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Revista de Ciencias Sociales

versión impresa ISSN 1315-9518

Revista de Ciencias Sociales v.15 n.2 Marcaibo jun. 2009

 

Clases sociales en la parroquia Olegario Villalobos municipio Maracaibo

Parra Olivares, Javier E.* Peña R., Rosa Mercedes **

* Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales mención Gerencia. Universidad del Zulia, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Maracaibo, Venezuela. E-mail: javierparraolivares@gmail.com.

** Socióloga, Mgs. en Gerencia Pública. Universidad Bolivariana de Venezuela, sede Zulia. E-mail: merce0598@hotmail.com

*** Financiado por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad del Zulia. Maracaibo, Venezuela.

Resumen

En este artículo se exponen los resultados de un estudio sobre clases sociales efectuado en la parroquia Olegario Villalobos del Municipio Maracaibo del Estado Zulia, Venezuela, en el año 2006, que forma parte de un proyecto de investigación más amplio denominado: “Clasificación Social de las Parroquias del Municipio Maracaibo del Estado Zulia***. Así mismo, presenta los aspectos metodológicos desarrollados en un proceso de clasificación social que combina las concepciones marxista y funcionalista, mediante la operacionalización de la variable clase social en dos dimensiones, a saber: clase-categoría y clase- situación. La mayor utilidad de este trabajo se encuentra en el aporte que puede representar para diferenciar clases sociales en espacios político-territoriales pequeños, en los cuales no están presentes factores de orden social más global como el poder político y la acumulación de riqueza en ciclos productivos de gran escala. Los resultados obtenidos muestran la existencia de cuatro (4) clases sociales en la Parroquia Olegario Villalobos: “Los pequeños propietarios”, “La clase del diploma”, “La modesta clase media” y “La clase subempleada”.

Palabras clave: Clase social, estratificación social, clase-categoría, clase-situación, Parroquia Olegario Villalobos.

Social classes in the Olegario Villalobos Parish, Municipality of Maracaibo

Abstract

This article reports the results of a study carried out regarding social classes in the Olegario Villalobos parish of the Maracaibo municipality, State of Zulia, in 2006, which is part of a much broader research project titled: Social classification of the Parishes in the Maracaibo Municipality of the State of Zulia. The article also presents the methodological aspects involved in the social classification process that combines Marxist and functionalist concepts, by operationalizing the social class variable in two dimensions: class-category and class-situation. The greatest utility of this work is the contribution of differentiating social classes in small political-territorial spaces, where factors of a more global social order, such as political power and the accumulation of wealth in large-scale productive cycles, are not present. Results show four (4) social classes in the Olegario Villalobos Parish: I “The small proprietors”; Social Class II, “The diploma class”; III, “The modest middle class”; and IV, “The Underemployed Class.”

Key words: Social class, social stratification, class-category, class-situation, Olegario Villalobos parish.

Recibido: 08-09-07  Aceptado: 09-02-18

Introducción

Este artículo presenta los resultados de una investigación sobre clases sociales en la parroquia Olegario Villalobos del Municipio Maracaibo del Estado Zulia en el año 2006, como parte de un proyecto más amplio denominado: Clasificación Social de las Parroquias del Municipio Maracaibo del Estado Zulia.

La clasificación se basa en la operacionalización del concepto de clase social, que fue desarrollada en el año 2004 y publicada en 2008 (Parra et al, 2008). De esta operacionalización surgieron dos dimensiones teóricas que posibilitaron la clasificación social de los habitantes de la parroquia Olegario Villalobos de Maracaibo, a saber: clase categoría, derivada de la teoría marxista de las clases sociales o perspectiva crítica del conflicto y clase situación (Briceño-León, 1992), tomada de la teoría de la estratificación funcionalista o perspectiva no crítica del orden (Kerbo, 1998).

Este trabajo alcanza su mayor utilidad en el aporte que puede representar para diferenciar clases sociales en espacios político-territoriales pequeños, en los cuales no están presentes factores de orden social más global como el poder político y la acumulación de riqueza en ciclos productivos de mayor escala económica.

1. Aspectos metodológicos

La investigación de tipo descriptivo se realizó en el año 2006. Se consideró como universo a todas las familias que habitan en la parroquia Olegario Villalobos, ubicada al noreste del municipio Maracaibo, con una superficie de 14,5 km2 (Strauss et al., 2000).

El trabajo de campo incluyó la aplicación de un cuestionario integrado por preguntas cerradas, abiertas y de opción de respuestas múltiples, probado en la parroquia Coquivacoa en un estudio anterior (Carrillo et al, 2004), que arrojó una confiabilidad de 95% con la técnica de prueba y re-prueba.

El cuestionario se aplicó a 98 familias mediante entrevista personal a jefes(as) de hogar o a su cónyuge. Las familias fueron seleccionadas a partir de un diseño de muestreo aleatorio estratificado con asignación igual por conglomerados en dos etapas (Parra, 2006), asumiendo como estratos estadísticos a los barrios y urbanizaciones (sectores) de la parroquia, cuyo número alcanzó a 49 en total (41 urbanizaciones y 8 barrios) y como conglomerados a las manzanas dentro de cada barrio y/o urbanización (sector).

El tamaño de la muestra (98 familias) se estableció aspirando una confianza de 90% y un error máximo admisible de 0,05 (5%) para las estimaciones de los parámetros de todos los indicadores cualitativos. Así mismo, se empleó una varianza de 0,09 para el indicador clave Tipo de Vivienda, obtenido en el estudio previo realizado en la parroquia Coquivacoa de Maracaibo.

En cada sector o estrato estadístico se tomó una muestra aleatoria de 2 manzanas (Etapa 1) y dentro de cada una de éstas se seleccionó al azar una vivienda (Etapa 2) para aplicar el instrumento de recolección de datos a la familia residente en ella.

A partir de los datos se identificaron todas las posibles combinaciones de la dimensión clase categoría asignando así los indicadores claves del proceso de trabajo socialmente organizado. Luego, se combinaron esas categorías con los indicadores claves de la estratificación (clase situación); por último se elaboró un análisis multivariado con la información recolectada y procesada para obtener la clasificación final.

2. Dimensiones del concepto de clase social

La variable clase social se desagregó en dos dimensiones que derivan del planteamiento de las dos perspectivas teóricas mencionadas anteriormente (marxismo y funcionalismo). Las dimensiones son las siguientes:

2.1. Clase-Categoría: reflejo del trabajo socialmente organizado

Esta dimensión retoma los nexos que establecen los individuos entre si y con los medios de trabajo que devienen en el trabajo socialmente organizado. Es una reconstrucción teórica que se realizó, desde la perspectiva marxista, para hacer operativo el concepto de clase social (Parra et al., 2006). Se concibe como clase-categoría a los lugares existentes en los procesos de trabajo que varían en relación al tipo de propiedad o posesión de los medios de trabajo, al tipo de trabajo (manual o intelectual) y al control que se ejerza o no sobre el proceso productivo (Briceño-León, 1992).

Con la finalidad de identificar las clases-categorías, se registraron las formas de trabajo manifestadas por cada individuo entrevistado en la parroquia Olegario Villalobos, así como la manera como realiza el proceso de trabajo, las herramientas utilizadas, la calificación exigida para el trabajo que desempeña y su condición laboral, entre otros. En síntesis, se exploraron las posibles funciones que ejecuta con regularidad en su puesto de trabajo.

Se analizó, por separado, cada modalidad de trabajo a partir de los indicadores claves de la teoría marxista de las clases sociales (Althusser y Balibar, 1970): propiedad (P), dividida en cuatro categorías: propietarios-poseedores (P1), propietarios-no poseedores (P2), poseedores–no propietarios (P3) y no propietarios–no poseedores (P4), tipo de trabajo (F), diferenciado como trabajo manual (F1), trabajo intelectual (F2) o trabajo manual e intelectual al mismo tiempo (F3) y control del proceso de trabajo (K) (Dahrendorf, 1974), cuyos posibles atributos son control (K1) o no control (K2). De esta forma se identificaron todas las combinaciones de esos 3 indicadores y se procedió a asignar cada individuo a una clase-categoría, de acuerdo con los rasgos específicos que presentaba el trabajo u oficio desempeñado, lográndose así definir todas las clases-categorías existentes, resultando en total once (11), como se puede apreciar en la Tabla I.

Tabla I. Clases-categoría observadas en la Parroquia  Olegario Villalobos de Maracaibo

Clases-categoría observadas

Frecuencia

Porcentaje

Propietario-poseedor, controla proceso y realiza Trabajo manual

21

21,4

Propietario-poseedor, controla proceso y realiza Trabajo intelectual

6

6,1

Propietario-poseedor, controla proceso y realiza Trabajo manual e intelectual

3

3,1

Propietario-no poseedor, controla proceso y realiza Trabajo manual

2

2,0

No Propietario-poseedor, controla proceso y realiza Trabajo intelectual

6

6,1

No Propietario-poseedor, controla proceso y realiza Trabajo manual e intelectual

1

1,0

No Propietario-no poseedor, controla proceso y realiza Trabajo intelectual

17

17,3

No Propietario-no poseedor, controla proceso y realiza Trabajo manual e intelectual

2

2,0

No Propietario-no poseedor, no controla proceso y realiza Trabajo manual

11

11,2

No Propietario-no poseedor, no controla proceso y realiza Trabajo intelectual

21

21,4

No Propietario-no poseedor, no controla proceso y realiza Trabajo manual e intelectual

8

8,2

Total

98

100,0

Fuente: Elaboración propia.

Desde esta perspectiva se consideraron los oficios o trabajos señalados por los entrevistados al momento de la visita, los cuales se clasificaron y codificaron sobre la base de algunas ramas de la economía, resultando en 6 categorías ocupacionales: empleado del sector público, empleado del sector privado, patrono o empleador, servicio doméstico, ayudante familiar no remunerado y trabajador por cuenta propia. En estas categorías ocupacionales se conjugaron las clases-categorías resultantes anteriormente pues, cada labor o actividad desempeñada por los individuos entrevistados está representada por una modalidad de trabajo específica (Atencio et al., 2005).

En la Tabla II se presenta la clasificación cruzada de la clase-categoría y la categoría ocupacional resultantes, mostrando el número de individuos que se ubicó en cada combinación de los atributos de ambos indicadores.

   

EMPLEADO

DEL SECTOR

PUBLICO

EMPLEADO

DEL SECTOR

PRIVADO

PATRONO O

EMPLEADOR

SERVICIO

DOMESTICO

AYUDANTE

FAMILIAR NO

REMUNERADO

TRABAJADOR

POR CUENTA

PROPIA

Total

C

L

A

S

E

 

 

C

A

T

E

G

O

R

I

A

Propietario-poseedor,

controla proceso y realiza

Trabajo manual

1   1     19 21

Propietario-poseedor,

controla proceso y realiza

Trabajo intelectual

  5       5 6

Propietario-poseedor,

controla proceso y realiza

Trabajo manual e intelectual

1   1     1 3

Propietario-no poseedor,

controla proceso y realiza

Trabajo manual

          2 2

No Propietario-poseedor,

controla proceso y realiza

Trabajo intelectual

1 2 1     2 6

No Propietario-poseedor,

controla proceso y realiza

Trabajo manual e intelectual

          1 1

No Propietario-no poseedor,

controla proceso y realiza

Trabajo intelectual

9 6 2       17

No Propietario-no poseedor,

controla proceso y realiza

Trabajo manual e intelectual

  2         2

No Propietario-no poseedor,

no controla proceso y realiza

Trabajo manual

3 2   3 1 2 11

No Propietario-no poseedor,

no controla proceso y realiza

Trabajo intelectua

13 7       1 21

No Propietario-no poseedor,

no controla proceso y realiza

Trabajo manual e intelectual

4 4         8
Total 32 23 10 3 1 29 98

2.2. Conexión teórica de la clase-categoría con la clase-situación

El puente entre las dos dimensiones del concepto de clase social es una estrategia metodológica que surge en el intento de lograr el proceso de confluencia entre las dos corrientes teóricas asumidas (marxismo y funcionalismo) para lograr una clasificación social. Esto permite entender cada uno de los procesos que se dan desde el sitio de trabajo, de acuerdo al lugar que ocupa el individuo en el proceso de producción, hasta llegar al modo como manifiesta su situación de clase, derivado en un estilo de vida determinado.

En otras palabras, la mencionada conexión o mediación intenta aclarar el proceso por el cual los individuos como categorías económicas del trabajo socialmente organizado pasan a ser considerados clases sociales concretas de individuos con estilos o modos de vida diferenciados, que constituyen diferentes clases-situaciones.

Esta conexión se logró agregando a los indicadores claves de la propuesta marxista, los indicadores ingreso y calificación; este último desde el punto de vista de la preparación requerida para el trabajo u oficio que desempeña el individuo. Es decir, a los indicadores de la propuesta marxista ya mencionados (propiedad, control del proceso de producción y tipo de trabajo), se les agregaron dos utilizados por la corriente funcionalista (Ingresos y Calificación).

Los dos indicadores incluidos quedaron categorizados así: Ingresos familiares mensuales (I) en cuatro: a) los ingresos altos, con más de 11 salarios mínimos para el grupo familiar (I1), b) los medio-altos comprendidos entre 6 y 11 salarios mínimos (I2), c) los ingresos medio-bajos, que abarcan entre 3 y 5 salarios mínimos (I3) y d) los ingresos bajos correspondientes a menos de 3 salarios mínimos (I4).

Para la Calificación (Q) se establecieron 3 grupos: a) el primero que requiere alta experiencia y tecnificación, pericias afinadas y capacidad de abstracción o calificación universitaria (Q1), b) el segundo, demanda preparación técnica, educación de tipo medio o una experiencia que no implica sino una pericia media y un nivel de abstracción medio (Q2); y c) el tercero que precisa una preparación rudimentaria, en el cual se puede requerir apenas una educación primaria, casi o ninguna experiencia y debe tenerse pericias afinadas aunque no capacidad de abstracción (Q3).

Luego se procedió a establecer todas las posibles combinaciones de los cinco indicadores mencionados, resultando igual a 288 casos. En este estudio se observó solamente la presencia de 24 de esas 288 combinaciones.

2.3. Clase-Situación: reflejo de la división social del consumo

La clase-situación refleja la división social del consumo al mostrar las diferencias en los estilos de vida, al tiempo que permite su conformación en grupos con similares condiciones reales de existencia. La clase-situación refiere, por una parte, la posesión y consumo de bienes y servicios y, por otra, la manera como son consumidos. En otras palabras, resume el estilo de vida de los sujetos reales (Briceño-León, 1992).

Las clases-situaciones se establecieron combinando y cruzando los indicadores de la dimensión clase-categoría con los indicadores de las sub-dimensiones de la clase-situación, a saber: Aspectos individuales (ingresos familiares, ocupación, pertenencia a asociaciones ligadas al trabajo o a la empresa, nivel académico obtenido), Posesiones (tipo y tenencia de la vivienda, su ubicación urbana y los materiales con los que está construida, mobiliario y decoración de la vivienda, artefactos y servicios domésticos, afiliación a sistemas de salud, medio de transporte) y Hábitos (asistencia a actos culturales, frecuencia de visitas a restaurantes y cafés, actividades realizadas durante las vacaciones, pertenencia a clubes sociales, lectura de periódicos y literatura en general, deportes y juegos practicados, gustos musicales y programas de televisión, gasto y lugar donde compra el vestuario, gasto y lugar donde compran los víveres y alimentos, las comidas, las bebidas con las que acompañan sus comidas y las bebidas alcohólicas que ingieren frecuentemente).

Como resultado del análisis multi-variable de los indicadores de la clase-categoría con los de la clase-situación y su puente teórico, se encontraron 4 clases-situaciones diferentes. En forma jerárquica, en la clase–situación I posiblemente se encuentra un estilo de vida con más cantidad de posesiones y los más costosos hábitos, y así hasta llegar a la clase-situación IV, donde se encuentran los más excluidos, con menos posesiones y menos posibilidades de acceder a ciertos bienes y servicios, y cuyo estilo de vida, por tanto, es el más limitado en cuanto a ciertos hábitos y comodidades.

3. Resultados obtenidos

A continuación se describen las 4 clases sociales definidas en la Parroquia Olegario Villalobos, entendidas estas no solo como distintas realidades económicas, sino también como un conjunto de hábitos, costumbres y tradiciones derivadas generalmente en pautas de conductas habituales que las definen y caracterizan.

Es importante aclarar que lo que se reporta aquí como Clase Social I, Clase Social II y Clase Social III, tiende más a asemejarse con lo que ciertos autores marxistas, como García Ponce (2004) denominan capas medias, cuya característica primordial ubican en que o son dueñas de ciertos medios de producción, o viven de los ingresos provenientes de su trabajo personal. Los medios de producción que pueden poseer las capas medias son modestos si se comparan con la propiedad burguesa, más bien es una pequeña propiedad que explota en forma familiar o con la ayuda de aprendices o socios. El individuo de las capas medias es su propio patrón al disponer de medios de producción de su propiedad o tener una profesión.

Clase Social I: “Los pequeños propietarios”

Los individuos de la clase I son primordialmente pequeños hacendados, empresarios y patrones empleadores, cumpliendo la función de dirección de sus propiedades. Sus ingresos familiares son superiores a 11 salarios mínimos mensuales. Entre las profesiones más usuales están: abogados en ejercicio libre con bufete propio y médicos del sector privado. Sus ingresos familiares son superiores a 11 salarios mínimos al mes; todos tienen títulos universitarios, su calificación para el trabajo es alta y pertenecen a asociaciones regionales y locales. Las viviendas de estas familias están ubicadas en urbanizaciones de reconocido prestigio. Entre los materiales con los que están hechas sus viviendas predomina la platabanda (placas uniformes de cemento) para los techos, mientras que en las paredes resalta el bloque frisado y el concreto armado, al tiempo que en sus pisos los materiales predominantes son mármol, granito, cerámica y madera.

En esta clase se observa una cobertura amplia y buen funcionamiento de los servicios municipales. Sobre la tenencia de la vivienda podría decirse que la mayoría son propias. Poseen entre 1 y 3 automóviles con menos de 5 años de uso; todas las viviendas tienen acondicionadores de aire y más de la mitad tiene aire central, la mayor parte tienen TV vía cable; lo más frecuente es que tengan computadoras con acceso a Internet y telefonía móvil, además de todo tipo de artefactos eléctricos que se ofrecen en el mercado.

Las vacaciones son autofinanciadas y las toman viajando por varios lugares de Venezuela y algunos viajan al exterior por placer; en este caso los lugares de destino son España y Estados Unidos. Tienen membresía en clubes locales de prestigio y clubes profesionales colegiados, practicando como deportes de preferencia el tenis y la natación; asisten a restaurantes de cierto prestigio ó a franquicias de comida rápida; la mayoría posee en su hogar mobiliarios como bibliotecas, escritorios y mesas para algún tipo de decoración específica. Exhiben en sus viviendas cuadros de pinturas originales de autores locales y regionales reconocidos. Tienen pólizas de seguro privado y en caso de enfermedad acuden a médicos e instituciones privadas.

El gasto en alimentación para esta clase promedia un (1) salario mínimo mensual, comprando habitualmente en supermercados reconocidos de la ciudad.

Clase Social II: “La Clase del Diploma”

En la clase II se encuentran modalidades de trabajo más variadas que en la Clase I, muchos de sus integrantes son profesionales que laboran en el sector privado y público (profesores universitarios, empleados de PDVSA, médicos, abogados y administradores), así como comerciantes. Sus ingresos familiares varían entre salarios medios bajos y medios altos, es decir, entre 3 y 11 salarios mínimos mensuales. Se denominó a este sector como “La clase del diploma” (parafraseando a Packard, 1973) para hacer referencia al alto nivel educativo de los miembros de esta clase, que en su mayoría tienen estudios de tercer nivel y postgrados, lo cual les otorga cierto prestigio socialmente reconocido.

Las viviendas en las que habitan son propias y se encuentran en “urbanizaciones de prestigio”; los techos son construidos con platabanda y tejas, mientras que los pisos son de cerámica o de mosaico y granito, con paredes de concreto armado y bloques frisados; casi todos poseen vehículos que tienen entre 3 y 15 años de uso, básicamente de empleo particular. Todos tienen televisores, lavadoras, servicio de televisión por cable, secadora de ropa, nevera, filtros de agua y horno microondas; todos poseen acondicionadores de aire, principalmente de ventana; casi todos tienen computadoras pero el acceso a Internet es menos frecuente comparado con la Clase I; la mayoría adquirió sus muebles (de madera y tela) en grandes almacenes. Sus paredes están decoradas con pinturas originales de artistas locales así como con imitaciones y fotografías familiares, también tienen bibliotecas y escritorios como parte del mobiliario.

Cerca de la mitad pertenece a clubes sociales ligados a su profesión (Médicos, Abogados, Economistas, Profesores y Administradores); en ocasiones comen fuera de la casa en restaurantes de cierto reconocimiento. La mayoría toma vacaciones y lo hace visitando varios lugares de Venezuela básicamente los mismos lugares de la clase I; algunos viajan al exterior, con frecuencia a destinos como Estados Unidos, Colombia y Aruba. La mayoría no practica deporte y los que lo hacen suelen jugar tenis, softball y natación.

Los alimentos los compran en grandes supermercados y lo hacen quincenalmente, en su mayoría.

Clase Social III: “La modesta clase media”

En la clase III se encuentran docentes de escuelas públicas y privadas, jubilados del sector público, comerciantes, taxistas, secretarias, bomberos, reposteras, administradores, abogados y auditores. Los ingresos familiares se encuentran mayoritariamente concentrados en ingresos medios bajos, de 3 a 5 salarios mínimos mensuales. En relación al nivel educativo, oscilan entre estudios universitarios incompletos y estudios de bachillerato completo. La mayoría no pertenece a ningún tipo de asociaciones ligadas al trabajo o a la empresa.

En esta clase las familias habitan en casas ubicadas en “urbanizaciones sin prestigio” y en menor porcentaje en “urbanizaciones con prestigio”; las viviendas, en su mayoría, son propias y algunas alquiladas o en proceso de pago. Tienen techos de platabanda, pero también de asbestos y de zinc; los pisos son de granito, cemento, terracota y granito. La mayoría de las casas están construidas con paredes de bloques frisados y concreto armado, decoradas con fotografías e imitaciones de cuadros. Disfrutan del servicio de aseo urbano y cuentan con una red de cloacas en buen estado.

Casi todos poseen un solo vehículo en su mayoría con más de 10 años de uso. Todos tienen televisores y lavadoras, servicio de televisión por cable, telefonía móvil, equipo de sonido y horno microondas. Mucho menos de la mitad tiene secadora y computadora con escaso acceso a internet y poseen acondicionadores de aire de ventana. Los muebles de la casa los adquirieron en grandes almacenes, pero una minoría no posee. La mayoría no se encuentra afiliada a clubes sociales o deportivos, pero algunos pertenecen a los llamados clubes de profesionales colegiados, no tiene el hábito de salir a comer fuera de casa y los que lo hacen, asisten sólo ocasionalmente a restaurantes muy frecuentados.

Los miembros de esta clase usualmente toman vacaciones y tienen como destino diferentes lugares muy frecuentados de nuestro país, en especial algunas playas muy concurridas; algunos viajan a Colombia. Sobre la lectura de prensa, leen un solo periódico y de circulación regional como Panorama, lo hacen prácticamente todos los días, de igual forma se encuentran familias que no leen ningún periódico. No hay práctica de deportes y una minoría asiste como espectador a competencias de béisbol, softball y fútbol.

Sus compras de víveres y alimentos las realizan en grandes supermercados, en mercados populares y en la red Mercal (implementada por el gobierno nacional), la mayoría hace estas compras quincenalmente.

Clase Social IV: La clase subempleada

En la clase IV se encuentra primordialmente la modalidad ocupacional de trabajadores por cuenta propia con recursos poco abundantes como pequeños comerciantes, costureras, herreros, reposteros, latoneros y músicos, entre otros. Su ingreso familiar es de menos de 3 salarios mínimos al mes y su nivel se ubica, principalmente, en bachillerato incompleto y escuela básica.

Es importante resaltar que en esta clase la mayor parte de sus oficios no son fijos, con labores que responden a medidas paliativas de sus problemas de economía doméstica y la cobertura de sus servicios es principalmente vecinal.

En consecuencia, esta clase muestra una clara tendencia hacia la denominada economía informal. Es la situación, en general, de los excluidos del sistema educativo y el “proletariado calificado” o “semiprofesional” que no llenan los requerimientos del sector de la llamada economía moderna. Son aquellos que en gran medida sólo han acumulado carencias, como plantea Romero (1999), quien identifica a dos actores fundamentales en Venezuela como consecuencia del proceso de democratización educativa a partir de la segunda mitad de la década pasada y con el desarrollo del advenimiento del pacto sociopolítico de 1959. El primer actor social representado por quienes pudieron acumular saberes en el circuito de la excelencia escolar, y el otro actor social, que encarna y representa “acumulación de carencias” propias de los mecanismos de exclusión del sistema escolar.

Sus viviendas en su mayoría son propias y están situadas en “barrios” y “urbanizaciones sin alto prestigio”; los materiales están compuestos de zinc para los techos en la mayoría de los casos, con pisos de cemento y también de granito, así como paredes de bloque frisado y, en menor porcentaje, de concreto armado. Las casas son modestas en cuanto a espacio, y tienen sólo lo necesario para vivir, sin cualquier tipo de lujo. Poseen todos los servicios públicos, pero el abastecimiento de agua varía según la ubicación urbana de la vivienda y la posesión de bombas hidroneumáticas, encontrándose familias que almacenan el agua en contenedores de plástico.

En esta clase es usual que el traslado se haga en transportes colectivos y solo una pequeña proporción posee un solo vehículo.

En su mayoría esta clase está afiliada al seguro social y un grupo bastante numeroso no se encuentra afiliado a ninguna de las modalidades de servicio de salud y en caso de enfermedad de la familia acuden usualmente a instituciones del sector público (módulos de Barrio Adentro, Centros de Diagnóstico Integral, ambulatorios u hospitales).

En comparación con las tres clases ya descritas, la presencia de artefactos domésticos y el uso de servicios de acceso a internet y televisión por cable disminuyen significativamente, sólo aumenta la cantidad de ventiladores.

En su mayoría no pertenecen a ningún club social o deportivo, las visitas a restaurantes es muy escasa, no acostumbran a asistir a conciertos, recitales o acto cultural de algún tipo. La decoración predominante en las paredes de sus hogares es de cuadros de imágenes religiosas, fotos de la familia e hijos y almanaques.

Este grupo muestra un hábito tendiente a no realizar ninguna actividad en vacaciones, salvo algunas familias que realizan viajes a ciertos lugares muy concurridos en el país. La actividad deportiva es mínima, con un reducido grupo que practica futbol, natación y béisbol. Leen algunos días a la semana Panorama y no acostumbran leer periódicos de circulación nacional. La mayoría compra los víveres y alimentos entre diaria y semanalmente, básicamente en abastos, mercados populares y en la red Mercal.

El resultado de aplicar una clasificación social basada en la confluencia de la propuesta marxista (clase-categoría) y la propuesta funcionalista (clase-situación), permitió identificar en la Parroquia Olegario Villalobos cuatro (4) clases sociales, elaboradas a partir del desarrollo teórico-metodológico arriba descrito.

El resumen comparativo de estas cuatro clases se puede apreciar en el Cuadro I en función de indicadores muy descriptivos como la ocupación, el ingreso familiar y el nivel educativo, así como en el cuadro II en relación con el tipo de vivienda familiar, la tenencia y la ubicación urbana de la misma.

Cuadro I. Clases Sociales en la Parroquia Olegario Villalobos de Maracaibo. Tipo de Ocupación, Ingresos Familiares mensuales y Nivel educativo

Clase Social

Ocupación

Ingresos

Nivel Educativo

Clase Social I

Los Pequeños Propietarios

Empresarios, Ganaderos

Médicos y Abogados, Gerentes

Más de 11 salarios mínimos al mes

Universitario completo

Clase Social II

La Clase del  Diploma

Ganaderos, Abogados Comerciantes, Administradores y Supervisores, Programadores de Sistema, Docentes, Secretarias

De 6 a 11 salarios mínimos

-Universitario completo

-Técnico Superior Univ.

-Técnico Medio

Clase Social III

La Modesta

Clase Media

Taxistas y Pequeños comerciantes

Peluqueras

Administradores y Sub-gerentes

Técnicos en electrónica

Choferes, vendedores y obreros

Docentes

Operadores de sistema

Bomberos

De 3 a 5

salarios mínimos

-Universitario completo

-Técnico Superior Univ.

-Técnico Medio

-Medio Diversificado

-Educación Básica completa

Clase Social IV.
Los Trabajadores

por cuenta propia

Herreros, Latoneros, Costureras,

Reposteras, Arrendadores,

Administradores, Servicio Doméstico

Obreros, Jubilados, Enfermeras

Archivadores

Menos de 3

salarios mínimos

-Universitario completo

-Universitario incompleto

-Técnico Medio

-Medio Diversificado

-Educación Básica completa

-Educ. Básica completa

Cuadro II. Clases Sociales en la Parroquia Olegario Villalobos de Maracaibo. Tipo, tenencia y ubicación de la vivienda.

Clase Social

Tipo y Tenencia de la Vivienda

Ubicación

Clase Social I

Los Pequeños Propietarios

- Casa Quinta (propia)

- Apartamento (propio)

Viviendas en urbanizaciones con prestigio

Clase Social II

La Clase del

Diploma

- Casa Quinta (propia)

- Casa (propia – alquilada

– pagándose)

- Apartamento

(propio–alquilado–pagándose)

Viviendas en urbanizaciones con prestigio

Clase Social III

La Modesta

Clase Media

- Casa Quinta (propia)

- Casa (propia – alquilada)

- Apartamento

(propio–alquilado–pagándose)

Viviendas en urbanizaciones con prestigio

Viviendas en urbanizaciones sin prestigio

Clase Social IV

La clase subempleada

- Casa Quinta (propia)

- Casa (propia – alquilada)

- Casa de vecindad (propia–alquilada)

Viviendas en urbanizaciones sin prestigio.

Viviendas ubicadas en barrios

4. Conclusiones

Una conclusión válida de este estudio es que la confluencia teórica (marxismo y funcionalismo) propuesta a lo largo de este trabajo es una alternativa útil para la clasificación de familias que residen en zonas geográficas pequeñas (ejemplo: una parroquia), dando cuenta de la riqueza de ocupaciones y estilos de vida descritos. Esta riqueza de detalles permite analizar las diferencias fundamentales entre las cuatro clases identificadas en la parroquia Olegario Villalobos de Maracaibo.

La “clase de los pequeños propietarios” se distingue de la “clase del diploma” y de “la modesta clase media”, en su mayor posibilidad de no ser empleado de otros, es decir, de no tener que vender su fuerza de trabajo (en términos marxistas) y, por el contrario, puede contratar fuerza de trabajo (aunque en pequeña escala) o trabajar por su cuenta. En esto último se asemeja a la “clase subempleada”, pero se diferencia de ella en el volumen de sus ingresos, lo que le permite adquirir propiedades o posesiones que le posibilitan un estilo de vida con ciertos lujos.

La “clase del diploma” se diferencia de las demás, principalmente, por poseer un nivel educativo o de instrucción alto. Sin embargo, su carencia de propiedad de medios de producción, la conduce a ser empleada de otros, por lo que sus ingresos provienen de salarios o sueldos mensuales. Al mismo tiempo, su alta formación académica le permite laborar en puestos medios de decisión o dirección, así como obtener ingresos suficientes para habitar en zonas de alto prestigio y exhibir un estilo de vida relativamente cómodo.

La “modesta clase media” es la que tiene un nivel educativo medio y se caracteriza por ser empleada de otros en labores de poca dirección o decisión, lo que le permite ingresos medio-bajos o bajos. Las posesiones que han adquirido son modestas pero en la mayoría de los casos le permiten un estilo de vida relativamente confortable.

Finalmente, la “clase subempleada” se distancia de las otras por ser parte de los sectores más excluidos de la sociedad, tanto en lo educativo como en el resto de lo social. Por tanto, se presenta como el sector más vulnerable de la parroquia, por sus condiciones de informalidad en lo económico y por su situación de debilidad en salud y educación.

Bibliografía citada

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2. Althusser, L.; Balibar, Etienne (1970). Para Leer el Capital. México: Siglo XXI Editores.        [ Links ]

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