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Frónesis

Print version ISSN 1315-6268

Frónesis vol.16 no.1 Caracas Apr. 2009

 

Recensiones, Diálogos y Opiniones

La angustia de las influencias. Una teoría de la poesía, de Harold Bloom,  a propósito del pensamiento científico peirceano y de otros bio-filósofos

Alfonso Ávila Mayor

Profesor Emérito Universidad del Zulia Maracaibo – Venezuela avilamayor@yahoo.com

Onorate l’ altíssimo poeta (Honrad al mas alto poeta)(1)

El DRAE define influencia en acepción simple como acción y efecto de influir y en una adicional, como poder, valimiento, autoridad de alguien para con otra u otras personas, sentido que había recibido ya para la época de la escolástica de Santo Tomás pero que durante muchos siglos conservó su sentido etimológico “de fluir hacia dentro” (Bloom, 1973:37) y su principal significación de emanación o fuerza proveniente de las estrellas que rige a la humanidad.

La poesía se define en sentido gramatical como la manifestación de la belleza o del sentimiento estético, por medio de la palabra en verso o en prosa, siendo el poema una obra poética en verso y el poeta la persona que las compone. De la poesía, decía sentimental y metafóricamente Federico García Lorca (1988), que es algo que se mueve, que pasa a nuestro lado. Para él todas las cosas tienen su misterio y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas. En su origen, decía L. Arreat, la fuente de toda poesía es el sentimiento profundo de lo inexpresable. Harold Bloom (Wikipedia: 2007), profesor de la Universidad de Yale, nacido en Nueva York en 1930, hijo de inmigrantes judíos, de familia yidis, es uno de los críticos literarios más reconocido internacionalmente con más de 20 obras, que incluyen, entre otras famosas, Genios y El Canon Occidental. En La Angustia de las Influencias (Bloom: 1973) mezcla en un penetrante ensayo la tradición gnóstica con los pensamientos de Nietzsche y Freud para analizar el eterno problema de la tradición y el talento en el poeta... En su obra el autor se refiere al concepto de Vico (2) sobre el origen de la angustia en la poesía y a propósito cita lo expresado sabiamente por Lichtenberg (Ibidem: 69) quien dice estar convencido de que una persona no solo se ama a sí misma en los demás sino que también se odia a sí misma en los otros. Montaigne (Ibidem: 68) nos pide que busquemos en nosotros mismos para que aprendamos que nuestros deseos, privados en su mayoría nacen y son alimentados a costa de los demás. El fue el gran realista de las influencias, al menos hasta Freud y siguiendo a Aristóteles nos repite que Homero fue el primero y último de los poetas. Kierkegaard, en Temor y Temblor (Ibidem: 69) confiesa con una confianza maravillosa y absurdamente apocalíptica, que quien está dispuesto a trabajar engendra a su propio padre, estando más cerca de los hechos reales la frase aforística de Nietzsche (Ibidem: 62), junto a Emerson, uno de los negadores de la angustia como influencia: “cuando uno no tiene un buen padre, es necesario que se lo invente”. Mientras, Freud (1926: 79) definió la angustia como un tipo de expectativa, como el deseo. Angustia y deseo serían antinomias del poeta incipiente o efebo. Nos recuerda que la angustia es algo que se siente, y que se trata de un estado de no placer diferente a la aflicción, el dolor o simplemente la tensión mental. Esta falta de placer, se acompaña de descargas que alivian el aumento de excitación que se encuentra en la base de la angustia.

De las numerosas teorías acerca de los orígenes de la poesía, la que convence y a la vez repele a Harold Bloom es la de Vico. Para gobernarse, los hombres primitivos crearon un sistema de magia ceremonial que él llamó un “poema severo” (sic). Para Vico la sabiduría poética está basada en la adivinación y cantar equivale, incluso etimológicamente, a presagiar. El pensamiento poético es proléctico (en la doctrina de los epicúreos y de los estoicos el conocimiento anticipado de algo) y a la musa Memoria se le implora que ayude al poeta a recordar el futuro. Los poetas serían propiamente llamados divinos, en el sentido de adivinos, de divinari, adivinar o predecir. Su ciencia llamada musa era definida por Homero como el conocimiento del bien y del mal, es decir, la adivinación. Más adelante en Apofrades o el Retorno de los Muertos, Bloom (Ibidem: 163-183) se refiere a las relaciones analógicas en la descendencia de la imaginación y de la psique, de la cual Empédocles pensaba que a la hora de la muerte regresaba al fuego del que había salido y dice: “Es posible que una vida sea el castigo de otra, como la vida del hijo lo es de la del padre. Los muertos fuertes regresan tanto en los poemas como en nuestras vidas y no retornan sin oscurecer los vivos. Los apofrades, los días desgraciados o aciagos en los que los muertos regresan a sus antiguas casas, les llegan a los poetas más fuertes y a los particularmente más fuertes, en quienes aparece un movimiento revisionista que al final los purifica y la tiranía del tiempo casi resulta trastornada causando la impresión momentánea y asombrosa de que son ellos los imitados por sus antepasados”.

Nicole Everaert-Desmedt (2008: 83) intenta presentar un modelo de la creatividad artística elaborado a la luz del pensamiento de C.S. Peirce (3), quien nacido en Cambridge, Massachussets, USA, fue un filósofo, lógico y científico estadounidense, considerado el creador del pragmatismo y padre de la semiótica. La autora primero se plantea que una comunicación artística es un suceso, por lo tanto del orden de la segundidad, por el cual lo posible, la primeridad, se infiltra en el simbolismo, orden simbólico, terceridad o vida intelectual de Peirce, categoría de intervención necesaria para que el pensamiento pueda diferenciar lo posible de lo real de la Crítica del juicio kantiana, para luego señalar que la ciencia como el arte relaciona las tres categorías pero con una orientación distinta, pues mientras el objetivo del investigador es ampliar el conocimiento de lo real, el del artista es captar el de lo posible o primeridad, modificando el simbolismo. Por eso la autora propone una definición de la comunicación artística como “un suceso del orden de la segundidad, por el cual la primeridad se infiltra en la terceridad, o lo posible en el simbolismo”.Mientras, un estudio de Sara Barrena(2008: 11) desarrolla una investigación sobre la creatividad a partir de la filosofía del mismo Peirce, para quien la abducción constituye el motor de la creatividad: Los seres humanos han reflexionado desde antiguo acerca de qué es crear (ibidem: 12) y se han sorprendido ante el genio de artistas y científicos. Para la autora “la capacidad creativa es una característica central e inseparable de la razón humana, algo que todos poseemos y podemos desarrollar”… “y desde este punto de partida, la interdisciplinaridad, el enraizamiento vital de la filosofía y el discurso filosófico salpicado de imágenes son características que encontramos en Ch. S Peirce y su concepto de sugerencia abductiva de un acto de intuición extremadamente falible (Ibidem: 13).

Cambiando lo que haya que cambiar, la teoría de La Angustia de las influencias tendría similarmente base de sustentación para su aplicación a otras perspectivas artísticas como la pictórico-escultural en lo más material y en lo similarmente ideológico-reflexivo de la poesía, a la producción de escritores y filósofos. Distinta parecería su aplicación al campo técnico-científico y de investigación donde nuevos conocimientos cargan en sí mismo la potencialidad práctica y efectiva de sustituir logros o conceptos antecesores y primarios para ser reemplazados por ley de un inexorable avance del intelecto al encuentro con la verdad. En la presentación editorial que hace el profesor y filósofo Álvaro Márquez Fernández (2006: 33) del trabajo “Neurobiología y contenido universal de la ética: reflexiones a partir del modelo Neurobiológico de Antonio Damasio”, de Germán Gutierrez, se expresa: “La tesis central del trabajo es que pensamos y razonamos a partir de nuestra experiencia con el mundo de los afectos y sentimientos. Sin esa relación no es posible desarrollar la racionalidad, pues ésta es un correlato del mando sintiente. En el proceso del pensar y actuar racional (Neocortical) y sentimental (Subcortical) está puesta la finalidad de la especie humana”. Se comenta, al final, “que la propia conservación de la especie responde a un entorno social que se norma éticamente”. Sin embargo, no parecen corresponderse totalmente esas afirmaciones neurobiológicas con la hipótesis evolutiva planteada en El superhombre (Rostand-Tetry, 1972:17) que especula lo siguiente: “Los sueños de la biología no se limitan al hombre. La biología sueña, y también la filosofía lo soñó en su tiempo con Friedrich Nietzsche en Así Habló Zarathustra (1984: 258), con bastante seriedad, en la creación de un ser sobrehumano, de un superhombre, una especie de metántropo que añadiría un nuevo escalón a nuestra etapa evolutiva. En teoría, la idea más simple sería provocar una modificación en la estructura del cerebro humano que consta de millones de células. Si durante la formación de este órgano se consiguiese tan solo desencadenar una división de más, se lograría doblar el número total de sus células” (4).

En ¿Tiene Usted Talento?, de la Rev, muy interesante, se presenta como una definición de talento, aséptica y poco útil, la de Montesquieu, como la de “un don que Dios nos hace en secreto y que nosotros revelamos sin saberlo”. La neurociencia reconoce que tenemos dos tipos de memoria: la de corto plazo o de uso cotidiano y otra de largo plazo. Para Anders Ericsson, psicólogo de la Universidad estatal de Florida, los genios son capaces de hacer un uso impresionante de sus memorias a corto plazo porque ponen la información a largo plazo y esta memoria cotidiana a largo plazo es crucial para convertirse en talentoso en cualquier campo. Especulaciones neuropatológicas sobre un substratum morfológico cerebral fueron particularidades señaladas al talento de Albert Einstein, fallecido en el hospital de Princeton el 18 de abril de 1955 .En su cerebro, extraído por el patólogo Thomas S. Harvey, fueron descritos en informes entre los años 1985 y 1999 las siguientes diferencias: Sus neuronas tenían mayores demandas de energía, el cerebro pesaba menos pero tenía mayor densidad de neuronas y sus lóbulos parietales poseían una inusual estructura de surcos en la zona que se supone importante para las matemáticas. Y en el caso de Lenin, estudiado por el famoso neurólogo aleman Oskar Vogt el cerebro reveló en el año de 1929 que el córtex del revolucionario ruso poseía mayor número de neuronas llamadas piramidales y además eran más grandes que en el común de los mortales.

Notas

1. Inscripción latina en la tumba vacía que lleva el nombre de Dante Alighieri, patrono de las letras italianas, en Florencia, su ciudad natal. Sentenciado a muerte en ausencia, sus restos aún permanecen en Ravenna. La exclamación se atribuye al autor de La Divina Comedia solicitando reconocimiento para Virgilio, su guía en el Infierno. Véase: www.muy interesante.com.mx

2. Vico Giambattista, 1.668-1.744. Abogado, filósofo y protosociólogo italiano nacido en Nápoles, profesor de retórica en la Universidad de su ciudad natal y notable por su concepto de verdad como resultado del hacer (verum ipsum factum). Para él la verdad (verum) y el hecho (factum) sólo coinciden en el hombre en la matemática y en la historia, la última, sujeta a la repetición constante de tipo cíclico (corsi e ricorsi).Véase Wikipedia, enciclopedia libre.

3. William James reconoce a Charles Peirce como fundador del pragmatismo, “el que puede entenderse como un método de resolver confusiones conceptuales, relacionando el significado de los conceptos con las consecuencias prácticas y no guarda semejanza alguna con la noción vulgar de pragmatismo, que connota una búsqueda de beneficio así como la conveniencia política”. Véase Wikipedia, enciclopedia libre.

4. Y por otra parte, algunos biólogos han afirmado que el hombre es un animal atrasado con relación a su supuesto antepasado, el mono: En muchos aspectos se parece más al feto de un gran simio que a un gran simio adulto. En efecto, sus caracteres más específicamente humanos (volumen del cerebro respecto a la masa total del cuerpo) son caracteres fetales, infantiles. Estos son los hechos positivos en que se basa la famosa teoría de la fetalización, de donde se saca el siguiente corolario: Si el hombre debe su superioridad cerebral a un fenómeno de atraso orgánico, para que evolucione aún más, para que se humanice más o se sobrehumanice será preciso que se acentúe más su atraso y experimente un aumento de fetalización.

Lista de Referencias

1. BARRENA, Sara (2008). Razón Creativa y Educación, en: Utopía y Praxis Latinoamericana, Universidad del Zulia, Año 13 No. 40, Enero-mayo.         [ Links ]

2. BLOOM, Harold (1973). La Angustia de las Influencias. Título original The Anxiety of Influences, Traducción de Francisco Rivera. Monte Ávila Editores C.A., Caracas.         [ Links ]

3. BLOOM, Harold (2008). En: formato electrónico: http://Wikipedia.org/wiki/HaroldBloom.        [ Links ]

4. DESVERAERT, Nicole (2008). Qué hace una obra de arte?, en: Utopía y Praxis Latinoamericana, Universidad del Zulia, Año 13, No. 40, Enero-mayo.         [ Links ]

5. FREUD, Sigmund (1926). Obras Completas XI. Editor Buenos Aires, Santiago Rueda. Primera Traducción.         [ Links ]

6. GARCIA LORCA, Federico (1998). Antología Poética. Plaza Jones, Editores S.A. España.        [ Links ]

7. MARQUEZ FERNÁNDEZ, Álvaro (2006). Presentación, Utopía y Praxis Latinoamericana, Universidad del Zulia, Año 11, No. 33, Abril-junio.         [ Links ]

8. NIETZSCHE, Friedrich (1984). Asi Habló Zaratustra. Edit. La oveja negra. Colombia.        [ Links ]

9. REVISTA MUY INTERESANTE. ¿Tiene usted Talento?, Bogotá, Año 21, No. 248.         [ Links ]

10. ROSTAND, Tetry (1972). Prefacio. En: La Vida, Edit. Labor S.A.         [ Links ]