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Tiempo y Espacio

versión impresa ISSN 1315-9496

Tiempo y Espacio v.21 n.56 Caracas dic. 2011

 

La memoria de Barinas en los libros de Virgilio Tosta

Tarcila Briceño*

* Este ensayo fue publicado en la revista Qué Leo N0. 51 noviembre 2007

Cuando revisamos el trayecto que ha seguido la obra escrita de Virgilio Tosta, encontramos que mantiene una secuencia coherente, llena de sentido histórico, prolongada en el tiempo y el espacio. Y es que don Virgilio, como se le llamaba entre amigos, concientemente recorrió ese camino. Desde el año 1959, se propuso un amplio proyecto de investigación, aunque en ese momento no se usaba ese nombre, tal como lo deja ver en la Introducción a la Historia Colonial de Barinas, cuando dice que es “el primer volumen de la Historia Colonial de Barinas [....] cuya culminación, sin duda, nos llevará varios años”. En ese libro, parte de “los más remotos días”, como él llama al tiempo de los indios Caquetíos y Achaguas en los llanos de Barinas, y luego se detiene en la fundación de la ciudad en la terraza de Altamira y en los cincuenta años que transcurren hasta 1628, cuando sus vecinos la trasladan a la Mesa de Moromoy. En aquella oportunidad, el autor proponía el desarrollo de la investigación en la siguiente forma: un segundo volumen que comprendería el lapso de 1628 a 1786, dos siglos fundamentales en la consolidación de la ciudad y su región, durante los cuales Barinas se establece definitivamente en la llanura y desarrolla ampliamente la economía del tabaco y el ganado como eje comercial. Un tercer volumen, estaría dedicado al corto lapso que duró la Provincia de Barinas. Con ello cerraría el ciclo de la época colonial. Pero no se quedaría en ese punto, el mismo Tosta, al referir su plan de trabajo, nos dice “estaríamos en condiciones de seguir trabajando en torno a la trayectoria histórica de esta región”, la lucha por la Independencia, y “las múltiples peripecias de que fue teatro la geografía barinesa durante el siglo XIX y en los primeros años del siglo que vivimos”. Ahora cuando releemos esta Introducción, nos sorprende la claridad que tenía el autor, en aquél momento, hablamos del año 1959, sobre el alcance y dimensión de la investigación que se proponía hacer. Este hecho llama la atención, sobre todo porque no era frecuente, ni era práctica de las instituciones educativas, establecer una política de investigación en forma sistemática, especialmente en el campo de la historia.

Cuando termina la dictadura perezjimenista, Virgilio Tosta ya tenía numerosas publicaciones en el orden del pensamiento sociológico y político. Fermín Toro, Francisco Tosta García, Andrés Bello, Juan Vicente González; así como algunos “ilustres barineses”, como él los llama, habían sido objeto de su atención.

En el primer año de la democracia, ocurre un hecho que debió ser definitivo en la vida personal e intelectual de Virgilio Tosta, cuando es nombrado Gobernador de Barinas. Él mismo contaba, que el interés por conocer a fondo la historia de esta ciudad, lo llevó a indagar las raíces fundacionales del gentilicio; y para ello, se metió en los más variados archivos y desempolvó viejas y desconocidas fuentes documentales. Desde ese momento, como lo hemos dicho en otro trabajo, y siguiendo el rumbo que había trazado don Fernando de Miyares primer Gobernador de la Provincia, Virgilio Tosta empezó a recorrer villas, pueblos y ciudades, cuyas memorias y aconteceres fue recogiendo y analizando para luego historiarlas. Armado de una férrea disciplina, de un agudo sentido del análisis, de una prosa limpia y depurada y de una gracia en el decir, Virgilio Tosta , comenzó el viaje por la historia de los llanos, de los ríos, del tabaco, hasta llegar a culminar su periplo, con la pluma de garza, la imprenta, los inmigrantes, y ya en el siglo XX, los últimos signos de la cultura agraria y rural.

El proyecto que Virgilio Tosta se trazara en aquellos años se cumplió con creces y casi tal como él se lo había propuesto inicialmente. Representa el trabajo y la dedicación constante de más de cuatro décadas, que se ha visto culminado en la publicación que hiciera, entre 1993 y 1999, la Academia Nacional de la Historia de la Historia de Barinas en cinco tomos. Y forman parte fundamental del mismo, además de folletos y artículos las siguientes obras: Historia Colonial de Barinas, Altamira de Cáceres, Tomo I (1962), Historia Colonial de Barinas, Siglo XVII. TomoII (1967). Crónica de Barinas, Tomo I-II, (1970). La Provincia de Barinas, publicado en 1976, como un homenaje a los cuatro siglos de existencia de esta ciudad. Pueblos de Apure. Orígenes Históricos, (1976). Ciudades, Villas y pueblos barineses, (1977). Pedraza, La Peregrina, (1978). Familias, Cabildos y Vecinos de la Antigua Barinas, (1980). Economía y Poblamiento de Barinas, (1982). Galeria de Ilustres barineses, (1990).

En el balance general que pudiéramos hacer de este amplio trabajo de investigación, destaca la valiosa información que el autor suministra, al punto de sorprender al lector, la acuciosidad en el manejo de las fuentes. Tosta, como lo dijera en la Introducción ya mencionada, se propuso hacer una reconstrucción lo más “fiel y exacta” posible de la trayectoria histórica de la ciudad y de la región, pero al final del recorrido, vemos que su obra no se queda allí, va mucho más allá y logra construir un espacio lleno de contenido histórico, antropológico y sociológico en el cual se van ensamblando coherentemente el tiempo corto, el de los hechos, con el de largo aliento y duración.

Virgilio Tosta, en una fructífera labor de varias décadas, construye una monumental obra, que arranca desde los días iniciales de la Ciudad de Barinas, en Altamira, pasa por las sucesivas mudanzas en la terraza de Moromoy y las orillas del río Santo Domingo para continuar con el establecimiento de los pueblos y misiones desparramados en la llanura, hasta llegar a la formación de la Provincia de Barinas en 1786, cuando se le integran los llanos de Apure, Portuguesa y parte de Cojedes. Luego se recrea en los años de la guerra y el largo Siglo XIX, para remontarse a las primeras décadas del XX, cuando comienzan a despuntar ligeros atisbos de modernización en la “magnifica” y a la vez pueblerina ciudad, la “Muy Noble y Leal”.

Con su obra, Virgilio Tosta, no sólo echa las bases de la memoria fundacional de la región barinesa, sino que traza los elementos que permiten comprender la conformación de la territorialidad de los llanos centro-occidentales venezolanos. Hilvanado finamente diferentes ejes temáticos, nos va refiriendo, la ocupación del territorio desde el Siglo XVI, las actividades económicas, la estructuración de las primeras familias, las élites, las desigualdades étnicas y sociales, los códigos y signos culturales; todos ellos, hilos conductores que se fueron tejiendo en un largo proceso de consolidación de la región histórica, que nos ayudan a entender el papel que tuvieron estos espacios regionales en la configuración de la nación.

Si partimos de la idea que desarrolla Mario Briceño Iragorry en Mi infancia y mi pueblo, cuando dice que el sentido de patria está ligado profundamente al mundo de la infancia, a la tierra natal y a los antepasados, podríamos encontrar una explicación a la constancia y dedicación que ha empeñado Virgilio Tosta en su tarea de historiar casi exhaustivamente la memoria de Barinas y sus pueblos. Y es que el amor entrañable que lo unió a esta ciudad, no encontró mejor forma de expresarse sino ahondando en el conocimiento de su historia. Entendiendo este proceso como un acto de maduración a lo largo de los años y como el resultado de un profundo análisis e interpretación elaborado en un impecable discurso historiográfico.

Después de completar ese círculo que gira en torno a la mirada hacia los otros, Virgilio Tosta, en sus últimos años, regresa y comienza un nuevo viaje para verse a sí mismo, en su memoria, en el recuento de su propia vida. Y allí de nuevo se encuentra con los llanos, con los ríos, en dos pequeños pueblos: Guadarrama y El Baúl, lugares afectísimos donde transcurre su infancia. Con el nombre de El paludismo jugaba garrote en El Baúl (2004), Virgilio Tosta nos ofreció hace unos años, su último libro, que con un estilo narrativo autobiográfico, bien puede formar parte de aquel gran proyecto de reconstrucción histórica que había iniciado tiempos atrás. En este libro el autor de manera sorprendente, con un estilo muy particular a veces dickensiano, logra conjugar su propia historia de vida con la del llano y la de la ciudad. Y sin proponérselo abunda en datos y consideraciones que tienen un valioso significado histórico. Hurgando profundamente en sus vivencias de niño y de adolescente, en su familia, en la imagen paterna, y en la memoria de su pueblo, Virgilio Tosta encuentra, aunque él no lo dice expresamente, el fundamento existencial de su fecundo trabajo intelectual y de su ejemplar vida ciudadana.