Cuidar de la salud durante la infancia y adolescencia es el objetivo principal de la Odontopediatría, teniendo siempre como principio una visión integral del individuo. Esta meta tiene un apoyo importante en la difusión del conocimiento, que sea de fácil acceso para las familias y para los niños.
El internet y las redes sociales se han convertido en un recurso de uso muy popular para obtener información referente a la salud, incluso para búsqueda de condiciones específicas que puede presentar cada paciente.
A pesar de lo beneficioso que puede resultar tener toda la información disponible, de acceso gratuito, en tantos formatos diferentes, muchos de los datos disponibles pueden tener pobre basamento científico o ningún soporte en la ciencia, haciendo que el público pueda ser fácilmente víctima de desinformación.
La desinformación acerca de la salud no es nueva. En 1998 fue publicado en la revista Lancet una investigación en la cual los autores afirmaban que la vacuna triple viral (sarampión, parotiditis, rubeola) causaba autismo. Posteriormente fue comprobada conducta antiética en la investigación y el artículo fue retractado y retirado, pero persiste en el público general duda referente a la asociación entre la vacunación y el autismo.
Las noticias falsas se escriben intencionalmente para confundir a los lectores y, a menudo, contienen una mezcla de información falsa y real. Esta información, si no es tomada de forma crítica por el lector, puede, no solamente no producir beneficios, sino poner en riesgo la salud. Por ejemplo, el uso del collar de ámbar para aliviar la sintomatología de la erupción dentaria en los bebés es un concepto erróneo, ampliamente difundido, que carece de evidencia científica que lo soporte. Lamentablemente, en la realidad está bien establecido que puede ser un factor de riesgo ya que se han reportado casos en los cuales se ha producido asfixia por el collar o por la aspiración de pequeños trozos cuando el mismo se fractura.
Otro tema en el “top of fake news” es sobre la conspiración del fluoruro. Un grupo de personas sostiene que el flúor, que es comprobadamente beneficioso para prevenir la caries, puede alterar la glándula pineal, que es encargada de la producción y secreción de melatonina, estando relacionada con la regulación del metabolismo, incluyendo los periodos de descanso y actividad. La alteración de la glándula pineal por fluoruro no ha sido comprobado de ninguna forma.
Sin necesidad de ir al siglo pasado, podemos ver que en la actualidad sigue habiendo desinformación. Desde el inicio de la Pandemia por coronavirus Sars-COV2 (COVID-19) se publicaban incesantemente noticias nuevas con diversos basamentos. Tanto así, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denominó la situación como “infodemia” (o sea, epidemia/pandemia de desinformación) repleta de teorías de conspiración, propaganda y alegaciones científicas no comprobadas sobre el diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad.
Las redes sociales como Instagram, Facebook, Twitter, YouTube, etc., han surgido como los principales canales para buscar y compartir informaciones durante la pandemia. Como resultado, el uso de las plataformas sociales verificó un aumento del 20 al 87% en todo el mundo. Al mismo tiempo, el aumento de la productividad académica y las publicaciones derivadas de la pandemia, se han empeñado en liderar la lucha contra una creciente ola de desinformación que amenaza con empeorar aún más el impacto generado por el virus.
Es así como, para múltiples temas de salud, han surgido cientos de “influencers” que pretenden aglutinar a miles de seguidores para hacerles llegar información. Si bien en cierto que el conocimiento que comparten con el público puede tener base científica, y es posible lograr actitudes positivas hacia la salud general y hacia la salud bucal específicamente, también es cierto que estas plataformas dan espacio a la autopromoción sin ningún tipo de control de calidad de los contenidos. Lamentablemente, existen casos en los cuales el público es presa fácil de informaciones poco acertadas, que le es mercadeada en bonitos formatos gráficos y que es consumida sin un análisis crítico.
ALOP ha participado activamente en este esfuerzo de difusión de información científica de calidad, a través de las publicaciones basadas en la mejor evidencia disponible, trabajada por el grupo de expertos del Equipo Interdisciplinado ALOP.
Esto no sólo para la comunidad científica, sino también para el público general en lenguaje simple y acceso abierto. Por supuesto, muchas personas contribuyeron a estos esfuerzos. Agradecemos a todos nuestros colaboradores y a nuestra legión de revisores de todo el mundo que fueron actores importantes para brindar evidencia en tiempo real a los colegas de odontología pediátrica.
Con el paso de la pandemia, y la aplicación de vacunas para combatir el COVID-19, nuestro esperado y tradicional Congreso Latinoamericano se realizó de manera presencial, teniendo también un componente virtual. El Congreso ALOP es hoy considerado el mayor congreso de Odontopediatría de América Latina, con la participación de asociaciones de países de toda Latinoamérica, España y Portugal. Y nada más justo, tener este “re”encuentro en la espectacular ciudad Mexicana: Monterrey. Fue un momento único en el que tuvimos la oportunidad de conocer en persona a los colegas con el objetivo de brindar salud, promoción, acción interdisciplinaria a la niñez y la adolescencia y, por supuesto, socializar e intercambiar conocimientos.
El equipo de producción de ALOP se ha mantenido muy motivado y trabajando fuertemente. Para 2023, tenemos nuevas ideas y oportunidades. Nuestra revista continúa recibiendo un número cada vez mayor de envíos (¡lo cual es genial!). Hemos incrementado la clasificación Capes qualis de revistas científicas y estamos en el segundo año de publicación en flujo continuo.
Con esta comunicación efectiva y el amplio compromiso entre investigadores y profesionales de la salud, estamos unidos para generar confianza entre las personas en las fuentes y servicios de información de salud. Esperamos seguir contando con el trabajo desinteresado y compromiso de todos los investigadores y de todos los lectores, en la difusión de información con alto valor científico, contrarrestando la presencia de “fake news” y generando un impacto positivo en la salud de nuestros niños.











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