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Educere

versão impressa ISSN 1316-4910

Educere v.11 n.38 Meridad set. 2007

 

Nosotros mismos entre los otros

Jairo Portillo Parody*

Universidad de Los Andes. Núcleo Universitario Rafael Rangel Edo Trujillo-Venezuela

* Doctor en Educación. Profesor titular de la Universidad de Los Andes, Núcleo Universitario ¨Rafael Rangel¨, Departamento de Ciencias Pedagógicas. Línea de Investigación: Pedagogía Crítica fundador del Laboratorio de Investigación Educativa Simón Rodríguez.

Resumen

Esta ponencia tiene un sabor de relato al “leer” lo acontecido como texto y la vida como narrativa. Un dar sentido a lo convivido, en especial cuando se trabaja en espacios de nunca llegar lo prometido. Mis objetivos están llenos de complicidad con los que algunos llaman sujetos de estudio, para dar sentido a lo vivido y establecer un diálogo crítico con aquellos que a menudo creen que nada saben, pero, que si transforman su “nada saben” en saber que saben algo pueden saber más. Y así problematizar sus gramáticas de participación. Se pudo constatar: que nada somos sin la palabra. Que no es posible innovar… sin innovaciones lingüísticas en los saberes acreditados. Que cada lengua es tres lenguas: oral, escrita y virtual confirmable por la fotografía y el video testimonial. Que la suma de todo saber y ciencia viene dada por la aventura de buscar en vano lo que desearíamos encontrar, pero también viene dada por encontrar por casualidad lo que buscábamos.

Palabras clave: etnografía, investigación-acción, post cualitativo

Ourselves among the others

Abstract

This paper has a tale flavor when “reading” what has happened as text and life as narrative. It is making sense to what has been lived; especially when one is working in spaces where what has been promised is never received. My goals are full of complicity with what some call subject studies, to make sense to what has been lived and establish a critic dialog with those who often believe not to know anything, but who transform their “not knowing anything” into knowing that they know something and could know more; and by doing so, problematizing their participation grammar. It was evidenced that: we are nothing without words; that it is not possible to innovate… without linguistic innovations in the accredited knowledge fields; that every language is three languages at once: oral, written and virtual, confirmable by photographs and testimonial video; that the sum of all knowledge and science is set by the adventure of searching in vane for what we wish to find, but it is also set by being able to find, by chance, what we were looking for.

Key words: ethnography, research-action, post qualitative

Fecha de recepción: 27-03-07 • Fecha de aceptación: 02-05-07

Dicen que los buenos cuentos tienen espacio y tiempo definido. Veamos si es verdad. No busco… encuentro. Encuentro con el deseo de seguir buscando. Hoy es 14, de marzo, día 74 del año. Quedan 291 días para que termine el año. Quedan bastantes días. Días que no se notarán en la comunidad de Las Adjuntas, Río arriba. Tan cerca de la plaza Bolívar de Trujillo capital, que escuchamos sus gallos. Allá quedaba el famoso bar de Pedro Mora. Parte de la memoria colectiva de Trujillo. Tiempos de miche, sancochos y de chapuzones. Nada acontece. Comunidad triste. Quieren ser servidos. Cultura de los populismos.

Se sobrevive entre enfermedades y necesidades, latas de sardinas, perras envenenadas que todavía amamantan a sus crías, tapiales que se desploman, palos de gallineros por no decir de mierda. Escuela del fracaso es la pobreza. Por no saber se les engaña. Por no tener ni donde caerse muertos cualquiera los compra. Profecía cumplida de Simón Rodríguez.

Sé de antemano que no podremos dirigir con éxito algunas maniobras comunitarias. No tengo la tentación de enseñar. Mis primeros grados los hice en la escuela de la sospecha. Somos pura voluntad para llevar a cabo un simulacro de planificación y participación comunitaria. Mi otro yo que eres tú. Me dice: tenga fe y sople para hacer botellas.

No hace falta que cambiemos de escenario. Es el mismo por aquí y por allá, ayer y hoy en Trujillo. Campo no le gana a pueblo, ni pueblo a campo. Para 1916 Américo Briceño Valero, mencionaba que los datos estadísticos hablaban de: disentería en adultos y niños, tétano infantil, tifus, fiebres palúdicas, tuberculosis, anquilostomosis, diarreas de adultos y niños, y de hospitales que no llenaban las mínimas condiciones médico-asistenciales (Medina, 2006, p. 8) ¿Será un destino manifiesto? Me opongo y lucho contra mi escepticismo optimista, para no sucumbir ante tanta realidad. Espero que los que me acompañan (cursantes de la especialización en educación para la prevención comunitaria del Instituto de Investigación Parasitológica de la ULA-NURR), sean hacedores más que sabidos. En nombre de la academia les alborotamos la vida. Me han prometido un proyecto con énfasis en la escuela/ cultura/ salud/ comunidad. Un todo integrado. Estoy ansioso por verlo.

Lo que nos ocurre nos cae de arriba. Existe una gracia divina. Lo que no sabemos es si ocurre antes o durante el encuentro con la comunidad. ¿Una desconocida historia personal orientará nuestras acciones? Desde Jajó, por la viña de Tuñame y las Mesitas, o bien desde Niquitao

Vienen parameños silenciosos y bueyes con barbas. Y así empujados desde arriba, vomitados por la niebla y perseguidos por las cosas horrendas que esa misma niebla oculta, van a construir sus casas en las calderas que forman las montañas, y las harán con las puertas hacia el páramo, al revés de como llegaron y de espaldas al llano, como si el solo mirar les diera grima… Tal es la herencia, irreversible necesidad de levantar casa al revés de como vengo caminando y de frente a mi lugar de origen (Araujo, 1995, pp. 26, 27, 28). ¿Desde dónde miran mis ojos?

Prevenir sería la acción correcta en el tema de salud. Ver venir para evitar. Efectivo sería ocuparnos en mejorar sus condiciones de vida. En cada rincón, vemos, rostros curtidos por la necesidad. La prioridad es abismal. Superar la pobreza material y el hambre espiritual. Siendo la madre de las preguntas: ¿cómo planificar y participar en este tablado?

De nada valdrá aprender de memoria recetas y procedimientos “pues al montar la olla debemos contar sólo con las vituallas que a diario conseguimos en nuestro propio mercado. La invención que desdeñe lo propio, lo que tenemos a mano, corre el riesgo de resultar desabrida por arbitraria” (lo sé de memoria de Eugenio Montejo). Prefiero equivocarme cien veces a equivocarme una vez por imitar. Pero imitamos como monos. Simón Rodríguez. Saltamos de error a error.

¿Qué tenemos que pasar para llegar allá? Allá a Las Adjuntas, se llega sudado, cansado y a través de un puente de palo colgado. Ya habrán visto que “No tengo preocupación metodológica, pero sí tengo conciencia metodológica” (Yurkievich, 2005, p. 66). Convivo mis búsquedas y encuentros investigativos. Me debato entre lo que debo decir, callar, escribir. Son confidencias de páramo. La escritura toma los atajos y las pieles del relato. ¿Quiero llegar sin ser visto? Participar sin que me duela. Por no saber a ciencia cierta a dónde voy ni lo que investigo, busco sentido a lo que hago. “Porque el sentido es, en primerísimo lugar, el sentido que nos lleva, que nos arrastra, que nos conduce a algún lugar” (Grondin, 2003, p. 53). Pero ¿qué pasa cuando por vanidad nos fingimos humanitarios, sensibles, sabidos? ¡Qué sin sentido el sentido de la vida! ¿Vendrá el sentido de la vida dado por la herencia que nos depara el lenguaje? En deuda de ideas con el hermeneuta y filósofo Aníbal Rodríguez, aunque creo que es más importante conocer los acentos, los dejes y tonos de nuestros pueblos, que saber que Platón sacó a los poetas de la ciudad. También pienso que Pampanito y Pampán (dos pueblos de Trujillo, Venezuela), son más sonoros que París (Francia). Nuestros literatos y académicos no saben de barro, madera, fuego, soplar leña… no saben quitarle la cola al alacrán para dárselo a los gallos para que se arrechen, me dice el Moisés de 11 años de Las Adjuntas. “Toda lengua devora al que la habla. Lo devora, lo digiere y lo asimila al mundo que lo contiene, a la versión del mundo que se halla en ella. Toda lengua es anterior y exterior al hablante y le sobrevive” (Briceño Guerrero, 1993, p. 153).

La gente de Las Adjuntas es baquiana. Nosotros puro empeño y risas nerviosas al pasar al otro lado de la quebrada. Un chapuzón no vendría mal. La pobreza es extrema. Todo adjetivo queda corto, superficial, vano. Un pote de cocina para la harina se transforma en botiquín de remedios vencidos, en cofrecito de recuerdos, en cajita para liguitas y algodones sucios. Para los sabidos, su gente son sangre de laboratorio. Hacemos bocetos (diagnósticos) de sus padecimientos. Sangre de Las Adjuntas, estudios de postgrado en salud para nosotros.

En la escuela solamente se escuchan palabras derrotadas de antemano por la adversidad. “Chinas y chinos” (así se les llama a los niños y niñas en Trujillo) con sus venas tímidas que se esconden. Algodoncitos aprisionados por el brazo y el antebrazo. Unos que otros debajo de los pupitres escondidos. ¡Ah rigor! No quiero ver solo experimentar. A mí no me duele ¿cómo? No es mi brazo. No es mi sangre. Al pesarlos, sin sus cotizas y sus zapatos llenos de barro, también les quitamos de donde vienen y hasta donde pueden llegar. Juegan al trompo hechos por sus padres con guayabita en menguante. Juegan a la troya. Como nosotros, unos son trompos seditas y otros tatarotean.

Manzanillas, Moras, Peñas, Peñas y Sotos , Villegas, Pirelas, Villegas y Villegas. No son maticas. Son familias que tienen 19 niños en la escuela. Pónganse a hacer garabatos y sumen. Corregir por proceso o por resultado, es igual… todos son familias. Con todo el pesar que llevan dentro y sin quejarse, sus chozas de barro y caña nos reciben con un letrero de “Bienvenidos Amigos”. Creyentes en los altares piden y se resignan. Aquí duermen unos y allá otros. Los separa una cortina.

Ironías, esperanzas, sueños o alguien se las regaló para lavarse las manos como lo hacemos nosotros. Estoy hablando como un loco porque es difícil entender, pero cómo se siente el pecho apretao cuando lo encierran paredes de caña y barro, medio forradas en tela y decoradas con Barbies, Hello Kitys y recortes de revistas. La escuela no les ha hablado de la familia de trapo de Salvador Garmendia (s/f) y mucho menos de la vida probada de las muñecas de trapo de Aquiles Nazoa.

¿Qué piensa la muchacha que pila toda la vida? De niña a muj er, fuerza en la mirada y manos protectoras, que ya revelan su instinto maternal al darle calor a unas guacharacas que parecen pollitos.

¡Que no se llene de faritos! Maldita palabra. Quiero retirarla para que no se cumpla. Es tarde. Trágicamente tarde. Fue violentada por su propia sangre. Hemos fracaso al no prevenir. Un nacimiento en crisis se repite. Lágrimas secas. “Una idiotez estar pensando en todo y a la vez en nada, viéndola /sangrar/ a la muchacha… toda preñada/de nadie pariendo y el problema es…/ uno aquí pensando” (Rojas, 2006, p. 57). Comento lo escrito. Mis oyentes lo dan por dado como dan por dado la pobreza, la parasitosis, los niños raquíticos, el hambre… en nuestros campos. Perdimos la capacidad de asombro.

Una ficha materno infantil del 18-07-97 nos revela descarnadamente la poca atención en salud que ha recibido esta comunidad plagada de leismaniasis, parasitosis… No son los años 20. Son dolores que son peores por tanto recurso dilapidado en el pasado y en la actualidad y me temo que mañana. ¿Habrá mala praxis cuando la aguja va por un lado y la vena por otro? Aunque si me ponen entre la espada y la pared, prefiero una poco de mala praxis a la indolencia absoluta. Prefiero el riesgo a equivocarme a no hacer nada o casi nada. En los trabajos comunitarios las teorías son más poderosas cuando se levantan de la tierra en lugar de imponérselas. La academia nos ha acostumbrado a buscar data que concuerde con la teoría en lugar de crear una que dé cuenta de los encuentros.

Nos vamos como llegamos con tres heridas causadas por la pobreza, la indolencia y el neo populismo. Tanta realidad derrota. Me duele pensar a pesar de no tener la espina adentro. Me contradigo demasiado. Es necesario que me vaya para tomar distancia para verme entre los otros y pensar de nuevo lo que hago. “Y esa luna que amanece/ alumbrando pueblos tristes/qué de historias, que de penas,/ qué de lágrimas me dice” ( Letra de la canción Pueblos tristes de Otilio Galíndez, refrendado por Ramírez, 2005, p. 39).

Laboratorio de Investigaciones Educativas Don Simón Rodríguez. Trabajo patrocinado por el CDCHT. ULA-NURR H-272-04-04-B. PPI. PEI.

Bibliografía

1. Briceño Guerrero, José. (1993). El laberinto de los tres minotauros. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.         [ Links ]

2. Garmendia, Salvador. (s/f). Mi familia de trapo. Caracas: Playco editores.         [ Links ]

3. Grondin, Jean. (2005). Del sentido de la vida. Un ensayo filosófico. España: Herder Editorial.         [ Links ]

4. Galíndez, Otilio. (2005). Pueblos tristes. Citado refrendado por Francisco Ramírez en Venezuela Al Stars. Imagen 38. No. 2. pp.36-39         [ Links ]

5. Medina Machado, Luis. (2006). Repertorio trujilano. Páginas de Historia Regional. Publicación del Centro de Historia del Estado Trujillo. Año 1. Junio. No. 03.         [ Links ]

6. Rojas, Gonzalo. (2007). Empréstame a tu hermana. Cuadernos Hispanoamericanos 57 60 España.         [ Links ]

7. Nazoa, Aquiles. (1978). Vida probada de las muñecas de trapo. Caracas: Ministerio de Información y Turismo.         [ Links ]

8. Yurkievich, Saúl. (2005). Por una crítica central. Caracas. Revista Imagen 23:04: 65-66.         [ Links ]