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Utopìa y Praxis Latinoamericana

versión impresa ISSN 1315-5216

Utopìa y Praxis Latinoamericana v.13 n.41 Maracaibo jun. 2008

 

LIBRARIUS

Antonio BOSCÁN: El feminismo como movimiento deliberación de mujeres y de varones. Ediciones del Vice Rectorada Académico de LUZ, Astro Data, Maracaibo, 2007, 106pp.

Gloria M. COMESAÑA-SANTALICES. Universidad del Zulia, Maracaibo.

Conozco a Antonio Boscán desde Agosto de 1980, cuando se inscribió en el seminario que yo dictaba en uno de los pocos cursos de verano que ha ofrecido la Escuela de Filosofía de la Universidad del Zulia. Desde entonces se mantuvo siempre intelectualmente cercano a mi persona, participando en mis cursos filosóficos o feministas, particularmente los seminarios de la Cátedra Libre de la Mujer. Pronto empezó a colaborar en las actividades de la Liga Feminista de Maracaibo, de La Casa de la Mujer, y de la propia Cátedra. De más está decir que de ser un discípulo, Antonio pasó a ser un amigo, y luego un colega destacado en la Academia. Su tesón y su amor por la investigación no se han desmentido nunca, y prueba de ello es el libro que presentamos. Este libro es el resultado de muchos años de investigaciones acuciosas, y es a su vez, en cierto sentido, la plataforma de despegue para nuevos resultados que ya están viendo la luz en Revistas arbitradas de connotada trayectoria en el ámbito académico nacional e internacional, y que culminarán en su Tesis Doctoral.

Las ideas que Antonio Boscán viene madurando desde hace años, aunque son de hecho de sentido común, requieren para su formulación de un amplio y profundo conocimiento del tema, una gran capacidad argumental, una buena dosis de pasión intelectual y una entrega constante, a prueba de todos los obstáculos que no faltan nunca en nuestro medio, cuando de ejercer el oficio de pensar se trata. El punto de partida del trabajo investigativo de nuestro autor, es la Teoría Feminista, de la cual se fue empapando en los Seminarios de la Cátedra Libre de la Mujer, a través de sus lecturas, y en el contacto casi cotidiano con las feministas marabinas. Como él bien lo señala en su texto, por aquellos tiempos, años 70-90, aún se mantenía la consigna de cerrar los grupos de mujeres a la participación de los varones, no por discriminación, sino en busca de un efecto pedagógico político, la autonomía, que fue dando sus frutos. Pero aún en esa época hubo varones como nuestro pensador, que, permaneciendo en la periferia inmediata de los grupos, se alimentaron de sus ideas, profundizaron en las teorías y en las acciones militantes, y se sintieron apelados a realizar, desde su perspectiva de género (concepto que apenas al comienzo de los 90 llegaba hasta nosotr@s ), una búsqueda de los verdaderos parámetros en los que podría vivirse la masculinidad en un mundo patriarcal, que como decíamos y decimos aún hoy las feministas afecta no sólo a las mujeres, sino también a los mismos varones. Pero las mujeres se negaban, y todavía en muchos casos se niegan, ocupadas como están en resolver su propia problemática, a preocuparse en considerar siquiera lo que debe ser una nueva propuesta de masculinidad. Desde los Estudios de las Mujeres siempre se dijo que los congéneres masculinos debían abordar por su cuenta su propia problemática. Recuerdo un Seminario de la Cátedra libre de la Mujer, “En torno al concepto de género”, dictado, durante el Primer Semestre de 1994,1 en que se trabajó también con esta idea, analizando varios artículos de investigadores pioneros en el abordaje de los Estudios de Masculinidad.

El título del libro que nos propone Antonio Boscán, expresa ya de entrada la originalidad de su contenido, pues se trata de ver al feminismo, tan maltratado por quienes lo desconocen por completo, como un movimiento de liberación de las mujeres y de los varones. Y ello justificado, en palabras del mismo autor, en su Introducción, porque “Sólo manteniendo como norte la filosofía feminista -por tratarse de la de mayor amplitud, radicalización y profundidad crítica-, evitaremos el surgimiento de nuevos movimientos masculinos de carácter reaccionario y hegemónico”.

En el Primer Capítulo nos plantea Boscán, de una manera bastante detallada, la Historia de los distintos feminismos, partiendo del Siglo XVIII, pero dejando claro, en el plano de los presupuestos teóricos, que podríamos recorrer el hilo del feminismo doctrinal o coyuntural hasta llegar a los albores mismos de la historia. En el Segundo Capítulo, se ocupa el autor de los Estudios de Masculinidad, mostrando su surgimiento como la asunción de un desafío teórico y empírico que conduce a ver la masculinidad como una construcción cultural. Dichos Estudios asumen también la perspectiva de género como metodología de desconstrucción, para desenmascarar los mitos tejidos en torno a la masculinidad. Igualmente en este caso, nuestro autor muestra la diversidad de posturas que adopta la gente masculina para reaccionar frente a las luchas y logros de las mujeres, que les obligan a cuestionar su identidad. Dichas posturas van desde el tradicionalismo esencialista más extremo, hasta los profeministas que asumen la tesis de Boscán, en el sentido de entender la necesidad de acercarse al feminismo y ver en él la única posibilidad de liberación para las dos partes en que originariamente se divide la especie humana. Estos varones feministas o profeministas, luchan contra una forma hegemónica de masculinidad patriarcal que los ha perjudicado a ellos tanto como a las mujeres, aunque muchas veces no se percaten de ello porque comparten ciertas parcelas de poder o aspiran a compartirlas.

En el Tercer Capítulo aborda nuestro autor el impacto y recepción de los Estudios de Masculinidad en América Latina, mostrando que los enfoques teóricos predominantes han sido los constructivistas, señalando por otra parte, que el sistema patriarcal y el machismo muy implantado en nuestro Continente, hacen difícil todo cambio, a pesar de que está claro para los estudiosos del asunto, que la masculinidad no es una esencia, sino un producto cultural, social e histórico, como lo es la feminidad. Boscán señala también que es todavía mucho lo que falta por hacer en Latinoamérica para desconstruir la masculinidad y hacer propuestas nuevas, para lograr una masculinidad no hegemónica. Esto requiere por su parte, un mayor apoyo de las estudiosas feministas y de los grupos de mujeres, que aún desconfían de los varones, y con reticencia van aceptando incorporar a aquellos que se demuestran profeministas e interesados en trabajar conjuntamente para un cambio radical y positivo.

Por último, las Conclusiones nos aportan una reflexión personal del autor sobre la capacidad del feminismo para liberar a mujeres y varones, reflexión clara y contundente a la vez, pues deja bien asentada la necesidad del feminismo como forma de liberación de las mujeres, lo cual redundará también en la liberación de los varones, añadiendo que dicha liberación se dará más rápidamente si trabajan por ella conjuntamente ambos. Las Conclusiones se cierran insistiendo en una idea poco desarrollada, cuando no obviada por quienes trabajan en pro de la igualdad, y se refiere a la necesidad de estudiar el patriarcado como un sistema opresor de todas las mujeres y de la mayoría de los varones, es decir, destacando el carácter homofóbico del patriarcado, junto con su carácter androcéntrico y sexista, destacados más ampliamente por el feminismo. Esto da aún mayor peso y fundamento a la idea de nuestro autor con respecto al feminismo y su rol doblemente liberador.

No podemos terminar esta breve presentación de las ideas de Antonio Boscán sin predecir que este libro, que ha de ser el primero de muchos otros, está destinado a causar un gran impacto entre sus lectoras y lectores, y a convertirse en imprescindible materia de consulta bibliográfica, ya que constituye un valioso aporte, tanto por su profundización en el tema tratado, poco analizado en nuestro medio, como por constituir un gran paso adelante en la vía de la liberación de mujeres y varones, que es tanto como decir que nos indica el camino hacia un nuevo tipo de humanidad sin privilegios ni discriminaciones.

Maira MONTILVA: La postergación del matrimonio y la individualización femenina. El caso de las profesionales de dos capitales latinoamericanas. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, LUZ, Maracaibo, 2006, 120pp.

Didier Le GALL. Universidad de Caen, Baja Normandía (Francia)2

“No se nace mujer, se llega a serlo”, proclamaba Simone de Beauvoir en 1949 en El Segundo Sexo, denunciando así la diferencia de tratamiento entre los hombres y las mujeres. El mismo año, en el otro lado del Atlántico, Margaret Mead, la gran dama de la antropología americana y punta de lanza del culturalismo, publica, no sin haber destacado en los años 30 el carácter cultural y construido de las identidades de sexo3, El Uno y el Otro Sexo, los Roles de Hombre y de Mujer en la Sociedad. En esta obra esta autora se esfuerza en mostrar la variedad de los modelos culturales masculinos y femeninos en distintas tribus de Oceanía, con el fin de derrotar el concepto del eterno femenino: entre los Arapeshs de Nueva Guinea las características habitualmente dadas por femeninas, como la sensibilidad, la pasividad o el amor de los niños, se asignaban a los hombres. La diferencia de los papeles y comportamientos masculinos resulta ser completamente producto de la cultura.

Así nacen los estudios sobre género. Este término aparece por primera vez en los Estados Unidos, bajo la pluma de Ann Oakley en su obra Sex, Gender and Society (1972). En esta obra, ella define género por oposición al de sexo: el sexo se refiere a diferencias biológicas, mientras el género se origina en la cultura. Y se sabe cuánto, tomada en esta acepción, la palabra género ha contribuido a renovar y alimentar numerosos trabajos de ciencias sociales. En los Estados Unidos, con el ascenso del feminismo, los “gender studies” conocieron en los años 70 un desarrollo sin precedentes. Por otro lado, si la fecundidad del concepto de género no puede ser negada, ello se debe a que no sólo presenta un carácter transdisciplinario innegable, sino que permite también interrogarse, a la vez que sobre sexos, sobre sexualidades. Después de los estudios feministas se desarrollaron trabajos sobre la homosexualidad (Gay and Lesbian Studies), y más recientemente la Queer Theory, movimiento a la vez intelectual y político, que se opone a toda asignación identitaria que se base en la pertenencia a un sexo o a una orientación sexual. Su estrategia de resistencia se alimenta de conceptos desarrollados por filósofos franceses tales como Monique Wittig, Guy Hocquenghem, Michel Foucault, Gilles Deleuze y Jacques Derrida. La perspectiva de Foucault, en particular, resumida por Judith Butler en Gender Trouble (1990) constituye una buena ilustración al respecto.

Por su ambición de describir, analizar, revelar y poner de relieve los cambios producidos en las mujeres de Sudamérica a pesar de las prescripciones normativas a las que las somete la cultura latinoamericana, La Postergación del Matrimonio y la Individualización Femenina de Maira Montilva se sitúa con determinación tras los pasos de los trabajos sobre género. Sin embargo, consciente que no se puede hablar sobre este tema preciso refiriéndose a la cultura latinoamericana de manera genérica, es decir, como si tuviera efectos idénticos cualesquiera sean los contextos socioeconómicos y culturales, la autora eligió interesarse en las mujeres que residen en dos capitales de América Latina: Caracas, capital de Venezuela, y Santiago de Chile, capital de Chile. Si bien estas dos grandes ciudades tienen en común que registran un determinado crecimiento económico, difieren sin embargo desde un punto de vista cultural a causa de su historia y su posición geográfica. Aunque ambas estén bajo la influencia constante del american way of life, los ritmos son sin embargo muy diferentes.

Ciudad del Caribe, Caracas conoce un ritmo vibrante que contrasta con la tradicional y tranquila ciudad de los Andes que es Santiago de Chile. Sin embargo, a pesar de esta diferencia, el american way of life ha penetrado completamente las sociedades venezolana y chilena en su conjunto y ha producido un proceso de individualización que, entre otras cosas, ha permitido a las mujeres de Caracas y Santiago de Chile tomar algunas distancias respecto a los papeles y comportamientos a los que la cultura tradicional las predisponía, por no decir las destinaba. Tanto, que sus ambiciones profesionales, sus esperanzas, o incluso sus exigencias en materia sentimental, se alejan apenas de aquellas de las europeas y de las norteamericanas. Así lo atestiguan las estadísticas que demuestran el ingreso creciente de las mujeres en el mercado laboral y los indicadores demográficos relativos a la baja de la fecundidad y al aumento de la edad promedio de acceso al matrimonio.

Desde que las mujeres pueden construir su propia vida de una manera diferente que a partir de la esfera doméstica, ellas se plantean su futuro según nuevas perspectivas, no sin modificar sus propias biografías. De esta manera, más que precipitarse a las restricciones del matrimonio, gozan mucho más tiempo de las ventajas que les ofrece la soltería, sin por ello renunciar a la vida en pareja. Y si bien probar las alegrías del amor sigue siendo una constante, las expectativas respecto a éste son más exigentes: el amor debe contribuir al desarrollo de sí mismas. Este hecho está apenas distante de lo que un sociólogo francés escribía hace poco tiempo con respecto a la pareja en Francia: “Hoy, la forma de vida privada que cada uno elige casi no necesita de una legitimidad externa, de la conformidad con una institución, ni siquiera con la moral. Ella se estructura sobre todo sobre el reconocimiento mutuo de las personas que viven juntas, sobre el respeto que se tienen. Un buen compañero es aquel que sabe ayudar al otro - el cónyuge o su equivalente - a ser él mismo, a desarrollar sus capacidades personales, a desarrollarse. La pareja se piensa en la realización mutua del hombre y la mujer”4. Concretamente, las relaciones de pareja estarían menos definidas estatutariamente que libremente consentidas, es decir, menos sujetas a normas y valores tradicionales, que construidas en el marco de una intimidad compartida. Lo que supone/impone un contexto de mayor igualdad entre hombres y mujeres, y también el reconocimiento de cierta autonomía a cada uno de los miembros.

Ahora bien, me parece que lo que Maira Montilva muestra a partir de los discursos de las venezolanas de Caracas y de las chilenas de Santiago de Chile, es el advenimiento de una nueva figura de mujer latinoamericana, ciertamente con sus diferencias según los universos culturales, pero con una gran probabilidad de constituir el resorte de un cambio más global en los próximos años: las mujeres cambian ¿los hombres no pueden cambiar? Alimentado por un cierto individualismo, el proceso en curso no parece pretender hacer tabla rasa del pasado. Sin duda está vinculado a la conciencia que tienen las mujeres de encontrar un justo medio entre la inscripción estatutaria (sentimiento de pertenencia a una pareja, a una familia) y el desarrollo de sí mismas. Evidentemente, el deseo de una mayor libertad no excluye en ellas la necesidad de lazos o, para decirlo como Jean-Hugues Déchaux: “el individualismo no excluye todo deseo de pertenencia”5.

Dada la precisión de los análisis y reflexiones desarrollados por Maira Montilva, y también porque éstas “abren” más globalmente un probable cambio social en las tierras latinoamericanas, La Postergación del Matrimonio y la Individualización Femenina resulta una obra principal que conviene obtener sin demora.

Mariluz DOMÍNGUEZ TORRES. La representación de las mujeres en la prensa venezolana. Ediciones del Vice Rectorada Académico de LUZ, Astro Data, Maracaibo, 2007, 159 pp.

Lourdes MOLERO DE CABEZA. Universidad del Zulia, Maracaibo.

Cuando en el siglo XXI se ha pasado de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento, el lenguaje y la cultura más que nunca conforman una visión particular del mundo y condicionan las modalidades del « decir » y del « hacer ». El discurso, vinculado con ambas modalidades, puede ser concebido desde varias perspectivas. En primer lugar, como un hecho comunicativo y como el resultado de un conjunto de operaciones cognitivas, lingüísticas e intenconales, realizadas por los hablantes. En segundo lugar, desde la perspectiva del significado y de la acción comunicativa, el dicurso no es un simple reflejo de la realidad, porque en él (con él) se construye o reconstruye una « realidad », que incluye entidades, comportamientos, acontecimientos, procesos de diversa naturaleza, estructuras y situaciones de orden socio-cultural, relaciones de poder, identidades y alteridades. Hay que agregar, además, que la reproducción de muchas formas de dominación y desigualdad se realiza mediante operaciones discursivas.

En este escenario, el estudio sobre la reconstrucción del género en el discurso periodístico venezolano cobra particular importancia, especialmente cuando se vincula el significado y la acción, con la tríada cultura, cognición e interacción social.

El estudio del género alcanzó reconocimiento y comenzó a avanzar a pasos, a partir de la década de los setenta. El hecho de que en los estudios del discurso se haya tomado como tema de investigación la construcción del género, significa un avance importante en los dos campos, tal como lo demuestra este libro de Mariluz Domínguez.

El libro presenta un trabajo que ha sabido interpretar y utilizar las teorías y metodologías provenientes de diversos enfoques, lo cual demuestra uno de los méritos de la investigación que consiste en haber empleado una base disciplinaria compleja que ha evitado la reducción en el enfoque del tema en estudio. Los modelos provenientes de la semántica lingüística le permite reconstruir las bases cognitivas, lingüísticas y propiamente discursivas, que están en el origen de la representación de las mujeres en la prensa venezolana. El análisis crítico del discurso hace posible el estudio de las relaciones entre el discurso periodístico y las funciones de legitimación, deslegitimación, control y acceso, así como la expresión de la discriminación y marginación social. Los estudios de género le ofrecen el contexto interdisciplinario para la discusión y el debate entre los resultados de investigaciones provenientes de diversos ámbitos del conocimiento. Está presente, además, la comprensión de la naturaleza sociocognitiva del discurso objeto de estudio y sus funciones ideológicas, y cómo éstas están relacionadas con su expresión y reproducción en el discurso.

Dos aproximaciones ofrece el estudio: una aproximación local, hacia el interior del texto periodístico, cuando la autora descompone el objeto de estudio en sus diferentes niveles, y una aproximación global que hace posible observar el comportamiento del discurso en el contexto socio-cultural y en la interacción de los diferentes actores sociales.

Indudablemente, el libro se inserta en una línea prometedora dentro del análisis del discurso que se realiza en la actualidad: los estudios sobre la construccióin discursiva de las identidades (culturales, nacionales y de género, entre otras); la línea de investigación, que además en Venezuela está escasamente desarrollada, puesto que la mayoría de los estudios sobre género se han realizado desde perspectivas filosóficas, sociológicas o jurídicas.

La necesidad de incluir la variable « género » en los estudios sobre análisis del discurso que se llevan a cabo en nuestro país, en especial en los referidos a los discursos mediáticos, hace que este libro se transforme en un referente teórico-metodológico para investigaciones futuras en distintas disciplinas –lingüísticas, semiótica, sociología, criminología, psicología, antropología y filosofía- que se interesan por el estudio de los mensajes de los medios de comunicación.

Por todo lo anterior, no cabe duda de que en el trabajo de Mariluz Dominguez la teoría, la metodología y la práctica analítica, se han conjugado de la forma más eficaz y adecuada posible para que los lectores o usuarios de esta obra puedan encontrar las respuestas adecuadas a las dudas o preguntas, en torno a un discurso que construye y reconstruye los sentidos que adquiere la representación de las mujeres en el discurso periodístico venezolanao.

Walt WHITMAN: Hojas de hierba. Trad., castellana de Jorge Luis Borges. Editorial Lumen, España

Alfonso AVILA MAYOR Universidad del Zulia.Profesor Emérito Jubilado Email: avilamayor@yahoo.com

Hojas de Hierbas de W. Whitman y su filosofía anti-eleática

Metamorfosis: Muerta la oruga, vivan la crisálida quiescente y la mariposa voladora.

Walt Whitman, poeta y filósofo existencial norteamericano, nacido en Long Island (Paumonock), hijo de carpintero y apóstol de la vida natural, prefirió siempre el contacto con la naturaleza y la convivencia con los humildes. Creador de una forma poética muy personal, expresa en sus poesías su ardiente amor por la vida libre y la democracia, siendo llamado por el recio escritor italiano Giovanni Papini, el poeta de lo universal y Homero de la especie humana toda. Además de Hojas de Hierba escribió Opiniones Democráticas, Apuntes sobre la guerra (participó como enfermero en la Guerra de Secesión), Dos Arroyos, y otros. Desde hace muchos años el cruce de Philadelphia, Pennsylvania a Camden, sitio de retiro final del poeta, se hace atravesando el imponente Puente Inter-estatal que lleva su nombre, el Walt Whitman’s Bridge, sobre el río SkulKyl.

En la contraportada de Hojas de Hierba6, se ubica a Walt Whitman (1819-1892) como máximo cantor del yo, del cuerpo humano, del sexo, de la fraternidad universal, de la igualdad democrática, que llegó a ser considerado como poeta máximo de Norteamérica. Jorge Luis Borges gran escritor sudamericano, ya al final de su prólogo advierte: “El idioma de Whitman es un idioma contemporáneo, centenares de años pasarán antes que sea una lengua muerta”.

Del estudio crítico de la obra de Whitman, presentado por Guillermo Nolasco Juárez7 se extrae lo siguiente: “Walt Whitman como filósofo no se dejó confundir por las sectas ni las escuelas filosóficas. Después de servirse de ellas, las abandona y deja atrás”. Los eleatas8, creyendo que todo era ilusión de los sentidos y de la observación, desembocaron en la ilusión de la razón, porque a esta no la sostenía la realidad. Interrogaban ¿la flecha que surca el espacio está donde está, o está donde no está?. Contestaban: la flecha no puede estar donde no está, en consecuencia la flecha está donde está, y si está donde está, no hay movimiento, el movimiento es aparente. Los eleatas negaron la posibilidad de movimiento, negaron hasta el movimiento como cambio de lugar. Aristóteles, no obstante haber reconocido cuatro clases de cambios: cambio de lugar, de cantidad, de calidad y de esencia, cuando tiene que decidir si las cosas pueden ser a la vez ellas mismas y su contrario argumenta ambiguamente que las cosas no pueden ser ellas mismas y simultáneamente su contrario. El creador de la lógica formal, consecuente con el principio de identidad parmenideano9 de que una cosa es lo que es, canceló niveles del movimiento y canceló el cambio.

Walt Whitman concuerda con la formulación del cambio y del devenir: “Hoy sabemos que el uranio se transforma en plomo, que el ámbar resulta de la resina transformada, que los hidrocarburos con sus gases, líquidos y cuerpos sólidos surge de la mutación de seres vivos en minerales… Los cambios cuantitativos en cualitativos hoy son ley universal; sería imposible cambiar, ser otro, si cada cosa no fuera ella misma y su contrario”.

Whitman dominaba los profundos arcanos del existir, sabedor de que evolución, transformación, metamorfosis, mutación, son grados del cambio, y se dice: “Durante cuanto tiempo nos engañaron! Transmutados ahora, nos apresuramos a huir como huye la naturaleza. Somos la naturaleza, durante mucho tiempo estuvimos lejos, pero ahora volvemos, nos convertimos en plantas, en troncos, en follaje, raíces y cortezas”.

En Canto de mi Mismo, en 3110, dice: “Creo que una hoja de hierba no es menos que el recorrido de las estrellas y que la hormiga es perfecta…y la rana es una obra maestra…y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo y que la vaca paciendo con la cabeza baja, supera a todas las estatuas y que un ratón es un milagro, capaz de confundir a millones de incrédulos”.

Y en 3211, expresa: “Creo que podría vivir con los animales, son tan secretos y tan plácidos, me detengo y me demoro mirándolos. No se atormentan ni se quejan de su condición, no se quedan despiertos toda la noche ni lamentan sus culpas. No me abruman con discusiones de sus deberes para con Dios. Ni uno sólo está descontento, ni uno solo está dominado por la locura de tener cosas.”

En 3312 exclama: “Espacio y tiempo. Ahora comprendo que es verdad lo que presentía. Los ausentes y los muertos resucitan, son la esfera del reloj y son las agujas, yo mismo soy el reloj”. En el 713 había dicho: “¿Ha pensado alguien que es afortunado nacer? Me apresuro a informarle que no es menos afortunado morir, y se lo que digo”. Y después advierte: “y en cuanto a ti muerte, y a ti amargo abrazo mortal, es inútil que trates de asustarme… en cuanto a ti cadáver, pienso que eres un buen abono pero eso no me desagrada. Espero la fragancia de las rosas blancas que de ti brotan, toco las hojas que fueron labios, tocos los pulidos senos de los melones. Y en cuanto a ti vida, pienso que eres la herencia de muchas muertes, sin duda he muerto ya diez mil veces”.

Y finalizando, en el 52: “me alejo como el aire….vierto mi carne en remolinos… Que el lodo sea mi heredero, quiero crecer del pasto que amo; Si quieres encontrarte conmigo búscame bajo las suelas de mis zapatos… Si no me encuentras al principio, no te descorazones, Si no estoy en un lugar me hallarás en otro, en alguna parte te espero”.

En La Brizna y el Relámpago: ensayo sobre el universo poético americano, Patología y Metamorfosis en Whitman y Neruda”,14 Álvaro Rodríguez Céspedes lo antecede con la estrofa: “La presión de mi pié sobre la tierra despierta cien efectos”15. Luego comunica que su afirmación de que Whitman y Neruda son los dos más grandes e influyentes poetas del continente americano pudiera parecer exagerada pero que es la hipótesis que defiende no porque salgan vencedores en una comparación de estilo, ritmo y devoción de formas poéticas con otras grandes como E. Dickinson, y T.S. Elliot en lengua inglesa y Rubén Darío, Gabriela Mistral, César Vallejo, V. Huidobro, Jorge L Borges y Octavio Paz entre otros de la literatura de la lengua española, sino porque su mundo imaginario y mitológico funda el ser poético americano y que tanto Hojas de Hierba de Whitman como el Canto General de Neruda. Se podrían considerar como obras caudalosas en las que el torrente de palabras y de imágenes, desborda toda consideración formal posible, donde su mundo poético se le antoja como una especie de protoplasma donde la conciencia americana encuentra los elementos y tecnologías retóricas para el conocimiento de su identidad no sólo poética, también histórica y política.

Continua más adelante Rodríguez Céspedes: “la obra de arte en una mediación simbólica que encarna y expresa un movimiento histórico pero, continua, un signo, una huella, un poema o una novela no ocultan verdad alguna… y el significado de un poema es inexistente antes del encuentro con el lector, quien lee un poema no recibe de manera pasiva una fuerza externa, ni el mensaje, o los mensajes que el creador pretendió estampar en él. Un gran poema es ante todo una irrupción en nuestro presente de una realidad que antes no existía y que nos impele fuertemente a reconstruir y reinterpretar nuestro mundo, nuestro yo, (identidad)”.

Después nos recuerda que el hecho estético como lugar de encuentro entre poesía (texto) y lector había sido puesto de relieve entre otros por el poeta-profeta americano Emerson, quien decía que un poema es siempre un nuevo poema al encuentro con un nuevo lector. Y cita más adelante a J.L. Borges expresando el enunciado del mismo Emerson que “una biblioteca es un gabinete mágico en el que hay muchos espíritus hechizados. Despiertan cuando los llamamos, mientras no abrimos un libro, éste, literalmente geométrico, es un volumen, una cosa entre las cosas. Cuando lo abrimos, cuando el libro da con su lector, ocurre el hecho estético”. Esto mismo ocurre con todas las obras de arte, bien sean pintura, escultura o pieza musical.

En Oda a Walt Whitman, Federico García Lorca16, el más célebre poeta de la lírica española del siglo XX, le cantó: “Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman, he dejado de ver tu barba llena de mariposas, ni tus hombros de pana gastados por la luna, ni tus muslos de Apolo virginal, ni tu voz como una columna de cenizas, anciano hermoso como la niebla que gemías igual que un pájaro, con el sexo atravesado por una aguja. Enemigo del sátiro, enemigo de la vid y amante de los cuerpos bajo la burda tela”… para decir en verso final: “Y tu bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson”. 

Entre nosotros, refiriéndose a Whitman, Arturo Uslar Pietri, a quien el Dr. Ramón Escobar Salom llamara el Goethe tropical, consideró que a Hojas de Hierba, se le hicieron críticas atroces en los periódicos. Solamente una voz se apartó de ese coro de diatribas e injurias, y fue la voz de uno de los hombres más importantes de la vida intelectual en los Estados Unidos, Ralph W Emerson, el filósofo y ensayista que recibe un ejemplar de la primera edición de esta obra, la lee, y le escribe a Whitman una carta extraordinariamente laudatoria. Antes Uslar Pietri había referido que “en el año de 1855 se había publicado en los Estados Unidos, un libro al que muy poca importancia se le iba a dar de primer intento, un libro de un desconocido y con un título poco atractivo y casi prosaico, Hojas de Hierba, pero que fue creciendo como un ser orgánico, año tras año, década tras década, y transmutándose a la expresión escrita de sus páginas en sucesivas ediciones, la personalidad, la vida y el carácter del hombre que lo había escrito. El libro se apartaba por entero de las modas que para ese momento eran las de la poesía, no tenía ningún propósito de exquisitez, ninguna preocupación de perfección técnica, sino que llanamente regresaba a la que pudiera llamarse la forma más primitiva de la poesía, en un tono muy bíblico, muy levantado y muy místico”17.

Ludwig WITTGENSTEIN y O.K. BOUWSMA: Últimas conversaciones (trad. Miguel Ángel Quintana Paz), Sígueme, Salamanca, 2004, pp. 190.

Ygor A. FUENTES U. Universidad Católica Cecilio Acosta, Maracaibo, Venezuela.

Bajo el título de Últimas conversaciones se publicó por primera vez en lengua castellana la edición de 1986 de J.L. Craft y Ronald E. Hustwit que reúne una serie de conversaciones entre Ludwig Wittgenstein y Oets Kolk Bouwsma, y que lleva por título: Wittgenstein: Conversations 1949-1951. La edición y traducción estuvo a cargo de Miguel Ángel Quintana Paz, profesor de varias universidades españolas como la Universidad de Salamanca y la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Como lo indica el título de la edición inglesa, las conversaciones que Wittgenstein sostuvo con O.K. Bouwsma representan los últimos tres años de vida (de 1949 a 1951) del filósofo vienés. Lo cual -de alguna manera- justifica el título que Quintana escogió para la edición en castellano.

El texto resulta interesante por dos razones. La primera es, que a pesar de que no proporciona muchos elementos de interés y/o relevancia para la interpretación del pensamiento y la obra filosófica de Wittgenstein, los datos anecdóticos y la diversidad de los temas tratados en las discusiones con Bouwsma, a menudo provocados por algún evento de la cotidianidad, sirven de gran ayuda para entender la mente (y el comportamiento) de uno de los genios filosóficos más importantes del siglo XX.

En segundo término, el texto resulta interesante -a mi juicio- porque da a conocer algunos aspectos importantes de la vida y el pensamiento de Oets Kolk Bouwsma, un filósofo norteamericano poco conocido especialista en la obra de G. E. Moore. Bouwsma, probablemente gracias al prestigio adquirido por sus trabajos sobre Moore, mereció el honor de ser el primer norteamericano invitado a dictar la primera de las John Locke Lectures en Oxford en 1950-1951. Al igual que Wittgenstein, Bouwsma sólo publicó en vida un texto: Philosophical Essays (1965). Posteriormente, los responsables de la edición de Wittgenstein: Conversations 1949-1951, J. L. Craft y Ronald E. Hustwit, también se encargaron de recopilar las ponencias y conferencias de Bouwsma; de semejante empresa surgieron dos libros: Toward a New Sensibility (1982) y Without Proof or Evidence (1984).

La relación entre Wittgenstein y Bouwsma se hizo efectiva gracias a la intervención de un discípulo “en común”, Norman Malcolm. Malcolm viajó a Inglaterra, alentado por Bouwsma, para trabajar con Moore en Cambridge. Allí conoció a Wittgenstein, en 1939, mientras asistía a sus charlas sobre los fundamentos filosóficos de las matemáticas, iniciando, de esta manera, una profunda amistad con el vienés. Recordemos que la obra póstuma de Wittgenstein Sobre la certeza, a pesar de presentarse como una crítica a los trabajos de Moore Defence of Common Sense (1925) y Proof of an External World (1939), fue inspirada en la propia crítica de Malcolm a Moore: Defending Common Sense (1949). Sobre la certeza, en este sentido, es el resultado de varias conversaciones y discusiones sostenidas con Malcolm en Ithaca. Wittgenstein viajó a Estados Unidos por invitación de Malcolm con el fin de que sostuviera varias charlas con los profesores y estudiantes de la Cornell University. Al mismo tiempo y con el mismo fin, Malcolm invitó a su profesor de filosofía en la University of Nebraska-Lincoln: Oets Kolk Bouwsma. Es así como comenzó la amistad entre el excéntrico filósofo vienés y el no tan afamado filósofo norteamericano.

Sumándose a la importancia biográfica de un texto como este, en la edición en castellano, Quintana introduce una serie de notas explicativas a manera de glosario que no dejan de resultar útiles para cualquier lector, especialmente para los no iniciados en temas filosóficos o poco familiarizados con la obra de Wittgenstein. Dentro de dichas notas podemos encontrar una observación, a mi modo de ver, muy importante, pues contribuye con la ruptura del mito que pretende emparentar al filósofo austriaco con los postulados del neopositivismo (o empirismo lógico) y el famoso Círculo de Viena. La observación aparece a propósito de una nota biográfica de Moritz Schilck (uno de los fundadores del Círculo de Viena) y su relación con Wittgenstein. Quintana aclara que, si bien es cierto que los miembros del Círculo de Viena fueron fuertemente influenciados por los aforismos del Tractatus logico-philosophicus, o mejor: por su propia interpretación de tales aforismos, “Wittgenstein se mostró mucho menos ‘positivista’ de lo que ellos habían creído detectar en su librito” (p. 107). Ya sabemos que Wittgenstein solo accedió a reunirse en varias oportunidades con dos miembros del mencionado Círculo: Moritz Schilck y Friedrich Waismann. No obstante, lejos de encontrar puntos de acuerdo, en tales reuniones solo se evidenciaron muchos malentendidos y puntos de desacuerdo.

Por otra parte, no puedo dejar de criticar, dentro de las mismas intenciones de ofrecer mayor información a todos los posibles lectores de este libro, la “Bibliografía complementaria” que ofrece Quintana al final del texto. Según sus propias palabras en la introducción, la inclusión de esta bibliografía pretendía ampliar y complementar la presentada por los editores de la versión inglesa. Sin embargo, en dicha bibliografía se comete -a mi juicio- dos faltas que considero graves.

En primer lugar, Quintana se apega a la tradición interpretativa del pensamiento wittgensteineano que ha postulado la “existencia” de un “primer” y un “segundo” Wittgenstein (el primero representado por la publicación del Tractatus logico-philosophicus, y el segundo enmarcado por los temas de las Investigaciones filosóficas). Limita la mención de las nuevas interpretaciones a la postulación de un “tercer” Wittgenstein, ahora identificado con las observaciones de Sobre la certeza. Una vez publicadas todas las observaciones wittgensteineanas, ya no parece justificable seguir considerando el Tractatus y las Investigaciones (y por otra parte Sobre la certeza) como los textos más importantes y representativos del vienés, ignorando además los elementos de continuidad que es posible encontrar en los textos llamados de “transición” entre la elaboración de ambas obras.

En segundo lugar, y en relación a lo anterior, Quintana olvida (¿?) apuntar dentro de su bibliografía dos de los textos que, actualmente cobran tanta importancia como el Tractatus y las Investigaciones: las Observaciones filosóficas (1930) y la Gramática filosófica (1932/33). Ambas traducidas al castellano y publicadas por el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1997 y 1992 respectivamente. Estos textos, claves para la interpretación del pensamiento de Wittgenstein, definitivamente y sin lugar a dudas, deben ser incluidos dentro de cualquier síntesis bibliográfica antes que, por ejemplo, los Diarios secretos o los Aforismos. Cultura y Valor. Con esto no sugiero que deba restarse importancia a estas dos publicaciones, todo lo contrario. Lo que sugiero es que debe prestarse más atención a los textos arriba mencionados (las Observaciones y la Gramática).

Finalmente, no queda más que agradecer a Miguel Ángel Quintana Paz por ofrecernos esta valiosa y necesaria traducción de las conversaciones entre Wittgenstein y Bouwsma, sus muy útiles notas explicativas y su cronología (muy útil también) de la vida y obra de Ludwig Wittgenstein nos permiten seguir armando el rompecabezas que nos presenta el enigmático filósofo austriaco.

Lácides MARTÍNEZ ÁVILA. Diversidades filosóficas: una reflexión ética, racional y epistemológica de los clásicos y los contemporáneos. Fondo Editorial del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, Barranquilla, Colombia, 2007.

Lorena MARTÍNEZ LÓPEZ. Universidad del Magdalena, de Santa Marta, Colombia.

Diversidades Filosóficas es un libro escrito por el filósofo colombiano Lácides Martínez Ávila. En sus páginas, el autor recoge un total de 38 ensayos dados a conocer con anterioridad en distintos diarios locales, regionales y nacionales de Colombia a lo largo de su trayectoria en esta interesante área del conocimiento. Enmarcados prevalentemente dentro de la filosofía moral, conforman un texto en el que cada palabra, idea y pensamiento son expresados con una claridad exquisita que incita al lector a no interrumpir la lectura hasta haber agotado los últimos párrafos.

El texto desarrolla temáticas diversas susceptibles de ser agrupadas en tres grandes líneas: línea ética, epistemológica y de la filosofía latinoamericana y nacional contemporánea.

Dentro de la primera de estas líneas se pueden destacar, entre otros, los análisis y planteamientos sobre el verdadero sentido de la existencia humana, donde postula como fin último del hombre la liberación de su esencia espiritual de la prisión corporal en que se halla recluida, y la búsqueda del retorno a su originalidad divina. Temáticas sobre la honradez, la virtud, el optimismo, la venganza y la fe son abordadas desde la reflexión y el análisis filosóficos, fundamentadas en los pensadores clásicos. Evocar los planteamientos ético-filosóficos del pasado para referirse a situaciones reales y concretas con vigencia en la actualidad, o apoyarse en cuentos clásicos como los de Las mil y un noches, para reforzar sus tratados éticos-morales, son unos de los recursos discursivos y metodológicos empleados por este pensador colombiano.

Dentro de la segunda línea, sobresalen artículos que hacen alusión al nacimiento de la filosofía occidental y las primeras reflexiones filosóficas de la ciencia, y de los fenómenos naturales analizados a la luz de criterios científico-filosóficos.

La explicación y análisis del pirronismo o escepticismo como actitud filosófica propiamente del área de la epistemología, representada por pensadores como Pirrón de Elis, Gorgias de Leontini, Miguel de Montaigne, David Hume, entre otros, es abordada también por el autor. Contrariamente a la posición de algunos intelectuales de la época, Martínez Ávila plantea que la vigencia de esta corriente en la actualidad sigue más viva que nunca, aunque reconozca que ha sufrido un proceso de evolución dialéctica para adaptarse a las nuevas épocas históricas.

Pensadores como Kant, entre el racionalismo y el empirismo; Hegel, desde su idealismo absoluto; Kierkegaard, sumido en su mundo del existencialimo; Russell, desde su particular concepción de la desgracia; Bachelard, centrado en la teoría del conocimiento científico; Sartre y su combinación simbiótica del existencialismo y el marxismo; Althusser, abordado desde la epistemología y su concepción de la ciencia, son algunos de los grandes pensadores cuyos planteamientos constituyen objeto de reflexión en los capítulos del libro Diversidades filosóficas.

Dentro de la línea de la filosofía latinoamericana y nacional contemporánea aborda temáticas de pensadores como Eduardo Ferreira Franca y su propia experiencia del tránsito del materialismo al espiritualismo; Fernando González y el porvenir del hombre; Samael Aun Weor, como máximo exponente de la filosofía oriental en América, y Rafael Carrillo, Julio Enrique Blanco y Danilo Cruz Vélez, como precursores de la filosofía moderna en Colombia.

Diversidades filosóficas es, en suma, un texto que, de manera coherente, clara y sencilla, logra, por una parte, hacer asequible, para aquellos que apenas se inician en el escarpado camino del conocimiento, el complejo y no pocas veces abstruso lenguaje filosófico. Pero, al mismo tiempo, expresa, por otra parte, planteamientos, ideas y temáticas interesantes y enriquecedoras para el ya experto intelectual de la materia.

El lanzamiento oficial de la obra tuvo lugar el 31 de marzo de 2008 en la Sala de Actos de la Universidad Metropolitana de Barranquilla, con la asistencia da varias personalidades e intelectuales de esa ciudad.

Lácides Martínez Ávila es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad Metropolitana de Barranquilla, donde después ejerció, por más de dieciséis años, las cátedras de Humanismo y Taller de Expresión. Nació en el pequeño poblado de Saloa, corregimiento del municipio de Chimichagua, en el caribeño departamento del Cesar, república de Colombia, el 21 de noviembre de 1952. Sus estudios primarios los culminó en el Liceo Santander de Codazzi, y los secundarios en el Colegio Nacional Agustín Codazzi, de ese mismo municipio.

Ha publicado numerosos artículos filosóficos y de diversa índole en periódicos nacionales, como el desparecido Diario del Caribe, El Heraldo y La Libertad, de Barranquilla; El Tiempo, de Bogotá, y El Colombiano, de Medellín. Su tesis de grado se tituló: Apuntes para un intento de revalidación de la obra de José María Vargas Vila. Aficionado también desde joven a la poesía, es autor de un poemario, Décimas y sonetos.

Notas

1  Es de señalar que, ya egresado, Antonio Boscán continuó asistiendo a muchos de los seminarios de la Cátedra.

2  Traducción castelllana del original en francés, de Iván Finot.

3  MEAD, M (1935). Sex and Temperament in Three Primitives Societies.

4  SINGLY (de) F. (1996). Le soi, le couple et la famille. Nathan, Paris, p. 9.

5  Déchaux J.-H., “Dynamique de la famille : entre individualisme et appartenance”, La nouvelle société français. Trente années de mutation (sous la direction de O. Galland et Y. Lemel), Paris, Armand Colin, p. 87.

6  WHITMAN, W (1969). Hojas de Hierba: Trad., castellana de Jorge Luis Borges. Editorial Lumen, España. 

7  WHITMAN, W (1999). Hojas de Hierba. Trad., castellana de Jorge Luis Borges. Interpretaciones visuales Pérez Celis. Análisis de las Obras Rafael Squirru. Estudio Crítico deGuillermo Nolasco Juárez. Buenos Aires, Juarez Editor.

8  El Diccionario Enciclopédico Quillet (Ed. Argentina, Grolier Internacional, 1971, Tomo III, p. 385) define: “eleático: natural de Elea, ciudad de la Italia antigua. El eleatismo fue la escuela filosófica que floreció en Elea fundada por Jenófanes en el S. VI a de C y que tuvo como representantes principales a Parménides, Zenón de Elea y Meliso. Para los eleatas, pensar significa siempre pensar el ser, el no ser es impensable. El pensamiento y el ser coinciden pues en el sentido de que todo pensamiento es pensamiento del ser y todo ser es ser pensado. El ser es uno, porque es lo único que es, es totalmente homogéneo como resulta de su misma plenitud, es inmutable, porque si sufriese cambios, esos cambios no podrían consistir sino en el paso del ser al no ser, o del no ser al ser, cosa imposible ya que sólo existe el ser. Sin embargo, Parménides hijo de Pires, obligado a vérselas con los fenómenos,sosteniendo que existe uno según el Logos y muchos según los sentidos, establece de nuevo dos causas y dos principios; lo caliente y lo frío, reconociéndolos como fuego y tierra. De estos, ordena lo caliente como ser y lo frío como no ser. La primera vía, la vía de la verdad, consiste en saber que el ser es y que es imposible que no sea. El no ser, no es pensable ni decible, del no ser nada se puede decir puesto que no es”. 

9  PARMÉNIDES (1981). La Realidad de la Sabiduría Presocrática, Barcelona, España, Visión Libros, p. 69.

10  WHITMAN, W (1969). Op. cit. p. 68.

11  Ibid., p.69.

12  Ibid., p.70

13  Ibid., p.38. 

14  RODRÍGUEZ C, Á (2006). “La Brizna y el Relámpago”. Letras de Deusto. Vol. 36, nº.112. Bilbao, España.

15  Song of Myself: 14.

16  GARCIA LORCA, F (1998). Antología Poética, España, Plaza & Janes Editores, p. 242.

17  USLAR PIETRI, A (1976). Valores Humanos IV: Walt Withman, Caracas, Madrid, Edime, p. 84.