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Revista Venezolana de Estudios de la Mujer
versión impresa ISSN 1316-3701
Revista Venezolana de Estudios de la Mujer v.15 n.34 Caracas jun. 2010
La vida desnuda de las «trans» Comentario sobre la muestra plástica «Arte social por las trochas hecho a palo, pata y kunfú» de Argelia Bravo
Alba Carosio
Giorgio Agamben utiliza el concepto de «Homo sacer» (hombre sagrado) para designar a un ser humano cuya vida resultaba separada de la vida del resto de los ciudadanos de la polis. Un ser humano declarado «hombre sagrado» es matable según la primera ley tribunicia, «si alguien matara a aquél que es sagrado por plebiscito, no será considerado homicida». Un Homo Sacer tiene una vida privada de todo derecho, una vida sujeta a experimentos. Un ser humano que vive con vida desnuda, como pura realidad biológica desprovista de toda condición cívica, una vida animal donde el mero hecho de vivir es su esencia. El «homo sacer» (lo que hoy se llama excluido) es aquel que está desnudo, sin protección, desprovisto de cualquier derecho. Por eso puede ser asesinado o eliminado, por ser «inútil» en este mundo, sin que quienes lo exterminen o experimenten con él estén sujetos a ninguna ley. El «homo sacer» es el indeseable, el anónimo, el prescindible, el «no ser» humano, pues la humanidad o derecho a tener derechos se adquiere con la ciudadanía, con la pertenencia a una comunidad.
La exposición y documental de Argelia Bravo, con su mirada amorosamente develadora nos muestra, nos obliga a ver, a las invisibles seres que deambulan por las ciudades a nuestro lado, a las «trans» a quienes no vemos aunque pasemos a su lado por las ciudades, donde no son ciudadanas y por eso, se las puede torturar, lastimar y asesinar porque son simplemente seres vivos sin derechos. La sacralidad transexual es la de una vida sometida a una identidad exclusivamente biológica, animal, sin derechos humanos, convertida en inhumana por excluida de lo común, no reconocida, inhabilitada, sometida a la expulsión social radical.
Las Tansexuales, Travestis, Transgénero, son el anómimo primordial de nuestras ciudades, su indisciplina sexual las conduce a su condición esencial: se la puede matar en cualquier momento y de cualquier forma. Se las ha destituido de la condición humana, se ha «desnudado» su vida hasta hacerla desechable. Lo «sacer»/sagrado se distingue de lo normal, es distinto de lo común, de lo ciudadano, de lo integrado en la polis, es simplemente vida despojada de derechos, pura biología sin humanidad, y por lo tanto, vida descartable, que se puede matar o hacer sufrir porque es sagradamente inhumana.
Argelia Bravo ha tenido el valor de mirar, de dar palabra e imagen a quienes pasean invisibles, habitando bajo los puentes, a las orillas de la no-ciudad de la ciudad, a las orillas del Guaire, en sus recovecos, donde convergen los desechos y donde las y los ciudadanos no miran para no ver. La cámara de Argelia, en compañía de Rodrigo Navarrete, registró la vida desnuda de las «trans», su transcurrir en los bordes del río y en los bordes de la vida vivible, siendo en una vida llena de torturas, una vida en la que se convive con la muerte. El 95% de ellas ejerce la prostitución y muere joven. Las muchachas «trans» mueren por las heridas y golpes de los clientes o de la policía, por las drogas, por las hormonas, por la miseria, por la intolerancia y exclusión brutal. Y cuando mueren, no se certifica su muerte, no existen porque no tienen documentos que las reflejen, que las registren en su identidad real. El pánico que sienten las y los «normales» frente a las «trans» se convierte en agresión y violencia actuante contra ellas, y en muchos casos, su tortura y humillación es motivo de diversión y de brutalidad justificada.
El trabajo de Argelia Bravo nos ofrece un acercamiento a la realidad y condiciones de la vida/dolor/muerte trans, desde la sensibilidad, desde el acercamiento a sus historias, a sus rostros, a sus palabras y constituye un aporte valiosísimo para la comprensión desde la emoción y la empatía. Es un tema indudablemente dificilísimo, en el que el arte da un insustituible acercamiento que no puede proporcionar la reflexión o el análisis teórico. El compromiso social de la obra de Argelia Bravo nos brinda una conexión humana con la vida desnuda de la transexualidad, es insuperable punto de partida para la penetración necesaria en el camino de derechos humanos de esta comunidad.












