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Frónesis

Print version ISSN 1315-6268

Frónesis vol.16 no.2 Caracas Aug. 2009

 

Entrevista

Educación política y Universidad*

Pasquale Sofia

Universidad Rafael Belloso Chacín Maracaibo-Venezuela pascualesofia@urbe.edu.ve

* Entrevista elaborada por la Dra. Flor Ávila H. de Pulitanò.

Con motivo de la reciente creación de la Cátedra Libre de Formación Política, en la Universidad Católica Cecilio Acosta en Maracaibo, Estado Zulia, se entrevista al Coordinador de la misma, Dr. Pasquale Sofía, respecto a la justificación de ella, sus proyectos y el impacto que espera generar en la comunidad regional y nacional.

F.A. ¿Por qué surge esta iniciativa?

P.S.: La Cátedra Libre de Formación Política surge con la perspectiva de constituir un centro permanente, abierto a todos, de intercambio de conocimientos teórico-políticos, de debate y actualización sobre temáticas, políticas, económicas, sociales y culturales, que permita complementar la cultura política democrática a nivel regional y nacional, la cual en los últimos años, ha sido descuidada por los tradicionales centros de estudio y formación, como lo son los partidos políticos, a través de fundaciones, centros de estudios políticos o de institutos específicos para la preparación de los líderes.

Después de varios encuentros con el Rector Ángel Lombardi, hemos coincidido en reconocer la necesidad de fortalecer la formación de jóvenes apasionados con la política, así como para recuperar el enlace debilitado entre política y valores de solidaridad, bien común y responsabilidad, entre ciudadano y política, entre política y cultura.

F.A. ¿Por qué una Universidad debe ocuparse de esta tarea?

P.S.: En primer lugar, porque la Universidad tiene la función de educar para la vida, es intrínseca su labor en la sociedad. Y la Política es parte de la vida. Todo es política. Cuando la Universidad educa y forma en política, lo hace porque ésta es la única actividad humana que involucra a todos. De esta manera, desde el momento en que nacemos y somos parte de una familia que vive en una comunidad, ya su constitución es política. Tenemos padres que desarrollan sus actividades en una determinada sociedad, sometidos a normas que transfieren a los hijos. En toda nuestra vida, donde crecemos, comunicamos e intercambiamos con el mundo externo, con nuestros símiles. Y esto es política. En la sociedad reponemos nuestras necesidades, nuestros proyectos de vida, nuestra vida afectiva, nuestro futuro en general. Toda esta condición implica que de manera automática e irreversible que todos somos “políticos”.

En segundo lugar, porque la Universidad es democrática, es productora de ideas plurales y está abierta a todos, sin discriminación.

F.A. Usted ha señalado que la Universidad educa y forma. Desde su punto de vista, entonces, ¿cuál sería la diferencia fundamental entre formación y educación política?

P.S.: Efectivamente, en realidad, si bien los dos conceptos expresan contenidos diferentes que pueden ser abarcados en un mismo momento de aprendizaje, personalmente, prefiero referirme al concepto de educación política. Entendiendo con esto la elaboración y transmisión de una pedagogía de los valores y de la cultura política en lugar de técnicas del proceder político, función que pertenece mas a la formación política, como instancia posterior a la educación política

En otras palabras, la educación hace referencia a los pilares fundacionales de una sociedad, como son los valores y la idea de sociedad que se desea construir. Sería filosofía política. La formación, por su parte, se ocupa de la historia, de la administración de gobierno, de la política pública, del marketing político, la estructura del poder, de la política internacional, entre otros. Correspondería a la ciencia política. Ambas se complementan y no se excluyen.

F.A. Hablemos de los jóvenes ¿Cómo pueden sentirse motivados a interesarse por la política?

P.S.: En este caso debemos usar un elemento teórico y uno concreto.

Tengamos presente que el joven tiene una vida por delante y una energía impetuosa. Además tiene un alto contenido de idealidad. No olvidemos que la historia está llena de ejemplos de jóvenes que han liderizado luchas democráticas por los derechos humanos, por el ambiente, por la paz. Esta energía debe ser racionalizada. Es decir, un recurso que requiere ser educado y formado. El joven de este siglo debe ser sensibilizado en el hecho de que la política es parte integrante de su vida, como se ha dicho antes, y más, porque conociendo sobre ella, puede integrarse activamente en la organización de su futuro y del futuro de su sociedad. Debe aprender que la política es cosa seria y no un instrumento para un logro exclusivamente personal. Entre otras cosas, deben aprender que ¡renunciar a la política es renunciar a la propia libertad y al propio futuro!

Por otro lado, se debe ser concreto al brindar al joven posibilidades y espacios de debate y confrontación donde poder desarrollar y exteriorizar toda su energía. Es decir, hacerlo sentir que es artífice del futuro que compartirá con otros.

F.A. ¿Cómo estimular hoy en día la participación en política del resto de la sociedad civil? Es decir, ¿cómo hacer que la política recupere, en la opinión publica, el estatus de “arte sumo” que los clásicos le han atribuido, ante tantas acusaciones de incumplimiento moral, gubernamental y de justicia?

P.S.: Se debe partir de la idea que la política representa la actividad humana que gestiona la tarea del Estado en favor de la sociedad. Esto necesita de la participación de la sociedad civil. Si la participación es poca, si predomina la indiferencia, la gestión de la sociedad se deja en manos de unos pocos arriesgando la democracia y su futuro. ¡Nuestro futuro! Esta es una llamada que corresponde a los líderes. En concreto, los líderes deben involucrar y ampliar la base de la gente para participar en foros, seminarios, asambleas de ciudadanos en los mismos sectores populares, y en cualquier otra manifestación donde puedan debatirse ideas y escuchar a la sociedad.

Lo anterior debe ser complementado con el ejemplo de los líderes. Es decir, los líderes deben ser reconocidos por sus cualidades y virtudes como la honestidad, la transparencia, la responsabilidad y el respeto a los demás, entre otros.

Debemos considerar que la política es un aprendizaje, donde todos somos maestros y discípulos al mismo tiempo. Como decía uno de mis maestros más apreciados, el padre jesuita Bartolemeo Sorge, la política es para la sociedad lo que la savia vital es para la planta: garantiza la vida social y democrática, asegura su regular nutrimento y crecimiento. Pero si la linfa no fluye, el árbol se seca y muere. Así las élites del poder y los partidos políticos se trasforman en centrales de poder y de clientela.

Insisto en recordar que la política no es “un mal necesario”, sino al contrario un instrumento positivo que el individuo y la sociedad tiene para organizar y equilibrar su propia vida de seres relacionales. Como tal, es un bien concreto al cual ninguna sociedad puede renunciar totalmente sin pagar las consecuencias de una progresiva pérdida de libertad. Por eso continúa siendo el “arte suprema” y amerita ser revalorizada. De allí nuestro empeño con la Cátedra Libre.

Es digno recordar que ya en la Grecia antigua, Pericles manifestaba que quien se desinteresaba de la vida pública, es decir de la política, era indigno de consideración. Lo cual nos indica que todos tenemos una misión política y no solamente aquellos que la ejercitan de profesión.

F.A. ¿Una sociedad preocupada por su nivel de formación política, hacia dónde se orientaría? y ¿Habría una relación positiva entre formación política y desarrollo social?

P.S.: Ciertamente que la habría. La formación crea conciencia política y social. Contribuye a desarrollar una base cultural en los seres humanos que les proporciona herramientas para vivir críticamente en la propia sociedad y ante los hechos que se suscitan internacionalmente.

La política tiene una manifiesta complejidad propia porque se relaciona con la amplitud de las instancias que vienen de la sociedad. Y, además, vivimos en un periodo histórico en el cual, sea a niveles nacionales, sea a nivel planetario, la humanidad está chocada por los rápidos cambios en todos los sectores de las actividades. Siendo la política el anillo de unión de todas las actividades humanas, está involucrada directamente. Son las elecciones de la política, entonces, las que determinan en concreto el éxito o el fracaso de una sociedad, hacia la prosperidad o hacia la derrota, sea en los campos económico, social y cultural.

De igual modo, si partimos del hecho que hoy día las sociedades son más complicadas y variadas que hace 50 años, y que con ello han emergido elementos que vivían marginados o no considerados oficialmente dentro de las sociedades, como por ejemplo todo lo concerniente a los derechos humanos: las discapacidades, los niños, la mujer, el enfermo, las minorías étnicas, entre otros. Y si al mismo tiempo reconocemos que el hombre del nuevo milenio ha madurado hacia una nueva sensibilidad frente a los valores individuales y colectivos como el bien común, la solidaridad, la transparencia, la responsabilidad, la naturaleza, la estética, todo lo cual implica que la política está involucrada directamente y con más importancia, como “agente” con la misión intrínseca de armonizar y equilibrar la sociedad y resolver los problemas.

F.A.: En conclusión, ¿Cuál tipo de ciudadano y cuál tipo de liderazgo se requeriría?

P.S.: La pregunta permite hablar sobre la necesaria interrelación entre ciudadano, liderazgo y sociedad política. Sin duda la formación permite a la persona reconocer su papel como ciudadano en la sociedad. Un liderazgo formado es un liderazgo que respeta a la ciudadanía. En general es un acuerdo entre ciudadanos, liderazgo y sociedad política que debe reconstruirse en virtud del nuevo modelo que se tiene, hecho por realidades diversas. Nuevo es el mapa de las exigencias de las personas. Las nuevas tecnologías, la ciencia, la nueva emigración, la nueva economía, una nueva cultura, la nueva sensibilidad humana, las religiones, todo describe diversos retos que no pueden ser enfrentados sin una preparación y una visión amplia de los fenómenos.

Para realizar esta tarea los representantes políticos por un lado y el ciudadano por el otro, están llamados a relacionarse con el mundo, a conocerlo y a reaccionar ante los hechos. Ya no se puede vivir en una sociedad en actitud parasitaria o como indiferentes. Se participa, cada uno según sus posibilidades; pero se participa. He allí la imperiosa necesidad de promocionar una actividad de educación y formación constante para la política, que tenga como finalidad la de recuperar una cultura política centrada sobre los valores inmutables del ser humano y adecuada a los tiempos que corren.

Reconquistar el interés del ciudadano por la política en las sociedades donde se ha perdido, debería ser la nueva misión de la educación-formación. Este planteamiento reiteramos, sirve al ciudadano, tanto a los jóvenes como a los veteranos de la política, convirtiéndose todos al mismo tiempo en maestros y discípulos.

Por eso nuestra visión está expresada en la frase del famoso orador y jurista romano Cicerón: “Ut opus feceris ita metes”, lo cual significa que una sociedad recogerá lo que ha sembrado.