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Print version ISSN 1690-7515

Enlace vol.6 no.2 Maracaibo Aug. 2009

 

EDITORIAL

La sociedad valora altamente el desarrollo científico tecnológico, por ello, las universidades ponen un fuerte énfasis en la investigación y en la publicación posterior de sus resultados. Sin investigación no podríamos crear la sociedad que pretendemos, y sin su difusión estaríamos condenados a reproducir los errores que la sociedad pretende corregir. Pero la ciencia requiere de estímulos e incentivos para desarrollarse, además de las condiciones que propicien el desempeño científico de aquellos quienes encuentran en la investigación una razón de ser.

Y como en muchas partes del mundo, la valía científica de un investigador venezolano se mide por los artículos que publica en revistas científicas. Si se aplica este mismo criterio a las universidades nacionales, encontramos que la Universidad del Zulia ocupa el primer puesto en el Programa de Promoción al Investigador (PPI) al tener el número más alto de investigadores con publicaciones reconocidas. Las estadísticas que manejan los entes del Estado señalan que las universidades venezolanas que tienen mayores y mejores índices de producción científica son aquellas que destinan presupuesto a las revistas. En este sentido, la Universidad del Zulia financia revistas científicas que están asociadas a centros e institutos de investigación, y son reconocidas, no sólo por quienes publican, sino por los índices internacionales que las evalúan.

Sin embargo, desde un punto de vista pragmático, mantener financieramente a las revistas y a la investigación atenta contra otros tipos de necesidades y gastos que forman parte de las prioridades universitarias. Ello refleja por un lado, el sacrificio financiero que la Universidad del Zulia realiza en otras importantes áreas, y por el otro, el reconocimiento e importancia que la Universidad le da a la investigación.

¿Cómo afrontar estas dualidades financieras sin que ello signifique el sacrificio del conocimiento? ¿Por qué una universidad debe tener revistas científicas (en papel y en formato electrónico), si su producción es tan costosa en términos financieros y humanos? ¿Por qué son tan importantes para una universidad las publicaciones científicas propias?

Por muchas razones, pero en mi opinión una de vital importancia es que se da la paradoja de que los científicos y académicos de nuestras universidades terminarán publicando únicamente en el Enl@ce: Revista Venezolana de Información, Tecnología y Conocimiento Año 6: No. 2, Mayo-Agosto 2009, pp. 7-8 exterior, y por tanto, alimentando a las revistas extranjeras, sin que puedan acceder a los contenidos de las mismas, debido a la carecencia de fondos para adquirirlas.

Estudios revelan que los trabajos publicados en revistas impresas son más consultados y citados que los trabajos publicados en formato electrónico. La opción de no producir revistas en papel con el fin de enfrentar los gastos financieros de la Universidad no me parece que resuelva por sí misma la “crisis de las revistas” que cada año nos amenaza. Estimo que al menos, un 60 por ciento de los costos asociados a la producción de revistas científicas, no forman parte de los costos de impresión; y ello sin incluir los costos asociados al esfuerzo y al tiempo de los equipos editoriales. Peor aún, si se sustituyera la revista impresa con el formato electrónico, corremos el riesgo de que nuevos costos aparezcan, porque el esfuerzo de investigar y publicar se podría desvanecer, al no estar presente alguno de los estímulos propios del proceso de investigación y se correría el riesgo de que los trabajos no sean del interés de la sociedad.

Sin las revistas impresas perderíamos una parte de la memoria científica requerida para resolver los problemas de la sociedad, con el saldo lamentable de que la ciencia no se pueda desarrollar como consecuencia de crisis que financieramente no son sustentables con menos ciencias.

Aunque el formato electrónico pareciera ser una forma expedita para mantener las publicaciones, me temo que este camino, como “única opción” para la existencia de las revistas, sólo servirá para disminuir los costos financieros asociados a la impresión; pero ello podría llevar a la desaparición, por no decir el exterminio, no sólo de las revistas sino también de los incentivos del proceso de investigación.

Jesús Alberto Andrade

Editor