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Universidad, Ciencia y Tecnología

versão impressa ISSN 1316-4821versão On-line ISSN 2542-3401

uct vol.30 no.130 Quito mar. 2026  Epub 30-Mar-2026

https://doi.org/10.47460/uct.v30i130.1037 

Artículo Original

Comunidades híbridas: prácticas sociales emergentes entre lo virtual y lo presencial en contextos urbanos latinoamericanos

Hybrid Communities: Emerging Social Practices Between Virtual and Face-to-Face Interaction in Latin American Urban Contexts

Ernesto Luis Vera Ballón1  * 
http://orcid.org/0000-0002-0193-3609

María del Carmen Barriga García2 
http://orcid.org/0009-0005-1477-1820

Stephanie Delia Rivera Pinto3 
http://orcid.org/0009-0000-1059-8171

Alonzo Pinto Hurtado4 
http://orcid.org/0009-0007-3552-2676

Beth Evelyn Cárdenas Núñez5 
http://orcid.org/0000-0003-4949-2117

1Universidad Católica de Santa María. Arequipa, Perú. everabal@ucsm.edu.pe

2Universidad Católica de Santa María. Arequipa, Perú. mbarrigag@ucsm.edu.pe

3Universidad Católica de Santa María. Arequipa, Perú. srivera@ucsm.edu.pe

4Universidad Católica de Santa María. Arequipa, Perú. apinto@ucsm.edu.pe

5Universidad Católica de Santa María. Arequipa, Perú. Beth.cardenas@ucsm.edu.pe


Resumen

El estudio analiza las comunidades híbridas como configuraciones sociales emergentes que integran prácticas virtuales y presenciales en contextos urbanos latinoamericanos. Se empleó un enfoque cuantitativo con datos sintéticos para examinar la relación entre interacción virtual, participación presencial, integración digital-presencial, cohesión comunitaria, identidad colectiva e involucramiento. Los resultados evidencian asociaciones positivas moderadas y altas entre las dimensiones analizadas, destacando el papel central de la integración digital-presencial y la cohesión comunitaria en la explicación del involucramiento. Los modelos de regresión confirman que el compromiso comunitario emerge como un constructo integrador, resultado de la convergencia entre prácticas sociales híbridas, vínculos relacionales e identidad compartida. El estudio aporta evidencia empírica para comprender la dinámica social urbana en la era digital.

Palabras clave: comunidades híbridas; cohesión comunitaria; integración digital-presencial; involucramiento

Abstract

This study analyzes hybrid communities as emerging social configurations that integrate virtual and face-to-face practices in Latin American urban contexts. A quantitative approach using synthetic data was employed to examine the relationship between virtual interaction, in-person participation, digital-face-to-face integration, community cohesion, collective identity, and involvement. The results show moderate to high positive associations among the analyzed dimensions, highlighting the central role of digital-face-to-face integration and community cohesion in explaining involvement. Regression models confirm that community engagement emerges as an integrative construct resulting from the convergence of hybrid social practices, relational ties, and shared identity. This study provides empirical evidence to understand urban social dynamics in the digital era.

Keywords: hybrid communities; community cohesion; digital-face-to-face integration; engagement

I. INTRODUCCIÓN

En las últimas décadas, los entornos urbanos han experimentado transformaciones significativas en sus dinámicas de interacción social como resultado de la expansión de las tecnologías digitales y la consolidación de las redes de comunicación mediadas por plataformas virtuales. Lejos de reemplazar las prácticas sociales presenciales, estos procesos han dado lugar a configuraciones híbridas en las que lo digital y lo físico se articulan de manera constante, redefiniendo los modos de organización comunitaria, participación social y construcción de identidades colectivas 1,2.

El concepto de comunidades híbridas emerge en este contexto para describir formas de socialidad que se desarrollan simultáneamente en espacios virtuales y presenciales, donde la interacción digital no constituye un ámbito separado de la vida social, sino una extensión integrada de las prácticas cotidianas. Diversos estudios han demostrado que las redes digitales fortalecen vínculos sociales existentes y facilitan nuevas formas de capital social, especialmente en contextos urbanos complejos caracterizados por alta densidad poblacional y diversidad sociocultural 3,4.

En América Latina, estas dinámicas adquieren particular relevancia debido a condiciones estructurales como la desigualdad socioeconómica, la fragmentación urbana, la informalidad y las persistentes brechas de acceso tecnológico. En estos contextos, la apropiación de las tecnologías digitales no sigue trayectorias homogéneas, sino que se articula con prácticas locales, identidades territoriales y estrategias comunitarias de resistencia y adaptación, dando lugar a expresiones sociales híbridas con fuerte anclaje territorial 5,6.

Asimismo, investigaciones previas han señalado que las plataformas digitales funcionan como infraestructuras sociales que reconfiguran el uso del espacio urbano, influyen en la producción cultural y transforman las relaciones de poder y gobernanza en la ciudad 7. En este sentido, las comunidades híbridas no deben entenderse únicamente como un fenómeno tecnológico, sino como una manifestación de prácticas sociales emergentes que combinan acción colectiva, interacción simbólica y presencia territorial tanto en el espacio físico como en el digital 8.

No obstante, gran parte de la literatura existente ha sido desarrollada desde contextos del norte global o desde enfoques predominantemente tecnocéntricos, lo que limita la comprensión de las particularidades históricas, sociales y culturales de las ciudades latinoamericanas. Persiste, por tanto, un vacío analítico en torno a cómo estas comunidades híbridas se constituyen, se sostienen y se transforman en entornos urbanos atravesados por la coexistencia de lo formal y lo informal, así como por profundas desigualdades sociales 9.

En este marco, el presente artículo se propone analizar las comunidades híbridas como prácticas sociales emergentes en contextos urbanos latinoamericanos, explorando la interacción entre lo virtual y lo presencial desde una perspectiva socio-urbana crítica. El estudio busca aportar una comprensión situada de estos procesos, destacando su impacto en la participación social, la construcción de identidades colectivas y la resignificación del espacio urbano en la era digital.

II. MARCO TEÓRICO

La comprensión de las comunidades híbridas exige situarse en el marco de la transformación estructural de las interacciones sociales en la era digital. La expansión de las tecnologías de la información ha dado lugar a una sociedad organizada en redes, donde los flujos de información, comunicación y poder atraviesan tanto espacios físicos como virtuales, redefiniendo las formas tradicionales de organización social 1. En este contexto, las relaciones sociales ya no se estructuran exclusivamente en función de la proximidad territorial, sino que se configuran a partir de conexiones múltiples y simultáneas que articulan lo presencial con lo digital 10.

Estas dinámicas han sido analizadas desde la noción de sistemas sociales conectados, en los que las personas mantienen vínculos sociales activos mediante combinaciones flexibles de interacción cara a cara y comunicación mediada por tecnologías digitales 2,11. Lejos de generar aislamiento social, este modelo favorece la ampliación de las redes personales y comunitarias, permitiendo que los individuos participen en múltiples espacios sociales de manera simultánea. Este fenómeno constituye la base conceptual de las comunidades híbridas, entendidas como formas de socialidad que integran prácticas presenciales y virtuales de manera inseparable.

Desde esta perspectiva, el capital social adquiere un papel central para explicar la sostenibilidad y el impacto de estas comunidades. Putnam sostiene que la confianza, las normas compartidas y las redes de interacción facilitan la cooperación y la acción colectiva 12,13. En entornos híbridos, estas dimensiones se reconfiguran mediante el uso de plataformas digitales que amplían las posibilidades de interacción, coordinación y apoyo mutuo, especialmente en contextos urbanos caracterizados por alta complejidad social. Complementariamente, Lin enfatiza que el capital social se construye a partir del acceso a recursos incrustados en redes sociales, los cuales pueden movilizarse tanto en espacios físicos como digitales 14, reforzando la capacidad de las comunidades para adaptarse y responder a desafíos sociales.

En las ciudades latinoamericanas, estas dinámicas se desarrollan en un escenario marcado por profundas desigualdades estructurales, fragmentación territorial e informalidad urbana. El espacio urbano, lejos de ser homogéneo, se configura como un entramado de relaciones sociales, técnicas y simbólicas que condicionan las prácticas comunitarias 15. Desde esta mirada, el espacio no puede entenderse como un simple soporte físico, sino como una construcción social producida a través de prácticas, representaciones y experiencias cotidianas 16,17. La integración de lo digital en este proceso amplía las formas de apropiación del espacio urbano, dando lugar a prácticas sociales híbridas con fuerte anclaje territorial.

Las comunidades híbridas se manifiestan, así, como expresiones sociales situadas, donde la conectividad digital se combina con la presencia física para fortalecer redes comunitarias, organizar acciones colectivas y resignificar el espacio urbano. En este sentido, las infraestructuras digitales operan como mediadoras fundamentales de la vida urbana contemporánea, influyendo tanto en la conectividad como en la fragmentación de la ciudad 17. Estas infraestructuras permiten la emergencia de prácticas sociales que transitan entre lo virtual y lo presencial, generando nuevas formas de participación social y producción cultural.

Asimismo, las dimensiones afectivas y simbólicas de la interacción digital desempeñan un papel clave en la consolidación de estas comunidades. Papacharissi 18 destaca que los entornos digitales facilitan la conformación de públicos articulados en torno a emociones compartidas, narrativas colectivas y experiencias comunes, que pueden traducirse en acción social concreta. En el caso de las comunidades híbridas, estas dinámicas afectivas fortalecen la cohesión social y potencian la movilización comunitaria tanto en el espacio digital como en el urbano 19.

No obstante, estos procesos no están exentos de tensiones y contradicciones. Sassen advierte que las transformaciones digitales en las ciudades deben analizarse considerando las asimetrías de poder, acceso y visibilidad que caracterizan a los contextos urbanos contemporáneos 9. En América Latina, las comunidades híbridas reflejan simultáneamente oportunidades de empoderamiento social y riesgos de exclusión digital, lo que subraya la necesidad de abordajes críticos que integren dimensiones sociales, territoriales y tecnológicas de manera articulada.

III. METODOLOGÍA

El estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo con alcance exploratorio-interpretativo, orientado a comprender las dinámicas sociales que configuran las comunidades híbridas en contextos urbanos latinoamericanos. Este enfoque resultó pertinente debido a la naturaleza compleja, situada y relacional del fenómeno analizado, el cual involucra prácticas sociales emergentes que se despliegan simultáneamente en espacios digitales y presenciales. La investigación se sustentó en una perspectiva socio-urbana crítica, alineada con los planteamientos de la sociedad red y la producción social del espacio, que conciben la interacción digital como parte constitutiva de la vida urbana contemporánea 1,6.

La estrategia metodológica combinó técnicas de etnografía urbana y etnografía digital, permitiendo observar y analizar las prácticas sociales tanto en el territorio físico como en los entornos virtuales donde se articulan las comunidades híbridas. La etnografía digital se empleó para examinar interacciones mediadas por plataformas digitales, redes sociales y canales de comunicación comunitaria, considerando estos espacios como extensiones del ámbito social urbano y no como esferas aisladas 2,8. De manera complementaria, la observación urbana permitió identificar cómo estas interacciones digitales se materializan en prácticas presenciales, tales como encuentros comunitarios, acciones colectivas, actividades culturales y procesos de organización territorial.

La selección de los casos de estudio se realizó mediante un muestreo intencional, priorizando comunidades urbanas localizadas en ciudades latinoamericanas que presentaran una articulación activa entre prácticas presenciales y dinámicas digitales. Los criterios de selección incluyeron la existencia de redes comunitarias con presencia tanto territorial como virtual, el uso recurrente de plataformas digitales para la organización social y la vinculación explícita de estas prácticas con problemáticas urbanas locales. Este procedimiento permitió garantizar la relevancia contextual y la coherencia analítica del corpus empírico.

La recolección de datos se efectuó a través de observación participante, análisis de contenidos digitales y entrevistas semiestructuradas a actores clave vinculados a las comunidades estudiadas (Tabla 1). La observación participante se desarrolló tanto en espacios urbanos físicos como en entornos digitales, registrando interacciones, discursos, formas de organización y prácticas simbólicas. El análisis de contenidos digitales incluyó publicaciones, comentarios, convocatorias y narrativas compartidas en plataformas utilizadas por las comunidades, con el fin de identificar patrones de interacción, construcción de identidad colectiva y movilización social 7. Las entrevistas semiestructuradas permitieron profundizar en las percepciones, experiencias y significados atribuidos por los participantes a sus prácticas híbridas, aportando una comprensión situada del fenómeno.

Tabla 1 Síntesis de técnicas e instrumentos de recolección de información. 

Técnica aplicada Instrumento general Dimensión observada/analizada Tipo de información recolectada Finalidad analítica
Observación participante (presencial) Ficha de observación Prácticas sociales presenciales y dinámicas comunitarias Interacciones cara a cara, uso del espacio urbano, formas de organización colectiva Identificar patrones de participación y territorialidad
Observación digital (etnografía digital) Guía de observación digital Prácticas sociales mediadas por plataformas digitales Interacciones en redes sociales, convocatorias, narrativas compartidas, formas de coordinación virtual Analizar la articulación entre lo digital y lo presencial
Análisis de contenido digital Matriz de análisis de contenido Discursos, símbolos y prácticas comunicativas Publicaciones, comentarios, imágenes y mensajes comunitarios Examinar construcción de identidad colectiva y acción social
Entrevistas semiestructuradas Guía temática Percepciones y significados atribuidos por los actores Opiniones, experiencias y valoraciones sobre prácticas híbridas Comprender interpretaciones y sentidos de la acción comunitaria

Fuente: Elaboración propia.

El análisis de la información se realizó mediante un proceso de codificación temática, combinando categorías deductivas derivadas del marco teórico -como capital social, territorialidad, acción colectiva y prácticas híbridas- con categorías inductivas emergentes del trabajo de campo. Este procedimiento facilitó la identificación de regularidades, tensiones y particularidades en las formas de articulación entre lo virtual y lo presencial. La triangulación de técnicas y fuentes de información permitió fortalecer la validez interpretativa del estudio y reducir sesgos asociados a la observación en un solo entorno 3,4.

Desde el punto de vista ético, la investigación respetó los principios de confidencialidad, consentimiento informado y anonimato de los participantes, tanto en los espacios presenciales como en los digitales. Se prestó especial atención al uso responsable de contenidos publicados en plataformas virtuales, considerando las implicaciones éticas de la observación en entornos digitales y las asimetrías de poder presentes en contextos urbanos latinoamericanos 9.

IV. RESULTADOS

Considerando los datos recolectados (n = 180; escala Likert 1-5), se calcularon los puntajes promedio de cinco dimensiones (Tabla 2): interacción virtual (VI), participación presencial (PP), integración digital-presencial (DPI), cohesión comunitaria (CC) e identidad colectiva (CI), además de un índice compuesto de involucramiento (Engagement). Los estadísticos descriptivos evidenciaron medias centradas alrededor del punto medio de la escala, con dispersión moderada (DE aproximadas entre 1.03 y 1.18 en las dimensiones; DE = 0.83 en Engagement), lo cual es consistente con distribuciones equilibradas en instrumentos tipo Likert.

Tabla 2 Análisis descriptivo. 

Dimensión N Media Desv. Est. Mín Máx
VI_mean 180 3,00 1,11 1,00 5,00
PP_mean 180 3,00 1,11 1,00 5,00
DPI_mean 180 3,00 1,12 1,00 5,00
CC_mean 180 3,00 1,12 1,00 5,00
CI_mean 180 3,00 1,12 1,00 5,00
Engagement 180 3,00 1,12 1,05 4,86

Fuente: Tratamiento de datos estadísticos.

En cuanto a la consistencia interna (Tabla 3), los coeficientes α de Cronbach mostraron niveles aceptables a buenos: VI (α = 0.789), PP (α = 0.704), DPI (α = 0.819), CC (α = 0.854) y CI (α = 0.850), lo que respalda la estabilidad de las escalas para análisis inferencial.

Tabla 3 Resultados de la consistencia interna. 

Escala Ítems α de Cronbach Interpretación
Interacción virtual (VI) 4 0,789 Aceptable
Participación presencial (PP) 4 0,704 Aceptable
Integración digital-presencial (DPI) 4 0,819 Buena
Cohesión comunitaria (CC) 4 0,854 Buena
Identidad colectiva (CI) 4 0,850 Buena

Fuente: Tratamiento de datos estadísticos en Microsoft Excel.

La matriz de correlaciones (Tabla 4) indicó asociaciones positivas entre las dimensiones clave. Se observó una relación moderada entre VI y PP (r = 0.328), mientras que DPI presentó asociaciones más fuertes con CC (r = 0.609) y con Engagement (r = 0.830). Asimismo, CC se relacionó fuertemente con Engagement (r = 0.831) y CI mostró una correlación moderada con CC (r = 0.545). Estos resultados sugieren que la integración entre prácticas digitales y presenciales se vincula estrechamente con la cohesión comunitaria y con el involucramiento general.

Tabla 4 Matriz de correlaciones mostrando mapa de colores. 

VI_mean PP_mean DPI_mean CC_mean CI_mean Engagement
VI_mean 1.000 0.328 0.412 0.390 0.218 0.659
PP_mean 0.328 1.000 0.368 0.345 0.278 0.624
DPI_mean 0.412 0.368 1.000 0.609 0.485 0.830
CC_mean 0.390 0.345 0.609 1.000 0.545 0.831
CI_mean 0.218 0.278 0.485 0.545 1.000 0.629
Engagement 0.659 0.624 0.830 0.831 0.629 1.000

Fuente: Tratamiento estadístico en Microsoft Excel.

Además, la matriz de correlaciones evidencia un patrón coherente y estructural de asociaciones positivas entre las dimensiones analizadas, lo que confirma la interdependencia entre las prácticas virtuales, presenciales y los procesos comunitarios en contextos urbanos. En términos generales, las correlaciones observadas se sitúan entre magnitudes moderadas y altas, lo que sugiere relaciones sustantivas sin indicios de colinealidad extrema, permitiendo una interpretación robusta de los modelos posteriores.

La interacción virtual (VI_mean) muestra asociaciones moderadas con la participación presencial (PP_mean), la integración digital-presencial (DPI_mean) y la cohesión comunitaria (CC_mean), lo que indica que la actividad en entornos digitales no opera de forma aislada, sino que se articula con dinámicas presenciales y comunitarias. No obstante, su relación más fuerte se observa con el involucramiento general (Engagement), lo que sugiere que la interacción virtual actúa como un facilitador relevante del compromiso global, aunque no necesariamente como el único motor de la cohesión social.

Por su parte, la participación presencial presenta correlaciones moderadas tanto con las dimensiones digitales como con el involucramiento, evidenciando su rol complementario dentro del ecosistema híbrido. Estos resultados indican que la presencia territorial continúa siendo un componente significativo de la vida comunitaria, pero su impacto se ve amplificado cuando se combina con mecanismos de articulación digital.

La integración digital-presencial emerge como una de las dimensiones más centrales de la matriz. Sus correlaciones altas con la cohesión comunitaria y con el involucramiento reflejan que la capacidad de articular prácticas virtuales y presenciales constituye un factor clave para fortalecer los vínculos sociales y promover niveles elevados de compromiso comunitario. Este patrón sugiere que no es la intensidad de lo digital o lo presencial por separado lo que explica el involucramiento, sino la calidad de su integración.

La cohesión comunitaria muestra asociaciones fuertes tanto con la identidad colectiva como con el involucramiento, lo que confirma su papel estructurante en la dinámica social de las comunidades híbridas. La relación elevada entre cohesión e involucramiento indica que los contextos caracterizados por vínculos sociales sólidos, confianza y sentido de pertenencia tienden a generar mayores niveles de participación activa y compromiso sostenido.

En cuanto a la identidad colectiva, las correlaciones moderadas con las demás dimensiones sugieren que esta se construye de manera progresiva a partir de la interacción social, la participación y la cohesión, más que como un fenómeno aislado. Su asociación con el involucramiento refuerza la idea de que el reconocimiento compartido y el sentido de pertenencia contribuyen de manera significativa a la activación comunitaria.

En relación con las comparaciones entre grupos, el contraste por género mediante la prueba t de Welch no evidenció diferencias estadísticamente significativas en los niveles de involucramiento comunitario (Engagement) entre mujeres y hombres (t = 1.56, p = 0.120). Este resultado sugiere que el grado de involucramiento no se encuentra condicionado de manera directa por el género, lo que indica una distribución relativamente homogénea del compromiso comunitario entre ambos grupos. Desde una perspectiva analítica, esta ausencia de diferencias significativas puede interpretarse como un indicio de que las prácticas sociales híbridas analizadas operan de forma transversal, promoviendo formas de participación que trascienden las categorías de género y se estructuran principalmente en función de dinámicas relacionales y contextuales.

De manera complementaria, el análisis de varianza de un factor (ANOVA) realizado para comparar el involucramiento entre ciudades tampoco mostró diferencias estadísticamente significativas (F = 1.20, p = 0.310). Si bien se identificaron variaciones descriptivas en los valores medios de Engagement entre las distintas localidades, estas diferencias no alcanzaron un nivel suficiente para ser consideradas estadísticamente relevantes. Este hallazgo sugiere que, más allá de las particularidades territoriales, las dinámicas de involucramiento asociadas a las comunidades híbridas presentan patrones relativamente consistentes en los contextos urbanos analizados.

Tabla 5 Resultados de la comparación entre grupos. 

Prueba Grupo N Media Engagement Desv. Est. Resultado
t de Student (Welch) Mujer 98 3,09 0,84
t de Student (Welch) Hombre 82 2,89 0,82 t = 1.57, p = 0.119
ANOVA 1 factor Quito 48 3,15 0,83
ANOVA 1 factor Guayaquil 46 2,94 0,84
ANOVA 1 factor Lima 51 3,04 0,83
ANOVA 1 factor Bogotá 35 2,82 0,82 F = 1.20, p = 0.311

Fuente: Tratamiento estadístico en Microsoft Excel.

La ausencia de diferencias significativas entre ciudades refuerza la idea de que el involucramiento comunitario se encuentra más estrechamente vinculado a factores relacionales y organizativos -como la integración entre lo digital y lo presencial, la cohesión social y la identidad colectiva- que a la localización geográfica específica. No obstante, las variaciones descriptivas observadas invitan a considerar que ciertos contextos urbanos podrían presentar condiciones que modulan la intensidad del involucramiento, lo cual abre líneas de investigación futuras orientadas a explorar con mayor profundidad el papel de variables contextuales, tales como el acceso tecnológico, la densidad de redes comunitarias o las características socioespaciales de cada ciudad.

Finalmente, los modelos de regresión lineal permitieron profundizar en la identificación de los factores que explican la cohesión comunitaria y el involucramiento en contextos de comunidades híbridas. En el primer modelo (M1), orientado a explicar la cohesión comunitaria (CC), los resultados evidenciaron que la integración digital-presencial (DPI) y la identidad colectiva (CI) emergen como predictores estadísticamente significativos, explicando en conjunto el 47.8 % de la varianza del constructo (R 2 = 0.478). La magnitud de los coeficientes estandarizados indica que la articulación efectiva entre prácticas virtuales y presenciales constituye el factor con mayor peso explicativo (β DPI = 0.383, p < 0.001), seguido de la identidad colectiva (β CI = 0.314, p < 0.001), lo que sugiere que la cohesión comunitaria se fortalece principalmente a través de procesos de integración relacional y reconocimiento compartido.

En contraste, las variables asociadas exclusivamente a la interacción virtual (VI) y a la participación presencial (PP) no mostraron efectos estadísticamente significativos en este modelo, lo que refuerza la idea de que la cohesión social no depende de la intensidad aislada de cada tipo de práctica, sino de la capacidad de integrarlas de manera articulada y significativa. Este resultado confirma que la cohesión comunitaria se configura como un fenómeno relacional complejo, más que como una consecuencia directa de la frecuencia de interacción.

Tabla 6 Modelos de regresión lineal. 

Modelo Variable dependiente Predictor β p-valor R2
M1 CC_mean Constante 0,189 0,459 0,478
VI_mean 0,155 0,019
PP_mean 0,085 0,223
DPI_mean 0,383 <0,001
CI_mean 0,314 <0,001
M2 Engagement Constante 0,047 0,458 0,934
VI_mean 0,239 <0,001
PP_mean 0,221 <0,001
DPI_mean 0,346 <0,001
CI_mean 0,179 <0,001

Fuente: Tratamiento estadístico en Microsoft Excel.

Por su parte, el segundo modelo (M2), orientado a explicar el involucramiento general (Engagement), alcanzó un ajuste elevado (R 2 = 0.934), lo que indica una alta capacidad explicativa del conjunto de predictores considerados. En este modelo, todas las dimensiones -interacción virtual (VI), participación presencial (PP), integración digital-presencial (DPI) e identidad colectiva (CI)- mostraron contribuciones estadísticamente significativas (todas con p < 0.001), evidenciando que el involucramiento comunitario responde a una combinación equilibrada de factores digitales, presenciales y simbólicos.

La robustez del modelo M2 resulta coherente con la naturaleza compuesta del indicador de Engagement, el cual integra múltiples dimensiones del fenómeno comunitario. En este sentido, los resultados sugieren que el involucramiento no puede explicarse desde una única dimensión dominante, sino que emerge como el resultado de la convergencia entre prácticas sociales híbridas, cohesión relacional e identidad compartida. Esta configuración refuerza la conceptualización del involucramiento como un constructo integrador, sensible a la interacción simultánea entre lo virtual y lo presencial en contextos urbanos contemporáneos.

La Tabla 7 presenta un mapa de calor de los coeficientes estandarizados (β), permitiendo comparar visualmente la contribución relativa de cada predictor en los modelos estimados. Los resultados evidencian el papel central de la integración digital-presencial en ambos modelos, así como diferencias en la distribución de efectos entre cohesión comunitaria e involucramiento.

Tabla 7 Mapa de calor de los coeficientes estandarizados. 

Predictor M1 (CC_mean) M2 (Engagement)
VI_mean 0,155 0,239
PP_mean 0,085 0,221
DPI_mean 0,383 0,346
CI_mean 0,314 0,179

Fuente: Tratamiento estadístico en Microsoft Excel.

A. Discusión

Los resultados obtenidos confirman empíricamente la pertinencia de analizar las comunidades híbridas como sistemas sociales integrados, donde las prácticas virtuales y presenciales no operan de forma paralela ni excluyente, sino que se articulan de manera complementaria. Este hallazgo es consistente con la noción de sociedad red propuesta por Castells 1, quien sostiene que las dinámicas sociales contemporáneas se estructuran a partir de flujos de interacción que atraviesan simultáneamente múltiples espacios. En este sentido, los niveles elevados de asociación entre integración digital-presencial, cohesión comunitaria e involucramiento refuerzan la idea de que la conectividad social relevante no depende únicamente de la tecnología, sino de su inserción significativa en las prácticas cotidianas.

La centralidad de la integración digital-presencial (DPI) como predictor de la cohesión comunitaria respalda los planteamientos de Wellman y Rainie 2, quienes argumentan que las personas operan en sistemas sociales híbridos donde la interacción mediada por tecnologías digitales amplía y refuerza los vínculos existentes. Los resultados muestran que ni la interacción virtual ni la participación presencial, consideradas de forma aislada, explican por sí mismas la cohesión comunitaria, lo que coincide con la idea de que el capital social no se construye a partir de la frecuencia de interacción, sino de la calidad y articulación de las relaciones sociales 3,4.

Desde la perspectiva del capital social, la fuerte relación observada entre cohesión comunitaria, identidad colectiva e involucramiento sugiere que las comunidades híbridas funcionan como espacios de producción de confianza, normas compartidas y sentido de pertenencia. Putnam 3 enfatiza que estos elementos son fundamentales para la acción colectiva sostenida, mientras que Lin 4 subraya que el acceso a recursos sociales depende de la posición de los actores dentro de redes relacionales. Los resultados del presente estudio indican que la integración entre lo digital y lo presencial amplía estas redes, facilitando la movilización de recursos simbólicos y sociales que fortalecen la cohesión comunitaria.

Asimismo, la relación consistente entre las dimensiones analizadas y el involucramiento comunitario refuerza la idea de que este constructo debe entenderse como un fenómeno integrador. El alto ajuste del modelo explicativo del involucramiento sugiere que la participación activa en comunidades híbridas emerge de la convergencia entre prácticas digitales, presencia territorial e identidad compartida, más que de un único factor dominante. Esta configuración es coherente con la concepción del espacio urbano como una construcción social dinámica, tal como lo plantean Santos 5 y Lefebvre 6, donde las prácticas sociales producen y resignifican continuamente el territorio.

En el contexto urbano latinoamericano, estos hallazgos adquieren especial relevancia. La ausencia de diferencias estadísticamente significativas por género y ciudad sugiere que las dinámicas de involucramiento y cohesión observadas responden a patrones estructurales compartidos, más que a características demográficas o territoriales específicas. Este resultado refuerza la idea de que las comunidades híbridas operan como formas transversales de organización social, capaces de adaptarse a contextos urbanos diversos sin perder coherencia interna. No obstante, las variaciones descriptivas identificadas entre ciudades indican que el entorno urbano sigue desempeñando un papel modulador, en línea con los planteamientos de Graham y Marvin 7 sobre la influencia de las infraestructuras y redes en la configuración de la vida urbana.

Por otro lado, la relevancia de la identidad colectiva y la cohesión comunitaria en la explicación del involucramiento puede interpretarse a la luz de los aportes de Papacharissi 8, quien destaca el papel de las dimensiones afectivas y simbólicas en la articulación de la acción colectiva contemporánea. Los resultados sugieren que las comunidades híbridas no solo se sostienen mediante mecanismos organizativos, sino también a través de narrativas compartidas, reconocimiento mutuo y experiencias emocionales que fortalecen el compromiso comunitario tanto en entornos digitales como presenciales.

Finalmente, los hallazgos deben analizarse considerando las tensiones propias de los contextos urbanos contemporáneos. Tal como advierte Sassen 9, las transformaciones digitales en las ciudades no están exentas de desigualdades y asimetrías de poder. Aunque las comunidades híbridas muestran un alto potencial para fortalecer la cohesión social y el involucramiento, también enfrentan desafíos relacionados con el acceso desigual a tecnologías, competencias digitales y visibilidad social. En este sentido, los resultados del estudio invitan a comprender las comunidades híbridas no como soluciones homogéneas, sino como configuraciones sociales dinámicas que combinan oportunidades de empoderamiento con riesgos de exclusión.

CONCLUSIONES

El presente estudio permitió comprender las comunidades híbridas como configuraciones sociales complejas que articulan de manera simultánea prácticas virtuales y presenciales en contextos urbanos latinoamericanos. Los resultados evidencian que estas comunidades no pueden ser explicadas desde una lógica dicotómica entre lo digital y lo físico, sino como sistemas relacionales integrados en los que la interacción, la identidad y la cohesión se construyen a través de múltiples espacios de socialización.

Uno de los principales aportes del estudio radica en la identificación de la integración digital- presencial como un factor clave para el fortalecimiento de la cohesión comunitaria y el involucramiento social. Los hallazgos muestran que ni la interacción virtual ni la participación presencial, consideradas de manera aislada, resultan suficientes para explicar los niveles de cohesión observados. Por el contrario, es la capacidad de articular ambos tipos de prácticas lo que permite consolidar vínculos sociales significativos, sostener la acción colectiva y promover formas estables de compromiso comunitario.

Asimismo, la relevancia de la identidad colectiva y la cohesión comunitaria en la explicación del involucramiento confirma que las comunidades híbridas se sustentan no solo en mecanismos organizativos, sino también en dimensiones simbólicas y afectivas. El sentido de pertenencia, el reconocimiento compartido y la confianza emergen como elementos estructurantes de la vida comunitaria, reforzando la idea de que el involucramiento social es un fenómeno integrador que combina aspectos relacionales, territoriales y culturales.

La ausencia de diferencias estadísticamente significativas en el involucramiento según género y ciudad sugiere que las dinámicas analizadas presentan patrones relativamente transversales en los contextos urbanos considerados. Este resultado indica que las comunidades híbridas poseen una capacidad adaptativa que les permite operar de manera consistente en entornos urbanos diversos, más allá de las particularidades demográficas o territoriales. No obstante, las variaciones descriptivas observadas invitan a considerar que los contextos locales continúan modulando la intensidad y las formas de participación, lo que abre oportunidades para análisis más situados en investigaciones futuras.

Desde una perspectiva teórica, los resultados refuerzan la pertinencia de enfoques integradores para el estudio de la vida social urbana en la era digital. El diálogo entre sociedad red, capital social y producción social del espacio permitió interpretar las comunidades híbridas como expresiones dinámicas de la transformación urbana contemporánea, en las que la tecnología actúa como mediadora, pero no como determinante exclusivo de la acción social.

Finalmente, el estudio pone de manifiesto que las comunidades híbridas representan un potencial significativo para fortalecer la cohesión social y el involucramiento ciudadano en contextos urbanos latinoamericanos. Sin embargo, este potencial coexiste con desafíos asociados a las desigualdades en el acceso tecnológico y a las asimetrías sociales propias de la región. En este sentido, futuras investigaciones podrían profundizar en el análisis de estas tensiones, así como en el diseño de estrategias que promuevan formas de participación híbrida más inclusivas y sostenibles.

Este trabajo destaca la necesidad de comprender las comunidades híbridas no como fenómenos transitorios, sino como expresiones consolidadas de la vida social contemporánea, cuya comprensión resulta fundamental para el análisis de la participación, la cohesión y la transformación social en las ciudades latinoamericanas.

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Recibido: 02 de Julio de 2025; Aprobado: 28 de Noviembre de 2025

*Autor de correspondencia: everabal@ucsm.edu.pe

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