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Revista Venezolana de Estudios de la Mujer

versão impressa ISSN 1316-3701

Revista Venezolana de Estudios de la Mujer v.11 n.27 Caracas jul. 2006

 

EL C... DE TU MADRE O LA TUYA QUE ES MI COMADRE

Proyecto de guión para un film de 40’ del Grupo Feminista Miércoles

En estos días se rinde homenaje a Franca Donda, fotógrafa y primera laboratorista en blanco y negro de Venezuela durante varias décadas, ahora radicada en Goritzia, Italia, la ciudad en la cual nació. Franca forma parte principalísima del contingente de italianas de izquierda que fundaron el feminismo venezolano que se dio a conocer en la Plaza El Venezolano el 8 de marzo de 1978 (otras italianas fueron y son: Tecla Tofano, Giovanna Mérola, Viki Ferrara, Ambretta y Tamara Marrossu, Ornella Pelegrini, Franca Polito, etc). Ya antes Franca había estado en “Mujeres Socialistas”, la organización de mujeres del naciente partido político Movimiento al Socialismo, MAS, creada por Argelia Laya, Josefina Jordán, Consuelo Romero y muchas otras pioneras del feminismo socialista nacional. Pero el feminismo radical del cual Franca es su mejor representante es uno que no negoció nunca el planteamiento y la discusión del problema central de la discriminación de las mujeres, es decir, su discriminación por razones de sexo, por el mero hecho de ser mujer destinada a la reproducción de la especie, la crianza y –por extensión lógica– a los trabajos del hogar.

Creo que es posible –en nombre de las feministas que estuvimos en distintas épocas en el grupo “Miércoles” que se reunía en el apartamento de Franca en la calle Suapure de Colinas de Bello Monte– sumarnos a este homenaje a Franca Donda publicando por primera vez el original de un guión que soñamos llevar adelante. Al leerlo, los y las lectoras podrán verificar que el grupo “Miércoles” venía de una tradición y tenía experiencia en la realización de audiovisuales y documentales. De hecho, “Miércoles” se ganó con el documental “Yo tú Ismaelina” el Premio Municipal de Caracas al mejor corto y a la mejor fotografía, en 1981.

Volviendo a este guión 22 años después, mientras lo paso del papel original a la versión digitalizada que le entregaré al CEM de la UCV, pienso que todo lo que aquí se analiza es tan vigente que podría filmarse hoy mismo, sólo resumiendo la discusión en cada punto o presentándola en capítulos de una serie para radio o TV o con fines escolares. En la versión que discutimos por última vez el día domingo 25.3.1984 en casa de Franca, leo escrita a mano con mi letra una observación suya para la próxima versión que nunca se hizo: “agregar que la pornografía distorsiona otra vez a la sensualidad, así que no es libertaria en absoluto”.

Gioconda Espina

AEM, FACES, UCV, Miércoles, 14 de septiembre de 2006

Pista al fondo con montaje de todos los temas musicales que irán introduciendo tópicos de discusión durante los 40 minutos… el grupo discute:

 —¡qué difícil decir esas cosas en cine!

—en el papel casi todo puede decirse y hacerse entender…

—pero cómo explicar cinematográficamente, sin parecer pornográfico…

—o clase de educación sexual en un preescolar…

—decir lo que es himen, por ejemplo…

Mientras sigue la discusión queda evidenciado un ambiente de preparación de filmación. Van apareciendo los créditos, hasta que al final aparece el título “El c… de tu madre o la tuya que es mi comadre”, Continúa la discusión del grupo:

 —incluso cuestiones que todo el mundo cree saber perfectamente, como lo que es un coño…

 —alguna gente cree que es el útero, otros que es la vagina, otros que es la vulva…

 —lugar de gestación, conducto de comunicación con la vida del bebé o puerta de entrada del sexo masculino, sea lo que sea el coño es lo despreciable, lo sucio, lo maloliente…

—el sexismo ha convertido en debilidad lo que, originariamente, es la representación de una fuerza, del privilegio que otorgó la naturaleza a uno de los dos sexos, la fuerza de reproducir la especie para siempre…

—un privilegio que otorgó, además, a las hembras de todas las especies…

 —y que, en la mayoría, se manifiesta de la misma manera: la mujer, por ejemplo, nace con sus óvulos completos y protegidos, mientras que el sexo de los hombres está expuesto a cualquier accidente…

 —la presunta fealdad de las hembras de algunas especies sería, según los entendidos, otra manera de protegerse más y garantizar la sobrevivencia de sus crías…

 —¡qué mala suerte tenemos nosotras! Los hombres no sólo no son más hermosos que nosotras sino que se dan el lujo de burlarse de todo eso que ellos decidieron llamar el coño de tu madre…al menos los leones y los pavorreales no hablan…

—es la envidia de nuestro poder para reproducir la especie, la envidia de la maternidad…

Ahora se oye claramente la estrofa de una canción que exalta la presunta belleza y omnipotencia del sexo de los hombres: “A la que me lo pida se lo doy”, de la Orquesta Experimental de New York; (o “Hace un mes que no bailo el muñeco”, cumbia colombiana).

—De ahí, de la envidia de ese nuestro poder inescamoteable, se inventó aquella supuesta envidia nuestra del pene, se derivó toda esa mitología sobre la belleza del sexo masculino y la fealdad del sexo femenino…

—¡ay, qué lindo tu pipicito!! se le dice al bebé varón…

—¡no se toque eso, es caca!, se le dice a la niña, antes de que sepa que caca es mierda…

—y ambos, niña y niño, van creciendo con esos estereotipos sobre su sexo y bien tarde es que una se da cuenta de la estafa: eso no sólo no es caca y es parte de lo que garantiza que el mundo siga siéndolo, sino que la lindura del pipicito es bien discutible; activo y erecto siquiera tiene la gracia de algo independiente, con decisiones propias de vez en cuando, pero ¿recuerdan ustedes algo más feo, dios mío, que un pene en reposo?

 —arrugado, flojo, siempre más oscuro…parece de verdad un sapo durmiendo, como dijo Carla Alonsi…

 —y, sin embargo, en varias partes del Caribe tienen el tupé de llamarlo “el muñeco”…

Se oye “ Tuntuneco , qué bien tu baila el muñeco”, de Ismael Rivera

—la mitología popularizada sobre el sexo masculino llega a atribuirle poderes de rejuvenecimiento y curación de males…

—algunas mujeres pueden llegar a decirte que el semen en la cara, untado, les evita las arrugas o les cura el acné… Aparece un actor que explica el cuento aquél…

—habría que enterrar una cápsula con semen congelado para salvar a la especie humana en caso de hecatombe…

—¡qué bárbaro! La única especie que se salvaría ahí sería la especie de semen que contuviera la cápsula… ¿es qué él no sabe que la cuestión es de a dos y que se necesitaría, en todo caso, ovoides y espermatozoides congelados?

—en cambio, a ningún hombre le gusta recordar ni que se les recuerde, que el sexo de los hijos depende de sus cromosomas y no de los de la mujer…

—el PH de la mujer influye…

—en la aceptación de los cromosomas, pero el sexo viene decidido por los cromosomas masculinos…

—y aunque eso ya está en los libros de ciencias naturales, los hombres prefieren borrarlo de la memoria para así ponerse a salvo en el caso de que el primer muchacho le salga hembra…

—Toda esa ficción de poder, belleza y magia atribuida sólo al sexo masculino impregna al lenguaje común, sexista, no sólo antisexo de las mujeres sino antimujer por extensión… —Se dice: ella o él “tira de pinga”, pero no “de totona” o “de cuca”

—Ella o él “es de pinga”, “es un huevito” ( rayado o pelado)

—¡Usted es un tipo, amiga! 2

—Párenme bola

—ésa se atreve a cualquier vaina, “es una macha”

—No llores, pareces una mujercita

—Es más feo que cuca e’ vieja

—Y hasta nuestro amado Cortázar se nos fue debiéndonos la designación de “de lector hembra” para el lector no participativo…

—¿cómo fue que logró transmitirse ese contravalor del sexo femenino de generación en generación?

—porque se liga el sexo a una de sus posibilidades, el placer…

—de la creencia de que sólo conteniendo el placer (Eros) se contiene la destrucción, el caos, la muerte (Tanatos), lográndose, en consecuencia, que se haga patria, que se posponga lo máximo posible a Sodoma y Gomorra…

—todas religiones condenan al placer y, sobre todo, al placer sexual…

—el rechazo a la carne (del hombre y de la mujer) marca toda la información de los colegios y los hogares en los cuales nos hemos levantado oyendo hablar de que la carne es débil…

—la carne es pecado…

—el ayuno (prescindencia de la carne) es para expiar los pecados…

—las vírgenes paren sin ser tocadas por carne de varón…

—las flagelaciones que mortifican la carne hasta hacerla sangrar son para expiar los pecados el mundo…

—parir con dolor y menstruar mensualmente son los castigos impuestos a las mujeres por la presunta verriondez de Eva, la madre de toditas…

—sólo se exalta la unión carnal de los sexos si la meta es la procreación…

—las uniones carnales de sexos opuestos que no buscan procrear o de sexos iguales son rechazadas porque sólo buscan el placer ¡¡¡qué horror!!

—si las y los homosexuales pudieran procrear en pareja nadie los perseguiría…

—¿cuántos y cuántas habrán dicho ya: pero son ustedes, mijitas, las culpables de que esos valores bíblicos se reproduzcan de generación en generación, no son ustedes acaso quienes educan a los hijos y no son ustedes la mayoría de maestros en las escuelas?

—eso no falla, la mitad de quienes nos oyen mínimo…

—es obvio que también nosotras somos culpables…

—nosotras y las escuelas

— y los medios de comunicación

—y la publicidad

—y la Iglesia

—y las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, todas las policías

—y el Estado

—¿cómo podríamos se diferentes al entorno?

—las mujeres somos parte del todo (la mitad de todo, para ser precisas) y actuamos en consecuencia…

—inculcamos en nuestras hijas un respeto por su padre que a veces no sentimos de verdad verdad…les enseñamos a que le teman y obedezcan pase lo que pase…

—-así es como un día esas niñas se levantan repitiendo frases cargadas de todos los estereotipos posibles en contra de ellas mismas…

—y una se va aprendiendo otros por ahí, hablamos igualito a los hombres…

—tanto que cuando sabemos que nuestros compañeros buscan a otras mujeres, o las desean o, de plano, las tienen y llevan con ellas relaciones sexuales, placenteras, lo primero que se nos ocurre repetir, automáticamente, es lo que le hemos decir entre palos a nuestros abuelos, padres, maridos, hermanos…

—pero “yo soy la madre de sus hijos”…

—que es una variante de aquellos dichos como: “mi madre es una santa”…

— “ella es la madre de mis hijos, la otra es el deseo, el sueño, el placer”… Ahora se escucha “Que me perdonen las dos”…

—frases que explican, por otra parte, porqué en una pelea verbal entre hombres cualquier epíteto pasa, menos “el coño de tu madre” o “hijo de puta”, porque ahí lo que se está diciendo al ofendido es que su madre no es ni tan santa ni tan pura, sino que hace filas con “las otras”… Se escucha “Amores como el tuyo se encuentran en la calle”…

—se opone placer a la rutina en la santidad de la pareja matrimoniada, se enfrentan el sexo ligado a los sentidos con el sexo exclusivamente vinculado con la maternidad de los hijos habidos o por haber, es decir, con la procreación, como lo ordena la santa iglesia católica, apostólica y romana…

—pero, además, resulta que la sexualidad no sólo puede ser independiente de la sensualidad…

—sino que, tristemente, casi siempre lo es…en la pareja tradicional después de cierto tiempo…

—como consciente o inconscientemente la sexualidad se vincula con la procreación, ella se concreta con un acto rápido, sin preámbulos, sin juegos previos, concentrado o, más bien, obcecado, en la penetración de la vagina, pues ¿no es esa la vía expedita hacia la procreación?

Un actor, preferiblemente cincuentón, declara curdo y solemne:

Mi mujer es una santa, es la madre de mis hijos, con eso te digo todo pues…

Con ella no puedo andar inventando pasos ni maromas

Ni decirle cositas

Ni pedirle otras

Ni preguntarle qué quiere

En dos platos, pues, no puedo ser como soy con mis novias…

—las “novias”, las “otras”… ¿y cómo será la cosa con las otras?

—A Flor Bourgonje le contaron unas prostitutas caraqueñas que la cosa era tan triste, tan trajinada, como seguramente eran las relaciones con sus esposas…

—pobrecitos, con todo lo que jaquetonean sobre las maromas con “las otras”…

—Es que el rollo es que la naturaleza les puso a la vista el órgano que “prueba” su deseo y su capacidad sexual. No pueden mentir, están sujetos a que su prestigio como macho les sea medido por las mujeres exclusivamente por la prontitud y la duración de la erección de ese órgano expuesto a la picota publica y expuesto, más que ningún otro, al alcohol, al cansancio, etc…

—están fregados por toda esa mitología que se creó alrededor del “muñeco”…no sólo están aterrados a quedar mal sino de que las mujeres o los amigos puedan contar que quedaron mal…

—porque además las mujeres, educadas con los mismos estereotipos, podemos ser lo más despiadado del mundo…

—sobre todo cuando los estamos conociendo, cuando no hemos pasado a la categoría de “otras” o de “novias” eventuales…

—y sabiendo que están incapacitados por la naturaleza para “imaginar” una erección no entendemos la situación…

—¡no podemos entender!¿en qué quedamos pues? Respondemos al estereotipo en que hemos sido formados ambos, hombres y mujeres ¿Cómo podríamos entender una situación que no nos han enseñado a reconocer como normal sino, más bien, anormal, rara, para no decir “maricona” de una vez?

—Claro, no somos nosotras solas las que tenemos que comprender y cambiar…

—En este caso habría que llegar a una tierra de nadie de nuevo: ni el pene es mágico, independiente de todo lo que es y pasa al hombre que lo tiene, ni la mujer le puede pedir actos mágicos cada vez que se le ocurra… Se escucha “Hace un mes que no bailo el muñeco, hace un mes”…

—como saben que su prestigio depende de la erección de ese órgano tan susceptible a todo, al alcohol a esto y a lo otro, evitan el juego previo…temen que después ya no se les pare…

—sí, pero si su situación es otra entonces piden paciencia y calma…

—sí, y te llegan las 6.30 am aguardando el retorno del niño perdido y una tiene que salir a trabajar…

—y aunque una sabe que va a tener que levantarse a arreglar la habitación, a hacer café, a bañarse y vestirse para salir volando al trabajo, tiene la decencia de no dormirse mientras dura la espera, decencia que no siempre tienen ni estiman los interesados en la espera… Se oye cantar a una mujer…

—todos andamos mal entonces…

—pero cuidadito, las mujeres andamos peor, no sólo por la discriminación total que padecemos a todos los niveles, sino porque a este nivel, el sexual, o padecemos como “madrecitas” o sufrimos como “novias” u “otras”, oyendo toda clase de mentiras por parte de ellos (sobre sus santas esposas y sus hijos) y calándose toda la discriminación social hacia la mujer soltera, divorciada o viuda acompañada… —¿y las casadas con otra relación?

—shhhhhhhh…eso está prohibido niña, eso sólo lo pueden hacer los hombres…

—más hundidas en la alienación de unos eventuales actos sexuales, sin mayor gratificación al cuerpo y a la inteligencia, tendríamos que ser las más interesadas en rescatar

–junto a los hombres y esta es una tarea complementaria o paralela

— todas las posibilidades del placer humano ( sin excluir las del placer sexual, claro está) que la iglesias y la educación y las tradiciones nos han venido reprimiendo, escondiendo, tergiversando, hasta dañarnos a todos…

—¿Cómo cuáles?

—pues…como casi todas…

—los olores, no sólo los considerados “buenos y nobles” son fuente de placer, también el orégano, el cilantro y la ruda…

—y lo que la gente llama “malos olores”…

—por ejemplo, se dice que el olor de mujer es feo…

—en cambio, hay miles de personas que sin experimentarlo confirman que el Marqués de Sade tenía razón al decir que el semen “huele a castañas frescas”…

—el olor de mujer es fuerte, no feo…

—y el olor de algunos sudores y de ciertas emanaciones de hombre, de mujer, de niño…tampoco es feo…

—y se puede sentir placer con algunos sonidos que, de ninguna manera son ruidos, como sonidos de animales, de lluvia, de niños …en otro cuarto…

—y siempre está la música…

—y el placer del tacto ¿cuántas mujeres lo descubren al nacer su primer bebé, entregado por entero a sus descubrimientos?

—los hombres se niegan posibilidades, como sentir placer en sus tetillas, les apenas sentir placer en esa zona supuestamente de exclusividad femenina…

—¿cómo es posible tanta auto represión? ¿No es acaso obvio, por ejemplo, que a todo el mundo, hombres y mujeres nos fascina que nos hagan “piojitos” en la cabeza?

—hay que explorar individualmente y con la pareja todas las zonas erógenas y aprender a recibir y dar placer desde ellas…

—y darse tiempo, no pensar que toda la sexualidad se trastocará de la noche a la mañana, esto será como todo en la vida, cuestión de tiempo…

—¿y qué me dicen del placer de la vista, de paisajes, de rasgos y expresiones en fotografías, en la gente vista de cerca o a distancia, en silencio, de ver el cuerpo del otro y el de una misma?

—hay que rescatar todas esas posibilidades para ambos, hombre y mujer, porque—dicho sea de paso—en el disfrute de estos placeres están más reprimidos los hombres que las mujeres: apenas un hombre habla emocionado del olor de una hoja de cilantro o de tal o cual otra cosa, más de una persona piensa o le comenta al de al lado: “este como que es marico… ¿no viste como habla del olor de una piche hoja de cilantro? ”

—búsqueda del placer como paso obligado a toda relación sexual...

—la sexualidad vista desde otro ángulo que no es el de la procreación como único objetivo permisible…

—¿se imaginan todo lo que cambiaría si las parejas, en la situación jurídica que sea, pudiéramos convencernos de que es posible separar sexualidad de procreación y, por lo tanto, conectar sexualidad con placer? ¿Lo que sería todo esto si estuviéramos convencidos, además, de que ambas personas podemos sentir placer de maneras diversas y no sólo de la manera que, culturalmente, se le ha impuesto a los hombres, esto es, a través de la penetración de la vagina?

Se escucha “Cama y mesa”, de Fernandito Villalona

—explicarle a los compañeros lo que es el orgasmo clitoridiano, decirles que pueden ayudarnos sin que crean que están colaborando en un secuestro…

—en realidad, cada vez más hombres han tenido que adaptarse a la idea de que nosotras podemos llegar al orgasmo sin penetración vaginal alguna, aunque en cada oportunidad que tienen tratan de convencernos de que estábamos equivocadas en nuestra anterior apreciación…

—pobres, tratan de exorcizar el fantasma que amenaza la dictadura que tienen en ese terreno…

—pero hay cosas que ellos, así como la sociedad toda

—¿cuántas veces hemos dicho que “ellos” somos todos y todas?— rechazan más que el orgasmo clitoridiano…

—¿más todavía que esa supuesta “etapa infantil de la sexualidad”?

—claro…eso de que el orgasmo no debe ser un fin en ese mismo sino la culminación de una mutua estimulación de los sentidos, de un intercambio que es necesario reinventar cada vez, de un intercambio de caricias, de palabras, de besos…

—y que es prácticamente inexistente en la automática, intermitente y ultrarrápida actividad de la pareja promedio…

—y que es , por lo demás, la razón de ser de la frecuente masturbación posterior de la mujer, que –durante la actividad del otro

—miente y dice : “¡ya llegué!” sólo por cortarle la nota al otro, para no hacerlo sentir triste o bravo, para que no la vaya a llamar “lenta” o “fría” o que “no está en nada”…

—miente para que el tipo no se le vaya…

—exactamente…

Se escucha a una mujer hablar con su hombre ausente lo que no se atreve a decirle de frente…

o

Se escucha “No estás en nada” de Justo Betancourt

—verdaderamente es el colmo: se nos prohíben socialmente las relaciones extramatrimoniales o fuera de la pareja que, en cambio, se le aplauden con fanfarrias al hombre

—se nos obliga a mentir en la relación sexual si es que eso significa tener contento al tercio y mantener al matrimonio

—se nos considera aberradas si declaramos nuestro deseo de tener relaciones sexuales que incluyan satisfacción plena y mutua de los sentidos

—si confesamos nuestra frecuente masturbación en soledad

—si declaramos cuán rápidamente logramos placer y orgasmo sólo acariciando nuestro clítoris y nuestras muy diversas

—y obviadas por los hombres en sus recorridos

— zonas erógenas…

—y así y todo como no somos más que la parte subordinada de un todo que marcha en el error, levantamos a nuestros hijos e hijas con los mismos tabúes…

—decimos a las niñas “caca, eso no se toca” y a los niños les decimos que “les saldrán granos en la cara”…

—y los hostigamos cuando descubrimos que continúan tocándose los genitales, descubriendo así—en medio de la represión— las que, en verdad, serán las más seguras y permanentes fuentes del placer sexual…

—recuerdo que tenía siempre tanta culpa por masturbarme que le ofrecía a la Virgen no masturbarme más si pasaba una materia…

—¿y le cumplías?

—¿a quién?

—a la Virgen

—bueno, sí, un tiempito ahí, luego se me olvidaba la promesa y volvía a la carga, y eso que me aterraba la posibilidad de llegar a tener una de esas asquerosas “vulvas escoriadas por masturbación clitoridiana”, como decía la revista Luz …

—una repite la agresión con los hijos…

—pero hay algo peor todavía, los agredimos por juegos que no han ocurrido… R

Vemos a dos niños en una cama jugando a papá y mamá…

—quizás lo más dañino es que enviamos doble mensaje en la educación…tocamos y besamos a las niñas para después cortarle toda posibilidad de que ella actúe así como mujer…

—al varón, en cambio, no lo tocamos para que no se afemine, aunque veamos que de repente necesita que lo abracen y lo besen…luego otras mujeres vienen a padecer esa pared de concreto…

—una vez le pregunté a mi hermano por qué no besaba a sus hijos si él era tan cariñoso y me dijo: “¡para que me respeten!”… Ya me acordé de una cosa más represiva que ocurre cotidianamente hace siglos…le damos a entender a la adolescente que masturbándose podría perder su virginidad idolatrada…

—idolatrada por la sociedad porque la pobre muchacha no sabe con qué se come eso…

Se oye “Blanca y radiante va la novia”, de Antonio Prieto

— ¡el otro terror en medio del cual somos levantadas las mujeres!

— perder la virginidad, perder el himen…la gente liga una cosa con la otra, al perderse el himen ¡zás! La mujer entra en desgracia, a menos que esté casadita…

— pero resulta que, incluso los ginecólogos que llegan a dibujar un himen en televisión no aceptan que se vincule la existencia del himen con la virginidad…

— se puede hacer un tacto vaginal y hasta se puede embarazar a una mujer que mantiene su himen intacto…

— tanto como intacto estaría por verse, porque se define al himen como una membrana incompleta desde el nacimiento de la niña…es por esa incompletud innata que es posible aplicarse tampones e introducir el espéculo…

— ¡completa o incompleta, con la forma que sea, lo absoluto es que la virginidad no es un estado físico ligado a la integridad de una membrana entre la vagina y el útero, sino un estado mental en que se mantiene a un solo sexo (el femenino), que debe dar satisfacción (también mental) al hombre, quien adquiere derechos sobre esa propiedad privada previamente visitada por tampones y espéculos… todo a cambio de un compromiso matrimonial…

Se oye de nuevo “Blanca y radiante”…

—tanto es así que la otra vez un cura llegó a decir que

—aún si hubiera la mínima posibilidad de que el himen no existiera y, por tanto, fuera imposible conectar a su integridad la virginidad

— las muchachas deberían suponer que sí existe y pensar en una barrera espiritual antes de las relaciones matrimoniales…

Un actor habla en “malandro” del último “virguito” que se cogió la semana pasada…

—la famosa reconstrucción del himen no es ni más ni menos que la reconstrucción mental de la mujer, para llegar “pura” a un matrimonio aconsejable…

—los Bs 7 mil pueden ahorrarse sólo con ponerse tensa, roja, echar una lloradita, tres o cuatro griticos y unos gestos crispados que quizás logren romper un vasito y verter una gota de sangre en la inmaculada sábana…

—con eso el heroico conquistador de presuntas plazas fuertes queda más que convencido…

—dios mío, si todo esto fuera del conocimiento público hace más tiempo cuántas mujeres árabes y del sur de Italia se hubieran salvado…

—y la esposa de Santiago Nasar no se hubiera quedado muda como se quedó evitando su abandono y la muerte del errado…

—pero la educación que se aterra con la masturbación y la pérdida de la virginidad envía un doble mensaje en relación a la pureza sexual, a esa sexualidad sólo vinculable con la procreación…

—así, a las niñas se les hostiga tanto con la pregunta sobre sus “novios” que a los 12 andan preocupadas si no tienen una “conquista” por lo menos…

—será un “levante” o un “empate”, ya no se dice “conquista” Josefina, eso era antes…

—y ya tampoco se debe estar diciendo así ¿qué te crees tú? Se debe estar diciendo de otra forma…

—ajá, pero si desde los 12 o antes se le conoce “noviecito”, “levante”, “empate” o como se esté diciendo ahora, la misma gente dice: “¡niña, pero si ésa ha sido siempre cascos ligeros…precosísima”…

—y el doble mensaje sigue…

—cuando una está recién divorciada todo el mundo quiere empatarte rapidito, en parte para quitársela a una de encima, en parte porque a pesar de todo se sigue concibiendo a la mujer sólo en pareja con un hombre…

—pero si comienzan a ver que una resuelve su rollo bien y no andas por ahí dramática, de luto y sales con gente, etc entonces te dicen: “¡pero qué bien estás resolviendo tu cosa chica!” detrás de lo cual a una le parece oír “¿pero no te irás a soltar el moño ahora, no?”…

—¡unos se obsesionan porque no tiras y los otros se obsesionan porque tiras!!¡¡qué vaina!!

—pero no hay unos y otros, todo el mundo dice las dos cosas, según tus circunstancias…

—volviendo al asunto de la virginidad ¿qué es lo que aterra más a la adolescente al perderla, el posible embarazo o el futuro rechazo de un buen partido?

—yo creo que el posible embarazo…

—al embarazo se le teme en todas las situaciones de contacto físico…

—todavía, en 1984, asombran las liceístas que siguen creyendo que sólo abrazándose y besándose desnudos o que al ponerse en contacto de alguna forma con semen es posible embarazarse…

—la otra mañana las muchachas del liceo Avalos preguntaron con insistencia sobre “los embarazos de poceta”, es increíble…

—yo creía que eso había avanzado…yo sí creía, cuando era muchacha…

—¿en los embarazos de poceta?

— no, en que si no tenía relaciones diarias no podía salir en estado, así fue como me embaracé la primera vez…

—en todo lo que se refiere a sexualidad sigue habiendo una cortina de hierro, a pesar de la mayor información general…los tabúes fundamentales siguen “finitos”…

— ¿recuerdan aquella encuesta a 1900 liceístas de 19 planteles? El 63% declaró no haber tenido nunca relaciones amorosas sexuales…

—siguen los mismos miedos en los jóvenes: la pérdida de la virginidad, el posible embarazo, el desconocimiento total sobre los métodos contraconceptivos, el terror al aborto, el pánico de verse encadenada para siempre jamás a un chamo que no se supo evitar…

—porque nadie te lo enseña…ni siquiera tienen la decencia de explicarle a una cuáles, dónde están y cómo son los órganos de reproducción que te diferencian del otro sexo, mucho menos te explican cómo hacer de su uso algo menos traumático y misterioso…

—pensar que a nombre de lo misterioso femenino las mujeres hemos cometido—por ignorancia—los peores abusos contra nosotras mismas, contra nuestras vidas…

—exponerse a los “curiosos” que hacen abortos o lo intentan…

—y antes de eso, los lavados con jabón azul o alumbre…

—algunas ingieren nembutal sódico o permanganato de sodio…

—¡cómo no les da miedo meterse todo eso, dios mío!...

—les da más miedo el futuro que se rifan por ignorancia o por fallas del método contraconceptivo utilizado…

—y todavía la gente habla de que algunas mujeres tienen el aborto como hobby…

—un hobby en el que se juegan la vida…

—y pagan mínimo Bs. 3 mil por jugarse la vida…

Se escucha “El derecho de nacer” de Oscar de León…

—nos jugamos la vida abortando y nos jugamos la vida pariendo ¿o no?

—pues sí, yo creo que de todo lo que le pasa a una durante y después del embarazo debe haber salido eso de que “mi mujer es una santa”…

—porque no sólo es lo obvio: la deformación del cuerpo, la hinchazón, los dolores y la posibilidad de una cesárea…

—sino todo lo que se dice: alza de albúmina, de la tensión arterial, dientes cariados por deficiencia de calcio, caída del pelo y estrías en la piel después del paro, várices…

—y lo que no se dice porque–ya se sabe—“ser madre es lo más maravilloso del mundo”…

—y si a una se le ocurre que quiere mucho a su bebé pero que nada maravilloso le parece estar resistiendo los cambios físicos y fisiológicos que, normalmente, se derivan del embarazo, lo mínimo que te ganas es que te digan “madre desnaturalizada” antes de tiempo…

—callar, aguantar, sonreír si puedes, aparentar sentirte divina mientras te sobas la barriga y tratas de convencerte de que al salir del parto, que también será divino, debes comenzar a buscar al varoncito o a la hembrita … “a la parejita” pues…

—no en balde, a pesar del convencimiento al que finalmente se llega sobre “lo maravilloso que es ser madre”, la parturienta siente, simultáneamente, alivio, asombro e indiferencia con el bebé, ese extraño del que ya no podrá separarse más…

—nunca jamás, ni cuando se case…

—a él se estará atada para siempre y siempre serán tuyas sus gripes, sus fiebres, su sarampión, su mala calificación en la escuela (la buena será del padre orgulloso que dirá: “igualito —o igualita— a mí”), sus zapatos blancos el día de deportes, su disfraz en carnaval, su comunión colectiva en el colegio, su todo…

—toda esta carga en la conciencia y en la memoria ¿no serán la explicación de la depresión postparto y no las razones físicas, como dicen algunos?

—¡¡claro que son canonizables las madres, son unas santas o candidatas a serlo, porque para completar la nueva situación en la que voluntaria o involuntariamente ella se pospone en aras del bebé, ella comienza a comprobar que ya para su maridito adorado no es la misma…

—la calificación de “santa” pasa a ser, entonces, una realidad visible, tangible, se convierte en real distancia del hombre con la “santa madre de su beb锅

—de mujer pasas a ser MADRE, la del bebé y la de él y como con la madre no se pueden tener relaciones sexuales porque el incesto es pecado y eso, sólo con culpa se franquea esa distancia de vez en cuando…

—o no se franquea más…

—así es…

—y ya una ha venido entrenándose en eso de convertirse en santa como su propia madre y hasta en su madre, cuando le pide por teléfono a la suegra la receta de ese queso relleno “que sólo ella sabe hacer”…

—tratando de que el tipo franquee la barrera y rescate en medio de la estampita de la santa madre a su mujer, ella, pobrecita, ensaya todo para ayudarlo…dietas, masajes, gimnasia, corte de pelo, mechitas, tinte, permanentes, ropa nueva y preferiblemente in…

—chica ¿y porque nosotras no los vemos a ellos como a nuestros papás después de que nace el bebé ni como santos? Uno se cala su tipo igualito, con los 7 Kg. que engordan al mes de casados, la calvicie cada vez más franca y menos incipiente…

—¿por qué una se salta con ellos las pautas de belleza, de moda, y ellos no?... ellos se permiten hacer chistecitos sobre la hinchazón en el embarazo o los pechos caídos durante o después de la lactancia?

—porque las mujeres se suponen condenadas a él (flaco, gordo, calvo o con dos pelucas) hasta que él quiera…ellos, en cambio, se saben autorizados socialmente para tener a la madre de sus hijos y a otras, incluso saben que nosotras estamos listas para justificarlos…

 —y eso es universal, es falso que sólo los latinos o los caribeños se comportan así, lo que existen son diversas maneras de expresar esas normas…

Se oye “Señora”, de Rubén Blades…

—-en algún momento hay que decir que las que nos encanta vacilarnos la salsa tenemos, por lo general, un lavado de cerebro para bailar sin oír las letras de la mayoría de las canciones, porque cuando una les pone atención lo menos que sale es hacer una película denunciándolas…

—la última acción de dominación de la mujer a través de su sexualidad es decirle cuando llega la edad de la menopausia: “¡ahora jódete, hazte abuelita!”…

—vuelve la concepción de que la sexualidad sólo se justifica conectada con la procreación… —claro, como cesa la ovulación ya no hay ni reglas ni posibilidad de embarazarse…

—pero la actividad sexual no sólo sigue idéntica sino mucho más segura, pues cesa la contadera de días, el cambio de aparaticos, las pastillas, el miedo a tener otro muchacho…

Vuelve a oírse “Señora”…

—comienza el puro placer, eso es lo que le duele a la norma, por eso la alternativa es ¡forzar la imagen de la abuelita! 40

—¿y eso de los nervios que te atacan?

—es que ha llegado la hora de ser mal vista socialmente, la hora de otro útero en vacaciones indefinidas…una hora que—además— coincide con mayor soledad por la partida de los hijos que, quizás, se suma a la ausencia anterior del padre o de los padres de esos hijos, que coincide con la jubilación o el desempleo y con claros cambios físicos…son todas estas cosas coincidentes hacia los cincuenta las que crean las crisis y, en algunos casos, la añoranza de sostener un poco más los años idos que las hace vestir como las más jóvenes…

—son estas cosas las que crean las crisis y no la nueva situación fisiológica…

—para completar, a los cincuentones se les ve como una gracia andar y hasta casarse con una mujer más joven, pero en el caso de una mujer, lo menos que le dicen es que el joven se la está “chuleando”…

—y que en vez de andar exponiéndose al ridículo lo que debería estar haciendo es cuidando nietos, lo cual no sólo le corresponde sino que le tiene que fascinar…

 —por otra parte, hay un rechazo general al amor entre viejos, casi repugnancia…la gente los acepta juntos, acompañándose, pero jamás se los imagina haciendo el amor…

—pero acepta al viejo con la joven…en el fondo lo que no acepta la sociedad es que ella, la vieja, sea una cosa distinta a la abuelita o a la tía solterona que hace soles y bienmesabes…

—es totalmente injusto, porque además es cierto que las mujeres envejecemos más rápidamente: la maternidad y la crianza de los hijos, la doble o triple jornada de estos tiempos en que hay que salir a la calle a trabajar, la angustia que todo esto crea (sobre todo en ciudades como Caracas) desgasta más que una sola jornada de trabajo físico o intelectual…

FIN