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Educere
Print version ISSN 1316-4910
Educere vol.13 no.44 Meridad Mar. 2009
Maestras madres solteras: Impacto en la praxis pedagógica socio-cultural emergente. Estudio de casos
Yudith Josefina Mata Urbina*; Yusmilys Gallardo Villarroel*
Universidad de los Andes Núcleo "Rafael Rangel" Trujillo-Edo. Trujillo Venezuela. judmat1@hotmail.com, evetineod@gmail.com
Resumen
Ante los múltiples contextos emergen campos de investigación que han permitido reconocer las diferencias en lo que a género se refiere. Esta investigación se realizó con el objeto de estudiar la condición humana de las maestras madres solteras desde la perspectiva psicológica, sociológica y axiológica, y su visión de la praxis pedagógica ante una cultura emergente. El método utilizado fue el de historia de vida; se entrevistaron dos madres solteras, docentes en ejercicio, con edades comprendidas entre 25 y 30 años. Se establecieron tres dimensiones: 1) la condición familiar, 2) posición ante la maternidad 3) la vivencia: madre soltera. Aquí se develó la necesidad de reencuadrar el sistema educativo en dos pilares fundamentales, el axiológico y el emocional.
Palabras claves: mujer y educación; estudio de género; maternidad, educación y cultura.
Single-mothers teachers: Their impact on the emerging Socio-cult ural pedagogical praxis. Case study
Abstract
Before multiple contexts research fields emerge that allow to acknowledge the differences in gender. This research was done aiming to study the human condition of single-mothers teachers from the psychological, sociological and axiological perspective and their vision of the pedagogical praxis before an emerging culture. The method used was life history. Tow single mothers were interviewed, active teachers, with ages between 25 and 30 years old. Three dimensions were established: 1) family condition, 2) position towards motherhood, 3) experience: single mother. Here, we revealed the need of reframing the educational system in two main pillars, the axiological and the emotional.
Key words: women and education, gender study, motherhood, education and culture.
Fecha de recepción: 31 de marzo de 2008, Fecha de revisión: 10 de septiembre de 2008, Fecha de aceptación: 20 de marzo de 2009
Con el advenimiento de nuevos contextos culturales, la educación juega un papel preponderante; constituye tal vez, el principal mecanismo para realizar las transformaciones necesarias que modifiquen el pensamiento, de manera de enfrentar la complejidad creciente de la rapidez de los cambios y lo imprevisible que caracteriza la sociedad del conocimiento.
Lejos quedó la ilusión de poseer verdades absolutas, dando paso a la aceptación de la duda y la incertidumbre como aspectos fundamentales del pensamiento científico, reconociendo al ser humano como su gran artífice, por lo que, en la actualidad los estudios en las ciencias sociales desde una sola arista resultan imposibles, considerando que la persona es un conglomerado genético y cultural que interactúa dentro de una red social policromática; como lo describió Marx (citado por Bonder, 2004): La esencia del hombre está constituida en su propia realidad, por el conjunto de las relaciones sociales (p. 68).
Ante la concientización de contextos múltiples y la aceptación de la diversidad, emergen estudios que intentan aproximarse a las diferentes perspectivas socioculturales del ser humano, aceptando nuevas formas de sensibilidades, traspasando los límites hasta ahora admitidos; entre éstos ubicaríamos, por ejemplo, la llamada revolución cultural de los géneros; pese a que los preceptos de la modernidad predicaban la igualdad, no es sino hasta los actuales momentos cuando se comienza a reconocer las diferencias en lo que a género se refiere. Y es precisamente en este punto donde la educación se ha negado a desmontar esa instaurada mentalidad objetivista donde obligatoriamente hay que pasar por el reconocimiento del carácter sexualmente diferenciado de la corporalidad humana, superando la noción dicotómica del pensamiento clásico que separa alma, mente, cuerpo, razón, sensibilidad, individualidad, colectividad.
Hasta el presente, los estudios de género han sido desarrollados desde varios ángulos. Por ejemplo, a la mujer se le dio una utilidad teológica: es la compañera del hombre, hecha de una de sus costillas. Es así como pasa a ser considerada una de sus propiedades, un objeto que queda excluido de todo aquello que se considera importante. Las concepciones de mujer quedaron adheridas a las ideas de envidiosas, promiscuas, caseras, sometidas, dependientes, pasivas, reservadas, resignadas, calladas, delicadas, frágiles , y sólo con la capacidad de ejercer actividades estrictamente femeninas. En este sentido, ser mujer era declinar a la libertad de escoger lo que se desea hacer o ser, lo que genera un proceso donde terminan adoptando actitudes o comportamientos contrarios a los deseos profundos del verdadero yo.
Sobre la base de estos antiguos patrones sociales muchas mujeres irrumpieron al demostrar que poseían en sí mismas, con sus propias necesidades, capacidades, contextos y objetivos. Hacen justicia a lo que el autor Barroso (1987) manifestara como una necesidad, al afirmar lo siguiente: Necesitamos un modelo donde se eliminen los estereotipos, los símbolos, los mapas, roles, expectativas, que confinan al hombre a un pene reafirmante de privilegios y derechos, y a la mujer a una vagina, objeto, ciudadana de segunda. (p. 276).
Sin duda el siglo XX significó el período más revolucionario en la lucha por conquistar el derecho a la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres. Este siglo representa el proceso de superación y cuestionamiento de muchos fundamentos ideológicos que habían sustentado la condición de subordinación de la mujer. Hablar del siglo XX es rememorar acontecimientos donde la mujer se organiza para lograr la conquista por el voto, el acceso a la educación, al trabajo remunerado, entre otros. De ahí que a nivel mundial los movimientos de mujeres han protagonizado importantes movilizaciones sociales, impulsando cambios y modificaciones necesarias para la construcción de una sociedad más justa, pluralista, democrática en todas las dimensiones.
En América Latina las mujeres han tenido que luchar con mentalidades machistas y excluyentes. Prisioneras de su propia cultura, han batallado con una serie de tradiciones que establecen grandes diferencias con el hombre, lo que ha conllevado tener que asumir distintos roles.
Son las que mantienen y crían a sus hijos, y gestan una vida ambivalente, al tener que ser madres y profesionales. En el marco del espacio de estos nuevos tiempos, la mujer en América Latina ha gestado una vida dual: madre-profesional. Situación que la ha obligado a decidirlo por voluntad propia o porque el hombre que la acompañó optó por rendirse ante no poder asumir todas las responsabilidades que él mismo se inventara.
En Venezuela existe un alto porcentaje de mujeres que son jefas de hogar en condición de madres solteras. Según Barroso (2000), de un total de 1.211.246 hogares sin pareja, el 71% está constituido por mujeres que trabajan en distintos campos profesionales. El gran auge que ha adquirido en las últimas décadas la mujer venezolana en el campo laboral, y su notable libertad sexual, la ha llevado a insertarse por necesidad o voluntad en los medios de producción, adquiriendo una auténtica independencia económica respecto al hombre, con una relativa disminución de los prejuicios y presiones sociales en torno a la sexualidad, ha desencadenado una transformación valorativa de la maternidad, expresada en una negativa consciente e inconsciente a ser madre.
No obstante, en el marco de la feminización en los medios más desfavorecidos, los resultados expuestos por estudios señalan que la inclusión de la mujer en el campo laboral, constituye uno de los factores determinantes en el aumento de la pobreza. Así lo señala Rubio (2004.) cuando manifiesta:
Es necesario tener en cuenta el capital humano disponible, las capacidades y habilidades, pero también las incapacidades; es necesario tener en cuenta también que el capital social consiste en la red de relaciones laborales a la que es posible acudir, y el capital cultural que incluye o excluye los saberes e informaciones para la provisión de bienes y servicios requeridos para las actividades a desarrollar (p. 4).
Esto es un indicativo de que primordialmente el sistema educativo no ha logrado transformar las experiencias valorativas de las personas. En Venezuela, la situación educativa no ofrece signos evidentes de discriminación desde el punto de vista cuantitativo, pero uno de los problemas que permanece es la deserción escolar. Tal como lo señala Bonder (2004): sólo el 70% de los estudiantes completa la segunda etapa y de éstos sólo el 30% completa la tercera etapa; lo que quiere decir que existe un significativo 60% que queda fuera del sistema escolar antes de terminar el bachillerato (p. 68). Para Silveira (citada por Bonder, 2004) esta situación desencadena otro problema de gravedad: una madre con muy escaso nivel educativo o analfabeta implica una carencia de apoyo en la formación educativa de sus hijos, y por ende, los resultados escolares de éstos son realmente deficientes, lo cual desemboca nuevamente en empleos de bajos salarios (ibíd). (p. 68)
En estos escenarios contemporáneos es foco de interés analizar qué se les enseña a las mujeres sobre sí mismas y su futuro papel en la sociedad. ¿Por qué continúan orientándose hacia campos profesionales tradicionalmente femeninos, principalmente el educativo? Cabe destacar aquí que actualmente una de las profesiones con mayor representación femenina en nuestro país es la carrera docente. Llamando poderosamente la atención como cada día aumenta el número de maestras venezolanas en condición de madres solteras, es oportuno recordar que en la historia del magisterio venezolano a las maestras se les coartaba la posibilidad de ser madres solteras, por la inmoralidad que esto representaba y las consecuencias penales a las que debían acogerse.
Estos tiempos nuestros, ahora son distintos. Los adelantos y la dinámica social le ofrecen a la mujer la oportunidad de decidir ser madre soltera o no. Es así como se crean nuevas concepciones de ser mujer; sobre todo las fundamentadas en la igualdad y la equidad, establecido legalmente a través de la Constitución de 1999, la cual visibiliza a la mujer como ciudadana de deberes y derechos, creadora y autónoma, imprescindible para el pleno desarrollo de la sociedad.
Visto de este modo, es innegable la igualdad de oportunidades que tienen las mujeres en el país. Siendo esta sociedad un conglomerado dirigido casi en su totalidad por mujeres que han logrado destacarse desde todo punto de vista, es menester resaltar que la condición de madres solteras no ha sido un impedimento para brillar en distintos escenarios académicos. Esto constituye el eje de interés de este trabajo que busca conocer desde la subjetividad misma qué piensan y sienten desde sus experiencias nuestras maestras madres solteras, gestoras de una cultura naciente; siendo el principal propósito de la investigación desarrollar un estudio específicamente de la condición humana de las MAESTRAS MADRES SOLTERAS desde la perspectiva psicológica, semiológica, sociológica y axiológica, y su impacto en una praxis pedagógica fundamentada en una visión socio-cultural emergente.
Metodología
La investigación se abordó desde la perspectiva cualitativa. El método seleccionado fue el biográfico o historia de vida que según varios autores calificados como Córdova (1990), Ferratotti (1981) y Martínez (2000); constituye la alternativa más adecuada para referirnos al discurso de lo vivido y las relaciones simbólicas implicadas, que desde el punto de vista epistemológico han resultado fructíferas para la sociología y las ciencias sociales en general.
Este método replantea la realidad social como objeto de investigación, al incorporar una nueva hermenéutica que ayuda a explicar, comprender e interpretar el papel del actor social, del sujeto, la subjetividad y el asunto de la contextualización.
Es de hacer notar que la historia de vida pone de manifiesto la memoria histórica como medio de construcción de procesos que pueden ampliar la comprensión de hechos sociales. De igual manera, considera a los sujetos y su contexto como un todo, que no puede ser reducido a variables o constructos, por lo que debe tomar en cuenta su pasado y su presente, lo que permitirá hacer un análisis holístico.
Es importante señalar que la información producida por los sujetos que vivieron los hechos está no sólo justificada, sino que evitarlo sería suprimir o negar parte importante del análisis que nos ocupa, como lo afirma De Miguel (1996) Los Documentos Humanos, son el alma, el corazón de los patrones sociales de una época, son la experiencia colectiva de la persona común y su utilidad es indudablemente ser capaz de transmitir una experiencia histórica (p. 31)
Teniendo en cuenta que el conocimiento es situacional y contextual, con base en las características antes descritas sobre la investigación biográfica se definió el perfil de las informantes. A saber: edad comprendida entre los 25 y 30 años, ser docentes en ejercicio con condición de madres solteras. Estas premisas permitirán obtener una imagen totalizante de un sector social: Maestras Madres Solteras, y su visión ante la maternidad, en un contexto socio cultural emergente.
Cabe destacar que esta tipología busca tener la síntesis de una estructura sociohistórica cultural, por lo tanto, este método facilita los conocimientos y las situaciones más fieles que se podrían conseguir en una época.
Para realizar investigaciones con el método biográfico, Martínez (2000) afirma que: es suficiente el estudio de un solo sujeto, dado que el individuo lleva en sí, toda la realidad social de él y de los grupos en que se ha desarrollado y se desenvuelve su existencia (p. 262). Sin embargo, se consideró pertinente interactuar con dos sujetos para obtener un panorama más amplio de la realidad, lo que permite cotejar desde perspectivas diferentes las similitudes y coincidencias de las vicisitudes de la vida cotidiana entre personas que tienen condiciones socioculturales similares. Al respecto, Moreno (1999) manifiesta que: el contraste de varios narradores permite la superación de la subjetividad tanto del narrador de la historia como del investigador dándole validez, confiabilidad y objetividad a la información; reduciendo el elemento de prejuicio del investigador (p. 18)
El proceso interactivo entre las investigadoras y los sujetos de investigación, que a partir de este momento serán identificados con el seudónimo de Reflejos para resguardar la confidencialidad de la información suministrada, se inició informándoles el objetivo de la investigación, y que ellas reunían todas las condiciones para ser las protagonistas de la historia de vida. Es así como se logró lo que Rusque (1999) denomina un pacto de respeto recíproco basado en una empresa cognitiva común y, por lo tanto, no puede ser impuesto ni realizado en forma oculta, sino más bien aceptado y llevado a cabo por ambas partes con equidad (p. 66).
Para lograr el pacto interactivo entre las investigadoras y los reflejos se propició un cierto nivel de confianza mediante un diálogo cara a cara que generó la empatía necesaria para hacer emerger el ser total a través de un proceso dialéctico mediante entrevistas a profundidad. De esta manera se logró el acceso a actos tan importantes como la oralidad, los gestos, expresiones faciales, reiteraciones, que permitieron el proceso de transmisión desde la historia singular a la construcción colectiva, creando un profundo respeto por parte del investigador hacia el sujeto, la subjetividad, el lenguaje, la lógica evocativa y las formas de contar.
En cuanto a la información obtenida, con el método de la historia de vida, el objeto no es analizar la vida de las personas sino aproximarse a una explicación de las circunstancias vitales y sociales reales que llegan a experimentar los documentos humanos, por lo que no existe una forma determinada para hacerlo; este análisis dependerá en la mayoría de los casos del estilo del autor y de las especificaciones de la información recopilada, así como también del tipo de reporte o documento que se quiera generar a partir de la misma (Sandia, 2003, p. 123).
En consecuencia, se inició el análisis a partir de la perspectiva horizontal considerando tres dimensiones: la primera, dirigida a develar ¿quiénes son nuestros reflejos?, una segunda que busca determinar su posición inicial en cuanto a la maternidad, y la tercera, dirigida a establecer cómo ha incidido la experiencia de ser maestra madre soltera en su valoración y visión del proceso educativo.
Maestras madres solteras
Primera dimensión
¿Quiénes son nuestros reflejos?
- Reflejo 1: Madre soltera a los 21 años, hoy cuenta con 26 años, profesora universitaria, hija de padres divorciados, la mayor de cinco hermanos (todos de madres diferentes). El matrimonio de sus padres duró menos de dos años. Vivió con su mamá hasta los ocho años, después quedó con su papá hasta los 21 años, cuando tiene su hijo y decide irse a vivir sola.
- Reflejo 2: Madre soltera a los 23 años, actualmente tiene 25 años, profesora de inglés. Hermana mayor de 3 hermanos. Todos hijos de padre y madre, nacidos en el seno de un matrimonio constituido por más de 38 años. Su padre es comerciante y su madre ama de casa.
Es importante destacar que los requerimientos para los informantes se limitaron a edad, profesión y ser madres solteras, sin embargo se encontró coincidencia en que ambas son hijas de madres dedicadas principalmente a los oficios del hogar y hermanas mayores.
Aunque nuestros reflejos provienen de estructuras familiares diferentes (nuclear y mononuclear), puede observarse cómo de esa diferenciación queda claro que la familia es estructura, contenido, proceso, vida e historia de cada quien. Asimismo, se evidencia con claridad cómo continúa prevaleciendo la figura del hombre machista en nuestro contexto, donde no se ha logrado, pese a todos los avances, romper la concepción cultural de que el hombre es de la calle y tiene el derecho a su libertad sexual, mientras que la mujer es de la casa y, por lo tanto, su libertad sexual está sujeta a condiciones socioculturales, lo que se confirma en el discurso de los reflejos cuando señalan que:
- Reflejo 1: Soy la única de padre y madre del matrimonio, tengo 5 hermanos de madres diferentes. Mi papá profesor universitario y mi mamá es ama de casa y artesana.
- Reflejo 2: Mi mamá nos inculcó valores muy fuertes. Siempre demostró que la mujer tenía que soportar muchas cosas para conservar la familia. Mi mamá siempre en casa controlando que todo estuviera bien. Sé que hizo muchos esfuerzos para conservar la familia, porque hubo intentos de separación en varias oportunidades por lo MUJERIEGO que era mi papá. A donde viajaba tenía una mujer.
Las descripciones familiares realizadas por los reflejos confirman la idea de familia que se mantiene en el tiempo: el hombre venezolano tiende a ponerle mucha energía a su trabajo. Sus hijos, su pareja, son prioridades de otro orden. La mujer, por el contrario, invierte su energía en sus hijos, se esclaviza, se hipoteca, se olvida de sí. Lo primero para la mujer, son sus hijos (Barroso, ob. cit., p. 164)
Segunda dimensión
Posición ante la maternidad. Antes de profundizar en la posición con respecto a la maternidad asumida por los reflejos es importante resaltar su relación de pareja, donde se observa cómo subyace la influencia del crisol familiar.
Para el Reflejo 1 la experiencia de vida de pareja estuvo signada por motivos que ella describe con estas palabras: Tuvimos un año juntos, bellísimo, yo enamorada, ciega como toda muchacha enamorada, todo iba bien hasta que un día tuve un atraso.
Reflejo 2: Él se portaba muy bien conmigo, pero no podíamos vivir juntos, porque él tenía una mujer de la cual supuestamente estaba separándose, HECHO QUE NUNCA OCURRIÓ
De acuerdo a las afirmaciones realizadas por los reflejos, la relación de pareja estaba fundamentada en un sentimiento de ellas hacia ellos; emociones que éstas consideraban como recíprocas. Sin embargo, la presencia inconsciente y, por ende, inconsulta de la concepción, pone en duda la correspondencia sentimental esperada, ningún hombre está obligado a ser padre si no lo quiere asumir, hacer lo que no se quiere es meterse en el fracaso, como lo demuestran las siguientes narraciones:
- Reflejo 1: - Fui y le dije: Mira tengo un atraso, creo que estoy embarazada Pareja: - Hazte el examen, a ver
- Reflejo 1:- Me hice la prueba y se lo fui a decir, se portó muy feo y me respondió: ¿Qué quieres hacer, lo quieres tener o lo quieres abortar?
- Reflejo 2:- Cuando le comuniqué que estaba embarazada me dijo: ¡ABÓRTALO!
A la luz de los acontecimientos, encontramos que en el siglo XXI todavía prevalece ese mapa familiar que tanto daño ha causado a la sociedad el hombre machista, que usa a la mujer, dispone de ella y la deja cuando le conviene, que no es capaz de asumir la responsabilidad de su comportamiento. Barroso (Ob. Cit.) afirma que en nuestra cultura la pareja es para la mujer. El hombre no tiene mapa de pareja, no aprecia su relación de pareja con suficiente seriedad, quizás por eso la pierde con facilidad. No concientiza su relación como compromiso de lealtad con carácter de permanencia. El hombre abandona a la pareja y a los hijos porque se siente incompetente, se cansa, no sabe enfrentarse a sí mismo, no le gusta el problema que hace ajeno. Su no involucración, no tomar en cuenta al otro, lo convierte en cuestión de principios no de sentimientos (pp. 165-166)
Ante el mapa masculino, la relación de pareja carece de historia, por lo tanto, de lealtad y confianza. Cambiar la realidad pasa por un cambio de cultura que nuestro sistema educativo no ha asumido.
El ser profesional lejos de crear conciencia en torno a los procesos fundamentales necesarios para lograr el desarrollo y crecimiento del ser humano integral, ha desvirtuado el hecho de la maternidad, permitiéndole a la mujer una toma de decisión que incide negativamente en todas las estructuras sociales. Afirmación que queda explícita cuando ante la posición de la pareja, los reflejos expresan:
- Reflejo 1: Yo le dije: ¡lo quiero tener! Para ese momento ya yo trabajaba, yo no sentía que tenía motivos para abortar, tenía trabajo y por lo tanto estabilidad, lo único que me hacia falta realmente era que él me apoyara
- Reflejo 2, El hecho de tener una profesión me dio la seguridad para tomar la decisión de sacar adelante mi embarazo, creí que sola podía seguir adelante. Y digo sola porque el padre molesto dejó de ayudarme ¡fue muy duro¡
Tercera dimensión
Madre soltera: vivir la experiencia
El ser profesional les permitió decidir tomando en cuenta exclusivamente la parte económica; pero al transcurrir el tiempo y enfrentarse solas ante un hecho tan importante, emergió ese ser humano conformado por sentimientos y emociones tales como:
- Reflejo 1, Cuando yo decidí tener a la niña, tenía una confrontación conmigo misma, no quiero hacerlo sola, pero por otro lado estaba enamorada del papá y ese sentimiento de amor, de apego, no sé si por amarrarlo, no sé si porque realmente quería tener algo de él, el asunto es que decidí tener a mi bebé. Me sentí sola, lloraba todas las noches, era muy difícil realmente, yo sentía a veces que no podría afrontarlo sola, sin embargo, tenía que buscar las fuerzas de donde no las tenía.
- Reflejo 2, Me sentía impotente, vacía y resentida para seguir adelante.
Es así como el vacío que se genera en su condición de mujer; comienza a enmascararse con la presencia del hijo(a), figura que llena todos sus espacios, viven por él (ella) y para él (ella), convirtiéndose en el centro de sus vidas.
Triangulación: Madre-Hijo-Padre
En este escenario no existe la estructuración de un triángulo donde cada uno de sus integrantes tenga la posición que le corresponde. Al respecto, Barroso (Ob. Cit.) opina que: la mujer es buena para el sufrimiento y cuando la dejan, si no acepta su condición de víctima, andará arrecha buscando como vengarse (p. 166), es así como la madre asume una posición donde el hijo(a) se convierte en un objeto de su propiedad, a tal punto que decide, si puede o no relacionarse con su padre, coartándole sus derechos biológicos, psicológicos, legales, sociales, entre otros.
- Reflejo 1, Yo hice un esfuerzo para acercarle al niño, y él como que reaccionó y empezó a buscarlo, pero en realidad yo era la que buscaba el acercamiento hasta que me cansé. Ahora estoy todo el tiempo ocupada y no me da tiempo (ganas) de llevárselo
- Reflejo 2, No quiero volver a verlo, ni que tenga contacto con mi niña
La consecuencia más nefasta para este nuevo ser, es la llamada destriangularización que tiene que ver con la ruptura de los vínculos afectivos entre las partes: Padre-Hijo, se priva de la unión biológica, orgánica, y se niega el contacto, el afecto, el cariño, la ternura, la necesidad de sentirse amado, respetado, apreciado y aceptado.
Necesitamos asumir con claridad las responsabilidades de proporcionarles a nuestros hijos la alegría de saber quién es su padre y quién es su madre, para que ellos puedan disfrutarlo a plenitud, logrando satisfacer necesidades primarias de su propia identidad y definición. (Barroso, Ob. Cit., p. 168)
Una visión socio cultural emergente en educación
Asumido el acontecimiento y vividas las emociones tóxicas tales como: soledad, tristeza, ira, impotencia, miedo, renace una mujer que adquiere una conciencia de su rol con respecto a la sociedad. Mujer que asume su condición de madre soltera, con dignidad, para reinterpretar los contextos sociales contemporáneos.
Como lo expresan los reflejos en el diálogo cuando manifiestan:
- Reflejo 1: Nadie puede acusarme de inmoral, las familias monoparentales ya parecen una cosa inevitable, hay que asumirlo como normal, más bien hay que apoyarlo, tratar de que se desarrollen de la mejor manera posible, promoviéndose la posibilidad de que haya un respeto del hombre y la mujer hacia lo que es la familia, hacia lo que es la relación de pareja, eso tiene que promoverse e iniciarse obviamente desde el desarrollo personal, lo que ha sido descuidado dentro de la formación académica. Se trabaja más la parte cognitiva que la parte emocional, el diseño curricular no lleva a un trabajo profundo sobre el saber personal, al respecto, si se empleara el desarrollo personal lógico en la educación mediante leyes, instituciones, medios de comunicación para promover el valor del respeto del individuo hacia sí mismo y hacia los demás, se pudiera generar la verdadera dignidad, realmente existiría más respeto entre las personas, yo hubiera podido tener la posibilidad de que ese hombre aceptara la responsabilidad de mi embarazo, y de hecho, de repente no estábamos enamorados, pero por lo menos vamos a asumir nuestra responsabilidad, es un asunto de respeto, de responsabilidad, de compromiso. Se debe incorporar el asunto personológico dentro del proceso de formación, que no es más que la atención al desarrollo de la condición humana de los profesionales de la docencia, no sólo desde lo académico sino también en todas las instituciones que existan
- Reflejo 2: Un día reconocí que mi condición de madre soltera no es sinónimo de vergüenza, estoy orgullosa de mi hija. Ahora veo con más claridad cómo persisten en esta sociedad las falsas morales. Actualmente veo a mis alumnos desde otra perspectiva. Me pongo a pensar en la descomposición social que hay, es necesario que desde las aulas orientemos a nuestros alumnos, no sólo me preocupo por lo que tienen que aprender de inglés, sino que les hablo del embarazo, de los abortos, y de todo aquello que pudieran enfrentar en la vida. Me llena muchísimo cuando ellos conversan conmigo sobre la situación social actual. Me he sorprendido con la forma de pensar que tienen. Hay que formar desde los valores y las emociones
Desde la experiencia más significativa que estas mujeres han podido vivir, se crea un proceso de concientización profesional orientado hacia la necesidad de reencuadrar urgentemente el sistema educativo. Para nuestros reflejos ese proceso de reencuadrar debe tener dos pilares fundamentales: el axiológico y el emocional.
Reflexiones
No podemos estudiar al sujeto y su mundo de sensaciones, percepciones, sentimientos, emociones, reflejos y aprendizajes desvinculados de su entorno familiar. De hecho, la familia ejerce sobre el individuo un impacto definitivo, mayor que cualquier otra institución o grupo social. La familia se convierte en la experiencia más importante en la vida del hombre, cualitativamente diferente a cualquier experiencia.
Es así como la investigación parte de la necesidad de conocer la procedencia familiar de esas docentes en condición de madres solteras. Aquí se observa cómo aún prevalecen los mapas ortodoxos latinoamericanos relacionados con los roles HOMBRE -MUJER en la constitución familiar, tanto en la mononuclear como en la nuclear. Cabe destacar, que el sistema educativo en América Latina no ha evolucionado como para transformar estos dogmas de fracasos. Tanto es así que nuestro continente ocupa el primer lugar en embarazo de adolescentes.
Nuestro sistema educativo se encuentra desarticulado de las necesidades reales, no cognitivas del individuo, sino personológicas que exige la contemporaneidad. Estamos frente a nuevos escenarios donde la pérdida de valores y los cambios vertiginosos han deshumanizado, de alguna manera, a las personas. Lo que sigue desencadenando la irresponsabilidad ante el hecho de la concepción del ser humano. Es hora de que la educación asuma un proceso de formación de seres humanos capaces de reconocerse a sí mismos y en los demás; sólo así la maternidad dejará de ser una consecuencia de la actividad sexual entre las parejas, un acontecimiento fortuito y no planificado.
En la medida que se genere la confrontación entre la pareja, donde el hombre no es tomado en cuenta para la decisión de concebir, emergen en la mujer sentimientos de impotencia, frustración, ira, rabia y vergüenza, lo que confluye para liberar al hombre de sus responsabilidades. Sin embargo, su status profesional le permite decidir el progreso de su embarazo a espaldas del gran compromiso que implica traer un hijo al mundo sin la presencia de la figura paterna.
De acuerdo a estudios psicológicos, la ausencia de la pareja y, por tanto, la relación del niño con ella, marca significativamente la afectividad del sujeto; por lo que no podría crear un acervo emocional. El vínculo paternal resulta fundamental para las relaciones con el entorno y para la orientación en la conducta social. La presencia equilibrada de las figuras MADRE-PADRE incide de manera determinante en el desarrollo y crecimiento de cada individuo, puesto que permitirá la evolución de procesos determinantes como son: ubicación, identificación, relación y socialización. Basta citar a la UNICEF: (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), en su artículos 7,8 y 10 para reconocer internacionalmente el derecho que tiene el niño de conocer y compartir con sus progenitores.
Ante estos contextos comienzan a gestarse los primeros cambios en la visión y misión del proceso educativo desde la perspectiva de esas docentes en condición de madres solteras. Cambios que son el producto de las vivencias, mas no de un sistema educativo que forme al individuo desde su dignidad, para asumir la responsabilidad más importante: La condición humana del ser en su totalidad.
El rescate de la educación ha de estar dirigido hacia lo esencial del ser, hacia la autonomía que le permite diseñar su proyecto de vida, como persona, con capacidades y aptitudes, actitudes que le permiten salir de todo ese marasmo, de esa manera de pensar y de vivir, que ha creado la descomposición social actual.
Educar desde el ser, significa desarrollar una conciencia ecológica con visión de que somos parte de un universo, por lo tanto, hay que orientar el proceso educativo hacia la solidaridad humana y el equilibrio con la sociedad y el medio ambiente. Todo esto implica, reencuadrar el sistema educativo multidimensionalmente, partiendo de la conciencia de las necesidades de todos los actores. Por otro lado, se requiere la contextualización del proceso para forjar una persona ubicada en el tiempo y el espacio, con un acervo cultural, con recursos y alternativas y con una ética humana en su haber.
Sin duda alguna, la solución sería educar a la persona sobre la base de tres dimensiones fundamentales. A saber: a) Desarrollo de una conciencia esencial de persona, de sus necesidades, derechos y responsabilidades para una democracia sólida; b) reconocimiento de los diferentes contextos de crecimiento; y, c) entender la educación como un acto social. El llamado es al compromiso para lograr la transformación de la calidad de la vida humana, pero hay que comenzar por educarnos a nosotros mismos, con la conciencia y la pasión de la vida, para después educar a los demás.
Sólo así la educación lograría la misión social que le ha sido encomendada. La educación como acto social se entendería en el término del desarrollo del ser total; formándonos y formando con alto desempeño competitivo, como personas autónomas, como parejas, como familias, como miembros de una comunidad, consolidando mapas distintos, que generen una conciencia clara de quiénes somos: miembros de un mundo dinámico, donde existen nuevas interrelaciones, creencias, valores, normas y actitudes, lo que nos enfrenta a un paradigma que exige una transformación cultural.
Notas
* Docente e investigador de la Universidad de los Andes, Núcleo Rafael Rangel de Trujillo. Trujillo, Edo. Trujillo, Venezuela.
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