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Cuadernos del Cendes
versión impresa ISSN 1012-2508versión On-line ISSN 2443-468X
CDC v.27 n.73 Caracas abr. 2010
RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
Detrás de la pobreza. Diez años después
Como lo afirma España en este texto, la pobreza en Venezuela disminuyó entre 1997 y 2007, independientemente de cómo se la mida y de las fuentes de información utilizadas para ese cálculo. Sin embargo, esta disminución no es producto de cambios estructurales sino del aumento de la renta petrolera durante estos años y de su distribución a través del gasto público. 1997 y 2007 son los dos años de referencia en los cuales se desarrolló el trabajo de campo de esta interesante investigación producto del Proyecto Estudio sobre la Pobreza en Venezuela. Este proyecto fue iniciado en 1997 por un equipo multidisciplinario de investigadores bajo la coordinación de España y con el apoyo de la Asociación Civil para la Promoción de Estudios Sociales.
El libro que aquí se comenta presenta el seguimiento a la situación de pobreza de la población venezolana, así como también la evolución de sus principales rasgos socioculturales. Es un seguimiento ya que el punto de partida son los hallazgos encontrados en la información recogida en el primer levantamiento de campo en 1997 y ellos se comparan con la data recogida y sistematizada diez años después. El objetivo general de este estudio es el de analizar y proponer políticas públicas de las que se deriven estrategias efectivas frente a la pobreza en Venezuela.
La duda que guió este segundo levantamiento de datos y que condujo a esta publicación fue la de conocer y medir si, como producto de los cambios en las acciones del Estado venezolano y en medio de los eventos sociopolíticos y económicos sucedidos durante este período, se habían transformado las creencias y percepciones que tenían los venezolanos en 1997. El autor hace bien explícito que de lo que se trata es de medir los cambios que pudieron haber sucedido en Venezuela durante estos dos años y no de analizar todo el proceso que condujo a esas modificaciones.
Conceptualmente, este análisis comparativo se realizó a partir de la evidencia de una fuerte asociación encontrada entre los niveles de pobreza y la situación socioeconómica, con algunas de sus variables explicativas como la escolaridad, la inserción en el mercado laboral y los resultados de la política social. La comparación avanza con el análisis de los cambios ocurridos en la situación socioeconómica del país a la luz de un índice de estratificación construido para esta investigación. Un primer hallazgo producto de la relación de estas variables es que las estrategias sociales, en especial las de las «misiones», tuvieron un impacto en los cambios producidos en la estratificación social, aunque este efecto sea menor que el que se supone usualmente. Se señala, por un lado, que hubo un ascenso de los sectores populares, y por el otro lado, un relativo poco impacto en la población en situación de pobreza extrema; interesante pero polémico hallazgo que contrasta con el de otras fuentes estadísticas oficiales y privadas.
El segundo componente complejo que se aborda tiene que ver con los cambios en los niveles de modernidad y a través del mismo se miden las percepciones, las creencias y actitudes y sus diferentes tipos. En este componente se analiza, centralmente, el tipo de relación de los entrevistados con la esfera pública, con el Estado y sus instituciones, con la familia y con la escuela, es decir los condicionantes socioculturales y político-institucionales de la pobreza. El principal cambio que se manifiesta aquí es la profundización en la percepción de la pérdida de la institucionalidad del país. Se constató que ha habido avances relativos en la educación primaria y mejoras en el perfil de asistencia por edad, pero que aún persiste una muy débil escolaridad de la población mayor de quince años. Asimismo, se constata un aumento de la precariedad de la infraestructura educativa y de la calidad de la educación en general. Un cambio que se destaca es el ascenso social de los sectores medios y populares a través del incremento del empleo en el sector público.
El estudio avanza hacia el análisis de otras dimensiones relacionadas con la dinámica sociopolítica de los hogares, las creencias y preferencias de sus miembros. El abordaje de estas relaciones se hace a partir del consumo de bienes y servicios públicos y privados y de su valoración por los entrevistados. En este componente pareciera que no ha habido grandes cambios. Los venezolanos siguen manifestando una preferencia hacia la intervención del Estado y un deseo de estar protegidos por este; pero también siguen valorando muy positivamente la propiedad privada y la libre iniciativa.
Uno de los cambios claramente ocurridos entre 1997 y el 2007 es el que tiene que ver con la participación social, tema que siempre está presente en el discurso político del Gobierno. Esta variable fue analizada en relación con las preferencias políticas, las condiciones materiales de vida de las familias y el grado de modernidad. Se corroboró, entre otros aspectos, por un lado, que durante estos diez años se ha incrementado la participación social, y por otro, que cambió la forma de percibirla: pasó de ser una participación que en ocasiones pretendió ser políticamente autónoma y desvinculada de los dos grandes partidos (AD y Copei), a ser definida mucho más acentuadamente como «socia» del Gobierno.
Las últimas variables explicativas medidas en este libro, el consumo cultural y los medios de comunicación, corresponden a la tipología sociocultural construida en el estudio. El hallazgo encontrado es que el acceso y el consumo cultural de los venezolanos son muy diferenciados y que se trata de una desigualdad mayor que la que se constata a través de las diferencias socioeconómicas.
Los resultados de este estudio evidencian y caracterizan la multicausalidad de la pobreza y las variables con las que está directa y fuertemente asociada. Los cambios de las condiciones materiales y no materiales de vida que han tenido lugar antes y después de los cambios políticos e institucionales ocurridos durante una década develan, según la evidencia de este estudio, que las diferencias en la segmentación social que exhiben los venezolanos no son solo producto de sus distintas capacidades, sino que se dan también como producto del acceso diferencial a bienes y servicios, tanto materiales como culturales, lo que definitivamente condiciona las preferencias y creencias que tenemos sobre la realidad.
Una mención aparte merece la consideración acerca de que los beneficios de las misiones sociales no están siendo dirigidos hacia los hogares más pobres, hallazgo interesante y polémico que contribuiría a explicar el poco impacto que han tenido en reducir la pobreza extrema. Y España advierte, en lo que tiene que ver con este tema, que «las condiciones de vida de los estratos en pobreza extrema son peores que en 1997, aun cuando ella sea un poco menor en términos relativos y absolutos».
Sobre la base de las tendencias que arroja este estudio, el autor concluye su análisis con la proposición de cuatro retos que constituyen problemas urgentes a resolver mediante diseños de política pública que los responsables de dirigir el país deberían tener en cuenta. Estos son: el acceso a la vivienda y a servicios conexos de calidad; el fortalecimiento y expansión de la educación media; la transformación del mercado laboral; y el desarrollo de una política social inclusiva.
Los interesantes resultados investigativos plasmados en este texto representan importantes insumos para el diseño de unas políticas públicas más efectivas dirigidas a reducir las desigualdades y a superar otros perniciosos problemas sociales que este valioso estudio devela.
Thais Maingon*
* Profesora-Investigadora del Área de Desarrollo Sociopolítico del Centro de Estudios del Desarrollo, Cendes, de la Universidad Central de Venezuela.











