Servicios Personalizados
Revista
Articulo
Indicadores
-
Citado por SciELO -
Accesos
Links relacionados
-
Similares en
SciELO
Compartir
Cuadernos del Cendes
versión On-line ISSN 2443-468X
CDC vol.33 no.91 Caracas abr. 2016
Gabriela Simon Bronfenmajer
Por Carmen García Guadilla*
* Profesora Titular y ex Directora del Centro de Estudios del Desarrollo, Cendes-UCV.También fue por muchos años consultora internacional de UNESCO/IESALC. Blog Académico: www.carmengarciaguadilla.com Correo-e: carmen.garcia.guadilla@gmail.com
La presente entrevista es una continuación de las que ha venido realizando la Revista Cuadernos del Cendes a miembros de esta institución. En la presente oportunidad la entrevistada es Gabriela Simón Bronfenmajer, socióloga, con doctorado en ciencias sociales en la Universidad Central de Venezuela, quien se ha desempeñado en diversas áreas en el campo de la investigación social. En Cendes, como investigadora, participó en emblemáticos proyectos del centro, y también ejerció los cargos de Coordinadora de Investigaciones y, durante ocho años, el de Jefe del Área de Desarrollo Cultural Educativo.
Luego de jubilarse, trabajó algunos años en el sector público, para después regresar al Cendes como jubilada activa, donde permaneció hasta el año 2007. Entre los cargos que ejerció en el sector público se cuentan los siguientes: Directora General Sectorial en el Ministerio de la Familia con actividades de representación ante la Conferencia Intergubernamental sobre Políticas de Juventud en Iberoamérica, en la cual formó parte de su Directiva y ocupó el cargo de la Secretaría Adjunta durante dos años. También fue Primera Vicepresidenta del Consejo Nacional de Educación y de la Dirección de Fundaived, organismos que fungían de asesores del Ministerio de Educación. Entre las actividades internacionales que realizó se encuentran: Investigadora Asociada en el Centro de Estudios Internacionales en MIT (Cambridge, Mass, USA ) e Investigadora Asociada en la Universidad de Columbia (New York, USA)
En cuanto a publicaciones, deja un importante legado de trabajos personales y en coautorías producto de las investigaciones realizadas en el campo de la educación, primordialmente. Otros campos abordados fueron la educación superior, juventud, valores y urbanización. En el área de la educación hay que destacar, por su importancia, su libro en coautoría con Ramón Casanova, cuyo titulo es La diferencia escolar. Escolarización y capitalismo en Venezuela, Caracas, Editorial Kapelusz, 1986.
Carmen García Guadilla: ¿Porqué decidiste estudiar sociología en la Universidad Central de Venezuela,UCV?
Gabriela Simon Bronfenmajer: Después de algunos años alejada de los estudios formales por razones personales y sintiendo que necesitaba dar respuesta a una preocupación que toda la vida he tenido en relación a la problemática de los niños que vivían en condiciones de marginalidad, decidí iniciar una carrera que me permitiera incidir sobre ello de alguna manera. Pensé que sociología era la que podría ayudarme a comprender la complejidad de los procesos que resultan en la precariedad de la calidad de vida de este grupo social.
CGG: ¿Cómo era el ambiente en aquella época?
GSB: Era el año 1959, recién se iniciaba la democracia, la efervescencia política presente en el país se reproducía en las universidades. En la UCV todos los estudiantes que pertenecían a partidos políticos hacían proselitismo, nos inundaban de literatura que para mí, que no estaba involucrada en ese ámbito, significó la apertura hacia un mundo que me despertó mucho interés aunque nunca me identifiqué con ninguno de los grupos políticos. Gran parte de mis compañeros eran militantes activos, un grupo era copeyano, otros de partidos de izquierda. Sin embargo, el curso normal de las clases nunca se vio interrumpido como sucedió más adelante. Un ejemplo de ello fue la toma que sufrió Cendes a finales de los sesenta por parte de un grupo de estudiantes y algunos profesores de la UCV por estar desarrollando una investigación en conjunto con el Centro de Estudios Internacionales (CFIS) de MIT, la cual contaba en parte con financiamiento de la Fundación Ford.
CGG: ¿Cuáles profesores fueron más influyentes?
GSB: Tuvimos muy buenos profesores, todos eran reconocidos en las áreas en la que se desempeñaban. En mi caso, los que más me marcaron fueron José Agustín Silva Michelena y Jeanette Abuahamad. Si bien los dos constituyeron un gran apoyo, el hecho de que el Prof. Silva Michelana fuera mi profesor los cuatro años de la carrera y terminara siendo un amigo, hizo que fuera una figura muy importante en mi vida, no sólo como estudiante sino también en mi vida profesional durante la cual conté siempre con su apoyo.
CGG: ¿Cómo fue que te vinculaste al Cendes?
GSB: Hacia el final del cuarto año de Sociología, el Prof. José Agustín Silva Michelena me propuso incorporarme al Cendes para trabajar en un gran proyecto en el cual él estaba involucrado. Te imaginarás el entusiasmo que eso me produjo. Creo que una de las cosas que más preocupa a los estudiantes, cuando están a punto de graduarse, es la incertidumbre de como iniciar su vida profesional y tuve la suerte de que allí estaba este profesor a quien yo admiraba, proponiéndome trabajar bajo su dirección en un instituto de investigación que ya contaba con prestigio. Ingresé al Cendes en febrero de 1963 y fue allí donde desarrollé mi vida profesional por aproximadamente 40 años. Su prematura muerte significó una pérdida muy dolorosa para mí y el instituto perdió a uno de sus más grandes valores.
CGG: ¿Cuál es tu mejor recuerdo de Cendes?
GSB: Los mejores recuerdos fueron los años anteriores a la intervención gubernamental que sufrió Cendes en el año 1970 y también los períodos en los cuales la Dirección estuvo a cargo de académicos de gran prestigio. Desde el punto de vista de mi identificación con el Cendes como profesional, significó mucho para mí ser parte de un equipo altamente calificado y respetado en el cual las relaciones de trabajo se convirtieron en grandes amistades. Si bien, a medida que el instituto fue creciendo y cambiando su estructura las relaciones interpersonales fueron circunscribiéndose más a las áreas en las cuales el investigador se desempeñaba, estos lazos de amistad perduraron, en mi caso, aún después de los años de mi separación del Cendes y permanecen en la actualidad.
CGG: ¿Cuál fue el primer proyecto en el que participaste?
GSB: El primer proyecto en el cual participé en Cendes fue Conflicto y Consenso que, como ya señalé, se desarrollaba en conjunto con el Centro de Estudios Internacionales de MIT. El Proyecto se integraba de dos subproyectos complementarios: Conven dirigido por José Agustín Silva Michelena y Elites de Venezuela Venelite dirigido por Frank Bonillla, Profesor de MIT, con Julio Cotler como subdirector. Cada subproyecto contaba con investigadores asistentes; tres en Venelite y cinco en Conflicto y Consenso, así como entrevistadores y encuestadores que sumaban unos 100 estudiantes de la Universidad Central de Venezuela. Mi vinculación más directa fue con Venelite.
En ese período el proyecto definía al Instituto, pues todo el personal estaba vinculado al mismo y eso permitía una gran integración entre los directivos y el personal, así como entre el personal mismo. Para mí, fue como un postgrado que me permitió vislumbrar una amplia gama de intereses en el campo de la investigación sociológica.
El cuerpo de hipótesis que orientó la investigación fue elaborado por Jorge Ahumada, primer director de Cendes, un chileno de mucho prestigio intelectual quien formó parte de la creación del instituto. A partir de ese documento se hizo evidente que un solo proyecto no podría responder todas las preguntas. Por tanto, se decidió por tres proyectos independientes cuyas conclusiones se integrarían en un cuerpo explicativo de la situación venezolana, a saber: política económica, politica social, y política y urbanización.
En el área económica se buscaba «(
) identificar los posibles efectos de unas estrategias alternativas de desarrollo sobre factores como el ingreso, niveles de empleo, precios y producción». Esto con el objetivo de derivar varios conjuntos de políticas que parecían deseables a la luz de la teoría económica en boga, brindando la mejor información con que se contaba en relación a la situación de la economía y sus principales tendencias.
En el área de lo social y lo político se trataba de identificar la viabilidad o el relativo costo social de estas estrategias alternativas de desarrollo.
En el área de urbanización, que fue el último proyecto en iniciarse, el objetivo era buscar el significado del crecimiento de las ciudades en el proceso general del cambio ocurrido en Venezuela y su implicación en el contexto de una creciente concentración urbana.
Si bien tuve participación en las áreas de política social y urbanización, fue el proyecto de política social el definitorio para mi futuro como investigadora; labor que se desarrolló posteriormente en el área cultural educativa y más específicamente en el campo de la educación.
Mi adscripción al Área de Educación se dio de forma natural, tal como referí en mi respuesta al porqué estudié sociología en la UCV. La motivación central había sido mi constante preocupación por la situación en que vivían y crecían los hijos de los sectores sociales menos favorecidos, pues siempre pensé que la educación era uno de los factores claves para que estos menores pudieran subir en la escala social. Por tanto, era lógico que decidiera orientar mis investigaciones a este campo. La extensa literatura que avalaba esta idea y las conclusiones que lo comprobaron en Venelite para el caso venezolano, no hicieron sino reforzar mi decisión de dedicar gran parte de los años que pasé en Cendes a investigar en profundidad el caso de la educación venezolana.
CGG: ¿Cuál fue el proyecto que más te interesó y por qué?
GSB: Sin duda fue Elites de Venezuela (Venelite), aunque las investigaciones desarrolladas en el Área de Educación, tal como te acabo de referir, revistieron gran interés de mi parte y fue la temática que más me proyectó y consolidó como investigadora en el ámbito sociológico.
El que Venelite fuera el que más me impactó como investigadora se explica por varias razones; era el primer proyecto en el que iba a trabajar como profesional; las condiciones en el que se desarrollaba el Proyecto eran óptimas, la calidad profesional de los directores se tradujo en un postgrado más que un trabajo. Además de abrirme un mundo metodológico novedoso, me dio la oportunidad de conocer las opiniones de las personalidades más connotadas de la dirigencia del país en las áreas económica, cultural y política, así como su visión sobre las problemáticas que el país confrontaba. También me dio la oportunidad de formar parte por un año del Staff académico de MIT. Por último, en ese proyecto publiqué mi primer trabajo de investigación: «Elite Evaluation of Roll Performance», en el primer libro de conclusiones editado por Frank Bonilla y José A. Silva Michelena, volumen 1 de The Politics of Change in Venezuela, The M.IT Press Cambridge, Mass,1967.
CGG: ¿En que se traducía tu rol como Coordinadora de Investigaciones?
GSB: Cuando yo ejercí como Coordinadora de Investigación el Instituto ya se había organizado en siete áreas, a saber: Sociopolítica, Urbano-Regional, Socio-Histórica, Planificación, Ciencia y Tecnología, Económica y Cultural-Educativa.
Debido a esta organización por áreas, el papel del Coordinador de Investigaciones se circunscribió más al campo de la gestión académica en tareas tales como redactar informes requeridos por la Dirección o la Coordinación Académica de la UCV, organizar eventos, presentación y discusión de investigaciones internas, y reuniones con representantes de otros organismos nacionales o extranjeros. Por otra parte, como integrante de la Comisión Técnica del Cendes participaba en la toma de decisiones relativas a distintos aspectos del funcionamiento del Instituto.
CGG: De acuerdo a tu larga experiencia en Cendes ¿Cómo crees influyó este centro en las políticas públicas del país?
GSB: El impacto mayor o menor que el Cendes tuvo en las políticas públicas del país podría pensarse desde distintos ángulos. Hay que tener en cuenta que en el instituto se desarrollaban dos actividades diferentes: por una parte, la docencia de post grado y cursos de especialización y, por la otra, la investigación. Aunque existían vínculos entre ellos, para contestar a esta interrogante hay que considerar por separado estas actividades, aun teniendo presente que en ambas se perseguía el mismo objetivo: generar conocimientos para lograr el desarrollo económico y sociopolítico del país.
En cuanto a la docencia, es importante destacar que en la década de los sesenta y setenta estaba muy en boga la teoría de la planificación en América Latina como el camino para lograr el desarrollo, ello explica que de Cendes hayan salido profesionales con un alto nivel de formación en Maestría de la Planificación y también en Doctorado en Estudios del Desarrollo. Muchos de ellos han venido ocupando altos cargos en el ámbito del diseño e implementación de las políticas, no solamente en el sector público sino también en el sector privado; así como en organismos internacionales. Resumiendo, yo diría que el Cendes tuvo una importancia significativa en la orientación de las políticas públicas emanadas de la dirigencia del país desde la segunda mitad de los sesenta hasta la actualidad.
En cuanto a la investigación, existe literatura que sustenta la idea de que, la deseable relación entre la academia y las políticas públicas, deja mucho que desear. Venezuela no escapa de esta realidad pero, como ya señalé, podría afirmarse que el conocimiento derivado de ella ha influido por vías más indirectas en el quehacer nacional e internacional. Podríamos sostener que los egresados del Cendes fungen, hasta cierto punto, de multiplicadores, tanto a través de los cargos que desempeñan como en su rol de docentes en el sistema educativo. En algunos casos, la influencia se da incluso en centros académicos internacionales. Por ejemplo, la novedosa metodología utilizada en el estudio de Conflicto y Consenso manejada para interpretar la muy amplia y compleja información recabada, fue muy valorada, entre otros, por organismos como Cepal, Flacso y la propia CFIS de MIT. Sin embargo, creo que ello no obvia las dificultades que se presentan entre los resultados publicados por las investigaciones y el sector responsable del diseño y ejecución de las políticas, hecho explicable dada la diferencia existente entre la lógica de la academia y la que rige las decisiones emanadas de la dirigencia política.
Para ilustrar esta aseveración referiré algunos casos a los cuales estuve vinculada y que me han hecho reflexionar al respecto. Me refiero a las conclusiones que se derivaron del estudio de Conflicto y Consenso, cuyos resultados se publicaron entre 1967 y 1970.
De haber sido consideradas con seriedad por los decisores de las políticas económicas y sociopolíticas, hubiera sido posible si no evitar, por lo menos aminorar las crisis subsiguientes que experimentó Venezuela hasta desembocar en la gran crisis que se vive actualmente. Hay que destacar que, para el momento, Cordiplan, que era el Ministerio de Planificación de Venezuela, fungía como copartícipe del financiamiento de Cendes que dependía de la Coordinación Académica de la UCV.
Como ejemplo de lo anterior, transcribo parte de dos conclusiones, una hecha por parte de José A. Silva Michelena y otra por Frank Bonilla:
«( ) para 1983 caducarán las principales concesiones petroleras que existen en el país. La política del gobierno actual hace suponer que, de haber para esa fecha un gobierno de similar orientación, tales concesiones no se renovarán ( )». «( ) dada la heterogeneidad ideológica que existe dentro de cada grupo importante del país, así como también dentro de cada clase social, se plantearán conflictos agudos». «Aproximadamente para 1984, Venezuela estará de nuevo ante una encrucijada ( ) En el pasado siempre que hubo una nivelación o declinación del principal motor de la economía cacao, café y petróleo el país atravesó por un período de intensos conflictos que se convirtieron en puntos críticos de nuestra historia política».
Hay que considerar que esta alerta se hace a finales de la década de los sesenta, es decir 25 años antes de que ocurriera el viernes negro en 1983. Frank Bonilla destaca «El liderazgo parece no sólo estar perdiendo contacto con la masa, sino que también viene perdiendo contacto con los problemas nacionales, en la medida en que se muestra incapaz de percibir las nuevas constelaciones de problemas (
)».
No parece aventurado sostener que este distanciamiento del liderazgo de los problemas que la sociedad venía confrontando permitió durante las décadas posteriores la profundización de éstos y como consecuencia el descontento creciente de la gran mayoría que venía experimentando un deterioro de su calidad de vida, situación ésta que derivó en la crisis que actualmente confronta Venezuela.
El segundo caso que quisiera comentar es sobre una investigación que se realizó a nivel de la educación primaria y culminó en un libro cuya autoría compartí con Ramón Casanova, cuyo título destaqué más arriba.
El Área Cultural y Educativa del Cendes en la cual yo me desempeñaba, en 1976 terminó el diseño de una investigación cuyo objetivo era «(
) investigar el papel de la educación en la sociedad nacional buscando precisar el alcance de los nuevos problemas abiertos en la década de los setenta por los cambios en la economía y el Estado». Esta investigación permitió establecer la existencia de lo que se denominó «circuitos escolares», los cuales contribuían a reproducir y profundizar las desigualdades sociales entre las distintas clientelas que acudían a sus aulas. Es cierto que la masificación que experimentó la educación formal en la década de los sesenta fue una política positiva, pero la investigación llamaba la atención sobre la necesidad de acompañar el crecimiento cuantitativo con un mejoramiento en la calidad de la educación en general, buscando a la vez disminuir el negativo efecto de desigualdad que incidía en las poblaciones menos favorecidas y sus oportunidades de superación.
Sin entrar a referir las conclusiones del estudio y las recomendaciones derivadas de ellas, no parece que el libro hubiera sido considerado por el Ministerio de Educación como orientación para establecer al menos algunos de los cambios que eran perentorios. Sin embargo, me parece importante destacar que el libro tuvo bastante influencia en el ámbito académico ya que se convirtió en texto de estudio de la Escuela de Educación de la UCV y del Instituto Pedagógico, donde se formaban decisores y administradores para el sector educativo público y privado, así como maestros y profesores. Ello permite pensar en la influencia indirecta, a través de éstos agentes, en las decisiones de política educativa.
Creo de interés referir un caso que ilustra la importancia de una mayor vinculación entre la academia y el diseño de políticas. A partir del conocimiento generado por esta investigación sobre la educación primaria, se presentó la excepcional oportunidad de diseñar y desarrollar una política pública en algunos barrios del área metropolitana de Caracas, con la idea de ampliarla a nivel nacional una vez comprobada su eficacia. En este sentido, en el tiempo que estuve trabajando en el Ministerio de la Familia, fue posible contratar a un grupo de profesionales universitarios con los cuales se realizó el proyecto. Partiendo del conocimiento sobre la importancia de la familia en el aprendizaje y sabiendo de las deficiencias educativas que tenían los padres o representantes de los sectores populares, se capacitó a grupos de madres y se habilitaron sus casas con mobiliario y material pedagógico, para que pudieran desempeñarse como madres sustitutas. Estas recibían a los niños el medio tiempo que no asistían a la escuela, los apoyaban en las tareas escolares y realizaban diversas actividades con ellos. En las épocas vacacionales participaban en actividades deportivas y culturales dirigidos por diversos especialistas contratados por el programa.
La experiencia fue muy positiva y gratificante. En la celebración del primer aniversario del proyecto recibimos una placa otorgada por las Asociaciones de Vecinos de cinco de los barrios en los cuales se implantó el proyecto. En la placa grabaron unas palabras que para mí fueron muy conmovedoras: «En su primer aniversario se otorga la presente al Programa de Participación Sociopedagógica y Cultural del Ministerio de la Familia por ser considerado factor de rescate hacia nuestra condición humana (15 de diciembre de 1990)».
Preocupados por la continuidad del programa y por empoderar a los vinculados a él, se logró dar entidad jurídica a cada uno de los grupos que adelantaban la actividad en sus barrios, hecho que les facilitaba la posibilidad de demandar apoyo económico gubernamental.
CGG: ¿Cuáles actividades te dieron mayor satisfacción?
GSB: Si bien todas fueron gratificantes, sobre todo las últimas desarrolladas ya en el Área Cultural Educativa, indiscutiblemente las que me dieron mayores satisfacciones fueron las interdisciplinarias. Además de las que he nombrado en puntos anteriores, debo agregar también al proyecto «Alternativas para Caracas» que, si bien se desarrolló cuando ya el Instituto estaba dividido en áreas, vinculó a todas las áreas recuperándose así el estilo de los grandes proyectos en los cuales el conjunto del instituto llegaba a conclusiones que, como un rompecabezas, culminaba en un cuerpo integrado.
Visto desde otro ángulo, el de la posibilidad de establecer vínculos directos entre la academia y las políticas públicas, el programa que desarrollamos desde el Ministerio de la Familia que, como referí, se derivó directamente de los conocimientos emanados de la investigación relativa a la escuela primaria realizada en Cendes, fue para mí muy gratificante desde el punto de vista de una investigadora, pero sobre todo por lo que significó desde el punto de vista emocional. Tal como mencioné al principio, las condiciones depauperadas en las que vivía una gran mayoría de niños en el país me afectaban muy profundamente y, por primera vez, tuve la oportunidad de involucrarme directamente en acciones que contribuían a mejorar en algo su calidad de vida. Para ello, se convertía a la propia comunidad en el agente más importante del objetivo buscado y de su continuidad.
Si bien el programa fue reconocido como importante, tanto por el gobierno como por las comunidades involucradas, los cambios de funcionarios que caracterizan los altos cargos gubernamentales se traducen en cambios de políticas y en este caso no fue diferente. Después de los dos años de funcionamiento, el retiro del presupuesto que lo sostenía no permitió su continuidad, al menos como política pública, aunque tuvimos información de la supervivencia en algunos casos sostenidos por las propias comunidades.
CGG: Si tuvieras que regresar en el tiempo a tu época del Cendes ¿hay alguna cosa que hubieras cambiado o hubieras deseado que fuese de otra forma?
GSB: A veces pienso la conveniencia de que en Cendes se hubiera continuado con la coexistencia de los dos tipos de investigación que se dieron en el tiempo separadamente. Me refiero a la investigación multidisciplinaria, basada en el trabajo coordinado de todos los investigadores del Cendes, como se hizo en los proyectos de Conflicto y Consenso y Alternativas para Caracas. Al mismo tiempo, hubiera sido deseable que la división en áreas, persiguiendo la especialización, hubiera podido integrarse más en proyectos comunes. Creo que cuando se crearon las áreas, para garantizar proyectos más especializados, se debió crear una instancia que lograra la comunicación y el trabajo transdisciplinario que ameritan los estudios del Desarrollo.
En resumen, debo reconocer que la experiencia de trabajar en Cendes, casi cuarenta años, marcó mi vida en todos los sentidos. Fue mi segunda casa. Creo que en ningún otro lugar hubiera recibido todo lo que esta institución, y muchos de sus miembros, me dieron. Muy importante también es que, por mi parte, tengo la satisfacción de haber tratado siempre de dar lo mejor de mi misma.












