Introducción
El fenómeno de la migración internacional ha adquirido una significativa importancia en América Latina, impactando en las estructuras económicas y sociales de países como Ecuador (Blyde et al, 2020). En la última década, la ciudad de Machala ha experimentado un incremento de la llegada de migrantes, especialmente de origen venezolano, lo cual ha generado transformaciones en la dinámica económica y social. Este fenómeno, que se suma a los flujos migratorios históricos de la región, plantea nuevos desafíos para esta urbe, caracterizada por su actividad agrícola, bananera y comercial. Machala se encuentra ante el reto de integrar a la población migrante, a menudo en condiciones precarias.
La migración influye en el mercado laboral y, particularmente, en el comercio informal, dos sectores que, debido a su reducido nivel de regulación, incorporan con mayor facilidad a los migrantes (Olivieri et al., 2020). Ante las limitadas oportunidades de trabajo en el sector formal de la economía, el empleo informal se ha consolidado como en una estrategia de inserción económica tanto para migrantes como para residentes locales. Ahora bien, el sector informal se caracteriza por la ausencia de contratos y garantías sociales contraviniendo la normativa legal al no registrar el trabajo con la finalidad de evadir regulaciones estatales especialmente las tributarias (Martínez Valarezo et al., 2022).
En este contexto, la presente investigación representa un análisis descriptivo - comparativo de la relación entre los flujos migratorios internacionales y la estructura del mercado laboral en un nodo urbano intermedio. Por ello, tiene como objetivo examinar relación entre migración internacional y empleo en Machala durante el periodo 2010-2024, a fin de identificar los cambios que ha experimentado la economía local como resultado de los flujos migratorios.
Metodológicamente, la investigación se enmarca en el enfoque cuantitativo y nivel descriptivo, fundamentada en el análisis de datos secundarios provenientes de fuentes oficiales nacionales e internacionales. A través de análisis estadístico de las variaciones en los niveles de empleo y la participación en actividades informales por parte de la población migrante, se podrán establecer las tendencias y transformaciones más significativas de los últimos catorce años.
Este análisis tiene como propósito contribuir con la formulación de políticas públicas inclusivas, orientadas a promover la integración socioeconómica de los migrantes y a fortalecer el desarrollo económico local desde una perspectiva equitativa y sostenible. Comprender estas dinámicas resulta esencial para que Machala, en su rol de ciudad fronteriza y nodo comercial estratégico, pueda afrontar los retos y establecer las ventajas competitivas que genera la migración internacional en el siglo XXI.
Marco teórico
Enfoques de análisis de la Migración Internacional.
La migración internacional es un fenómeno complejo que implica el traslado voluntario o forzado de personas hacia otros países con fines de asentamiento temporal o permanente (Migration Data Portal, 2024). Este fenómeno forma parte intrínseca de la historia de la humanidad, en el intervienen variables económicas, políticas, jurídicas, demográficas, humanitarias y personales (González-Rabanal & Enache, 2024). Al igual que, factores como las crisis políticas que experimentan los países, en especial de la región latinoamericana, los índices de pobreza, la violencia y los desastres naturales, incluyendo recientemente el cambio climático (Martínez-Zarzoso et al., 2023).
La migración ha sido estudiada desde la perspectiva de diferentes enfoques, los cuales tratan de explicar las causas y consecuencias de este fenómeno social. Para el enfoque económico sustentado en los postulados de la teoría económica neoclásica, concibe la migración como un mecanismo de equilibrio entre las diferencias salariales, la oferta y la demanda de la fuerza de trabajo (Contreras Dávila, 2021).
En esta misma línea de pensamiento, Gutiérrez Silva et al. (2020) sostienen que el desplazamiento migratorio representa una estrategia para mejorar sus condiciones de vida mediante el acceso a mercados laborales con mayor capacidad de absorción de la fuerza laboral. La migración puede contribuir al crecimiento económico tanto en el país receptor como en el emisor, a través del intercambio de remesas y la transferencia de capital humano.
Ahora bien, para el enfoque sociopolítico el análisis de la migración se centra en el papel de las políticas migratorias, los derechos humanos y los conflictos sociales. Autores como Cavalcanti et al. (2025) afirman que el fenómeno de la migración no solo implica el traslado físico de individuos, sino también el intercambio de culturas, conocimientos y mano de obra, lo cual se materializa en la incorporación de esta fuerza laboral, en muchos casos en forma manera directa al comercio informal.
Flores Martínez et al. (2023), señalan que el enfoque sociopolítico analiza como inciden las condiciones legales de ingreso y permanencia de los migrantes, las políticas de integración o exclusión que afectan su acceso al empleo formal, salud y educación, así como las tensiones sociales que pueden surgir producto de la competencia por recursos o las percepciones negativas sobre la movilidad humana.
Desde la perspectiva del enfoque histórico y geopolítico, los flujos migratorios han sido moldeados por factores estructurales, relaciones internacionales y emergencia de las crisis humanitarias. Para Mancera Ardila (2021), la migración en la región latinoamericana es una respuesta ante la incapacidad de los Estados ante necesidades estructurales de la población, que transforman los flujos migratorios en crisis humanitarias que afectan la seguridad nacional de los países receptores criminalizando a los migrantes.
Por el contrario, el enfoque de los Derechos Humanos y Desarrollo, considera a los migrantes como sujetos de derechos y actores clave del desarrollo sostenible. Para Basantes Jerez (2022), gestión migratoria de la Organización de las Naciones Unidades (ONU) debe garantizar condiciones dignas de vida, protección legal y oportunidades efectiva de inclusión. En consonancia, con este principio, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, reconoce que la migración como un factor clave para el desarrollo sostenible.
El Rol de Ecuador como País Receptor de Migración
Durante gran parte del siglo XX y principios del XXI, Ecuador se configuró como un país emisor de migrantes con destinos tradicionales como Estados Unidos y Europa (Álvarez Velasco, 2020). Para Varela Enríquez y Salazar Espinoza (2024), a partir del 2015 este comportamiento experimentó cambios estructurales, entre otras razones por la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela. Según cifras de ACNUR (2024), más de 7 millones de personas han salido de Venezuela, lo que constituye el mayor éxodo en la historia reciente de la región. Los principales destinos de este flujo migratorio han sido, precisamente, Colombia, Perú y Ecuador.
Según Cuzco (2021), el flujo migratorio de ciudadanos venezolanos se intensificó a partir del año 2015. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) indican que, entre el 2015 y hasta agosto del 2020 se registró un ingreso acumulado de 1.863.830 ciudadanos venezolanos al Ecuador. No obstante, para el 2021 solo 417.000 personas mantenían su estatus de permanencia en Ecuador.
Simultáneamente, este rol de país receptor coexiste con la persistente tendencia de migración ecuatoriana hacia Estados Unidos. Aguilera (2024) señala que, en 2023 un total de 57.250 ecuatorianos atravesaron la selva del Darién con destino hacia Estados Unidos, cifra a la que se sumaron 12.128 migrantes adicionales para mayo de 2024. Este importante flujo de migrantes está compuesto predominantemente por jóvenes 370.000 entre los 18 y 29 años de edad, de los cuales 57.3% son hombres, lo que subraya el impacto en el capital humano productivo del país.
En este contexto Guachamboza Ramírez et al. (2025), sostienen que esta dinámica constituye una transición histórica del rol de país emisor a receptor, de manera que Ecuador ha experimentado una transformación estructural que redefine su posición geopolítica en la región andina. Este proceso generó cambios en el rol tradicional de país emisor para consolidarlo como nodo critico de acogida, otorgándoles la condición de "espejo de la crisis regional". Esta transición no solo implica un cambio en las dinámicas demográficas, sino que también constituye un reto para el Estado ecuatoriano ante las tensiones sociopolíticas por la integración de al menos 417.000 migrantes en condiciones de vulnerabilidad que demandan respuestas instituciones.
La configuración de Ecuador como Estado receptor, derivada de la dinámica migratoria contemporánea, la impone la responsabilidad de gestionar asentamientos permanentes a los migrantes, lo que impacta directamente en sus estructuras sociales y servicios públicos. Esta transición del rol de país receptor ha impulsado una reconfiguración de la identidad nacional y en la gestión de las políticas públicas, en la actualidad el país no solo exporta capital humano, sino que ahora debe integrar diversas capacidades y necesidades extranjeras en su propio tejido social. De manera que, esta situación exige una respuesta gubernamental que transciende la asistencia humanitaria y la cohesión social sustentada en la inclusión de la diversidad tanto en la matriz productiva como cultural de Ecuador (Gutiérrez Silva et al., 2020).
En consecuencia, el rol receptor de Ecuador se manifiesta con énfasis en el mercado laboral, donde la fuerza de trabajo migrante representa un elemento esencial, aunque condicionado por una profunda vulnerabilidad estructural, producto de las barreras institucionales y los complejos procesos de regularización, el país se consolidado en una "economía de acogida informal", en este contexto, la población migrante se inserta predominantemente en el comercio autónomo y las actividades no reguladas para garantizar su subsistencia (Guachamboza Ramírez et al., 2025).
Este fenómeno no solo representa un reto para la normativa tributaria y legal, sino que también posiciona a Ecuador como un espacio de intercambio de conocimientos y resiliencia económica, lo que constituye un desafío actual para el país, que exige la transformación de esta recepción espontánea del flujo migratorio en una integración formal que potencie el desarrollo sostenible y la cohesión social (Basantes Jerez, 2022).
Factores que impulsaron la recepción de la migración venezolana
Entre los factores que impulsaron la recepción de la migración venezolana en Ecuador, destacan fundamentalmente las políticas públicas migratorias del Estado ecuatoriano inicialmente flexibles, denominadas informalmente en sus primeras etapas como “puertas abiertas”, facilitó la regularización mediante mecanismos humanitarios como la Visa de Excepción por Razones Humanitarias (Ramirez, 2020). Adicionalmente, la economía ecuatoriana se encuentra dolarizada lo que constituye un atractivo para los flujos migratorios (Basantes Jerez, 2022).
La política migratoria fomento la entrada y permanencia de migrantes de ciudadanos extranjeros flexibilizando los requisitos de visado, así como, el ingreso a puestos de trabajo (Jokisch, 2023). Esta apertura posicionó al país como un espacio tanto de tránsito como de asentamiento, atrayendo a miles de personas en busca de mejores condiciones de vida (Herrera et al., 2022). Posteriormente, el Estado ecuatoriano restringió los mecanismos de regularización con el objetivo de contener los flujos migratorios que se habían intensificado en forma significativa.
Al respecto, Guachamboza et al. (2025), Tandazo-Chimbo y Jimenéz -Sanchéz (2023), coinciden en señalar que una proporción importante de la población migrante se estableció en ciudades intermedias. En este escenario Machala constituye un nodo de asentamiento relevante, al concentrar una proporción significativa de la población venezolana asentada en el sur del país.
Relación Migración y Empleo
La tasa de empleo es una de las variables macroeconómicas con mayor sensibilidad ante los procesos migratorios, que incide tanto la población migrante como la receptora. En el contexto ecuatoriano, la mayoría de migrantes enfrentan elevados niveles de informalidad laboral y una marcada sobrecalificación para los puestos de trabajos que logran obtener (Kaplan et al., 2023).
En el caso ecuatoriano, el incremento de la migración ha coincidido con un crecimiento de la economía informal ha sido paralelo al aumento de la migración. Los datos sobre la tasa de informalidad en las zonas urbanas reflejan esta tendencia, al pasar del 49,4 % en 2010 al 54,8% en 2020. Este escenario subraya la relación compleja entre los flujos migratorios y la precarización del mercado laboral (Quispe et al., 2020).
Pineda et al. (2024), señala que las restricciones legales producto de la ausencia de regularización de los documentos limitan la inserción en el mercado laboral formal, al igual que la discriminación generada por la xenofobia. Las barreras legales, la discriminación y el desconocimiento de las normativas del país receptor dificultan el acceso a empleos regulados, ante esta realidad, la informalidad se convierte en una alternativa inmediata para generar ingresos.
De manera que, la combinación de estos factores obliga al migrante a la aceptación de trabajos precarios, caracterizados por la ausencia se contratos y la privación de derechos laborales básicos, lo que incrementa significativamente su vulnerabilidad. Ahora bien, estos efectos no son homogéneos y dependen del nivel educativo de los migrantes, su estatus legal, la regulación del trabajo y las condiciones macroeconómicas del país receptor.
Un fenómeno central en esta dinámica del mercado laboral es la denominada “sustitución laboral", la cual ocurre cuando los trabajadores migrantes acceden a empleos que previamente han sido desentendidos o abandonados por la mano de obra local. Esta situación se materializa un contexto de competencia laboral en condiciones desiguales. Este proceso puede generar tensiones, especialmente cuando los niveles de desempleo o subempleo son altos. Sin embargo, también existen experiencias de complementariedad, donde los migrantes ocupan nichos no cubiertos por la población local y contribuyen a dinamizar ciertas ramas de la economía, como los servicios y la distribución minorista (Tealdi et al., 2020).
A diferencia de las grandes ciudades, donde la atención a la migración cuenta con programas de atención y estructuras más consolidadas, Machala enfrenta el reto de responder a esta situación con recursos municipales limitados. Esta restricción presupuestaria y de infraestructura dificulta la integración social y económica de los migrantes, intensificando tensiones en el acceso al empleo y la vivienda (Jimenez S. y Tandazo C., 2023).
En Machala, la migración se caracteriza por la baja calificación de la población, acompañado de su inserción en el empleo informal como la construcción, el comercio ambulante, la agricultura y los servicios domésticos (Martínez Valarezo et al., 2022). Para autores como Muñoz y Nivicela (2021), la migración venezolana presenta consistentemente mayores tasas de desempleo y subempleo en comparación con los nacionales.
A pesar de esto, su tasa de participación laboral es más elevada. Esta dualidad sugiere una alta disposición a insertarse en el mercado de trabajo, bien lo hacen bajo condiciones laborales precarias. Esta vulnerabilidad estructural se evidencia en la calidad del empleo, un estudio nacional sobre empleo y desempleo revelo que, mientras el empleo adecuado a nivel nacional se situaba en torno al 38%, entre los migrantes era apenas del 22% (Ortega et al., 2022).
No obstante, la permanencia en la informalidad implica riesgos estructurarlas importantes, entre estos la inestabilidad laboral, la carencia de protección social y la evasión tributaria. Las políticas iniciativas orientadas a la formalización de estas actividades son aún incipientes y requieren una mayor implementación para abordar la problemática de manera efectiva (Belduma Belduma et al., 2024).
En Machala, este fenómeno se hace visible en los mercados, plazas y avenidas principales, espacios donde la población migrante y los comerciantes ecuatorianos comparten espacios comerciales. La competencia por clientela que ocurre en un contexto de baja regulación puede generar fricciones significativas y exacerbar las percepciones negativas entre los actores locales. Sin embargo, se ha observado una dinamización del consumo y una notable diversificación de la oferta de productos y servicios. Este hecho sugiere que el sector informal gestionando por migrantes que representa un aporte económico que no debe ser subestimado en la economía local (Albornoz & Chavéz, 2023).
A pesar de la relevancia económica del comercio informal migrante, este sector enfrenta múltiples obstáculos estructurales como la falta de acceso a crédito formal, el acoso institucional, la inseguridad jurídica y estigmatización social. Las políticas públicas locales han demostrado una tendencia a focalizarse en el control o la reubicación de los comerciantes informales, en lugar de priorizar su inclusión productiva. La escasez de iniciativas específicas de capacitación, asociatividad o formalización dirigidas a la población migrante, lo que perpetúa su precariedad y contribuye a su marginalidad económica (Díaz Sanchéz & Correa, 2024). En el caso específico de Machala la evidencia estadística resalta un deterioro en la calidad del empleo
Tabla 1 Comparación de Indicadores Laborales en Machala (2010 vs. 2024).(Expresado en %)
| Indicador | 2010 | 2024 |
|---|---|---|
| Empleo adecuado | 38.2 | 35.4 |
| Subempleo | 22.4 | 24.9 |
| Desempleo | 5.6 | 4.1 |
| Informalidad | 52.3 | 56.8 |
Nota: con base en datos del INEC - ENEMDU 2010 y ENEMDU diciembre 2024.
La Tabla 1 demuestra un análisis comparativo el cual revela una disminución en la tasa de empleo adecuado del -2.8%, frente al aumento tanto en el subempleo el 2.5% como en la informalidad 4.5%. Esta tendencia sugiere que el mercado laboral formal no logra absorber la oferta de mano de obra tanto la nacional como la migrante. Por otra parte, en un contexto de alto índice de migración es evidente la necesidad de supervivencia en la cual la población migrante opta por insertarse en cualquier actividad. El indicador de informalidad de 4.5%, demuestra la relación que existe entre el incremento de la población migrante aunado a la ausencia de políticas de regularización con la evidencia física del incremento de actividades no reguladas en plaza y mercados en la ciudad de Machala.
Al respecto Peralta (2019) señala que, si bien no toda la informalidad se atribuye a la migración, existen estudios que documentan una alta participación de migrantes en actividades como la venta ambulante, el comercio de alimentos preparados, la reparación de celulares, el transporte informal y otros servicios no regulados. Este fenómeno puede atribuirse, en parte a la llegada de población migrante que enfrenta barreras legales como la falta de documentación necesaria para acceder al empleo formal (Ortega et al., 2022).
La evidencia estadística refuerza la necesidad de diseñar políticas de integración laboral que incluyan a migrantes en esquemas de formalización, acceso a capacitación técnica y servicios financieros. La evidencia internacional respalda estas medidas como estrategias efectivas para maximizar el aporte económico de la migración y reducir la conflictividad social (Koczan & Pinat, 2021).
Metodología
La presente investigación adopta un enfoque cuantitativo para analizar fuentes secundarias de estudios sobre el fenómeno de la migración internacional y su impacto en el empleo en la ciudad de Machala durante el periodo 2010-2024. Este enfoque metodológico facilita el análisis estadístico riguroso de los datos recopilados, permitiendo así la identificación de patrones, tendencias entre las variables involucradas (Díaz Sanchéz & Correa, 2024).
Según Hernández et al. (2016), se enmarca en el nivel de investigación descriptivo, dado que su objetivo es caracterizar la dinámica del fenómeno migratorio y su vinculación con el empleo informal en la ciudad de Machala. Este alcance de la investigación consiste en detallar y sistematizar las causas, las manifestaciones y la evolución temporal de la situación. En consecuencia, se busca ofrecer un panorama de la situación socioeconómica de los migrantes internacionales y su participación en la economía informal de Machala.
El tipo de investigación es descriptiva, puesto que su propósito es analizar el registro de la dinámica del fenómeno migratorio y su incidencia en el mercado laboral. sin intervención o manipulación por parte del investigador. Por consiguiente, en este estudio no está orientado a la comprobación de hipótesis causales, sino que se concentra en la documentación exhaustiva de las condiciones actuales y pasadas del fenómeno en estudio, estableciendo un diagnóstico preciso de la situación objeto de estudio (Saá Landázuri, 2023).
El método de razonamiento empleado es el deductivo, este método inicia con la revisión de conceptos teóricos y proposiciones generales relacionados con la migración, el empleo informal y las estructuras del mercado laboral. Posteriormente, se analizan casos específicos de la realidad local machaleña. Este enfoque permite aplicar marcos conceptuales previamente establecidos para interpretar los datos empíricos obtenidos (Zambrano-Yépez & Guillén-Rodríguez, 2022).
En cuanto al alcance temporal, esta investigación se considera longitudinal dado que se analizan datos del período 2010-2024, esenciales para comprender los cambios y tendencias entre los fenómenos de migración, empleo y comercio informal (Hosnedlová, 2020).
La técnica de recolección de información empleada fue la revisión documental, con el fin de analizar fuentes secundarias de estudios sobre el fenómeno migratorio en Ecuador tales como: artículos académicos, informes institucionales, documentos gubernamentales, bases de datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre otros. Adicionalmente, se aplicó la técnica de análisis de datos cuantitativos, basada en estadísticas oficiales y registros longitudinales para observar el comportamiento de las variables claves.
Finalmente, el diseño metodológico es no experimental, ya que no se manipulan las variables estudiadas ni se controlan condiciones externas. Los datos se observan y analizan en su contexto natural, permitiendo una comprensión fiel de la realidad social y económica de la ciudad de Machala (Hernández Sampieri et al., 2016).
Resultados del análisis a las series estadísticas
El impacto económico de la migración ha sido objeto de diversas interpretaciones en función del enfoque teórico adoptado. Desde una visión económica clásica o neoclásica, la migración se concibe como un mecanismo que contribuye a la optimización del uso de la fuerza laboral y a la reducción de las desigualdades en el acceso a oportunidades. Bajo esta premisa, los migrantes son vistos como un complemento al capital humano existente, ocupando puestos que no son cubiertos por la población local. No obstante, otras corrientes teóricas advierten que, en ausencia de políticas de integración efectivas, se puede generar precarización laboral y presión sobre servicios públicos (Novelo, 2008).
El análisis de los indicadores migratorios en la ciudad de Machala durante el periodo 2010-2024, evidencia que se generaron cambios estructurales en el empleo local, derivados de los flujos migratorios internacionales. La solidez de los datos se sustenta en las series estadísticas oficiales y documentación especializada. Específicamente, las fuentes claves como la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) del INEC, informes de la Organización Mundial de Inmigración (OIM), R4V y estudios académicos locales.
Evolución del empleo y la informalidad en Machala (2010-2024)
Durante el periodo analizado, la tasa de empleo adecuado disminuyó del 38,2 % en 2010 al 35,4 % en 2023, reflejando una pérdida de empleos formales con estabilidad y remuneración digna. Paralelamente, el subempleo se incrementó del 22,4 % al 24,9 %, y la informalidad laboral aumentó del 52,3 % al 56,8 %, lo que demuestra un deterioro sostenido de la calidad del trabajo.

Nota: Este registro estadístico de entradas y salidas internacionales Ecuador expresado en miles de personas.
Gráfico 1 Registro Estadístico de Entradas y Salidas Internacionales Ecuador
El Gráfico 1 evidencia que el período 1997 -2015 se caracterizó por una creciente movilidad internacional, manteniendo un crecimiento gradual de entradas y salidas internacionales de personas. Sin embargo, este equilibrio se interrumpió en el año 2000 en el contexto de la crisis y la posterior dolarización, en el cual las salidas superaron a las entradas, reflejando de la emigración masiva de la fuerza laboral ecuatoriana.
La tendencia al alza se mantuvo y para el año 2015, las cifras de entradas y salidas se ubicaron en 2.9 millones de personas en promedio. Si bien, la economía ecuatoriana mantuvo niveles de estabilidad macroeconómica durante este periodo, este comportamiento de los registros migratorios fue influenciado por la crisis de la economía venezolana durante en especial a partir de 2016.
Este comportamiento de registros migratorios, si bien esta influenciado por la estabilidad macroeconomía de Ecuador, la cual se vio afectada por la crisis de la economía venezolana. En el Gráfico 1 se expone que durante el periodo 2016 -2019, Ecuador se transformó en un país emisor a uno receptor y de tránsito migratorio fundamentalmente de origen venezolano. En 2018 se experimentó un pico histórico de 3.903 mil entradas en 2018, este fenómeno generó un bono demográfico migratorio, ya que la llegada de migrantes jóvenes incrementó la población económicamente activa (PEA), impactando en la estructura del mercado laboral y la demanda agregada de bienes y servicios
Como efecto directo de la pandemiaCOVID-19, los flujos migratorios se redujeron drásticamente en los años 2020-2021, ubicándose en un promedio de 1200 mil de personas, lo que significó una reducción del 60% con relación al año 2019. Sin embargo, el escenario post-pandemia en el 2022 mostró una recomposición de los flujos migratorios, evidenciándose una reactivación de la emigración ecuatoriana tradicional, donde las salidas superaron a las entradas. Esta situación evidencia que una parte de la población ecuatoriana emigró en búsqueda de mejores oportunidades laborales formales en el exterior. Paralelamente, Ecuador se transformó en un país de tránsito para la población migrante que utiliza el territorio como puente para continuar su ruta.
Transformación del Perfil Migratorio de Ecuador.
En el gráfico 2 se observa el comportamiento migración a Ecuador durante el periodo 1990 - 2020, respecto a la inmigración la población de origen colombiano ubicándose un pico de 221.534 personas. Sin embargo, la dinámica migratoria cambio significativamente entre 2015 y 2019, a partir de este periodo la migración de la población venezolana experimentó un crecimiento exponencial, como se observa en el Grafico 2 de 8.901 personas en 2015 a 388.861 en 2020.
Los datos expresados en el gráfico 2, demuestran dos comportamientos de los flujos migratorios que reflejan las crisis regionales de los países fronterizos como es el caso de Colombia y vecinos como en el caso de Venezuela. Durante el periodo de 1990 a 2010, se evidencia un incremento progresivo y sostenido de la migración colombiana, pasando de 0.238 personas en 1990 a 221.354 en 2010, entre otras razones el conflicto armado interno los desplazamientos en búsqueda de refugio. A partir de 2010, se observa una contracción y posterior estabilización situándose en 203.470 ciudadanos en el año 2020.
En el caso de los ciudadanos venezolanos históricamente fue casi inexistente la migración hacia Ecuador con registros inferiores a 9.000 personas. Sin embargo, como se observa en el gráfico 2 en el año 202 la cifra ascendió a 388.861, lo que representa un incremento del 4.200%, superando la migración colombiana como principal grupo extranjero en el territorio ecuatoriano.
Impacto de la dinámica migratoria en el empleo de Machala
La ciudad de Machala, capital de la Provincia de El Oro y la urbe con mayor densidad poblacional de la región, posee una posición geográfica estratégica, reconocida como la Capital del Banano del Mundo, desde allí se exporta un importante volumen de toneladas métricas de esta fruta hacia diferentes mercados internacionales, principalmente a Europa. Su cercanía a la frontera sur de Colombia ha influido históricamente en la recepción e inserción de migrantes en su mercado laboral, tanto formal como informal.
A partir del 2015, el flujo migratorio hacia Ecuador experimento un cambio drástico, pasando de 8.901 personas en 2015 a 388.861 en 2020. Esta aceleración transformó a Machala en una ciudad clave, con una alta concentración de migrantes integrados en el sector informal urbano. La magnitud de esta movilidad humana y su incidencia local se evidencian en el Registro Estadístico de Entradas y Salidas Internacionales del INEC cuya cifra asciende a 2.457.544 entradas al país en el año 2022.
La magnitud y la velocidad del incremento del flujo migratorio venezolano generó una crisis en la oferta laboral, impulsando la inserción acelerada en el sector informal. Los datos históricos del mercado laboral evidencian la vulnerabilidad preexistente entre 2010 y 2012, Machala ya presentaba niveles superiores al 60 % de subempleo. Aunque se experimentó una mejora ligeramente en un 53% a finales de 2011. No obstante, esta tendencia se vio afectada producto de la pandemia de COVID -19 y la presión migratoria posterior (Martínez Valarezo et al., 2022).
Entre 2013 y 2015, el desempleo urbano osciló entre el 3,1 % y el 4,8 %, mientras que el subempleo se mantuvo entre el 41 % y 44 %. La informalidad laboral se consolidó como un fenómeno estructural en la ciudad, con valores superiores al 50 % durante toda la serie 2010-2024. A nivel nacional, la tasa de informalidad alcanzó el 58% en diciembre de 2024, la más alta desde 2007, con una caída del empleo adecuado al 33 %, reflejando una precarización generalizada del mercado laboral que es acentuada en Machala, por el aumento de la migración y el crecimiento demográfico.
A nivel nacional, entre 1990 y 2010, la inmigración en Ecuador principalmente colombiana pasó del 0,8 % al 2,3 % de la población total. En contraste, para 2022 la población venezolana ascendía a 503.903 personas, equivalentes al 3 % del total nacional (Herrera Mosquera et al., 2012). La OIM (2023) estima que entre el 35 % y 40% de los migrantes en Machala se insertan en actividades informales como primera opción laboral, debido a la falta de documentos, la dificultad para acceder a empleo formal y la discriminación estructural.
Las principales actividades económicas donde se concentra el crecimiento de la población migrante es el sector informal, especialmente en la venta ambulante de alimentos, ropa, calzado, el transporte alternativo y los servicios técnicos mantenimiento menores. Ahora bien, estas actividades generan ingresos que permiten la subsistencia, no garantiza la estabilidad, el acceso a derechos laborales básicos.
Los efectos de la expansión del comercio informal en la economía se materializan en el dinamismo comercial; al igual que en el aumento del consumo interno. Sin embargo, la economía informal reduce los niveles de recaudación fiscal del Estado, limitando la capacidad para el desarrollo de políticas públicas necesaria para el cumplimiento de los fines del Estado. Datos reflejan que cerca del 67 % de los trabajadores informales ejercen esta actividad por falta de empleo formal y que más del 50 % de la población económicamente activa (PEA) se encuentra en condiciones informales.
Machala registró una tasa de subempleo del 25,0 %, la más alta entre las cinco ciudades principales del país, y un desempleo del 6,6 %, superando el promedio nacional (3,6 %). En 2024, el empleo adecuado alcanzó un 48 %, con una reducción de 4,2 puntos porcentuales frente a 2015. Esta tendencia refleja el incremento del empleo informal desde 2010, con cifras que superan el 40 % en los últimos años.
Por otra parte, el aglutinamiento de vendedores ambulantes característico de la economía informal afecta la calidad de vida, a la vez que vulnera entre otros derechos al libre tránsito, al limitar el desplazamiento de los ciudadanos, los cual ha generado la necesidad de la reubicación de vendedores ambulantes en el mercado central de la ciudad de Machala (Zambrano, 2024).
Durante el tiempo analizado, la llegada de migrantes a Ecuador, que incluye tanto a los retornados como aquellos de origen venezolano o colombiano, incrementó la fuerza laboral disponible en el país. Según informes de la OIM, en 2023 en Ecuador habían alrededor de 871.000 extranjeros, lo que constituye un crecimiento notable desde 2015, principalmente impulsado por la inmigración de venezolanos (Jokisch, 2023).
Respecto a la integración, el 82% de los migrantes laborales incluyendo a venezolanos, colombianos y peruanos estaban afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), cifra estadísticamente incorrecta en el contexto de la alta informalidad. Si bien una parte se ha integrado, la literatura especializada y cifras oficiales indican que la mayoría la fuerza laboral migrantes contribuyó a mantener ciertas actividades productivas, aunque en numerosas ocasiones se trató de trabajos mal remunerados o subempleados (Loreto, 2025).
Las remesas de dinero constituyen un soporte vital para la capacidad de consumo e inversión de los hogares ecuatorianos a nivel macroeconómico. Las transferencias de dinero que se reciben ayudan a muchas familias a mejorar su capacidad de compra. Durante el periodo 2010 a 2022, este flujo de dinero representó el 2,4 % y el 4 % del Producto Interno Bruto (PIB). La tendencia ascendente se consolidó con hitos históricos en 2021, las remesas alcanzaron US$ 4 362 millones (4,1 % del PIB), impulsando el gasto de los hogares en un 10,2% y contribuyendo con 6,3 puntos porcentuales al crecimiento total PIB de ese año (Fernández Ramírez et al., 2025).
Este flujo de capital continuó su expansión, alcanzando un nuevo hito histórico en 202 con un total de US$ 6.539 millones, lo que equivales a aproximadamente el 5,3% del PIB. Esta cifra subraya el rol esencial de las remesas como una fuente crucial de divisas para la economía del país. Además, de estas transferencias está altamente concentrado en el origen en un 73% de Estados Unidos, seguidos por España e Italia (Correa, 2024).
En un marco de dolarización, las remesas adquieren una relevancia significativa como un soporte económico durante la crisis fundamental, ayudando a amortiguar los efectos de la crisis. Su dimensión es inmensa si se compara con otros flujos de capital el volumen de las remesas es aproximadamente quince veces superior al de la inversión extranjera directa. Por lo tanto, las remesas se destacan como el principal flujo de capital privado que ingresa y sostiene la economía ecuatoriana (Sovilla, 2022).
En síntesis, en la ciudad de Machala evidencia un proceso de reconfiguración socioeconómica marcado por la convergencia de tres factores: la reducción del empleo formal, el aumento del trabajo informal y la integración laboral de migrantes internacionales en el comercio popular. Si bien su presencia ha dinamizado ciertos sectores económicos, las condiciones laborales precarias y la falta de políticas de inclusión limitan el aprovechamiento pleno del potencial productivo y humano de esta población.
Discusión
El análisis de los resultados evidencia que la migración internacional ha incidido directamente en la dinámica laboral de Machala. Si bien, la afluencia de migrantes ha propiciado una reducción en las tasas de desempleo, el incremento de la informalidad revela que esta inserción se ha producido a expensas de la calidad del empleo. Este hallazgo es consistente con estudios regionales que advierten cómo los flujos migratorios, en contextos de baja capacidad institucional tienden a concentrarse en el sector informal debido a las menores barreras de acceso (Busso, Carrillo & Chauvin, 2023).
El comercio informal emergente impulsado por la población migrante, aunque genera tensiones con comerciantes locales, ha introducido innovación y diversificación de productos, que dinamiza el entorno urbano. En consonancia con lo planteado por Pineda Salazar et al. (2024), este fenómeno no debe abordarse únicamente como un problema de precariedad laboral, sino también como una oportunidad para fortalecer la economía local a través de programas de formalización y asociatividad.
La creciente la informalidad confirma que, ante la falta de políticas públicas efectivas, la migración puede profundizar las brechas de desigualdad ya existentes. Esta dinámica revela que el acceso al empleo adecuado entre la población migrante es sistemáticamente inferior que, en la población nacional, lo que evidencia la persistencia de barreras estructurales (Ortega et al., 2022). Los datos de Machala, resaltan la necesidad de diseñar políticas diferenciadas específicas para ciudades intermedias, donde el flujo migratorio es considerable pero la capacidad de respuesta institucional es limitada.
Conclusión
Ecuador ha experimentado una transformación estructural en su perfil migratorio, pasando de ser un país emisor a convertirse en un nodo de acogida y tránsito. Los datos estadísticos revelas que a partir del año 2015 se evidencia un crecimiento exponencial de la migración venezolana. Entre las ciudades de mayor acogida destacan Machala consolidándose como un lugar de asentamiento permanente de la población económicamente activa, pero en condiciones de alta vulnerabilidad.
El análisis del periodo 2010-2024 evidencia que la migración internacional en Machala ha generado un doble efecto, por un lado, ha dinamizado la economía local la mediante expansión del empleo informal en consecuencia el incremento del consumo local. Por otro, ha profundizado los niveles de precariedad laboral, que evidencian en los niveles de subempleo y la informalidad.
En Machala, la relación entre migración y empleo presenta una dualidad critica; por un lado, se observa una reducción en la tasa de desempleo. Por otro, persiste el deterioro sistemático de la calidad del trabajo. El aumento de la informalidad evidencia que la inserción de la población migrante en el mercado laboral ocurre, mayoritariamente, en condiciones de vulnerabilidad. Este panorama resalta la importancia de implementar las políticas públicas inclusivas que trasciendan el enfoque punitivo orientado al control de los espacios públicos ocupados por comerciantes informales y fomente mecanismos para la formalización y protección sociolaboral.
La migración también representa una oportunidad estratégica para diversificar la economía urbana y fortalecer sectores de bajo dinamismo. En el caso de Machala, la presencia migrante ha demostrado a la innovación en el comercio local, aunque en condiciones de informalidad que deben ser abordadas mediante estrategias de inclusión. Finalmente, este estudio es un aporte para el diseño de políticas públicas inclusivas en ciudades intermedias del Ecuador. Promover la integración socioeconómica de la población migrante no solo contribuye a mejorar su calidad de vida, sino que también fortalece el desarrollo económico local en un marco de equidad y sostenibilidad.














