SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.12 número2Ligação entre o ensino ea aprendizagem da matemática afetivo e cognitivo índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO

Compartilhar


SAPIENS

versão impressa ISSN 1317-5815

SAPIENS vol.12 no.2 Caracas dez. 2011

 

El abrazo del tamarindo. Milagros Socorro (2008).Caracas, Venezuela

El abrazo del tamarindo es una fresca y jocosa obra literaria, de la periodista y escritora venezolana Milagros Socorro, que acerca al lector a la realidad de la frontera colombo-venezolana. Una polifonía de voces femeninas. Una historia en la que, tal como si se tratase de un teatro, aparecen y desaparecen una multiplicidad de mujeres que durante sus intervenciones se adueñan del escenario.

En el relato, la figura femenina prevalece siempre sobre cualquier otra. Sin embargo, llama la atención, que la mujer que construye la autora dista mucho de parecerse a la que, hace tan sólo algunas décadas, un buen número de escritores venezolanos plasmaron en sus producciones literarias. Lo que sucede es que en la actualidad la construcción de los personajes femeninos pasa por un proceso de re-significación y nuevos usos de los estereotipos (Del Valle, 2008). Un proceso a través del cual se busca desmachificarla y presentarla más real, más accesible. Las mujeres de Socorro son desinhibidas, seguras de sí mismas y no temen hablar abiertamente de su sexualidad. Son féminas que se revelan a sí mismas como capaces de asumir cualquier rol que la vida, muchas veces de forma arbitraria, les asigna. Todos los personajes de la obra, sin importar el rol que desempeñan, asoman siempre algún elemento de feminidad. En ese sentido, explica Márgara Russotto (2006) que la resistencia de las mujeres escritoras a abandonar los atributos tradicionales de la feminidad (maternidad, belleza, seducción), como medio para alcanzar poder y reconocimiento, un rasgo literario diferencial del campo cultural latinoamericano muy significativo. Es precisamente el abordaje de los personajes femeninos el elemento que aporta, si se quiere, un sentido implícito de temporalidad a la historia, puesto que si bien el paisaje rural en el que se sucede el relato pudiera generar cierta sensación de atemporalidad, el estereotipo de mujer presentado refiere, necesariamente, un tiempo determinado en el que se transcurren los hechos. Probablemente, finales del siglo XX principios del siglo XXI. El hombre es siempre una sombra, efímero y desdibujado. Está de alguna forma subyugado al desempeño de las hembras que dan vida a la historia.

"No sé si sería adecuado hablar de literatura femenina —por aquello del determinismo sexista— pero sí de la perspectiva de mujer que determina un relato sobre muchachas distintas pero similares en situación de existir en un mundo masculino. Las relaciones entre macho y hembra se manifiestan de forma definida a partir de roles, deseos y sensualidad. La perspectiva femenina en El abrazo del tamarindo se construye sobre la base de la memoria, de la mirada retrospectiva que no está ubicada en el tiempo pero sí en la emotividad", explica Alfonso Molina (2008).

Por otro lado, en esta rica producción literaria la música más que un accesorio es protagonista. Todo gira en torno al vallenato y a esa pasión, tan bien descrita, que dicho ritmo produce en quienes habitan ese país que existe entre Colombia y Venezuela, país que algunos llaman frontera. La presencia de música en la literatura no es un elemento novedoso, pero es destacable que la creación literaria de Socorro tiene una muy pertinente banda sonora que acompaña cada historia y, a veces, evoca situaciones particulares. "La relación de literatura y música ha sido y es una de las más antiguas y fructíferas colaboraciones que se producen entre distintas manifestaciones artísticas. La poesía nació unida a la música y la música estaba destinada al baile, que inicialmente poseía un carácter litúrgico y sagrado. La música, la canción más bien, servía para que se grabaran en la memoria de los miembros de cada comunidad los valores morales, las pautas y normas que organizaban la vida y la convivencia de los pueblos" (Balsina Cantizano, 2005). En el caso de la novela de Socorro sirve para acercar al lector a la realidad que intenta retratar.

"¿Cuál es, hoy, la identidad de Venezuela? ¿Cómo distinguirla? ¿Cómo definir su existencia cultural? ¿Qué rasgos le son propios? ¿Qué la diferencia y la caracteriza entre los demás países de America Latina?", se preguntó, en 1979, Juan Liscano. Y la verdad es que, por múltiples razones, las respuestas a estas preguntas jamás podrán ser del todo precisas. Socorro se percató de esa indistinción que impide al venezolano responder acertadamente los cuestionamientos anteriores. Indeterminación que, evidentemente, es mucho más obvia en las zonas fronterizas y la plasmó a la perfección en su producción literaria: El abrazo del tamarindo. Relato en el que, además del complejo universo femenino, la autora aborda la realidad de los inmigrantes colombianos que cruzan la frontera para hacer vida en Venezuela.

La Sierra de Perijá es el escenario en donde se suceden la mayor parte de las historias que se cuentan. Y la realidad de la frontera colombo-venezolana permanece impertérrita a medida que se desarrolla el relato. La historia de la periodista venezolana combina, estratégicamente, las improntas modernista, costumbrista y criollista. Dicha combinación es, según algunos autores, típica de la literatura contemporánea Venezolana que se pasea entre lo histórico y lo anecdótico. La ausencia de héroes y antihéroes y la presencia de personajes cuyo mundo interior permanece inexplorado son también rasgos típicos de algunos escritores contemporáneos. La novela posee además algunos elementos autobiográficos, una firma implícita de la autora. El tamarindo, cuya presencia es una constante a lo largo de la historia, es un recurso bien empleado que alude a la vida de Milagros Socorro y que, además, proveyó de nombre al relato. En este bien elaborado proyecto estético de apenas 110 páginas y capítulos muy cortos se presenta una composición de tendencias disímiles entre sí, con las que la autora logra una recreación, algunas veces poética y otras veces cruda y dolorosa, de la realidad.

Alejandra Rodríguez Álvarez

UCV-Comunicación Social