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Salus
versão impressa ISSN 1316-7138
Salus vol.17 no.2 Valencia ago. 2013
El profesor Guillermo Mujica de mis recuerdos

Alguien dijo que "el cuadro siempre es más pequeño que el personaje representado y que la historia más corta que el hecho narrado" así, pues, con esta premisa, van mis recuerdos hacia Guillermo Mujica Sevilla, o mejor dicho hacia el Profesor Guillermo Mujica, profesor de las Cátedras de Histología y Embriología en el primer año de medicina y Anatomía Patológica a partir del tercer año, por supuesto, mi profesor.
Para los años sesenta, la nueva Universidad de Carabobo, estaba prácticamente naciendo o en su primera infancia humanizando dicha etapa- y sus profesores, a casi cincuenta de mi graduación continúan en mi consideración como extraordinarios, eran verdaderamente unos Maestros, entre ellos y formando parte de aquella Universidad, estaba Guillermo Mujica.
Mujica, había nacido en Valencia, su infancia estuvo llena de afecto, vida familiar y calor humano, de un origen humilde se dedicó por entero a sus estudios en el Colegio Salesiano Domingo Savio y luego continuaría en las aulas del Liceo Pedro Gual, este instituto era prácticamente una institución que pudiéramos llamar preuniversitario, donde profesores como
José Gregorio Ponce Bello, el Dr. Alfredo Celis Pérez, Manuel Feo La Cruz y otros profesores, llenaban de valores y conocimientos a los estudiantes que por los años cuarenta pasaban por aquellas aulas, Mujica sería un alumno distinguido de ese prestigioso liceo.
Fue siempre un estudiante dedicado a sus estudios y distinguido por su inteligencia y capacidad, estas características le hicieron merecedor de una beca para estudiar medicina en la Universidad Central de Venezuela
Caracas, fue la sede de la Universidad Central de Venezuela y de la única universidad del centro hasta 1958, año en donde nos sería devuelta nuestra Universidad cerrada por un gobierno dictatorial, la mala situación y la prédica repetida y mal sana en contra de las universidades del interior, por médicos positivistas amigos y consejeros del Presidente de la República, general Cipriano Castro. Esta sería la causa que muchos talentos se perdieran sin posibilidades de estudios superiores y se detuviera y retardara por muchos años el progreso que había traído la Universidad a Valencia, piénsese lo difícil que era a un estudiante pobre graduarse en la capital.
Caracas en aquella época, era todavía una ciudad tranquila, si la comparamos con lo que se convertiría después de los años cincuenta, pero con todo, estaba llena de tentaciones y diversiones que arruinaron más de una vocación unida a una voluntad débil, Mujica, era un hombre de voluntad firme y de una gran responsabilidad por su futuro y su carrera, así que aquellos seis años de formación hicieron de él, el médico que había comenzado a visualizar desde las aulas de la Escuela "Domingo Savio".
En 1945, a Caracas llegaría el Bachiller Mujica Sevilla a luchar contra el destino y abrirse el difícil camino de la vida y sobre todo el difícil camino de los estudios médicos para un muchacho pobre y del interior de la república, verdaderamente era heroico. Esos años eran de la postguerra inmediata, la guerra mundial terminaría en 1945, y el tiempo de renacer lento, incierto, sólo cabía la esperanza, y eso era lo que le sobraba al bachiller Mujica.
La vida de estudiante en una pensión familiar, era una de las mejores cosas que podía desear un estudiante y así fueron sus días de estudio, el año 1951, llegó la graduación y con ella vino también la culminación de un amor que había comenzado unos años antes, Carmen Aurora Borrero Galvis, le había llegado para no separarse de él mientras existiera la vida y de ese amor, nació su hija Carmen Josefina, quien seguiría luego los pasos del padre como médico y luego hacia la Medicina Interna y la Gastroenterología.
Comenzó su vida profesional en Caripito, Estado Monagas, donde estuvo poco tiempo y luego se presentó una oportunidad en Valencia, donde estaba signado su destino, ingresó al Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Central de Valencia, cuyo Jefe era el Profesor Karl Brass. Con este exigente y magnífico patólogo y profesor, cuya fama no sólo era conocida en Valencia, sino que en su patria, Alemania, tenía múltiples artículos publicados entre ellos está citado en el libro, siempre remozado y famoso "TRATADO DE PATOLOGÍA GENERAL Y ANATOMÍA PATOLÓGICA" de RIBBERT HAMPERL con veintitrés ediciones alemanas y siete en español, (en la edición de 1962, que poseemos) El "viejo" Brass, le tuvo confianza a su discípulo, ya que lo dejó encargado de su Servicio en un viaje que realizó a su país natal durante varios meses, (tengo el honor y satisfacción que entre los profesores que firman mi título de médico está la de Karl Brass)
El trabajo y la dedicación dan sus frutos y Mujica se encuentra con la posibilidad de continuar su especialidad en Alemania, en Frankfurt en el Instituto Senckenberg de patología (Senckenbergische Institut der Pathologie) y en la Universidad J.W. Goethe, donde por supuesto ya tenía la muy valiosa recomendación del Profesor Brass. Esto sería una doble obligación para Guillermo, triunfar en sus estudios y estar a la altura de las recomendaciones del Maestro, a ambas sobrepaso.
De su viaje y estadía en Alemania, contaría sus anécdotas, aquel es un país de disciplina, por ello se han distinguido, disciplina y trabajo, ciencia pura que lleva a la técnica, para utilizar un pensamiento del gran Ortega y Gaset, Mujica tuvo una gran capacidad de adaptación según mi opinión- que le permitió adquirir conocimientos y lograr sus propósitos venciendo distancias, diferencias de idiomas y de tradiciones culturales muy diferentes a las nuestras. El contacto con otras culturas, sobre todo, con Europa, enriquece no solo los conocimientos científicos sino también los del espíritu.
Sería un hombre distinto, había vencido sobre la suerte y el destino, había comenzado el final de su pedestal, al terminarlo a otros les tocaría realizar su estatua. El año de 1958 fue el año de la reapertura universitaria, allí estaría su legado -para mí más importante- la labor formativa de médicos, carrera a la cual dedicó su vida. Lo recuerdo como si fuera ayer, casi puedo oír su voz, me impresionaba su tranquilidad, con una bata de patólogo, sin desplantes y sin el aire de actuación que quizá muchos le damos al acto docente, parecía hablar con un alumno que tuviese muy cerca y le explicaba lo que todos entendíamos, daba la impresión de un gran dominio en la materia y un profundo conocimiento de los seres humanos, era un hombre sabio, con una gran paz interior que impregnaba a todo el ambiente. Al comienzo de cada clase entregaba una guía multigrafiada que resumía todo lo tratado.
Las prácticas de Histología y Embriología se daban en la cátedra, allí formando equipo estaban el Dr. Fernando Eizaguirre, quien sería el padre de la Facultad de Odontología de la Universidad de Carabobo y El Profesor Valentín Parthe P. Biólogo, ilustre profesor de histología de Uruguay, del Instituto de Neurología del Hospital de Clínicas "Manuel Quintela" un gran histólogo venezolano, sería reclutado como investigador al IVIC. Este grupo formó a las primeras promociones de la Universidad de Carabobo y a la generación que continuaría aquella permanente lucha.
Mujica sería un gran médico, un patólogo de altura con una formación intachable con una honrosa carrera universitaria y hospitalaria, como investigador, como productor de artículos humanísticos y crónicas su obra llena varios libros de su muy extensa producción científica y literaria, su inquietud intelectual lo llevo por todas las sendas de la cultura y el arte, era un profundo conocedor de la música y con un acento particular el de la música operática. Mantuvo por muchos años una tertulia musical en la Academia de Historia del Estado Carabobo, donde difundía sus conocimientos sobre este difícil género lírico musical.
Perteneció por méritos a las Academias de Historia y Medicina Nacionales, y a nuestra Academia de Historia del Estado Carabobo. Casi todas las instituciones culturales de Carabobo se enorgullecieron con tenerlo dentro de sus filas, así como también fue miembro fundador del Capitulo Carabobeño de la ASOVAC, y de las sociedades médicas de su especialidad. Sería designado como primer Cronista de la Universidad de Carabobo y tercer Cronista oficial del Municipio Valencia. Todo lo que es humano tiende a desaparecer y la vida de este ilustre valenciano no podía ser una excepción, una cruel enfermedad fue minando su energía y su sabiduría fue durmiéndose poco a poco, pero no pudo minar aquella inmensa dignidad de aquel sobre todo universitario Inmenso. Cuando ingrese a la Academia de Historia del Estado Carabobo, él contestó mi Discurso de Incorporación, en ese discurso deje escrito algo que hoy le queda a mi muy querido Maestro, decía hablando de algunos médicos ilustres fallecidos ya, "Tierra eres y en bronce te convertirás"-
Pecaría de ingrato si no reconociera aquí, que Mujica tuvo siempre interés en mi carrera médica y me interesó para que entrara a la carrera docente, debo pues un agradecido recuerdo a mi maestro. Como Presidente de la Academia de Historia del Estado Carabobo, me tocó hablarle en su despedida, "La enfermedad es ingrata con todos, en algunos seres es injusta", y recordé como cristiano católico a Santa Teresa de Jesús, mujer de una gran bondad, quien sufrió mucho durante su enfermedad final, pero ésta no pudo doblegar su excelso espíritu, igual puede decirse de Guillermo
Fue un gran médico y universitario, un eminente ciudadano, para definirlo podemos completar el pensamiento que cité en párrafos anteriores, él construyó su propio pedestal, el porvenir se encargará de levantar su estatua.
Enrique J. A. Mandry Llanos.
Departamento de Estomatoquirúrgica, Facultad de Odontología UC. enriquemandry@gmail.com.











