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Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales
versión impresa ISSN 20030507
Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales v.14 n.1 Caracas abr. 2008
Política, protagonismo y rendición de cuentas en la Venezuela bolivariana
Julia Buxton y Jennifer McCoy
Julia Buxton es Senior Research Fellow en el Centro para la Cooperación Internacional, Departamento de Estudios de la Paz, Universidad de Bradford, Inglaterra. Sus publicaciones incluyen las siguientes: The Failure of Political Reform in Venezuela. (Ashgate, 2001); Venezuelas Contemporary Political Crisis in Historical Perspective, Bulletin of Latin American Research Vol. 24, nº 3, 2005; The Political Economy of Narcotic Drugs (Zed, 2006); National Identity and Political Violence: the Case of Venezuela, en W. Fowler y P. Lambert (eds): Political Violence and the Construction of National Identity in Latin America (Palgrave, 2007); y A South American Perspective en K. Omeje (ed.): Extractive Economies and Conflicts in the Global South: Multi-Regional Perspectives on Rentier Politics. (Ashgate, 2008). j.d.buxton@bradford.ac.uk
Profesora titular de Ciencia Política en la Universidad Estatal de Georgia y Directora del Programa para las Américas del Carter Center en Atlanta, Georgia. Sus publicaciones incluyen: Del Pacto de Punto Fijo al Chavismo, con David Myers (Editorial el Nacional, 2007); The Unraveling of Representative Democracy, con David Myers ((John Hopkins University Press, 2006); Do Politicians Learn from Political Crises? (North-South Center, 2000). Actualmente, está trabajando en un libro sobre el papel de la intermediación internacional durante el conflicto venezolano, 2002-2004. eb238@georgetown.edu
Resumen
El artículo introduce esta edición especial de la Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. Las autoras indican los principales temas y debates contenidos en las ponencias presentadas en la reunión del Latin American Studies Association Conference de 2007, celebrada en Montreal. Señalan el carácter pionero de la investigación cualitativa realizada, la importancia de las conclusiones sacadas de sus estudios de campo y la perspectiva de abajo hacia arriba y desde las bases que los trabajos tienen en común. Las autoras discuten el carácter transformativo del proyecto bolivariano, señalando tanto las oportunidades que ofrecen los nuevos procesos participativos, como sus innegables limitaciones.
Palabras clave: Movimientos de base, transformaciones, acción colectiva, rendición de cuentas.
Polítics, Protagonism and Accountability in Bolivarian Venezuela
Abstract
The article introduces this special edition of the Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. The authors outline the main themes and issues raised in the papers presented at the 2007 Latin American Studies Association Conference in Toronto, which are reproduced here. They draw attention to the innovative nature of the qualitative research that is presented, the importance of the insights produced by the authors solid field work and the bottom-up, grassroots perspective common to these essays. The authors explore the transformative nature of the Bolivarian project, drawing attention to both the opportunities presented by the new participatory processes, and also to the limitations.
Keywords: Grassroots Experience, Transformations, Collective Action, Accountability.
Los artículos incluidos en este tema central1 representan un avance importante en el estudio de la política venezolana contemporánea. Al explorar iniciativas participativas, sus impactos y sus modalidades, rompen con la tendencia a visualizar lo que sucede en Venezuela a través del concepto de populismo y de preconcepciones subjetivas (positivas o negativas) hacia la figura del presidente Hugo Chávez. Esta tendencia elitista y personalista de enfocar a Chávez, especulando siempre sobre el problema de sus motivaciones, ha distraído nuestra atención de los cambios y desarrollos complejos que se han producido en la sociedad venezolana durante la última década en las bases. Los autores(as) exploran iniciativas participativas de abajo hacia arriba y, al hacerlo, ayudan a comprender los motivos de la popularidad del gobierno, así como sus limitaciones.
Una segunda característica de los usuales análisis contemporáneos sobre Venezuela es la ausencia de investigación de campo seria y de calidad. Los juicios expresados en un momento determinado suelen reflejar posturas, actitudes y opiniones típicamente formuladas a una gran distancia (geográfica o metafísica) de lo que pasa en el terreno mismo. Por vía de contraste, las ponencias presentadas en la conferencia de LASA de 2007 se sustentan en un compromiso con el proceso de cambios y en discusiones e interacción con, y observación de, comunidades afectadas por las iniciativas participativas del gobierno. Ponen en evidencia mecanismos de rendición de cuentas y de inserción en el proyecto bolivariano que son subestimados o ignorados por quienes abordan el problema desde la perspectiva de la escuela de análisis populista.
Una última contribución valiosa de carácter general para todos los trabajos está relacionada con la metodología. Cuando investigadores(as) han explorado los datos de las políticas del gobierno chavista, la tendencia ha sido hacerlo sobre bases cuantitativas. Números, datos y estadísticas han sido cotejados, procesados y proyectados sin que se aporte gran cosa respecto al impacto en términos de participación, empoderamiento y el sentido de pertenencia. ¿Cómo se sienten hoy los ciudadanos venezolanos?, ¿cómo han cambiado sus vidas?, ¿cuál ha sido su experiencia? Son cuestiones difíciles de captar pero es crucial para entender el apoyo logrado por el bolivarianismo, aun cuando ahora haya indicios de que se está debilitando.
El abordaje de algunos de nuestros autores(as) es más bien cualitativo y precisamente por eso nos ayudan a entender lo que pasa. A través de entrevistas, análisis históricos y un análisis del panorama legal, nos permiten captar los sentimientos, las expectativas, las capacidades y el potencial de los ciudadanos, de las comunidades, de las instituciones y de los partidos políticos. Esta información cualitativa proporciona al científico social o político material susceptible de procesamiento. Estos artículos nos ofrecen elementos para entender el comportamiento político en una sociedad cambiante y polarizada, las limitaciones institucionales de la revolución bolivariana, las líneas de continuidad con el pasado y las implicaciones para el futuro político del país.
Los artículos de Melcher y López Maya tienen en común un énfasis en los antecedentes históricos de las iniciativas participativas y cooperativas contemporáneas. Sus contribuciones indican la importancia y alcance de la organización participativa y cooperativa en áreas urbanas y rurales antes de que Chávez llegara al poder en 1999. Señalan la necesidad de colocar los análisis contemporáneos de la política gubernamental de promoción de la participación dentro de su contexto histórico. De hecho, es imprescindible entender los orígenes organizativos de los movimientos de la comunidad y cooperativos para apreciar la legitimidad, la durabilidad y la sustentabilidad de políticas actuales que buscan promover la economía social, el desarrollo rural y la democracia protagónica.
Es más, al trazar los orígenes históricos, estos capítulos nos proporcionan información también de lo que fue la organización social durante la era puntofijista. Los politólogos han abordado el período de Punto Fijo invariablemente enfocando los sistemas partidistas y las instituciones. Más allá del trabajo de López Maya, no se encuentran investigaciones sobre los barrios o las áreas rurales y, cuando, en los 80 y 90, los académicos abordaron el problema de la sociedad civil, se dirigían a las experiencias participativas de los sectores más acomodados. Al reconstruir los orígenes de la organización de las comunidades, estos autores empiezan a captar la historia social de sectores que hasta el momento habían estado invisibilizados en nuestros análisis de la democracia y el desarrollo en la Venezuela contemporánea.
Estas genealogías históricas también nos resultan muy valiosas para identificar los parámetros de autonomía. Una de las grandes debilidades del abordaje populista es la tendencia considerar las bases populares de la sociedad el pueblo como si fueran poco racionales y, además, ingenuas, como si se tratara de gente ciega, cooptada e incorporada pasivamente a un proyecto autoritario. Sin embargo, al ubicar las iniciativas participativas y cooperativistas de la comunidad dentro del contexto histórico más amplio, estas ponencias señalan la vitalidad del protagonismo de las bases y así ayudan a explicar cómo el gobierno chavista ha logrado la imbricación entre sus políticas y la sociedad civil. Al mismo tiempo, se evidencia la renuencia de las comunidades a permitir que oportunidades de desarrollo local sean controladas, politizadas o manipuladas desde arriba. De hecho, estas contribuciones sugieren que la administración Chávez está mucho más condicionada por una dinámica desde abajo de lo que se suele reconocer. Bases populares, lejos de aparecer cooptadas, se presentan como autónomas y comprometidas.
La imagen que queda entonces es de una ciudadanía capaz de articular sus demandas frente a los representantes del gobierno, ejerciendo su autonomía y presionando para que haya respuestas eficaces frente a los compromisos asumidos. Más importante aún, estas ponencias demuestran que mucha gente se siente de verdad empoderada, comprometida y escuchada a través de su participación en proyectos comunitarios y cooperativos. Es evidente que estos proyectos han facilitado la emergencia de condiciones favorables al diálogo en la comunidad y a la creación de capital social. Por supuesto, hace falta más investigación empírica y sería arriesgado suponer que las conclusiones de estas ponencias, basadas todas en investigaciones puntuales de un alcance geográfico limitado, pudieran extrapolarse alegremente. Sin embargo, queda evidenciado que la comunidad académica debe aprovechar para construir sobre las bases de esta investigación cualitativa ya adelantada. Es preciso tomar en serio la evidencia de mejoramientos en la capacitación y percepciones de empoderamiento, y no despreciarla como un truco maquiavélico de los chavistas diseñado para controlar las bases de la sociedad venezolana, o como una simple prolongación del clientelismo político de la época puntofijista.
Mientras que estos dos artículos nos invitan a considerar las continuidades y las rupturas entre las prácticas puntofijistas y las estrategias bolivarianas para la movilización y el empoderamiento políticos, también nos obligan a preguntarnos respecto a nuestra falta de herramientas analíticas para entender los cambios en las modalidades de participación en Venezuela. Sabemos muy poco respecto a organizaciones sociales y civiles vinculadas a o hasta promovidas por el mismo Estado. Ha habido una tendencia muy marcada, en la academia y entre los responsables de definir políticas, de descartar como altamente perjudicial este tipo de desarrollo organizacional, como un simple intento de parte del gobierno de controlar la organización social. Queda como duda si, en efecto, es eso siempre así.
En una época en que el financiamiento externo para la promoción de la democracia se ha transformado en una verdadera industria, estos trabajos plantean una serie de preguntas importantes relacionadas con el problema de las organizaciones promovidas por el Estado. Primero, ¿cómo se supone que la gente pobre, típicamente lejana a las ONG, va a financiar sus intentos de organizarse? El padrón dominante en lo que se refiere al financiamiento de actividades diseñadas a promocionar la democracia es de organizaciones y grupos comprometidos con los valores prevalecientes en los países occidentales: de democracia liberal, de integración global y de mercado libre. Pero ¿qué pasa con aquellos grupos que no comparten estos objetivos o que simplemente se interesan por el desarrollo de servicios de bienestar para sus comunidades? Si un gobierno elegido democráticamente está dispuesto a apoyar la organización de la sociedad civil, ¿esto significa necesariamente que los beneficiarios están obligados o controlados?
La evidencia inicial que tenemos de Venezuela aun cuando limitada sugiere que estas organizaciones pueden ser autónomas y responsables, que pueden responder a demandas populares y que son capaces de contribuir al fomento de la participación y de la formación de capital humano. En lugar de asumir las gríngolas occidentales al abordar las organizaciones asociativas, y juzgar a Venezuela sobre la base de mecanismos procedimentales, reificando la noción de una sociedad civil autónoma, estos artículos hacen hincapié en la necesidad de ser realista respecto a las distintas formas de sociedad civil, de organización social, de participación y de modelos de democracia. La cuestión central no es la fuente del financiamiento, sino hasta qué punto lo que se financia contribuye al cambio y construye oportunidades reales para un compromiso cívico y la correspondiente rendición de cuentas.
Otra cosa que estos dos trabajos tienen en común es la insistencia en colocar sus proyectos puntuales de investigación dentro del contexto más amplio de la agenda social del gobierno. Melcher y López Maya enfatizan la importancia de un abordaje holístico al entender e identificar complementariedades entre las distintas iniciativas individuales. Por otra parte, son críticos, en un sentido constructivo. Todos los autores identifican una brecha sustancial entre la legislación y los pronunciamientos por un lado, y la realidad en el terreno, por el otro. Hay una tendencia marcada hacia el personalismo, una débil institucionalización de las iniciativas hasta el momento y problemas relacionados con transparencia, regulación y rendición de cuentas. Es a través de un análisis de los marcos legales que las autoras precisan sus críticas respecto a las iniciativas que se han adelantado. Coinciden en afirmar que la implementación de estos proyectos está caracterizada por desviaciones respecto a lo que manda la ley. Se hace evidente una serie de limitaciones organizacionales e institucionales que, de no superarse, impediría la consolidación de los cambios adelantados. Hay un reconocimiento de la ausencia de regulaciones y supervisión y las autoras coinciden en destacar la importancia de individuos particulares en la jerarquía estatal para garantizar la implementación de los proyectos. Esta dependencia de individuos comprometidos en el gobierno y de los contactos personales, en lugar de un procedimiento institucional consagrado y confiable, luce como una debilidad seria para el proyecto revolucionario.
En otros tres artículos de este tema central se proporciona un análisis más teórico de las mismas cuestiones relacionadas con la potencialidad transformativa de las modalidades nuevas de democracia participativa y protagónica, y allí se llegan a conclusiones distintas entre sí. Ellner luce agnóstico, García-Guadilla es más bien pesimista y Hellinger más optimista. Además, utilizan diferentes metodologías. Ellner discute la dinámica de la revolución bolivariana a escala nacional desde la perspectiva de dos teorías sobre las luchas independentistas del Tercer Mundo; García-Guadilla utiliza la teoría sobre movimientos sociales para analizar dieciocho consejos comunales locales y Hellinger usa encuestas locales para examinar actitudes hacia la democracia y la tolerancia en determinados barrios.
De todas maneras, estas distintas contribuciones apuntan hacia dos problemas fundamentales para la democracia participativa. Primero, ¿pueden formas locales de organización ciudadana generar mecanismos nuevos para hacer que el Estado rinda cuentas, distintos a aquellos identificados con la democracia liberal, es decir, con los checks and balances de la tradicional separación de poderes? Segundo, ¿debe considerarse la democracia participativa utópica, por suponer que movimientos espontáneos y ad hoc pudieran organizarse de manera pragmática para lograr autonomía, institucionalización, sustentabilidad, rendición de cuentas y eficacia?
El primer asunto depende de la capacidad de los movimientos sociales u organizaciones ciudadanas de mantener su autonomía frente al Estado. Como señala Ellner, la teoría tercermundista desde abajo es opuesto al Estado; sin embargo, en Venezuela, el Estado (o el Presidente) ha iniciado la mayoría de los modelos organizativos de participación intentados durante el curso de la revolución bolivariana desde los círculos bolivarianos hasta las Unidades de Batalla Electoral (UBE) y los Consejos Comunales. Ellner propone una síntesis del movimiento desde abajo (poco práctico y demasiado idealista en su forma pura) con las estrategias estatales de promoción de programas y de defensa de la soberanía del Estado. Tal síntesis, argumenta, requiere de una democratización interna y un debate ideológico clarificador al interior del PSUV. De hecho, la falta de debate y de consultas, antes de iniciar varias reformas durante el curso de la revolución bolivariana, representa oportunidades perdidas y contribuyeron a la polarización.
El estudio que nos ofrece García-Guadilla de doce consejos comunales populares y seis de clase media es más pesimista respecto al potencial para participar en la toma de decisiones por parte de grupos de ciudadanos organizados autónomamente. Ella encuentra evidencia de cooptación por parte de los partidos políticos, más control social que soberanía popular, una ausencia de la capacidad y la experticia necesarias para una sustentabilidad a largo plazo, más discriminación que inclusión y una competencia para acceder a los recursos del Estado que impide la creación de redes más amplias formadas en función de intereses colectivos.
Por vía de contraste, el estudio de Hellinger encuentra indicios esperanzadores para la recuperación de las bases para políticas consensuadas. La encuesta muestra altos índices de tolerancia tanto en los sectores populares como en la clase media, apoyo a la igualdad de derechos y a la inclusión social en las urbanizaciones de clase media, y altos niveles de participación política en los barrios. Sin embargo, tanto él como Ellner advierten respecto a los riesgos de eliminar las burocracias y los partidos políticos como intermediarios entre el ciudadano y el Estado, porque podría simplemente promover estructuras clientelares y una relación caudillo-masa.
En definitiva, estos trabajos se han dedicado básicamente al problema de cómo organizar la sociedad y los procesos de toma de decisiones en forma colectiva. No obstante, por detrás de estos problemas están siempre las luchas por el poder y el control sobre recursos, por la redistribución y la inclusión. Las investigaciones presentadas aquí, con su énfasis en el pueblo, las organizaciones de masa y los nuevos modelos de participación y empodera-miento, constituyen un excelente punto de partida para analizar el potencial transformador de los cambios adelantados.
En sus conclusiones, todos los autores señalan el carácter coyuntural de sus análisis. Sus investigaciones y sus escritos reflejan el momento en que se efectuaron, dentro de un contexto notorio por los ritmos de cambio y por la polarización reinante. Resulta muy difícil pues llegar a conclusiones definitivas respecto al carácter transformativo de los proyectos, su sustentabilidad, sus perspectivas a largo plazo. Se trata de un período de experimentación, de eclecticismo en cuanto a políticas y organización y de innovaciones participativas. Pero no se puede descartar a estas iniciativas participativas como simples mecanismos clientelares. Estas nuevas formas de participación son relativamente jóvenes y requieren de tiempo para legitimarse, enraizarse y consolidarse. Sería muy miope simplemente despreciarlas.
Nota
1 En este artículo las autoras comentan cinco trabajos que se presentaron en LASA-2007 en el panel Política, protagonismo y rendición de cuentas (Montreal, 2007), que forman parte del corpus de este tema central de la Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. Por su agudeza y excelencia nos ha parecido valioso incorporarlo. En puntos generales se hicieron ajustes mínimos de redacción para incorporar al artículo que no formó parte del panel pero que comparte apreciaciones aquí dichas.











