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versão impressa ISSN 1012-1587

Opcion v.25 n.59 Maracaibo ago. 2009

 

Situación actual y tendencias de las revistas académicas

Alexis Romero Salazar

Editor Revista Espacio Abierto Facultad de Humanidades y Educación, Universidad del Zulia Venezuela romeros@cantv.net

Resumen

Se presenta una reflexión al torno a las fortalezas de las revistas académicas en su fase de despegue y se argumenta acerca de su actual agotamiento a partir de la consideración del número de descargas de los artículos en los portales de Internet dedicados al asunto. Este es indicador fundamental del impacto de tales publicaciones seriadas, que justificaría el esfuerzo que se hace en la materia. Se aportan elementos para la interpretación de la dinámica universitaria que estaría asociada a la situación.

Palabras claves: revistas académicas, situación y tendencias, impacto, Redalyc.

The current situation and tendencies in academic journals

Abstract

This study presents a reflection on the strengths of academic journals in their taking-off phase and argues about their current exhaustion based on consideration of the number of downloads for articles on the dedicated Internet portals. This is a fundamental indicator of the impact of such serial publications that would justify the effort made on the subject. Elements are contributed for interpreting the university dynamic that would be associated with the situation.

Key words: academic journals, situation and tendencies, impact, Redalyc.

Para abordar este asunto es necesario que desde el principio traigamos a colación la importancia de la contextualización, porque planteada como “Situación y Tendencias de las Revistas Arbitradas” refiere a una temática demasiado general. Por eso, mi alusión será básicamente a las revistas universitarias venezolanas y, cuando mucho, de América Latina, sobre todo, del área de las ciencias sociales.

En el mundo actual la revista académica tiene el papel más destacado en la transferencia del conocimiento científico, porque representa un cause formal y ordenado para la comunicación entre los investigadores y la sociedad. Su función es publicar en cada número artículos de alta calidad sobre: investigaciones, nuevos conceptos y nuevos métodos. Se constituye en un foro permanente donde se someten a examen crítico las teorías e hipótesis formuladas por los investigadores.

EL DESPEGUE DEL ESQUEMA ACTUAL

Las publicaciones académicas venezolanas recibieron un fuerte impulso institucional desde mediados de los años 90 -período cuando surge la mayoría de las existentes-. En la Universidad del Zulia se trató de un verdadero boom.

La creación del Sistema de Promoción de la Investigación PPI actuó como una palanca; por un lado, porque los profesores interesados en la acreditación, requerían de espacios donde colocar sus propuestas de artículos. Por otro lado, porque las universidades estaban interesadas en acceder a los recursos asignados por el Estado mediante el Coeficiente de Investigación —en virtud del número de investigadores acreditados al PPI— Todas las unidades de investigación y hasta los programas docentes y escuelas procuraron acrecentar su prestigio y área de influencia creando su propia revista.

Los Consejos de Desarrollo Científico de las universidades asumieron el financiamiento. En la Universidad del Zulia el Condes se hizo cargo de 24. Entonces, las revistas universitarias sirvieron para mostrar alguna habilidad de los profesores para sistematizar conocimiento y hacerlo público. Y se fueron convirtiendo, junto a la titulación, en la parte más visible de la actividad académica. Para los profesores y las universidades la utilidad de las revistas es incuestionable en la medida en que el PPI mantiene la publicación de artículos como indicador casi exclusivo de la productividad de la investigación.

Para responder a tales requerimientos, de motu propio los editores: se adentraron en la dinámica del “arbitraje”, aprendieron la rutina de la impresión y ensayaron diversas alternativas de distribución. Unos con más éxito que otros.

LA SITUACIÓN DE HOY

Como resultado de la acción realizada en la primera etapa las revistas han superado el “síndrome de mortalidad perinatal”, propio de épocas anteriores. Y aumentaron su visibilidad al ser incluidas en importantes portales como REDALYC.

Hoy, las revistas: reciben permanentemente una no despreciable cantidad de artículos, disponen de alguna infraestructura. También tienen garantizado el financiamiento por parte de las universidades y mantienen un importante canje con publicaciones de todo el mundo. Esas son sus mayores fortalezas.

No obstante, en la actualidad la mayoría de las revistas luce estancada. Como se evidencia en el relativamente bajo número de descargas en los portales; por ejemplo REDALYC, que ofrece la mayor visibilidad a las publicaciones latinoamericanas:

Tabla 1

Promedio de descarga de las revistas nacionales del área de Ciencias Sociales: 103.255

 

Descargas

UCV Cuadernos del Cendes

23.364

ULA Fermentum

20.064

UCLA Compendium

4.980

UPEL Investigación y Postgrado

33.005

LUZ Multiciencias

12.034

Fuente: Redalyc. Fecha de consulta de estadísticas 15/07/2009.

Tabla 2

Promedio de descarga de revistas de la Universidad del Zulia del área de Ciencias Sociales: 103.255

 

Descargas

Multiciencias

12.034

Enlace

23.076

Omnia

67.316

Gaceta Laboral

77.168

Opción

79.617

Utopía y Praxis

104.797

Revista de Ciencias Sociales

105.464

Revista Venezolana de Gerencia

141.588

Espacio Abierto

339.099

Fuente: Redalyc. Fecha de consulta de estadísticas 15/07/2009.

Otras revistas de la Universidad del Zulia, que reciben similares recursos, como Capitulo Criminológico, Cuestiones Políticas, Encuentro Educacional, Fronesis, Lingua Americana y Revista de Filosofía, no están en el portal. Eso las coloca en una evidente situación de invisibilidad, pues hay que suponer que solamente es posible el acceso, en el mejor de los casos, a los 500 o 700 ejemplares de la versión impresa.

Son varios los factores del prematuro agotamiento. Voy a referirme a algunos de ellos:

1. Como —al menos en Ciencias Sociales— cada institución o dependencia tiene varias revistas, desde una perspectiva de conjunto resulta evidente la redundancia, el desperdicio de recursos y la dispersión de esfuerzos.

2. Los artículos son enviados a investigadores para que anónima y desinteresadamente hagan la evaluación; seguramente porque es un trabajo no remunerado, muchos de los especialistas de alto nivel seleccionados como árbitros no responden con la celeridad necesaria. Así se termina aceptando los dictámenes de quienes si están dispuestos a realizarlos.

3. Otro elemento que atenta contra la excelencia de los artículos es que el PPI y otros programas de carrera académica evalúan la actividad de los profesores con criterios técnicos que priorizan y premian la producción y no la productividad, es decir, la cantidad sobre la calidad.

En ese marco, la ventaja que significa la inclusión de la versión electrónica en importantes portales se pierde en virtud de la intrascendencia de los artículos, al no estar vinculados a efectivos procesos de investigación. Eso conduce a que los artículos sean escasamente descargados por los investigadores del mundo interesados en los temas específicos. Por eso, tiene sentido una reflexión en torno a la relación entre investigación y la publicación

INVESTIGACIÓN, PUBLICACIÓN Y ARTICULISMO

La actividad científica tiene sentido en la medida que la sociedad se apropia del conocimiento; lo que se logra cuando el producto de investigación se difunde en la comunidad interesada para que se conozcan y comprendan los procesos y resultados. La difusión del conocimiento refiere a la socialización de los procesos y los resultados de la ciencia. Se trata de un planteamiento político que busca, mediante la divulgación, generar procesos de democratización de la ciencia y la tecnología. De manera que la población conozca los resultados y los incorpore a su vida cotidiana.

El conocimiento sin su correspondiente difusión es irrelevante para la misma ciencia y la sociedad. La difusión del trabajo científico es un asunto ineludible para los investigadores; razón por la cual la publicación se constituye en una fase fundamental del proceso de investigación. Algunos creen erróneamente que la investigación finaliza cuando los resultados se obtienen, analizan y colocan en el Informe final. Lo cierto es que termina cuando se publican en una revista científica (Mari-Mutt, 2001).

La manifestación vital del proceso de investigación es la publicación; porque permite el avance de la Ciencia al dar a conocer los hallazgos que los investigadores van obteniendo. La investigación sólo puede validarse a través de la evaluación por parte de los árbitros de una revista, el escrutinio de la comunidad científica que lee -revisa- el artículo (Lodeiros, De Donato y Monge Nájera, 2002).

Ciertamente, una investigación que no se publica no existe; pero, de igual modo, una “publicación” que no refiere a investigación alguna no es un artículo científico. Lo grave es que este tipo de publicaciones se ha generalizado: hoy es muy grande la cantidad de las que no pueden indicar: el nombre del proyecto, la unidad de investigación, el equipo humano ni el organismo financiador.

Es una perversión que he llamado “Articulismo”, que coloca al autor muy lejos de la condición ética inherente al investigador; porque el artículo tiene las características del llamado Discurso Científico, que tiene como propósito: comunicar los resultados de los trabajos de investigación.

Entiendo estos problemas en el marco de nuestras propias circunstancias académicas:

En relación a la docencia: Padecemos una práctica académica centrada en una docencia que se agota en el salón de clases, y en la cual el protagonista es el profesor, que se pretende depositario de todo el conocimiento de la especialidad.

Es un ejercicio que no se actualiza porque los estudiantes no han sido sensibilizados en torno a la importancia de la bibliografía y los profesores carecen de una cultura que los haga reconocer a las publicaciones periódicas como la puerta de entrada al nuevo conocimiento.

Así, se desperdicia la posibilidad del contacto con el conocimiento fresco, que tiene su concreción en los reportes de investigación acerca de fenómenos sociales específicos y en ensayos que contienen profundas reflexiones en torno a la realidad.

En relación a la Investigación: Lo que son las revistas de ciencias sociales, desde el punto de vista de su calidad y utilidad, está en correspondencia con los niveles que alcanza la investigación social en nuestros centros académicos.

Es decir, sólo habrá excelentes revistas de Ciencias Sociales en el marco de proyectos de investigación relevantes.

La garantía de trascendencia de la publicación es la calidad de los resultados que reporta y ésta depende de la rigurosidad de los procesos que se cumplieron para llegar a ellos.

El artículo es la ventana a través de la cual se muestra el trabajo de los investigadores; pero no puede esconder sus imperfecciones, ni tampoco puede dar cuenta de una investigación inexistente.

LA LÓGICA DEL PODER UNIVERSITARIO Y EL DESCONOCIMIENTO DEL PAPEL DE LOS EDITORES

Como nuestras universidades han devenido en instituciones para el ejercicio clentelar autoritario, en ellas cada vez más se restringen los espacios para abordar seriamente los problemas académicos (como la orientación de la docencia y la investigación, la pertinencia social de las carreras, la evaluación institucional), pues la necesidad de crear y conservar lealtades, las obliga a dedicar exclusivamente su atención a los asuntos que garanticen el control de las clientelas.

En ese contexto, el grupalismo es un mecanismo fundamental, porque para mantener el esquema hay abrir y ganar concursos, se tiene que llevar a los miembros a las direcciones de escuelas, a las jefaturas de departamentos y de cátedras, a las coordinaciones de las maestrías y doctorados, a los institutos de investigación; en muchos casos, a pesar de su reconocida y manifiesta negligencia e incapacidad.

De acuerdo con esa lógica, los cargos de editores de las revistas académicas también deben estar disponibles, convirtiéndose igualmente en “cuotas de poder”. Y son las autoridades administrativas, para cumplir con los arreglos electorales, las que deciden quienes toman en sus manos el destino de las publicaciones, en abierta negación de la gran importancia del trabajo.

La arbitraria designación de los editores constituye una fuente adicional del agotamiento actual de las publicaciones universitarias; porque un verdadero editor de revistas arbitradas es algo más que un docente y que un investigador (aunque cumpla esas funciones). Es un gestor, un promotor, un cargador de bultos, un contabilista un corrector de pruebas y hasta un relacionista público.

Desde el punto de vista de los roles (en término de parentesco) es una ‘cosa’ rara: se casó con una revista y cada nuevo número lo asume como un hijo, tenido después de doloroso parto. Tal vez a ustedes los impacten tanto como a nosotros las palabras del editor colombiano Miguel Riera (1996), que presentamos a continuación:

Siempre he pensado que si yo fuera un magnate de la industria, o uno de esos financieros que manejan cifras tan impensables como impronunciables, o un auténtico tiburón de empresa moderadamente estresado, contrataría, para manejar mis negocios, al espécimen humano mejor dotado para ello, es decir, a un individuo capaz de resolver cualquier problema sin que se le ocurriera molestarme mientras yo disfrutaba navegando por las islas griegas o esquiando en Saint Moritz.

Un tipo así no es tan difícil de encontrar como la mayoría de la gente cree, aunque no se trata de una especie abundante. Claro que debería ser alguien un poco especial, un individuo que no se asustara por nada, capaz de resistir en situaciones difíciles y de retomar la iniciativa en tiempos de bonanza, versátil, laborioso, terco, y con una capacidad de encaje que para sí la quisiera ese tal Tyson.

Yo, si estuviera en esa tesitura, y sin dudarlo un solo momento, contaría para velar por mis asuntos, a un pequeño editor. Con su entrenamiento, nadie debería extrañarse de que yo piense que un pequeño editor podría dirigir, sin excesivas dificultades, la General Motor’s o la Coca-Cola, pues además es bien sabido que para ser patrón de empresas grandes como esas, no es preciso derrochar talento sino, simplemente, utilizar con discreción el dinero. Y si ese editor, se ha dedicado a manejar publicaciones seriadas y no lo ha dejado al poco tiempo, o no ha precisado ser tratado con electrochoques para recuperar la conciencia, entonces, créanme, estamos ante un raro fenómeno de la naturaleza, una perla negra, un personaje al que los superhéroes de los cómics norteamericanos no le llegan a la suela de los zapatos. Y yo, a un tipo como ese, lo contrataría sin perder un momento.

TENDENCIAS Y RETOS EN UNA DINÁMICA ACADÉMICA MUNDIALIZADA

Siendo evidente la tendencia a la especialización, a la coexistencia de las versiones impresa y electrónica, al fortalecimiento de los portales-índices y a la transformación de las bibliotecas para mostrar las revistas recibidas en canje y conectar con Internet —Infotecas—, el reto ha de apuntar en varias direcciones:

  • Superar el “articulismo”, al que hemos llegado en virtud de las presiones de unos mecanismos de evaluación de méritos que consideran al artículo como el único indicador de productividad científica.

  • Trastocar la dinámica que convierte al artículo en un fin en sí mismo y que hace que las tareas investigación sean relegadas a un segundo plano.

Aparentemente este es un asunto que no concierne a los editores, porque se supone que si la gente se dedica sobre todo a preparar sus artículos, ello automáticamente implicaría un óptimo nivel de las revistas. Pero esto es falso, la excelencia de estas publicaciones está basada en la excelencia de las investigaciones que recogen en sus páginas. Al respecto, los editores tenemos que tomar conciencia de que desde nuestra posición, podemos revertir esa tendencia. No hacerlo sería suicida.

Tenemos que ayudar a cambiar el sentido que, en nuestro medio, la mayoría le ha dado a la sentencia “publica o perece”, por algo aparentemente tan inofensivo como: “investiga, publica o perece”

Referencias documentales

1. LODEIROS SEIJO, César; DE DONATO, Marcos y MONGE-NAJERA, Julián. 2002. Manual Práctico de Redacción y Crítica de Artículos Científicos. Cumaná (Venezuela).         [ Links ]

2. MARI-MUTT, José Antonio. 2001. Manual de redacción científica. Caribbean Journal of Science. Publicación especial No. 3.         [ Links ]

3. REDALYC. 2008. Portal de Revistas de América Latina, el Caribe, España y Portugal. http://redalyc.uaemex.mx        [ Links ]

4. RIERA, Miguel. 1996. “Algunas ideas en torno a las revistas culturales”. Fermentum. Año 6 Nº 15. Mérida (Venezuela).         [ Links ]

5. ROMERO SALAZAR, Alexis. 2002. “Espacio Abierto: la contribución a la sistematización del pensamiento social en un marco de restricciones académicas. Convergencia. Año 9, Nº 28. Toluca (México).         [ Links ]