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Revista de la Sociedad Venezolana de Microbiología

Print version ISSN 1315-2556

Rev. Soc. Ven. Microbiol. vol.37 no.2 Caracas Dec. 2017

 

Academia centenaria

“… la grandeza de una nación depende de la fortaleza de sus instituciones.”

Winston Churchill

1943

El 19 de junio del presente año celebramos el centenario de la fundación de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. Al abogado y hábil político Victorino Márquez Bustillos, en su condición de Presidente en funciones, le toca estampar la firma  del  Decreto Ley emitido por el Congreso de los Estados Unidos de Venezuela. Eran tiempos de recia dictadura, y nada se movía sin el consentimiento del todopoderoso General Juan Vicente Gómez.

La propuesta de creación de la Academia fue una iniciativa de la llamada élite de los doctores, formada por intelectuales y profesionales de muy alto calibre que, en funciones de gobierno, habían hecho importantes contribuciones a favor de la integración territorial y la modernización del país. Sin embargo, y a pesar del grado de influencia de los proponentes, la instalación de la nueva corporación quedó estancada por 16 largos años.

La clave para entender este prolongado suspenso la encontramos en el contenido del artículo 2 del reglamento:… Esta Academia -dice- constará  de  treinta  Individuos de Número que serán nombrados la primera vez por el Presidente de la República… ¡y así sería! La designación se va a materializar durante el último período de la hegemonía de Gómez, desde su retiro en Maracay hasta su muerte natural en diciembre de 1935. Durante esta  década,  el país experimenta avances importantes en el terreno de la economía y la administración de los recursos financieros. Deja de ser  una  economía  precapitalista,  centrada  en el cultivo y exportación de café, y la cría y beneficio de ganado vacuno, para convertirse en una economía dominada por la explotación petrolera y la presencia del capitalismo internacional. A partir de entonces nos transformamos en un país rentista -como hasta ahora- con un desproporcionado incremento de la población urbana y la consecuente descapitalización de la actividad agrícola, hasta el abandono total de la tierra.

Bajo este nuevo panorama socio-económico, y garantizada la estabilidad política y militar del régimen al disponer de un ejército profesional moderno y obediente, reaparece el tema de la Academia ya fundada, pero no instalada.

Los hombres del Benemérito evalúan la conveniencia, beneficios y el prestigio que pudiera proporcionar al país la existencia de una corporación de carácter nacional, pero centralizada, dedicada a promover el cultivo de las Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.

En julio de 1933 fueron finalmente seleccionados como fundadores 30 distinguidos profesionales, todos ligados de una u otra manera a la administración pública. Destacan: ingenieros constructores de carreteras, puentes, diques, puertos y ferrocarriles; geólogos, naturalistas, arquitectos y urbanistas, médicos, matemáticos y astrónomos. Estaban representadas todas las disciplinas con algún grado de desarrollo en el país. La presidencia de la primera Junta Directiva la ocupó el Ingeniero Luis Vélez, ministro de Obras Públicas.

Desde su fundación, y en forma ininterrumpida, la Academia ha podido desarrollar a plenitud las actividades para las cuales fue creada. Siempre adaptada a los nuevos tiempos y al compromiso y responsabilidades académicas de sus miembros. Al menos cuatro generaciones se han incorporado como Individuos de Número. De la lectura de la hoja de vida es posible seguir la evolución histórica de las disciplinas científicas representadas. En la primera generación, la formación fue adquirida fundamentalmente en Europa: Alemania, Francia e Inglaterra, y Estados Unidos, en tiempos de clausura de la Universidad (1912) y la Gran Guerra (1914-1918). La segunda y tercera a estudios de pregrado en  universidades  venezolanas  y  postgrado en el exterior con predominancia en Estados Unidos, Inglaterra y Francia. La cuarta con estudios de postgrado en universidades e institutos de investigación en Venezuela y post-doctorado o entrenamiento superior en el exterior.

Llama la atención -y es motivo de orgullo- la publicación ininterrumpida del Boletín de la Academia desde sus inicios hasta nuestros días.

Vidal Rodríguez Lemoine

vrodriguezlemoine@gmail.com