de “golpes y puños para amedrentar a los delincuentes y sacarlos del barrio”. En definitiva, esta estrategia de prevención del delito es concebida como activadora de una forma de justicia privada dada la ausencia de efectividad en la acción policial.

Entre las estrategias discursivas destacan:

  • La estrategia de victimización. En los ejemplos señalados se observa el actante comunidad ocupando una posición de paciente-víctima, cuyo victimario es otro grupo identificado como delincuentes y comerciantes de drogas. La víctima está descrita como “las mujeres y niños del barrio”, “los trabajadores”, “los taxistas”, “los estudiantes”, “los menores”. Tal como se evidencia en el texto D2: “… me habían robado el TV, yo tengo hijas y esposas, tenía miedo de que les hicieran daño”.

  • La estrategia de solidaridad y cercanía, puesto que el emisor al haberse identificado desde su “yo” discursivo como víctima, intenta un acercamiento al receptor (entrevistador) a fin de que lo entienda y sienta su actuación. De esta manera intenta mostrarse como víctima de la delincuencia y espera empatía y comprensión de su rol dentro de la organización, tal como se observa en la siguiente frase: (D1) “Porque aquí la mayoría de los muchachos estudian, entonces había que hacer guardias, porque el peligro era acá”.

  • La estrategia de encubrimiento, que consiste en formas de ocultamiento de situaciones o actos al receptor a fin de evitar cualquier enjuiciamiento. Esta estrategia solo se evidenció en uno de los discursos (D1), cuando respondió a la pregunta del uso y posesión de armas: “No teníamos armas”. En los otros discursos era elocuente la forma de justificar la posesión de armas, como por ejemplo: (D2) “El que podía, conseguía una pistola, escopeta, revólver” (lo necesitaba conseguir).

En cuanto al uso del “nosotros” se observa el modo genérico que muestra al emisor como miembro-protagonista de un grupo o equipo distinto del perteneciente al receptor. Pudiera ser un uso intencional para destacar su protagonismo ante el entrevistador sin dejar de conseguir aproximación y familiaridad en el intercambio. Este uso se observa en los siguientes ejemplos:

D1. “Nosotros somos, por lo menos yo soy fundadora”.

“Por la tranquilidad de nuestras familias”.

D2. “Nosotros sabíamos que ahí vendían drogas”.

“Nosotros interrogábamos”.

“Nosotros después de 10 meses no agarrábamos ya maladros”.

D3. “Todo nos llevó la inseguridad que nosotros vivíamos acá”.

“No podíamos vivir tranquilos”.

4.3. Organización del discurso

Siguiendo a Adam (1992) se pueden distinguir los siguientes elementos de la estructura narrativa en cada discurso de los entrevistados: temporalidad, unidad temática, transformación, unidad de acción y causalidad. Para el diseño de protocolo de entrevista el analista consideró necesaria la organización de los relatos según algunas variables que esperaba analizar, sin dejar de lado que se trataba de estructurar la historia de una estrategia o respuesta comunitaria a la violencia delincuencial. Esta construcción pudiera contribuir a la explicación sociológica de las razones de ocurrencia de experiencias similares en los sectores vulnerables de la ciudad de Maracaibo o del país.

En los discursos analizados se encontraron las siguientes evidencias (cuadro 5):

Cuadro 5

Estructura narrativa de los discursos

Estructura interna

Ejemplo

Comentario

Temporalidad.

D1. Eso hará aproximadamente cuatro años - 1998.

D2. Eso fue en el 97-98, tuvimos como un año en eso. Duramos 11 meses.

D3. Como desde el mes de enero a diciembre de ese año.

Sucesión de los acontecimientos en un período de 12 meses.

Unidad temática.

D1. (Ellos) los hombres de acá se pusieron de acuerdo en hacer vigilancia, porque aquí había mucha delincuencia.

D2. Nos reuníamos entre 25 y 30 personas, entre hombres y mujeres, amanecíamos echándole pichón con un palo y machete en mano.

D3. Nos reuníamos, participábamos en la lucha contra el hampa.

Los líderes se presentan como sujetos-actores agentes de la transformación para el mejoramiento de las condiciones de inseguridad del barrio.

Transformación.

D1. Para acabar con la delincuencia.

D2. (Al malandro) Lo amarrábamos y de paso entregábamos a la policía… con palos, piedras, con las manos con las piernas.

D3. Todo nos llevó la inseguridad que nosotros vivíamos por acá, ventas de droga, el Gobierno no hacía nada, la policía no actuaba.

Los actantes transforman la situación de inseguridad del barrio.

Unidad de acción.

D1. Porque no entraban los malandros. Hasta allí llegó.

D2. Porque ya no agarrábamos a nadie, nos fuimos desentrenando.

D3. Habíamos limpiado la comunidad y decidimos hacer un descanso.

Situación final, lo que los actantes llamaron “saneamiento del barrio”.

Del cuadro se desprenden las siguientes situaciones:

  • La organización comunitaria se mantuvo activa durante un año.

  • La inseguridad fue considerada el principal motivo para organizarse en guardias nocturnas.

  • La inseguridad estaba constituida por la sucesión y acumulación de hechos de violencia, la impunidad de los delitos, el miedo a la pérdida de los bienes materiales y la vida de los familiares. Ellos y sus familias eran los más afectados.

  • La inactividad, pasividad e incumplimiento de los cuerpos policiales ante los hechos delictivos que ocurrían en el barrio era evidente para los actantes.

  • Ante toda esta situación, los actantes consideran que alguien debe tomar en sus manos el ejercicio de la represión.

    • Como unidad temática se presentan: los líderes como sujetos-actores agentes de la transformación para el mejoramiento de las condiciones de inseguridad del barrio.

    • Como unidad de acción se evidencia el saneamiento o “limpieza” del barrio.

    • Por último, la disminución en el número de delincuentes atrapados hace que esta organización haya mermado su actividad.

La argumentación, siguiendo el esquema que presenta Calsamiglia y Tusón (1999:296), permite al hablante justificar, defender y sostener una posición. El hablante hace una premisa y propone argumentos para defender un enunciado y así llegar a una conclusión. Ejemplos de esto se encontraron en los distintos discursos, entre los que coincidencialmente se observa lo siguiente (gráfico 2):

En los discursos analizados los hablantes describen situaciones realmente significativas a la hora de juzgar la peligrosidad de los barrios. Hechos como las reuniones nocturnas que jóvenes sospechosos realizaban en las esquinas del barrio y las consecuencias que tales reuniones, con mezcla de droga y sexo, traían para tranquilidad de las familias y los jóvenes del barrio (premisa), fueron realidades que contribuyeron a crear la necesidad de tomar medidas para “sanear” el sector (conclusión). El argumento estaba constituido por el miedo y la inoperancia de los cuerpos policiales.

4.4. La situación de comunicación

Se define sobre la base del siguiente gráfico (gráfico 3):

Esta situación coincide con la teoría de la “construcción social del miedo” (Baratta, 1986), según la cual el nivel discursivo estaría determinado por la comunicabilidad de las experiencias mediante la conversación cotidiana y por la recepción del mensaje proveniente de los medios de comunicación masivos. En el proceso se generan ciertas ideas y actitudes en torno a la función policial, en cuanto a la evaluación de sus capacidades para garantizar la seguridad de las personas y en cuanto a los espacios en los que la gente considera que debe intervenir. De acuerdo con esto, los individuos desarrollan una serie de acciones de protección, asociadas principalmente al temor a ser víctimas del delito. Estas acciones son consideradas como anticipaciones de vulnerabilidad (Romero Salazar, Rujano y Del Nogal, 2002).

5. CONSIDERACIONES FINALES

El propósito central de los discursos analizados fue contar cómo la comunidad se organizó para enfrentar los actos delictivos de su barriada, con lo cual legitimó la forma de tomar justicia con sus propias manos para el resguardo de sus bienes y de la vida de sus familiares.

Los discursos analizados constituyen una reproducción del lenguaje cotidiano utilizado por los miembros de una comunidad para manifestar su historial de organización para combatir la delincuencia.

La construcción del Nosotros es de tipo genérico. Con el Nosotros el hablante se muestra como miembro de la organización que describe.

El análisis demostró que la construcción de los procesos e identidades se relaciona con las estrategias discursivas utilizadas por los entrevistados. De esta forma, se encontraron tres estrategias vinculadas a los conceptos tratados: solidaridad y acercamiento, victimización, reserva y encubrimiento.

La finalidad del discurso fue hacer saber y hacer pensar al receptor. En este caso se comprendió que la “comunidad legitima respuestas violentas contra la delincuencia, degradando el rol de los cuerpos policiales”.

En los diálogos, las estrategias y los recursos lingüísticos utilizados por los entrevistados destacan las funciones y mecanismos de legitimación del “yo-nosotros” (Patrulla Vecinal) y de deslegitimación del “otro” (rol de los cuerpos policiales), situación que es común en otros tipos de discursos, como el político.

El enfoque de la Semántica utilizado para el estudio de los discursos permitió al analista una mayor profundización e interpretación de los relatos, quien los pudo contrastar con la teoría que algunos autores plantean sobre la problemática de la violencia.

Referencias documentales

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