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Cuadernos del Cendes

versión impresa ISSN 1012-2508versión On-line ISSN 2443-468X

CDC v.51 n.51 Caracas set. 2002

 

UN OBSERVATORIO DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN PARA VENEZUELA

IVÁN DE LA VEGA

Resumen

    La implantación de una unidad encargada de diagnosticar, conceptualizar, recolectar, diseñar cuadros estadísticos, definir los indicadores y analizar información en materia de ciencia, tecnología e innovación en un país como Venezuela, debe ser vista como un avance. No obstante, no se puede ignorar el pasado; hay un contexto cultural nacional que se debe tomar en cuenta. Se deben reconocer esfuerzos loables en esta materia, hay que indagar por qué fracasaron diversos proyectos financiados por el Conicit durante los años noventa, determinar cuál fue la razón por la que se eliminó la Unidad de Estadística de ese consejo, cuáles son los problemas conceptuales sobre el tipo de indicadores que se deben y pueden obtener en el corto plazo en el país, entre otras estrategias que se han aplicado para intentar levantar el potencial de CyT nacional en los últimos 30 años. En este contexto se discute la necesidad de tener una unidad especializada con este perfil fuera del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Palabras clave: Información / Indicadores / Estadística / Observatorio

Abstract

    The implementation of a unit in charge of the diagnosis, conceptualization, data gathering, statistical chart design, indicator definitions and analysis of information related to science, technology and innovation in a country like Venezuela is to be seen as an advancement. Nevertheless, it cannot grow unaware of the past; there is a national cultural context to be taken account of. Valuable efforts should not be ignored; the reasons for the failure of several projects sponsored by Conicit during the 1990s must be established, as in the case of the closure of the statistical unit of that council, the abandonment of the work on conceptual problems regarding the type of indicators which should and can be obtained in a country such as Venezuela, among other strategies which have been applied at one time or another to try to better explore the potential of domestic S&T over the last 30 years. It is in this context that the need for a specialized unit of this sort to be located outside the Ministry of Science and Technology is discussed.

Key words: Information / Indicators / Statistics / Observatory

Introducción

    Este trabajo se realizó con el objeto de contribuir a la discusión sobre el tema del manejo de información estructurada y organizada para la toma de decisiones en las instituciones venezolanas vinculadas a la ciencia, la tecnología y la innovación. En este caso nos referimos a la estadística, al diseño de indicadores y al tratamiento que a esa actividad debe dársele para que sea útil a quien la requiera. Por ello compartimos la idea de desarrollar estrategias dirigidas a avanzar en el mejoramiento continuo de los métodos aplicados en el país para manejar este tipo de información.

    En Venezuela existe una débil cultura en esta materia, conceptuada como el conjunto de valores, prácticas y modos de comportamientos prevalecientes respecto al uso de información como guía en los procesos de toma de decisiones (Testa, 1998).

    Hay una historia que debe tomarse en cuenta para implantar con éxito un observatorio de ciencia-tecnología-innovación (C-T-I) en Venezuela, que permita contar en el futuro con una plataforma de información eficiente sobre las capacidades nacionales en esta materia y sirva de base eficaz al «Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación». Por el hecho de no haberse valorado adecuadamente esta línea de trabajo, son pocos los especialistas que existen actualmente en el país. Se deben examinar las razones que originaron la eliminación de la Unidad de Estadística del Conicit, así como el financiamiento otorgado por este consejo a proyectos para recolectar información sobre el potencial nacional en los últimos 12 años. Tampoco se deben ignorar los esfuerzos que se han realizado y los que se adelantan en la región latinoamericana y en el resto del mundo en cuanto al manejo y aprovechamiento de la información. En síntesis, este esfuerzo debería contemplar avances, productos, capacidades, aprendizajes que existen y que pueden contribuir de forma importante en varias líneas que necesariamente debe abordar una unidad como ésta.

    El hilo conductor del trabajo se centra en el recuento histórico de cómo fue concebido y diseñado el Observatorio Venezolano de C-T-I, cómo se desarrolló el proceso hasta ser acogido el proyecto por las autoridades del Ministerio de Ciencia y Tecnología y, finalmente, en un análisis de cómo se está implantando.

    El elemento central de la discusión gira en torno a la creación del Observatorio1 y las repercusiones que esto puede tener en los aspectos técnicos, tales como la planificación, las estadísticas y los indicadores que son, finalmente, los que servirán para medir el éxito o fracaso de esta unidad.

Antecedentes

    Uno de los primeros trabajos que se realizaron en Venezuela para obtener información sobre el número de investigadores y los campos de conocimiento en los que éstos se de­sempeñaban lo hizo el doctor Francisco De Venanzi en el año 1950, con el fin de sustentar la idea de crear la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (Asovac). Utilizó la estrategia de analizar los autores de las publicaciones y por esa vía logró cuantificar a 80 investigadores, de los cuales 50 firmaron el acta constitutiva de la Asociación en marzo de 1950 (De Venanzi, 1950, citado por Vessuri, 1984). En el ámbito institucional, uno de los primeros trabajos sobre el levantamiento de información en materia de ciencia y tecnología se realizó en el año 1963, a solicitud de la Comisión Mixta Preparatoria que estaba discutiendo el proyecto para crear el Organismo Nacional de Ciencia y Tecnología (ONCyT) en el país (Conicit, 1965), en relación con el cual se solicitó la elaboración de un inventario sobre investigadores y centros de investigación, entre otros puntos.

    A finales de la década de los sesenta se creó el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit), bajo lineamientos de la Unesco. Este consejo tenía como una de sus funciones recolectar la información en materia de CyT y debía cumplir con un patrón metodológico diseñado por el organismo multinacional denominado «Inventario del potencial científico y tecnológico», el cual se intentó aplicar en todos los países con el objeto de recopilar información comparada sobre los recursos humanos, financieros y físicos, también llamados indicadores de insumos.

    Entre 1970 y 1989, en la Unidad de Estadística del Conicit se realizaron 6 encuestas sobre el potencial de CyT (encuestas Conicit, 1970, 1973, 1975, 1977, 1983, 1989), con lo que se puede inferir que existía una cierta capacidad institucional para recolectar y analizar información estadística que permitiera conocer las capacidades del país en períodos determinados y deducimos que estos datos servían de apoyo para la toma de decisiones en los diferentes niveles de ese consejo.

    A principios de la década de los ochenta se sucedieron una serie de hechos que impidieron que se siguieran realizando encuestas nacionales. Entre ellos estuvieron los siguientes: los costos que acarreaba movilizar y preparar a un contingente importante de encuestadores en el ámbito nacional, sobre todo a partir del año 1983, momento en el cual afloró la crisis económica; la pérdida de relevancia de los indicadores en el país a causa de la creciente desarticulación entre indicadores y toma de decisiones, como consecuencia del desinterés por la información sistematizada pura y simple. Esto resultó en un apoyo superficial al movimiento crítico que se estaba generando principalmente en los países centrales, lo cual condujo a desarrollar indicadores de resultados de las actividades científicas y tecnológicas y a considerar con mayor amplitud el tema de la innovación tecnológica (Testa, 1998). De este modo, mientras el proceso de discusión en otros países servía para diseñar mejores indicadores y prestar cada vez más atención al tema, en Venezuela literalmente se abandonó la recopilación y análisis de la información estadística por parte de los organismos del sector.

    En efecto, estos acontecimientos socioeconómicos, junto al cuestionamiento de la legitimidad de los indicadores tradicionales, condujeron a una profunda crisis que culminó con el desmantelamiento de las incipientes capacidades instaladas en el Conicit, lo que impidió continuar con este tipo de trabajo. A finales de la década de los ochenta, la Unidad de Estadística de ese consejo se desarticuló como tal y parte del personal pasó de la Dirección de Políticas a la Dirección de Información y una vez allí se desarrolló una nueva estrategia dirigida a financiar proyectos externos pensando que la subcontratación sería la mejor vía para obtener la información del potencial nacional en CyT (Conicit, Memoria y Cuenta 1991), lo cual no dio resultado debido a que esos proyectos presentaron resultados deficientes, y lo más grave es que hubo una falla de acumulación de know how institucional en esta materia.

    La Ley y Reglamento del Conicit establecían claramente que esta institución debía recolectar la información del potencial nacional en CyT. El trabajo que se realizó con las primeras cinco encuestas y los productos que se generaron a partir de los resultados obtenidos fue importante. En primer lugar, porque se logró cumplir con el requisito establecido. En segundo término, porque los resultados se pueden considerar relevantes a la luz del aprendizaje acumulado y al hecho de mantener una línea de trabajo por casi dos décadas con productos tangibles (ver directorios de unidades de I+D 1983, de investigadores 1983, boletines estadísticos, entre otros). No obstante, este trabajo pudo haber dado más frutos si se le hubiese prestado el interés y el valor que tiene este tipo de información para orientar la toma de decisiones.

    Otra línea de trabajo que se debe mencionar como antecedente por su relevancia en materia de información estadística, aun cuando éstas no producen datos sobre las capacidades de las industrias en CyT, debido a que ése no es su objetivo, es la realización de las encuestas industriales elaboradas por la Oficina Central de Estadística e Informática (OCEI), dirigidas a generar información sobre las capacidades del país en el denominado sector industrial. Este ente comenzó a funcionar en el país a partir del año 1977. Anteriormente estas encuestas las realizaba Cordiplan. A mediados de la década de los noventa la OCEI y el Conicit firmaron un convenio para realizar una encuesta piloto sobre las capacidades tecnológicas e innovativas de la industria manufacturera venezolana, lo cual puede ser visto como un avance entre organismos del Estado para realizar esfuerzos conjuntos a fin de potenciar sus capacidades y mejorar la toma de decisiones. A este intento le siguió la publicación de una segunda encuesta en el año 1998, pero esta alianza no tuvo continuidad debido a cambios políticos y al desinterés o desconocimiento por parte de quienes debían y podían continuarla.

    Los problemas socioeconómicos de los años ochenta trajeron como consecuencia la disminución de los recursos financieros destinados a la CyT, no sólo en Venezuela, sino en el resto de América Latina, si bien entre 1984 y 1985 hubo un apoyo importante a la planificación estratégica por parte del Estado, que posteriormente fue cuestionada y fue perdiendo confianza entre quienes la utilizaron. Como consecuencia, a finales de esa década se generó una disminución importante del papel de la planificación en el país y en el año 1990 se realizó el último Plan Nacional de CyT (Conicit, 1991). Este movimiento fue promovido desde sectores del propio Estado y obedeció entre otras razones al cambio del modelo neoliberal (liberalismo versus planificación).

    La década de los noventa puede ser vista como el resurgimiento de algunos trabajos de orden estadístico en materia de CyT, tanto en el país como en la región latinoamericana. En el caso del Conicit, una de las razones fue el incremento importante en el presupuesto de la institución a partir de 1990, lo cual se tradujo en la posibilidad de financiar varios productos en esa década (Conicit, ver cuadro del presupuesto histórico, Boletín de Indicado­res 1998). Este incremento se originó a raíz de una decisión política del Estado, al otorgarle al «sector de CyT» recursos provenientes de la privatización, proceso que se inició en el país en esa época. Otro elemento a considerar es que en el Conicit no se abandonó por completo la idea de continuar los trabajos de corte estadístico, lo cual, aunado al empuje de algunos profesionales y al hecho de tener recursos, desembocó en una línea de trabajo más o menos sostenida a lo largo de la década de los noventa. Además hubo un impulso importante en el subcontinente para adelantar estrategias en cuanto a la recolección de información en CyT, lo que se plasmó en el año 1994 al crearse la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICyT), cuyo objetivo fue retomar y desarrollar la medición de las actividades científica y tecnológica en los países de la región (RICyT, 1994).

    En el año 1994 la Dirección de Política del Conicit publicó un trabajo estadístico de corte financiero (Conicit, 1994) que sirvió de base para el primer boletín de esa década sobre indicadores de CyT (Conicit, 1995). En el año 1996 se realizó, pero no se publicó, la primera encuesta piloto sobre las capacidades tecnológicas e innovativas de la industria manufacturera, trabajo que abarcó 500 empresas (Conicit, 1996). Entre finales de 1997 y 1998 se publicaron casi simultáneamente cuatro trabajos de corte estadístico: la Segunda Encuesta de Capacidades Tecnológicas e Innovativas de la Industria Manufacturera (primera publicada); el Sistema de Información sobre los Becarios del Conicit (SIBIC), el segundo Boletín de Indicadores de CyT y 30 años del Conicit en cifras (Conicit, 1997; 1998). Esto puede ser visto como expresión clara de la preocupación de esta institución en cuanto a revertir el proceso de desinformación imperante en el país en estas materias.

    Resumiendo el proceso, puede decirse que los esfuerzos que se han realizado en el país en cuanto a la recolección de información para producir los indicadores de C-T-I, han presentado carencias importantes desde hace al menos cuatro décadas. Estas debilidades tienen que ver con varios inconvenientes:

– Problemas conceptuales y metodológicos.
– Ausencia de una cultura de la información para la toma de decisiones y la gestión.
– Discontinuidad en las políticas y estrategias del Conicit para mantener una línea de trabajo en esta materia.
– No se valora el trabajo estadístico ni la elaboración de indicadores.
– Ausencia de métodos para convertir la información administrativa en estadísticas e indicadores.
– Desconocimiento de las discusiones metodológicas y de la progresiva incorporación de nuevos indicadores, sobre todo en los países centrales (ver manuales internacionales, Camberra, Oslo, Frascati, Patentes y Balanza de Pagos Tecnológica), sus actualizaciones, y múltiples trabajos publicados).
– Ausencia de continuidad en la reflexión local para diseñar indicadores pertinentes y específicos para el país en esta materia.
– Insuficientes trabajos nacionales en materia de estadísticas e indicadores de C-T-I entre mediados de los años ochenta y noventa.

    Estos hechos muestran la debilidad institucional y de personal especializado para adelantar trabajos en esta línea.

Cómo surgió la idea de implantar un observatorio en Venezuela

    A mediados de los años noventa en el seno del equipo de la Dirección de Políticas (específicamente el director adjunto, Jesús Peña, el asesor estadístico Pablo Testa y el planificador Iván de la Vega), se pensaba que era fundamental tener información estadística que sustentara el trabajo que se debía realizar en esa dependencia. Entre múltiples discusiones surgieron las ideas y compromisos para realizar las publicaciones que se citan en párrafos anteriores, pero esa actividad no era prioritaria y no se le otorgó la importancia que tenía, lo que se reflejó en el limitado número de horas semanales dedicadas. Este hecho llevó a idear formas de trabajo dirigidas a solventar estos inconvenientes. Una de ellas se generó en largas discusiones realizadas en la Maestría de Política y Gestión de la Innovación Tecnológica del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en el período comprendido entre 1996 y 1998, en donde se planteaba la necesidad de manejar información cuantitativa para conocer y estudiar los procesos históricos en materia de C-T-I en Venezuela y América Latina. En este marco se revisaron modelos de funcionamiento de varios países y de allí surgieron las primeras ideas para consolidar en el Conicit un equipo de trabajo que se encargara nuevamente de las estadísticas de Venezuela en materia de C-T-I. Entre los años 1997 y 1998 se logró diseñar y realizar en el Conicit una serie de productos estadísticos con un equipo conformado por dos técnicos en informática –Karina Landaeta y José Luis Solano– y un profesional –Iván de la Vega–, con la ayuda externa del estadístico Pablo Testa del Cendes. La dedicación siempre fue parcial debido a que este trabajo fue realizado en la Coordinación de Evaluación dependiente de la Gerencia de Diseño y Evaluación de Políticas, la cual tenía funciones distintas a la de construir estadísticas e indicadores. A partir de este esfuerzo, ese equipo diseñó a principio del año 1999 un proyecto denominado Sistema Nacional de Información en Estadísticas e Indicadores (SINEI) (Conicit, 1999), el cual fue aprobado por el entonces presidente del Conicit, Juan José Montilla, pero no fue implantado debido a que el mismo fue nombrado Ministro de Industria y Comercio. Ese proyecto se apoyaba en las nuevas tecnologías de la información dirigido inicialmente a recolectar datos que pudieran traducirse en estadísticas e indicadores útiles para los actores del Sistema Nacional de Innovación que se pretende implantar en Venezuela y, que a su vez, ayudaran a sustentar cuantitativa y cualitativamente el trabajo que debía realizarse desde una dependencia de política de un ONCyT, además de potenciar el trabajo del resto de los actores.

    En paralelo, este equipo ya había incorporado a otro profesional que provenía de la misma gerencia, Vicente Marrero, quien junto a Iván de la Vega realizaron una revisión de varios de los observatorios de CyT en el mundo, los cuales estaban surgiendo como una nueva corriente. Además incorporaron en el análisis una caracterización de los mismos, con el fin de rediseñar el SINEI y convertirlo en un proyecto denominado Observatorio Venezolano de Ciencia Tecnología e Innovación (Conicit, 1999). Este proyecto fue presentado posteriormente a las nuevas autoridades del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCyT) en diciembre de 1999.2 El hecho de que estas unidades se conciban de forma independiente a los ministerios de CyT o a los organismos nacionales de CyT (ONCyT) según sea el caso, se fundamenta, por una parte, en la dedicación exclusiva a estas actividades técnicas; por la otra, en el hecho de ser transparentes en el uso de la información, al no tener que interactuar con las decisiones políticas. Es importante hacer notar que los antecedentes más antiguos e importantes en el mundo de organismos que trabajan de forma independiente son la National Science Foundation (NSF) en Estados Unidos de América, creada en el año 1950, y la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico (OCDE) en Europa, creada en el año 1961. El primer observatorio se creó en Francia en el año 1990, bajo la dirección de Rémi Barré. Posteriormente se creó el Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial en España en el año 1997; el Observatorio de Ciencia y Tecnología en Portugal en el año 1999; el Observatorio de Ciencia y Tecnología en Canadá en el año (1999) y, en el año 1999, se creó el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología. Este último sirvió como referencia cercana para el análisis del proyecto venezolano. Estas unidades se caracterizan por tener líneas de trabajo que crean un flujo de información muy importante con los actores de la red que se crea para que los datos circulen.

    El equipo de trabajo de la Coordinación de Evaluación realizó varias acciones dirigidas a consolidar este proyecto. Una de ellas fue la de evaluar el mismo con expertos nacionales e internacionales. Otras fueron las inherentes a la formación y especialización del personal. Entre los años 1999 y 2000, con recursos de la Unesco-RICyT y del Conicit, integrantes del equipo de política realizaron pasantías, presentación del proyecto y de los productos realizados en algunos de los centros más importantes del mundo en materia de información científico-tecnológica. Uno de los miembros del equipo fue al Centro de Información y Documentación Científica y el Instituto Nacional de Estadística (INE) en Madrid; Observatorio Francés (OST) en París; a la National Science Foundation (NSF) en Washington, D.C.; a Conacyt en Ciudad de México; Colciencias y el Observatorio Colombiano de CyT (OCyT) en Bogotá, además de ser el Coordinador por Venezuela de la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICyT) en ese período. Otro estuvo en el Conacyt de Ciudad de México; fue al Observatorio Colombiano de CyT (OCyT) y al Centro de Información y Documentación en Madrid, con el objeto de conocer de cerca el funcionamiento de cada uno de ellos y plasmar así esa experiencia en el proyecto venezolano.
En este mismo proceso se contrataron 2 nuevos técnicos para la carga de información, quienes sustituyeron a los ya mencionados; se volvió a contratar al asesor estadístico del Cendes, y con ese equipo se diseñaron 3 nuevos productos: el tercer Boletín de Indicadores de la Capacidad de Investigación y Desarrollo en Venezuela, versión 2000; el Boletín de Indicadores de CyT, «versión bolsillo», y un trabajo estadístico sobre la Historia del Conicit, el cual contiene cifras y comentarios analíticos y cuya intención es la de rescatar parte de la memoria de esa institución.

    Viendo este proceso en retrospectiva y de forma sucinta, surge como reflexión que uno de los problemas importantes que diferencian a los países periféricos de los centrales se centra en la falta de información organizada para la toma de decisiones, y esto se refleja en todas las esferas de estas sociedades. La diferencia fundamental radica en el uso que le dan unos y otros. Ahora bien, se puede decir con certeza que en Venezuela, en muchos aspectos, es falsa la premisa de la inexistencia de información. Más bien ésta es subvalorada y poco tratada; existen trabas burocráticas a raíz de los trámites administrativos solicitados en cualquier dependencia gubernamental y esto se vincula con el tiempo que se pierde y el poco aprovechamiento que generalmente se le da, que suele ser simplemente el de control y no el de agregarle valor.

    En el caso del ámbito científico-tecnológico nacional, se presenta el problema de la «ausencia» de información organizada estadísticamente para conocer el «estado del arte» en las líneas fundamentales, como lo son el capital humano, unidades de investigación, proyectos, publicaciones, patentes, información completa sobre los niveles de educación y posgrados, entre otros. No obstante, se da la paradoja de que gran parte de esta información se solicita de forma administrativa a través de las solicitudes que se entregan en los organismos del Estado.

    Una de las condiciones que se deben tomar en cuenta para implantar un observatorio de C-T-I en Venezuela, es el tiempo real que se necesita para que una unidad como ésta logre su pleno funcionamiento. Por ejemplo, el Observatorio francés tardó alrededor de tres años en producir sus principales productos, con la salvedad de que en el segundo año de funcionamiento publicó un primer boletín con información únicamente sobre bibliometría y patentes referidas a ese país. El resto del esfuerzo estuvo dedicado al armado de la red de actores, a crear conciencia de la necesidad de un ente de esta naturaleza, a la formación y especialización del personal, al estudio de las metodologías a implantar, a instalar la red telemática y a establecer el contenido que ésta manejaría.

    El riesgo de sobredimensionar la propuesta, de pedir resultados imposibles de obtener sin crear las vías para ello o prematuramente, puede dañar severamente las buenas intenciones del esfuerzo. Los pasos y el tiempo necesario para implantar este tipo de unidades está estudiado y medido en otros países, incluso en condiciones similares a las de Venezuela. Por ello, el simple hecho de pensar que en pocos años el país pudiera contar con un sistema de información coherente y funcionando en materia de C-T-I, valdría la pena verlo como un proyecto de capital de riesgo. Otro elemento que debe considerarse con extremo cuidado es el de la conformación del equipo técnico que integre una unidad de esta naturaleza. Por ejemplo, el Observatorio francés cuenta con personal de quinto nivel en cada línea de trabajo, pero lo más relevante del caso es que a pesar de su nivel académico tuvieron que entrenarse y especializarse en sus ámbitos específicos y, además, se mantienen publicando permanentemente en sus líneas respectivas.

La importancia de crear el Observatorio Venezolano de C-T-I

    La creación de un observatorio de C-T-I en Venezuela es importante para contar con una unidad especializada en recolectar y organizar información dirigida a conocer el esfuerzo y resultados que se han realizado en esta materia. Esto que parece trivial a simple vista, en realidad tiene un alto nivel de complejidad, debido fundamentalmente a la debilidad manifiesta de las instituciones nacionales en cuanto a la organización de su propia información. También es relevante, porque esta unidad debe prestar servicios de información con valor agregado, como por ejemplo, a los proyectos de prospectiva que se están llevando a cabo en el país. Además, es indispensable tener estadísticas e indicadores para hacer comparaciones internacionales debido a que esto permite contrastar las capacidades y potencialidades de la nación. Este aporte es invalorable para tomar decisiones asertivas y es estratégico desde todo punto de vista.

    A continuación se presenta una matriz de doble entrada construida con dos criterios: el primero de ellos es el hecho de que se establecieron nueve líneas de trabajo fundamentales que deberían tomarse en cuenta desde el Observatorio Venezolano de C-T-I. La razón es que éstas son las líneas básicas que normalmente abordan estos observatorios, al igual que los organismos homólogos en el mundo, para conocer las capacidades de cada país en esta materia. Adicionalmente, con esta información se construyen las bases de datos que permiten elaborar las estadísticas e indicadores que son relevantes para realizar los diagnósticos, análisis y la planificación por parte de los especialistas y hacedores de política. El segundo criterio está construido para establecer el estado del arte de la información en Venezuela en las líneas antes mencionadas, lo cual da cuenta de la debilidad existente en el país en lo referente a la información para el año 2002.

 

Criterios. Líneas de
trabajo y
bases de datos

Información que se debe
estructurar en Venezuela

Información que existe
en Venezuela

Dificultades encontradas
en Venezuela

Científicos y tecnólogos y otros actores de la red del Sistema Nacional de Innovación.

En principio, se debe llegar a un consenso nacional de quién verdaderamente realiza investigación en el país y comprender, además, cuáles son las otras actividades de C-T-I que se realizan o no en un país como Venezuela para avanzar en su desarrollo. En este sentido, se deben establecer los criterios para ello. Posteriormente, el Observatorio coordinará el trabajo utilizando metodologías ya establecidas y, finalmente, debe construir o mejorar, según sea el caso, las bases de datos. A partir de alli se conocerá quién hace investigación por área, disciplina y especialidad en io referente a la I+D y progresivamente se podrán incorporar a otras áreas. Además, se podrá determinar el valor de contar concientíficos y tecnólogos en el país y definir qué otras actividades e individuos son necesarias para armar la red de actores del Sistema Nacional de Innovación.

Existen esfuerzos en diversas instituciones del país que se pueden coordinar y aprovechar por el Observatorio para organizar la información que se encuentra dispersa. Es importante señalar que por el hecho de que cada institución ha manejado criterios particulares, se tiene que hacer un trabajo milimétrico de coordinación y evaluación para  lograr unificar los datos.

En el país han existido diversos métodos para establecer quién realiza o no investigación; esto obedece a los criterios especificos de cada institución. En la actualidad existen diversos sistemas de mérito: Conaba, Conades, SVPI, sistemas particulares en algunas universidades, entre otros. Para avanzar se debe tener una base conceptual y metodológica que permita determinar claramente a cada actor, debido a que en la CyT los investigadores no son los únicos actores y, además, su papel no se restringe únicamente a las publicaciones, sino que deben cumplir con otras actividades que son también importantes y que no se les valora correctamente en nuestros paises. Además es necesario conocer a cada actor para tener el mapa completo de la red del sistema y entonces poder recomendar las mejoras continuas que siempre se requiere en procesos complejos como éstos.

Proyectos

Se debe diseñar una base de datos que integre la información de Fonacit,los centros de I+D, universidades (CDCH'T) y minísteríos, con la finalidad de medir por diversas vías los esfuerzos que se han realizado en el país.

Idem anterior

Al no existir en el país una cultura de la información, se corre el riesgo de que muchos datos no se encuentren o estén mal organizados o se deban recolectar de información secundaria. Se conocen ejemplos en instituciones donde esto ha ocurrido.

Unídades de I+D

Se debe diseñar una base de datos y generar directorios vírtuales e impresos con información completa de los centros (datos del persona!. áreas del conocimiento, lineas de investigación, objetivos de la unidad/centrolinstituto, proyectos, equipos, tipo de financiamiento, entre otros).

Idem anterior

En los años ochenta se realizaron directorios de centros de I+D en el Conicit que se desprendieron de las encuestas del potencial de C y T, los cuales se pueden ver como los antecedentes de esta linea de trabajo. Además, en los años noventa, en el Cendes se realizó un trabajo con información extraída de la Internet.

Publicaciones

Se deben diseñar base de datos con la información del país que contemple no sólo las bases del ISI. sino otras bases internacionales. Además se debe integrar la información nacional. En este sentido, ya existen trabajos realizados, tanto en el país como en el exterior, sobre la producción científica venezolana. El punto radica en coordinar para mejorar los esfuerzos que se han realizado y potenciar de esta manera lo realizado.

En la Fundacite Mérida y en otras instancias se han realizado trabajos bibliométricos, y se busca financiamiento para seguir trabajando sobre el tema. Se debe realizar una evaluación de este esfuerzo y si el mísmo es favorable, se podría alinear con el Observatorio para no duplicar esfuerzos. El Conicit ha realizado publicaciones con información sobre bibliometría. Este trabajo sirve de oríentación general,pero se debe profundizar y apro vechar para realizar otro tipos de análisis que se pueden hacer a partir de las publicaciones.

os esfuerzos que se han realizado obedecen mayormente a trabajos dirigidos a bases de datos internacionales, principalmente las del lSI. Existe un núcleo de revistas nacionales, pero se deben seguir mejorando los mecanismos de financiamiento, calidad y regularidad -canales de comercialización- con el fin de mejorar las opcionespara publicar localmente.

Patentes y propiedad intelectual

El Sistema Automatizado de Propiedad Intelectual debe construir una base de datos con los campos utilizados en el ámbito internacional para que sea compatible para realizar comparaciones.

los datos estadísticos que se han manejado en los últimos años en el SAPI son agregados y no obedecen a los requerimientos mínimos para realizar análisis.

El SAPI cuenta con datos no organizados bajo los criteríos internacionales.

Información sobre el Sistema de Educación Nacional

la OPSU-CNU' debe mejorar sus bases de datos y tiene que convertirse en un aliado estratégíco del Observatorio para mapear conjuntamente el país y establecer las necesidades en términos de las áreas, ingresos de nuevos estudiantes y egresados por carrera, establecer nuevos puestos de trabajo a través del número de jubilados y bajas, entre otras posibilidades.

Existen boletines y algunos trabajos de análisis sobre estos resultados.

La falta de información estadística actualizada y desagregada suficientemente es el problema en contrado en esta línea, sobre todo en algunos campos de interés para conocer la historia y características de este sector.

Indicadores de innovación tecnológica

Existe cierta capacidad en el país para llevar adelante trabajos con el fin de conocer a profundidad las capacidades innovadoras de las empresas del país. Existen algunos trabajos y cierta experiencia que puede ayudar a reiniciar este tipo de trabajos.

Existe una encuesta realizada en los ochenta y dos en los noventa en esta materia. Además hay trabajos importantes en el Cendes, IESA, Venezuela Competitiva y Conapri.

En los noventa se realizaron dos encuestas, una piloto no pública y otra que abarcó cerca de 1.300 empresas, pero no se le dio continuidad a este esfuerzo. la vía para reiniciar trabajos en esta linea es dirigiendo el esfuerzo hacia estudios sectoriales donde se conoce que hay potencial innovador en el país.

Inversión en CyT

Se debe tener claridad conceptual y metodológica para recolectar la información y darle el tratamiento requerido para que los datos sean confiables y permitan realizar las comparaciones necesarias (institucionales, nacionales e internacionales).

Existen trabajos aislados sobre los recursos financieros destinadas a la CyT y la mayoría de ellos se han realizado en el Conicit, hoy MeT.

El primer problema hasta el presente surge a la hora de recolectar la información de las instituciones, por cuanto se presentan dificultades casi insalvables para darles el tratamiento correspondiente a su normalización.

Cooperación intersectorial e internacional

Se debe partir de una estrategia que permita recolectar la información existente en el país en la matería y también se debe utilizar un método claro para darle el tratamiento y continuidad a este tipo de información.

los registros que se tienen en estas materias son por esfuerzos aislados de personas y los mismos obedecen a algún tipo de exigencia especifica, por lo que no se cuenta con un tra-bajo regular de recolección de este tipo de información

El principal inconveniente que se presenta en esta linea es el limitado número de trabajos y personas dedicadas a registrar este típo de información que en los países desarrollados es muy valiosa.

'OPSU: Oficina de Presupuesto del Sector Universitario. CNU: Consejo Nacional de Universidades.

    Desde hace varias décadas se viene planteando desde los países centrales la necesidad de tener manuales internacionales para tener criterios comunes con los cuales realizar comparaciones; el primero de ellos fue el de Frascati en 1963. Lo cierto es que se ha avanzado en esta materia, pero con grandes desequilibrios entre los países ya mencionados y los periféricos. A continuación se muestra un cuadro donde aparecen los manuales de la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) que se toman en la actualidad como base para organizar la información.

    Recientemente en América Latina se han realizado esfuerzos para «tropicalizar» algunos de estos manuales, en el sentido de adaptarlos a las condiciones de los países de la región (ver Manual de Bogotá 2000 sobre la estandarización de los indicadores de innovación). Un punto importante a destacar es que el desequilibrio existente en esta materia no es únicamente entre los países centrales y los periféricos, sino también entre los países grandes del área y el resto. Incluso, dentro de las mismas naciones existen diferencias entre sectores y regiones, por lo que debemos diseñar estrategias para continuar avanzando en la discusión de estos aspectos en el sentido de ir compaginando la información que es transversal para todas las naciones y la que es específica de cada localidad, territorio, país, región y mundial.

Cómo se está implantando el Observatorio venezolano

    Una de las razones por las que se diseñó una unidad especializada en información en materia de C-T-I para Venezuela, primero como SINEI y posteriormente como Observatorio, obedeció al hecho de que se realizó una investigación y una caracterización de estos entes, además de visitas y pasantías en algunas de las unidades más importantes del mundo, siempre con el objetivo claro de obtener la mayor cantidad de información para establecer su viabilidad e impacto en el país. Para ello se estudió el funcionamiento y la razón de ser de estas unidades, y es con base en estos argumentos que se pretende dar luces del proceso de implantación del Observatorio venezolano, con el fin de analizar cómo está transcurriendo y cuáles son las etapas del mismo.

    Al contrastar los pasos realizados en el año 2001 por parte del MCT para lograr la implantación del Observatorio venezolano, se pueden analizar algunos puntos relevantes de este proceso. Uno de ellos se refiere a una licitación realizada a través de la prensa nacional venezolana en el primer trimestre del año 2001 por parte de ese ministerio (El Mundo, 24/02/2001 y otros periódicos de circulación nacional en los días subsiguientes), encaminado a contratar una empresa que se encargue de implantar un sistema de información cuya función sería la de captar y recolectar datos de C-T-I. El otro paso que se puede analizar se refiere a la inclusión en la nueva Ley de Ciencia y Tecnología de un artículo que tiene por objeto enunciar y describir la creación y funcionamiento del Observatorio Venezolano de Ciencia Tecnología e Innovación. Esto indica que ese organismo ministerial le está dando un significado importante a la creación de esta unidad.

    Con relación a la licitación para adquirir un sistema de información que recolecte y permita manejar los datos nacionales en materia de C-T-I para este tipo de unidades, podemos señalar que la experiencia internacional indica, en primera instancia, que se debe conformar un equipo técnico de nivel; posteriormente, diseñar las políticas y estrategias del ente basadas en un diagnóstico del estado de la información por ámbito de acción, establecer la red socioinstitucional que alimentará y contribuirá con información, además de seducir a los actores institucionales con buenos argumentos sobre la viabilidad e importancia de este proyecto. Cuando esto se logre instituir, se debe realizar una coordinación efectiva en el nivel político, apuntalada por una coordinación en el nivel técnico de cada institución. También se debe hacer un trabajo de homologación de la información en dos niveles, el primero basado en los nomencladores internacionales y, el segundo, diseñando bases de datos que alberguen la información específica del país, región, estado e incluso de cada institución. Sin embargo, el aspecto más importante de todo este proceso se encuentra en el aprendizaje, debido a que se podría establecer una estrategia dirigida a trabajar con un equipo de técnicos mucho mayor, con la finalidad de obtener datos con más rapidez. Pero el inconveniente radica en el know how, tanto conceptual como metodológico que es necesario en cada una de las líneas, además de la enorme debilidad existente en las instituciones del país en cuanto al estado de su información para los fines que persigue el Observatorio. En tal sentido, la estrategia utilizada por el MTC puede resultar frustrante.

    En cuanto a la ley, se pueden hacer algunos comentarios que buscan contribuir a esclarecer cómo el MCT ha interpretado al Observatorio venezolano, a través del artículo 25 de la nueva Ley de C-T-I:

    El Ministerio de Ciencia y Tecnología apoyará la gestión del conocimiento y el seguimiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación a través de un organismo que se creará a tales fines y que se llamará Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este organismo tendrá entre sus objetivos:

1. Propiciar estrategias que conviertan la información en oportunidad, para fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, e incentivar la interrelación y participación del sector público y privado, tanto en el ámbito nacional como internacional.
2. Crear un registro de los integrantes del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
3. La búsqueda, detección y seguimiento de la información relacionada con dicho sistema y el análisis del entorno.
El Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación desarrollará sus actividades de conformidad con las líneas fijadas en su reglamento, los lineamientos del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y de acuerdo con las políticas del órgano rector.

    El hecho de crear un organismo expresa voluntad por parte de quien lo decreta, más aún cuando se incluye en la Ley. En este caso, el hecho de haber dado este paso es muy importante para intentar mejorar el tratamiento que se le ha dado a la información en las instituciones venezolanas. Adicionalmente, este Observatorio, tal como fue diseñado, no creará mayor burocracia y trabas administrativas, debido a que funcionará con un equipo técnico muy pequeño y su objetivo fundamental radica en coordinar y apoyar las actividades de los actores vinculados a su red socioinstitucional.

    Este artículo puede ser visto como un paraguas, es amplio y en él se puede incorporar «todo». Por una parte, este hecho es positivo, debido a que se integrarían fácilmente las líneas «lógicas» ya mencionadas que necesariamente debe ir abordando un observatorio de C-T-I. Por la otra, en este punto se debe hilar fino y tener claro que existe una debilidad comprobada en las instituciones venezolanas que pocas veces permite darle continuidad y coherencia a proyectos como éste.

    Con relación al primer objetivo, la oportunidad que se podría aprovechar se encuentra en que la información que debe recolectar este organismo esté dirigida a que se conozcan las capacidades nacionales en materia de C-T-I. Estos datos, que parecen básicos, son los que se necesitan para tener el mapa mínimo del país en esta materia y que en muchos casos no existe en el país bajo este esquema, lo que le daría sentido y coherencia a un observatorio en Venezuela.

    En cuanto al segundo objetivo, no se puede hablar todavía con propiedad de que en el país funciona el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI). Este concepto involucra muchos más elementos que una serie de instituciones regidas por un organismo ministerial. Si bien la realización de un registro de instituciones es un trabajo fundamental para el Observatorio, el mismo le daría un piso de información necesario a esta unidad para ir dotando de solidez al SNCTI.

    Con respecto al tercer objetivo, el hecho de realizar búsquedas y detectar información pasa, antes de hacerle seguimiento, por estructurar los datos y darle el tratamiento requerido para que sea útil en los análisis que se pretendan realizar. Así mismo, la noción de sistema se rompe al no contarse con una plataforma de información mínima que lo sustente. En cuanto al análisis del entorno que está mencionado en este objetivo, se debe tener claro qué es lo que se pretende con él, debido a que el MCT tiene una Dirección General de Prospección y podrían duplicar esfuerzos si se confunden los términos, como ha sucedido en otras oportunidades.

Conclusión

    – El Observatorio pudiera ser una unidad estratégica para el MCT si se implanta con el objetivo de conocer cuáles son las capacidades y potencialidades del país en materia de C-T-I.
    – Creemos que esta unidad, para que tenga éxito, debe promoverse como una instancia útil para asesorar en materia de información de C-T-I, en el establecimiento de las áreas prioritarias de investigación; indicar rumbos posibles en cuanto a la formación del talento humano que necesita el país; medir el impacto de la investigación por diferentes vías; caracterizar la industria nacional, entre otros.
    – En vista de la experiencia histórica, pareciera que el Observatorio, para que sea viable, debería funcionar fuera de la estructura burocrática del MCT, con un equipo técnico especializado y dedicado 100 por ciento a la tarea específica que le corresponde a un ente de esta naturaleza. En un país con las características de Venezuela, el personal debe estar bien remunerado para que se pueda mantener en el cargo. El primer argumento para justificar esta tesis se encuentra en que esta unidad debiera funcionar lejos de los ciclos políticos. El segundo radica en que el equipo técnico debe especializarse y mantenerse actualizado sin grandes cambios en el personal para poder consolidar su funcionamiento. Además, debería estar conformado por un equipo que se encargue de la recolección, tratamiento y manejo de la información y otro para realizar diagnósticos, análisis y asesorías, además de lo básico para el funcionamiento general del mismo (un administrador, secretarias, mensajero, entre otros).
    – El proyecto del Observatorio venezolano debiera contar con un tiempo prudencial para que pueda tener éxito. Se le deben exigir productos parciales o intermedios en los primeros tiempos, con el fin de que pueda ir ajustándose y cumpliendo las fases lógicas necesarias para un proyecto de esta envergadura, comprendiendo que para lograr esto se necesita un tiempo razonable para construir la plataforma de información, selección y formación del personal e, incluso, tiempos diferentes para consolidar cada línea de trabajo.
    – A lo largo de este trabajo se ha mencionado la debilidad existente en las instituciones venezolanas en cuanto al manejo de la información para la toma de decisiones y, además, se ha señalado que si logran estructurar bien los datos correspondientes, éstos servirían para orientar y mejorar la eficiencia institucional. La información técnica, es decir, el diseño y construcción de estadísticas, indicadores e incluso el trabajo de planificación, corresponde a un nivel de trabajo y la toma de decisiones políticas a otro. Por ello, una conclusión está dirigida a recomendar que estas actividades se realicen de forma separada.
    – Finalmente, se debe comprender que un observatorio de C-T-I va más allá de una unidad de estadística, es más, la información que estos entes manejan proviene de cada actor de la red de socios y es en este ente donde ésta se procesa y se le agrega valor. También es un espacio para discutir temas vinculados a las necesidades del ámbito de C-T-I, en el sentido de establecer prioridades nacionales y, además, sirve de base para realizar trabajos de prospectiva.

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Notas

1. Anque en este trabajo se cita explícitamente sólo bibliografía referente al caso venezolano, la investigación de base se apoya en la literatura reciente sobre las principales experiencias internacionales en materia de observatorios de CyT, que se mencionan en este trabajo y en pasantías realizadas por el autor en varios de ellos.

2. El 28 de diciembre de ese año se realizó una reunión en la sede del Conicit en la cual participaron el nuevo ministro de CyT, ingeniero Carlos Genatios y parte de su equipo gerencial, además del presidente del Conicit para el momento, ingeniero Manuel Martínez. En ese espacio, el sociólogo Iván de la Vega presentó la propuesta para crear el Observatorio Venezolano de C-T-I.