Introducción
En el mundo, las MiPyMEs representan el 90% de las empresas, aportan al menos el 50% del empleo y de las que se encuentran formalmente establecidas contribuyen con el 40% del Producto Interno Bruto (PIB) (Banco Mundial, 2022). En América Latina, el 99.5% de las empresas son MiPyMEs que generan el 60% de los empleos y participan con el 25% del PIB de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Corporación Andina de Fomento (CAF) (2019). En México, la situación es similar; el 99.8% de las empresas son MiPyMEs, emplean al 69.3% de la población ocupada y generan el 45.3% del valor agregado de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2020).
En México la clasificación de las MiPyMEs se hace de acuerdo con la Ley para el Desarrollo de la Competitividad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa utilizando como criterios la cantidad de personal ocupado y el sector al que pertenezca. De esta manera, las MiPyMEs son unidades económicas que emplean hasta 250 personas en todas las industrias (INEGI, 2020).
A pesar de la importancia de las MiPyMEs estas han sido excluidas del mercado de crédito, principalmente por la banca comercial, la cual no tiene servicios financieros adecuados para ellas en términos de plazos, tasas de interés y trámites (Ferraz y Ramos, 2018; Huidobro, 2012). Ante esta falla de mercado, la BD ha intervenido canalizando recursos a través de tres instrumentos: el primero es el crédito directo, sin intermediarios financieros, también llamados créditos de primer piso; el segundo, el crédito de segundo piso, en el que sí se emplean intermediarios financieros que otorgan financiamiento a las MiPyMEs; y, por último, las garantías, que consisten en compartir los riesgos de morosidad con los intermediarios financieros, para que puedan otorgan créditos a las empresas de menor tamaño (Banco de México, 2020).
En 2020, la economía mexicana sufrió una caída del 8.5% en el PIB derivada de las acciones implementadas por las autoridades del país, que limitaron el desarrollo de actividades económicas no esenciales, para controlar la propagación del COVID-19 (Morales, 2021). La contracción económica provocó la disminución de los ingresos en el 80% de las MiPyMEs (INEGI, 2020). Ante esta situación las empresas de menor tamaño buscaron financiamiento para continuar su operación. Desafortunadamente, el sector financiero privado ante la incertidumbre de no poder recuperar los créditos otorgados decidió reducir su oferta de crédito (Banco de México, 2021). Con el crecimiento de la demanda de crédito por parte de las MiPyMEs y la reducción de la oferta de la banca comercial, la participación de la BD era necesaria para reactivar la economía.
Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, las MiPyMEs fueron las más afectadas por su sensibilidad al ciclo económico; sin embargo, el impacto fue diferente para todos los sectores (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2020; Ferraz y Ramos, 2018). La principal afectación fue la caída de los ingresos que derivó en dificultades para pagar salarios y deudas, además de imposibilitar aún más el acceso al financiamiento (CEPAL, 2020).
Las MiPyMEs mexicanas tuvieron una afectación en sus ingresos a partir de abril del 2020 como consecuencia de la emergencia sanitaria en México que inició un mes antes. Debido a esto, el 85.9% de las microempresas y el 80.7% las Pymes vieron reducidos sus ingresos en promedio, en un 54.2% (INEGI, 2021a).
A partir de este panorama, el objetivo general de la presente investigación es, en primer lugar, analizar el apoyo de la BD a las MiPyMEs en México durante la crisis económica derivada de la pandemia del COVID-19 (2019-2021). Y, en segundo lugar, saber cómo enfrentaron este periodo de crisis los empresarios de un municipio ubicado al sureste de México y qué conocimientos tenían de la BD. La investigación fue cualitativa, longitudinal, documental y explicativa. Se realizaron entrevistas semiestructuradas a 10 empresarios de la Heroica Ciudad de Huajuapan de León, Oaxaca con el fin de saber cómo enfrentaron las MiPyMEs este periodo de crisis, así como identificar los conocimientos que tenían sobre la BD y la forma de usar el financiamiento que ofrece.
Metodología
La investigación fue longitudinal, documental, explicativa y cualitativa. Longitudinal y explicativa porque la investigación se llevó a cabo considerando un periodo que va desde el cuarto trimestre de 2019 hasta el primer trimestre de 2021, dentro del cual se buscó analizar y explicar el apoyo de la BD a las MiPyMEs en México durante la crisis económica derivada de la pandemia del COVID-19. Documental debido a la revisión de diferentes fuentes bibliográficas, hemerográficas y bases de datos, las cuales fueron las publicadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) durante la pandemia, la Encuesta sobre el Impacto Económico Generado por COVID-19 en las Empresas (ECOVID-IE) y la Encuesta de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN) (Hernández et al., 2014). Y cualitativa porque se realizó, con fines exploratorios, una investigación de campo a través de entrevistas a empresarios de la Heroica Ciudad de Huajuapan de León, Oaxaca, México, con el fin de saber cómo enfrentaron este periodo de crisis, así como identificar los conocimientos que tenían sobre la BD y la forma de usar el financiamiento que ofrece esta.
Los criterios para seleccionar a los integrantes de la muestra fueron: ser MiPyMEs de los sectores de comercio, industrial, servicios y construcción, y que pudieran ser beneficiadas por la BD. La técnica de muestreo utilizada fue estratificada intencional debido a la heterogeneidad de las unidades económicas. Al estratificarlas por sector se homogeniza y permite el análisis de este y la comparación con los demás sectores (Izcara, 2014). Para identificar a las empresas y pedirles que participaran en el estudio, se utilizó la técnica de bola de nieve, dado que se les pediría información sensible, por lo que era necesario que no hubiera desconfianza, además a cada empresario se le dijo que la información sería tratada de forma confidencial y con fines académicos.
Las entrevistas se aplicaron en 2023 a 10 empresarios propietarios de MiPyME pertenecientes a los sectores de comercio, industrial, servicios y construcción de la Heroica Ciudad de Huajuapan de León. Lo que se hizo para localizarlos fue que a cada uno se le pidió apoyo para contactar a otro del sector que hiciera falta, y de esta manera se pudo tener al menos uno o dos empresarios por sector productivo. La comunicación con el primer empresario fue a través de una de las autoras de esta investigación, ya que lo conocía previamente porque había colaborada con ella en otra investigación. Esto ayudo a que todos los empresarios contactados accedieran a participar.
El instrumento de recolección de información fue una guía de entrevista semiestructurada, cuyo contenido estuvo dividido en tres partes, la primera integrada por seis preguntas relacionadas con las características generales de empresas como el número de trabajadores y la antigüedad del negocio. En la segunda se incluyeron preguntas que permitieron conocer la situación de la empresa en el momento más álgido de la crisis provocada por la pandemia de COVID-19 y los problemas financieros suscitados. En la última parte se les cuestiono sobre las instituciones y las personas a la cuales recurrieron los dueños de las MIPYMES para satisfacer sus necesidades financieras durante la emergencia sanitaria y conocer si recurrieron a la BD.
Para el análisis de resultados se utilizó estadística descriptiva para poder identificar de manera clara y concreta los principales resultados encontrados y poder interpretarlos, para lo cual se elaboraron tablas y gráficas.
Desarrollo
La Banca de Desarrollo en México
En México, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) (2016) es la autoridad encargada de supervisar a la BD y la define como: “Las instituciones de banca de desarrollo son entidades de la Administración Pública Federal, con personalidad jurídica y patrimonio propios, constituidas con el carácter de sociedades nacionales de crédito” (párr. 1). La definición de la CNBV hace referencia a lo que es la BD, sin embargo, no habla del origen de sus recursos y qué hace con ellos, por lo anterior Armendariz (1999) ofrece un concepto más amplio “Los bancos de desarrollo son instituciones financieras patrocinadas por el gobierno interesadas principalmente con la provisión de capital a largo plazo a la industria” (p. 83). Al respecto Huidobro (2012) señala que “Los bancos de desarrollo son instituciones financieras de propiedad mayoritaria o totalmente gubernamental y que canalizan recursos de largo plazo para apoyar el desarrollo” (p. 518). No obstante, la definición más completa es la de Levy, Micco y Panizza (2004, p. 16), quienes indican que son: “Instituciones financieras que se ocupan principalmente de ofrecer financiamiento de capital a largo plazo a proyectos que se considera que generan externalidades positivas y, por lo tanto, estarían infra financiados por los acreedores privados”. De estas definiciones se puede decir que la BD son instituciones financieras que pertenecen a la administración pública para ofrecer financiamiento a largo plazo a industrias infra financiadas con la finalidad de apoyar el desarrollo y generar externalidades positivas.
La BD surge en 1926 con la creación del Banco Nacional de Crédito Agrícola. Después, se crea en 1933 el Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas; en 1934, Nacional Financiera; en 1935, el Banco Nacional de Crédito Ejidal; y en 1937, el Banco Nacional de Comercio Exterior. La principal razón de la creación de estas instituciones fue proveer servicios para el desarrollo de sectores estratégicos del país, lo que conllevó a su industrialización entre 1940 y 1970 con tasas de crecimiento en promedio del 6% anual (Anaya, 2007; CNBV, 2007; Marichal, 2004). Después de ese periodo la BD vio reducida su participación. Sin embargo, la banca comercial ante las crisis económicas tuvo un comportamiento procíclico, es decir, su cartera de crédito se contrajo y la BD para cubrir esa caída del financiamiento incrementó a su vez la suya. Este comportamiento de la BD siguió presentándose en las décadas posteriores del siglo XX e incluso a inicios del siglo XXI. Por ejemplo, en la crisis financiera del 2008 se restringió el acceso al crédito a las empresas; por lo que la BD en su papel contracíclico nuevamente intervino proporcionando liquidez a la economía y deteniendo el acelerado cierre de empresas (Lecuona, 2017).
En la actualidad existen seis instituciones en la BD, que atienden las necesidades de la industria, la infraestructura, la vivienda, el ahorro y consumo de los diferentes agentes económicos del país (CNBV, 2020). Para fines de esta investigación, los bancos de desarrollo, y sus respectivas acciones dirigidas a las MiPyMEs, que se analizaron son cuatro: Nacional Financiera (NAFIN), el Banco Nacional de Comercio Exterior (BANCOMEXT), el Banco del Bienestar (BABIEN) y la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF).
Situación de las micro, pequeñas y medianas empresas durante la pandemia
En 2020, la pandemia provocó el cierre del 20.8% de las unidades económicas censadas en 2019; para 2021 el porcentaje ascendía a 32.6% (INEGI, 2021b). El sector servicios, a pesar de aportar el 33% del valor agregado nacional, fue el más afectado por la pandemia por las medidas sanitarias impuestas a nivel Federal, con ello desapareciendo el 24.9% de sus unidades económicas. Estados con un porcentaje alto de empresas de servicios fueron seriamente dañados y estados como Campeche y Tabasco por la baja diversificación de sus actividades económicas también se vieron fuertemente afectados. En cambio, estados con vocaciones comerciales no resintieron con brutalidad el cierre de las unidades económicas, entre ellos se destacan Guerrero, Oaxaca y Chiapas (INEGI, 2021b).
Las empresas, sin importar el tamaño, tuvieron afectaciones serias durante la pandemia que se muestran en la tabla 1. Por una parte, se tiene la caída de los ingresos y por otra, los costos unitarios y los gastos de operación se incrementaron en buena medida por los cierres temporales y las medidas de higiene empleadas; con un menor impacto se encontraron los costos derivados de las adaptaciones físicas y el desabasto de materias primas para la producción. Por último, se destaca el retraso del pago por parte de los clientes de las empresas, lo que afecto principalmente a las Pymes, lo cual se relaciona con una de las medidas tomadas por los clientes, que fue dejar de pagarle a sus proveedores, lo que obligó a estos a reducir el otorgamiento de créditos para no afectar su liquidez (INEGI, 2022).
Tabla 1 Afectaciones de la pandemia a las MiPyMEs y grandes empresas en el 2020
| Tamaño | Disminución de ingresos | Cierres temporales o parciales | Incrementos de costos por medidas de higiene | Falta o retroceso de pago de su clientela | Dificultades para realizar trámites |
|---|---|---|---|---|---|
| Micro | 84% | 78% | 69% | 48% | 41% |
| Pequeña | 84% | 81% | 75% | 60% | 50% |
| Mediana | 77% | 75% | 79% | 71% | 60% |
| Grande | 74% | 72% | 77% | 57% | 60% |
Nota. De la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas ENAFIN, INEGI, 2022 (https://www.inegi.org.mx/programas/enafin/2021/).
Las empresas que obtuvieron ganancias en 2020 fueron principalmente las medianas y grandes empresas, en cambio las micro y pequeñas empresas se distancian seriamente de las primeras. No obstante, se observa que el margen de utilidad neta fue superior para las micro y pequeñas empresas, esto recobra sentido cuando se analiza la situación de las micro y pequeñas con pérdidas, ya que también tuvieron un resultado negativo superior a las que tuvieron las medianas y grandes empresas (INEGI, 2022). En conclusión, los datos indican un alto grado de apalancamiento total de las micro y pequeñas empresas respecto a las medianas y grandes, lo que implica un alto riesgo empresarial y como se describió en las características de las MiPyMEs estas tienen una gran sensibilidad al ciclo económico, (véase tabla 2).
Tabla 2 Utilidad o pérdida neta por tamaño de empresa en 2020
| Tamaño | Empresas con ganancias | Porcentaje promedio de ganancias respecto a los ingresos totales | Empresas con pérdidas | Porcentaje promedio de pérdidas respecto a los ingresos totales | Empresas sin pérdidas ni ganancias |
|---|---|---|---|---|---|
| Micro | 42% | 15% | 35% | 18% | 24% |
| Pequeña | 46% | 12% | 37% | 17% | 17% |
| Mediana | 58% | 9% | 33% | 13% | 9% |
| Grande | 62% | 8% | 28% | 9% | 10% |
Nota. De la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas ENAFIN, INEGI, 2022 (https://www.inegi.org.mx/programas/enafin/2021/).
Programas lanzados por la Banca de Desarrollo en México en 2020
Programa del Banco del Bienestar. En 2020 el BABIEN, con base en su objetivo institucional y el Programa Institucional 2020-2024, y la Secretaría de Economía (SE) deciden lanzar un programa piloto dirigido a micro y pequeños negocios que tributaban como personas físicas con actividad empresarial o en el RIF. El producto crediticio en cuestión era el Crédito Directo Productivo, similar a los ofrecidos por las principales SOCAPS de México. El monto máximo al que podía aspirar alguno de los negocios era $50,000 pesos, mientras que el mínimo era de $20,000. En relación con los recursos, estos fueron obtenidos del Fideicomiso del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (FINAFIM), el cual aportó $300,000,000 de pesos para la colocación entre 7,000 y 10,000 créditos (Auditoría Superior de la Federación [ASF], 2021).
La intención del BABIEN con este programa, debido a las restricciones sanitarias, era lanzar su producto crediticio a través de una plataforma electrónica, con ello acatando su objetivo institucional que incluía una modernización del banco adoptando el modelo Fintech. En septiembre de 2020 se logra colocar el primer crédito por $50,000 pesos a una persona física con actividad empresarial, lamentablemente, ese fue el único crédito que fue otorgado con éxito. Luego, el programa se suspendió por la precaria infraestructura tecnológica con la que contaban. Por último, el FINAFIM exigió la devolución del dinero con sus respectivas comisiones e intereses generados en el periodo (ASF, 2021).
Programas de Nacional Financiera. La realidad de NAFIN y sus programas se pueden ver en el Informe Anual 2020. El Programa de Fomento, enfocado principalmente a las MiPyMEs, registró 436,986 MDP otorgados a través de créditos y garantías en el 2020, lo cual representó una caída del 10.2% con respecto al 2019. Entre los programas más afectados se encontraba Cadenas Productivas, aunque se destacó su labor en proveedores de PEMEX. En conjunto se vio un retroceso del saldo en un 3% y un 25% en el total de recursos movilizados en dicho periodo. Si se analiza por sector, el sector privado tuvo disminuciones tanto en saldo como en derrama, empero la derrama del Gobierno Federal fue la peor. Entre las causas de esas caídas se encuentra la completa parálisis de sectores como el de construcción, comercio, servicios, automotriz y turismo, debido a los cierres temporales como parte de las disposiciones del Gobierno Federal. Por otro lado, las dos instituciones de seguridad social más importantes, el IMSS y el ISSSTE, dejaron de publicar convocatorias y pagaron de contado sus facturas (NAFIN, 2021).
Además del programa de factoraje financiero, NAFIN ofrece financiamiento a las MiPyMEs a través de Programas Sectoriales acorde a su modelo de negocio y a las metas establecidas en el Programa Institucional 2020-2024. Los programas buscan incrementar la inclusión financiera, la generación de empleos y el apoyo a sectores definidos como prioritarios. En 2020 estos programas se agruparon en cinco bloques (desarrollo regional, sectores estratégicos, inclusión financiera, modernización de transporte y financiamiento sustentable) llegando a otorgar 13,336 créditos por un total de 22,294 MDP convirtiéndose en los programas con mayor crecimiento de NAFIN (NAFIN, 2021).
Programas del Banco Nacional de Comercio Exterior
En el primer piso el BANCOMEXT apoyó a las empresas que vieron desfasados sus flujos de efectivo debido a la caída de sus ventas, como se analizó con anterioridad. Los apoyos consistieron en reestructuración de la deuda, periodos de gracia y financiamiento del capital de trabajo. En 2020 las empresas apoyadas por BANCOMEXT fueron 139 con un diferimiento de 288 MDD con base en líneas de crédito por 3,309 MDD (BANCOMEXT, 2021).
Siguiendo con el primer piso, entre los servicios que ofrece BANCOMEXT se encuentran las Cartas de Crédito, destacando las ofrecidas a la Secretaría de Salud para la compra de las vacunas contra el COVID-19 elaboradas por Pfizer.
En el 2020 BANCOMEXT lanzó la Garantía Empresarial orientada únicamente a la mediana empresa. Lamentablemente, los resultados no fueron favorables por la falta de bancos comerciales interesados, así como operaciones rechazadas por la institución y otras canceladas por la banca privada (BANCOMEXT, 2021).
Una de las novedades en el primer piso para BANCOMEXT fue la implementación de una plataforma de factoraje electrónico en apoyo a los pequeños y medianos proveedores de empresas exportadoras obteniendo los siguientes resultados (BANCOMEXT, 2021):
Líneas de factoraje que ascienden a 34 MDD para 5 empresas exportadoras.
Derrama por 784.8 MDP en beneficio de 11 pequeñas y medianas empresas.
Líneas autorizadas por 94.5 MDD para 9 empresas exportadoras.
Por último, en atención a las PyMEs, en el cuarto trimestre se lanza Impulso PYME 50 para el apoyo de las empresas de menor tamaño con créditos para capital de trabajo. Las externalidades que buscaba generar BANCOMEXT eran el pago de salarios, conservar las cadenas de valor y contribuir a la reactivación económica. Los montos de financiamiento otorgados eran desde los 30 a los 50 MDP con plazos entre 36 y 60 meses. Al final del ejercicio fiscal se otorgaron 9 créditos por 380 MDP (BANCOMEXT, 2021).
Programas de la Sociedad Hipotecaria Federal
La última institución de que se analizará es la Sociedad Hipotecaria Federal, la cual no realiza informes anuales como NAFIN y BANCOMEXT, pero sí publica anualmente Avances y Resultados del Programa Institucional 2020-2024.
En 2021 la SHF señalaba una baja demanda de los créditos ofrecidos a desarrolladores inmobiliarios, así como factores externos menguaron los niveles de financiamiento medidos por el saldo de crédito directo e impulsado al sector privado. Por su parte el programa de garantías en 2020 financió 20,112 MDP y en 2021 ascendió 26,266 su saldo, es decir un incremento de 31% en su saldo. Parte del crecimiento del saldo en las garantías fue por una reingeniería a la aplicada a sus garantías para aumentar el monto cubierto (SHF, 2022).
En 2022 la SHF cambió su opinión, en vez de asegurar desinterés en sus créditos se acerca más a los intermediarios financieros y desarrolladores inmobiliarios para conocer sus necesidades y diseñar su oferta con base en ello. Ese mismo año la cartera de crédito alcanzó los 297,574 MDP, sin embargo, se encontraba aún lejos de la línea base, 2018, y aún más de la meta en 2024 (SHF, 2023).
Apoyo de la Banca de Desarrollo a las MiPyMEs en un municipio del sureste de México
A continuación, se presentan los resultados de una investigación de campo exploratoria realizada con el objetivo de saber cómo enfrentaron las MiPyMEs de la Heroica Ciudad de Huajuapan de León, Oaxaca, México, este periodo de crisis, así como identificar los conocimientos que tenían sobre la BD y la forma de usar el financiamiento que ofrece esta.
Características generales de las empresas
En la tabla 3 se presentan las principales características de las 10 MiPyMEs, cuyos dueños se entrevistaron en 2023.
Tabla 3 Empresas que conformaron la muestra por clase de actividad, años de operación y trabajadores
| Actividad de la empresa entrevistada | Años de operación | Trabajadores |
|---|---|---|
| Comercio al por menor en ferreterías y tlapalería | 27 | 10 |
| Servicios de consultoría en administración | 5 | 1 |
| Servicios de investigación, protección y seguridad | 11 | 4 |
| Inmobiliarias y corredores de bienes raíces | 1 | 5 |
| Instalaciones eléctricas en construcciones | 4 | 10 |
| Edificación de vivienda multifamiliar | 19 | 42 |
| Edificación de vivienda multifamiliar | 15 | 26 |
| Panificación tradicional | 29 | 10 |
| Elaboración de botanasa | 6 | 28 |
| Transporte colectivo foráneo de pasajeros de ruta fijab | 33 | 46 |
Notas. a Maquila a una empresa que exporta a Estados Unidos. b Provee servicios a empresas dedicadas al turismo regional.
Efectos de la pandemia del COVID-19 en la empresa
El 30% de los empresarios sostuvo que se encontraban dentro las actividades no esenciales. En el caso particular de dos empresas dedicadas a la construcción de viviendas de interés social las restricciones llegaron cuando sus ciclos productivos habían terminado o estaban por terminar, salvándose de una afectación grave. Lamentablemente, la empresa de servicios de transporte resintió las medidas sanitarias cuando en el municipio de la Heroica Ciudad de Huajuapan de León, en el punto más álgido de la pandemia en 2020, se establecieron las restricciones sanitarias. Lo anterior provocó una importante caída en sus ingresos y la obligó a reducir los salarios de sus trabajadores.
También una empresa de servicios inmobiliarios se vio forzada a reducir el salario de sus trabajadores, así como incluir en sus ventas, productos ajenos a su giro para poder generar ingresos. Un caso atípico fue la empresa agroindustrial, mientras el resto de las empresas veían una caída de ingresos, por las restricciones o por la caída de la demanda, este negocio se vio beneficiado por un cambio en el patrón de consumo de las personas. Específicamente, porque la empresa ofrece un producto sustituto de la tortilla, por esa razón sus ventas crecieron durante la pandemia, llevándola a contratar más personal.
Ahora bien, sobre los retos financieros, se les preguntó a las empresas si tuvieron problemas para pagar sus adeudos. El 70% argumentó que no tuvo problemas por no tener un adeudo vigente en el momento o en el caso del caso del éxito mencionado los flujos de efectivo le permitieron pagar sus obligaciones. El 30% restante eran empresas de servicios, en el primer caso, el intermediario inmobiliario tuvo problemas que pudo sobrellevar con la reducción de salarios, la creación de nuevas fuentes de ingresos y periodos de gracia de las instituciones financieras. No fue así con una empresa dedicada a la comercialización e instalación de material eléctrico cuya actividad económica preponderante es el servicio de instalación eléctrica. La empresa es relativamente joven, pero en la pandemia tuvo dos créditos con dos instituciones diferentes: uno para la compra de dos equipos de transporte y uno para la construcción del edificio donde comercializa sus productos. Durante la crisis ninguna de las dos instituciones le ofreció periodos de gracia y cuando no pudo pagar recibió constantes visitas de una de estas.
La última empresa que enfrentó problemas al pagar sus obligaciones financieras fue la empresa de transporte. Constantemente, la sociedad hacía uso de financiamiento ofrecido por una institución financiera privada para la renovación de sus unidades de transporte. Antes de la pandemia no tuvieron problemas al pagar, incluso hacían pagos a capital cuando podían para liquidar la deuda lo antes posible. Durante la pandemia, con las restricciones impuestas por la autoridad municipal, se redujo su demando lo que complico el pago de sus obligaciones financieras. De igual manera, algunos socios dejaron de responder solidariamente a su deuda provocando la caída en mora, lo anterior sucedió a pesar de que la institución financiera le ofreció periodos de gracia. Finalmente, la empresa tuvo una grave afectación en su historial crediticio imposibilitándole acceder a otras fuentes de financiamiento externo.
Con respecto a la cancelación o aplazamiento de inversiones, el 30% tuvo que cancelar un proyecto de inversión. El primer caso fue la empresa de instalación eléctrica, la cual debido a la caída de las ventas abrió una nueva sucursal, pero tuvo que cerrarla en el primer mes por la insostenibilidad del negocio. El segundo caso fue la empresa agroindustrial que tenía planeado la apertura de una nueva planta de producción. La planta iba a ser financiada con apoyo de la SE. Lamentablemente, en la pandemia la SE no pudo seguir con el proyecto. Por último, la empresa de transporte tuvo que cancelar la adquisición de camionetas nuevas que debían reemplazar a las que cumplían su vida útil de 5 años de acuerdo con la normatividad emitida por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
Todos los empresarios aseguraron que podían seguir operando, sin embargo, mostraron preocupación por algunos aspectos externos, siendo el principal factor la inflación.
Acceso al financiamiento durante la pandemia de COVID-19
El 70% de los entrevistados respondieron ser personas físicas y el resto personas morales. El 20% de los entrevistados no sabían del Sistema Financiero de Fomento, aunque hay que aclarar que solo la mitad de los empresarios conocían instituciones que los podrían apoyar. Los bancos más mencionados eran la SHF y NAFIN. Una empresa había tenido contacto con BanOaxaca, un fideicomiso que apoyó a NAFIN durante el programa Impulso NAFIN + Estados. Las otras dos empresas estaban enteradas de la existencia de la FND, extinta en 2024, por la sucursal que tenía en el centro de la ciudad.
En cuanto al uso, solo un empresario había accedido a los servicios de la BD, específicamente de la SHF. No obstante, argumentó la dificultad para conseguir un crédito de esta institución porque su operación siempre ha sido de segundo piso, así que es la banca comercial y algunos IFNB los que evalúan las solicitudes. Los requisitos, además de numerosos, son estrictos y minuciosos al revisar cualquier retraso en algún crédito solicitado en el pasado. En total tienen que recopilar tres estudios para solicitar financiamiento con una institución privada: técnico, jurídico y financiero. Entre las otras razones por las que no solicita financiamiento con la SHF es por el diseño del crédito puente tradicional que usan los desarrolladores inmobiliarios. El empresario argumenta que es ventajoso al no recibir todo el dinero y solo financiar el 65% de la vivienda. Otro problema con el crédito puente de la SHF es el costo, debido a que los créditos de segundo piso la BD no puede establecer una tasa de interés, así que la intermediación solo hace más onerosos los créditos. Con lo anterior, la SHF no tiene un instrumento que le permita apoyar a las pequeñas y medianas desarrolladoras de vivienda.
El otro empresario del sector de construcción de vivienda de interés social, que se encuentra como persona física imposibilitándole aún más el acceso de créditos al no contar con garantías suficientes. Por si fuera poco, la SHF pierde participación de mercado frente a los bancos comerciales que ofrecen créditos puente baratos porque su tasa de fondeo es menor que la de la BD y eso sin contar la aparición de nuevos competidores. El particular problema de las empresas de este ramo en Huajuapan de León es su ubicación, los intermediarios financieros privados al perseguir beneficios económicos financian vivienda de ciudades más atractivas.
Del resto de los empresarios, 5 mujeres y 3 hombres, no accedieron a programas de la BD. En el caso de las mujeres, dos de ellas sí tuvieron contacto con NAFIN. Sobre la primera mujer, dedicada a la comercialización de ferretería, quiso acceder al programa Impulso NAFIN+Estados, sin embargo, se encontró con dos obstáculos, el primero la edad de su negocio, menor a dos años, y el segundo una racionalización del crédito por parte de NAFIN. La segunda mujer, propietaria de la empresa de instalación eléctrica, fue contactada por NAFIN y ella necesitaba un crédito para el pago de sus pasivos financieros, pero el destino del crédito no podía ser financiado por la institución. Lamentablemente, ella no sabía que NAFIN contaba con programas con perspectiva de género para incluir a las mujeres en el financiamiento. Uno de ellos era el programa Mujeres Empresarias, el cual estaba dirigido a mujeres con un negocio con un año de operación por lo menos, con el régimen de persona física con actividad empresarial, los requisitos ambas los cumplían, no obstante, solo tres bancos participaban, dos de ellos sin una sucursal en Heroica Ciudad de Huajuapan de León y el último tenía como requisito tener al menos un año de antigüedad como cliente en su banco.
En el caso de los tres empresarios restantes, dos no conocían los servicios de la BD y el dueño de la empresa agroindustrial, sí había tenido un crédito con FND. Fue financiado, pese a que Heroica Ciudad de Huajuapan de León es una población con más de 50,000 de habitantes, con el argumento de que hacía uso de maíz en sus alimentos, con ello dándole una salida a los productos nacionales. La elaboración del expediente de crédito fue llevada a cabo por los funcionarios ofreciéndole una tasa preferencial que ayudó en el comienzo de la empresa. Ahora, con cierta madurez el proyecto busca exportar al principal socio comercial de México, el camino no es sencillo. Sin embargo, no ha tenido acercamiento con NAFIN ni BANCOMEXT, con estas instituciones podría tener apoyos, ya que, la empresa lleva tiempo maquilándole a una empresa que exporta, posicionándose como una exportadora indirecta.
La penúltima pregunta cuestiona las fuentes de financiamiento usadas cuando tenían un problema. Se obtuvieron distintas respuestas, el 40% acudió a SOCAPS. Entre los argumentos para su uso se encontraban la antigüedad como socio de dichas instituciones, las bajas tasas en comparación con la banca comercial y la accesibilidad. Sobre el último punto, cuando el historial crediticio de la empresa de transporte empeoró, los socios tuvieron que solicitar individualmente créditos en las SOCAPS para apoyar la operación de la empresa.
Para el 20% de los empresarios, la banca comercial fue la segunda fuente de financiamiento utilizada. Entre las razones, los entrevistados manifestaron que piden pocos requisitos y de manera particular, la empresa agroindustrial señaló que por los importantes flujos de efectivo que recibía en su cuenta le ofrecieron créditos. Otro 20% de los empresarios señalo que se financiero con recursos propios, entre los que se encontraban aportaciones de los socios y venta de activos, como se sabe esto tiene consecuencias como es la descapitalización de la empresa, así como la disminución de la capacidad instalada. Ambas empresas tuvieron que vender activos esenciales en la generación de valor. En el caso de las dos empresarias, ellas recurrieron a fuentes informales de financiamiento, como lo son las tandas y préstamos de familiares. Y el 30% no recurrió a ninguna fuente de financiamiento. Una empresa porque no tuvo fuertes afectaciones, mientras que las otras dos no pueden acceder a créditos porque la banca comercial, principal canal de la SHF, les exigía muchos requisitos, pero manifestaron que, en caso de necesitar financiamiento, acudirían a fuentes alternativas como préstamos familiares, créditos simples con alguna institución financiera, recursos propios y, recientemente, con el sector Fintech, específicamente con el Crowdfunding inmobiliario.
Por último, en cuestión capacitación y asistencia técnica, solo dos empresarias fueron apoyadas. La primera por parte de la CANACO, aunque sostiene que los cursos eran básicos y que no hay difusión de programas de capacitación. La segunda por parte de instituciones financieras privadas y del INFONAVIT, con el que se certificó para la venta de vivienda de interés social. El 80% restante no recibe capacitación y asistencia técnica, tampoco pertenecen a un gremio, lo cual no les permite conocer créditos o apoyos del gobierno. Un desarrollador inmobiliario argumentó que la falta de asistencia técnica se debe al desinterés de la SHF en ofrecerla. El problema de esto es que como se había señalado antes, para financiar un proyecto con un crédito o si la venta de la vivienda fue a través del INFONAVIT, los pequeños desarrolladores tienen que ir con despachos inmobiliarios para realizar los trámites, incrementado hasta en 3% el costo del proyecto, dicho costo es trasladado al precio de la vivienda alejándola del estándar de interés social.
Discusión
Globalmente, las instituciones de la BD han tenido un resurgimiento después de décadas en las que se consideraba superflua su participación en los mercados financieros por la eficiencia que presentaban estos. Es hasta la crisis financiera de 2008-2009 cuando retoman su papel contracíclico por la incertidumbre de ese momento, la cual aumentaba la aversión al riesgo de las instituciones financieras privadas. Posteriormente, se crearon y fortalecieron bancos de desarrollo en la Unión Europea, Asia y África. En la reciente crisis económica derivada de la pandemia del COVID-19, los bancos de desarrollo volvieron a responder con su política contracíclica, agregando más valor a estas instituciones (Griffith-Jones y Carreras, 2024; Marois, 2022).
Las diferencias entre las respuestas de apoyo a las MiPyMEs por parte de los bancos de desarrollo tuvieron similitudes en la mayoría de los países, sin embargo, el nivel de desarrollo de cada nación afectaba claramente a los resultados. Feyen et al. (2021) muestran que son los países más ricos y poblados los que más medidas en materia de política pública tomaron, también destacan la rápida intervención de gobiernos que pertenecen a uniones monetarias. En lo que concuerdan Ҫolak y Öztekin (2021) y Feyen et al. (2021) es que mercados financieros más robustos, es decir con un nivel de deuda privada elevada, permitieron una respuesta ágil a los países desarrollados en comparación con las economías emergentes y en vías de desarrollo.
En Europa, específicamente en Alemania, Francia, España e Italia, los bancos nacionales de desarrollo se concentraron en otorgar garantías a las MiPyMEs para que pudieran acceder a los créditos que necesitaban para obtener liquidez para solventar sus operaciones pudiendo garantizar hasta el 100% de los créditos, salvo España que solo garantizaba el 80% (Mertens et al., 2020). En Latinoamérica, las acciones iban en el mismo camino, aunque con una menor cobertura que su contraparte europea, la diferencia radicaba en un mayor uso de intermediarios financieros bancarios y no bancarios (McDonald et al., 2020).
En México, la BD siguió la misma forma de apoyar a las MiPyMEs, sin embargo, los resultados difirieron del resto de países, en gran parte porque las garantías eran caras en comparación del monto del crédito garantizado, de esta manera desincentivando a los intermediarios financieros bancarios y no bancarios para financiar a las empresas de menor tamaño (Banco de México, 2021). Existió una gran diferencia entre la BD y el Kreditanstalt für Wiederaufbau (KfW), principal banco de desarrollo alemán, ya que el último antes de la pandemia contaba con una política pública bien definida para apoyar a las MiPyMEs y cuando finalmente tuvo un impacto en la economía germana, el KfW contaba con un sistema nacional de garantías robusto que podía cubrir hasta el 100% de las pérdidas. Además, el KfW contaba con una red de intermediarios financieros que hacía más eficiente su trabajo en la dispersión de créditos permitiendo apoyar a varios sectores (Marois, 2024).
La BD también tuvo su resurgimiento en la crisis financiera de 2008-2009, donde las garantías fueron cruciales para una política contracíclica exitosa. El desempeño de la BD durante la pandemia dista de lo que lograron otros bancos de desarrollo en el mundo como lo mencionan Griffith-Jones y Carreras (2024), Marois (2024) y Mertens et al. (2020), a pesar de las similitudes con países desarrollados y otros que pertenecen a la región. Los retos de la BD subyacen de la falta de un sistema financiero diversificado que permita a las MiPyMEs acceder al financiamiento a través de otras fuentes que no sean las bancarias por los problemas asociados a la racionalización del crédito, así como los excesivos requisitos que solicitan.
Conclusiones
La inclusión financiera, específicamente el acceso y uso del financiamiento de las empresas, ha sido un tema de relevancia internacional. La importancia del financiamiento para las empresas radica en, de acuerdo con la literatura internacional, lo crucial que es para la sobrevivencia en tiempos de contracción económica o bien en el crecimiento, cuando el entorno lo permite, además de permitir el aumento de la capacidad productiva de las unidades económicas y fomentar la innovación.
Particularmente, hay un interés mayor en el acceso al financiamiento de las MiPyMEs por tener un papel fundamental dentro de la estructura productiva del país y por las externalidades positivas que genera. Las empresas de menor tamaño, al representar el 99.8% de las unidades económicas de México, se encuentran en cada uno de los eslabones de las cadenas de valor, lo que permite construir circuitos de pago, además de que la mayoría realizan inversión productiva en infraestructura para sus instalaciones. La relevancia de este tema crece, cuando se otorga financiamiento a las MiPyMEs por ser las principales fuentes de empleos al ofrecer el 69.3% de las plazas en el país, acompañado con la generación del 45% del valor agregado.
En México, la falta de financiamiento las MiPyMEs se ha reconocido a través de los programas sectoriales de la SE como un factor de la baja productividad histórica de las empresas de menor tamaño. Para atender este problema se han llevado a cabo diversas políticas públicas para atender las necesidades de financiamiento de las MiPyMEs. El ejemplo más reciente de esto se puede encontrar en la Reforma Financiera de 2014, sin embargo, los resultados no fueron favorables al reducirse aún más el acceso al financiamiento en 2019. Con este panorama, la mayoría de las MiPyMEs se enfrentaron a una de las crisis económicas más fuertes de las últimas décadas, con la presencia del COVID-19. La intervención de la BD en el mercado de crédito es crucial para atender fallas asociadas a la asimetría de la información que presentan las MiPyMEs y seguir con la inclusión financiera de estas. Particularmente, en la pandemia al presentarse una crisis económica su papel era determinante para la sobrevivencia de las MiPyMEs afectadas, al no poder acudir a la banca comercial, su política contracíclica era vital. Lamentablemente, los resultados no fueron los esperados, el crédito de la BD no logró suplir la caída de la oferta de financiamiento de la banca comercial y el 20.8% de las unidades económicas de México cerraron. Lo anterior se debe a los canales de financiamiento, desde la crisis de 1995 se había evidenciado la postura procíclica de la banca comercial, razón por la que BANCOMEXT tuvo que salir del segundo piso. En 2020 dicha situación se volvió a presentar, pero no hubo una efectiva atención directa por ninguna institución. Además, el desconocimiento de los productos y servicios de la BD por parte de las micro y pequeñas empresas, siendo las más afectadas por las medidas sanitarias de la pandemia en 2020, en comparación a la situación de 2018, lo cual se debe reforzar con capacitación al personal de estas.
Finalmente, esta investigación da lugar a nuevas líneas de investigación asociadas al papel de la BD en el financiamiento de las MiPyMEs. Una es cambiando el contexto, en vez de atender una crisis, revisar y proponer medidas para fortalecer la contribución al crecimiento económico de las diferentes regiones del país.














