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Revista de la Sociedad Venezolana de Microbiología

versión impresa ISSN 1315-2556

Rev. Soc. Ven. Microbiol. v.22 n.1 Caracas ene. 2002

 

Albert Calmette
Axel Rodolfo Santiago

La Humanidad le debe a Albert Calmette, uno de los grandes sabios franceses de la época pasteuriana, la vacuna antituberculosa. Es él quien la descubre, conjuntamente con su colaborador, Camille Guérin; hoy es conocida mundialmente como BCG o bacilo Calmette-Guérin.

Albert Calmette nació en Niza, ciudad del Sur de Francia, región conocida como la Costa Azul, el 12 de julio de 1863. Su madre muere a los dos años de su nacimiento y, aunque su padre intenta ayudarlo, se cría solo con sus dos hermanos. Gracias a la segunda esposa de su padre logra estudiar primaria y bachillerato en el Liceo de Clermont-Ferrand, de Brest, en las Escuelas Saint-Brieuc y Saint Louis, en París. Desde niño fue inquieto, muy despierto, pero, sobre todo, soñador; siempre quiso ser marino. Inicia sus estudios de Medicina en la Escuela Naval de Brest, en 1881, a la edad de 18 años. Entra a los 20 años en el Servicio de Salud de la Marina francesa, como Ayudante Médico. Embarca inmediatamente, y es destinado a la campaña de China, bajo las ordenes del Almirante Courbert, permaneciendo en ese país hasta 1885. Este viaje fue seguido de una expedición de 10 meses de duración por el Sur de Africa. Regresa a Francia y termina su tesis en 1886, con el título "Etiología y Patogenia de las Enfermedades Tropicales Atribuidas a la Filaria de la Sangre Humana". A raíz de esto, es promovido a Médico de Segunda Clase de la Marina, y nuevamente parte a un gran viaje, esta vez a Gabón, en el Africa Occidental, donde permanece hasta 1887, estudiando dos importantes enfermedades tropicales: el paludismo y la enfermedad del sueño.

Un año más tarde contrae matrimonio con Emile de la Selle, quien lo acompañará durante el resto de su vida. Inmediatamente parten a la isla de San Pierre y Miquelón, en el Atlántico Norte, cerca de Terranova, donde permanecen por seis años. Este período de tiempo le permitió a Calmette madurar en su profesión y sobre todo, siendo un autodidacta, le garantizo las bases teóricas de la Bacteriología que estudiaba a través de los textos que encontraba. Este viaje modificó completamente el curso de su vida profesional. Decidió renunciar a su cargo de Médico Naval e incorporarse al Cuerpo de Salud de las Colonias, quizás porque de esta forma podía estar más cerca de los laboratorios. En 1890 regresa a París, y solicita le sea impartido el entrenamiento necesario en el Instituto Pasteur, bajo la tutela de Roux y del propio Pasteur, quien le sugiere regresar a Indochina y fundar un laboratorio de Microbiología, filial del Instituto Pasteur de París. Es en este laboratorio donde Calmette desarrolla todo lo anteriormente aprendido, y donde trabaja arduamente, tratando de producir la vacuna de Jenner y la antirrábica de Pasteur.

Realiza investigaciones sobre el veneno de la cobra, intentando preparar sueros antiofídicos. Lleva a cabo asímismo experimentos sobre la fermentación del opio y la fermentación alcohólica del arroz. Por razones de salud regresa a Francia, no sin antes dejar encaminados diversos trabajos de investigación y después de haber fundado el Instituto Pasteur de Saigón.

De regreso al Instituto Pasteur, Calmette continúa sus estudios sobre el veneno de la cobra, conjuntamente con Roux. Pasteur le encarga dirigirse a Lille, y le pide fundar en esta ciudad un Instituto para la investigación y desarrollo de sueros antivenenosos, desarrollando el primer suero polivalente. De la misma forma, participó en la preparación de sueros antipeste. De esta manera, y con grandes proyectos de investigación, logra fundar en 1899 al Instituto Pasteur de Lille, del que se convierte en su primer director. En Lille es nombrado profesor de Bacteriología e Higiene de la Facultad de Medicina. Viaja a varios congresos internacionales, donde presenta sus más recientes trabajos de investigación, incluso los de tuberculosis, enfermedad en la que por esos tiempos se comenzaba a trabajar. Investigó sobre la anquilostomiasis, realizando campañas de higiene para intentar su control.

Poco a poco, Calmette comienza a realizar trabajos sobre la tuberculosis, y decide abandonar todos sus anteriores proyectos para dedicarse por completo a lo que sería hasta su muerte su base científica de trabajo. En Lille conoce a Camille Guérin, veterinario recién egresado de la escuela de Alfort, y ambos, como un solo hombre, se dedican día y noche a entender la infección de la tuberculosis y sus mecanismos inmunitarios. En el transcurso de los siguientes 14 años fueron muchas las publicaciones que produjeron.

Quizás lo más importante de sus estudios se puede resumir en el hecho de haber encontrado la solución inmediata al problema de la virulencia del bacilo de la tuberculosis; es decir, consiguieron atenuar esta bacteria por pasajes múltiple a los animales de laboratorio; con un total de 230 pasajes lograron una cepa bacteriana completamente inofensiva para los animales y posteriormente para el hombre.

Sus trabajos fueron paralizados con motivo de la ocupación alemana de Lille, en el curso de la Primera Guerra Mundial. Durante dicha ocupación, Calmette es tomado prisionero. En 1919 regresó al Instituto Pasteur de París, donde fue nombrado Subdirector. Crea el Laboratorio de Investigaciones de la Tuberculosis y se rodea de extraordinarios colaboradores.

En 1920 publica su "Tratado Sobre la Infección Bacilar y la Tuberculosis", y continúa sus trabajos, confirmando la inocuidad de las cepas del bacilo tuberculoso. Esta cepa fue bautizada con el nombre de BCG. Ese mismo año participa en la fundación del Instituto Pasteur de Grecia, y es nombrado vicepresidente del Comité Nacional de Defensa contra la Tuberculosis.

Hasta ese momento esta cepa era efectiva para el ganado; sin embargo, no fue sino hasta 1921 cuando por primera vez se aplica al hombre: se trata de un niño recién nacido de madre tuberculosa y condenado al contagio. El niño fue vacunado con tres dosis y fue salvado. Desde ese momento la vacunación se generalizó en Francia y en el resto del mundo.

En 1927 Calmette es incorporado a la Academia de las Ciencias francesas. Ese mismo año participa en la elaboración de los planes para la construcción de un edificio contiguo al Instituto Pasteur, en el cual se reunirían todos los laboratorios de investigación contra la tuberculosis del instituto. Esta edificación fue terminada en 1931.

No faltó quien no creyera en esta forma de inmunización, debiendo Calmette encargarse de hacer entender que el bacilo nunca más volvería a hacerse virulento.

En el año de 1930 le ocurrió un caso extremadamente desagradable: se le trató de involucrar en la muerte de 71 niños vacunados, por error, con bacilos virulentos en la ciudad alemana de Lübeck; las consecuencias legales de la muerte de estos niños fueron llevadas hasta las Cortes de Justicia, y hasta no obtener el veredicto no pudo Calmette conciliar el sueño. Al cabo de 16 meses se le daba nuevamente la razón, castigando a los que, por negligencia, causaron la muerte de esos niños. Calmette sufrió mucho por este drama; su salud se deterioró rápidamente y fue atacado de neumonía, enfermedad que, sin duda, le ocasionó la muerte en 1933, en París.

Los extraordinarios servicios que Albert Calmette prestó a la Humanidad han sido y serán reconocido por siempre, en el mundo entero, por todas las personas que, quizás sin saber quién fue ni cuáles fueron sus logros, posiblemente deban la vida a este gran hombre de Ciencias.