SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.14 número1Innovaciones participativas en la Caracas bolivariana: La MTA de la pedrera y la OCA de barrio Unión-CarpinteroLos consejos comunales en Venezuela: ¿Democracia participativa o delegativa? índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales

versión impresa ISSN 20030507

Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales v.14 n.1 Caracas abr. 2008

 

Cooperativismo en Venezuela: Teoría y praxis

Dorothea Melcher

Profesora Titular e Investigadora del Postgrado en Ciencias Políticas y del Departamento de Planificación Urbana de la Universidad Simón Bolívar. Ph.D en Sociología Urbana de la Universidad de Chicago y Post-doctorado en Movimientos Sociales de la Universidad de Londres. Coordinadora del Laboratorio y Grupo de Investigación Interdisciplinario en Gestión Ambiental, Urbana y Sociopolítica (GAUS-USB). Ha publicado más de ciento veinte artículos sobre la sociedad civil y los movimientos sociales en América Latina, incluyendo la edición de dos libros sobre el tema. mpgarcia@usb.ve

 Resumen

 Después de un resumen de la formación y teoría de cooperativas en la historia mundial, se trata el proceso en Venezuela y se describen varios casos de organizaciones recientes y sus problemas.

 Palabras clave: cooperativismo, cooperativas, teoría, praxis, historia, Venezuela.

 Cooperativism in Venezuela: Theory and Praxis

 Abstract

After summing up the history and theory of cooperativism at a general level, the author examines its organization in Venezuela and the problems that have accompanied it on the basis of an analysis of different recent experiences.

Key Words: Cooperativism, Cooperatives, Theory, History, Venezuela.

1. Historia general de las cooperativas

Habría primero que distinguir entre las comunidades históricas (de indígenas), cuyas tradiciones de colaboración sobreviven en muchos lugares del mundo y, por supuesto, en Venezuela (como mano´e vuelta, cayapa, etc.), y las modernas cooperativas que surgieron como respuesta al avance de la industrialización capitalista. Aquellas comunidades fueron establecidas sobre todo por lazos de sangre y ocupación de territorios de propiedad común en los que los trabajos de caza, pesca, recolección, limpieza del bosque, siembra y cosecha se compartían, así como la producción de instrumentos de trabajo y la construcción de casas.

La separación de un grupo de jefes del común de los miembros de la comunidad cambió la estructura igualitaria tradicional de las comunidades e introdujo una diferenciación que incluye la merma del proceso democrático y de la igualdad en el disfrute de los resultados económicos de los trabajos. En el sistema de Estados indígenas, las comunidades fueron obligadas a entregar excedentes (rentas) a sus superiores (civiles, militares, religiosos) y fueron castigados en colectivo si fallaban. En el feudalismo europeo, con elementos más individuales, se mantenían sistemas colectivos agrarios de rotación de tierras y de obligaciones de servicio hacia los señores. Lo más importante era el uso común de los bosques, de cacería y pesca, y su apropiación violenta por parte de los señores fue un elemento adicional para eliminar el sistema comunitario.

Con la formación de ciudades como sede de artesanos y comerciantes surgió el sistema de gremios. El control de los mercados particulares en protección de sus miembros fue su tarea más importante, aparte de formas de asistencia social y de actividades religiosas y culturales. Sus actividades llevaron en muchos casos a insurrecciones políticas en defensa de sus intereses contra la nobleza con sus funciones militares y de gobierno.

La expansión del uso del dinero, es decir, la apertura al mercado, y la apropiación privada de cada vez más elementos de propiedad común (o “pública”) –lo que Marx llamó la acumulación originaria del capital– aceleraron el proceso del despojo de los que trabajan de sus medios de producción. Los privilegios, los monopolios y la competencia de las empresas grandes fueron los elementos que llevaron a la concentración cada vez mayor de la riqueza productiva en menos manos. Sin embargo, la conciencia de que la comunidad de los seres humanos debe encargarse de la protección de los débiles y los pobres quedó como elemento moral y social, y la propiedad pública debía servir a esos fines.

En las tradiciones cooperativistas/comunitarias subsiste un elemento religioso-moral de incluir en las actividades de los seres humanos el cuidado, respeto y atención de los otros seres humanos. Al mercado y de ahí al capitalismo, se le entiende como el sistema que tiene que ser frenado, obligado por barreras excluyentes, a cumplir con esta parte de las necesidades sociales (y hoy en día las ambientales). Los gremios de la Antigüedad y de la Edad Media tuvieron la función de limitar la competencia de los individuos en el mercado, frenar la acumulación del capital y su uso en detrimento de los demás miembros. En las corrientes religiosas reformadoras de la época del mercantilismo y en las ideas utópicas de muchos reformadores (Thomas More, Campanella), se expresó el anhelo de una sociedad humanista en vida comunitariacooperativa. Existen todavía grupos comunitarios de inspiración religiosa en muchas partes del mundo (por ejemplo, los Amish, los Cuáqueros y otros, en Estado Unidos).

La historia ha mostrado que este intento de mantener en jaque el dinero (mercado) y su transformación en capital en el tejido social igualitario sufre de inestabilidad y tiene que ser restablecido cada vez de nuevo. Es en este sentido que ante el embate de la revolución industrial capitalista se crearon en Europa las cooperativas modernas, sobre todo en el siglo xix. Sus creadores eran de los más diferentes enfoques religiosos y políticos.

Se formaron tres corrientes teóricas: la socialista, la liberal y la cristiana.

El cooperativismo socialista de Owen, Fourier, Blanc, Lassalle y Gide surgió como crítica al capitalismo que fue declarado responsable de la explotación, del empobrecimiento de la mano de obra y del despojo de sus medios de producción mediante la competencia ruinosa. La solución debía ser la unión de los pequeños propietarios y artesanos para producir en conjunto y de esta manera superar el embate de la competencia ruinosa de la industrialización, oponiéndole la solidaridad y el sentimiento comunitario de sus miembros.

En el siglo xix, los experimentos de cooperativas de producción fracasaron y dieron lugar a cooperativas dirigidas al consumo: la intención de eliminar a los intermediarios del comercio y sus ganancias. La idea era ampliar posteriormente la cooperativa de consumo hacia la fundación de establecimientos de abastecimiento y así organizar un sistema diferente al capitalismo. Sin embargo, los resultados de tales esfuerzos quedaron muy limitados. En Alemania surgió un cooperativismo liberal que aceptó la existencia del mercado, pero buscaba mitigar los efectos de la debilidad de los pequeños productores al fundar cooperativas de compra de materia prima o de créditos (Schulze-Delitzsch).

Desde el lado cristiano se promovieron cooperativas de construcción de vivienda para los trabajadores urbanos, de un lado, y de cooperativas agropecuarias para los pequeños y medianos agricultores, por otro. Al principio fueron motivados por ideas de ética comunitaria, pero en la práctica la función económica llegó a prevalecer (Raiffeisen).

Las dos grandes corrientes de cooperativismo en Europa se orientaron a dos segmentos de la sociedad moderna: además de las motivaciones culturales, morales, políticas o religiosas, las cooperativas de consumo y de vivienda se dirigían a las clases trabajadoras, mientras las cooperativas agropecuarias y de oficios organizaban sobre todo a la clase media baja que todavía tenía medios de producción.

Cooperativas en sociedades socialistas: Carlos Marx no definió el socialismo en conexión con las cooperativas. Aparte de criticar algunas concepciones como el “utopismo”, sólo las vio como elemento de organización que llevaría a la revolución anticapitalista: dentro del capitalismo, las cooperativas nunca serían capaces de entregar el poder económico de las manos de los capitalistas a los productores directos, es decir, los trabajadores. La decepción que sufrirían los proletarios en vista del fracaso de estas organizaciones los llevaría a radicalizarse. El comunismo sería la administración colectiva consciente y democrática por toda la sociedad.

El socialdemócrata alemán Lassalle sí creyó en la capacidad reorganizadora de las cooperativas dentro del sistema capitalista, como preparación del socialismo/comunismo, donde los miembros de la sociedad liberada del dominio del capital planificarían solidariamente su quehacer económico. La expansión de las cooperativas podría sustituir sucesivamente al capital y de esta manera realizar la revolución de manera pacífica. Esta concepción le mereció una severa crítica de Marx.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la expansión de sistemas socialistas según el modelo de la economía soviética llevó a la colectivización de la agricultura y la creación, a veces forzosa, de cooperativas agrícolas (con excepción de Polonia). Su sometimiento a la planificación centralizada y la concentración de ésta a la producción industrial mermó la capacidad de decisión de los miembros y dejó pocos incentivos para el aumento del esfuerzo colectivo. Al iniciarse reformas contra la dirección centralizada, a partir de los años 60, en muchos países socialistas las cooperativas volvieron a florecer aunque de manera limitada. El colapso de las economías socialistas y su violenta transformación en capitalistas efectuaron seriamente al peso de las cooperativas por ejemplo en la ex Alemania socialista.

Cooperativas en los países en vías del desarrollo

La idea del cooperativismo ha sido empuñado por los ideólogos del desarrollo económico en los países en vías de desarrollo, para contraponer una alternativa social y democrática a la estructura capitalista dependiente y el predominio de latifundistas e industriales, de los cuales muchos están ligados a intereses extranjeros. Sin embargo, la intervención de los gobiernos y/o las burocracias desarrollistas ha limitado el desempeño autogestionario y autoadministrativo.

Las cooperativas en los países en vías de desarrollo sufren de un encargo contradictorio: por un lado se les ve como un aporte importante, si no decisivo, para el desarrollo; pero se espera que sea un desarrollo entre los sistemas capitalista de mercado y socialista de planificación central. Este “tercer camino” se nutre, de manera ideal, no tanto de los resultados económicos sino del sentimiento de la solidaridad de los miembros.

La importancia del mercado

Una falla en la concepción “socialista” de las cooperativas en los países en vías de desarrollo es que los funcionarios encargados les asignan ayuda técnica para su funcionamiento, pero no se ocupan de las oportunidades de mercado para los productos que resultan de sus actividades. Sin la consideración de este aspecto las cooperativas no pueden tener éxito. Una orientación importante para el éxito de las cooperativas tiene que ser, por lo tanto, buscar y asegurar los mercados específicos para sus productos –la construcción, la ampliación y el cuidado de estos mercados. La falta del acceso al mercado que caracteriza a tantas cooperativas les lleva la mayoría de las veces a la dependencia de monopolistas capitalistas nacionales: agroindustriales, comerciantes intermediarios y finales, prestamistas, transportistas externos, empresarios de servicios (maquinaria pesada etc.). Las ganancias que podrían resultar de la producción cooperativista quedan en manos de estos monopolistas quienes no devuelven el dinero a la producción de la cooperativa y la mantienen de esta manera en su estado deprimido. La concepción de cooperativismo solidario sin la orientación a los mercados contiene el peligro de ser un callejón sin salida.

El fomento de cooperativas por parte de los gobiernos incluye este peligro: la influencia del Estado les impone metas que no responden a su desarrollo libre y exitoso en sus mercados respectivos. Un elemento importante tiene que ser el apoyo sin intervención limitante y la orientación hacia el cumplimiento de funciones de mercado.

2. Economía local, empoderamiento y cooperativismo

En la actualidad, las cooperativas tienen una importancia nada desdeñable en la economía moderna de los países desarrollados: en Alemania representan un importante sector de la economía moderna y son fuertes en el sistema bancario (ahorro y préstamo), en la construcción de viviendas, en la elaboración y distribución de productos agropecuarios (azúcar, leche etc.), y en la distribución de materias primas entre artesanos. También en Francia, Gran Bretaña y España existen diferentes organizaciones de orientación comunitaria-cooperativista con un gran peso en su entorno local social.

En los años recientes, el embate de las transformaciones neoliberales, el nuevo avance de la privatización de espacios públicos y el creciente desempleo en los países industrializados y no industrializados han provocado nuevos esfuerzos de crear enfoques de atención colectiva comunitaria en la administración de asuntos que fueron dejados del lado por parte de las empresas capitalistas así como también de las administraciones gubernamentales. En muchos países de Europa y también en América Latina surgieron esfuerzos de recuperar funciones públicas comunitarias que estaban en vías de privatización (o ya habían sido privatizado) o las que habían sido abandonadas por el Estado y las empresas privadas, para ser administradas por sistemas cooperativos apoyados y controlados por la administración pública de las comunas. Sobre todo en la lucha contra el desempleo y la pobreza se renovó el enfoque de fomentar formas de trabajo cooperativo en vez de pagos de subsidios para alimentación (asistencialismo).

En Inglaterra existe un Ministerio para Economía Comunitaria. En Brasil, desde los años 80, diversas organizaciones de la Iglesia, de los sindicatos y del Movimiento Sin Tierra crearon y apoyan iniciativas cooperativistas de diferente carácter e intensidad. Fueron respuestas a la crisis de des-industrialización, el colapso de empresas en la industria y en el campo. En diferentes lugares, los trabajadores y campesinos asumieron la continuación de la empresa, de la central azucarera, de la mina, muchas veces con elementos de autoexplotación, y lograron sobrevivir con el apoyo de instituciones financieras para lo que se llama en Brasil “economía solidaria”. Bajo el presidente Lula, se creó en 2003 el Ministerio de Economía Solidaria, dirigido por el socialista Paul Singer.

3. Las cooperativas en Venezuela

A partir de los inicios del siglo xx, también en Venezuela se crearon cooperativas de ahorro, de servicios, de construcción y de producción, sobre todo agropecuaria. Uno de los teóricos del cooperativismo en Venezuela, Carlos León, alumno del cooperativista francés Charles Gide, estuvo preso desde 1914, tuvo que exiliarse a partir de 1923 por la persecución gomecista y encontró un fértil campo de trabajo en México, en los años 30. En el exilio tuvo influencia ideológica en los jóvenes opositores contra Gómez, en los que llegaron a ser comunistas y también en los que resultaron ser de Acción Democrática. En los años 30, 40 y de nuevo después de 1958 fueron muy vivos el debate y los esfuerzos de crear soluciones cooperativistas, sobre todo en relación con la Reforma Agraria.

En el proceso de la Reforma Agraria de 1961 se fundaron Empresas Campesinas que hasta cierto grado funcionaban como cooperativas de producción en las tierras asignadas. Sin embargo, fueron dirigidas por el Instituto de Reforma Agraria que les imponía las decisiones como condición para obtener el financiamiento y orientaba la producción hacia las necesidades de las empresas agroindustriales. Rápidamente las Empresas Campesinas fueron dirigidas por un pequeño grupo de personas quienes transformaban a los miembros en receptores de una renta por la superficie cosechada, sin tener parte en las decisiones y actividades de cultivo y mercadeo.

Cuando Hugo Chávez llegó al poder, en 1999 había 762 cooperativas legalmente registradas, compuestas de unos 20.000 asociados. Las cooperativas anteriores al actual gobierno eran principalmente entidades de crédito. También hubo cooperativas de transporte, de los propietarios de taxis y autobuses.

La cooperativa Cecosesola en Barquisimeto

La cooperativa más exitosa y notable de Venezuela es Cecosesola, en la ciudad de Barquisimeto (estado Lara). Fue fundada en 1967, reúne diecisiete organizaciones locales de base  y cuenta con más de mil colaboradores (datos propios de Cecosesola del 2006). En los cuarenta años de su funcionamiento desarrolló reglas internas igualitarias y democráticas ejemplares: no hay jefes ni especializaciones; todos se rotan en todas las tareas que hay que atender, todos ganan lo mismo y aparte de las horas de trabajo en las faenas que se asignan colectivamente, hay reuniones diarias y semanales en las cuales se discuten y deciden unánimemente los asuntos colectivos.

Las actividades de la cooperativa se iniciaron con un instituto de servicios fúnebres con precios populares, donde las familias cotizan una pequeña suma semanal y aseguran de esta manera un entierro económico. A partir de 1984 se dedica a la  distribución de alimentos en grandes galpones que logró adquirir, en conexión con otras cooperativas regionales de producción. En el año económico 2004-2005 se hicieron transacciones de un monto de 75 millones de bolívares (ca 37.000 US$). Además mantiene un fondo de operaciones colectivo de un monto de unos 400 millones de bolívares que se utiliza para financiamiento parcial de proyectos y apoyo solidario de los miembros y organizaciones afiliadas. Con un sistema de préstamo se organiza la venta de equipos de línea blanca (cocinas, neveras, lavadoras eléctricas); al mismo tiempo este sistema de pago por cuotas fomenta el ahorro y la disciplina de pagos. Últimamente se ha iniciado la construcción de un sistema propio de atención de salud en Barquisimeto que trató en 2005 a unos 150.000 pacientes (miembros y no miembros de la cooperativa). Los centros de salud son mantenidos por 6.400 familias quienes se unieron con un convenio y pagan semanalmente la cantidad de 700 bolívares. (0,35 US$). Estos centros se mantienen sin otro financiamiento externo. Están preparando la construcción de un centro propio de salud para ofrecer a los miembros una atención integral.

La experiencia de Cecosesola se transmite en cursos especializados a los propios miembros y a personas de todas partes que desean compartirla. Hay un centro especial de encuentros y en la Universidad de Barquisimeto se comparte la enseñanza del cooperativismo desde hace muchos años.

Promoción del cooperativismo por parte del gobierno de Hugo Chávez Frías

Los enfoques cooperativistas fueron apoyados desde el principio por parte del gobierno de Hugo Chávez Frías. Las pocas experiencias aprovechables en el país fueron ampliadas con la búsqueda de consejeros extranjeros, y en el transcurso de las peleas políticas se modificaron varias veces los instrumentos y enfoques para la planificación económica que se dice debe llevar a la economía socialista en el país. El hecho de que muchas industrias y empresas privadas hayan recibido créditos como apoyo por parte del Estado, o hayan logrado altas ganancias por contratar con éste (petrolero rico) al venderle a sobreprecios, lleva a la consideración de que también podrían ser estas empresas de administración pública, y que esta administración sea bajo formas de cooperativas o en formas de autogestión o cogestión.

Cooperativas en empresas industriales ocupadas

Como consecuencia de la exacerbación de la polarización, los paros generales y el gran paro general promovido por Fedecámaras y empresarios de todo tamaño (2002-2003), muchas empresas quedaron cerradas por sus propietarios. Durante estos paros se formaron cooperativas de los propios trabajadores que se apoderaban de equipos para continuar la producción o distribución (por ejemplo de la gasolina). Posteriormente tuvieron que devolverlos a regañadientes a sus dueños anteriores.

Otras empresas quedaron cerradas, y grupos de los trabajadores las ocuparon e intentaron continuar la producción por su cuenta, contando con apoyo del gobierno. Los casos más conocidos son la empresa de elaboración de salsa de tomates (Heinz), una central azucarera en oriente, una elaboradora de equipos sanitarios en Maracay (estado Aragua) y una fábrica textil en Tinaco (estado Cojedes). Según las informaciones de prensa, ninguna de estas cooperativas ha llegado a ser exitosa, a pesar del apoyo generoso que se les ha brindado por parte del gobierno. Los puntos críticos que se han señalado abarcan el cuestionamiento general de la viabilidad de tales empresas, el interés “capitalista” de los mismos trabajadores, la incapacidad y el comportamiento burocrático de los funcionarios enviados por parte del gobierno, la falta de conocimiento gerencial y laboral de los mismos trabajadores cooperativistas.

Cooperativas agrarias

Uno de los primeros intentos fueron los llamados Saraos (Sistema de Asociaciones Rurales Auto-Organizadas). Estuvieron relacionados con proyectos de planificación regional cuya inspiración data de los años 60, mediante los cuales planificadores han buscado la manera de colonizar y poblar las regiones llaneras (y otras poco pobladas) y así poder desconcentrar la población de los centros urbanos alrededor de Caracas. Se asignaron terrenos y recursos para la fundación de nuevas poblaciones en regiones fronterizas y en el “Eje Orinoco-Apure”. Algunos SARAOS se dedicaron a asentar parte de la población damnificada del gran deslave del estado Vargas de diciembre de 1999. Al parecer, la idea de comunidades que cultivaban y elaboraban productos locales con estructura cooperativista no tuvo mucha resonancia, y de hecho estos proyectos parecen a la fecha estar abandonados.

La legislación sobre Reforma Agraria de noviembre de 2001 y posteriormente la Misión Vuelvan Caras fueron diseñadas nuevamente en conexión con ideas del cooperativismo: para ocupar tierras no cultivadas de grandes haciendas o hatos y asignarlas a grupos de campesinos; reclutar personas de los barrios pobres para la alfabetización y formación laboral con la posterior fundación de cooperativas de trabajo y de producción agropecuaria sobre espacios recuperados de latifundios improductivos; cooperativas de “desarrollo endógeno” a cuyos proyectos de producción se les asigna tierras y financiamiento. Se elaboró toda una legislación cooperativista y de administración comunitaria relacionada con los “consejos comunales” en cuyas manos se proyecta colocar las decisiones y la ejecución de los asuntos  locales. La ejecución y el control de los medios asignados funcionan en manos de las cooperativas que tienen que ser fundadas en relación con los consejos comunales.

De esta manera se han propagado ideas y reglamentos cooperativistas, se dedicaron partes del sistema educativo y hasta departamentos de las universidades al estudio y la enseñanza del cooperativismo. Este proceso tan rápido que se ha adelantado en todo el país tiene, por supuesto, sus dificultades de realización, en una población que no ha tenido mucha experiencia positiva de tales modelos. Se repitieron también experiencias negativas de proyectos anteriores de la Reforma Agraria como, por ejemplo, la apropiación de camiones y otros objetos de trabajo de la cooperativa por parte de individuos y la incapacidad de los demás miembros de imponer los intereses del grupo sobre los individuales y ejercer un control democrático.

Fundo Zamorano “Alejandro de Humboldt” en Maturin

En una visita a un proyecto de cooperativas agrarias en la región de Maturín, estado Monagas, en la franja norte del delta del Orinoco, conocí algunos problemas de la formación cooperativista que seguramente son generalizables. Las personas que eran miembros de la cooperativa habían sido habitantes de barrios de Maturín y casi nadie tenía experiencia campesina o agropecuaria antes de su entrada a los cursos de Vuelvan Caras. La formación que recibieron en esos cursos fue, según sus palabras, de horticultura intensiva, de producción de abono orgánico con lombrices, la cría de pollos, cochinos, etc. La aspiración había sido tener su casita, su huerto, sus animales, en un pueblo nuevo que se iba a construir en el espacio de las tierras que les fueron asignadas. La tierra asignada a cada una de las cuatro cooperativas eran unos 800 a 1.000 hectáreas de tierra de sabana, sobre todo arenosa. Contaban con un galpón o una carpa de fuerte plástico cada una, como avance de un edificio central y se trasladaban desde sus moradas en Maturín en un camión propiedad de la cooperativa. Las vías de acceso estaban en muy mal estado. Solamente unas pocas de las cuarenta personas que formaban cada cooperativa se quedaban, acampando, en este sitio todo el tiempo. Se les perforó un pozo de agua subterránea con suficiente agua para consumo y riego.

Los campos estaban arados y sembrados solamente con dos cultivos: yuca y patilla. Esta decisión se debió, al parecer, a los consejeros técnicos de la institución Fondafa que decidía y asignaba los créditos para los proyectos productivos. La queja de los miembros de la cooperativa fue que esta institución había necesitado mucho tiempo para liberar el dinero y así la siembra se había retardado mucho. Además se quejaron del hecho, que un día se les había entregado como parte de su proyecto una enorme máquina cosechadora de maíz (estaba allí) para la que no tenían ningún uso ni la habían pedido; pensaban en prestarla a otras cooperativas que la podían utilizar... La máquina sembradora de palitos de yuca tuvo severos problemas mecánicos y tuvo que ser dejada de lado. La siembra de muchas hectáreas de patilla planteó el problema de cómo se iban a llevar al mercado. No se había planificado un procedimiento de venta para ninguno de los productos de la cooperativa, ni actividades de elaboración posteriores de la cosecha. La yuca se pensaba vender a una agroindustria de fécula en la zona, y la patilla a la venta directa con el camión de la cooperativa. No existía un análisis del mercado y de la posible competencia de los otros productores en la zona (resultó más tarde que el problema se solucionó porque todas las plantas se secaron por una plaga y no hubo cosecha. Por la consejera del INTI la cooperativa había asegurado la cosecha y así no perdió la inversión inicial).

Conflicto por las tierras en El Vallecito, estado Mérida, en los Andes

El Vallecito es la franja izquierda del río Mucujún, parte del Valle Grande, declarado en 1986 Zona Protectora por ser la fuente más importante de agua potable para la ciudad de Mérida (unos 350.000 habitantes). Hay un espacio de tierras baldías y agua propia que eran propiedad del sindicato de los trabajadores de la empresa eléctrica estatal Cadafe, con un proyecto de ciudad vacacional que nunca se realizó. La muy activa Asociación de Vecinos de El Vallecito (organización de base anterior al gobierno de Chávez) y una organización propia de educación ambiental (“Niños cuidadores del ambiente”) había solicitado este espacio para sembrar un bosque vecinal, a fin de estabilizar la montaña arenosa del terreno y aumentar la capacidad de retención de agua. Cadafe hace unos años había rechazado esta solicitud.

Por personas con motivación política, cuya residencia se encuentra fuera de la zona de El Vallecito, fue fundado en marzo de 2006 un consejo comunal, que no cumple con las reglas con respecto a miembros y reglamento; recibieron financiamiento (antes de las elecciones de diciembre de 2006) y solicitaron terrenos en la zona para actividades de “desarrollo endógeno”. Esta actividad fue promovida por activistas del chavismo, sobre todo del PCV, en la otra parte del Valle Grande con los cuales los habitantes de El Vallecito no tienen mucha afinidad política. Los pobladores de El Vallecito no se enteraron de que el espacio de Cadafe había sido expropiado por parte del INTI (Instituto Nacional de Tierras) para fines de Reforma Agraria, y fueron sorprendidos en abril de 2007 con la presencia de la Guardia Nacional y 15 grupos de  cooperativistas, casi todos de fuera de la zona, a quienes se les había asignado partes de las 36 hectáreas. expropiadas.

La asignación ocurrió en pleno proceso de organización de consejos comunales en El Vallecito y movilizó a los habitantes de la zona para tratar de revertir estas asignaciones y obtener el espacio para cooperativas propias, sobre todo cuando se descubrió que ninguno de los proyectos de las cooperativas beneficiadas había sido aprobado por las entes correspondientes y que ni siquiera el Ministerio del Ambiente local había sido consultado al respecto. Las negociaciones y la presentación de proyectos alternativos están en proceso, y, si se cumple con el precepto de que para todos los proyectos es indispensable la aprobación de los consejos comunales del vecindario, se pueden esperar cambios en el destino de este espacio.

En conclusión, en este último caso hay que resaltar que la obligación de fundar y mantener activos sus Consejos Comunales ha sido un enriquecimiento de la actividad ciudadana local, ha llevado a una mejor identificación y activación de los vecinos con su propio entorno, se ha renovado el debate sobre la tarea de la protección ambiental y sobre actividades económicas alternativas. De esta manera ha mejorado la calidad de la participación democrática de la gente. El choque de ideas desarrollistas de intensificación y apertura hacia la economía urbana, por un lado, con las tendencias de conservación y actividades tradicionales de los habitantes de lugar, por otro lado, se lleva a cabo con mayor participación y clarificación de los vecinos. El resultado no está definido. En parte el proceso fue iniciado por la polarización política, pero al parecer ha dominado la cohesión social del vecindario tradicional.

4. Conclusiones

El cooperativismo es una opción alternativa al predominio del mercado y del capitalismo, sin que conlleve a la eliminación ni del uno ni del otro. Es la opción de administrar y valorizar las actividades productivas, de consumo y de vivienda de las personas débiles, los pobres y los excluidos del sistema capitalista dominante. El avance del proceso de subsunción de cada vez más elementos sociales, bajo el afán de ganancia del capital financiero, en la pasada década del neoliberalismo, ha reforzado el proceso de búsqueda de alternativas mitigantes de la exclusión y del empobrecimiento. Se observan diferentes enfoques de solución en muchas partes del mundo, algunos de ellos fueron distinguidos con el premio Nobel. Recuperar aspectos de autoayuda solidaria y de cooperación entre la gente común en vez de aumentar cada vez más la concentración de asistencia centralizada del Estado y de sus administraciones burocráticas es un planteamiento saludable. El resultado depende de las respuestas concretas de las partes involucradas.

El hecho de que se hayan creado muchísimas cooperativas y consejos comunales en Venezuela en los últimos años y que muchos de ellos nunca se realizaron o funcionaron no es suficiente criterio todavía para desechar este enfoque. La enorme concentración histórica de riqueza en manos del Estado venezolano –dinero, disposición sobre territorios baldíos, minas, recursos naturales renovables, empresas públicas de diferentes funciones– podría (o más bien debería) encontrar una administración determinada y decidida por las bases sociales, de manera solidaria, cooperativa y democrática. Las tradiciones venezolanas se han orientado en el pasado más bien hacia la planificación desarrollista, centralizada, de promoción de la explotación por parte del capitalismo nacional y externo, y se puede observar que tales inclinaciones no han sido  superadas aún. Los sistemas de participación de la base no aseguran, por supuesto, que tales orientaciones sean superadas, pero dejan campo para la lucha de alternativas.

Bibliografía

1. Bowman, Betsy y Bob Stone: “La revolución cooperativa de Venezuela”. www.dollarsandsense.org. en: aporrea. org, 22/08/06        [ Links ]

2. Cecosesola: “Die Geschichte aser ase ase 40 Jahren funktionierenden, staatsunabhängigen Kooperative”. (“Historia de una cooperativa independiente del Estado funcionando desde hace 40 años. Exposición en el Congreso de Economía Solidaria), Berlin, 24, 26-11-2006 Web:cecosesola@cantv.net        [ Links ]

3. Elsen, S. (2003, 15. Oktober): “Lokale Ökonomie, Empowerment und die Bedeutung von Genossenschaften für die Gemeinwesenentwicklung - Überlegungen aus der Perspektive der Sozialen Arbeit”. RL:http://www.stadtteilarbeit.de/seiten/theorie/elsen/lokale_oekonomie_und_genossenschaften.htm        [ Links ]

4. “Genossenschaften” en: Handwörterbuch der Wirtschaftswissenschaft (HdWW). Ed. G.Fischer, Stuttgart y New York, Ed. J. B. Morh, Tübingen, Vandenhoek & Ruprecht, Göttingen/Zürich, pp. 540 – 571.        [ Links ]

5. Nothegger, Barbara: Land und Freiheit  (sobre cooperativa Catende en Brasil). En: http://www.datum.at/0306/stories/1790241/”         [ Links ]

6. Public Private Partnership: “http://www.neuegenossenschaften.de/“        [ Links ]

7. Singer, Paul: “Solidarische Ökonomie in Brasilien heute: eine vorläufige Bilanz". “Economía Solidaria en Brasil hoy. Una balanza provisional". Ponencia en el Congreso de Economía Solidaria en Berlin, Nov. 2006. Traducción por Clarita y Urs Müller-Plantenberg) 2006 en “http://de.wikipedia.org/wiki/Solidarische_Ökonomie“        [ Links ]

8. “Sunacoop creó sistema que evalúa efectividad de cooperativas” en ABN 27/12/2006 Caracas: “http://www.abn.info.ve/“        [ Links ]

9. “Genossenschaften” en: Staatslexikon. Ed. Verlag Herder, Freiburg, Basel, Wien. pp. 876-84        [ Links ]

10. The Community Development Society:  “http://www.comm-dev.org/” Websites consultados: Rebelion.org / dollarsandsense.org/Z Magazine/Foro Cooperativo Latinoamericano / CooperativoLA /        [ Links ]

11.Venezuela:MINEP/SUNACOP/Siscoop/Fondafa/Nudes/http://www.abn.info.ve/        [ Links ]

12. http://www.ciriec.ula.ve/        [ Links ]

13. http://www.saber.ula.ve/cayapa        [ Links ]

14. http://www.aporrea.org/educacion/n82527.html        [ Links ]

15. http://www.datum.at/0306/stories/1790241/        [ Links ]