Introducción
En un mundo tan revolucionado como en el que vivimos, el estrés está presente en todos los medios y ambientes. El estrés implica un “desequilibrio sistémico entre la persona y su entorno cuando bajo su propia valoración, las demandas del entono desbordan sus propios recursos” (Barraza, 2010, p. 12). El estrés provoca angustia psicosocial, mental, física y emocional que ocurre cuando el mecanismo de afrontamiento de un individuo no puede superar las exigencias del trabajo, en consecuencia, se producen graves riesgos para la salud (Huerta et al., 2023). Saqib y Rehman (2018) describieron el estrés de dos maneras: el estrés psicológico se produce cuando se activa la necesidad de actuar y surge la presión para lograr algo y el estrés corporal se manifiesta en el cuerpo físico cuando el individuo reacciona al miedo, a los resultados, o a la percepción de peligro. Para la OMS (2023), el estrés es una fase de tensión mental ocasionada por una situación complicada que provoca disconformidad.
En el ambiente educativo el estrés es una de las causas mas generalizadas preocupantes de la trayectoria académica ya que incluye la ansiedad, la presión y el estrés relacionados con la preparación para evaluaciones como exámenes, pruebas, cuestionarios, tareas, lectura y sobrecarga académica (Saqib y Rehman, 2018). Recibe el nombre de estrés académico porque suele desencadenarse en las diferentes etapas de la vida de un estudiante, dependiendo de la presión abrumadora que en cada etapa enfrenta (Aafreen et al., 2018). Pese a que el estudiante encara situaciones estresantes a medida que transita por el proceso de adaptación a nuevos entornos educativos y sociales (Ramachandiran y Dhanapal, 2018), es en el contexto universitario donde prevalecen altas exigencias porque el estudiante está a un paso de integrarse a un mercado laboral.
En la educación superior, el estudiante se enfrenta a altas expectativas familiares que se unen a presiones por obtener o conservar becas, cuestiones financieras, competencia académica, exámenes y el tiempo que le provocan estrés (Ramachandiran y Dhanapal, 2018). Si éste fuera leve, el estudiante podría superarlo e incluso le generaría motivación para contribuir a su propio éxito (Saqib y Rehman, 2018; Yikealo et al., 2018), pero cuando el estrés académico es excesivo y supera las posibilidades de afrontamiento del estudiante, frena su progreso académico y puede desencadenar consecuencias fisiológicas, mentales, emocionales y físicas (Aafreen et al., 2018; Adom et al., 2020; Saqib y Rehman, 2018) que resultan en falta de energía, pérdida de apetito, dolores de cabeza, problemas de sueño o problemas gastrointestinales (Ramachandiran y Dhanapal 2018).
Para la presente investigación el estrés académico se interpreta como una manifestación del estudiante cuando se somete a un conjunto de exigencias que no puede enfrentar o le es díficil enfrentar con sus propios recursos, de tal forma que la situación se torna inquietante y el estudiante presenta reacciones físicas y psicológicas que afectan su comportamiento. En este contexto, el objetivo de la presente investigación fué identificar la presencia del estrés académico en los estudiantes del penúltimo semestre de las Licenciaturas en Contaduría y Administración de una universidad pública mexicana; así como identificar la influencia que ejerce el estrés académico en el rendimiento, en las reacciones físicas, psicológicas y comportamentales, además de identificar la influencia que estas reacciones tienen en el rendimiento académico
El documento se organiza después de la introducción, con un marco teórico que fundamenta el estrés académico, enseguida describe el método correlacional descriptivo y transversal empleado; finalmente, se presentan los resultados con su discusión y las conclusiones de la investigación.
Marco teórico
El estrés académico se suscita en el entorno de una institución educativa, y se da cuando el estudiante presenta un desequilibrio sistémico (Barraza, 2010) debido a una presión abrumadora del entorno (Aafreen et al., 2018) que rebasa su capacidad personal (Kiani et al., 2017). El estrés académico se manifiesta como una reacción de ansiedad y presión (Saqib y Rehman, 2018) a diversas exigencias dentro del ciclo de estudio (Restrepo et al., 2020), donde los impulsores pueden ser los profesores, el tiempo, la exigencia del plan de estudios, y hasta los mismos estudiantes (Oduwaiye et al., 2017). El estrés académico se intensifica en momentos críticos que coinciden con periodos de alta exigencia académica, como el periodo de exámenes, inicio de prácticas, y trabajo en equipo, debido a que generan en el estudiante una sensación de sobrecarga y presión (García y Pérez, 2025).
Los factores estresores suelen ser “interpersonales, intrapersonales, sociales, laborales, institucionales y domésticos” (Adom et al., 2020, p. 1058). Ejemplo de ellos son la sobrecarga del trabajo académico de un estudiante (Awé et al., 2016), la preparación de exámenes y tareas (Saqib y Rehman, 2018), tiempo de estudio, las calificaciones, poco tiempo libre y la dificultad de las tareas escolares (Awé et al., 2016). En consecuencia, el estudiante manifiesta presión social y personal contínua que le produce un agotamiento de sus propias reservas exponiéndose a altos niveles de estrés que ocasionan estados depresivos, irritabilidad, baja autoestima, disminución del sueño, asma, hipertensión, úlceras, etc. (Caldera et al., 2007) que dañan su desempeño académico y su salud (Ramachandiran y Dhanapal, 2018).
El estrés académico se desata en diferentes síntomas como los físicos que se reflejan en dolores, problemas gástricos, aumento o baja en el apetitio, agotamiento (Silva et al., 2020); síntomas cognitivos como dificultad de concentración, atención, bloqueo mental, memorización (Palomino y Nuñez, 2020). Ante estos síntomas, el estudiante puede resolver un nivel leve de estrés, pero cuando éste deriva de estímulos que deben atenderse rápidamente, provoca un desequilibrio orgánico (Aafreen et al., 2018); un nivel moderado lleva al estudiante a una mayor sobrecarga mental; y el nivel severo produce agotamiento y situaciones extremadamente difíciles de afrontar (Restrepo et al., 2020).
La presente investigación se cobija en la teoría transaccional del estrés y el afrontamiento que plantean Lazarus y Folkman (1984), quienes explican que el estrés es la exposición a estímulos altamente desafiantes, incontrolables y abrumadores que rebasan la capacidad del individuo para enfrentarlos. El estrés es “una relación entre el individuo y el entorno percibida como una carga o un exceso de sus recursos que representa una amenaza para su bienestar” (Lazarus y Folkman, 1984, p. 21). Estos autores plantean que el estrés es producto tanto del entorno como del individuo, pero finalmente, es el individuo quien determina que la situación es o no estresante. Ante una situación de este tipo, el individuo reconoce en primer lugar el estímulo estresor, y luego cognitivamente lo afrenta con sus propios recursos o del entorno, para lograr el retorno del equilibrio (Lazarus y Folkman, 1984).
Cuando un estudiante experimenta alguna presión académica, un conflicto con la familia o vive algún problema social, la condición de estrés, no depende solo del evento, sino de cómo el estudiante lo percibe (evaluación cognitiva) y cómo responde a él -afrontamiento- (Camacho et al., 2024). Las reacciones emocionales o de comportamiento no son solo consecuencias, tambien modulan cómo el estrés afecta al estudiante. Las consecuencias del estrés académico recaen en el rendimiento del estudiante (Adom et al., 2020; Espinoza et al., 2020; Hernández y Sánchez, 2024; Huerta et al., 2023; Oña e Iglesias, 2025).
La investigación también se adhiere a la propuesta de Engel (1977) quién criticó el modelo biomédico tradicional por considerar una enfermedad, solo desde la perspectiva biológica, ignorando factores psicológicos y sociales que también influyen en el bienestar de las personas; al respecto propuso tres dimensiones que se relacionan entre sí: biológica, psicológica y social. Estas tres dimensiones interrelacionadas han dado cabida al análisis del estrés académico para comprender cómo el estudiante experimenta y enfrenta el estrés además de otros desafíos. La dimensión biológica se refiere a los cambios físicos que experimenta un estudiante como el insominio, la fatiga, el dolor de cabeza; la dimensión psicológica se refiere a la ansiedad, depresión, baja autoestima, miedo al fracaso; la dimensión social comprende el aislamiento, la presión familiar y conflictos con compañeros o profesores.
En este contexto se indaga sí:
H1 El nivel de estrés académico está presente en los estudiantes del penúltimo semestre de las Licenciaturas en Contaduría y Administración de una universidad pública mexicana.
H2 El estrés académico influye negativa y significativamente en el rendimiento académico.
H3 El estrés académico influye positiva y significativamente en las reacciones físicas, psicológicas y comportamentales de los estudiantes universitarios.
H4 Las reacciones físicas, psicológicas y comportamentales influyen negativa y significativamente en el rendimiento académico.
Métodología
Se desarrolló una investigación con diseño no experimental, enfoque cuantitativo, de corte transversal ya que los datos se recolectaron en un solo momento, en abril de 2025, justo a una semana de la presentación de examenes. El estudio fue de tipo descriptivo y permitió relatar los hallazgos encontrados. Se determinó una muestra probabilística por estratos de una población total de 690 estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de México, integrada por 333 estudiantes inscritos en 8º y 9º semestre de la Lic en Contaduría y 357 de la Lic. en Administración; la muestra final quedó conformada por 209 estudiantes de la Licenciatura en Contaduría y 150 estudiantes de la Licenciatura en Administración, esta muestra reportó 52% de respuesta del total de estudiantes. Se seleccionaron grupos al azar, los estudiantes recibieron la invitación a contestar la encuesta en línea donde la primera pregunta fue un filtro (sí-no) que expresó la libre voluntad de participar en la encuesta -con el fin de perfilar un estudio de carácter ético-.
En la primera sección del cuestionario se integraron 7 preguntas sobre datos sociodemográficos del estudiante. Para la segunda sección, se empleó el cuestionario SISCO (Barraza, 2007) que incluyó una pregunta sobre el nivel auto percibido de estrés académico; 6 preguntas sobre reacciones físicas definidas como alteraciones al cuerpo físico; 5 preguntas sobre reacciones psicológicas identificadas como aquellas que derivan de las funciones cognoscitivas o emocionales de la persona como inquietud, problemas de concentración, bloqueo mental, depresión, etc.; 4 preguntas sobre reacciones comportamentales definidas como reacciones involucradas en la conducta de la persona, como discutir, conflictos, aislamiento, absentismo, aumento o reducción del consumo de alimentos, etc. (Barraza, 2007, 2010). La escala de las preguntas fue de tipo Likert (1 - 5, donde 1 es poco y 5 es mucho). Finalmente se agregó una pregunta referente al rendimiento académico, es decir, el alumno encuestado reportó su promedio acumulado al semestre anterior.
Resultados y discusión
Descripción de la muestra
La tabla 1 describe los resultados de los datos sociodemográficos. El total de respuestas recibidas correspondió al 52 % del total de la población de estudiantes inscritos en las Licenciaturas de Contaduría y Administración. La muestra se constituyó por 58 % estudiantes de la Licenciatura en Contaduría y 42 % de la Licenciatura en Administración. La mayoría de los encuestados (87 %) cursa el 8º semestre; 34 % de los estudiantes además de estudiar dedican parte de su tiempo a cumplir con sus horas de servicio social, el 28 % trabaja formalmente y el 38 % dedica su tiempo solo a estudiar. El 95 % tiene un promedio mayor a 8 puntos en escala de 10. El 42 % de la muestra son hombres y 58 % está representado por mujeres. El 92 % son jóvenes de menos de 23 años. Casi el total de los estudiantes encuestados aún vive con su familia, y son solteros.
Nivel de estrés
La encuesta se realizó una semana antes de presentar exámenes y registró que el 19 % de los estudiantes percibe un nivel leve de estrés, 69 % percibe un nivel moderado y 12 % percibe un nivel de estrés profundo1. Este resultado permite comprobar la primera hipótesis: El nivel de estrés académico está presente en los estudiantes del penúltimo semestre de las Licenciaturas en Contaduría y Administración de una universidad pública mexicana.
Al comparar este resultado con otros estudios se encuentra cierta coincidencia en estudiantes universitarios mexicanos, por ejemplo, Silva et al. (2020) reportaron haber obtenido un nivel de estrés moderado; Armenta et al. (2020) reportaron 73 % de estrés medio; Saldaña et al. (2022) descubrieron que 57.21 % del estrés percibido es dañino, siendo las mujeres las de mayor impacto; Sánchez et al. (2022) detectaron 68 % de estrés académico en nivel moderado; Huerta et al. (2023) encontraron que el estrés académico fue alto en 74 %; Hernández y Sánchez (2024) confirmaron alta prevalencia del estrés académico. Arcos et al. (2025) concluyeron que el 66.7 % de los estudiantes presentó estrés académico moderado. García y Pérez (2025) detectaron que 75 % de los estudiantes presentaron un nivel alto de estrés.
En universitarios españoles Crego et al. (2016) detectaron índices notables de estrés en los primeros años de estudio. En universitarios colombianos, Espinoza et al. (2020) reportaron 46 % de estrés alto, 31 % medio y 22 % bajo. En universitarios de Bolivia, Licht et al. (2021) encontraron 62.1 % de estrés con nivel moderado en estudiantes que trabajan y 60.5 % en estudiantes que solo están dedicados al estudio. En universitarios cubanos, Martínez et al. (2023) detectaron 40.83 % de estrés promedio, 30.99 % alto y 11.27 % estrés muy alto. Rivera et al. (2025) en universitarios de Ecuador detectaron 36 % de estrés severo y 49 % moderado. En Ecuador Oña e Iglesias (2025) detectaron estrés en 31 % con nivel leve, 40 % medio y 29 % alto. Los estudios referidos confirman los resultados de esta investigación, la existencia del estrés académico en estudiantes universitarios.
Tabla 1 Datos sociodemográficos de los alumnos encuestados por licenciatura.
| Licenciatura | Contaduría | % | Administración | % | Sub total | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 209 | 58% | 150 | 42% | 359 | 100% | |
| Semestre | ||||||
| 8º. | 172 | 55% | 139 | 45% | 311 | 87% |
| 9º. | 37 | 77% | 11 | 23% | 48 | 13% |
| Ocupación además de estudiar | ||||||
| Servicio social | 76 | 62% | 46 | 38% | 122 | 34% |
| Trabaja formalmente | 54 | 54% | 46 | 46% | 100 | 28% |
| Solo estudia | 79 | 58% | 58 | 42% | 137 | 38% |
| Promedio acumulado al semestre anterior | ||||||
| 9-10 | 88 | 54% | 75 | 46% | 163 | 45% |
| 8-8.9 | 106 | 59% | 73 | 41% | 179 | 50% |
| 7-7.9 | 14 | 88% | 2 | 13% | 16 | 5% |
| 6-6.9 | 1 | 100% | 0 | 0% | 1 | |
| Género | ||||||
| Hombre | 96 | 63% | 56 | 37% | 152 | 42% |
| Mujer | 113 | 55% | 94 | 45% | 207 | 58% |
| Edad | ||||||
| 19-20 | 11 | 79% | 3 | 21% | 14 | 4% |
| 20.1-21 | 57 | 59% | 39 | 41% | 96 | 27% |
| 21.1-22 | 84 | 51% | 82 | 49% | 166 | 46% |
| 22.1-23 | 38 | 72% | 15 | 28% | 53 | 15% |
| Más de 23.1 | 19 | 63% | 11 | 37% | 30 | 8% |
| Vive | ||||||
| Solo (a) | 14 | 56% | 11 | 44% | 25 | 7% |
| Con amigos | 8 | 89% | 1 | 11% | 9 | 3% |
| Con pareja | 2 | 50% | 2 | 50% | 4 | 1% |
| Con familiares | 185 | 58% | 136 | 42% | 321 | 89% |
| Estado civil | ||||||
| Soltero (a) | 204 | 58% | 145 | 42% | 349 | 97% |
| Casado (a) | 2 | 50% | 2 | 50% | 4 | 1% |
| Unión libre | 3 | 50% | 3 | 50% | 6 | 2% |
| Nivel autopercibido de estrés | ||||||
| Leve | 49 | 73% | 18 | 27% | 67 | 19% |
| Moderado | 134 | 54% | 115 | 46% | 249 | 69% |
| Profundo | 26 | 60% | 17 | 40% | 43 | 12% |
Análisis descriptivo de las reacciones físicas, psicológicas y comportamentales
La tabla 2, presenta datos que corroboran la condición de normalidad de los datos, las variables estudiadas se mantienen arriba de la media aritmética y el ratio de la confiabilidad calculada con el alfa de Cronbach es aceptable según Henseler et al. (2009).
Las reacciones físicas se manifiestan en primer lugar, seguidas de las psicológicas y las comportamentales. En línea con Adom et al. (2020), cuando el estrés académico es excesivo puede dañar la salud del estudiante por lo que es conveniente un manejo adecuado para no desencadenar estas consecuencias; las reacciones físicas, psicológicas y comportamentales provocadas por el estrés pueden ejercer una presión en las competencias individuales para afrontar el contexto universitario (Espinosa et al., 2020; Hernández y Sánchez, 2024).
Tabla 2 Resultados descriptivos por variable
| Media | Desv. estándar | Asimetría | Curtosis | Alfa Cronbach | |
|---|---|---|---|---|---|
| Reacciones físicas | 2.887 | 0.844 | 0.223 | -0.173 | 0.855 |
| Reacciones psicológicas | 2.826 | 0.776 | 0.254 | 0.271 | 0.854 |
| Reacciones comportamentales | 2.735 | 0.738 | 0.457 | 0.727 | 0.740 |
El estrés académico provoca varias reacciones físicas, los resultados revelaron posiciones arriba de la media, despuntan la somnolencia y el hábito de rascarse o morderse las uñas, le siguen la fatiga, trastorno del sueño, problemas digestivos y dolores de cabeza (tabla 3).
Nuestros resultados coinciden con investigaciones similares en estudiantes mexicanos: Restrepo et al. (2020) detectaron que la somnolencia o mayor necesidad de dormir se manifiesta en primer lugar; Huerta et al. (2023) catalogaron en primer lugar el trastorno del sueño; el estudio de Hernández y Sánchez (2024) resaltó la fatiga crónica, el trastorno del sueño y problemas de dermatitis; Arcos et al. (2025) identificaron como reacciones detonantes la fatiga crónica, los trastornos del sueño y el dolor de cabeza; y García y Pérez (2025) reportaron insomnio provocado por el estrés académico.
Tabla 3 Reacciones físicas.
| Ítem | Media | Error estándar | Desv. estándar |
|---|---|---|---|
| RF23 Somnolencia o mayor necesidad de dormir | 3.19 | 0.0571 | 1.0820 |
| RF22 Rascarse, morderse las uñas, frotarse, etc. | 3.03 | 0.0654 | 1.2392 |
| RF19 Fatiga crónica (cansancio permanente) | 2.92 | 0.0588 | 1.1149 |
| RF18 Trastornos en el sueño (insomnio o pesadillas) | 2.85 | 0.0591 | 1.1194 |
| RF21 Problemas de digestión, dolor abdominal o diarrea | 2.67 | 0.0563 | 1.0665 |
| RF20 Dolores de cabeza o migrañas | 2.66 | 0.0540 | 1.0224 |
Las reacciones psicológicas que los estudiantes manifestaron como producto del estrés académico reflejaron problemas de concentración, inquietud, ansiedad, angustia y desesperación y en menor medida se manifiestaron la depresión y tristeza, y el sentimiento de agresividad o aumento de la irritabilidad (tabla 4).
Lo resultados de esta investigación se encuentran en línea con Huerta et al. (2023) el estrés perjudica la salud física y mental. Martínez et al. (2023) detectaron problemas de concentración, sentimientos de depresión y tristeza, ansiedad, angustia y desesperación; Hernández y Sánchez (2024) detectaron sentimientos de ansiedad, angustia y desesperación; por su parte, Arcos et al. (2025) encontraron en el siguiente orden: la inquietud, la ansiedad y los problemas de concentración; García y Pérez (2025) reportaron ansiedad y agotamiento emocional provocados por el estrés académico.
Tabla 4. Reacciones psicológicas.
| Ítem | Media | Error estándar | Desv. estándar |
|---|---|---|---|
| RP27 Con qué frecuencia presentas problemas de concentración. | 3.06 | 0.0467 | 0.8840 |
| RP24 Con qué frecuencia presentas inquietud (incapacidad de relajarse y estar tranquilo (a). | 2.95 | 0.0496 | 0.9395 |
| RP26 Con qué frecuencia presentas ansiedad, angustia o desesperación. | 2.87 | 0.0542 | 1.0277 |
| RP25 Con qué frecuencia presentas sentimientos de depresión y tristeza (decaído). | 2.68 | 0.0530 | 1.0035 |
| RP28 Con qué frecuencia presentas sentimiento de agresividad o aumento de irritabilidad. | 2.58 | 0.0536 | 1.0161 |
Derivado del estrés académico, el comportamiento de los estudiantes encuestados es afectado con manifestaciones de desgano para realizar las labores escolares y presentan desequilibrio en su alimentación. En menor medida, pero arriba de la media, se presentó el aislamiento y el conflicto o tendencia a la discusión.
En la misma línea se encuentran los resultados de Restrepo et al. (2020) y Huerta et al. (2023) quienes detectaron en primer lugar al aumento o reducción del consumo de alimentos. Martínez et al. (2023) detectaron desgano para realizar sus labores académicas. Asimismo, Hernández y Sánchez (2024) detectaron la presencia preponderante del aislamiento y el comportamiento agresivo. Arcos et al. (2025) detectaron como prioritarios los síntomas de aislamiento, el aumento del consumo de alimentos y la presencia del conflicto.
Tabla 5 Reacciones comportamentales.
| Ítem | Media | Error estándar | Desv. estándar |
|---|---|---|---|
| RC31 Con qué frecuencia tienes desgano para realizar las labores escolares. | 2.96 | 0.0479 | 0.9082 |
| RC32 Con qué frecuencia tienes aumento o reducción del consumo de alimentos | 2.84 | 0.0546 | 1.0338 |
| RC30 Con qué frecuencia tienes aislamiento de los demás. | 2.74 | 0.0527 | 0.9991 |
| RC29 Con qué frecuencia tienes conflicto o tendencia a polemizar a discutir. | 2.41 | 0.0523 | 0.9899 |
Influencia del estrés académico en las reacciones de los estudiantes
La tabla 6 presenta los valores de las correlaciones detectadas. El nivel de estrés acádemico correlacionó negativa y significativamente con el rendimiento académico, lo que explica que a mayor nivel de estrés, menor rendimiento académico. Este resultado permitió la aceptación de la segunda hipótesis planteada y lleva a comprobar que estos resultados se encuentran en línea con el estudio de Adom et al. (2020), el estrés académico tiene un impacto negativo significativo en el rendimiento académico de los estudiantes universitarios; estos autores concluyeron que el estrés académico excesivo puede llegar a desvalorizar el progreso del trabajo académico y limita el desarrollo académico. Espinoza et al. (2020) confirmaron que el estrés influye en las diferentes actividades de la vida del estudiante universitario, especialmente en el rendimiento académico, la justificación deriva del gran volumen de material para estudiar y las tareas asignadas por los profesores.García y Pérez (2025) detectaron que el estrés académico impactó el desempeño académico y el bienestar de los estudiantes. En el área de salud, es más notoria la influencia negativa del estrés académico en el rendimiento académico, la exigencia del programa y el cumplimiento de las prácticas de salud incrementan el nivel de estrés (Oña e Iglesias, 2025).
Por el contrario, Licht et al. (2021) y Martínez et al. (2023) encontraron que la relación entre el estrés y el rendimiento académico es casi nula sin llegar a alcanzar significación estadística. Al respecto, Armenta et al. (2020) sostienen que el estrés como método de alerta, puede ser positivo y retar al estudiante a obtener mejores resultados.
Las correlaciones del nivel de estrés con las tres reacciones resultaron ser positivas significativas, las físicas (0.503; p < 0.001) y las psicológicas (0.550; p < 0.001) alcanzaron un efecto fuerte; por su parte las reacciones comportamentales (0.456; p < 0.001) tuvieron un efecto moderado (Cohen, 1988). Esto significa que el estrés académico que autoperciben los estudiantes genera reacciones físicas, psicológicas y comportamentales. Este resultado lleva a la aceptación de la tercera hipótesis, y encuentra coincidencia con Martínez de la Rosa et al. (2024) en su investigación de estudiantes mexicanos quienes encontraron una correlación significativa, que varía de moderada a fuerte, que les permitió destacar que el estrés percibido derivado de las demandas académicas se asocia con reacciones físicas, comportamentales y psicológicas adversas (tabla 6).
Finalmente la cuarta hipótesis es parcialmente aceptada ya que las reacciones físicas correlacionan negativa significativamente con el rendimiento académico con un efecto casi débil (Cohen, 1988), y no hay correlación significativa del rendimiento con las reacciones psicológicas y comportamentales. Es decir, cuando un estudiante sufre alguna manifestación que afecta su salud física puede afectar su rendimiento, pero las alteraciones psicológicas o comportamentales no tienen efecto en el rendimiento (tabla 6).
Tabla 6 Correlaciones Pearson.
| Nivel de estrés académico | Rendimiento | Reacciones físicas | Reacciones psicológicas | |
|---|---|---|---|---|
| Rendimiento | -0.159** | |||
| Reacciones físicas | 0.503** | -0.131* | ||
| Reacciones psicológicas | 0.550** | -0.103 | 0.750** | |
| Reacciones comportamentales | 0.456** | -0.059 | 0.671** | 0.748** |
** La correlación es significativa en el nivel 0.01 (bilateral).
* La correlación es significativa en el nivel 0.05 (bilateral).
En este contexto el profesor juega un papel muy importante, puede amortiguar la experiencia del estrés al desarrollar en el estudiante actitudes positivas (Adom et al., 2020) encaminadas a promover habilidades personales, autoconocimiento, motivación, transferencia y aprendizaje (Trigueros et al., 2020). Asimismo, los gestores educativos deben prestar atención a las consecuencias del estrés académico, con el fin de diseñar estrategias que mejoren la calidad de vida de los estudiantes.
Conclusiones
El obejtivo de la presente investigación se cumplió. Se detectó la presencia de estrés académico en los estudiantes de una universidad mexicana (leve 19%, moderado 69%, profundo 12%).
Se aceptó que el estrés correlaciona de forma inversa con el rendimiento, es decir, a un nivel de estrés más alto, el rendimiento del estudiante es menor. La justificación se presenta al retomar el perfil de los estudiantes encuestados y que habría que considerar que se encuentran al final de su carrera profesional donde la mayoría se encuentra realizando su servicio social, desarrollando prácticas profesionales y otros ya cuentan con un trabajo formal. La literatura avala que una próxima inserción a un mercado laboral, una independencia familiar, o a la formalización de una vida en pareja, son condiciones retadoras estresantes que el estudiante debe enfrentar.
Si bien todas las reacciones resultaron ser consecuencia del estrés académico, las reacciones físicas encabezan la lista, y se manifiestaron principalmente en síntomas de somnolencia o mayor necesidad de dormir y en el hábito de rascarse o morderse las uñas. Las reacciones psicológicas que se manifiestan en primer lugar como producto del estrés académico son la falta de concentración y la inquietud. El estrés afecta el comportamiento del estudiante, quien manifiesta desgano para realizar las labores escolares y desequilibrio en su alimentación.
Finalmente, esta investigación concluye que las reacciones físicas si tienen influencia en el rendimiento académico, pero las reacciones psicológicas y las comportamentales no.
Nuestros resultados dan luz a los gestores de la educación, en primer lugar se considera al profesor como el facilitador importante que puede influir para que el estudiante maneje de mejor manera su estrés. Se sugiere capacitar al personal académico en el manejo del estrés. Por su parte las autoridades universitarias pueden ofrecer ayuda psicológica y médica, así como implementar mecanismos que contribuyan a incrementar la calidad de vida del estudiante, en este sentido la tutoría, los talleres culturales y deportivos podrían sensibilizar y motivar al estudiante a canalizar de forma eficiente el estrés; los planes de estudio podrían integrar dinámicas y novedades para reducir los efectos adversos del estrés en el rendimiento académico.
La contribución empírica de esta investigación se refleja en un diagnóstico de la situación de estrés que viven los estudiantes de esta universidad. Sugiere las áreas de oportunidad que las autoridades deben tomar en cuenta para disminuir el índice de estrés académico. Los resultados han sido coincidentes con otras investigaciones en el contexto universitario mexicano, lo cual incrementa la credibilidad de la información.
También se contribuye a la teoría sobre el estrés académico, al profundizar en el conocimiento de un tema cuya importancia radica en efectos colaterales que el estrés puede acarrear al dañar la salud y el rendimiento de un estudiante.
Es importante continuar este tipo de investigaciones que aportan información para mejorar la calidad de vida de una comunidad universitaria. Queda para futuras investigaciones la realización de estudios longitudinales que den una perspectiva del desarrollo de la evolución del estrés académico.
La limitación del estudio podría relacionarse con la respuesta que aporta el estudiante, ya que se trata de su “autopercepción”, pese a que se han contrastado los resultados con otros estudios de la misma índole y se han encontrado coincidencias. Sin embargo, la fortaleza en las respuestas se nota en el uso de una muestra representativa, aunque se sugiere cautela en la generalización de la información.














